Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Gracias a todos/todas por seguir la historia.
Desilusión.
Estaba lloviendo.
Cerró los ojos y comenzó a recordar la lluvia. En las alucinaciones en las que estaba con su hermano, y ese joven al que llamaba "maestro Set", cuando llovía se sentaban frente a una ventana... y jugaban.
Siempre jugaban.
Y él era feliz por que jugaban, porque ese joven castaño de mirada amigable y enternecedora le hacía sentir feliz... Le hacía sentir querido.
Su hermano le hacía sentir feliz... El recuerdo de su hermano y esa extraña alucinación espantaban a todo lo malo de su alrededor.
Todo lo que veía en esas alucinaciones le hacía sentir feliz.
Aspiro profundamente, sintiendo el aroma de la piedra húmeda y la hiedra que por alguna razón se lograba infiltrar entre las paredes. Ese aroma llegaba a él y traía esas extrañas alucinaciones consigo. El aroma de la lluvia, le hacía sentir bien y abandonar por esos momentos la oscuridad de su celda y el frio del metal que le impedía moverse.
Ese aroma, le hacía olvidar que era un cautivo.
Aunque esta vez, el aroma no sirvió de nada para escapar de la realidad...
-¡NO! ¡SUÉLTAME! ¡PAPÁ NO! -Intentaba por todos los medios liberarse del agarre de su padre, el cual lo arrastraba al viejo tocón de donde había sacado el hacha con la que había dado muerte a su madre.- ¡ME PORTARE BIEN! ¡MAMÁ! ¡KANON! ¡MAMÁ! -Comenzó a chillar, mientras su padre le hacía colocar la cabeza en la helada madera cuarteada.
-Ahora tu... luego le pondré las manos encima al otro engendro que ella pario...-Levanto el hacha, dispuesto a dejarla caer violentamente sobre su cuello.
-Creo que tengo una mejor idea. -Dijo una helada voz, su padre bajo el hacha y miro al sujeto que les sonreía desde la distancia- Le compro al niño ¿Cuánto quiere por él?
-¿Quién eres? ¿Cómo llegaste aquí? ¿Para qué quieres a este engendro?
-Mi nombre no importa, como llegue tampoco y para que lo quiero... -Arrojo algo a los pies de su padre, el acto fue completamente despectivo- ese dinero es suficiente para no responderla pregunta. -de mientras lloraba, dado que su padre aun no lo soltaba. Le movió bruscamente y lo arrojo a los pies del hombre.- Si alguien pregunta, el niño ya no está... -Le tomo del brazo con firmeza antes de sacarlo del pequeño claro a rastras- Diga que está muerto, me importa poco que clase de muerte le dará en su retorcida mente... Ese dinero es más que suficiente para que sea una muerte segura.-Jalo del brazo del menor y lo saco del pequeño claro.
-Mi... Hermano...-Comenzó a balbucear, aun no sabía que había sido de Kanon. Su padre podría lastimarlo.
-Estará bien, yo me asegurare que llegue a ser un adulto... Fuerte.
El hombre lo maltrato durante el viaje... lo golpeo en más de una ocasión y le obligaba a guardar absoluto silencio si alguien le hablaba. Ese momento de cruzarse con alguien, de corazón bondadoso que se preocupara por él, jamás sucedió...
El día estaba soleado, cuando le llevo a esas extrañas y envejecidas estructuras. Le hizo entrar a un diminuto pasaje entre las rocas y luego lo guio hacia la puerta al final de un largo corredor. Le hizo entrar y fue ahí cuando vio las cadenas. Lloro cuando cada una de estas apreso alguna zona de su cuerpo. Recordaba bien lo que le había dicho cuando le coloco el collar de pesado hierro en el cuello.
"Tu estas aquí, porque tu hermano vive... Él y tu son compatibles, solo eres un repuesto."
Saga abrió los ojos, odiaba cuando ese recuerdo iba a su mente... Escucho los ruidos del cerrojo, Deimos ingreso por la puerta con aire burlón.
-¿Qué sucede que cargas con esa cara de aflicción? -Pregunto burlón Deimos.- Acaso un mal recuerdo se pasea extravagante por tu mente... Como si de una diva de incomparable belleza que deslumbra con su presencia el alma de torpes mortales.-Saga no dijo nada, ya se hacía una idea de por qué el recuerdo.
Deimos.
Siempre que él aparecía era incapaz de tener esa extraña alucinación que le hacía sentir... feliz.
-¿Necesitas algo Deimos? -El dios sonrió cruelmente, Saga sabía muy bien desde niño que significaba cuando Deimos o su carcelero sonreían de esa manera.- No, por favor... -No hice nada.
-Tu hermano comienza a protestar... -Un grito agónico salió de los labios de Saga, mientras comenzaba a retorcerse lo poco que le permitían las cadenas- Si sigue tan curioso, terminaras encontrando la muerte... -El cosmos de Deimos torturaba al indefenso hombre, mientras observaba con satisfacción como este se retorcía en el suelo.- Tenemos que garantizarnos, que tu hermano no se revele. Si lo hace, tendremos que recurrir a unas tácticas menos seguras- Tendremos que ponerte ante sus ojos y hacerle saber que estas vivo, para mantenerle sumiso.
Valle. Jamir.
Un conejo marrón quedo a la vista, Shura le seguía el trayecto con el rifle... Tenían hambre y justo venia aparecer un humilde conejo. Cuando iba disparar un cuchillo se incrusto en el lomo del animal. Al verlo, los caballeros se ocultaron contra la piedra... Sea una persona de algún pueblo o no, deberían ser precavidos.
Vieron al conejo retorcerse en el suelo, con la espina rota por el cuchillo... El dueño del cuchillo apareció cubierto con una capa marrón, al hombro llevaba atados varios conejos que sin duda habían seguido el mismo camino que su amigo que agonizaba.
-Imbécil...-Escucharon que mascullaba una voz de mujer- Insensible... Idiota... Confié ciegamente en ti... y me pagas clavándome un puñal por la espalda...- Vieron que ataba las patas del conejo y comenzaba a irse con el cuchillo en una mano. La presa, ya colocada con sus otras víctimas, la llevaba en la otra mano.
-Culebrones, incluso cuando hay un Apocalipsis... -Todos miraron de mala manera a Mascara- Oigan... es lo más interesante que he escuchado desde que dejamos Siberia.
-Puede que haya alguna aldea cerca... -Hyoga miro a los mayores mientras continuaba caminando- Tenia varios conejos... Una persona sola no come tantos conejos... juntos.
-Puede que no estemos lejos de alguna pequeña aldea de Jamir.
-¡Señor! -Al escuchar la alegre voz infantil todos miraron hacia dónde provenía-¡Maestro Mu! ¡Son más caballeros! ¡Mire!
-Sí, lo estoy viendo... -Informo una segunda voz, al mirar hacia su origen el caballero de Aries se acercaba acompañado de una mujer que cargaba varios conejos.- Que gustos volver a verles chicos... -Miro a Aioria, Aioros, Mascara, Shura e Hyoga.- Shaka tenía razón, no éramos los únicos...
-Entonces no va a afectar en nada que Shaka se atragante con un hueso de conejo... -Dijo la castaña, antes de comenzar a alejarse por el costado del risco.
-¿esa no era la chica que vimos antes? -Hyoga miro a todos, estaba seguro que era la misma cazadora, mientras Mu dejaba salir un lastimero suspiro.- ¿Quién es usted?
-Soy Mu de Aries... -Se presentó al fin con una amigable sonrisa- Él es mi discípulo Kiki. -Informo, antes de colocar amigablemente su mano en la cabeza del menor. -Sera mejor que me sigan o se perderán... -Miro a Aioros- ¿Recuerdan?
-Solo Aioros y yo... -Informo Mascara en lugar de Aioros, que observaba sorprendido a Kiki... Tan difícil de creer que aun hubiera niños, desde que su padre fuera asesinado y hubieran abandonado el santuario que no veía un niño.- ¿Quién es la gruñona que desea la muerte del rubio?
-Kali de Vulpécula.
-¿Kali? -Comenzó a caminar mientras fruncía levemente el señor- Porque me... -Hizo una pausa y amplio su repentina sonrisa psicópata- no será la Kali que dirigía a los santos de los bosques... ¿No?
-La misma, solo que esta obviamente está viva... -Susurro Mu, no quería arriesgarse de que la chica le escuchara.
-Creo que me he perdido algo... -Comento Aioros, que entendía que sentían Shura y Aioria cuando ellos dos hablaban del otro presente.
-Una vez, él intercepto una carta que Shaka le había mandado a Kali... -Hizo una pausa pensando las palabras que iba a usar- Y en esta el Virgo se desnudaba sentimentalmente... -Aclaro Mascara, disfrutando el recuerdo de la humillación pública de Shaka.- Shaka admitía estar enamorado de ella y decía estar dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que ella siguiera con vida. Aunque claro está, la carta jamás llego a manos de la persona correcta.
-Ya me hago una idea de que paso... -Susurro Aioros.- Una muerte para probar su lealtad al santuario... -Los dos destinatarios asintieron disimuladamente.
-Dime Mu... -Mascara le miro burlón- ¿Shaka le dijo?
-¿A ti que te parece? -Replico sereno el lemuriano- Conocí a Kali, en el otro presente, te puedo asegurar que la que tenemos a unos metros delante no es la persona que yo conocí...
-El rubio idiota nos fastidio una aliada... -Gruño Mascara luego de pensarlo seriamente- No nos conviene tener tensiones... somos pocos y si nos peleamos seremos aún menos fuertes... -Los otros se miraron, tenía razón... Por más loco y poco simpático que fuera el caballero de Cáncer tenía razón.
Eran pocos y serian menos si se peleaban entre ellos.
Cueva.
-Aioros. Angelo. Aioria. Shura. Hyoga. -Athena se acercó sonriente a ellos- están todos bien, me alegra tanto poder volver a verlos. -La joven abrazo efusivamente a Aioros y Angelo, estaba segura que los otros cuatro no le recordaban.
Continuara.
