Los personajes de Saint Seiya Clásico no me pertenecen.

Solo me pertenecen los OC.


Corazón quebrado.

Era el único lugar que había sentido en dos ocasiones el cosmos de Deimos, miro con recelo a los dos guardias que cada tanto pasaban por esas ruinas. Al parecer querían aparentar que el lugar no era de su interés. Se quedó en ese lugar dos días, hasta que se aprendió las rondas de los hombres. No tardó en dar con la pequeña gruta, la cual le dificulto un poco el paso con su sapuris...

La cual se vio obligado a abandonar entre unos árboles ligeramente resecos y cubrir con ramas. Ya sin esta, pudo ingresar al escondrijo sin problema, una vez más se hubiera asegurado la lejanía de los guardias de ese misterioso pasaje.

Cueva.

Sin duda, no le asignaría un lugar así para vivir ni a su peor enemigo.

El moho estaba en todas las paredes, las recientes lluvias habían re animado el fétido olor a encierro. No entendía que podría ser tan importante para Ares, pero tan poco valioso al mismo tiempo para tenerle escondido en un lugar como ese. Si realmente fuera valioso...

-Lo tendría donde él mismo pudiera cuidarlo -Apretó los labios- A menos que su valor fuera relativo. -Vio la pesada puerta de madera y hierro, los candados estaban encastrados de tal forma que no importara cuanto se moviera la puerta no dejaría ver ni un minúsculo milímetro de lo que hubiera al otro lado.- Para ser algo valioso, lo descuida mucho. -Se arriesgaría y usaría un poco de su fuego negro, el cual había veces se manifestaba de color dorado. Jamás había entendido esa razón, una vez lo había consultado con su hermano (Hades) quien había restado importancia al asunto y zanjado el tema con "es solo por tu humor, hermano mío".

Celda.

Se quedó impresionado al ver al hombre de barba ligeramente crecida y algo raída, con su cabello largo cayéndole en cascada hacia los costados y parte de su frente. La ropa estaba andrajosa, muy sucia y con claro olor por la escasa higiene que se le permitía al cautivo.

Este alzo sus ojos, de un intenso y entristecido jade, su respiración era forzosa y se le notaban con facilidad los años de mal trato y mala alimentación. Sin duda, solo le daría ese trato a todo aquel que se atreviera a dañar a su hermano.

-¿Ikki?

El espectro se quedó pasmado al ser pronunciado su nombre, nadie le llamaba Ikki a secas. Solo lo hacia su hermano cuando estaban solos... Cuando este le recordaba todo lo que habían tenido que pasar hasta que Hades se apiado de ambos dándole una nueva vida.

-Ikki de Fénix. -Unas lágrimas cayeron de los ojos del maltrecho hombre, mientras el joven se sentía por demás confundido. Él no era Ikki de Fénix, era Ikki de Bennu... Estrella celeste de la violencia. Pero las lágrimas del hombre parecían sinceras, tal vez su encierro le había llevado a la locura y le provocaban un profundo desvarió.- Por favor, Ikki, acaba con mi tormento... -Suplico el hombre.

-Tengo órdenes de llevarte conmigo- Informo el joven, mientras miraba con recelo el pasillo.

-¿Con Athena? - ¿Es un siervo de Athena? Por qué Ares lo tendría aquí. - ¿Iremos con ella? -Pregunto mientras el más joven rompía sus cadenas sin menor problema.

-Iremos con Hades. -Informo en un tono ausente.

-¡NO! -El hombre se apartó de él inmediatamente, sabía muy bien lo que pasaba por fuera de su cubil de encierro. -No puedes llevarme con Hades... Tú... tú eres un caballero de Athena.

-Soy un espectro de Hades -Informo el joven, a pesar que tanto como el hombre estaba confundido- Te guste o no vendrás conmigo...

-¡USTEDES DOS NO...! -El soldado miro sorprendido al mayor. -¿Señor? -pregunto por demás confundido, mientras su camarada observaba atentamente a ambos.

-Yo no volveré a ser su prisionero... -Ikki abrió los ojos de forma desmesurada, al mismo tiempo que las dimensiones se habrían dejado un negro espacio entre ellas.- Ya no seré... cautivo de sus caprichos...

-¡NO! -Ikki quiso ir por el hombre, pero este desapareció en las dimensiones, el fuego negro comenzó a manifestarse en su cuerpo... Esos dos idiotas, le habían costado el objetivo de su búsqueda.

Isla de la reina muerte.

-Pobre hombre... -Se acerca al hombre inconsciente y le mira con ligero recelo, su padre ha muerto... Todos en la isla lo han hecho, incluso los malvados caballeros negros murieron en manos de los guerreros de Ares. A parte del hombre que ha aparecido de la nada, en esa isla esta la armadura de Fénix. Por más que quisieron quitarla, fue imposible quitarla de su lugar. El Fénix parecía estar esperando a alguien y de ahí no está dispuesta a moverse... Con cuidado tomo al hombre inconsciente de las axilas y comenzó a arrastrarlo hacia una de las pocas casillas que aún sigue en pie. Pesaba mucho y no tenía la suficiente fuerza para llevarlo en una sola acción.

Le tomo medía tarde mover a ese sujeto y colocarlo en un lugar seguro. A pesar que el sol ya no se notara, siempre fue capaz de saber cuándo era de día y cuando de noche.

Castillo de Pandora, al caer la noche.

-Haber si entiendo... -Pandora miro fijamente a Ikki, sentía cierto placer ante el fracaso de este, mientras Hades le contemplaba desde su trono- Lo encontraste y lo perdiste ¿Cómo fue eso?

-Posee cosmos -Informo el joven revestido con su sapuris- Abrió una especie de dimensión y escapo por ella, no tuve en consideración el motivo real de la presencia de las cadenas que le sujetaban.

-Ikki de Bennu -Hades abandono su trono y se aproximó al joven, para luego arrodillarse y tomarlo del mentón- MI leal hermano ¿Tienes idea de la gravedad de tu error?

-Shun... Yo... -La bofetada no tardó en hacerse oír.

-Ya te he dicho que no me digas Shun -Informo el dios antes de darle la espalda- No pienso tolerar, en este momento, que me llames así. -¿Sabes quién era la persona que dejaste escapar? -Ikki no dijo nada- ¿Tienes idea lo que has ocasionado?

-No. -Reconoció luego de varios minutos de silencio.

-Desaparece de mi vista, Ikki de Bennu, no te atrevas a aparecer hasta que me traigas a ese hombre... Vivo. -Si quiero vencer a Ares, necesito del hermano de su contenedor.

-Como ordene, su señoría. -Dijo antes de alejarse de ahí, en momentos como ese... Dudaba si realmente esa persona era su hermano.

Isla de la reina muerte, tres días después.

Luego de varios días de intensa fiebre de una angelical figura borrosa apaciguara esta con paños húmedos, su mente volvió del mundo de las sombras. Al sentarse, se encontró con un humilde tarro con agua. Esta se hallaba a temperatura ambiente pero aun así agradeció la intensión de saciar su sed.

-¿Eso lo hice yo? -Se sentó un poco más firme- ¿Pero cómo? -Miro sus manos, había sentido una calidez en esta y en todo su cuerpo... Una que jamás había sentido antes, había sido algo por demás extraño. Escucho la madera crujir, al darse vuelta se encontró con...-¿Esmeralda? -La chica bajo el palo de madera grueso y le miro confundida- ¿Dónde estoy? -¿Porque siento que la conozco de algún lado?

-En la Isla de la reina muerte... ¿De dónde me conoces? -dijo antes de volver a sujetar con firmeza el palo- ¿Cómo llegaste aquí?

-No... Lo sé... -Miro confundido el lugar- Solo... recuerdo que... -Recordaba al joven, al que su mente había llamado Ikki... También recordaba que este estaba relacionado con esa Isla, pero claro esta no podía fiarse de su pobre y enloquecida mente. Aunque en momentos como este, volvía a dudar de su supuesta locura. Se llevó una mano a la cabeza- No sé qué es... verdad que es alucinación...

-¿Que dice una y otra?

-Que... -Se supone que estas muerta- Que eres hija de un tal Guilty... -Dijo al fin- eso dice mi alucinación... Que tu padre era el guardián de los santos negros.

-Tu alucinación esta en lo correcto -Informo la chica, mientras bajaba el palo una vez más.- ¿Eres un caballero?

-Si... no se... No estoy seguro.

-¿Dime en lo que si estás seguro?

-En que soy hermano de Kanon de Géminis. -La chica dejo caer el palo, el cual se deslizo entre sus manos. -Escucha...

-¡ERES HERMANO DE ESE MONSTRUO! -La joven salió corriendo del lugar, temiendo por su vida.

Ruinas, pueblo.

-¡Esmeralda! -grito el hombre- Si puedes oírme, escucha: Me llamo Saga -Hizo una pausa- Jasón de Buitre y Deimos me tuvieron encerrado en una celda desde los cinco años -La joven presto atención a esas palabras, aunque no era la única- Me retenían, con vida, por una sencilla razón: sin mí no controlan a Kanon... Mi hermano jamás dejaría que me hicieran daño -En eso tanto mi cordura como mi locura están de acuerdo. -Soy un seguro para ellos. -La chica abandono su escondite y se fue acercando al hombre- Ayúdame a esconderme de ellos... Algo me trajo hasta aquí y supongo que ese algo no quiere que me encuentren.

-¿Puedes parar la guerra?

-Puede que pueda, pero en estas condiciones... -El hombre miro con pena a la chica- lo dudo, me han mantenido débil para que no pueda revelarme e ir hacia dónde está mi hermano. -La joven termino de quedar a solo unos pasos de él- Una vez, Deimos dijo algo creyéndome inconsciente... Hice que no lo escuche, pero ahora entiendo la razón de todo...

-¿Qué?

-Yo soy el único, que puede liberar a mi hermano del control de Ares. -La chica abrió los ojos sorprendida, mientras el otro oyente prestaba mayor atención. -Un hermano, es lo único que puede liberar a un contenedor... Mientras se tenga sumiso o muerto al hermano del contenedor, la victima del dios no tendrá escapatoria e ira muriendo lentamente. -La chica estaba enmudecida, mientras el oyente apretaba con fuerza el puño- Hasta el punto de jamás existir, el dios no solo roba su cuerpo. Destruye lentamente su alma... Hasta que no queda nada, ni una minúscula partícula.

-¡NO! -El mayor se apresuró a colocar a la joven tras él, al mismo tiempo que el espectro de caballera azul y ojos celestes se hacía presente- ¡ESO ES MENTIRA! ¡MI HERMANO NO... -Ha de morir... Su ardiente cosmos se apagó en ese instante ¿Acaso no lo estaba sospechando? ¿Acaso no estaba dudando desde hacía tiempo?- Shun... no... Ha de morir... él...

-Es el contenedor de Hades... -susurro Saga. No sabía por qué, pero sabía quién era Shun- Shun de Andrómeda. -Los recuerdos del muchacho vinieron a su mente- Ikki de Fénix y Shun de Andrómeda... -Miro al espectro- Hades te ha manipulado todo el tiempo, dado que tú eres el único capaz de liberar a Shun de él.

-Eso... -Sintió como la sapuris lentamente se resquebrajaba y caía al piso, mientras las lágrimas de rabia caían de sus ojos- Es... mentira... mí... herma... no...

-Puede que aun haya tiempo... -Saga miro con pena al joven, sabía que su corazón acababa de ser roto en centenares de pedazos.

-Shun... -la sapuris termino de quebrarse y caer al suelo.- lo... siento... Shun... perdóname... por...ser tan... ciego... -Golpeo con rabia el suelo, al poco tiempo una sombra lo cubrió. Alzo la vista esperándose encontrar con el hombre barbudo, grande fue su sorpresa cuando se halló con la muchacha. Tenía un gran parecido a su hermano, solo que su cabello era rubio y obviamente era mujer.

-La esperanza... es lo último que se ha de perder -Informo, mientras se arrodillaba a su lado y le acariciaba con cuidado la mejilla. La misma que Hades había abofeteado días atrás.- Existe la posibilidad, que tu hermano aún viva... Que aun exista. -Ikki miro a la chica, sentía como si la conociera... Pero eso era imposible, él nunca antes había estado en esa isla. Pero la caricia, sumamente cálida, le ablandaba su endurecido y roto corazón. -Aun puedes salvarlo...

-¿Quién eres? -Pregunto el joven, ignorando la razón por la que el mayor no intervenía. La mente de Saga, le decía que Ikki jamás le haría daño a la joven... Antes se mataría a que poner una mano sobre ella.

-Esmeralda.

-Es... -el joven trago un poco de saliva, para ahogar sus lágrimas de rabia- Es... la primera vez que te veo, pero siento que te conozco de antes.

-La sapuris se ha marchitado... -Saga se aproximó a los jóvenes- Algo me dice que ya no eres bienvenido en el infierno... -Ikki se paró y observo las piezas resquebrajadas en el suelo- tu propio cosmos la resquebrajo...

-¿De dónde me conoces?

-No estoy seguro de la respuesta. -Admitió el hombre.- Solo se... que eres un guerrero de noble corazón, que está dispuesto a darlo todo por su hermano y por los que llegan a entrar a tu corazón -Ikki le miro con desconfianza- A parte... que creo que aquí hay algo que te pertenece.

-¿De qué hablas?

Altar.

-No creo que sea prudente... -Informo la muchacha, mientras Ikki subía las escaleras de piedra que conducían a la urna de bronce. Saga le hizo gesto de guardar silencio, la joven así lo hizo. El mayor parecía saber más de ellos, que ellos mismos.

-Fénix. -Susurro Ikki al ver la urna, y lo que representaba la imagen a sus lados grabada, su mano recelosamente se acercó a la urna que contenía la milenaria armadura del ave inmortal.

Continuara.