Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
A paso lento.
-¿Estás seguro? -Se dio vuelta y observo a las otras tres personas que iban con él.
-Iré primero, no podemos quedarnos de este lado... Si ellos nos atrapan... -Prefirió no decir lo que ellos dos sabían muy bien, con que los dos más pequeños supieran que tenían que huir era suficiente. Miro la parte del puente que aún se mantenía en pie, era un leve saliente de menos de 10 cm... Nunca antes había creído que 10 cm fuera tampoco.
Pegando su espalda a la parte de la barandilla que aún seguía en pie, comenzó a deslizarse por ella, paso a paso. Cuando llego a mitad de camino, le hizo gesto de que comenzaran a pasar de a uno. Luego de unos largos y torturantes minutos, los cuatro niños llegaron al otro lado.
-Tenemos que irnos... -Informo ella- Si nos ven... tenemos que evitar que los sujetos de armadura nos vean. -Los tres varones asintieron y comenzaron a correr, tratando de ocultarse tras los autos oxidados y quemados que habían quedado por aquí y por halla.
Los cuatro eran huérfanos, los cuatro habían escapado del mismo orfanato. Los cuatro...
... Se sentían como hermanos entre sí.
Isla de la Reina Muerte, tiempo actual.
Ikki se levantó bruscamente, gran parte de su cuerpo estaba cubierto de sudor. No se sentía nada bien, sentía que todo a su alrededor se movía y que el pecho se le era estrujado lenta y dolorosamente.
-Quieto... Ikki levantaste fiebre.- Informo el hombre barbudo, antes de hacerle acostar de vuelta y volver a colocar el paño en su frente.- Tranquilo... Estas a salvo. Con Esmeralda te cuidaremos...
-¿Quiénes eran ellos? -pregunto, con una expresión ligeramente confundida y delirante por la fiebre en los ojos.- El niño y la chica...
-No sé de qué hablas...
-No estuvimos solos... -El chico cerro los ojos- Alguien viajo gran parte del trayecto con nosotros.- Ella me ayudaba con Shun y yo con su hermano. -Su respiración era agitada- Él me dijo... que viajamos siempre solos... Siempre éramos Shun y yo... No, ellos no existen.
-¿Cómo eran Ikki?
-Castaños, eran hermanos...
-¿Ojos café?
-Si...
-¿Seika y Seiya? -El nombre causo una nueva punzada en la mente de Ikki, si... Así se llamaban ellos ¿Cómo era posible que hubiera olvido el nombre de ellos? ¿El nombre de las personas con las que realizo su viaje? ¿El nombre de los hermanos a los que llego a considerar como propios?
La respuesta era sencilla: Hades. Él había llenado su corazón de odio y resentimiento, haciéndole creer que habían estado solos todo el tiempo.
¿Que había sido de esos dos hermanos?
Cerró los ojos, tratando de llamar a la memoria que se había acallado.
Varios años atrás.
-¿Que está pasando? -Al igual que los otros niños, él y Shun miraban por los ventanales del orfanato. Todo lo que les rodeaba, la ciudad, era fuego.
-¿Habrá una guerra? -Escucho que preguntaba alguna niña.
-Seiya... Ven... -Miro hacia un costado y vio a una niña de su edad- Si quieres acompáñanos... Tenemos que irnos.
-¿A dónde piensas ir? -pregunto, mientras tomaba a su hermano del buzo para que no se acerque más a la ventana.
-Una voz me dijo que no estamos seguros... -Informo la chiquilla, antes de tomar la mano de su hermano- Nadie quiere creerme, pero yo no pienso quedarme aquí... Me iré con Seiya.
-Ikki -Miro hacia abajo- Tengo miedo.
-No te preocupes, Shun, yo te cuidare. -Dijo con una leve sonrisa, para calmar al menor- Siempre.- Al mirar, noto que la niña esperaba su respuesta- ¿Sabes a dónde ir?
-No, pero me alejare del orfanato...
Shun se había olvidado algo, un oso que le habían dado sus posibles padres adoptivos. Si, por más que le doliera, adoptarían a Shun... A diferencia de él, muchas personas parecían estar interesadas en adoptar a su tierno hermano.
La idea de ser separado de su hermano, fue lo que le hizo huir con esa niña llamada Seika.
Grande fue su terror cuando vio el orfanato ardiendo en llamas, todo era fuego. Todo el edificio estaba prendido fuego, había vecinos intentando apagar el incendio, pero no había rastro de ninguno de los huérfanos...
-Al parecer... -El chico se dio vuelta y se encontró con un hombre de armadura negra y roja- Se me escapo un mocoso, pensé que los había matado a todos los huérfanos.
-No soy huérfano... -Se apresuró a decir, mientras retrocedía aterrado- Mi mamá... no ha vuelto de hacer las compras... Papá y yo la estamos buscando.- Continuo mintiendo. El hombre le miro de reojo, antes de sonreír cruelmente.
-Entonces vete a tu casa a rezar, mocoso, y ruega que tu mami llegue a tu hogar para la ultima cena. -Dijo con una risa cruel, mientras dejaba huir a Ikki. Un niño más, un niño menos... Tenía que matar a todos los huérfanos y ese niño había llegado desde la zona residencial, supuso que no era de los que vivían ahí.
Tenía que destruir todos los orfanatos: el contenedor de Hades, el caballero de Fénix y el caballero de Pegaso estaban en alguno de ellos.
Obra en construcción. Varias horas después.
-Soy Ikki, él es mi hermano menor... Shun. -Se presentó.
-Seika, él es Seiya... -La niña abrazo al más pequeño que se refugiaba contra ella.
Se habían escondido entre los materiales de una obra en construcción, tenían salida por ambos lados y los materiales que le rodeaban hacían de muro, nadie quien pasara por los costados le vería. Había sido idea de Seika esconderse ahí, todo el tiempo habían seguido las indicaciones de la niña que parecía saber mejor que él donde era propicio esconderse.
-Tengo hambre. -Informo el pequeño Seiya, mientras refregaba su cara contra el saco de hilo modesto que llevaba su hermana.
-Yo también... -Notifico Shun, dedicando una de sus miradas enternecedoras a su hermano. Seika saco unos humildes panes de su mochila, había planeado casi todo, y se lo tendió a los menores. Luego tomo un tercer pan y lo partió a la mitad, tendiendo una a Ikki.- Gracias.
-Gracias.
-De nada, supongo que seremos compañeros de escape... Una gran familia que escapa- Ikki sonrió, solo para calmar a Shun. Agradecía que se les tuviera en cuenta para huir de ese lugar. No le había dicho nada a ninguno de los tres, la imagen de su "hogar" ardiendo en llamas aún estaba presente en sus pupilas.
Jamás lo olvidaría.
Isla de la reina Muerte, tiempo actual.
Con Ikki en el mundo de los sueños nuevamente, donde dormido llamaba a su hermano y a dos niños más. No sabía por qué, pero sentía que conocía a esos dos menores que Ikki llamaba. Saga aprovecho para acicalarse un poco, Esmeralda le había conseguido un poco de ropa limpia y algunas que otras cosas para poder limpiarse y afeitarse.
Cuando regreso, ya con un aspecto mucho más presentable la chica primero le miro confundida y luego se relajó al reconocerlo.
-¿Como esta? -pregunto, mientras se sentaba en posición de loto en el suelo.
-Aún sigue con fiebre... -Admitió la muchacha. -¿Que sabes de él?
-¿A qué te refieres?
-Sabías el nombre de esos dos niños... Quiere decir que sabes de él más de lo que dices.
-Yo... no estoy seguro, dado que no me fío mucho de las voces que me dicen las cosas...
-¿Tus alucinaciones? -El hombre asintió, ahora afeitado y con el pelo un poco más prolijo que antes, tenía un aspecto más agradable a la vista de cualquiera.- ¿Y qué dicen ellas?
-Que siempre se podrá contar con él. -Miro con pena al muchacho y luego la armadura de Fénix, esta apenas fue rosado por los pulpejos digitales salió de su urna y cubrió al joven. Quien apenas sintió su peso sobre ella, se desmayó cayendo pesadamente al suelo.
-¿Y tú quién eres en esas alucinaciones? -La pregunta tomo desprevenido a Saga, quien miro a la chica atentamente.
-El alumno de Set de Géminis, el caballero de Géminis... -Informo en un tono ausente- Saga de Géminis, ese es mi nombre en las alucinaciones que tengo...
-¿Entonces eres un caballero dorado? -La chica le miro sorprendida- ¿Y si tus alucinaciones en realidad son tus recuerdos reprimidos? -El hombre le miro- Mi padre... una vez le escuche mencionar que hay ataques que manipulan la mente de los rivales... ¿Y si manipularon tu mente para que no recuerdes nada de tu pasado real? -Saga sopeso lo que dijo la joven ¿Y si era cierto? Y si en realidad Deimos le hubiera secuestrado de adulto y le hubiera manipulado la mente. Sabía que este podía hacer ese tipo de cosas, si Deimos había hecho eso... Eso explicaría el por qué fue capaz de abrir una dimensión paralela y...
-Claro... -Todo parecía tener sentido, si se sacaba lo de Ikki y lo que en su memorias "alucinante" Esmeralda estaba muerta- Tiene mucho sentido... -A menos, que esos recuerdos fueran implantados por Deimos.- Termine aquí... Por qué relacione a Ikki, cuando lo vi, con esta Isla, por eso las dimensiones me trajeron aquí... -Se dijo al fin, mientras se sentaba en posición de loto y comenzaba a meditarlo todo- Si seguimos lo que has dicho... -Miro a la chica- Tengo varias técnicas, que podrían sernos útil para hallar a Athena... y ayudar a mi hermano -Miro a Ikki- Y al de él...
-¿Por qué crees que podremos liberar a mi hermano? -Ikki abrió los ojos y le miro, aun se le notaba la fiebre en la mirada.
-Por qué... -A su mente llego otro de esos extraños recuerdos- Ya lo hiciste... Si, lo hiciste... -El recuerdo llego a su memoria, aunque de nuevo dudaba de esa memoria, su corazón le decía que creyera en ella- IKKI tú ya desterraste una vez el alma de Hades del cuerpo de tu hermano.
-No...
-Sí, lo hiciste, yo no sé cómo explicarlo... Pero estoy seguro que ya lo has hecho antes... Que esto ya paso una vez- Apretó los dientes mientras cerraba los ojos con fuerza- desterraste a Hades del cuerpo de tu hermano... Te enfrentaste a él-Hizo una pausa para terminar de recordarlo todo- Luego lo fuiste a enfrentar a Elíseos... Por eso eres uno de los caballeros legendarios, tu armadura... Se convirtió en una armadura divina y enfrentaste a Hades en los Elíseos. -Miro a Ikki- SI lo pudiste hacer una vez, podrás hacerlo de vuelta.
-¿Y cómo haremos eso? -Ikki se sentó como pudo y le miro- Ya no puedo acercarme al castillo, además no tengo alas para volar... Tampoco tengo la protección que me permite entrar al infierno, si lo hago ahora... Moriré.
-A menos que despiertes el octavo sentido. -Comento Saga, pero ante la mirada de Ikki considero descartar la idea.- Tendremos que buscar la forma...
-Primero, ponte en forma luego planeamos como rescatar a nuestros hermanos de las manos de esos dioses. -Gruño Ikki- De seguro ni fuerza tienes para romper una miserable ramita.
-Supongo... que tienes razón. -Dejo salir lentamente un poco de aire- ¿Que paso con Seiya y Seika?
-No... Lo sé. -admitió el joven, bajando la mirada- Hasta el día de hoy, no les recordaba. Siempre creí que habíamos sido Shun y yo. Cuando en realidad ellos dos siempre estuvieron con nosotros. Incluso cuando ese sujeto apareció.
-¿Quién?
-No sé quién era... Pero recuerdo que algo salió de los puños de Seiya esa vez. -susurro mientras cerraba los ojos, si era cosmos lo que salió del cuerpo del más joven del grupo.- Seiya venció a un sujeto, de un solo golpe. Un guerrero de Ares. Era un soldado de bajo rango, pero hacer eso le costó un desmayo. -Miro al chico- ¿Que sabes de Seiya?
-Que... en mi memoria, en la que mucho no confió a veces, es el caballero de Pegaso.
Japón.
-Miren lo que trajimos niños -El muchacho deposito la bolsa sobre la tabla que usaban de mesa, los menores no tardaron en comenzar a repartir trozos de pan entre ellos.
-¿Seiya? ¿Marín? Donde se habían metido -Reprocho Touma, quien les miraba notoriamente molesto. Seika estaba a su lado, remendando unas prendas que ya se habían comenzado a romper por el excesivo uso.
-Buscando comida, Tou ¿Dónde más? -Informo el jovial adolescente, antes de mirar hacia el túnel por donde habían ingresado. -Los guerreros de Ares, tienen que comer... y dimos con donde guardan parte de sus alimentos.
-No nos atrevimos a tomar más, no queremos levantar sospechas- Informo la peli naranja, mientras se cruzaba de brazos- Aunque si era por Seiya, hurtábamos todo.
-Casi matan al maestro y nos dan caza, casi, sin respiro... -El chico se cruzó de brazos- En mi opinión encontrarse con la alacena vacía no sería gran castigo.
-Pero podría enojarlos -Dijo una amigable voz, los jóvenes se corrieron y dejaron paso al hombre que les había entrenado- Seiya, entiende esto: Seguir los impulsos es peligroso. -Informo el grandote con una calma sonrisa- No cometas mis errores.
-Maestro Aldebarán -Marín miro al joven, solo un par de años mayor que ella- Nunca nos dijo como es que termino aquí, si es de sudamericano.
-Para que no podamos volver con nuestras familias, nos llevaban a otros continentes- El hombre se encogió de hombros- en mi caso me trajeron a Japón. Supongo que la voluntad de Athena quiso que encontrara a tres muchachos con cosmos y una señorita que nos cuida cuando nos duele algo -Dijo con una sonrisa amigable mirando a Seika, quien agradeció el detalle.
-¿Cómo puede seguir creyendo en Athena? -pregunto Touma con una ligera mueca- Ella, si existe, dejo a su maestro y todos los caballeros que habitaban el mismo campamento que usted a su suerte. -Miro de reojo a su maestro- Solo sobrevivió porque era un niño... Y porque ellos estaban "recolectando" menores con cosmos.
-Touma ¿Tú crees en la bondad de los rayos plata de la luna?
-Sí.
-¿A pesar que no puedes verlos? -El chico guardo silencio.
-Yo los sentía cuando era niño... a pesar de que no pudiera verlos.
- Yo no puedo ver a Athena, pero le siento aquí- Se puso una mano sobre el corazón- De la misma manera que tu sientes lo mismo por la luna. -Le revolvió cariñosamente el cabello.- Touma. Sé que el mundo es oscuro allí afuera, sientes que tu camino está lleno de oscuridad y que no volverás a ver la luna plateada nunca más... Pero recuerda que siempre hay luz en nuestros caminos, por más este oculta. Siempre la podremos sentir, aunque no la veamos.
-Sí, maestro. -El joven sonrió levemente, su maestro tenía esa extraña manera de hacer sentir bien a todos con amigables palabras. El hombre se había escapado cuando tenía quince años del lugar donde los guerreros de Ares intentaban adoctrinarlo para hacerle servir a su malévolo dios. Desde entonces se había dedicado a ayudar a quien lo necesitara y salvar cuántas vidas fueran posibles en el proceso.
A paso lento, pero seguro... Poco a poco, iba ayudando a más almas en su camino. Alejándoles del camino de la muerte y la desesperación al que eran conducidos por los guerreros de Ares y últimamente por los guerreros de Hades.
Había encontrado a Touma y Marín al poco tiempo de huir de las huestes de Ares, estos se escondían en el puerto... Entre los marchitos buques de comercio que se iban oxidando en las costas nefastas del mar. A Seiya y Seika los había encontrado moribundos, habían quedado atrapados en un derrumbe y aún seguían esperando la ayuda de dos niños... Niños que jamás volvieron por ellos.
Aldebarán creyó que esos niños, ya no estaban sufriendo en ese nefasto mundo. Prefirió creer eso a que habían sido atrapados por las huestes de Ares, que en su opinión era mucho peor que estar muerto.
-Maestro -El hombre salió de sus pensamientos y miro a Seika- Tome... -Observo el pan que se le entregaba, con un ademan de la cabeza agradeció el detalle.
Por más oscuridad que reine en el mundo, siempre está el hecho que trae la luz de regreso. Siempre.
Nunca se debe perder la esperanza, dado que esta jamás abandona a un hombre o mujer que habite el mundo. Dado que todo puede cambiar para mejor.
El hombre miro a los jóvenes y niños que había convertido en sus protegidos.
Si, sin duda, el mundo podía cambiar para mejor. Solo había que escuchar a esa voz llamada esperanza.
Continuara.
