Perdonen la demora D:

Mil disculpas por la tardanza... realmente mil disculpas.

Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.


Mi motivo.

-Dejarme aquí...

-¿Estás segura? -Ikki le dedico una mirada preocupada, a su espalda se hallaba la armadura de Fénix ya guardada en su respectiva caja de Pandora. -Podemos dejarte en algún sitio que fuera más propicio para tu seguridad.

-Estaré bien, no te preocupes -La chica sonrió y acaricio con cuidado la mejilla de Ikki- Conozco mejor que nadie esta Isla, eh sobrevivido todo este tiempo sola... Nada me pasara, te lo aseguro.

-Ikki, es mejor irnos ahora, la veras de vuelta, no te preocupes... Estará bien -El chico cerró los ojos y dejo salir lentamente el aire que se hallaba en los pulmones.

-Nos veremos de vuelta -Tomo la mano de la chica y la puso en su corazón- mientras mi corazón lata, o incluso si deja de hacerlo, buscare el camino para volver a tu lado -La chica le dedico una cándida sonrisa ante esas palabras, apreciando la sinceridad en las palabras del chico en sus gemas azules.

-Estaré esperando tu regreso... -La chica le miro con la misma ternura que él la observaba- Encenderé una vela, toda las noches para que su resplandor divino te guié... y puedas llegar a salvo a donde sea que te guíen tus pasos mientras estés alejado... Como así también te guié al regreso de tu viaje, para que puedas llegar a salvo a mi lado-Ikki de improvisto tomo a la chica por la cintura con extremo cariño y le beso los labios con suma ternura.

Saga nunca se sintió tan incomodo en su vida, o eso se dijo a sí mismo, era un actor innecesario en ese momento.

El mayor abrió un portal, pero al atravesar, junto con el menor, percibió algo...

Un cosmos que de alguna manera se le hizo familiar.

Santuario de Ares, Turquía.

Ares se detuvo, dejando sorprendidos a sus dos hijos en el proceso. Había sentido eso con suma claridad y sabía que no era el único que lo había sentido.

-¿Saga?-Esa voz que por días había callado le molesto al dios, pero más le molesto el nombre mencionado.

-No seas idiota, por supuesto que no es Saga... -Miro a Deimos y Pobos- tu hermano yace junto a tu madre en el mausoleo de la torre -Apretó los dientes- Ha de ser alguna de las ratas doradas de Athena... Alguno de aquellos a los que traicionaste... y sobrevivió. -Kanon enmudeció, sintiendo el peor de los remordimientos. Era un poco más que un niño cuando Ares se metió en su cuerpo, solo tenía 13 años, fue incapaz de luchar contra él (tampoco encontró motivos para ello) o pedir ayuda ante la presencia de la voz siniestra en su cabeza... En consecuencia muchos habían muerto, el padre de su único amigo entre ellos.

-Padre...

-Localicen a ese caballero y elimínenlo -El dios de ojos rubíes le miro fijamente- El dominio sobre el infierno, no debe ser atrasado por culpa de esa escoria... y de ninguna otra -Se dio vuelta y comenzó a caminar en otra dirección. -No quiero interrupciones.

Mausoleo. Unos minutos después.

-¿Qué haces?-Grito la voz aterrada de Kanon cuando el dios comenzó a retirar la tapa del sarcófago.

-Mostrarte que tu absurdo sueño... -Miro el contenido del sacro descanso- está equivocado... -Los restos de una mujer y un niño reposaban en el interior de ese sarcófago de mármol. Uno junto al otro, durmiendo eternamente siendo solo un montón de huesos apenas distinguibles por sus túnicas funerarias.- ¿Satisfecho? Ahí tienes a Saga... ¡MUERTO! -bramo- Ah estado ahí todo el tiempo desde aquella noche en la que corriste para suplicar ayuda... Ningún caballero estuvo ahí para ayudarles, tú no tienes ningún deber para con ellos, porque solo naciste para ser mi contenedor. -Cerro nuevamente el sarcófago- Aprende esto, Kanon... grabarlo a fuego si es necesario en tu obtusa mente: ERES MIO y no dejare tu cuerpo- Hizo una pausa- puede que solo lo haga cuando el último minuto de tu patética existencia mortal llegue a su fin o cuando tu cuerpo ya no pueda sostenerse en pie... Pero hasta entonces tu cuerpo y alma serán míos.- Resalto la última palabra.

Ciudad en ruinas, Japón.

-Pensé que dijiste que iríamos a China -Ikki observo con reproche al mayor -¿Que hacemos en Japón?

-¿Japón?

-Eso de halla es Japonés -Indico unos grafitis que habían sobrevivido, en una pared, a la devastación de las guerras de Hades y Ares.

-Sentí un cosmos... era familiar... sé que conozco a su portador... -Trato de hacer memoria- Era alguien importante.

-Mejor será ponernos a cubierto... -Ikki comenzó a caminar- no creo que hayan dejado completamente esta zona...

-Más que seguro tengas razón.

Escondrijo subterráneo. Al mismo tiempo.

-Maestro Aldebarán, no tenia por que hacerlo -Touma le miro preocupado mientras Seika le atendía las heridas- Debió de haberme dejado... Ahora saben de usted...

-Que el enemigo desconozca mi presencia no es tan importante como tu vida, Touma... Tenlo presente.

-Estarán más cautelosos que nunca -Informo Marín, preocupada por que habían sido descubiertos en un patrullaje- Esperemos que no hayan podido seguirnos hasta aquí...

-Dudo que hayan podido hacerlo, nos aseguramos de no dejar rastros -informo firmemente Seiya- No nos encontraran y los niños estarán a salvo, de ser necesario saldré y les haré seguirme lejos de aquí... Que crean que estamos en otro lugar.

-Seiya, eso es peligroso. -Aldebarán le observo preocupado- No debes hacerlo, piensa en tu hermana... -observo el rostro preocupado de Seika- en todos los que te quieren.

-Lo siento, maestro, pero digo esto pensando en todos ellos. Los bersekers no podrán resistirse... Llevan años queriendo matarme.

-Aun no comprendo eso -Seika observo a Aldebarán, pidiendo respuestas- ¿Por qué quieren matar a mi hermano? Tienen una especie de fascinación con la idea de asesinarlo... -la chica comenzó a llorar, varias lagrimas cayeron de sus ojos- Desde que supieron que se llama Seiya, han intentado hacerle blanco de sus ataques constantemente...

-Es la verdad -Touma se sentó como pudo y miro al chiquillo de ojos marrones- Cuando usted y Seiya hicieron acto de presencia, inmediatamente dirigieron sus ataques hacia él... Como si fuera prioridad asesinarle.

-Maestro, por favor, permitirme alejarles de ustedes... los llevare lo más lejos posible -Seiya le dedico esa mirada decidida que no aceptaba replicas y objeciones- Los alejare de ustedes y volveré, es una promesa. -Aldebarán se cruzo de brazos y medito las palabras del joven, Seiya era un cabeza dura en muchas cosas y difícil de hacerle cambiar de opinión la gran mayoría de las veces. Esa idea loca que se había infiltrado traicionera en su cabeza era un ejemplo de ello.

-Está bien, Seiya, pero iras conmigo... Si te ven solos sospecharan que los quieres alejar de nosotros. -El mayor le dedico una profunda mirada castaña- ¿Estás de acuerdo?

-Sí, maestro. -El muchacho sonrió- será mejor que busquemos la ruta correcta para iniciar nuestro escape apenas nos localicen...

-Veo que ya lo tenias todo planeado... -El menor sonrió ante la acusación de su maestro- ¿Cuanto tiempo llevas con esta idea en tu cabeza?

-Más del que usted imagina -dijo el menor con algo de pena al confesar.

Viejo metro de Osaka.

-Pareciera que conocieras este lugar...

-Creo... que si es así- Ikki se detuvo, desde que entraron a la boca del metro que tenía la sensación de ya haber hecho eso antes. -Creo que estuvimos por aquí con ellos...

-¿Ellos? Te refieres a Seika y Seiya- Hizo una pausa al deducir de qué hablaba con el menor- ¿Ikki? -el muchacho se había detenido, ahora lo recordaba... Recordaba eso que Hades le había hecho olvidar.

Recuerdo.

-Tranquilos. Shun. Seiya. Estamos con ustedes- Seika les acaricio con cuidado la cabeza a ambos menores, llevaban días (o eso suponían) vagando por las redes del antiguo metro.- Pronto encontraremos ayuda...

-Haya hay luz...-Ikki indico lo que parecía ser la plataforma de alguna olvidada estación- Seika, quédate aquí con ellos...

-Ikki...

-Tranquilo, Shun, volveré... -Le refregó con cariño la cabeza- siempre vuelvo y lo sabes, yo soy como el fénix... Siempre retorno.-El niño asintió e Ikki prosiguió su camino por las vías hacia la estación.

Al asegurarse que estaba despejado volvió por la niña y los más pequeños.

-Esta salida está bloqueada... tendremos que tomar aquella. -Ikki tomo la mano de Shun y comenzaron a caminar hacia las otras escaleras, cuya estabilidad del techo podría ser puesta en duda.-Shun, súbete a mi espalda... -el más pequeño así lo hizo, Seika le imito tomando en brazos a Seiya.

Solo escucho el crujido y dio solo unos pasos antes que la estructura cediera atrapando a los hermanos castaños.

-¡SEIKA! ¡SEIYA! -Shun no tardo en gritar el nombre de sus amigos.

-Estamos bien, pero atrapados... no hay salida-Informo Seika, a través de los hierros y mampostería, Ikki pudo verla protegiendo con su cuerpo a su hermanito.

-Iré a buscar algo para retirar esto... -Tomo la mano de Shun- Aguanten, los sacare de ahí...

Calle.

Ella estaba parada ahí, a mitad de camino vistiendo un vestido negro... Como si estuviera de duelo, algo permanecía cubierto por una especie de manta a su lado, por su estatura dedujo que era un niño más joven... capaz que su hermano menor. Ella parecía tomar su mano, a pesar que ni él ni Shun podían ver dicha extremidad, mientras sonreía al par de hermanos desnutridos.

-Al fin te encuentro hermanito, llevo mucho tiempo buscándote -Fijo sus gemas moradas en Shun- Mucho tiempo... -La niña comenzó a caminar hacia ellos y por reflejo puso a su hermanito detrás suyo. -No estorbes... -Ikki salió impulsado hacia atrás, como si una fuerza mayor lo hubiera arrojado como si fuese un simple costal.

-¡SHUN CORRE! ¡ES UNA DE ELLOS! -El más pequeño estaba paralizado por el terror, pero los gritos de su hermano lograron despertarlo de su parálisis y comenzó a correr hacia él. Lo que fuera que contuviera la manta se movió hacia el menor y lo cubrió completamente.- ¡SHUN!-grito de terror.

-Al fin hermanito... Al fin estas a mi lado. -La niña comenzó a caminar hacia ellos, pero Ikki llego primero.

-¿¡SHUN!? -Cuando retiro la manta, el cabello de Shun había adquirido un tono rojizo y su mirada había perdido su clásica características obteniendo un color verde agua-esmeralda.

-Tranquilo, Ikki, está todo bien -la mano de Shun se deposito en su pecho, sentía algo terrible emanando de su pequeño hermano de seis años... Pero no sabía describir que era...- Tenemos que irnos, Ikki, vayamos a casa...

-¿Casa? -Ikki no sabía como decirlo, pero sintió el más profundo terror. Su hermano menor, al que protegió siempre, le causo terror en ese momento.

-Si, Ikki, a casa... -la voz de Shun seguía sonando infantil a pesar de lo adultas que fueran sus palabras- tu siempre fuiste mi fiel guardián, Ikki... es hora que volvamos a casa para premiarte por ello -observo a la niña- ¿No te parece Pandora?

Fin del recuerdo.

-¡Ikki! Ikki responde -Saga ya se estaba desesperando, Ikki se había adentrado al mundo del recuerdo y aun no regresaba- di algo...

-Ellos... ellos... -comenzó a tartamudear.

-Ikki... Siéntate- Guió al menor hacia unas piedras que anteriormente habían sido parte del techo- ¿Que sucede?

-Estaban atrapados y yo... oh dios... ¿qué hice? -Los deje morir ahí- ellos estaban esperando a que volviéramos por ellos... Si Pandora no hubiera aparecido ese día... -apretó el puño- si no hubiera pensado en salir a la superficie... ellos aun estarían aquí y Shun no hubiera sido poseído por Hades -Apretó los dientes y lagrimas escaparon de sus ojos- era eso lo que había bajo la manta que parecía cubrir un niño... Era el alma de Hades aguardando para poseer a Shun. -Apretó aun más los dientes- Seika y Seiya habrán muerto esperando a que regresemos por ellos... -Saga puso una mano en el hombro del chico, dado que desconocía las palabras que podrían haber aliviado su sufrimiento.

Giudeca, Inframundo.

-Señor Hades... -Hypnos fue el primer en llegar junto a la deidad que permanecía de rodillas, con una mano aferrada a su cuello.- Dejad de pelear Shun -Ordeno el dios de cabellera dorada- Nada lograras -Sujeto al dios y le ayudo a ponerse de pie, al mismo tiempo que la deidad volvía a tener el control sobre su propio cuerpo- Señor Hades...

-Localicen a Ikki... -Observo a su consejero- Tráiganlo al infierno de regreso... -Comenzó a caminar hacia el trono- dormirle eternamente... Si Shun intenta hacer una vez más revelarse contra mi -Le miro atentamente- Asesinarlo, maten a Ikki y traigan su cuerpo ante mi presencia...

-Como desee, su eminencia -Dijo una mortecina voz a sus espaldas- Ya has oído la orden de tu amo Hades -El dios de cabellera plata observo al espectro que caminaba tras suyo- Traer al traidor de Bennu al infierno, juez Minos de Grifo.

-Sera todo un placer, complacer los deseos de mi amo. -El juez realizo una respetuosa reverencia ante la deidad.- Traeré a Ikki de Bennu de regreso, aunque no garantizo que llegue con todos los huesos sanos a menos que su excelencia lo pida.

-No, por favor... No le hagan daño, no me revelare nunca más... dejar a Ikki en paz, por favor. No lo necesitas realmente, por favor, no lo hagas.

-Romperle cuantos huesos desees -Ordeno Hades, complaciéndose por el sufrimiento de Shun- Pero traerlo vivo, Minos de Grifo... a él y al hombre que lo acompaña.

-Como ordene el amo. -Informo el espectro antes de colocarse el casco y alejarse con paso militar de las deidades.

-Lo que pasara Ikki, es enteramente tu culpa. -Informo Hades al joven que prisionero lloraba en las profundidades de su mente. Hacia 9 años que estaba bajo el dominio de Hades y desde ese trágico día, peleaba por recuperar su cuerpo o transmitirle el pedido de ayuda a su hermano...

Jamir.

Todos habían notado que la situación entre los hindúes era por demás tensa, pero ninguno quería meterse en donde no les llamaban. Solo máscara tenía ese pésimo habito y más de uno se preguntaba el que se traía el cuarto guardián entre manos.

Shaka había recibido una escueta promesa antes que la mujer y el ruso se alejaran: Luego hablamos. Eso aliviaba el alma de Shaka y quitaba el inmenso peso de su corazón. Luego hablamos, esas dos palabras fueron exquisitas cuando la dueña de la promesa susurrada pasó a su lado.

Montaña.

-¿Por qué usas el rifle? -La chica observo a Hyoga, era su turno de ir de cacería y entre los dos se apañaban bastante bien- en vez del cuchillo...

-Por el eco que puede realizar el disparo -Informo la joven, sin mucho miramiento. Se agacho y observo la tierra- Creo que mejor, debemos tomar otro camino. No es seguro.

-¿Por qué? -Hyoga se le acerco, estaba aprendiendo mucho de cacería con la joven. Estaba acostumbrado a cazar en las planicies siberiana, pero lo de cazar en la montaña era algo nuevo para él.

-Marca de pisadas... -Marco un pequeño hundimiento en la compacta tierra- esto lo deja solo el tacón de una bota... y ninguno de los nuestros ha pasado por aquí antes.

-Tendríamos que avisar al resto... -Informo Hyoga, mientras entendía que quería decir la mujer.

-Cuando sientan sus cosmos fundirse con la inmensidad del universo, no habrá necesidad de decir nada -Los chicos se dieron vuelta y se encontraron con una mujer de armadura negra y roja. -Ah... el deliciosa aroma de la estúpida valentía... -Ambos se habían puesto en posición de combate, dispuestos a defenderse al primer ataque- A quien matare primero... -Observo a la morena- A la que claramente podría ser una de las ultimas mujeres que moran este muerto mundo o un miserable muchacho...

-Es una berseker... -Informo Hyoga, sin bajar un segundo la guardia.

-¿Vez esa marca en su brazo? -el chico observo lo que la mujer le decía- es un general de Ares...cuando te diga, corre, ninguno de los dos está a su nivel...-Hyoga apretó los labios, congelaría las piernas de la mujer para ganar tiempo... o eso se estaba diciendo.

-Les daré la posibilidad, patéticos entes, de correr por su vida... -La morena se puso en posición de combate- Si así lo quieren -dejo salir una risa burlona- ninguno de ustedes podrá...

-¡DENTELLADA RABIOSA! -El ataque tomo desprevenida a la mujer, que no esperaba encontrarse con un ataque tan de esa magnitud, fue completamente imprevisto. Kali tomo la mano de Hyoga y comenzó a correr llevando al chico tras sí.

Acantilado. Unos minutos después.

Kali lo había empujado, lo había arrojado al acantilado diciéndole que él tenía que vivir... Su cuerpo impacto con el agua de deshielo que corría en forma de rió a los pies del lugar.

-¡KALI! -Grito mientras el agua lo arrastraba lejos del lugar donde la mujer miraba. Le observo darse vuelta y alejarse del abismo, sin duda con intención de enfrentar a la mujer por si sola.- ¡KALI! -Agua entro a su boca tras el segundo grito y se dispuso a intentar luchar contra la poderosa corriente que lo arrastraba.

Escondite.

Un brillo bordo rojizo se hizo presente dentro de una de las cajas de bronce, cuando Athena retiro la tapa se encontró que la armadura de Vulpecula había dejado la seguridad de su contenedor de bronce.

-Athena... el cosmos de Kali se ha encendido... -Dohko observo preocupado a Mu que montaba guardia a poca distancia de la entrada originalmente.- Hyoga estaba con ella...

-¡SHAKA ESPERA! -El grito de Aioria aunque fue ignorado por el santo de Virgo, el cual desapareció en cuestión de segundos de su campo visual.

-Gatito... él no se arriesgara a perderle de nuevo.

-¿Qué? -El caballero observo al guardián de Cáncer, quien permanecía en su anterior posición (Recargado en una de las paredes de la cueva)- de que hablas...

-En el otro tiempo, Shaka ya no podía contar con la presencia de la única persona que amaba... -Shura y Aioria le miraron- ¿Acaso no notaron que en parte Shaka no quiere que las cosas cambien? -Todos guardaron silencio- Si Kali vive, a él le conviene este mundo triste y gris por que la tiene a ella -hizo una mueca insultando se a sí mismo por lo que estaba por decir- que es lo único que necesita para que esta porquería de existencia sea mejor... ¿O acaso no dice el dicho que el amor hace que todo valga la pena?

Montañas.

-No... -Shaka se detuvo, a solo unos metros de donde la mujer sonreía con burla mientras de su mano goteaba alguna masa amorfa. A sus pies, la amazona que había sido el motivo por que no deseaba que cambiara ese plano. Su motivo para cambiar... para no ser quien era o había sido en el otro plano.

-Oh... por lo que veo otra rata de Athena andaba por las cercanías -La mujer arrojo el corazón de la joven a los pies de Shaka- Para ser una de rango de bronce, dio bastante pelea... -Lamio la sangre de sus dedos- más que el ultimo al que liquide...

Orillas del rió.

-Kali... -Hyoga termino de pararse, cuando alcanzaba la orilla sintió la vida de la morena apagarse. Se había arriesgado a enfrentar sola a la mujer para que no centrara su atención en él, aunque ignoraba cuál podría ser el motivo real de esa decisión, si apenas se conocían.

Escondite, esa misma noche.

Habían sentido el cosmos de Shaka y el de otro contendiente, había sido una lucha que sin duda no había tenido igual en muchos años. Hyoga fue quien llego primero, mucho después de terminado el combate que Shaka debería de sostener en algún lado de las montañas.

Athena contuvo las lagrimas al deducir él porque la razón del sacrifico de Kali, Shaka le había contado de los santos de la esperanza a la joven... Claramente, desde su perspectiva, Hyoga era mucho más importante que ella.

-¿Y el caballero de Virgo? -Pregunto al fin Hyoga, no es que hablara mucho con los otros... pero eran sus camaradas y tendría que preocuparse un poco por ellos o eso le decía su consciencia

-Ya vendrá... cuando se dé cuenta que no importa cuánto la llore, no volverá -Informo Mascara en tono helado. Todos le miraron, claramente Shura y Aioria querían golpearlo- Siempre tuve la sospecha de que ella estaba viva en la otra línea... -Observo el cielo, las estrellas hacían acto de presencia una vez más- no le he dicho, porque puede que esté equivocado y las ilusiones a veces pueden ser más letales que el veneno más poderoso. -Ninguno se atrevió a replicar a sus palabras, si tenía razón. No tendrían por qué ilusionar a Shaka, si era realidad que ella encontraría la muerte no importa que línea se transcurriera.

Montaña.

Las lágrimas caían e impactaban en el rostro de la joven, mientras Shaka le seguía acunando en sus brazos.

-... porque me la das... si luego planeas quitármela... -Acaricio con la mirada empañada de lagrimas el rostro de la joven.

Apretó los dientes conteniendo el grito de frustración, cólera y rabia que pedía salir.

Al final grito, cuando la pena supero todos sus límites impuestos, salió y desgarro su garganta... aunque el dolor generado en esta nunca se compararía con el dolor en su corazón

El eco del grito, llego hasta los oídos de sus camaradas y diosa que aguardaban en la entrada del escondrijo.

Ares, otra vez, Ares estaba involucrado en la perdida de lo que más amaba... Otra vez ella era apartada de su vida, arrancada de sus manos...

-Esta vez... -Abrazo el cuerpo de su amor- creí que sería diferente... -susurro con lagrimas en los ojos, esperando que su secreto fuera oído por ella donde quiera que estuviera- Kali... te amo... y estaba dispuesto a darlo todo por ti... incluso, dejar ir la posibilidad de ese presente de luz, solo por tenerte a mi lado... que era lo único...- aferro aun más el cuerpo- que me importaba...- las lagrimas volvieron a caer de sus ojos, nuevamente, tenían paso libre tras su profunda confesión.

Isla de la reina muerte. Esa misma madrugada.

La vela estaba encendida, como había prometido, reposaba sobre un envejecido plato de latón. Su delicada llama danzaba en la punta más alta del piolín que corría por el interior de la cera.

Al pasar junto a ella, apago la flama luego de humedecer las yemas de sus dedos en su boca. La persona que buscaba, dormía en una de las pequeñas cabañas que aun estaba en pie.

Una cruel sonrisa se formo en sus labios, mientras hilos invisibles se abrían paso danzando lentamente. Buscando a la marioneta perfecta que yacía bajo unas mantas.

A fin de cuentas, para llegar al final del camino hay que empezar por su inicio... Y el ave había emprendido su vuelo desde esa isla.

Continuara.