Las ultimas horas del reloj.

Dohko revisaba los registros del santuario, necesitaba estar seguro. Las velas otorgaban una pálida luz. Escucho pasos y alzo la mirada, Shaka se aproximaba a él en compañía de Shura y Shiryu.

-¿Sucede algo?

-Si ayudo, no podre pensar en lo reciente. -Shaka tomo uno de los registros del montón- ¿Que busca exactamente?

-Todo lo relacionado a Kanon... Algo no me cierra.

-¿Que es lo que no le cierra maestro?-Pregunto Shiryu, mientras tomaba algunos libros.

-Por que Kanon aun existe. -Informo en tono frio y algo distante- creo que a Ares le falto algo, hay algo que Ares hizo en la otra línea temporal que en esta no... Se las razones por la que Saga vivía en esa línea, pero no entiendo por que Kanon existe.

-En la anterior tenia sumiso a Saga bajo amenazas de asesinar a Aioria, el deseo de proteger a Aioria lo mantuvo vivo-Comento Shaka distraído- Aioria es el hermano menor de su mejor amigo y se sentía culpable por lo pasado... Quería protegerlo a costa de todo, convirtió eso en su fuerza para aun existir... Su lealtad hacia Athena y el hecho que Aioria existiera, lo salvaron de la desaparición -Hizo una pausa- No logro ver que es lo que aun mantiene a Kanon, aun vivo.

-Creo... Que el Kanon de esta línea, no es el mismo que el de la nuestra... -Shura y Shiryu se miraron no entendiendo.- Por lo que recuerdo, Kanon era un niño tímido y tendía aislarse de todos... Creo que Ares estaba detrás de ello, pero hay algo que siento que falta en esa ecuación.

-Lo que te falta es la pelea entre ellos -Dohko miro a Shaka- Kanon sintió en peligro a Saga, acudió enseguida e incluso se enfrento a Ares. Lo que te falta, es una pelea entre ellos. La pelea entre hermanos que hizo sentir a Kanon solo en este mundo.

-Por eso Kanon sigue aquí -Dohko lo medito- su corazón esta limpio... Ares no tenia necesidad de intoxicarlo, por que podía doblegar a Kanon con el recuerdo de Saga.

-¿Que quiere decir con eso? -Shiryu observo a uno y otro.

-Ares normalmente llena de odio y rencor el corazón de sus contenedores antes de entrar en sus cuerpos.-Informo la serena voz de Athena, la diosa se aproximo a ellos- puede que el dolor de Kanon...al creer que había perdido a Saga fuera tan fuerte que no le permitiera a la semilla del mal anidar en él. -Observo a los cuatro hombres presentes- el amor que siente hacia su hermano, fue tan fuerte que le otorgo un escudo contra los poderes de Ares

-No hay mucha referencia de Kanon, como si nunca hubiera existido. -Observo todo lo que ya había registrado-fue solo un ente, un ser que se limitaba a existir y cumplir con lo ordenado. La persona que nosotros conocimos, jamás existió.

Castillo Heinstein.

-Pandora. -La mujer acudió al llamado de su señor, encontrando a los dos jueces del infierno de rodillas ante su amo. Los dos dioses gemelos estaban a los lados del trono de Hades. El dios estaba en su trono, se notaba con facilidad su rictus serio. La joven avanzo, evitando llevar sus ojos al juez de cabellera rubia.

-Mi señor Hades. -La joven se arrodillo ante el hombre, dejando que su largo vestido negro se expandiera a su alrededor. - ¿A sucedido algo mi señor?

-Pandora, tu no tienes autoridad para ordenar el asesinato del espectro de Bennu.

-Mi señor, yo.

-Silencio Pandora. -La mujer bajo la mirada y apretó los dientes, Bennu siempre Bennu. Las emociones de ese maldito humano intoxicaban a su señor y la mejor forma de eliminar esas emociones era eliminando a Bennu. - No te atrevas a contradecir nuevamente una orden mía Pandora.

-Si, mi señor... -Maldito Ikki, maldito Shun. Ellos impiden a mi señor ser libre y demostrar su absoluta compasión y benevolencia. -No se repetirá.

-Ares no tiene completo control de su contenedor... -Informo Hipnos- no podemos dejar escapar esa oportunidad. Es la primera debilidad que se encuentra en su ejercito.

-Debemos valernos de esa debilidad. -Concluyó su mortecino hermano.

Casa de Géminis, al mismo tiempo.

Saga estaba sentado en el solitario estudio de Géminis, frente a él había una pared desnuda. No había rastro de las fotos que el recordaba habían ocupado esa pared. Nada en ese lugar le recordaba el lugar que lo había visto crecer bajo la protectora ala de Set y con el amor incondicional de su hermano. Nada ahí anunciaba algo de la infancia que recordaba (la verdadera). Al igual que él, Kanon había tenido una vida de prisionero. Solo que las cadenas que lo habían subyugado habían sido espirituales.

Había leído todo el diario de su hermano y entendía mejor de lo que hubiera creído por que Kanon había aceptado. Su hermano dejo que Ares entrara a su cuerpo, creyó en la falsa promesa de verlo de vuelta.

-Le prometiste...que me regresarías del mundo de los muertos. -Apretó los dientes, Ares le había prometido que lo reviviría le dijo a su hermano que solo debía dejarle entrar en su cuerpo y todo lo que le hacia sufrir dejaría de existir.

Escucho pasos y observo la puerta, Aioria paso de largo por el pasillo. Volvió sobre sus pasos al notar a Saga sentado en el solitario estudio de Géminis.

-¿Sucede algo?

-No, nada... Solo me preocupo no verte por ningún lado. -Admitió Aioria, Saga no era tonto y sabia que eso era una mentira.

-No mientas.

-Quieren ayudar...al asesino de mi padre... -Apretó los dientes- Mi padre intento ser gentil con él, incluso lo trataba igual que a nosotros... Y tu hermano lo mato ¿Por que diablos deberíamos de ayudar al monstruo que tienes como hermano?

-Aioria, entiendo que sin duda todo esto debe ser poco entendible y muy confuso. -Saga dejo el sillón y se acerco a él- No justifico ninguna acción pasada, pero Kanon es otra victima... -Volvió a sentir como si algo le fuera quitado, como si una fría correntada tirada de él en una dirección. Aioria se impulso hacia adelante y lo sujeto justo a tiempo.

Lo sintió, sintió como el cosmos de Saga descendía abruptamente... Pero no entendía el por que.

-Saga...

-Estoy bien... Solo, fue algo... Un mareo

-¿Algo? -Aioria le miro con ligera desconfianza- ¿Hace cuanto que te sucede eso?

-No se. -Mintió- no recuerdo cuando comenzó.

Antiguo mausoleo, Santuario de Ares, Tracia.

Kanon estaba casi de rodillas, el collar volvió a resplandecer y absorber una porción de su cosmos. La puerta fue abierta con un rechinar al girar sobres sus goznes. Ares se acerco al hombre, lo sentía.

Moriría.

Sonrió cruel y tras mover la mano las cadenas soltaron a su victima.

Antes de caer al suelo, las manos de Kanon frenaron la caída. Se paro como si nada y observo a las dos personas que aguardaban en la puerta.

-No me gusta que casi sea un cadáver... -Ares movió las manos frente a sus ojos y la lanza sagrada se manifestó- pero si me agrada, la facilidad con la que puedo controlar este cuerpo. -Se quito el collar y lo arrojo lejos, para luego mirar a sus hijos reencarnados con una expresion de absoluta maldad- El collar no solo absorbió energía de Kanon, el cosmos de alguien más a pasado a saciar su infinito apetito. -Sonrío.- Ya es hora que vaya cambiando este saco de carne usado, necesito un cuerpo con poco uso...y sin nada de fe. -Hizo una pausa- Traerme a Saga.

-Sera un placer, padre, cumplir con tus deseos.

Fue para Ares, un gran placer dar esa orden sin oposiciones de Kanon. Ya no habría quien detuviera sus acciones y le impidiera participar en el campo de batalla a sus anchas.

Kanon de Géminis, era actualmente algo apenas superior a la nada misma. La gema del cataclismo había hecho su trabajó... El alma de Kanon solo estaba unida al cuerpo por que el dios estaba ahí.

De no ser por Ares, el cuerpo del hombre moriría.

Continuara.