Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Epilogo.
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Lleva 10 años vagando por el mundo.
Mauricio esta vivo, Arkanos esta vivo.
Pero aun no pudo dar caza al maldito de Jasón de Buitre. Casi lo atrapa con Arkanos, pero tuvo que salir corriendo cuando apareció Magnus de Leo. El padre de la criatura no parecía de muy buen humor cuando vio al niño llorando muerto de miedo. Le paso por los pelos, el ataque del adulto... Milo tenia un abuelo de temer.
Ni hablar de los otros dorados que casi le pillan. Anabelle de Cáncer, también casi le atrapa y en ese momento no quería saber que tan letal era su antecesora.
Lo supo luego, pero en ese momento necesitaba seguir con vida, tenia que evitar que asesinara a los mocosos.
Solo quedan tres personas en su lista y según recordaba los tres mocosos deberían de estar jugando, sin supervisión de un adulto, en el bosque. No muy lejos de donde estaba en ese preciso momento.
El grito de los niños fue lo que le indico el camino. No paso mucho hasta que tubo frente a sus ojos al general de Buitre, este sujetaba al aterrado padre de Camus, el niño pelirrojo patalea desesperado. Los otros dos estaban paralizados, solo que uno al frente en posición de ataque y el otro aterrado aferrado a su hermano gemelo.
El disparo resonó en el bosque, el confiado general de Buitre cayó al suelo con la marca de la herida de la bala que acaba de tomar su vida. Tan confiado estaba con lo que estaba por suceder que jamás vio al hombre con el rifle. Luego de tanto tiempo, al fin podía acabar con la vida del pajarraco.
Acabarla, quitándole el honor de morir como un guerrero. Lleva 10 años impregnando la bala con su cosmos.
¿Acaso pensó que no sabia en que lugar atacaría a los gemelos y al futuro Acuario?
-¿Cual de ustedes, enanos llorones, es Set? -La luz del sol se filtra entre las ramas e ilumina la palabra francesa grabada en el arma: Destino.
-Yo soy Set -El niño se puso adelante de su hermano y su aterrado primo- No te acerques... -Sonrió al ver las piedras comenzar a levantarse. El niño pensaba darle pelea...
-No les hare daño, a moverse que les dará un ataque a sus madres. Ninguno se mueve, al parecer no les inspira mucha confianza.-Tranquilos mocosos, soy un viejo conocido de sus padres... Andando. -Las criaturas con recelo comenzaron a caminar tras el. -Necesito que recuerdes algo Set. -Miro sobre su hombro, Set lleva a su hermano mayor de la mano. Claramente, era el mas protector de los dos.
-¿Que?
-Oportunidades de alcanzar una meta, hay muchas en esta vida. -Miro a Abel y luego a Set- pero tu hermano es uno solo y si lo pierdes, no volverá. -El extraño con el rifle se puso a la altura del niño- Dios les pondrá muchas pruebas, pero llegado su momento... Ustedes tres, serán la llave que habrá las puertas de un mundo mejor...
-¿Por que esta seguro de ello? -Blaise, el único que parecía desconfiar de sus palabras, puso sus primos detrás suyo. Sonrío, sin duda Camus sacaba lo desconfiado de su padre.
-Por que... -Sonrío a los niños- yo vine, para asegurarme que eso suceda. -Puso el arma en su hombro- Ustedes tres, tienen un importante rol en el destino de la humanidad. -Les dio la espalda.- Espero que llegado su momento, lo comprendan.
-¿Quien eres? -Abel le miro desde detrás del hombro de su hermano. -¿Un Ángel? -La voz de la criatura era tan tierna que a su lado sádico que le causaba nauseas.
-Un ángel... -Repitió, preguntandose internamente que diablos tenia el de anfel. Al mirarles noto la expectación de las tres criaturas, tal vez sentían su cosmos y mal entendian ente con la presencia de algo santo.- Si así lo desean... pueden llamarme Ángelo.
Bar, Paris. Alrededor de 40 años después.
-¿Como va todo con esos mocosos? -Rio antes de sentarse frente al hombre de casi 70 años.
-Tu das problemas, Kanon da problemas, Aioria cuando se junta con ustedes da problemas... -Le hizo seña al mozo- En resumida todos son unos dolores de cabeza en mayor o menor medida.
-Me sacrifique para que todos les dieran dolores de cabeza. -Sonrió levemente- Quería ver como reniegan con nosotros desde afuera. -Pensar en ellos como "mocosos", extrañamente le daba gracia.
-Siento que no importa cuantas veces te lo diga -Dohko observo el envejecido rostro del caballero de Cáncer- jamás terminare de agradecer lo que hiciste, Ángelo. -El otro sonrió burlón.
-Dilo todas las veces que quieras, me hace sentir magnánimo...
-No cambias ¿Eh? -Sonrió y agradeció el café.
-¿Se hizo la reunión? -Pregunto tras unos sorbos de su bebida, no le quedaba mucho tiempo de vida y quería irse con la idea de que todo había sucedido como debía pasar- Vamos al tema principal de la razón por la que me hiciste salir de mi madriguera -Realmente le gustaba la cabaña, pero siempre se refería a esta como la madriguera. Construida justo en el mismo lugar donde había dado muerte al general de Buitre y donde pensaba esperar la llegada de la muerte.
-Logre convencer a Athena, que fuera sin armas y con los guerreros fuera.
-¿Así que Kanon no es un crio?
-No. -Asintió satisfecho, ya todo estaba hecho y ese horrible futuro jamás se cumpliría... Pero había que estarse seguros.
-Aunque me divertí mucho con sus pequeñas payasadas. -Dohko asintió antes de beber su café.
-Nunca me dijiste... Para que querías mi espada -Dohko le miro fijamente- llevo 50 años preguntándome... Y no logro encontrar respuesta.
-Esa es una pregunta, que no necesita respuesta.
-Llevas mas de 50 años diciéndome lo mismo. -Como simple respuesta, Mascara de muerte sonrió como solo él podía hacerlo.
Sala principal, Templo Oculto, Isla de Corfú.
En el suelo, a solo metros del altar vacío se hallaban los restos de una hoz fragmentada. Ya no había poder que emanara de ella.
Cronos había aceptado el trato a cambio de algo... Desde su punto de vista, solo él, el titán mas poderoso que había existido podía usar su poderosa hoz. Había regresado a Mascara de muerte al pasado con una sola condición: Que destruyera su hoz, para que ninguno de sus descendientes pudiera emplearla jamás.
El problema venia, que si no destruía la hoz Cronos lo destruiría a él.
El destino había sido corregido, todo volvía a ser la trágica historia conocida por todos.
Abel se había suicidado tras ser manipulado por Ares, cuando tenia 13 años, para liberar a su hermano de una amenaza de muerte y liberarlo de las cadenas que le obligaban a ser una sombra. Sus ultimas palabras habían sido: Yo te libero.
Set había rescatado a Saga y Kanon de su temible padre. Los había llevado al santuario y los había amado y criado como si fueran sus propios hijos. Había ido a ese cañón con la certeza de que no saldría con vida... Dejando solos a dos gemelos de 13 años. Creyendo que de esa forma los protegería de ese ente.
Saga, había encerrado a Kanon en Cabo Sunion luego de dos años de tensa discordia y tras escuchar a su hermano los planes de traición que estaba gestando su mente... Como era su destino, Saga, debería detener a su hermano... No importando el costo por ello.
Y lo demás es la historia que todos nosotros conocemos y siempre conoceremos...
Final.
