¡Holisss! Aquí vengo con la actualización, ¡siendo puntual! *se aplaude a sí misma*
Espero que os guste el nuevo capítulo; estaré contestando a los reviews en un rato :)
Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es de JotaKá.
Este fic participa en el reto anual "Long Story 5.0" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Este capítulo está dedicado a todas las bellas personas que me dejaron un review en el cap anterior :)
-Anathema-
Capítulo 3: Indivisa manent (Permanecen unidos).
El comienzo definitivo de las clases se dio a mediados de noviembre. Los profesores comenzaron a marcar la fecha de los exámenes y a mandar trabajos; sobre todo a los alumnos de séptimo curso, que en un abrir y cerrar de ojos se encontrarían frente a los EXTASIS.
Todos se encontraban ligeramente agobiados por la cantidad de tareas, pero todo esto quedó opacado cuando, en la última clase del martes, la profesora decidió darles una sorpresa y marcó un trabajo extremadamente extenso y que requería grupos de cuatro personas.
—No quiero que se den grupos de amigos que hacen menos juntos que por separado —explicó la mujer—. Por lo cual yo he elaborado una lista con los grupos y en los cuales no se permiten cambios. O trabajáis juntos, o suspendéis.
Con un movimiento de varita, la lista apareció delante de cada uno de los alumnos, mientras que los sonidos de protesta reverberaron por toda la clase cuando los estudiantes comenzaron a encontrar sus nombres y a analizar a sus compañeros de grupo.
Hermione revisó la lista en busca de su nombre, pero Neville fue más rápido y con una sonrisa le comunicó que estaban juntos. Sin embargo su alegría fue fugaz, cuando terminó de leer los nombres de los otros miembros su sonrisa se borró y compuso una mueca, los otros dos estudiantes allí apuntados no eran exactamente los que alguno de los dos Gryffindor les hubiera gustado ver.
Grupo 3: Hermione Granger, Neville Longbottom, Draco Malfoy y Pansy Parkinson.
—Ahora quiero que os pongáis con vuestro grupo y esperéis a que os diga de qué irá vuestro trabajo —anunció la profesora—. ¡Estáis tardando!
Neville y Hermione intercambiaron una mirada antes de levantarse y dirigirse a las mesas del fondo. Arrastraron dos sillas hasta la mesa de Malfoy, tomando asiento delante de él y de Pansy que estaba sentada al lado del rubio desde el momento en el que vio sus nombres en el mismo grupo.
La profesora pasó por las mesas, dejando una tarjeta en cada una de ellas, y se dirigió a la suya propia una vez que todas fueron repartidas. Se recostó en el mueble de roble, observó a la clase y con una sonrisa comenzó a hablar.
—En cada tarjeta está escrito el nombre de una poción —dijo—, tendréis que prepararla y presentarla. Las pociones que he seleccionado requieren tiempo y cuidado, por lo que un solo error podría destrozarlas por completo y supondría comenzar todo desde cero.
Se paseó por las mesas de nuevo, observando a sus alumnos con una mirada fría.
—Pero no creáis que será tan fácil. Estáis en el último curso y como estudiantes que se están preparando para los EXTASIS debéis aprender a superar cualquier obstáculo y sortear los retos que se os impongan —La mujer sonrió con un deje malvado—. El trabajo consiste en preparar la poción que tengáis en vuestra tarjeta, consiguiendo ustedes mismo los ingredientes y… —Miró a todos con un brillo en la mirada— Debéis preparar un derivado de la poción, ya sea bueno o malo. Tendréis hasta el día dieciocho de febrero para hacerlo. El grupo que no la presente tendrá que ceñirse a las consecuencias.
Tras unos últimas explicaciones y resolver unas cuantas dudas, la mujer dio la clase por finalizada y todos los estudiantes abandonaron el aula. Neville y Hermione ya estaban emprendiendo el camino a la Sala Común de Gryffindor cuando Pansy se colocó frente a ellos y con una voz neutra habló:
—Hoy a las siete en la biblioteca —dijo—. No faltéis.
Dicho esto, la pelinegra se giró y comenzó a caminar con rapidez, colocándose al lado de Malfoy y dejando a los dos Gryffindor petrificados en su sitio.
Aparecieron a la hora indicada en la biblioteca, Neville y Hermione tomaron asiento en una de las mesas del lugar y esperaron pacientemente a la llegada de los Slytherin. Menos de cinco minutos después tanto Draco como Pansy tomaron asiento frente a ellos, sin dedicarles ni una mirada.
—La preparación del Veritaserum es compleja y no podemos fallar en nada, quiero la mayor nota —habló Pansy—. Nos repartiremos de la siguiente manera: Draco y tú, Granger, buscaréis los ingredientes y comenzaréis con la preparación. Longbottom y yo nos encargaremos de hacer el derivado, ¿entendido? —Hermione iba a replicar pero Parkinson la cortó—. Entendido —concluyó sin darle tiempo para decir nada.
La castaña arqueó las cejas sorprendida y miró a Neville que le dedicaba una mirada igual de extrañada. Los dos Gryffindor asintieron con lentitud y se quedaron mirando a las dos personas frente a ellos, esperando que dijeran algo más.
—Esta semana comienzo los entrenamientos de Quidditch —comentó Malfoy—. Así que no podremos ir a buscar los ingredientes, Granger. Quizá la próxima semana, tendríamos que organizarnos.
—Claro, sí —dijo ella—. Quizá podríamos ir el jueves, es cuando menos clases tenemos los de séptimo año así que tendríamos más tiempo para estar por el bosque y encontrar las cosas necesarias.
El rubio asintió secamente y miró a Pansy. Hermione creyó que estaban teniendo una charla sin necesidad de palabras, simplemente mirándose a los ojos parecían capaces de decirse todo lo que querían.
—Longbottom —lo llamó la chica—, ¿qué tal eras en pociones?
—¿Malo? —inquirió—. Es la asignatura que peor se me da.
La chica hizo una mueca—. Está bien, simplemente haz lo que yo te diga en cuanto nos pongamos con la poción y no la cagues, ¿vale?
Neville asintió repetidas veces con nerviosismo haciendo que Pansy rodase los ojos.
—Pues ya está todo dicho, recordad que debéis conseguir más ingredientes que los pedidos por la receta para poder nosotros hacer el derivado.
Hermione asintió y observó cómo ambos Slytherin se levantaban; sin embargo una pregunta andaba rondando por su mente.
—¿Por qué el cambio? —terminó cuestionando.
—¿Qué?
—¿Que por qué el cambio? Sinceramente pensaba que ustedes harían vuestra parte juntos y Neville y yo la nuestra.
Pansy intercambió una rápida mirada con Draco, apretando los labios para no contestar ella, dejando que el rubio a su lado lo hiciese.
—Porque la profesora lo pidió —contestó él con sequedad—. Si por nosotros fuera ni siquiera estaríamos en vuestro grupo.
—Deberías dejar los prejuicios de lado, Malfoy —escupió Hermione—. Ya has debido comprobar que no sirven de nada… excepto para hundirte.
Draco pareció sorprendido por sus palabras, pero rápidamente se recompuso. Se agachó ligeramente, curvando su cuerpo para que su cara estuviese a la altura de Hermione, que todavía se encontraba sentada.
—No son prejuicios, Granger —dijo con frialdad—. Es por reputación. Debe ser muy duro para ustedes dos, ¡oh, héroes de guerra!, estar junto a nosotros, ¿no? —preguntó—. Con los asesinos.
Hermione iba a contestar a esa afirmación, completamente ofendida por el erróneo pensamiento que Malfoy parecía tener de ella y Neville.
—No creo que seáis asesinos —se adelantó Neville—. Creo que simplemente tomasteis decisiones incorrectas, pero no sois asesinos. No habéis matado a nadie.
Pansy sonrió y miró a Neville, un brillo extraño apareciendo en sus ojos.
—¿Estás seguro de que no he matado a nadie, Longbottom?
Neville y Hermione aguantaron la respiración. Ambos Slytherin se dieron la vuelta y comenzaron a caminar hacía la salida con rapidez. La castaña miró al chico completamente consternada y tragó saliva, con las palabras dichas por Pansy flotando entre ellos.
El día acordado con Malfoy para ir a por los ingredientes había llegado con rapidez. Tras el encuentro en la biblioteca las palabras de Pansy se habían quedado grabadas en su mente y una sensación agridulce se instalaba en su cuerpo cada vez que pensaba que Parkinson podría tener las manos manchadas de sangre.
Durante las clases de pociones tampoco habían hablado mucho, tan solo algún que otro apunte que hacían para las pociones que debían preparar y algunas dudas que buscaban ser resueltas pero nada más allá de eso.
Malfoy se le había acercado la tarde anterior, diciéndole una hora y un lugar y alejándose igual de rápido que había llegado, todo bajo las miradas mal humoradas de Seamus y Cormac por el simple hecho de que él se acercara y que la acompañaron hasta la siguiente clase.
Ahora se encontraba delante de la gran puerta de Hogwarts, observando de lado a lado y esperando a que Malfoy llegase hasta allí. Le vio aparecer por el pasillo de la derecha, con sus pasos lentos pero igual de firmes que siempre y una mueca de asco en la cara mientras se acercaba a ella.
—Vamos —dijo y pasó a su lado sin esperarla.
Hermione comenzó a caminar detrás de él, incapaz de seguirle el ritmo rápido que llevaba con las grandes zancadas que daba. Llegaron al linde del bosque en menos de tres minutos y Malfoy se giró en su dirección.
—En el bosque solo encontraremos el acónito y algunas hierbas que sirven para elaborar el jarabe de eléboro. No creo que tardemos mucho.
—¿Cómo se supone que conseguiremos el resto de ingredientes?
—No te preocupes ahora por eso —desestimó él—. Cuando acabemos con esto te diré como conseguir los demás.
La castaña asintió y se dirigió a la zona más cercana a Hogwarts del bosque, mientras veía a Malfoy desaparecer por el otro lado. Miró con cuidado todas las plantas y flores que crecían en los alrededores, con cuidado cogió algunas de las hierbas que servían para el jarabe, pero fue incapaz de ver el acónito por algún lado.
Casi veinte minutos después de que comenzará a buscar las plantas, sintió una presencia cerca de ella y alzó la vista; jadeó al ver unos ojos brillantes observarla desde el interior del bosque. Retrocedió dos pasos al ver que la criatura se acercaba a ella, su mano se movió para alcanzar su varita, que se encontraba dentro del bolsillo de su túnica.
—Granger —llamó Draco detrás de ella.
Sobresaltada, se giró y miró a Malfoy unos segundos antes de volver a girarse y comprobar que la criatura había desaparecido.
—Era un centauro —dijo el rubio al ver la cara de la chica—, posiblemente solo quería observar que es lo que estabas haciendo en el linde del bosque. No son peligrosos.
—Lo sé, es sólo que no esperaba que eso ocurriese.
Draco no contestó.
—¿Encontraste las cosas? —preguntó ella para romper esa tensión que había entre ellos.
—Solo acónito —respondió y se sacó del bolsillo de su túnica una bolsa con varias plantas dentro—. ¿Y tú?
—Solo los ingredientes para el jarabe —dijo y ella también alzó la bolsa que había utilizado para guardar las hierbas.
—Perfecto, ahora sólo queda todo lo demás. Podemos ir a por ellas el próximo jueves.
Tras asentir, la castaña analizó sus palabras y miró a Malfoy con una expresión interrogante, frunciendo el ceño al recordar los ingredientes restantes de la poción y lo difícil –por no decir imposible– que sería conseguirlos.
—¿Cómo se supone que conseguiremos un pelo de unicornio, unas plumas de fénix, un corazón de dragón y un dedo de Grindylow? —cuestionó ella, ligeramente irritada al ver la mirada aburrida que Malfoy puso.
—Sencillo, las plumas del fénix de Dumbledore. En cuanto a lo demás, en las orillas del lago suelen aparecer restos de animales y otras cosas por lo que no será complicado encontrar algún dedo, el pelo de unicornio sé dónde podemos encontrarlo y el corazón de dragón ya lo tengo.
Hermione ignoró el hecho de que Malfoy pretendía robarle plumas a Fawkes y que parecía saber la localización de los unicornios, por lo que se concentró en las últimas palabras que dijo.
—¿Se puede saber cómo tienes eso? —inquirió ella—. Es un producto casi imposible de conseguir, si me dices que son fibras lo entiendo, pero ¿un corazón?
—No tengo porque darte explicaciones de por qué lo tengo —replicó él y con rapidez se giró y comenzó a caminar—. Buenas noches, Granger.
Hermione frunció el ceño, ofendida por la actitud del chico y miró su reloj de pulsera, sorprendiéndose de la hora que era. Con pasos rápidos regresó al colegio y se dirigió a cenar al Gran Comedor después de dejar las hierbas en su cuarto en la torre de Gryffindor.
Cuando ya estaba sentada en su sitio de siempre, levantó la vista y buscó a Malfoy en la mesa de Slytherin, apretó los labios al ver que no estaba y tampoco su grupo de amigos; después de todo siempre estaban juntos.
La primera salida a Hogsmade llegó y los alumnos de Hogwarts suspiraron aliviados al poder salir del colegio para disfrutar del pequeño pueblo. Hermione y sus amigos se encontraban en Las Tres Escobas tomándose unas cervezas de mantequilla y charlando sobre el Quidditch y las clases.
—Entonces McLaggen alzó la pelota y se le cayó el palo que sujetaba con la otra mano —se rió Dean—. Es un idiota.
Ginny y Hermione rodaron los ojos al ver como Dean y Seamus se comenzaban a reír por lo que el chico había contado. Se giraron en dirección a Luna y Neville y comenzaron a hablar sobre el trabajo de pociones.
—¿Y ustedes qué tal con Malfoy y Parkinson? —preguntó Ginny, viendo como los otros dos chicos parecía estar repentinamente interesados en su conversación.
—Yo con Parkinson voy bien —contestó Neville y se encogió ligeramente los hombros—, por ahora solo hemos elaborado dos jarabes de eléboro, pero ha sido muy paciente explicándome cómo hacerlo porque nunca los había realizado y en ningún momento me ha tratado mal. Parece ser una persona bastante tranquila, además de que es muy buena en Pociones.
—¿Y tú con Malfoy, Herms? —inquirió Luna con una sonrisa.
—Bien, el jueves fuimos a por algunos ingredientes al bosque, tampoco es como si estuviésemos juntos todo el tiempo; cada uno fue por un lado y nos reunimos después —explicó—. Quedamos en ir el próximo jueves a por las cosas que faltaban así Neville y Parkinson podían seguir con la poción.
—¿Segura que no te dijo nada malo? —cuestionó Seamus con el ceño fruncido—. No es que lo odie o dude que pueda estar más… tranquilo pero es Malfoy.
—No me dijo nada malo. —La chica rodó los ojos—. Y si me lo hubiera dicho ya me habría encargado yo de hacerlo callar. Pero no, se portó bien. Distante y educado.
Los dos chicos no parecían muy satisfechos con la respuesta, pero lo dejaron pasar. Comenzaron a hablar sobre cómo esos primeros meses se habían pasado volando y lo cerca que estaban ya las vacaciones de Navidad.
En un punto de la conversación, Hermione giró la cabeza y observó el exterior de la taberna, frunciendo el ceño ligeramente al ver a Malfoy y sus amigos sentados en uno de los bancos que había en la calle.
Pansy, Daphne y Theo estaban sentados en el asiento de piedra mientras que Draco se apoyaba en el poste de madera de dónde colgaba una lámpara de gas y Zabini y Astoria estaban sentados en el suelo, hablando con sus amigos.
Ginny miró en la misma dirección que su amiga y observó la imagen que la castaña había enfocado.
—¿Qué ocurre? —inquirió.
—No es nada —murmuró ella sin apartar la vista del cristal—. Es solo que se me sigue haciendo raro verlos siempre juntos, como en los años anteriores.
—En realidad es algo bueno —le susurró Ginny y Hermione la miró interrogante—, eso quiere decir que, a pesar de todo lo que les ha sucedido, ellos siguen juntos. Como nosotros.
La castaña asintió distraídamente y los observó interactuar por unos segundos, y sonrió ligeramente al repasar las palabras de su amiga.
Seguían juntos a pesar de todo.
Porque los Slytherin, al igual que ellos, permanecen unidos.
¡Y ya está! ¿Qué os ha parecido? ¿Bien? ¿Mal? ¿Increíble? ¿Fatal? Not bad?
Espero que este nuevo capítulo os haya gustado, nos vemos en 10 días :)
Por cierto, para las interesadas: hoy estaré actualizando varias historias así que estar atentas :D
Si os ha gustado, podéis dejar un bello review :)
Besos y abrazos,
AliciaBlackM.
PD: ¡REVIEWS y GO!
