RANMA NO ME PERTENECE, SOLO HAGO ESTO POR DIVERSIÓN

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Cuando las palabras sobran

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Acto 5

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Sus ojos desorbitados, infestados de un sentimiento que nunca antes habia percibido dentro si, prácticamente habían deformado el hermoso azul de sus ojos. Su mente y su corazón eran una vorágine de sensaciones, ideas y emociones que sumían su alma, que en esencia siempre habia sido ingenua.

Ranma estaba furioso. Una rabia homicida y una perplejidad se habían apoderado de él cuando vió la escena de Shinnosuke y su esposa, que entraban al hotel en distintos momentos.

Pero era obvio que era para verse ¿para qué más?, además ella le habia mentido sobre lo que haría ese día.

Él siempre habia sido impulsivo, y lo que se pensaba es que su reacción natural hubiera sido la de ir contra la pareja y darle una paliza inolvidable a ese idiota. Pero no, no pudo hacer tal cosa, ya que la ira que sentía en estos momentos no se comparaba con esos ligeros ataques de celos que tenía con Ryoga, Kuno o cualquier otro tarado.

Con ese estúpido guardabosques las cosas era diferentes, y no solo por el hecho de sentirse raro ante una persona que tenía un vínculo de niñez con Akane, algo que él por ejemplo no tenía. O por el hecho de que ese imbécil habia sido el único hombre que le habia dado la sensación de que podría quitarle a su chica alguna vez, así que la sensación de inseguridad con él siempre habia sido alta.

Pero el hecho de verlo en esa situación de extrema intimidad en un hotel con Akane habia sido demasiado para él.

Algo que no pudo soportar de ver, su corazón y su alma no fueron capaces de seguir torturándose con eso, a pesar que la cólera habia estallado dentro de él, no tenía el valor de entrar allí y enfrentarlos.

Así que allí estaba, en el pequeño bosquezuelo que estaba a unos kilómetros cercanos al puente de entrada a Nerima, golpeando arboles añejos y destruyéndolos con el vapor de sus poderosos puños.

Y cuando sintió que el peso de la madera de los arboles era demasiado poco para él, hizo unos saltos para encontrarse hacia el lado de las montañas que iban un poco más cuesta arriba de cerca de la carretera que conectaba al rio.

Golpeó tanto esas rocas, y con una fuerza desmedida, que por un momento, habia dejado notas de sangre impregnadas en ella.

Ranma estaba perdido en ese sitio, con sus ojos muertos y carentes de sentido o noción de tiempo

―Akane…

A su lado, pedazos de piedras caían sin cesar como una lluvia abandonada.

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―Es por eso que quisiera que no digan nada. Ranma no ha cambiado nada en todo este tiempo―apuntaba una sonriente Akane sus asombrados interlocutores, unos viejos amigos a los que no esperaba encontrarse en el hotel donde ella habia ido a cumplir un trabajo.

Shinnosuke y su abuelo la habían encontrado cerca de la recepción del lobby , haciendo de algo inesperado, un ameno y tranquilo encuentro, que ahora estaba culminando con una taza de té que vinieron a tomar en la cafetería que estaba a pocas cuadras del hotel.

Al final, Akane les habia tenido que revelar la verdadera naturaleza de lo que habia estado haciendo y los habia tenido que invitar a un té.

―¿Por qué nunca más fuiste a visitarnos?―inquirió el abuelo, y luego de ojear a su nieto que veía a Akane con ojos de añoranza―. Shinnosuke siempre estuvo esperando que vinieras.

El aludido se sonrojó y bajó la cabeza.

Akane sonrió ligeramente. Pero ella tenía muy claro algo. Ella era casada, por más que Ranma era un bobo, ella consideraba su matrimonio un instituto que respetar, y a estas alturas no veía viable visitar a sus amigos en el bosque, a menos que fuera con Ranma.

―Me casé con Ranma hace unos meses―implicó la joven, bajando la cabeza

Los interlocutores abrieron mucho sus ojos ante aquella revelación. O sea sabían que la joven tenía prometido, pero no se esperaban que hubiera tomado el camino del matrimonio tan pronto.

―! Felicidades, Akane, por tu matrimonio!―el anciano hizo una ligera reverencia ante la muchacha que seguía muy sonrojada.

El único que habia quedado un poco anonadado fue el muchacho.

―Pero, díganme… ¿Quién es Ranma?―pestañeando totalmente confuso.

Fue esa ligera alocución lo que hizo que Akane se pusiera más suelta y se echó a reír junto al abuelo de Shinnosuke.

Era cierto, ella habia olvidado por completo que el chico era un completo olvidadizo.

Al final del té, Akane los habia invitado a cenar a la casa, para presentarlos a su familia, y que Ranma pudiera verlos también.

―Ojalá a ese bobo no le vengan sus ataques de celos extraños―rió la chica al recordar a su ingenuo esposo que de seguro ahora se encontraba dando sus famosas clases de muay thai en el gimnasio

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Akane acabó su trabajo en el hotel y luego salió rumbo a su casa, acompañada de sus invitados.

Ya antes le habia avisado a Kasumi que llevaría amigos a cenar, lo cual habia emocionado bastante a la hija mayor de la familia Tendo.

―Espero no sea molestia―increpó Shinnosuke, quien quizá era un olvidadizo, pero en su interior nunca habia olvidado a Akane, y el profundo sentimiento que le habia inspirado en su momento. La verdad es que habia tenido que detener la profunda decepción que le surgió al saber que ella ya estaba casada.

Pero bueno, habia cosas que no estaban destinadas a ser.

De todas maneras, cuando viera a ese tal Ranma abriría bien los ojos.

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Quiso también la casualidad que la casa iba a estar bastante llena esa noche, ya que aparte de los casuales invitados de Akane, también vendrían los padres de Ranma, que luego de bastante tiempo pasarían a cenar.

La señora Nodoka habia prometido un delicioso pastel de sandias y Kasumi estaba bastante feliz de que la casa iba a estar atestada de gente.

―Deberían cancelar la reservación del hotel donde están. Saben que pueden quedarse aquí―habia dicho Soun a los recién llegados, y luego de enterarse de varios pormenores del rescate de Akane cuando era una niña.

Los invitados le habían comentado que estaban en el hotel, aunque se guardaron de comentar que habia sido ahí donde habían encontrado a Akane. El abuelo porque era fiel a la promesa hecha a Akane y Shinnosuke pues sencillamente lo habia olvidado.

―No queremos ser una carga―apuntó el anciano

―De ninguna forma serán una carga. Son libres de quedarse aquí el tiempo que deseen. Es lo menos que puedo ofrecerles luego de lo que hicieron por mi hija―replicó Soun.

El anciano se rascó la cabeza.

―Bueno, ahorrar unos pesos me vendrá bastante bien, así que ¡ acepto!―no dudó en exclamar el hombre.

―Perfecto―sonrió Soun, sin dejar de beber la taza de té frio que habia servido Kasumi, como antesala de la cena―. Me vendrá excelente, ya que hoy viene el padre de mi yerno, y siempre quise jugar shogi en trio ¿sabe usted jugarlo?―preguntó al anciano.

―Este, si…pero no tengo mucha oportunidad de jugarlo, ya que mi nieto se olvida de las reglas enseguida, así que tenga por seguro que me gustará una práctica―sonrió el abuelo, cada vez más feliz de haber aceptado el ofrecimiento de quedarse en ese sitio.

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Akane y Shinnosuke estaban hablando en el porshe, y de vez en cuando Nabiki intervenía en la charla.

Pero la joven esposa se perdía de vez en cuando mirando el enorme reloj de pared de la casa.

Ya era tarde, y Ranma no regresaba.

Él siempre volvía para casi una hora antes de la cena y eso le resultaba extremadamente raro.

En un momento pidió disculpas y se levantó, para ir al otro cuarto y poder coger el teléfono y hacer algo que nunca hacia: llamar por teléfono al gimnasio y preguntar por su marido.

Llámenla paranoica, ella era una chica de costumbres y sabía que Ranma era igual, ya que en caso de un cambio por mínimo que sea, él siempre llamaba a contarlo o avisar.

Lo que se enteró la dejó helada.

Le informaron que su marido se habia retirado luego de culminada la primera clase y ya no habia regresado. Y de hecho tampoco habia avisado nada, por lo cual habia dejando preocupados también allí, y le pidieron a Akane que les avisara cuando tuviera noticias del instructor.

Akane se tensó por completo y no supo qué hacer ni decir, y más cuando sintió que sus tíos Nodoka y Genma saludaban a todos en la entrada, ya que habían venido a cenar.

La muchacha se llevó las manos a la boca. Su primer impulso la llamaba a ir corriendo a buscar a ese muchacho donde sea. Ella tenía que encontrarlo aunque buscara bajo las piedras, pero por el otro, estaba su deseo de no asustar a nadie ni darle ideas equivocadas a la familia.

Por otra parte, confiaba en Ranma. Sabía que era un hombre fuerte que difícilmente podía entrar en problemas demasiado graves.

Se sacudió la cabeza, y se llevó una mano al pecho. No le quedaba más que disimular un rato, porque tenían invitados, y además la familia se pondría en plan cargoso. Su primer deber como esposa era la intentar solucionar los problemas por propia cuenta sin involucrar a nadie.

Regresó al comedor, donde por cierto ya estaban sirviendo la comida.

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Kasumi sí que se habia lucido de nuevo. Quizá habia tenido un aliciente extra por el hecho de tener comensales que no eran usuales como Shinnosuke y su abuelo, pero la sopa de vegetales, los trozos de pollo hervido con brócoli frito y el pastel de carne con miso, habían resultado demasiado deliciosos.

Akane estaba decidida a sortear el momento, para luego salir a buscar a Ranma.

―Pero lo que diré es que no fue nada varonil de mi hijo abandonar a su esposa en la cena de esta noche por una clase extra. Cuando regrese él y yo tendremos una seria charla―indujo Nodoka, sin dejar de probar las deliciosas salsas.

Porque Akane les habia dicho a todos que Ranma habia sido solicitado en el gimnasio para una clase especial de Muay Thai, al cual no pudo negarse.

Akane sabía que no era buena idea mentir, pero tampoco quería decirlo ahora. Solo hablaría en caso de que no haya encontrado una solución plausible.

―Si mi cuñadito trabaja tanto ¿pues no creen que debería reformar la casa por completo?, digo, ya que anda de tiempo completo, pues le debe de sobrar dinero ¿no creen?―lanzó Nabiki mordiendo una manzana

Akane intentó disimular y poner buena cara, ya sea para disimular su propio enfado y preocupación.

―Tíos, creo que Ranma tardará mucho hoy, no creo que sea necesario que se queden a esperarlo. Creo que solo vendrá a dormir. En serio, vayan a descansar, prometo que yo y ese tonto iremos a cenar en casa de ustedes mañana y lo obligaré a pedirles disculpas―urdió Akane, dirigiéndose a Genma y Nodoka, que insistían en quedarse a pedirle razones a Ranma.

Al final, el abuelo de Shinnosuke, Soun, y Genma terminaron enfrascados en una charla sobre shogi, que olvidaron seguir la charla sobre Ranma.

Aunque el único que se dio cuenta de la cara apesumbrada de Akane habia sido Shinnosuke, que no le habia quitado los ojos de encima.

Ni siquiera cuando todo acabó, y los padres de Ranma se marcharon a su casa, un tanto avispados por el saké, y ni que Kasumi les haya indicado a sus invitados, el cuarto de huéspedes que podían ocupar.

Él no dejó de observar ni notar la sensación de angustia en el rostro de la joven esposa.

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Solo cuando hubieron ido a dormir, fue que Shinnosuke se atrevió a hacer lo que no debía y eso era ir a tocar la puerta de la que se decía era la habitación donde Akane y su esposo se suponía dormían.

Era casi medianoche, y todo el mundo dormía, pero justamente lo que le indicó que debía ir a ver a Akane es que no habia percibido a nadie entrar a la casa.

Cuando tocó, lo que más le sorprendió fue que una Akane totalmente vestida aun con la ropa que tenía desde la cena, le hubiera abierto, aunque no le hizo ademan de entrar.

Dentro de todo, Akane sabía que no era correcto, ya que el único hombre que podría entrar y estar en ese cuarto con ella era su marido.

―Lo siento, Akane…pero a mí ni me engañas ¿está todo bien?, sabes que somos amigos y puedo ayudarte―lanzó el joven guardabosques

La muchacha no sabía si desahogarse y pedirle ayuda, pero en el fondo, sabía que no estaba bien.

―En serio, si aún tengo problemas mañana prometo pedir apoyo, pero ahora no está bien que vengas a esta hora a mi habitación. No es correcto si Ranma no está presente. Por favor―adujo Akane, ya entrecerrando la puerta algo sonrojada y avergonzada de que otro haya podido notar su intranquilidad.

El aludido se quedó viéndola, y tuvo el primer impulso de empujar la puerta y hablar con ella, pero también entendía que habia lugares que simplemente estaban vedados a uno. Y ese era el de un matrimonio, pero si embargo permanecería alerta, incluso de madrugada, por si ella llegase a necesitar ayuda o apoyo ya que sospechaba que el causante seria su marido.

Solo atinó a saludar con la cabeza y se marchó.

Akane cerró la puerta, y se quedó suspirando tras la puerta.

― ¿Dónde podría estar ese bobo?, ahora tengo que esperar que Shinnosuke baje la guardia para salir de casa a buscarlo.

Pero cuando hizo un movimiento para acercarse, un ligero ruido de alguien entrando por la ventana la alertó.

No se asustó porque pudo ver la sombra de una trenza balanceándose. No podía ser nadie más que Ranma.

Y en efecto así era, ya que el hombre que saltó adentro era su marido que habia entrado sin decir una sola palabra y con su mirada azul oculta bajo el flequillo.

En unos casi cinco segundos cruciales, Akane pasó de la preocupación a la extrañeza, ya que se pasó examinando con sus ojos lo que se veía.

Se lo veía bien, tenía el aspecto algo lastimoso, como si hubiera estado en un monte o algo. No sabía que decirle ni cómo empezar su reclamo.

También podía sacar el mazo y sonsacarle la verdad, pero cuando se acercó e iba a darle un coscorrón con la única frase que se le ocurrió―.Mírate, nada más Ranma….¿!qué hora son estas de llegar?!.

Pero sin embargo se heló por entero cuando él levantó su mirada.

― ¿Por qué Akane?

La muchacha retrocedió un tanto asustada. Nunca antes le habia visto esa mirada casi vacía y ensombrecida.

― ¿! Pero a que te refieres?!

―! No te atrevas a seguir mintiéndome!―apuntó Ranma con una mirada fiera, haciendo unos pasos que hicieron que Akane retrocediera algo atemorizada. Lo veía como fuera de sí, y no entendía el motivo.

Pero de todas maneras ¿Qué se creía ese bobo que además que habia faltado a su trabajo, venia llegando a esas horas?

―! Discúlpame!, pero aquí el único que tiene que dar explicaciones eres tu―adujo ella intentando recobrar el control.

Él siguió avanzando unos pasos.

― ¿Por qué, Akane? ¿Por qué?―su voz se veía henchida por el dolor más acuciante y extraño. Toda la pena y rabia que le habia estado carcomiendo las entrañas cuando golpeaba montañas volvía a surgir dentro de él.

Miraba a Akane, tan pequeña y frágil, pero ¡ tan mentirosa!. Él nunca hubiera querido pensar mal de ella, pero las pruebas estuvieron a la vista de él.

El solo hecho de pensar que ella pudiera entregarse tan libremente a otro hombre, y además estando casada con él quien siempre la respetó, y nunca hizo atisbos de aprovecharse de su posición de marido siendo que siempre tuvo todo el derecho de tenerla si quería.

Tuvo el primer impulso infernal de avanzar más pasos y reclamar lo que nunca antes habia tomado pero que le pertenecía, pero que sin embargo ya otro hombre lo habia aprovechado antes que él. Aunque luego la veía y miraba sus ojos castaños.

No importaba como era, ella seguía siendo Akane, aunque fuera una fiera mentirosa, él nunca podría permitirse hacerle algún daño.

Así que retrocedió, pero la ira no menguó.

―Los vi, Akane…y no atrevas a negarlo. Te vi cuando entrabas al hotel con ese malnacido. Y no solo eso, ahora te atreves a traerlo a la casa, y de hecho, a ¡abrirle la puerta de nuestro cuarto! ¿Quieres saber lo que haré?!Lo mataré! ¿Me oíste?―escupió Ranma desde el fondo de su rabiosa cólera.

Akane que estaba paralizada oyéndolo, no podía creerse lo que ocurría.

Ranma habia creído ver cualquier cosa, y ahora estaba verdaderamente enojado.

Aunque luego la indignación hizo mella en ella. ¿Cómo se atrevía ese bobo a pensar que ella sería capaz de hacer algo así?

¿Qué clase de mujer creía él que era?

Tomó el mazo y fue directo a él, porque necesitaba darle una lección. Estaba malentendiendo todo.

Pero quedó estática cuando lo vió hacer algo que nunca antes hizo.

Detener el trayecto del inefable mazo con un dedo.

―No estoy para juegos―urdió Ranma.

―! Como te atreves a pensar que yo sería capaz de hacer algo así!, eres un idiota, estas malentendiendo todo, pero créeme que cuando te des cuenta ¡ no te lo perdonaré!―gritó Akane, ya en voz alta

―! No me importa!―exclamó él y volteándose―. Me voy, Akane―haciendo un movimiento como para salir por donde habia entrado.

―! Ah no!, eso no, tu y yo tenemos que hablar, ¿acaso no sabes lo que estás diciendo?―quiso ir ella tras él, pero Ranma no se lo permitió porque con sus hábiles reflejos ya habia saltado la ventana y salido afuera, sin que ella pudiera verlo bien.

Pero ella era Akane Tendo, no iba a darse por vencida, así que lo siguió ella también.

―! Espera, Ranma!―gritó antes de verlo saltar por la muralla de la casa.

Y la joven estaba dispuesta a ir tras él, no iba a dejar que ese idiota saliera pensando estas cosas de ella. Se maldecía por mantener tantas cosas callada, y no ser más sincera con él.

Y ahora vaya problema que tenían.

Así que salió saltando tras Ranma, sabia de buena mano que no sería capaz de alcanzarlo pero tenacidad no le faltaba.

Así que salió, con todas las fuerzas y energías que tenía, pero no lograba a avistarlo por ningún lado, además que saltar por los techos no era lo suyo.

No tenía miedo con que su padre o sus hermanas hubieran oído algún grito. Ellos eran capaces de dormir a prueba de eso, porque ya estaba acostumbrados a los berrinches del joven matrimonio.

Pero cuando llegó a la zona del parque que comunicaba al puente, fue que se dio cuenta que estaba siendo seguida.

Cuando se volteó, se encontró frente a frente con la figura de Shinnosuke que la miraba aprehensivamente con sus ojos azules escudriñadores. La habia seguido al sentirla que saltaba.

Habia oído la discusión, aunque no el contenido de la misma, que ella habia tenido con su marido, y hasta hubiera querido intervenir, pero habia una línea que no se podía cruzar.

Pero cuando sintió que ella habia salido, él no quiso quedarse de brazos cruzados y salió tras ella. Si ese estúpido no podía protegerla ahora ¿Quién lo haría?

―Por dios, Shinnosuke… ¿Qué estás haciendo?

―Akane….yo oí…―alcanzó a decir el chico, pero lo que sea que hubiere querido decir ya no pudo seguir cuando una tercera persona se presentó.

Akane tragó saliva. Ahora se habia puesto peor.

―Ranma…

El aludido no la miró, más bien fijó su mirada al muchacho que lo veía con rostro extrañado.

―Dije que te mataría―dijo de repente el muchacho de la trenza, con una mirada feroz, y luego dando un salto hacia el amenazado esgrimió un profundo y nervioso―:!Y eso voy a hacer, miserable!

Akane se horrorizó. Ella sabía que Ranma era mucho más fuerte que Shinnosuke.

―!No, Ranma!, detente por favor, no sabes lo que haces.

La muchacha sabía que de nuevo estaba frente a algo que podía terminar muy mal. Y tampoco quería seguir involucrando a Shinnosuke en un problema que no le concernía.

Además todo esto le estaba pasando por estúpida. Por no hablar de frente.

Hizo lo único que se le ocurrió.

Se puso decididamente frente a Shinnosuke. Total si recibía un golpe de Ranma, lo tendría bien merecido.

Ranma por su parte, si bien estaba furioso, con una ira que le destilaba por los poros, y con el único deseo homicida contra ese miserable que habia seducido a su esposa, tuvo que detener su tremendo golpe a ultimo segundo cuando vió a esa mujer ponerse tan resuelta a protegerlo ¡aquella mujer por cuya causa estaba perdiendo el norte y por el cual hoy habia destruido medio bosque, y hecho añicos partes de la montaña!

La misma que siempre habia estado a su lado, que se habia casado con él sin ponerle excusa, y a la nunca le importó su maldición.

Aquella que con solo verla, hacía que su corazón doliera de la mera emoción, se estrujara en algo que nunca podía decir pero que su cuerpo le pedía a gritos demostrar.

A ella, a pesar de todo el engaño y la horrible traición. A ella nunca podía permitirse ponerle una sola mano encima.

Se quedó paralizado ante la visión de ella defendiendo a ese hombre.

Eso fue demasiado para él.

Ya no quería verlos. Hasta el deseo de matarlo habia desaparecido.

Bajó sus manos, con un gesto de derrota y un dolor más profundo que cualquier otra cosa, y que Akane, que lo conocía bien, pudo sentir.

Giró sobre sus talones.

―Le diré a mi padre que vaya por mis cosas, mañana― ya estaba volteado, y Akane y el aun sorprendido Shinnosuke estaban estáticos―. Nunca más volverás a verme.

CONTINUARÁ…

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Notitas.

Bueno, me tardé algo más en traer esto, tuve unas ocupaciones y no podia dejarlas. Pero apenas me desocupé vine a escribirlo y dejar esto.

Lamento si ni siquiera pude responder sus mensajes, me siento mal por ello.

Como recompensa prometo que esta semana vuelve a salir otro episodio de este fic que ya esta culminando.

Mi agradecimiento infinito al grupo Ranma Banished y a sus admins Redfox y LevyBlack por el espacio.

Agradezco a todos por su apoyo y espero me sigan acompañando.

BUBU30, AKANE KOU, SOL LEVINE ( SECUESTRADA DEL FANDOM DE SAILOR MOON), XIMENA ARIAS, ROXY VILLALOBOS, DIANA NARA, ENCABRONADA, VICOSAENZ, MAIKY, YANETH, LUCILU, MIMATO BOMBON KOU, AFRIKA MONY MTZ, GABRIELLE H, GABYHYATT, AURI22, BLANKAORU, YAHIKO SAOTOME, RIZZASM, HARURO SAOTOME, ABI TAISHO, MAIKY, AMIGOCHA ,ANDREITA1512 ( ESTOY LEYENDO DESDE ANTES DE NACER, ME ENCANTA) ZURGAN, AKANEMIIYA, LADY SAKURA, JazzLittleMockingjay, NANCY RICO LEON, ANNABEL GONZALEZ 92, AKANITA, CHIO, , JANINA, Y LOS GUEST QUE FUERON TAN AMABLES DE COMENTAR.

Mil saludos a su vez a JAUCA 97, NINFA OSCURA 21,PRISCILA TENDO, TENYA13, VANESSA PALOS, VIVIANAR, LAPIZ LAZULI, LIZZY DEZZY, ,CRISKEIDY, SALMA KAULITZ, CHEONDUNG 685, ESTRELLA TAISHO, JORGE LUIS ALVAREZ, INES LEONARDA CHARA, GIOVA RAMIREZ, SANTIAGO GOMEZ, VALE LOPEZ, SEKARI SAN, LESLIE SRVS, RANKO SAOTOME, ELIZABETH QUEZADA HERNANDEZ, LISS ARIAS, PRIS OLiVERA NAVARRETE, SANDY CARDENAS, DENISSE VILLAMAR HERRERA, VIRYCHAN, MI APRECIADO JOSÉ ALEXANDER PARRA MOLINA , SANDY CARDENAS, MIRANDA HERNANDEZ, ROCIO VALDEZ, INGRID SANCHEZ, JAZMIN CUYAN Y DE SEGURO ME HE OLVIDADO DE ALGUIEN.

Un beso gigante para quien lee en silencio.

Les quiere.

Paola.