Capítulo 5 "Una nueva estrella".

"Mamá", susurró una voz en su oído.

-No puede ser, será posible que-, pensó la morena de inmediato. Procedió a ponerse de pie y girar en un segundo.

Ahí estaba el pequeño después de diez años, ahora todo un adolescente. Con su cabellera dorada y esos ojos mieles que deslumbraban frente al sol. La senshi del fuego admitió que era apuesto.

"¿Mamá?, ¿Cómo?, espera tu eres…", aún no comprendía bien la morena.

"Una pregunta a la vez", dijo con una sonrisa en su rostro el rubio muchacho. "Si te molesta que te llamé así te puedo decir Rei, es sólo que tengo un gran amor por ti, por haberme cuidado por poco más de 1 mes", procedió diciendo con tanta ternura en sus palabras. La senshi del fuego comenzó a llorar de felicidad por ver al pequeño que ella una vez procuró.

"Mírate, ya eres todo un hombre, ¿Qué edad tienes?, ¿15?, ¿16?", decía emocionada Rei.

"Perdóname", expresó arrepentido el muchacho de ojos miel, mientras abrazaba a la morena. "Yo no quería irme, es sólo que debía hacerlo…Y tengo 15 años", termino de decir.

"¿Cómo que debías hacerlo, eras sólo un niño de 5 años?", soltó la senshi de Marte sin tomar importancia al último comentario del joven referente a su edad.

"Bueno, estoy bien y eso es lo que importa", respondió el rubio, evadiendo la pregunta. "¿Quisieras dar un paseo conmigo?", continuó evadiendo con un nuevo tema.

"¡Por supuesto!", la morena expresó alegre por volver a ver a 'su pequeño'.

-Flashback-

"Mi pequeño sol, hora de desayunar", dijo con voz fuerte Rei para avisar al niño rubio que su primer alimento del día estaba listo. El menor nunca dijo su nombre, así que ella lo llamaba con ese cariñoso apodo en alusión a sus cabellos dorados y sus ojos miel.

La morena no recibió respuesta del pequeño o la presencia de éste, así que se dirigió a su habitación y lo que observó la dejó aterrada. El niño de ojos miel no estaba, sólo había una nota que decía 'Estaré bien, gracias por todo mamá Rei'. Lágrimas fueron derramadas por la morena, sentía que su corazón era destrozado, a pesar de no ser mucho tiempo ella amaba al niño como a un hijo.

"¿Por qué?...", susurró de rodillas en la habitación que pertenecía al niño rubio.

-Fin Flashback-

Al día siguiente.

"Buenos días Himme-chan", a un costado de la cama de Hotaru se encontraba sentada Haruka dándole los buenos días a su joven hija con una bandeja con desayuno.

"Ehh…Buenos días papá", respondió la chica de ojos púrpura tallándose los ojos.

"Yo…quisiera que me perdonaras princesa, no debí ser tan fuerte contigo, ¿Qué te parece si desayunas esto que te preparé y después te vistes y vamos por esa entrada para el concierto de ese moco….muchacho?, sabes que siempre te daré todo lo que me pidas mi caprichosa niña", una alegre y arrepentida rubia decía a su hija, colocando la bandeja en las piernas de Hotaru, que contenía un jugo de naranja y unos waffles"

La menor comenzó a llorar y abrazó a su figura paterna mientras decía "Perdóname tu a mí, por todo lo malo que dije, por esas palabras tan hirientes. Perdóname por ser tan mala hija y que aún así tú vengas y me pidas perdón por mis errores."

"No te preocupes mi pequeña, sé que no lo sentías de verdad y sólo fueron las emociones del momento, comprendo esta etapa de la vida", consoló la corredora a su hija.

"Pero no merezco esa entrada por como te trate, ¿Qué te parece si mejor sorprendemos a mamá, yendo por ella al aeropuerto?", negoció la senshi de la destrucción. Michiru tuvo que cancelar su gira debido a que recibió un mensaje urgente por parte de su productor musical de disquera.

"Está bien Himme-chan, veo tu madurez y la idea me encanta", respondió la senshi del viento. "Ahora hay que ponernos decentes para la hermosa dama que llamas madre", dijo la rubia mientras un suspiro escapaba de su boca. Hotaru sólo asintió y empezó a comer el desayuno.

En el aeropuerto esperaban 'un apuesto galán y una pequeña princesa', mientras la violinista llegaba de su gira.

"Bien, ¿Dónde estará el chofer?", se preguntaba la aguamarina. "Parece que ese trae un letrero con mi nombre", no alcanzaba a apreciar bien. "Pero…trae una niña…Agg, me molesta cuando traen a sus hijos, después de tantas veces que he solicitado que no lo hagan siguen enviándome este tipo de choferes, ahora no", continuaba hablando con cierto enfado para sí misma la chica de cabellos aqua. Al acercarse quedó sorprendida y se arrepintió totalmente por sus palabras. Era su esposa con un traje de chofer, que por cierto era muy elegante. La acompañaba su joven hija con un hermoso vestido color blanco, fresco para el clima de la ciudad. La violinista llevaba una blusa que hacía juego con una larga falda de color verde pastel, también acorde a la situación climatológica.

"Mi amor, ¿Qué haces con ese traje?", una feliz pero impactada Michiru dijo.

"¿Qué?, ¿A caso no te agrada nuestra sorpresa?, Si quieres puedo hablar para decir que la cancelación fue una equivocación y venga el chofer de la agencia", respondió la rubia.

"No, eso jamás, es sólo que me sorprende bastante", apresuró a decir la senshi de los mares y dio un beso en los labios a su pareja.

"Entonces acompáñeme por aquí señorita Kaio", respondió la senshi del viento tomando el equipaje de su esposa. Las personas que rodeaban a la feliz familia sólo miraban sorprendidos, así como los paparazzis que se encontraban por la llegada de la violinista tomaban fotos y videos de todo lo que estaba ocurriendo.

Llegaron a un lujoso Mercedes Benz S-Class Luxury Sedan. La mujer de ojos azules miró impresionada y después dijo en un tono de amenaza "Espero que sea rentado Haruka".

La mujer de ojos esmeralda se puso nerviosa, trago saliva y de inmediato cambió su semblante a uno relajado, acompañado de las palabras "Verás, lo compré, pero la ocasión lo merecía".

"Oww Ruka...Espera, yo debo estar molesta…Pero que gran detalle…No, aún así es un gasto costoso e innecesario…", expresaba confundida por sus sentimientos la violinista.

"Te amo", contestó la corredora y le dio un tierno beso en los labios a su amante.

"¿Podría entrar en el vehículo señorita Kaio?", preguntó con coquetería la rubia mientras abría una puerta trasera del lujoso auto.

"Yo…emm…claro…pero…¿Atrás?", expresó confundida la violinista.

"Shhh, hoy estoy a tu servicio y por eso debes ir en ese lugar", la rubia respondió con un dedo sobre sus labios. "Usted también bella princesa, entre en el auto", ahora la corredora se dirigió a Horatu, quien sólo hizo lo que se le indicó con una sonrisa en sus labios.

"¿A dónde vamos Haruka?", cuestionó Michiru a su pareja.

"A desayunar señorita Kaio", contestó la rubia con total elegancia.

El auto paró frente a un restaurante mientras Haruka salía del auto y se dirigía a abrir la puerta trasera de éste. "Hemos llegado", pronunció la rubia a las dos damas a las que servía. Ambas mujeres salieron del auto y entraron al sitio de comida seguidas por la rubia, que les abrió la puerta al llegar a la entrada.

"Buenos días, tenemos reservación para 3 a nombre de Tenoh Haruka", se dirigió la corredora a la recepcionista.

"Por supuesto, si gustan seguirme para llevarlos a su mesa. Por cierto un honor que nos acompañen señor Tenoh, señora Kaio y señorita Tomoe.", cortésmente respondió la recepcionista.

"Muchas gracias", agradeció la senshi del viento a la mujer cuando llegaron a su mesa.

"Enseguida les toman su orden", respondió la recepcionista mientras se iba.

"¿Cómo se la pasaron en mi ausencia?", expresó llena de duda la chica aqua.

"Sabes que todo fue tranquilo pero aburrido sin tu honorable presencia señorita Kaio", confesó la rubia a su esposa sin salirse de personaje. "¿Qué problema podría haber con tal dulce hija como lo es Himme-chan?", terminó de decir, ocultando el pequeño suceso del día anterior. La joven de ojos púrpura se limitó a sonreír al notar cuanto la amaba su padre.

"¿Es verdad que vivirás en Azabu Jüban?", un señor entrevistaba a la joven estrella del momento.

"Si, creo que es un lugar relajado, necesito un poco de paz en mi vida. Debo admitir que no es sencillo ser una celebridad, sobretodo cuando eres tan apuesto como yo", un muchacho contestó a la pregunta con un toque de arrogancia.

"Mira papá, en la televisión están entrevistando a Takashi", dijo entusiasmada Hotaru, observando un televisor de los tantos que se encontraban en el televisor.

"A si Himme- chan, es ese mocoso", se burló la corredora.

"Amor, no seas así con nuestra hija, ¿A caso ya olvidaste como era en nuestra época con los Three Lights?", defendió la violinista a Hotaru. Haruka sólo rio. De pronto sintió una mano en su hombro y alguien que la saludaba.

-Flashback-

"Yo ni siquiera soy cantante y tengo más fans que ustedes", discutía la rubia con los Three Lights.

"La música es complicada", dijo Taiki.

"Yo lo sé, compongo música junto con mi sirena, ella en violín y yo en piano. Así que no digas patrañas para excusar su mediocridad", digo con orgullo la corredora. "También soy deportista, corredor de autos de fórmula 1, de motocicletas, modelo….a y un príncipe para las chicas", seguía debatiendo.

"Ja, un príncipe, invítame a tu castillo", dijo con ironía Seiya.

"Claro, los Tenoh tenemos un castillo en Francia", respondió con arrogancia la rubia. Venir de una familia de prestigio y adinerada tenía sus ventajas, ya que lo que dijo era verdad. "Un príncipe debe ser guapo, blanco, de ojos verdes y cabello rubio, atlético, alto, fuerte, estratega, valiente, con un castillo, tierras, riquezas, un apellido de renombre que impone respeto, una bella damisela, y ninguna chica lo rechaza", se notaba el toque narcisista de Haruka en cada palabra pronunciada. "Yo soy la descripción perfecta de ello, tú no lo eres Seiya, careces de la descripción que mencioné. Recuerdas como huiste de tu planeta y te refugiaste en el nuestro, como dejaste morir a todos, mientras yo luché por el universo entero. Y por lo que recuerdo, yo tengo una perfecta dama y a ti te rechazo Usagi, ¿O a caso me equivoco?", dijo victoriosa la senshi de los vientos al peli-negro. "Eres un mediocre", sentenció la rubia.

"Te odio, te odio por tanta perfección en tu vida", dijo Seiya mientras lloraba por las palabras que le había lanzado la rubia. Le dolía escuchar tantas verdades, como su rechazo o cobardía.

-Fin Flashback-

"Señorita Kaio, ve lo que ha hecho, invoco a estos adefesios", se burlo de los muchachos que estaban a un costado de su mesa, y sin dejar de lado su papel actual de chofer.

"Sabía que eras piloto de autos, pero no pensé que de taxis", regresó la ofensa Seiya.

"Ja, eso quisieras, es sólo que hoy quise sorp…..No te tengo que explicar nada a ti", se defendió la rubia con un toque de soberbia en su voz.

"¿Es verdad que ustedes eran como Tahashi?", cuestionó la joven de cabello negro al trío musical.

"Así es, bueno pero nosotros como banda", respondió Taiki.

"Claro que no, él sólo es uno, ya está por encima de ustedes en los top musicales. Además, es más joven que ustedes, incluso cuando comenzaban. Y debo admitir que su música no es tan basura como la suya.", debatió la corredora al castaño, recordando algunas palabras que su hija le había dicho antes en su discusión.

"Agg, Haruka eres insoportable", se quejó el peli-negro.

"No lo creo, si así fuera no tendría una hermosa esposa, una bella hija, millones de admiradoras, y por si fuera poco, tener el título de 'el hombre más sexi' por la revista Gente", se enorgulleció la rubia.

"Vámonos muchachos", dijo Yaten, tomando a sus amigos de los hombros.

"Hasta luego Michiru, Hotaru…Tenoh", se despidió Seiya.

"Lo que sea, largo de mi vista", dijo la corredora.

Horatu seguía viendo el televisor y pudo notar una persona que le parecía familiar, pero no quiso decirle a la rubia, pues no le haría caso.

De regreso en casa de las externas, se econtraba la alegre familia mirando una película.

"Que película tan graciosa, más por la parte donde salen los Three Lights, realmente pensé que era un circo, pero era un bar, digo con esos deformes no supe distinguir si era show de fenómenos", reía la rubia. Nunca desaprovechaba una oportunidad de burlarse del trío musical, no le agradaban para nada.

"Debo admitir que fue un comentario ingenioso", rió un poco la aguamarina.

"Bueno papás, debo ir a mi habitación a preparar mis materiales de mañana para el colegio", dijo la niña de ojos púrpura mientras se paraba del sillón y se dirigía a las escaleras para ir a su alcoba.

"Esta bien querida, te llamaré cuando la cena esté lista", respondió la mujer de ojos azules a su hija.

Las 3 senshis externas tuvieron una deliciosa cena, la primera juntas después del regreso de la violinista. Se dispusieron a domir, mañana sería otro día y debían tener fuerzas para sus deberes.

"A terminar de ofrecer mis servicios señorita Kaio, tengo una gran deuda con usted, espero poder pagarla", le expresó con voz seductora la senshi del viento a la de los mares.

"Lo juzgaré al final del servicio, pero no olvides los intereses", respondió con picardía.

A la mañana siguiente la mansión en la playa era un caos, Michiru corría preparando el desayuno y un refrigerio para su hija, Hotaru se apresuraba a arreglarse para el colegio y Haruka dormía en la cama. Era tarde para llegar al colegio de la senshi de la destrucción, pero a la senshi del viento parecía no importarle.

"Vamos Hotaru apresúrate, el desayuno está listo", grito por las escaleras la senshi de los mares.

Cuando la menor de cabello negro bajó a la cocina, le sorprendió ver a su padre en la mesa, ya se había aseado y vestido, le sorprendía lo veloz que era. La senshi de Saturno se sentó en la mesa y desayuno lo que su madre había preparado, un plato de frutas con una malteada de fresa. Le asombraba lo bien que preparaba los platillos su madre, incluso algo tan sencillo como lo que se encontraba comiendo. Al terminar se dirigió al garage con su padre para que la llevara al colegio.

"Llegamos, 5 minutos antes de la hora de entrada Himme-chan", se sintió triunfadora la corredora. Siempre que se les hacía tarde usaba sus dotes de piloto y llegaban antes del tiempo, incluso si un policia los detenía hacía uso de su fama y los dejaba libres en segundos.

"Gracias papá", respondió Hotaru dándo un beso en la mejilla a Haruka.

"Te veo a la salida princesa", avisó la senshi del viento a la de la destrucción. Haruka iba por Hotaru al terminar las clases; cuando ella no podía la recogía Michiru, y si ambas se encontraban ocupadas contrataban un chofer de una prestigiosa compañía para que la llevara de vuelta a casa.

"Así que este es el colegio Juben, no parece tan malo", dijo un nuevo chico en la escuela.

El director ingresó a un salón con un muchacho entrando detrás de él. "Lamento interrumpir Komuro sensei, tengo un aviso que dar", se disculpó el director ante el profesor. "Estudiantes, hay un nuevo alumno que fue transferido a este colegio, quiero que le den una buena bienvenida y sean amables con el joven Takashi. Tome asiento", terminó de decir el director.

Todos en el salón de clases quedaron impactados, no podían creer que el ídolo juvenil del momento estuviera en su clase. Las chicas babeaban, algunos chicos lo miraban con admiración y otros con envidia.

Ya era hora de descanso en el colegio, todos salían apurados de sus salones para tomar un pequeño almuerzo y otros para comentar la gran noticia, que irónicamente era el chico nuevo más conocido.

Hotaru sin enterarse caminaba tranquila en los pasillos de la escuela, hasta llegar a las escaleras que conducían a la azotea. Subió con total calma hasta llegar a la cima. No estaba preparada para lo próximo que observó, su joven ídolo se encontraba recostado de brazos cruzados y con los ojos cerrados en una banca, portando el uniforme de la institución educativa a la que ella asistía.

-Rayos, ¿Qué hago?, ¿Me acerco?, ¿Le hablo?, ¿Me alejo?, ¿Tomo una fotografía?- pensaba de forma fugaz la admiradora de ojos púrpura. Cuando de pronto por el nerviosismo cayó su cámara de sus manos y el joven abrió los ojos. La chica de cabello negro se apresuro a tomar su ahora roto artefacto de fotografía. El cantante se puso de pie y se dirigio a la senshi de Saturno. La chica quedó inmóvil al ver a ídolo frente a ella de cuclillas.

"¿Esta todo bien?", preguntó el famoso muchacho.

"Si…creo",apenas pudo responder Hotaru.

"Oh perdona mi falta de respeto, soy…", procedía a presentarse la celebridad de la música.

"Takashi, tú eres Takashi", se apuró a responder la joven chica.

"Veo que soy muy conocido por aquí también, jeje", dijo un poco apenado Takashi. "Buscaba un lugar tranquilo en donde sólo supieran que soy un adolescente normal, como el resto de los que asisten a este colegio", explicó decepcionado el ídolo.

"Bueno esque eres muy bueno en la música y…guapo, ¿Quién no te quisiera conocer?", entusiasmada decía la joven de ojos púrpura, con un ligero rubor rojo en sus mejillas. "Por cierto me llamo Tomoe, Hotaru, tu me puedes decir Hotaru", se presentó la niña cambiando el tema para disimular su pena.

"Mucho gusto, eres una excelente fotógrafa. En una ocasión fui a una exposición y había una fotografía de tu autoría, era realmente sublime", alagaba el muchacho a la chica.

Los dos adolescentes continuaron platicando durante todo el descanso hasta que tuvieron que regresar a sus actividades escolares.

Al finalizar las clases Hotaru corría alegremente hacia el carro de su padre para contarle el gran día que había tenido.

"Papá, conocí a Takashi, él fue transferido a mi colegio y me lo encontré en el descanso y platicamos un montón…por cierto, necesito otra cámara, la mía se rompió", decía emocionada la niña a su padre. Para su sorpresa Haruka iba acompañada de su madre.

"Me alegro bastante Himme-chan, conociste a tu ídolo aunque ya sabes que no me….¿Cómo que tu cámara está rota?, era la última tecnología, ni siquiera ha salido al mercado", reclamaba la rubia.

"Haruka, en primer lugar no era 'tan buena tecnología', ya que se rompió; y en segundo lugar, tu compraste un lujoso auto para darme una sopresa, así que ir por una nueva cámara no es problema", respondió de forma amenazante la violinista.

"Tienes razón Michi, perdona Himme-chan", se disculpó la corredora. "Así que Takashi…para que veas que quiero tu felicidad princesa, invítalo mañana a la casa a comer, dile que saliendo de clases pasaremos por ti y por él", propuso la rubia.

"¿Enserio?, Eres el mejor papá del mundo", dijo emocionada Hotaru, dándo un beso en la mejilla a su padre.

"Lo sé, ahora vayamos por una nueva cámara", pronunció la rubia y encendió el coche para ir de compras.

El día siguiente Hotaru fue emocionada a clases y buscó en el descanso a su ídolo musical, para su suerte lo encontró en el mismo sitio de ayer.

"Hola Takashi, ¿Podrías ir a comer hoy a mi casa saliendo de clases?, mi padre vendrá por nosotros y nos llevará a mi casa", propuso emocionada pero con pena.

"Me encantaría Hotaru. Llamaré a mi chofer para avisar la situación y que no venga. Él se encargará de avisar en mi casa. No te preocupes, el chofer es de confianza, al ser una celebridad y todo eso debo avisar a que sitio voy.", explicaba el joven cantante.

"Wow, no pierdes el tiempo niño rico, y te gustan menores", un compañero de clase de Takashi comentaba de forma burlona.

"Cállate, ella es mi amiga", dijo enfurecido Takashi y soltó un puñetazo en el rostro del estudiante.

El timbre de salida sonó y Hotaru salió un poco deprimida, al parecer Takashi se quedaría a detención por culpa de un idiota. Sus ojos se iluminarion cuando lo vio esperándola recargado en un árbol.

"¿No se supone deberías estar en detención?", pregunto confundida la chica de ojos púrpura.

"Le comenté la situación al director y lo convencí de que fue culpa de ese tonto. Además el director no quiere problemas con alguien tan influyente entre los estudiantes como lo soy yo", comentaba orgulloso Takashi.

"Me alegra bastante, mira allá esta el carro de mi padre", dijo la senshi de la destrucción señalando el auto de Haruka. Para sorpresa de la chica, quien manejaba el auto era su madre. Michiru tenía confianza a ese auto, ya que a pesar de ser veloz era muy sencillo de manejar.

"Buenas tardes…esperen un momento, Hotaru no me dijiste que tu madre era la señora Kaio. Tu padre es el señor Tenoh. Tus padres son todas unas celebridades a nivel mundial", estaba totalmente sorprendido el muchacho. Haruka no estaba presente, ya que tuvo entrenamiento y se quedó en casa para asearse y estar presentable para el invitado.

"No me sorprende que nos conozcas pero agradezco la admiración que nos tienes", respondió amablemente la violinista estrujando la mano del muchacho. "Bien, vayamos a casa, tu padre no pudo venir porque tuvo entrenamiento, pero ya esta en casa poniéndose decente", explicó la aguamarina a su hija.

Llegaron a casa y Haruka de encontraba en un sofá de la sala de estar.

"Amor ya estamos en casa", avisó la aguamarina a su amante.

"Me alegra escuchar eso", dijo volteando para ver a las 3 personas en la entrada de la mansión.

"Wow Hotaru tu casa es inmensa, yo vivía en una casi igual hasta hace poco que regresé a vivir con mi familia", comentó Takashi.

"Así que tu eres el famoso Takashi", dijo la rubia estirando su mano para estrujar la mano del joven.

"Un placer conocerlo señor Tenoh", respondió el cantante juvenil.

"Puedes llamarme Haruka…espera un momento, tú", se quedó procesando todos sus pensamientos la rubia. Mientras tomaba del mentón a Takashi. Todo estaba tan claro, podía apreciar al muchacho totalmente de cerca y en persona, no era lo mismo que echar una pequeña mirada en el televisor. Verlo sin las gafas que llevaba en aquella entrevista en el televisor del restaurante. –Esas facciones de su rostro, los dorados cabellos, sus ojos miel-. "Tu eres el pequeño rubio que estuvo en mi boda", dijo sin soltar el mentón del joven rubio, mirándolo fijamente.

CONTINUARÁ...

Agradezco sus comentarios y si existe algún error ortográfico o de redacción no duden hacérmelo saber, eso me ayuda a mejorar. No es excusa pero, siempre escribo de madrugada jejeje. Saludos :).