RANMA NO ME PERTENECE, SOLO HAGO ESTO POR DIVERSIÓN
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Cuando las palabras sobran
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Acto 6
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Siempre peleaban horrible, pero en el fondo siempre supo que no era nada que no pudiera arreglarse, pero al ver la espalda de Ranma marchándose luego de decirle que ya nunca más lo vería, fue como la verdadera señal para Akane de que esto iba a límites insospechados.
En verdad, que tuvo el primer deseo de correr tras él, y hablar. Porque necesitaban hablar. Pero sus piernas estaban paralizadas, no solo por la pena, y la rabia de saberse que todo habia devenido por causa de un maldito malentendido. Tampoco podía dejar pasar que Ranma la estaba catalogando con su desconfianza en una clase de mujer que ella no era.
No sabía que le dolía más, que él fuera capaz de pensar eso de ella o que la estuviese dejando por un malentendido.
―Ranma…―con un sollozo que hizo lo posible por reprimir, ya que no estaba sola. Shinnosuke todavía estaba allí y estaba observando todo.
A Akane le daba muchísima vergüenza el hecho de tener que exhibir su vida íntima de esta manera, así que hizo una mera seña al muchacho.
―Por favor, no preguntes nada y vayamos a casa…
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― ¿No les parece raro que mi cuñadito no haya bajado a desayunar?―preguntó Nabiki, mordiendo una manzana.
―! Nabiki, tenemos invitados por dios!―le reprendió suavemente Kasumi.
Para ella no era correcto hacer este tipo de preguntas frente a Shinnosuke y su abuelo, que no eran de la familia.
El señor Soun si bajó su periódico para añadir.
― ¿Y Akane?, tampoco bajó al desayuno. Yo no me preocuparía, seguro están juntos―adujo con mucha tranquilidad, pensando eso con toda certeza. Ya que probablemente hubiere hecho un torbellino si sabía lo habia pasado anoche.
Shinnosuke le prometió a Akane no decir una palabra, pero también ella también le habia hecho decir que no intervenga, que el asunto con Ranma era algo que solo ella y él debían resolver. Aunque le picaban las ganas de hacerlo.
No le gustaba ver sufrir a Akane.
―También queríamos agradecer mucho su hospitalidad en este sitio. Nosotros planteamos hoy tomar el tren de regreso a nuestra ciudad. A decir verdad no lo podemos descuidar por tanto tiempo―anunció Shinnosuke
Su abuelo lo miraba algo extrañado, y quiso replicarle, pero el joven le dio un pequeño coscorrón para que no hablara. Ya después intentaría explicarle que era su deber salir de esa casa.
Más que nada porque su presencia unida a otros malentendidos habían sido las causantes de los problemas del matrimonio de Akane.
Shinnosuke siguió bebiendo su té. Ya cuando pudiera podría hacerse de tiempo e ir a romperle la cara a ese Ranma.
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Lo que si era cierto era que Akane apenas habia desayunado unas frutas y habia salido muy temprano en la mañana rumbo a casa de Nodoka y Genma.
Habia ido decidida a buscar a Ranma.
Si bien la noche anterior habia llorado muchísimos al tenor de esas horribles palabras aduciendo que nunca más volvería a verlo, tuvo tiempo de pensar un poco al final.
Tampoco eran los niños de hace años atrás, que rompían porque si al menor malentendido. Eran un matrimonio, y después de todo lo que habían pasado y sufrido, ella no iba a estar dispuesta a perderlo ante esto. Haría lo posible por intentar repararlo, y ahora que miraba hacia atrás, esto hubiese sido inconcebible para ella, pero esas últimas palabras de la noche anterior de Ranma le abrieron a algo horrible que no quería ni pensar:
Seguir su vida, sin Ranma.
Eso no podía ni imaginarlo. Así que iría a averiguar dónde estaba ese tonto e iría a traerlo aunque estuviese por debajo de las piedras.
Él era de ella, y ella era de él. Así de simple y llano.
Un malentendido nacido de la estupidez no podía separarlos.
Así que temprano fue a tocar a casa de la tia Nodoka. Ella era una mujer extraordinariamente comprensiva, y discreta a su vez, así que podía confiar en ella en caso de que Ranma no hubiere pasado la noche allí.
Cuando la buena mujer vió a su nuera allí fuera tuvo un leve presentimiento de que algo no estaba bien.
Así que la dejó pasar sin llenarla de preguntas incomodas y agradecía que Genma no estuviera despierto aun, porque suponía que la pequeña Akane habia venido con ganas de tener una charla de mujer a mujer, por eso tan temprano.
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―Entonces eso fue lo que ocurrió…―dedujo Nodoka al terminar de oír el extenso relato de su nuera, que se lo habia contado a trompicones, llena de pena, y ahogando sollozos.
―Al principio creí que podría haber venido aquí, porque me dijo que mandaría a su padre a buscar lo suyo….―y fue ahí que levantó su mirada a su suegra que la veía muy triste también―. Pero eso no lo voy a permitir. No voy a dejar que rompamos solo por un malentendido.
Nodoka sonrió maternalmente.
―Eres muy noble, Akane, y eso que mi hijo debió haberte dado tu lugar y escucharte. En serio, yo nunca podría pensar en una mejor mujer para el terco de mi hijo.
―Voy a quedarme aquí hasta que el tío Genma pueda encontrarse con él, estoy segura que así será. No puedo volver a casa con esta incertidumbre―aseguró Akane, que estaba decidida a hacer lo que tuviera a su alcance.
La mujer mayor le volvió a sonreír, poniéndole la mano sobre la suya, intentando transmitirle un poco de luz y calma.
―Mientras esperamos, ¿Qué te parece si desayunamos algo?
―De tan temprano que vine, ni siquiera me di cuenta que interrumpí el desayuno de aquí―adujo Akane sonrojándose.
―No has interrumpido nada. Anda, ven a ayudarme―haciendo una seña a la muchacha para que viniera a ayudarla con el arroz.
Akane sonrió como podía y se acercó.
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―! Por dios! ¿Qué te picó ahora que me haces venir a esta hora y con tu madre vigilándome?―increpó un Genma, sudoroso, como si hubiese tenido que lidiar con mucho, para correr hacia donde la figura que se encontraba sentada cerca de lo que parecía ser una tienda de campamento.
Ranma no se inmutó. Habia llamado en secreto a su padre y le habia pedido que viniera urgente al bosque de sakuras que estaba tras la montaña y que lo siguiera sigilosa y secretamente como para que su madre no se diera cuenta.
Genma no habia llegado a ver a Akane en la cocina de su casa, porque se habia escabullido antes de eso así que no podía ni sospechar porque el tonto de su hijo habia hecho esto. Pero ya sospechaba que habia cometido alguna torpeza.
―Te tardaste, viejo.
―! Oye!, no seas grosero con tu padre, que no sabes lo que tuve que venir para estar aquí, y ahora ya dime, ¿Qué demonios estás haciendo aquí?―dijo Genma sentándose junto a su muchacho, que estaba aún, frente al fuego que habia puesto para no morir de frio matutino.
Pero el rostro casi inexpresivo de su hijo ya le dio una pista, así que decidió moderarse. Ranma y Akane siempre habían tenido peleas, eso no era novedoso, pero era la primera vez que Genma notaba tan opacado a su único hijo, como si algo verdaderamente grave hubiese ocurrido.
― ¿Podrías ir a casa de los Tendo e ir por mis cosas?, pídeselos a Akane, y óyeme bien, viejo, no quiero que vayas a levantar polvareda. Manejaremos esto con discreción hasta que ella pueda decírselo a su padre.
Lo que vino a continuación, ni Ranma se lo podría haber esperado.
Un derechazo, de esos dolorosos, que recordaba solo haber recibido en las épocas más duras de su entrenamiento fue lo que recibió. Y habia tomado tan de sorpresa al joven marcialista que ni habia podido esquivarlo.
―!Se puede saber qué haces!―fue el reclamo de Ranma, incorporándose y colocándose en posición en pelea
― ¿!Pero que rayos estás haciendo?!, ¿Cómo es eso de que vas a dejar la casa?, por si no lo recuerdas eres el esposo de Akane, y eso te convierte en el único varón de esa familia ¿a que estás jugando de nuevo, niño berrinchudo?―atacó Genma.
Al solo escuchar esas palabras, Ranma volvió a sentarse en el suelo, con su mirada baja, parecía como si escuchar lo que en verdad estaba ocurriendo le doliera más que si vinieran en tropel a golpearlo. Era la más cruda verdad que alguna vez podría enfrentar. Sencillamente porque no podía imaginarse exactamente que pasaría de él mismo. No quería ni pensar.
Y eso que ni siquiera habia querido aventurarse en pensar en cosas más oscuras como un divorcio, que era lo que legalmente precisaba para romper con Akane.
Porque ella era su esposa.
―No tengo porque darte explicaciones. Solo quiero que me traigas lo mío. Lo que pasó entre Akane y yo no es asunto tuyo. ¿Me ayudaras?―arremetió Ranma, aunque haciendo lo posible para ocultar su mirada a su padre que lo observaba con una examinación que lo extenuaba. Obvio que podría descubrirlo enseguida, ya que su padre era quien más lo conocía en el mundo.
El menor de los gestos de Ranma no era desconocido para él, así que enarcó una ceja ante la evidente expresión ambigua de su hijo.
Genma siempre habia sabido, incluso ante que el propio Ranma, que Akane significaba mucho para él. Sabía que estaría dispuesto a morir por ella, y que probablemente no podría concebir su vida sin que la muchacha no estuviera a su lado. De no ser así, no hubiera concebido casarse con ella, aunque fuera bajo una artimaña, porque de todas formas no lo oyó quejarse después.
En definitiva, bajo el velo de todas sus peleas y traspiés, Genma sabía que ambos tenían un lazo que ya no podía venir a romper nadie. Por eso ver a su hijo con ese semblante y esa determinación lo sorprendió.
No tuvo mejor idea que hacerle algo en el mejor lenguaje que entendía, que era darle un fuerte coscorrón y lanzarlo al otro lado de los arbustos.
―No puedo creer que seas tan tonto y seas mi hijo…―cerró el mayor, para después voltearse y marcharse.
― ¿Qué estás haciendo? ¿Qué acaso no vas a ayudarme?―gritó Ranma, incorporándose, bastante enfadado por la actitud de su padre.
― ¿No se supone que eres un hombre?, tendrás que ir tu a arreglar los problemas con tu esposa―largó un Genma, bastante decidido, volteándose―. No pienso intervenir en tus berrinches de niño de nuevo.
― ¿Dónde vas?―preguntó Ranma
―Salí de casa sin desayunar siquiera, es obvio que regresaré allí―contestó Genma, al tiempo que se marchaba.
―No le digas a nadie donde estoy. Luego de terminar aquí, me iré por un tiempo de viaje. Avísale a mamá―terminó diciendo Ranma, volteándose de tal forma que su padre no lo siguiera viendo.
Igual ya no respondió y acabó enseguida de perderse en el bosque, marchándose de vuelta a la zona urbana de Nerima.
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Ranma habia pasado una mala noche. Habia dormido muy mal, no solo por sentirse solo, sino por esa horrenda sensación de sentirse el malo de la película de nuevo. Se sentía cansado y tremendamente celoso.
Y auguraba que el gran causante de todos sus problemas actuales tenía nombre y apellido: ese maldito de Shinnosuke.
Las ojeras en su rostro eran demasiado visibles. Y cada que pensaba en lo que habia visto en ese hotel, y más después de ver a ese detestable hombre en su propia casa, y además después verlo tocar la puerta de la habitación matrimonial, se le subía la sangre caliente en la cara.
Pero se desinflamaba al instante al recordar la forma desesperada en que ella habia intentado detenerlo, sus lágrimas le pesaban como si fuera ácido y esa pesadumbre que habia visto en sus otrora hermosos ojos castaños le abrumaban el corazón. Porque pensaba en que Akane nunca le habia dado verdaderos motivos de pelea, siempre habia sido una mujer integra y calma, y nunca la habia sorprendido viendo a otros hombres que no fueran él mismo.
Pero luego sus nuevos pensamientos se veían atravesados por una barrera aún más peligrosa: su orgullo e integridad de hombre.
Su doloroso orgullo que lo llamaba a no caminar dos pasos atrás, y volver a requerir esas explicaciones que ella no le habia dado al inicio y esa integridad masculina que se habia sentido herida al saber o pretender creer que ella hubiera podido haberse entregado a otro hombre.
De nuevo se sentía un miserable por pensar algo así de ella. Tan inmaduro e impulsivo como siempre, habia logrado herirla mucho.
Estaba totalmente en una encrucijada de emociones. No tenía idea de que hacer.
Se incorporó apretando sus puños. Debía decidir algo ahora.
¿Ir a buscarla y hablar, o marcharse lejos como le habia a su padre que haría?
! Maldición!, ni siquiera podía tenerlo de cómplice como antes.
Pero cuando iba a dar una vuelta para seguir reflexionando, conteniendo toda la impulsividad que le llenaba el corazón, unos ligeros ruidos hicieron que volteara.
Y cuando miró se quedó paralizado de la sorpresa.
Allí estaba Akane, con su ropa hecha jirones, se notaba que habia corrido en una loca carrera sin percatarse ni cuidarse. Como si quisiera llegar antes.
Los ojos de Ranma tiritaron, sus labios temblaron. En un solo segundo, con solo verla, todas las cosas que le venían rondando la cabeza desaparecieron y dejó de pensar, para caminar hacia ella, que jadeaba del cansancio.
―Akane…
Ella habia venido por él. Habia tenido la determinación que él no podía sacar.
De seguro su padre habia sido bien boca floja y le habia ido con el cuento a ella de su paradero y Akane habia salido corriendo. Se notaba que eso habia ocurrido.
Se notaba que ella tampoco habia dormido. Tenía unas profusas ojeras que le marcaban su rostro. Se notaba que estaba cansada y la cara munida de preocupación. Y se maldijo por ser el causante de eso.
Y como es natural, el amor es emocional, no lógico, porque Ranma dejó de pensar o titubear al verla.
Ya no pudo detener el tremendo deseo que tenia de acercarse y hacer uso de su fuerza para estrecharla entre sus brazos, y ella aunque tenía cientos de reproches que hacerle no lo detuvo.
Él la apretó entre sus brazos, y ella se dejó hacer, pero haciendo lo propio, pero podía sentir con todas las fibras de su cuerpo, como él posaba sus manos por su cintura, estrechándola con cierta fuerza, y pasando su mano por su espalda
Ya habia perdido la furia de su mirada caliente para acabar sacando unos ojos necesitados de luz.
Aunque no hubiera oído todavía lo que ella debería de explicarle, habia percibido como con su mirada ella lo llamaba y él no podía hacer otra cosa que acceder a su llamado.
No tardaron más segundos en buscar sus labios necesitados y temblorosos, todavía adoloridos de haber dormido separados la noche anterior. Un gesto que conscientemente no podían repetir, pero en instantes como estos, cuando más vulnerables estaban, es que sus cuerpos pedían a gritos este resarcimiento.
Un beso torpe y tembloroso que se tornó muy necesitado y deseoso de sacarse de encima lo que tenía guardado, no solo el tiempo que estuvieron con esta pelea, sino desde antes, cuando perdían el tiempo haciéndose los tontos, y no actuar conforme a los verdaderos deseos que tenían como matrimonio.
Ranma la apretaba por la cintura, y ella no habia dudado en colgarse de su cuello, con la certeza de que pesaría como pluma para él.
Pero no acabó allí, ya que en un momento, cuando la respiración se tornó dificultosa e imprescindible, Ranma dejó sus labios, para aventurarse a dejar su rostro en el hueco del cuello y el hombro de ella, que seguía abandonándose a las impresiones que él le provocaba.
―Siempre has sido solo tu….¿cómo puedes ser tan bobo de pensar otra cosa?―gimió Akane con una valentía extraña.
Eso pareció ser una cuerda, un bálsamo por el cual él podía aspirar a tener más vida.
Eso pareció darle un impulso y eso lo llevó a llevar sus manos por debajo de la blusa que ella llevaba puesta esa mañana, como si tuviera un frenesí o ansia de posesión por ella, como si deseara apoderarse antes que nadie lo que ella aseguraba que sería solo de él, así que la tumbó al suelo, sobre las hierbas y las flores de cerezo que seguían cayendo como lluvia sobre ellos, que estaban perdidos por el sentimiento, el deseo, la excitación que les crecía desde muy dentro del pecho, como algo que los azotaba y los quemaba desde muy dentro.
Ranma se habia visto absorbido por el deseo de marcar un territorio, de mostrarle a ella, que él podía hacerla vibrar entre sus brazos, de tomarla, de poseerla, que ella habia nacido solo para él, con toda la necesidad de creer y demostrarse a sí mismo que solo él podía tocar a Akane de esa forma.
Que nadie pudiera adelantarse, como habia creído que Shinnosuke habia hecho en una fantasía de infidelidad que su mente acostumbrada a las tonterías y las maquinaciones de locos de su alrededor habia creado sin más.
De todas formas, él precisaba poder darle un respiro a su orgullo y vanidad masculinas y siguió haciéndose huecos bajo la blusa, tanto que acabó rompiéndola y ella no lo detuvo, porque también estaba inmersa en el tremendo frenesí de tenerlo, luego de una noche de horror, pasando por encima de su propio orgullo que la llamaba a darle una golpiza por haberse atrevido a dudar de ella el dia anterior.
Pero eso ya no importaba. No quería seguir pensando. No después de tener ese contacto, y ese calor bajo las manos de ese hombre que lo era todo para ella aunque jamás se lo dijera.
Pero si ese tonto solo era capaz de entender con sus actos lo que ella podía sentir, entonces se entregaría. Que él supiera sentir con su propia carne que ella siempre solo estuvo esperando solo a él.
Lo sintió quitarse la camisa china azul que portaba y más rápido aun, subirle la falda a ella, en un acto que la hizo respingar porque nadie nunca habia hurgado de esa forma en ella. Ella hirvió en sonrojos, pero era algo que también deseaba.
También quería mostrarle que ella su verdad secreta, y al cual solo él podía tener acceso.
En pocos segundos más, su blusa ya estaba un poco más allá, acompañando a la camisa azul, y las manos de Ranma seguían recorriendo su porción de piel descubierta, bajando sus labios húmedos por el cuello, y el nacimiento del pecho.
Querían poder entregarse todo, y hasta tenían rabia por no tener más que darse.
Solo cuando Akane abrió sus piernas como para que él pudiera hacerse hueco entre ellas, fue que él se despabiló.
La deseaba a muerte, pero también la quería mucho como para obviar que ella se merecía algo más que un lecho improvisado de cerezos en plena mañana. Hasta un tonto como él lo sabía.
Cuando se detuvo, ella abrió sus ojos con sorpresa.
― ¿Qué ocurre, Ranma?―viendo la cabeza de su esposo escondida en el hueco de su hombro y cuello, donde todavía podía sentir su respiración cálida y nerviosa.
Él se incorporó, posándose con un brazo, para no seguir aplastándola para mirar los ojos de ella fundidas con sus mejillas sonrojadas.
―Lo lamento, no quería ser brusco―para finalmente echarse a un lado de ella, colocando su brazo por encima de sus ojos y el otro lo habia echado a un lado, todavía nervioso como para seguir atreviéndose a tocarla.
Akane se quedó en su sitio. No podía negar que estaba avergonzada de todo lo ocurrido y también se sentía ligeramente abochornada de que Ranma hubiera parado aunque ella le hubiera pie y permiso a seguir.
Pero lo que ella no sabía es que él estaba intentando pensar adecuadamente para lograr quitarse unas palabras y poder decírselas.
Su mente era un entrecijo, solo hasta ayer, Akane lo era todo y nada para él, por causa de su furia desmedida. Pero ella habia venido a buscarlo, pese al mal rato que él le habia hecho pasar, uno donde no le habia permitido poder explicarse.
―Cuando pasó lo de Ukyo y lo del baile…también fue un malentendido. Como siempre nos ha pasado…―finalmente pudo decir Ranma en un dejo de voz.
Ella se sonrojó aún más, pero no sabía que podía decir.
―Perdona-me….en verdad, no quiero dudar de lo que eres…―finalmente soltó Ranma
Ella no le respondió y como respuesta solo se acercó y colocó su mano sobre la suya temblorosa y avergonzada.
―Yo habia ido a trabajar a medio tiempo. Solo lo encontré de casualidad…yo jamás haría algo donde te faltare el respeto―respondió ella, intentando ahuecarse en el pecho seguro de él.
Aunque estaba en medio de una explicación y sus respectivas disculpas, igual Ranma enarcó una ceja orgulloso.
― ¿Y porque tenías que trabajar tú?, tu no necesitas trabajar. No permito que lo hagas―recuperando su tono casi habitual―. Yo puedo solo y lo sabes. No admito discusión―agregó esto último cuando vió que ella quiso añadir algo.
―No quería que gastes tu dinero por trivialidades―apuntó Akane.
―Solo tienes que decírmelo. Lo que yo gane es tuyo y lo sabes. No voy a dejar que mi esposa salga a las calles a trabajar, siendo que yo soy perfectamente capaz de proveerle lo que ella necesite―su tono orgulloso volvió a acentuarse.
Akane no se animó a responder, más cuando él llevó un brazo hacia ella, para atraerla y apretarla a su pecho, y ella se dejó hacer, todavía emocionada por esas palabras de posesividad que enmarcaban un instinto de protección.
Ella no estaba de acuerdo con eso de no trabajar, pero ya más adelante arreglarían eso, no ahora cuando estaban reconciliándose.
Decidió que era mejor callarse y acurrucarse a él.
Ranma cerró sus ojos un instante. Ya no llegaban al colegio pero a la tarde todavía debía dar clases en el gimnasio. Claro, después de inventar una excusa por su desaparición el día anterior.
―Oye, Ranma ¿no te diste cuenta que fecha es hoy?
―Es el 14―respondió Ranma, aunque eso finalmente lo hizo incorporarse―. Maldición, no me digas que teníamos tarea que entregar.
Ella meneó la cabeza―. ¿En verdad no lo recuerdas, tonto?
El negó con la cabeza. Seguían sentados uno a lado del otro sobre la hierba.
―Hoy hace 4 meses que nos casamos―habló ella soñadora.
Ranma ya no respondió. Se quedó estático, pensando. Y siguió con esa cara de reflexiva, inclusive cuando acabó de recoger la tienda y marchar, con Akane a su lado, rumbo a casa.
Solo cuando ya habia transcurrido un cierto buen tiempo se permitió salir de la nube en la cual habia entrado tras lo recordado por Akane.
―Bueno, para que nos llevemos fatal, Akane…tenemos que admitir que lo estamos haciendo bien. Todavía seguimos vivos.
Después de tanto, aún seguían juntos.
Celos, locuras, secuestros, peligros y hasta un peligro de muerte ancestral.
¿Porque sucumbir ante un malentendido de nuevo?
Ya habría tiempo de seguir arreglando lo que faltaba.
―Así es Ranma, seguimos aquí―finalmente contestó Akane.
Probablemente hubiese sido una escena muy romántica y única, de no ser porque el inefable y poderoso estomago de Ranma empezó a darse reclamar que llevaba sin comer desde anoche.
CONTINUARÁ..
Notas.
Muchas gracias por su compañia y tiempo.
Espero no les haya decepcionado o que consideren que me haya ido por lineas fáciles para arreglar el malentendido. XD
Me tardé en traer este episodio, porque vine a otra ciudad, de hecho aun sigo alli, y me es un poco dificil encontrar un momento de paz. Por eso me ando conectando de madrugada como ahora.
Gracias a Levy Black Fox y A. Redfox y su lindo grupo de Ranma Banished
BUBU30, AKANE KOU, SOL LEVINE, XIMENA ARIAS, ROXY VILLALOBOS, DIANA NARA, ENCABRONADA, VICOSAENZ, MAIKY, YANETH, LUCILU, MIMATO BOMBON KOU, AFRIKA MONY MTZ, GABRIELLE H, GABYHYATT, AURI22, BLANKAORU, YAHIKO SAOTOME, RIZZASM, HARURO SAOTOME, ABI TAISHO, MAIKY, AMIGOCHA ,ANDREITA1512 ( ESTOY LEYENDO DESDE ANTES DE NACER, ME ENCANTA) ZURGAN, AKANEMIIYA, LADY SAKURA, JazzLittleMockingjay, NANCY RICO LEON, ANNABEL GONZALEZ 92, AKANITA, CHIO, , JANINA, LAURA, KIREBELL, DIANA NARA , CAMILINY , CAROLYDAY, ―Y LOS GUEST QUE FUERON TAN AMABLES DE COMENTAR.
Mil saludos a su vez a JAUCA 97, NINFA OSCURA 21,PRISCILA TENDO, TENYA13, VANESSA PALOS, VIVIANAR, LAPIZ LAZULI, LIZZY DEZZY, ,CRISKEIDY, SALMA KAULITZ, CHEONDUNG 685, ESTRELLA TAISHO, JORGE LUIS ALVAREZ, INES LEONARDA CHARA, GIOVA RAMIREZ, SANTIAGO GOMEZ, VALE LOPEZ, SEKARI SAN, LESLIE SRVS, RANKO SAOTOME, ELIZABETH QUEZADA HERNANDEZ, LISS ARIAS, PRIS OLiVERA NAVARRETE, SANDY CARDENAS, DENISSE VILLAMAR HERRERA, VIRYCHAN, MI APRECIADO JOSÉ ALEXANDER PARRA MOLINA , SANDY CARDENAS, MIRANDA HERNANDEZ, ROCIO VALDEZ, INGRID SANCHEZ, JAZMIN CUYAN Y DE SEGURO ME HE OLVIDADO DE ALGUIEN.
¡Saludos enormes al RUSO que me dejó un rw!, eso fue inesperado para mi.
Les quiere.
Paola, que tambien se disculpa por no haber respondido ningun rw..:(
