Los meses habían pasado tan rápido como un tren bala, los elegidos habían decidido afincarse en Lyon y la mudanza les ocupó mucho tiempo. No solo se mudaron por Takeru, el movimiento a favor de los digimon era fuerte y querían aprovechar el momento. Taichi llevaba años tejiendo una red a lo largo del mundo y era hora de pasar a la acción, gracias al abuelo de Yamato entró en contacto con el gobierno de la Unión Europea y en unos meses se celebraría la primera cumbre mundial para discutir el futuro de las relaciones de ambos mundos.

Habían comprado un par de apartamentos cerca de Takeru y lo habían reformado para que cumpliera los requisitos de seguridad y espacio que necesitaban.

Meiko echaba de menos tener a Takeru para ella sola, ahora se daba cuenta de todo lo que no sabía del padre de su hija y no le gustaba la sensación, cuando estaba ellos dos solos podía vivir en la ilusión de que Takeru era como se mostraba con ella pero ahora se daba cuenta se que no era así.

No tenía nada en contra de los amigos de Takeru, eran un encanto con ella y con Emma, sobre todo Mimi, que se había convertido en un gran apoyo. Aquella tarde Jou había pasado a revisar una pequeña herida del bebé, Meiko aprovechó que era el elegido de la sinceridad para hacer una pregunta que llevaba rondandola meses.

- Emma está bien, es sólo una pequeña erupción por el roce del pañal. Con la pomada que te he dado debería estar bien en un par de días - su especialidad eran los digimon pero había estudiado tanto medicina como veterinaria para desarrollar una técnica lo más completa posible.

- Muchas gracias por todo, Jou.

- No hay de qué, ¿tú cómo éstas?

- Bien, ha sido difícil volver al trabajo, pero lo agradezco. - se quedaron en silencio unos minutos mientras tomaban café. - ¿puedo hacerte una pregunta?

- Claro.

- ¿Takeru y Hikari salían antes de… de todo esto? - se sentía algo tonta haciendo esas preguntas pero Takeru no le había contestado directamente.

- Mmm… es algo difícil de responder.

- ¿Por qué? - ¿qué tan difícil era decir si eran o no pareja?

- Verás, la relación de ambos ha sido siempre muy especial. Incluso dentro del grupo tienen roles especiales, dudo que ellos mismos sepan definirlo. Pero técnicamente nunca se han definido como pareja, así que no sabría qué responder.

- ¿Crees que han estado enamorados? - fue más directa.

- Sí. - sabía que aquello haría sufrir a la chica, pero veía que necesitaba saber la verdad más que recibir respuestas edulcoradas. - ¿eso es lo que te tenía preocupada? - la chica no contestó con palabras - Takeru es un buen chico, jamás haría algo así.

- Lo sé, gracias por todo.

Al final siempre encontraba la misma respuesta vaga, nadie negaba los sentimientos del chico por ella, pero ninguno llegaba a definir ese sentimiento como amor. ¿Estaría actuando bien? Ella estaba enamorada de él, como nunca antes había amado, era el hombre con el que siempre había soñado y le había dado el regalo más grande de su vida, ¿pero aquella relación era real o sólo un espejismo del que solo disfrutaba ella? Quería pensar que si estaba a su lado era porque, aunque fuera un poco, la quería y quería luchar por ellos.

Aquella noche Takeru dormía a Emma, como siempre, así dejaba descansar a Meiko y disfrutaba unos momentos con su hija. Otra razón que no revelaría era que así iba a la cama cuando Meiko ya estaba dormida y no tenían que hablar. La chica no tenía culpa de nada, era tan atenta y encantadora como siempre, pero sabía que merecía más de lo que él estaba dando y no podía enfrentarla.

- ¿Se ha dormido?

- Sí, parece que está un poco molesta. Jou dice que empezarán a salirle los dientes pronto y que lo pasaremos mal.

- La llevaré al médico un día de estos a ver si podemos hacer algo para que no sufra mucho.

- Si quieres voy con vosotras.

- Vale.

Takeru se giró dispuesto a dormir pero Meiko seguía dándole vueltas a algo.

- Sabes, la enfermera me ha dado el alta.

- ¿El alta?

- Sí, la herida del parto ha cicatrizado perfectamente.

- Me alegro, así no estarás molesta.

- Sí - esperaba algún tipo de respuesta pero Takeru parecía dispuesto a dormir. - ya puedo hacer cualquier cosa.

- ¿Ah, sí? Eso está muy bien.

- Desde que nació Emma no hemos podido… ya sabes. Pensé que ahora que ya estoy bien podríamos.

Takeru se quedó mirando la pared, si había entendido bien Meiko le estaba pidiendo que se acostara.

- Pero no tenemos anticonceptivos y, bueno, quiero mucho a Emma pero tener otro hijo no creo que sea sensato.

- No te preocupes, mientras le dé el pecho a Emma las posibilidades de quedarme embarazada son muy bajas, y podemos tomar otras precauciones si te quedas más tranquilo.

- Quizá sea muy pronto, ¿no prefieres esperar un poco más para recuperarte mejor? - se quedaba sin ideas para rechazarla delicadamente.

- Ya te he dicho que la enfermera me ha dado el visto bueno, si no quieres solo tienes que decirlo.

- No es que no quiera… - se quedó a la mitad, no se le ocurría nada que decir.

- ¿Entonces? - lo besó en el cuello.

Takeru se dejaba hacer pero no participaba activamente. Su cuerpo no reaccionaba demasiado a las caricias de su acompañante y ella lo notaba.

- ¿Ya no te resulto atractiva? Sé que no soy la misma después de tener a Emma… - mierda, estaba metiendo la pata.

- No, no es eso. Éstas preciosa, de verdad.

- ¿En serio?

- Claro.

Esta vez la besó él. No quería hacer daño a Meiko, la apreciaba demasiado y no quería hacerla sentir mal. A pesar del estímulo parecía que su mente no cooperaba, era joven y llevaba meses sin tener sexo, no debía ser tan difícil hacer aquello. Nunca había tenido ese problema con Hikari. Mierda, se había colado en su mente.

Con Hikari todo había sido muy natural, dormir juntos los había llevado a traspasar la línea entre unos simples amigos durmiendo juntos a un par de adolescentes deseosos de descubrir el cuerpo de la persona que amaban. En cuanto ella se tumbaba a su lado y acercaba su cuerpo al suyo reaccionaba en un instante. No quería hacer aquello pero no pudo evitarlo, en cuanto comenzó a pensar en Hikari cerró los ojos y se imaginó con ella. Cuando hacía algo que a su amiga le encantaba y recibía una respuesta negativa de Meiko recordaba lo que estaba pasando.

Meiko lo notó, estaba distante y a pesar de estar dentro de ella lo sentía muy lejos, lo abrazó con fuerza para que la notara, para que notara su cuerpo pegado al suyo. Por un momento quiso creer que lo había conseguido.

Takeru salió del trabajo y fue directo a casa de sus amigos, Hikari había pillado un resfriado y estaba en cama. No era raro que Hikari enfermara, aunque la mayoría de veces eran simples resfriados. Compró sus caramelos favoritos y un par de botellas de té frío, solía olvidarse de beber y siempre decía que se aburría de beber agua. Se encontró a Jou saliendo del apartamento.

- Ah, hola Takeru, ¿vienes a ver a la enferma?

- Sí, ¿cómo está?

- Bien, solo tiene destemplanza. Intenta que beba, ya sabes cómo es.

Asintió con la cabeza y entró. Fue a la cocina y sirvió un vaso de té para después dirigirse a la habitación de la chica.

- Toma, tienes que beber.

- ¿Takeru? - dijo medio adormilada.

Le dejó el vaso en la mesa y la besó en la frente, aprovechando para medir la fiebre.

- Parece que estás mejor.

- Sí, ya sabes cómo se ponen en cuanto toso un par de veces.

- Si nos ponemos así es porque tú no te cuidas lo suficiente.

Se limitó a apartar la mirada fingiendo indignación y dio un buen trago al vaso.

- ¿Cómo está Emma?

- Molesta, le están saliendo los dientes y le cuesta dormir.

- Pobrecilla, si quieres me puedo pasar un día de estos y quedarme con ella por la noche para que podáis descansar.

- Gracias, se lo diré a Meiko. Pero primero recupérate.

Se acomodó en la cama y le acaeció la mejilla como solía hacer cuando estaba enferma. Hiraki se puso en guardia, deseaba ese gesto desde que lo vio entrar, pero sabía que era terreno peligroso.

- Deberías irte, Meiko y Emma te están esperando.

- Sólo un poco más.

Hikari se lo permitió, cerró los ojos y disfrutó de la caricia. Agarró la mano de su amigo y la besó. Notaba el nudo en la garganta oprimiendo.

- Creo que ya es suficiente.

- Nunca lo es. - susurró Takeru.

Se puso en pie pero no se decidía a salir.

- Recuerda beber pequeños sorbos de vez en cuando.

- Lo haré.

- Y si necesitas algo llámame.

- Puedo llamar a los demás, tú tienes un bebé en casa que te necesita.

Hikari estaba perfectamente recuperada pero los padres primerizos pasaban una etapa dura. Los dientes de la pequeña luchaban por salir y le había subido un poco la fiebre. Llevaban un par de noches sin dormir y se notaba.

Mimi y Hikari habían ido para ayudar un poco a su amigo, pero lo que de verdad necesitaban era dormir. Después de hacerles la cena y dejarles todo recogido estaban a punto de irse pero Hikari se lo pensó mejor.

- Necesitáis dormir, ¿por qué no me quedo?

- No te preocupes, tú también tienes cosas que hacer - dijo Meiko.

- No es molestia, puedo quedarme un par de horas, aún es temprano y necesitáis descansar.

Estaban demasiado cansados como para protestar. Mimi se despidió, no llevaba bien los llantos de bebé y sabía que sería más cómodo que se quedase solo Hikari.

Takeru y Meiko se retiraron a la habitación y Hikari se quedó a solas con el bebé, que gimoteaba en la cuna. La cogió en brazos cuando la notó molesta y comenzó a mecerla. Desde que se habían asentado en la ciudad trabajaba en un proyecto sobre el beneficio de tener un compañero digimon durante la infancia por lo que trabajaba en una guardería donde iban tanto niños como sus compañeros y estaba acostumbrada a aquellos momentos. Normalmente el huevo del compañero digimon se materializaba junto al humano al año de vida, así que Emma aún no tenía uno.

Meiko se despertó, miró el reloj y se dio cuenta de que había dormido más de la cuenta, apenas faltaba una hora para que amaneciera. Se acercó a la habitación de su hija, donde esperaba encontrar a Takeru, pero no estaba solo. Hikari cargaba a Emma, que parecía estar profundamente dormida, Takeru la abrazaba por los hombros y apoyaba la cabeza sobre la de la chica con los ojos cerrados.

Jamás había hecho algo así con ella. No quería decir que Takeru no fuera cariñoso hacia ella, pero viendo aquella tierna escena sentía aquellos gestos forzados. Tuvo que dejar de mirar, aquella escena era tan natural que la hacía sentirse mal por interponerse. Pero ella no obligaba a Takeru a estar a su lado, jamás lo había presionado, ¿entonces por qué parecía que de quien estaba enamorado era a Hikari y no a ella?