Capítulo 9 "Nuevas Emociones".
"¡Urano!", grito Sailor Neptune mientras corría hacia su amante.
"¿Cómo sabía mi nombre?", la rubia seguía anonadada por las palabras que el extraño mencionó anteriormente.
"No lo sé amor, investigaremos todo este asunto, lo importante es que ahora Hotaru se encuentra bien", tranquilizaba la senshi de los mares a la del viento.
Haruka desvaneció su transformación de Sailor, tomó a Hotaru en sus brazos, saliendo de la plaza y caminando hacia el automóvil en el que habían llegado. Las demás Sailor también quitaron su transformación.
La rubia colocó a Hotaru en los asientos traseros del vehículo, seguido de esto dijo con un tono casi sin vida "Michiru, Setsuna al auto".
"Espera Haruka, podemos reunirnos todas en el templo para platicar sobre lo ocurrido e investigar más", sugirió Rei.
"¡AL AUTO AHORA!", ordenó la corredora. Posteriormente entró en el lugar de piloto del coche. La aguamarina y la peli-verde obedecieron la instrucción de la rubia.
El transcurso de camino a la residencia de las externas estuvo rodeado de un incómodo silencio. La senshi del viento estacionó el auto en el garage de la mansión, salió del auto, abrió una puerta trasera y tomó a Hotaru entre sus brazos. Entró en la casa y subió al cuarto de la senshi de la destrucción. Colocó con total suavidad a su hija y mientras caminaba hacia la puerta dijo en voz baja "Tranquila princesa, descansa, ya estas a salvo. Papá te cuidará y protegerá. Te juro que llegaré al fondo de todo esto y acabaré con el maldito que te hizo eso".
En la sala esperaban la senshi del tiempo y la de los mares. Se respiraba la tensión en el aire. Nadie se animaba a decir algo hasta que Haruka bajó y pronunció "Iré al cuarto de música". La rubia pasó entre las dos mujeres y fue hacia su destino.
"¿Qué sucede con Haruka?", preguntó en voz baja la peli-verde.
"Setsuna, si lo supiera ya habría hecho algo", contestó en un susurro la mujer aqua. "Veré si puedo animarla de algún modo", terminó de decir, siguiendo la ruta que anteriormente había tomado su esposa.
"Ruka", sólto en un pequeño suspiro. Corrió de inmediato al asiento del piano cuando vio a la rubia sentada en éste llorando desconsoladamente. "¿Qué tienes amor?, recuerda nuestra promesa de no ocultar nada, sin importar lo doloroso que fuera. ¿Por qué haces mayor tu dolor guardando todo en tu interior?, cuentame que sucede", decía desesperada la violinista.
La corredora abrazó a la aguamarina y sumió su rostro en el pecho de ésta. Con voz entrecortada se desahogaba la rubia, "Mich, Himme-chan podría estar muerta y yo no hice nada para protegerla. Si ella hubiera…yo no me lo habría perdonado jamás. Apuesto a que Setsuna sabía de esto y no nos advirtió por las jodidas leyes del tiempo, al diablo con eso, no le importó ni un poco su Hotaru. Ella ya no tiene hija, literalmente la dejó morir".
"Tranquila Ruka. Estoy segura que Setsuna no tenía conocimiento de todo esto. Al final ese extraño la salvó. Sabes, pienso que él no es malo", consolaba la aguamarina a la rubia. "Por cierto, tú siempre mencionabas que no importaban unos cuantos sacrificios por el bien mayor, ¿Qué te hizo cambiar de opinión?", surgió una duda en la violinista.
"Una familia", habló el corazón de la senshi del viento. "Tú y Hotaru son lo más importante en mi vida. A pesar de ser Sailor quiero vivir para su bienestar, hacer todo lo posible por su seguridad. Las amo con el alma entera. Si salvar el mundo significaría que tengo que perderlas, prefiero condenar a la humanidad. No me importaría recibir el peor castigo de los Dioses por mi decisión, no habría daño que me pudiera quitar la felicidad de saber que hice lo correcto por mi esposa y mi hija", al escuchar eso Michiru no pudo evitar llorar. Esa no era la Haruka de antes, la que se preocupaba por defender el universo a cualquier costo, si, la amaba, sin embargo la prioridad era salvar al mundo de los enemigos. Esta nueva Haruka mostraba sus sentimientos y si, quería defender el universo, con la diferencia de que hacerlo significaba brindarle un mundo en el que pudieran vivir las personas que amaba.
"Cariño, no tienes porque ser siempre fuerte. No tienes porque llevar toda la responsabilidad y querer resolver todo tú sola. Somos una familia y unidas saldremos delante de cualquier situación", la mujer de ojos azules posó sus manos en las mejillas de su amante y limpió sus lágrimas con sus pulgares, para después darle un tierno beso en los labios indicándole que todo saldría bien.
"Vayamos con Setsuna, ¿Si?", la violinista intentaba convencer a la corredora. La rubia afirmó con un movimiento de cabeza.
Regresaron a la sala y una pregunta fue lanzada al aire por la peli-verde, "¿Está todo bien chicas?".
"Si. Setsuna, ¿Quisiéramos saber si tenías conocimiento de lo que sucedería hoy, y que debido a las leyes del tiempo no pudiste hacer algo?", fue al grano la violinista.
"Michiru te juro que no tenía idea. Jamás dejaría morir a Hotaru, preferiría recibir un severo castigo por violar mi papel como guardiana del tiempo que ver morir a mi hija", fue la respuesta de la mujer de ojos carmín. En su voz se podía percibir la sinceridad.
"Yo quisiera saber…Setsuna, ¿Qué ocurrió?, ¿Por qué todo se detuvo y quedamos inmóviles?", cambió el tema la velocista para olvidar las palabras que había dicho antes en el cuarto de música. Se arrepentía, pues la senshi de Plutón también amaba a la pequeña y pudo notarlo.
"No creo que quisieras saberlo Haruka. Eso te preocuparía aún más", la contestación de la peli-verde fue limitada.
"Dilo", dijo inconforme la rubia.
"Puede controlar el tiempo", se hizo una confesión por parte de la senshi del tiempo que generó escalofríos en las otras dos senshis.
"Debes estar bromeando, ¿Verdad?", la aguamarina quería pensar que se trataba de una broma.
"Hablo enserio. Fue extraño, porque de algún modo el hombre quiso que viéramos su acción. Puede ser que su objetivo era mostrar que está de nuestro lado", concluyó la peli-verde.
"Debemos descansar un poco por si se presenta otro ataque", ordenó la violinista.
"Si. Mañana debemos ir al templo Hikawa para hablar con las demás chicas y saber si pudieron apreciar otra cosa. Así como con Mamoru", dio los planes de mañana Setsuna.
"Alexander se quedará con Hotaru. Él no sabe nada de esto y quiero que Hotaru descanse. Ella confía y se siente protegida a su lado, así que si yo no puedo estar con ella, él lo hará", fue lo último que dijo la senshi de Urano antes de ir a su habitación. Las otras dos mujeres quedaron sorprendidas por las palabras de Haruka.
Las externas cayeron en brazos de morfeo, hasta que Michiru despertó inquieta en medio de la noche. Cuál fue su sorpresa al ver el lado izquierdo de la cama vació. Eso la inquietó un poco y fue en busca de su pareja. Al salir de su recámara notó la puerta de la alcoba de Hotaru abierta, entró y observó a la rubia sentada en una silla en el costado derecho de la cama de la menor, con su cabeza apoyada en la cama. Haruka realmente se preocupaba por su hija. La aguamarina no quiso despertar a su esposa, si eso la hacía sentir mejor la dejaría ahí por su tranquilidad. Regresó a su cuarto a intentar dormir un poco más.
En la mañana la corredora despertó y lo primero que vio que era observada por su hija. Sintió una enorme felicidad. "Buenos días Himme-chan", dijo con una gran sonrisa.
"Buenos días papá", contestó devolviendo el saludo y la sonrisa.
"¿Qué crees?, hoy invité a Takashi para que juegue toda la tarde contigo", la rubia reveló la sorpresa a su hija.
"¿Enserio?, pero y… ¿Qué pasa con el colegio?", estaba preocupada la chica de ojos púrpura por sus estudios.
"Olvídate de eso princesa, hoy debes descansar. Además tus madres y yo debemos ir a hablar con los demás sobre…", dudo en lo siguiente que debería decir. "…el nuevo enemigo", completó la oración.
Hotaru se arregló y bajo a desayunar, dando un beso en la mejilla a sus dos madres.
El timbre sonó y la corredora dijo, "Yo abro". Se dirigió a la puerta y como ella ya sabía, era Takashi.
"¿Qué tal Alexander?, vamos pasa", se mostró amable la rubia.
"Buenos días señor Tenoh, gracias por la invitación", respondió con cortesía el ojos miel.
La velocista quedó extrañada al ver que el muchacho traía una maleta deportiva sujeta a una correa que colgaba de su hombro izquierdo. Se acercó al oído del cantante juvenil y dijo en un tono muy bajo de voz pero bastante amenazador, "Mira mocoso, no quieras aprovecharte de la situación. Si te estoy dando esta oportunidad es porque eres EL MEJOR AMIGO de mi princesa. Así que si me entero que haces algo que no me agrade te las verás conmigo. No creas que por haber ayudado a mi esposa tienes libertad". Takashi se empalideció ante tales palabras.
"Bueno cariño ya nos vamos, dale un beso y un abrazo a papá", la corredora se despedía de su hija, no sin antes recibir muestras afectivas de ésta. La senshi de la destrucción se acercó a Haruka y le dio un beso en la mejilla y un gran abrazo, diciendo, "Te amo papá".
Fueron velozmente pero con prudencia al templo Hikawa. La senshi de Urano sabía que en estos momentos debía ser extremadamente cuidadosa con cualquier cosa que hiciera.
Llegaron las 3 senshis mayores al templo. Todos los demás ya se encontraban en la explanada central de dicho lugar.
"Antes de comenzar quiero pedirte una disculpa Haruka, por el mal comentario que hice ayer", se disculpó la morena.
"Discúlpame tú a mi Rei, es sólo que estaba bastante alterada por…bueno ya sabes", regresó la disculpa.
"Bien, ahora cada una hablará sobre lo que pudo observar que nos sea de utilidad", se inició la unión de las piezas con las palabras de la senshi del fuego.
"Mi computadora detectó que el último sujeto en aparecer es un Sailor. Desafortunadamente no existen archivos necesarios para sabes más de él. Sólo decía 'Sailor no identificado'", Amy dijo lo que se computadora había mostrado.
"Yo noté que llevaba una espada a un costado de su cintura", fue lo que alcanzó a notar Makoto.
"Yo vi un extraño símbolo en su frente", confesó Rei.
"Vieron esos ojos cafés y su largo cabello negro amarrado en una cola. Creo que se vería más sexy si lo llevara suelto, ya saben como toda una estrella de rock, sería…", Minako expresó comentarios desviados del tema principal en la reunión.
Rei estaba a punto de decir algo, seguramente para regañar a la rubia del amor por ese tipo de comentarios. Cuando Haruka dijo, "Hotaru me dijo en la madrugada que ese Sailor habló para ella diciendo 'Hotaru vas a estar bien'". Todas fueron tomadas por sorpresa por ese comentario y un silencio invadió el lugar. Luego la rubia continuó diciendo, "Ese maldito dijo el nombre de mi hija y el mío. Sabe quiénes somos, conoce nuestras identidades. A pesar de su acción no me fió de él".
"Haruka, no creo que un enemigo nos ayudaría salvando a una de nosotros por las acciones de otro enemigo", dijo la senshi de Mercurio.
"¿Por qué salvaría a la Sailor que tiene el poder de la sanación?, es obvio que está de nuestro lado Haruka", dijo Usagi.
"Princesa no se ofenda pero, podría estar jugando con nuestras mentes. Tal vez los dos trabajen en conjunto y montaron ese teatro queriéndonos confundir con esa acción de salvar a mi…a una Sailor", debatió la corredora.
"Ruka, lo que dices tiene sentido. Pero una o un Sailor no traicionaría a los demás", razonó la violinista.
"¿Y si él no es un Sailor? Yo jamás había escuchado de UN Sailor. Puede ser un impostor. A mí me atacó", seguía concluyendo por su cuenta la mujer de ojos esmeralda.
"Su ataque fue para alejarte de Hotaru y que él pudiera sanarla. Recuerda que también ayudó a Usagi, eso es de un Sailor fiel a su princesa. Incluso no me dañó, pudo lanzarme la rosa pero no lo hizo", dijo Mamoru.
"No hay que olvidar el hecho que sabe nuestras identidades Haruka. Si las conoce, ¿Por qué no venir por nosotras?", la peli-verde realizó esa pregunta.
"Muy bien, hasta ahora es bueno", terminó diciendo la senshi del viento. "Tenemos bastantes pistas, ahora debo regresar con Hotaru para saber que está bien", confesó su inquietud la rubia.
"Por supuesto Haruka, pensaría lo mismo si Alexander estuviera en la misma situación. No quisiera volver a perderlo", fueron las palabras de Rei. La morena llevó a las 3 senshis externas a la puerta y se despidió. La violinista comprometió a su esposa a traer de vuelta a Takashi.
Llegaron a la residencia en la playa. Estaban a punto de entrar por la puerta principal cuando Michiru y Setsuna decidieron que irían a una tienda cercana a comprar ingredientes para cocinar.
Haruka les pidió que tuvieran cuidado. Ella no las acompañaría porque tenía la urgencia de saber si su pequeña se encontraba bien.
La rubia abrió la puerta con total cautela para no hacer ruido. Se aproximó a las escaleras y con cada escalón que subía iba escuchando de forma más clara la conversación entre los dos adolescentes.
"Vamos Hotaru, sé que estas cansada, pero es un buen ejercicio para el cuerpo. No puedes quedarte sin hacer nada, eso es peor para el cuerpo", fue la voz de Alexander.
"Lo sé Takashi, pero yo nunca he hecho esto", esa era la voz de su princesa.
"Anda vamos, es sólo un juego, verás que es divertido", sonó de nuevo la voz de Takashi.
"No sé Alexander, me da miedo, aún estoy cansada y no creo soportarlo", su hija dijo esta vez.
"No te va a pasar nada, yo he hecho esto muchas veces, con amigos y amigas. Es sólo para pasar el tiempo, ya sabes, como amigos", eso ya no sonó bien para la corredora. La imaginación de la rubia voló.
-Ese mocoso con chicas y…chicos, vaya no sé porque no me sorprende. Pero después de lo que le advertí quiso pasarse de listo y obligar a mi pequeña a…-, los pensamientos de la rubia fueron interrumpidos por la voz de Hotaru.
"Bueno tu ganas Takashi, hagámoslo, pero si no me gusta jamás volveremos a hacerlo", fueron las palabras de la senshi de la destrucción.
Haruka corrió a toda velocidad al cuarto de su hija y abrió la puerta de golpe, gritando, "¡ASÍ TE QUERÍA AGARRAR MOCOSO MALCRIADO!, ¡YA VERÁS LE DIRÉ A REI QUE…!", no pudo terminar su oración. Los jóvenes estaban por jugar kinect, Hotaru no era fan de los juegos de video, ella prefería salir a la playa y fotografiar todo lo que se pusiera en su camino. Además, estaba exhausta por lo que le había sucedido ayer.
"Papa´, ¿Qué fue eso?", estaba confundida Hotaru.
"Ehh, nada Himme-chan, yo sólo…", no sabía cómo explicarle a su hija los erróneos pensamientos que había tenido. Sabía que se molestaría porque pensaría que no confiaba en ella. La rubia tenía total confianza en su pequeña, pero no en el ídolo que podía dejar a cualquier chica rendida a sus pies.
-Que idiota. Por si fuera poco, Hotaru no es cualquier chica. Ella es inteligente y sabe darse su lugar-
"Señor Tenoh, ¿Se encuentra bien?", decía Alexander agitando una mano frente la cara de la corredora.
"Si…yo…¡No!...¿Cómo pudiste?, te lo advertí enano. Ella aún está cansada y le pones esta porquería que ni siquiera le gusta", dijo la senshi del viento al reaccionar.
"Lo siento señor Tenoh", se disculpó el ojos miel.
"Una disculpa no habría hecho que mi princesa no se desmayara por ocupar sus pocas energías en esta cosa. Guarda tus cosas que le prometí a Rei llevarte a tu casa", fue el punto final de la corredora. La rubia esperó en la puerta a que el joven cantante guardara lo que había traído. No le quitaría un ojo de encima. Cuando Alexander terminó iba a besar a Hotaru en la mejilla como despedida, pero la velocista lo jaló del brazo, llevándolo así a lo largo del pasillo y las escaleras.
Al abrir la puerta quedaron de frente con Michiru y Setsuna. Haruka sólo dijo, "Ya lo llevaré al templo", saliendo con Takashi a sus espaldas.
Ya era fin de semana y la casa de las externas debía estar en total tranquilidad, sucedía todo lo contrario. La chica de cabello negro estaba muy entusiasmada preparándose para salir. Eso tomó por sorpresa a Haruka.
La rubia bajó las escaleras y vio a su pareja preparando el desayuno. "Mich, ¿Qué haces a esta hora fuera de la cama cocinando?", no comprendía que sucedía.
"Nuestra hija me pidió permiso en la noche de salir hoy con Takashi al cine y le dije que sí", respondió la violinista.
"¿Y por qué nadie me lo dijo?", estaba más confundida.
"Porque sé que ese chico no te agrada y Hotaru me dijo que ayer lo trataste muy mal. ¿Qué diablos pensabas Haruka?", se molestó la aguamarina.
"Nunca es suficiente protección hacia mi pequeña. Merece algo mejor. Y yo también tengo derecho a opinar sobre los permisos", argumentó la rubia.
"Jamás habrá algo suficiente para ti. Es un muchacho amable, educado, talentoso, guapo, adinerado, que ayudó a tu esposa y protege a tu hija. ¿Qué más quieres Tenoh?, ¿A caso que vuele o sea tenga superfuerza?", estaba molesta la mujer aqua.
"Perdón Michi. Es sólo que no me es sencillo ver que un adolescente esté tan cerca de mi niña", fue la justificación de la corredora. Se acercó tomando a la aguamarina por la cintura y besó su cuello. La situación comenzaba a ponerse romántica cuando bajó la chica de cabello negro.
"Ya estoy lista", fue lo que escucharon para separarse inmediatamente.
"Claro cariño, ya está listo el desayuno", Michiru hizo omelette y una deliciosa agua de piña.
Sonó el timbre y la aguamarina pidió a su esposa que abriera. La rubia comenzaba a odiar el sonido de ese artefacto. Abrió la puerta y era ese chiquillo que le estaba robando a su princesa.
-Ahora le traes un ramo de rosas, maldito seas-, pensaba la rubia.
"Buenos días señor Tenoh, lamento lo del día anterior, le prometo que no volverá a pasar", un saludo acompañado de una disculpa fueron las palabras de Takashi.
"Si lo que sea moc…Alexander, siéntate en el sillón mientras Hotaru termina", dijo despectivamente la corredora.
"Gracias señor Tenoh", a pesar de la mala gana de la rubia, el adolescente de cabellos dorados agradeció. El ojos miel ya se dirigía a la sala cuando se oyó la voz de Michiru, "Espero que no hayas desayunado Alexander, me encantaría que te sentaras a comer con nosotros".
Haruka sentía que le hervía la sangre y devoró instantáneamente su desayuno para no tener que estar en la misma mesa que el muchacho. Para su suerte su mujer le ofreció una silla a Alexander al lado de ella. Parecía que su pareja la quería ver sufrir. El joven cantante dejó el ramo a un costado suyo en la mesa.
Terminaron de desayunar y hasta que la aguamarina le permitió levantarse a la rubia, ésta lo hizo de inmediato.
"Son para ti Hotaru, espero te gusten", el rubio entregó las rosas a la chica de ojos púrpura.
"Gracias, son muy hermosas. Espera, deja las pongo en un florero", fue a colocar las rosas en agua.
"Bueno papá, mamá, ya nos vamos", dijo la senshi de la destrucción a Haruka y Michiru. Se despidió dándole un beso a cada una. Al salir por la puerta iba bajando Sertsuna por las escaleras.
Sin darse cuenta de que Michiru hacía señas para que no preguntara, desató una catástrofe de celos preguntando, "¿A dónde va Hotaru?".
En la taquilla de cine Takashi compró dos entradas para ver una película romántica que Hotaru había pedido ver. Entraron a la sala de cine y tomaron sus respectivos asientos. Pasado un cuarto de la película la chica de ojos púrpura recostó su cabeza en el hombro derecho del ojos miel, éste por dicha acción dejó caer las palomitas que había tomado del bote. La adolescente de cabello no entendía porque su acompañante aún no había posado su brazo alrededor de ella.
La función continuaba y la paciencia de la senshi de la destrucción comenzaba a agotarse. Takashi no paraba de comer palomitas y tomar refresco. Entonces ella puso su mano sobre la pierna derecha del joven haciendo que éste derramara parte de su bebida en su camisa. Hotaru sacó un pañuelo y sigilosamente comenzó a limpiar la camisa de Alexander disculpándose. Continuó dejar sus labios a centímetros de los labios de Takashi. Las respiraciones de la chica de negros cabellos aumentaban, así como sus latidos. El adolescente de dorados cabellos sólo permanecía inmóvil.
-Es ahora, puedo sentir tan cerca su respiración-, los pensamientos de la senshi de Saturno fue devuelta a la realidad por una explosión que se escuchó en otra sala. La gente sabía gritando. Hotaru estaba furiosa porque dicho evento no permitió concretar su meta.
"Vamos Hotaru, debemos salir de aquí", el ojos miel sacudía por los hombros a la ojos púrpura. Hasta que ella volvió su mirada hacia el chico y dijo, "Si, vamos Takashi".
Sintió escalofríos cuando él la tomo de la mano para refugiarse en un lugar seguro. De pronto una sombra bloqueó su camino. Takashi tomó un hacha de emergencia. Hizo un movimiento para golpear a lo que se interponía en la salida, pero no obtuvo éxito. La sombra sólo rió.
Entonces el hombre de oscuridad lanzó un poder hacia Hotaru. Takashi se interpuso y la protegió abrazándola, creando un con su cuerpo. El poder golpeo fuertemente la espalda del muchacho y éste cayó inconsciente al suelo con profundas heridas.
-Intentó protegerme, él recibió el daño por mí-, un pensamiento se creó en la mente de Hotaru y su corazón empezó a latir con rapidez.
La senshi de la destrucción se transformó y llamó a las demás Sailors por medio de su brazalete. La primera en llegar fue Sailor Uranos, que estaba bastante cerca del lugar, sólo por si su hija necesitaba algo.
"Tú eres su fuente de sanación y por ello debes morir", sentenció la voz de la sombra.
"Eso no lo permitiré", dijo Sailor Uranus.
Comenzó una batalla entre la senshi externa más fuerte y el fuerte enemigo.
Sailor Saturn aprovechó para sanar a Takashi y llevarlo a un sitio seguro. Lo dejó en un armario de limpieza, creyendo que era el lugar más seguro por el momento.
Combatían espada contra espada, hasta que el hombre sombra sacó un clon de sí mismo, haciendo que Uranus quisiera atacar a ambos, notando que el segundo era un espejismo. El ser de oscuridad aprovechó la ventaja y lanzó lejos la espada de la senshi.
"¡Tierra tiembla!", gritó la senshi de los vientos. Sorprendentemente el enemigo absorbió su poder y convirtió de nuevo su brazo en una espada. Estaba listo para terminar con la Sailor de Urano. Él no contaba con que llegaría el Sailor no identificado a detenerlo con su espada. Creando un nuevo duelo de espadas.
"Rayo de luz solar", pronunció el Sailor, lanzando un poder impresionante al ser de oscuridad, haciendo que éste desapareciera.
Todas las senshis iban llegando cuando el peli-negro estaba por retirarse. La senshi de los vientos gritó, "¡TE ORDENO QUE ME DIGAS QUIÉN ERES!".
Quedó impresionada de que el Sailor respondiera, "Soy Sailor Sun", fue lo único que dijo el guerrero antes de irse.
Ninguna senshi pudo creer lo que escuchó. "Así que Sailor Sun", susurró Uranus para sí misma. Al mismo tiempo que Sailor Sun se alejaba pensó, -Esta transformación consume mucha energía. Debo moderar más mis poderes o no lo lograré uno de estos días.-
Saturn desvaneció su transformación y al sitio en donde había dejado a Takashi, notando que aún estaba inconsciente.
Las externas regresaron a su casa, llevando consigo al joven cantante. Esto fue porque Hotaru le pidió a sus padres que permaneciera con ellas por la terrible salida que tuvieron hoy. Sin olvidar comentar que él hizo lo posible para protegerla.
Haruka se llevó la peor parte al llegar a casa. Tuvo que cargar al muchacho y recostarlo en una habitación de huéspedes. Sus impulsos le decían que lo aventara con todas sus fuerzas, aunque todo quedó en deseos que no pudo concretar.
A las pocas horas despertó Takashi, Hotaru corrió y lo abrazó. La corredora no pudo soportar la imagen y salio del cuarto. Michiru rió muy sutilmente.
"Despacio Hotaru, me duele", se quejó el rubio.
"Lo siento Takashi", se disculpó la niña. "¿Quisieras ver una película?, ya sabes por nuestra ci…salida arruinada de hoy", hizo la petición la senshi de Saturno. Haruka escuchaba todo desde el pasillo, apretó los puños haciendo que sus nudillos se volvieran totalmente blancos.
Todos bajaron a la sala de estar para ver una película, que sería de comedia. La cinta cinematográfica se encontraba muy entretenida. Desafortunadamente las palomitas se terminaron.
"No hay problema, yo iré por las palomitas, con su permiso señores", se ofreció amablemente Alexander.
"Te acompaño Takashi. Digo, no sabes en donde están las cosas", aprovechó la situación Hotaru.
Ya en la cocina estaban preparando nuevas palomitas en el horno de microondas. La cuenta del aparato eléctrico terminó y sacaron la bolsa. Fue servida en el bowl.
Ahí estaba Hotaru con los latidos de su corazón completamente agitados. Ya no podía esperar, era el momento oportuno.
"¿Tienen problemas para…", Setsuna no pudo terminar la frase. Al entrar a la cocina vio a su hija besando en los labios al joven rubio.
CONTINUARÁ...
Agradezco enormemente por tomarse el tiempo para leer. Si existe algún error por favor hacérmelo saber, eso me ayuda a brindarles una mejor historia.
Gracias a los que dejan reviews, favorites y follows.
Un saludo para todos :).
