RANMA NO ME PERTENECE, SOLO HAGO ESTO POR DIVERSIÓN
.
.
.
Cuando las palabras sobran.
.
.
.
Acto 10.
.
.
.
ADVERTENCIA: LIME O LEMON, LA VERDAD NO DISTINGO XD
.
.
.
Unos brazos habían rodeado su cintura, en tanto podía sentir como un aliento tibio se colaba en el hueco de su cuello y su hombro.
Los ojos y las manos de Akane temblaron por ligerísimos segundos, pero al final, de manera instintiva como si estuviera siendo llamada por una intuición natural y poderosa, ella misma abrió un poco más su cuello para que él pudiera hundir aún más sus labios en ella.
En otras épocas y momentos, quizá hubiera muerto del sonrojo o darle un buen golpe, pero su cuerpo y su alma la llamaban a seguir los deseos que su cuerpo le enseñaba.
Fue ahí que colocó una mano sobre los brazos que se cruzaban a la altura de su cintura y llevó la otra a hundir en la frondosa cabellera del marcialista para pasear en ella con sus dedos. Lo que estaba haciendo era lo que la llamaba a hacer un reflejo autómata que ni ella comprendía, pero que sabía era lo correcto que debía hacer.
Tampoco se quejó cuando esas poderosas manos que sostenían su cintura la hicieron girar y fue allí cuando se topó de frente con esa mirada cobalto que la miraba con unos ojos provistos de una ternura, deseo, ansias , anhelo y mucho más de lo que ella pudiera describir o comprender.
Ella misma buscó sus labios, esa boca que la inducia a conocer más que un simple beso. Sino algo más profundo, más íntimo, más acorde a lo que ellos eran.
Él nunca dejó de acariciar esa cintura, por donde la sostenía. Ella no soltó el cuello de él por donde casi se colgaba por la diferencia de altura. Las percepciones de ambos se sentían colmadas de saber que ambos estaban en la misma sincronía y sus cuerpos exponían las misma necesidades, unas que habían callado por demasiado tiempo pero que sus huracanados sentimientos que brotaban de sus pieles ya no podrían seguir conteniendo.
Cuando Ranma hizo un movimiento desprendiéndole los botones de la camisa china que Akane llevaba puesto, para colar bajo ella, a sus manos que pretendían no quedarse quietas, fue que la muchacha gimió bajito, pero sin duda no esperaba que el joven acercara repentinamente sus labios por encima del pecho de la joven, besándola por encima y debajo de la camisa desprendida, y fue descendiendo lentamente hasta besar su ombligo.
Akane estaba completamente hechizada y al sentir las caricias de Ranma en el vientre, decidió hundir sus dedos en los cabellos de él, que estaba a esa altura, completamente extasiada ante las nuevas sensaciones. Cerró sus ojos para poder sentir mejor, pero de repente Ranma paró, y se levantó, haciendo que la joven abriera con miedo sus ojos ¿se habrá arrepentido?
Pero no.
Porque Ranma lo que hizo fue tomarle de la mano, y guiarla donde estaba el futon del cuarto.
―Ven―fue todo lo que él le dijo.
Ella apretó esa mano que la prometía llevar a un sitio donde nunca antes habia estado.
Ella apretó esa mano, y se dejó llevar.
Las cosas habían avanzado entre ellos de forma confusa, quienes guiados por sus instintos ahora se estaban dejando llevar de forma desesperada por ella.
Tanto tiempo conteniendo sentimientos y deseos estaban cobrándoselas con ellos en este instante cuando ambos estaban besándose con pasión, encima del futon, con un Ranma encima de una Akane que no dudaba en hundir sus dedos entre la cabellera de su esposo, y sin soltar jamás ese beso.
Las manos de Ranma tampoco pudieron mantenerse quietas por mucho tiempo ya que no tardaron en meterse bajo ella, para intentar desprenderle el broche del sostén, pero abrió mucho sus ojos cuando ella lo detuvo y en cambio soltó el beso y se sentó un poco para acabar de quitarse la camisa que ya tenía desprendida.
Ranma se emocionó intensamente ante el permiso, y entonces decidió ir más allá, llevando sus manos hacia los pantalones que ella llevaba puestos.
Se los deslizó muy despacio, sin dejar de verla a los ojos.
―Ranma…
― ¿Tienes miedo?―preguntó él. Sumido por el deseo
Ella pareció dudar un poco pero luego su sonrisa fue suficiente respuesta para sus palabras.
―Contigo, jamás.
Eso fue suficiente para que él volviera a arrojarse a ella para seguir devorando sus labios de fresa, que con cada toque no solo le hacía saborear ese tacto y ese calor tan anhelado en sueños, sino también esa sensación de que estaba recibiendo un regalo único, hecho para él donde daría una demostración de que era el hombre que Akane se merecía. El esposo que ella necesitaba, y así como el amante que su cuerpo le exigía hace tiempo. Una ocasión única, por eso habia intentando borrar sus nervios y tomarla como ella se lo merecida.
Su sostén rosa se le hacía demasiado hermoso porque contenía esas dos orbes que aunque nunca se lo confesara, muchas noches le habia causado desvelos, porque le parecían particularmente bonitas y merecedoras de un goce intenso.
Pronto decidió hacer uso de su permiso, y tomó el sostén para quitarlo de entre el medio de ellos.
Sabía que Akane aun estaría avergonzada por estar exhibiéndose de esta forma tan patente ante un hombre así que siguió besándola, pero lo hizo con un ligero toque de diferencia.
Empezó a besarle las mejillas, los parpados, la frente, el lóbulo de las orejas, hasta empezar a bajar por su delicioso cuello, aquel que lo invitaba a perderse por siempre en ellos.
Pasando por su olorosos hombros. Ranma habia desarrollado una fijación especial por dos atributos de su esposa, que habia ganado por el tiempo de relación como "prometido peleones" sino también fruto de la convivencia matrimonial, dicho sea por compartir cama: adoraba sus hombros y amaba mirar su espalda, así que el saber que pronto vería su hermosa espada desnuda le quitaba el control de los deseos.
Así que le prestó especial atención a los besos dulces y pasionales que repartió entre los hombros de la joven, con especial cuidado de repetirlos cuando oía que la mujer bajo él se empezaba a arquear en gemidos.
Akane recibía estas atenciones con los ojos cerrados completamente entregada en las caricias, pero cuando sintió que esa boca empezaba a bajar por sus pechos, fue que abrió intempestivamente sus ojos como señal de alarma.
Ese gesto no pasó desapercibido por Ranma que de inmediato paró el beso y la miró con ojos aprehensivos.
Ella se sonrojó aún más al ver su mirada extraviada-
― ¿Qué sucede?―preguntó la joven tartamudeando y con un ligero temblor en los labios
― ¿Confías en mí, Akane?―fue la pregunta que atinó a murmurarle
―Siempre―fue la respuesta clara que ella quitó, aun antes de acabar de procesar la pregunta.
Los ojos azules de él brillaron intensamente, porque se moría por hacer algo desde hace un buen rato. Dirigió su mano hacia el sur vibrante y resbaladizo en estos momentos de Akane, un lugar sagrado donde nadie habia estado jamás, ni siquiera la misma Akane en un algún juego privado.
Los dedos de Ranma empezaron a perderse entre esos tiernos y aceitosos pliegues que lo invitaban a perderse, al tiempo que saboreaba sus labios con fuerza, y empezando a tocar con la yema de sus dedos, los suaves pezones rosa de Akane, que sintió vibrar con la triple presión en sus tres partes vitales.
Pero Ranma volvió a dejarlo para mirarla a los ojos al tiempo que tomaba sus brazos y mandarlos hacia atrás y ante la mirada de ella que delataba algo de miedo y sentido de vulnerabilidad por sentir que sus brazos eran enviados hacia atrás, fue que él habló:―Confía en mí.
Ella asintió con la cabeza aunque en el fondo estaba aterrorizada, y todavía no podía controlar del todo el temblor que le producía en todo el cuerpo estar siendo tocada de esta manera por un hombre.
En esa posición tan vulnerable y sumisa, el chico volvió a arrojarse por encima de Akane para esta vez, seguir besando esos senos que se erguían ante el contacto de la lengua y el movimiento de los dedos de Ranma. La otra mano estaba ocupada en la fuente de placer en el sur de Akane que cada vez más iba surcando, haciendo que la mujer empezara a vibrar bajo ellos.
Era inevitable lo que iba a pasar esa noche en aquel cuarto prestado en China.
Cuando Ranma se despojó de la camisa, fue la misma Akane quien le tomó por el inicio de los pantalones para bajárselas, con tan buena suerte que también estiró los boxers hacia abajo.
Con esta última acción, Akane casi se muere de la impresión al verlo completamente desnudo y listo para todo, pero Ranma no acusó recibo de ello, y solo se limitó a reírse, pero enseguida se puso serio y de forma muy despaciosa se dispuso él también a deslizarle las pantaletas rosas a Akane.
Tan despacio y suave que contrastaba con la evidente necesidad que Ranma tenía de ella.
Akane sabía de la mecánica del amor, lo mismo que Ranma, aunque era la primera vez de ambos. El chico sabía que quizá para ella no sería divertido, pero le consolaba saber que en futuros encuentros eso podría cambiar.
El primer pensamiento lógico que tuvo Ranma en todo ese tiempo es que no portaba consigo esos prácticos paquetitos que habia empezado a llevar consigo desde que habia contraído matrimonio con Akane y justo ahora que era el momento de utilizarlos, pero dejó de pensar cuando la vió abrir las piernas, haciendo que a él casi se le cayera la quijada.
Perdió la cabeza en ese mismo instante ante tamaña invitación. Ningún hombre podría rechazar algo así.
Se acomodó y la penetró certeramente sin darle tiempo de pensar y le tapó la boca con un beso para ahogar el grito agudo que ella hubiera lanzado.
Ranma no era un hombre romántico, nunca habia leído novelas juveniles ni tampoco habia tenido mucho contacto con chicas, pero algo que si tenía, eran ideas de practicidad.
Para él la mejor técnica para desvirgar a una joven era tocarla hasta perder el sentido para luego entrar en ella sin rodeos. Y es justo lo que habia hecho.
Bajo de él, Akane aún no acababa de creer lo que habia pasado, tenía cerrado sus ojos, no solo por el dolor, sino porque también estaba avergonzada.
Sentía como allí abajo seguía dilatándose y como la carne se abría ante la presión de Ranma, pero ya estaba hecho. Ranma ya la habia poseído y ya no habia vuelta atrás.
Finalmente abrió los ojos para encontrarse con Ranma que seguía mirándola con ojos enamorados, pero sin moverse. Tenía una mano colocada en la cintura de ella y en la otra se sostenía para evitar caerle con todo el peso encima.
―Solo aguanta un poco más….¿podrás?―fue la pregunta de Ranma, que hizo a duras penas, porque él si estaba disfrutando demasiado con la estrechez de Akane, el sentir como su carne apretaba la suya. Era una sensación demasiado deliciosa.
Ella asintió. El dolor era agudo, pero el saber que estaba uniéndose con una persona tan querida para ella era suficiente medicina para eso, así que movió de tal forma sus piernas que rodearon la cadera del chico, invitándolo a seguir.
Ranma sonrió y embistió por primera vez.
Ella sonrió ante los primeros embates que de ser dolorosas injerencias pasaron a transformarse en placenteras incursiones. Un roce que enloquecía a Ranma y poco a poco quitaba la sensación de dolor en Akane.
Ese roce estaba causando en ella una sobrecarga sensorial muy fuerte. Él, en cambio estaba tentado de voltearla o de subirla encima de él. Pero se detuvo.
Él mismo ya no podía resistir mucho el vaivén que habia pasado de ser lento a ser más vibrante y con un ritmo más fuerte y rápido, provocando temblores intensísimos en los dos.
―Esto es muy bueno, Ranma….pero ya no podré resistir mucho. Ya no doy más―advirtió ella entre los jadeos que surgían en medio de aquel roce sexual mirando al hombre que se alzaba sobre ella.
―Yo tampoco, Akane…..tengo que salir….porque ya no aguanto―fue la única respuesta que pudo articular él, donde además señalaba que en medio de todo ese frenesí todavía conservaba algo de sentido.
Gracias a su autocontrol, Ranma pudo salir antes de llegar al clímax dentro de ella, pero nunca dejó de besarla ni de acariciarla. Como era lógico, Akane no llegó al orgasmo como él, como toda primera vez, pero si habia disfrutado mucho de la experiencia, ya que si se quejó un poco cuando Ranma habia salido de ella.
Se habia acostumbrado a su invasión y le habia gustado. Más que nada porque la persona que le estaba haciendo el amor era la única a quien habia anhelado para eso.
A diferencia de Ranma, Akane si habia leído novelas románticas, y tenía muchas ideas de lo que hubiera ocurrido esa noche, quizá bastante diferentes, pero aun así, la joven no cambiaría esta experiencia por las supuestas de ensueño que narraban los libros.
Y siguió pensando en eso, cuando lo vió levantarse para ir a lavarse cuando todo hubo terminado.
Los pocos minutos que quedó sola en el futon le sirvieron para revisarse un poco. Aún estaba adolorida en varias partes, no solo donde él habia entrado sino en otras partes donde él la habia mordisqueado.
Cuando Ranma regresó, y la vió absorta, no pudo evitar sonrojarse porque era como si acabara de darse cuenta de lo que habían hecho.
Ya se habia colocado una yukata limpia y se acomodó a lado de ella, que también estaba más roja que él.
― ¿Vas a ir a lavarte también?―fue todo lo que él pudo decir.
―Oh si claro―apuntó ella, pero cuando se levantó se dio cuenta de que estaba completamente desnuda y con Ranma que la miraba desde la almohadilla del futon. Se apenó demasiado.
― ¿Podrías?― fue la implícita pregunta de ella
Ranma pareció entender y se volteó, mas sonrojado que hace rato.
―! Claro!
Ella aprovechó para anudarse como podía las ropas chinas que habían sido prestados por Weng, y salió casi disparando para lavarse ella también.
Ranma se quedó en el cuarto, tragando saliva. Todavía nervioso, y temeroso por lo que habia pasado, y sin todavía acabar de creer en cuenta.
Es lo que le pasaba con Akane, ya que cuando era la pasión era la que hablaba, ellos perdían el control de todo y ahí estaba el resultado. Ahora Ranma no sabía como actuar frente a ella.
.
.
.
.
.
Akane si se tardó más que él, más que nada para revisar su nuevo cuerpo y los vestigios que la noche habia traído para ella.
Menos mal allí había varias yukatas de recambio. También se sentía como Ranma. Alguna vez tenía que regresar al cuarto y ella no tenía idea como actuar, que hacer y mucho menos que decir. Sin contar que sentía mucha vergüenza con el señor Weng, quien sin querer habia sido quien les habia prestado un sitio donde habían hecho esto.
Luego de limpiarse, y de revisarse minuciosamente, acabó por anudarse la yukata, tomó aire y regresó al cuarto.
.
.
.
.
.
Ranma la vió entrar. Él ya estaba cubierto con la manta para resguardarse del frio que seguía entrando por algunas rendijas, la siguió con el rabillo del ojo y pudo verla detenidamente cuando lentamente se acomodaba a su lado, como siempre que dormían juntos.
Pero no se dijeron una sola palabra. El techo parecía muy interesante en estos momentos. Aún seguían ruborizados, y tampoco tenían un ápice de sueño.
―Creo que ya mañana deberíamos volver a casa―dijo Ranma tímidamente, como no teniendo idea alguna de que decir o añadir.
―Si, además ya estas curado―mencionó Akane, que cobró valor por esta charla circunstancial―. ¿Quieres saber algo gracioso?
― ¿Qué cosa?―preguntó él
―Abofeteé a Ukyo y a Shampoo. Esta vez se pasaron de la raya.
Muy en sus adentros, Ranma podría estar gritando: ¡Esa es mi chica!, pero como Ranma es Ranma no dijo nada.
Pasaron muchos segundos antes de que Akane volviera a hablar.
―Deberíamos dormir, mañana nos espera una odisea para regresar a casa.
―Si―contestó él dándose vuelta, más por comodidad que por otra cosa, además de que no quería que ella notara que seguía abochornado.
―Ranma….―dijo ella bajito.
― ¿Si?
Ella parpadeó un poco, pero la timidez volvió a ganarle: ― No es nada, duérmete.
Ella también ya se habia volteado a dormir para su lado, pero tampoco podía cerrar sus ojos.
―Te compré un vestido….pero creo que con todo esto de Ukyo y Shampoo se perdió―apuntó él de repente.
Ella abrió mucho sus ojos. Y tragó saliva.
―No te preocupes por eso, Ranma….cuando volvamos a casa lo resolveremos―dijo intentando que la emoción de saber de qué Ranma le habia comprado un regalo no la desbordara.
Él sonrió desde su lado.
Akane tenía razón, mejor preocuparse por ello cuando volvieran a Japón, en Nerima. Ahora estaban en China. Y estaban juntos, y eso era más importante.
―Akane…por cierto. Muchas gracias…
Ella ya no respondió, pero la sonrisa que inundó su rostro era suficiente para saber que estaba emocionada con lo que Ranma le habia dicho.
Y Ranma tenía razón.
Mejor dormir ahora, que mañana tenían para largo.
.
.
CONTINUARÁ…
.
.
.
.
NOTAS
Y bueno aqui salió un lime cortin, las que me conocen saben que no tengo mucha cancha haciendolos, pero espero seguir mejorando, hace harto de tiempo que no practico, me encanta leerlo eso si, pero escribirlo es otra cosa.
Pensaba finalizar el fic aqui con la consumación, pero le tomé cariño al fic, asi que le seguiré a ver que pasa con el baile de graduación. Algo tiene que salir.
Tardé un par de dias en traer este episodio, la verdad todavia estoy con las consecuencias del robo que me hizo la compañera de trabajo, y sumado a otros dramas, pues no fue una semana divertida, pero escribir fue una pequeña terapia, porque aparte de éste, tambien me entretuve mucho haciendo uno de Robotech que adoro. En fin, ya me callo y dejo de hinchar, les envio besitos, y estoy esperando la sentencia que me dejen con respesto al lime que traje aqui
Agradecimientos.
Gracias a Levy Black Fox y A. Redfox y su lindo grupo de Ranma Banished
BUBU30, AKANE KOU, SOL LEVINE, XIMENA ARIAS, ROXY VILLALOBOS, DIANA NARA, ENCABRONADA, VICOSAENZ, MAIKY, YANETH, LUCILU, MIMATO BOMBON KOU, AFRIKA MONY MTZ, GABRIELLE H, GABYHYATT, AURI22, BLANKAORU, YAHIKO SAOTOME, RIZZASM, HARURO SAOTOME, ABI TAISHO, MAIKY, AMIGOCHA ,ANDREITA1512, ZURGAN, AKANEMIIYA, LADY SAKURA, JazzLittleMockingjay, NANCY RICO LEON, ANNABEL GONZALEZ 92, AKANITA, CHIO, , JANINA, LAURA, KIREBELL, DIANA NARA , CAMILINY , CAROLYDAY, AKANE TAISHO, AKANESAYUMI, PAULA, RUBY, PANDORA98, COLITO, VERNICA, LUZ LOZANO, AMY SAOTOME TENDO, BARCO, ASTRON, FLYNNCHAN, NALA SAOTOME, NAOH, VIVI ( FELIZ CUMPLE POR AYER), KIKEBLINK 182, ELI VENTURA, GABY WHITLOCK, MAGGUIE AINO, ANA TORRES , ―Y LOS GUEST QUE FUERON TAN AMABLES DE COMENTAR.
Mil saludos a su vez a JAUCA 97, NINFA OSCURA 21,PRISCILA TENDO SAOTOME SON, TENYA13, VANESSA PALOS, VIVIANAR, LAPIZ LAZULI, LIZZY DEZZY, ,CRISKEIDY, SALMA KAULITZ, CHEONDUNG 685, ESTRELLA TAISHO, JORGE LUIS ALVAREZ, INES LEONARDA CHARA, GIOVA RAMIREZ, SANTIAGO GOMEZ, VALE LOPEZ, SEKARI SAN, LESLIE SRVS, RANKO SAOTOME, ELIZABETH QUEZADA HERNANDEZ, LISS ARIAS, PRIS OLiVERA NAVARRETE, SANDY CARDENAS, DENISSE VILLAMAR HERRERA, VIRYCHAN, MI APRECIADO JOSÉ ALEXANDER PARRA MOLINA , SANDY CARDENAS (COMO QUIERO A ESTA CHICA), MIRANDA HERNANDEZ, ROCIO VALDEZ, INGRID SANCHEZ, JAZMIN CUYAN Y DE SEGURO ME HE OLVIDADO DE ALGUIEN.
Mil gracias a todo aquel que me regale un chiqui de tiempo para leer aqui!
Les quiere.
Paola.
