Capítulo 11 "Amores del pasado".

Las chicas no podían creer la grandiosa reunión que estaban teniendo. Era cierto que se debía a una amenaza que debían combatir, pero la amena charla que tenían con el té y galletas hacía que lo olvidaran.

Se encontraba encendido el televisor aunque no se le tomaba importancia. Eso fue hasta que Hotaru cambió a un canal de música y vio el estreno del nuevo video de Minako en colaboración con su productor Takashi.

"Mira Minako tu nuevo video", dijo la chica de ojos púrpura señalando el televisor.

"Es verdad Hotaru. Tal vez parezca relajado Takashi, más a la hora de trabajar es muy estricto y profesional", decía la senshi del amor.

La senshi de la destrucción no pudo pasar desapercibida una toma del muchacho sin camisa en la que tocaba el piano en dueto con la rubia cantante. Un sonrojo se levantó en sus mejillas, éste fue notado por su amiga de rosa cabellera, quien le dijo en tono de burla, "Uy, Hotaru está enamorada".

"Basta Chibiusa, admito que me gusta y siento algo por él, pero aún no somos nada. No sé porque razón él no da el siguiente paso", un tono de tristeza se escuchaba en la voz de la chica de ojos púrpura.

"¿Y por qué no le dices tú a él?", propuso la senshi de la luna del futuro.

"Estás loca. Papá enloquecería", respondió de inmediato la senshi de Saturno.

Las dos menores seguían mirando el televisor cuando se escucho la voz de Haruka gritando, "¡Maldita sea Rei, ven en este mismo instante arriba!". Todas las senshis subieron deprisa. Las niñas se quedaron frente al televisor. Hotaru no quería perder ningún detalle.

Al llegar las chicas no lo podían creer, la más contrariada era Rei. "¿Aún no ha despertado?", fue lo único que pudo pronunciar la morena.

"No, llegué y vi esto, pero no ha dado alguna señal de que este consiente", respondió la corredora. Sin dejar decir algo más a las otras personas que se encontraban en la habitación, la rubia hizo una acusación, "Seguramente tú sabías esto Rei, y no lo dijiste para protegerlo. Dime la maldita verdad".

"Te juro que yo no sabía Haruka. ¿Y de qué tendría que protegerlo?, Si lo hubiera sabido él lucharía con nosotras desde el inicio, sin esconderse", se defendió la senshi del fuego.

"Amor, todos somos inocentes aquí, nadie conocía su identidad. Así que no levantes falsos comentarios en alguna de nuestras amigas", la violinista quiso tranquilizar a su esposa.

Nadie se atrevía a hablar, unos minutos después el muchacho al fin abrió los ojos, cambiando el iris de éstos, de marrón a miel. Setsuna dio dos pasos atrás al ver eso. Rei corrió al costado de la cama y ordenó, "Quítale las esposas, no es un desconocido".

"Yo no sé si debería hacer eso, ese mocoso nos mintió", negó la petición la corredora.

"¡De qué demonios hablas Haruka!, es mi hijo, es conocido por todas las que estamos aquí. ¡DAME LAS LLAVES AHORA!", comenzaba a perder la cordura la morena.

"No niego que tienes razón, sin embargo, si él realmente fuera leal a todos, nos habría dicho su identidad", debatió la rubia.

"Ya olvidaste que salvó a Hotaru. Si mi hijo no hubiera hecho algo ella estaría muerta. ¿Es eso lo que quisieras Haruka?", explotó la morena haciendo una dura declaración.

"No…Toma las estúpidas llaves. Si quieres llévatelo o haz lo que desees, me importa un carajo", la voz de la senshi del viento se escuchaba apagada y entrecortada, como conteniendo el llanto.

Rei quitó las esposas de inmediato a su muchacho. La voz de Takashi se escuchó en el cuarto, "No podía decírselos".

Haruka ya no pudo más. Fue a toda velocidad contra el rubio y lo sujetó de la chaqueta. "¿Qué quieres?, las gracias. Gracias, gracias por salvar a mi princesa. Gracias por seducirla, por enamorarla. Gracias, por besarla. ¿Quieres mi aprobación para tener una relación con ella?, adelante. Seguramente tu planeaste todo para así poder quedarte con ella en el futuro", la corredora habló muchas cosas sin sentido. Por lo menos ya le agradecía a Alexander el salvar a su hija.

"Señor Tenoh, tranquilícese por favor. Yo no planeé nada. Tampoco es el motivo por el que ocultaba mi identidad", explicaba calmado el joven cantante.

"¿Y cómo sabías nuestras identidades?", cuestionó retadora la corredora al ojos miel.

"Cuando la trasformación de Sailor Saturn desapareció, la vi y supe en un segundo que era Hotaru. Luego Hotaru llamó a Sailor Uranus papá", contestó el adolescente de dorados cabellos. Continuó soltando una pregunta para la senshi de los vientos, "Sólo me pregunto, ¿Por qué al transformarse en Sailor se vuelve una chica señor Tenoh? Digo, no tengo nada en contra, este mundo scout es muy extraño, pero no puedo entenderlo".

Haruka se puso nerviosa por esa pregunta. Las demás senshis sabían que era una chica, incluso Mamoru, pero jamás se lo había dicho a Takashi. Pensó velozmente una respuesta ingeniosa, seguida de una sonrisa, "Yo tampoco lo sé, sólo sé que sucede".

En la puerta se veía una silueta muy fácil de distinguir, era la de Hotaru. La cual corrió hacia Alexander, lo abrazó muy fuerte. El chico se quejó mentalmente por las heridas, pero no exteriorizó nada.

"Así que tu eres Sailor Sun, eres muy fuerte. También tienes una espada como papá. Eres tan parecido a él. Sabías que es la Sailor más fuerte de todas", la senshi de Saturno comparó a Haruka con el chico. Lo cual molestó a la corredora en sus pensamientos.

"Ya lo creo Hotaru. He podido notar que el señor Tenoh es muy fuerte y un gran líder", respondió con admiración.

"Tú…tú…me salvaste la vida el otro día", la chica de ojos púrpura recordó el terrible suceso que sufrió. "Ahora te quiero más", le susurró al muchacho en el oído.

"Al ver que no hay peligro creo que deberíamos dejar descansar a Alexander. Ha sido muy valiente hoy y se podría decir que nos salvó", hizo la propuesta la violinista. Todas asintieron y salieron, a excepción de la adolescente de negros cabellos.

"Mamá, ¿Me das un momento con Takashi? Sólo será un minuto", suplicó la menor a su madre.

"Está bien cariño, pero no te tardes, sino tu padre perderá la cabeza por dejarte a solas. Yo confío en ti pequeña", aprobó la petición la aguamarina.

Los dos jóvenes estaban a solas en la habitación, Hotaru se sentó en un lado de la cama. Ninguno decía nada. La paciencia de la senshi se terminó y se acercó al joven para besarlo sin avisar. Fue un beso tierno. A los pocos segundos se volvió más apasionado. La chica sólo seguía sus impulsos. El momento fue interrumpido por el mismo Alexander, que alejó a Hotaru, haciendo que el beso terminara. La chica de cabellos negros no comprendió que sucedió.

El rubio se disculpó, "Yo…lo siento Hotaru, no creo que sea el momento adecuado. Además eres muy pequeña aún". Esto se estaba convirtiendo en una pesadilla para la adolescente.

"¿Ahora quieres actuar igual que mi padre? ¿Qué te sucede Takashi?", estaba en total confusión la senshi de Saturno. Lanzó una amenaza al chico, "Al grano, ¿Te gusto o no?".

"No lo sé. Estoy confundido. Y no creo que esto sea correcto", respondió de forma honesta el muchacho.

Hotaru se levantó y estaba lista para irse de ese lugar, cuando sintió una mano que sujetó la suya. Volteó para ver al chico de ojos miel de pie. Éste la abrazó y le dio un pequeño beso, seguido de unas palabras, "Quiero tiempo para pensar, mis sentimientos están confundidos".

Hotaru sonrió y se retiró más tranquila de la alcoba. Cuando la chica se fue, Takashi se dejó caer en la cama diciendo para sí mismo,"¿Qué demonios estoy haciendo?".

Haruka vio bajar a su princesa por las escaleras. La notó un poco despeinada, lo cual la alerto. Llegó muy cerca de su hija y cuestionó, "¿Qué estabas haciendo Himme-chan?, quiero la verdad".

Recibió como respuesta, "Fue sólo un beso ¿Sí?, ¿Tiene algo de malo eso?".

"Claro que no mi pequeña, confío en ti", la rubia sentía que se ahogaba.

No pasaron ni diez minutos y Alexander ya se encontraba de pie en las escaleras. La sorpresa fue mayor cuando dijo, "Señor Tenoh, señora Kaio, señorita Meio. ¿Puedo hablar con ustedes un momento?".

Recibió una respuesta afirmativa por parte de las 3 senshis. Subieron al cuarto en donde unos minutos descansaba el chico y cerraron la puerta al entrar.

"Quiero hablar sobre su hija. En el caso de la señorita Meio, es una amiga cercana de la familia, al parecer una segunda madre para Hotaru", comenzó a hablar el rubio. "Verán, al parecer su hija siente algo por mí. Yo no he negado sus muestras afectivas de cariño porque no quiero herir sus sentimientos, sin embargo, me encuentro algo confundido", seguía con su explicación el ojos miel. "No sé si sabrán que Sailor Pluto conserva sus recuerdos de su vida pasada". Las senshis asintieron, haciendo que el chico siguiera diciendo, "Yo como ella, soy un guardián de tiempo y también tengo conocimiento de lo que viví en el Milenio de Plata, conozco todo sobre mi vida pasada".

"No entiendo que tiene que ver todo esto con mi princesa Takashi", la rubia ya no soportaba tantas palabras emanadas de la boca del joven cantante.

"Supongo que usted señora Kaio es Sailor Neptune. ¿Estoy en lo correcto?", quería comprobar algo el muchacho de dorada cabellera.

"Así es, ¿Cómo lo supiste?", la violinista sabía que el chico tramaba algo.

"En el Milenio de Plata Sailor Urano y Sailor Neptune se amaban con locura, con el alma entera. Estaban dispuestas a dar su vida la una por la otra. Yo tenía un gran amor con una Sailor. El punto es que esa mujer me hacía ser valiente en cada batalla, para siempre protegerla. En una gran batalla en la que se pensaba sería el fin del Milenio de Plata, un poderoso enemigo que enfrentábamos lanzó un gran poder. Usé todos mis poderes, intenté ser el más fuerte, pero…no pude cumplir lo que le había prometido a esa mujer porque…", no pudo terminar de hablar el joven ídolo.

"De verdad lo lamento Takashi. Comprendo tu dolor, no podría pensar que sucedería si yo perdiera a Michiru. Admiro tu fuerza, yo no habría podido seguir", la corredora mostró su lado empático a Alexander.

"¿Cómo? No importa, a lo que quiero llegar es que no sé si aún amo a esa Sailor. No sé si al tener de nuevo un encuentro con ella el amor regresaría. Así como ha pasado con su amor, que sobrepasa el tiempo y permanece en sus almas. Haciendo que siempre estén destinados a estar juntos", finalizó el Sailor de la estrella solar.

"Takashi, agradezco enormemente que no quieras lastimar a nuestra pequeña. Pero si no la quieres no es correcto. Debes buscar muy en el fondo de tu corazón y ver que sientes por la Sailor de tu pasado y que sientes por Hotaru", aconsejó la aguamarina al senshi del sol.

Salieron de la habitación. No se veían disgustadas, incluso Haruka se notaba tranquila. A diferencia de Setsuna que podía notarse un poco inquieta.

Ya era de noche y las senshis internas partieron a sus hogares. Haruka le pidió a Rei que dejara dormir a su hijo en su casa. La morena no comprendía porque la rubia primero decía una cosa y luego se mostraba amable, pero accedió.

La violinista informó a Takashi sobre los planes de la rubia. El chico se mostró amable por la petición.

A la mañana siguiente escuchó una voz que lo despertaba de su pleno sueño, "Vamos Takashi, mis padres nos están esperando para desayunar", era la voz de Hotaru.

Alexander se despertó de inmediato, para su sorpresa le fueron dados los buenos días con un beso. Su única opción fue corresponder. Ya no sabía qué hacer, comenzaba a sentir algo, pero no podía olvidar a la mujer de su pasado.

El joven cantante se preparaba para vestirse, cuando la senshi de la destrucción lo tomó del brazo y le dijo, "No saldremos, así que podemos desayunar en pijama". Haruka le prestó una pijama al ojos miel. Le quedaba bastante grande, ya que la rubia era mucho más alta que él.

Los dos adolescentes bajaron por las escaleras tomados de la mano. Al llegar a la mesa en la cocina Hotaru se extrañó de no ver a la peli-verde, "¿Y Setsuna?".

"Salió. Dijo que debía organizar unos asuntos. Algo sobre retomar su carrera como diseñadora de modas", respondió la rubia a su hija.

La chica de ojos púrpura se sentó en la silla que estaba a la derecha de la de Takashi. Estaba muy feliz, confiaba en que el chico al fin hiciera la propuesta. Algo le decía que hoy sería el día.

"Estos hot cakes están deliciosos señora Kaio. Su esposa es toda una cocinera profesional señor Tenoh", el chico de cabellos dorados alagaba la comida de la aguamarina.

"Lo sé Takashi, tengo una esposa perfecta", respondió amable la corredora. Sin dejar un segundo dominara el silencio dijo, "Por cierto, dime Haruka".

Michiru casi sale de la casa para ver si no llovían meteoritos. Para disimular se dirigió hacia el muchacho, "Y a mi dime Michiru".

"Creo que te has ganado la confianza de mis padres", dijo victoriosa Hotaru.

"Eso parece Hotaru, pero no quiero que sea tomado como sinónimo de carencia de respecto. Agradezco el honor que me otorgaron y no defraudaré su confianza", cortésmente habló el ojos miel.

Al terminar el desayuno Haruka llevó a la familia y al rubio a un cuarto que aún no conocía el joven cantante.

"Wow, Haruka este sitio es impresionante. Su propio cine en casa. Jamás tuve uno cuando vivía solo, y ahora que regresé con mi mamá esa petición está completamente negada", Takashi miraba cada rincón impresionado. La rubia susurró en el oído de su esposa, "Todos los recuerdos que hemos creado en este lugar". La mujer aqua rió de forma pícara.

"Gracias, a veces es bueno tener tu propio cine. Para poder disfrutar una película sin paparazzis. Los fans son respetuosos, los reporteros no", explicaba la corredora.

"Oye, yo soy fotógrafa", recriminó Hotaru a su padre.

"¿Y?, tú tomas fotos de bellos paisajes, momentos especiales. Eres una artista, no una farandulera", le hizo ver su error la rubia a su hija.

"Bueno, bueno, vamos a ver la película Haruka", una insistente Michiru interrumpió.

"Lo que tú quieras Mich", la senshi del viento besó los labios de su esposa y procedió a dar inicio a la película.

El matrimonio había tomado asiento en las filas más alejadas de la sala. Los adolescentes se sentaron en las filas centrales. Haruka agradeció que pudiera ver todo lo que hacían su hija y el pretendiente.

"Iré rápidamente por palomitas y bebidas", se ofreció la aguamarina. Llevó un bowl y vasos a los chicos y otro para ella y su pareja.

Era una película de terror, por lo que en una escena la senshi de Saturno se asustó y se refugió en el pecho de Takashi. Por el contrario Haruka se espantó y copió la acción de su hija hacia su esposa.

La película terminó y sin ser vista por los menores, la rubia cambió su rostro de terror por uno de valentía.

"Me encanto la película. Una buena trama y ese suspenso. Sin olvidar esas escenas en que el asesino aparecía sin avisar", opinó Alexander.

"Muy buena pero eso no espanta a nadie", compartió la rubia con una gran mentira. La aguamarina rió.

"Bueno yo me debo ir, tengo bastantes asuntos pendientes en la disquera. El nuevo video de Minako, así como su disco. Grabar unas composiciones de mi autoría; los fans ya quieren nuevas canciones por mí parte, ni hablar de conciertos. Por cierto, Michiru no olvide que debemos revisar los últimos ajustes del nuevo disco", explicaba sus compromisos el muchacho.

"Entendemos Takashi, Haruka te llevará a casa. Vamos a prepar el auto Ruka", fueron las palabras de la violinista.

"No necesito de tu ayuda para los autos. Es más, podría reparar un auto con los ojos vendados o manejar mientras duermo", sacó a relucir su arrogancia la senshi del viento. Volteó a ver a su pareja y entendió todo, yendo al garaje.

"¿Así que muchos compromisos?", buscó un tema la chica de ojos púrpura.

"Así es Hotaru. No es sencillo tener tu propia empresa a los 16 y también ser un cantante y compositor. Creo que soné un poco a tu padre", bromeó el ojos miel por su respuesta.

"Ya lo creo. Tienes muchos talentos. Eres increíble Takashi", la senshi de la destrucción buscaba alguna forma para retener al joven.

"Hotaru, ahora no hay duda de mis sentimientos. ¿Quisieras ser mi novia?", realizó la propuesta el rubio a la chica.

"Takashi, no puedo creerlo. Claro que sí, sí quiero ser tu novia", estaba totalmente feliz la chica de negros cabellos. Sabía que hoy era el día.

Alexander tomó de la cintura a Hotaru, ésta entrelazó sus brazos en el cuello del chico. Y se besaron.

"Ahora debo irme, tus padres deben estarme esperando en el auto. Te quiero", se retiro con una sonrisa el rubio, siendo devuelto el gesto por la chica.

Llegó al garaje y no imaginó que sólo estaría Haruka en el auto. "Haruka te llevará al templo, vamos sube Alexander", la violinista dijo estrechando la mano del joven y abriendo la puerta del copiloto.

Takashi sabía que le esperaba un largo camino hacia su destino. Ya en la carretera, "Iré al punto Takashi, sé que tus intensiones hacia mi princesa no son malas. Eres un buen chico, talentoso y todo eso. Como ya sabes todo no es perfecto. Sé que eres un adolescente y yo también lo fui, por eso, no quiero que la hieras, que te la dañes cuando surjan conflictos. Y lo más importante, que te controles en los momentos de calentura. ¿Entendido?", la rubia puso las condiciones para tener una relación con su hija. No podía creer que le había dado una oportunidad al mocoso.

El nerviosismo en Alexander era tan grande que no se dio cuenta cuando llegaron al templo Hikawa, "De acuerdo Haruka, le prometo cumplir todo lo que dijo", fue su respuesta. Salió del auto, se despidió estrechando la mano de la corredora y entró a su hogar. Lo recibió su madre preguntando, "¿Cómo te fue hijo?".

"Tengo novia", es lo que el ojos miel alcanzó a decir aún con los nervios elevados.

Haruka regresó a casa y le preocupó ver que Michiru y Setsuna la esperaban en la sala. La aguamarina había arropado a su hija.

"Quería hablar con ustedes sobre lo que nos contó Takashi", dijo con voz seria la peli-verde.

"Fue terrible lo que le pasó a esa Sailor", decía triste la violinista.

"Sin olvidar el sufrimiento que debió tener Takashi de quedarse solo", completó la corredora.

"Creo que entendieron mal", argumentó la mujer de ojos carmín.

"¿De qué hablas Setsuna?", la mujer de ojos azules era comida por la curiosidad.

"Él habló de una promesa y que no pudo cumplirla, más no termino de explicar, ¿Recuerdan?", eran las palabras de la senshi del tiempo

"Claro", dijeron al unísono las otras dos.

"Eso es porque esa Sailor no murió. Fue él quien se interpuso entre el poder del enemigo y la Sailor. Intentó parar el poder como lo hizo el otro día en su fiesta de cumpleaños. No pudo lograrlo y su única opción fue encerrarse con el enemigo en una enorme esfera luminosa. Después de eso había un montón de pequeñas luces desvaneciéndose. Ese chico murió en el Milenio de Plata", confesó la senshi de Plutón.

"Pero qué dices Setsuna", la senshi de Urano seguía sin creer las palabras de su amiga.

"¿Quieres decir que esa mujer sigue viva?", preguntó la senshi de Neptuno.

"Exacto", respondió la peli-verde.

"¿Sabes quién es la mujer? ¿En dónde está? Así podremos ver si el amor sigue entre los dos", interrogó la rubia.

"Esa mujer soy yo", fueron las palabras finales de Setsuna.

En las escaleras escuchaba una chica de ojos púrpura. Se llevó las manos a la boca y comenzó a llorar. –Setsuna fue novia de Takashi en el pasado-, no sabía si su pensamiento era correcto.

CONTINUARÁ...

Agradezco el tiempo que toman en leer el capítulo.

Saludos a todos :).