Capítulo 13 "Una nueva unión".

Takashi bajó las escaleras y se retiró de la casa de su ahora ex-novia. La violinista le iba a decir algo, pero el muchacho no lo permitió, parecía impaciente por retiraste de ese sitio.

Haruka y Michiru subieron después de unos minutos, les alarmó que su hija no bajara. La rubia fue la más preocupada. Al llegar al cuarto de Hotaru la vieron llorando. Sus ojos estaban rojos de tanto llorar.

"Por los Dioses. ¿Qué ha ocurrido Himme-chan? Juro que si te hizo algo se arrepentirá", dijo la corredora abrazando a su hija.

"Él no hizo algo y no ocurrió nada", contestó molesta la chica de negra cabellera.

"Cariño, una persona no llora por nada. Dinos que pasó. ¿Acaso ya no confías en nosotros?", la aguamarina quiso hacer entrar en razón a su hija para que les explicara la que sucedió.

"Me equivoqué. Confundí mis sentimientos", mintió la senshi de la destrucción.

"El amor es complicado princesa. Pero no debemos renunciar a él", fue la voz de la rubia.

-Lo sé, por eso mamá Setsuna merece otra oportunidad-, pensó Hotaru al escuchar a su padre.

"¿Qué te parece si vamos por un helado?", propuso la violinista. Era extraño cuando Michiru sugería ese tipo de cosas, generalmente la corredora era quien daba esas ideas.

"Si. Vamos", accedió la chica de ojos púrpura.

La familia fue al la heladería. Setsuna una vez más estaba ausente. Hotaru pidió un helado de vainilla, Haruka uno de chocolate y Michiru uno de limón. El día había mejorado un poco para le menor. Estaba en compañía de sus padres en una mesa del establecimiento.

La heladería quedaba cerca de la pastelería de Makoto. Cuando las externas salieron del local pudieron ver a lo lejos que el establecimiento de su amiga estaba siendo reparado.

Fueron a ver de cerca lo que ocurría. Makoto las vio y fue a saludar, "Que tal, Haruka, Michiru, Hotaru. ¿Un paseo familiar?".

"Hola Makoto. Así es", respondió la corredora.

"Veo que tu pastelería se esta poniendo en pie de nuevo. Me alegro por ello", dijo la violinista.

"Esto no habría sido posible sin Alexander. Se comprometió a pagar los daños. Es una adoración. Pensé que ahí terminaban las sorpresas, hasta que llegó a mi casa un sobre que contenía papeles sobre un contrato de un inversionista. Firmaba Aka. También venía adjunta una carta del muchacho que decía había hablado con el encargado de esa empresa y deseaba ser mi socio", explicó la castaña a sus amigas.

"Mereces eso Makoto, eres una repostera y cocinera muy buena", la aguamarina felicitaba por su esfuerzo a la senshi de Júpiter.

"Las sorpresas no terminaron después de eso. Días después de haber firmado el contrato y reenviarlo al sitio de origen, llegó un paquete por el que firmé. Éste contenía una tarjeta con la cantidad de inversión. Con lo que el socio me dio podré poner varias pastelerías. Estoy muy contenta", terminó de decir emocionada la castaña.

"No es una sorpresa para mí que ahora tengas éxito, nunca te has conformado. Además, esos pays tuyos son una delicia. Me encantan", reía la corredora por recordar la enorme cantidad de postres que comía preparados por la repostera.

"¿Podemos irnos? Me siento un poco cansada papá", Hotaru comunicó a su padre su inquietud. En realidad le incomodaba que gran parte de lo que le sucedió a Makoto tuviera que ver con su ex-novio.

"Claro Himme-chan. Lo que mi pequeña desee", respondió la rubia a su hija.

"Bueno Makoto, nos encantó verte de nuevo. Un gusto saber que tu carrera gastronómica va en ascenso. Nuestros mejores deseos. Hasta luego", se despidió la velocista tomando con una mano a su esposa y con la otra mano a su hija.

Las externas llegaron a casa. La rubia dijo al entrar a casa, "Bien cariño, ya puedes ir a descansar", mientras le daba un beso en la mejilla a Hotaru. Ésta subió a su cuarto a intentar dormir un poco, a lo mejor así podría olvidar a Takashi.

"¿Y qué quieres hacer Mich? Tenemos tiempo sólo para nosotras dos", propuso de manera seductora la corredora a su esposa.

"Pues…vamos de compras. Necesito nueva ropa…y zapatos, bolsos, joyas…", respondió la aguamarina.

"Vamos amor, tienes un montón de esas cosas", argumentó la corredora.

"Tú ya nunca me compras cosas. Me tienes abandonada", hizo un puchero la mujer aqua.

"Ok, ok. Lo que la reina de esta casa desee. Subamos al auto para ir a comprar todo lo que quieras", la rubia no se pudo negar al capricho de su pareja. Haruka siempre hacía lo que la violinista quería. No podía rechazar los deseos de su esposa.

"Ruka, te recompensaré en la noche", fue lo último que dijo la aguamarina, guiñando un ojo a la rubia.

Llegaron a una plaza llena de tiendas de ropa, zapatos, accesorios y maquillajes. Era el paraíso para la violinista, un lugar con todo lo que pudiera desear y al lado de su verdadero amor.

"¡Esto es fenomenal Ruka!", exclamó la aguamarina.

"Diviértete amor. Yo esperaré en esta banca", pronunció la rubia.

"No, amor, quiero que tú me acompañes a cada sitio a elegir. ¿Qué caso tendría comprar algo que no le guste al corredor número uno?", se notaba la picardía en la voz de la mujer aqua. "Quiero nuevas cosas. Pero no para verme bonita hacia los demás, sino para ti", finalizó dando un beso a su esposa.

"Siempre sabes cómo convencerme. No me cabe duda que eres una sirena, siempre me hipnotizas con tus encantos seductores", fue lo último que dijo Haruka, tomando del brazo a Michiru, dirigiéndose a la entrada de una tienda.

Después de muchas horas transcurridas la senshi del viento y la de los mares llegaron a su hogar. Vieron a Setsuna en la sala observando un programa en la televisión. La rubia no dudo en preguntar, "¿Himme-chan ya despertó? ¿Ya comió algo?".

"Despertó, le preparé algo de comer y volvió a domir", recibió como respuesta de la peli-verde.

La senshi de Urano sabía que algo no andaba bien con su pequeña. Lo comprobó cuando el teléfono de la residencia sonó y ella tomó la llamada.

"Habla Tenoh Haruka, ¿Qué desea?", dijo frente al teléfono.

"Buenas noches Haruka, habla Takashi", recibió como respuesta la corredora por parte del ojos miel.

"Ahh, ¿Qué se te ofrece Takashi?", preguntó la rubia. Se quedó pensando unos segundos y antes de que el muchacho pueda contestar dijo, "No le hiciste nada a mi hija verdad mocoso, ¿O sí?".

"Sería incapaz. De hecho quería saber si ella está bien. Me preocupé porque no ha contestado las mis llamadas en su celular. Por eso decidí llamar a su casa", explicaba el rubio.

"Algo me dice que no estás mintiendo. ¿Qué pasó hoy en la mañana?", la corredora deseaba saber la razón por el comportamiento de su hija.

"Ella me invitó a pasar a su cuarto. Le pregunté que quería hacer. No respondió, me besó y luego me dijo que había sido una equivocación, terminó conmigo y me dijo que me fuera", contó lo sucedido el joven a Haruka.

"¿Te puedo ver ahora mismo Takashi?", la corredora tenía un plan para descubrir todo.

"Claro Haruka. ¿Puede venir a la disquera? Aún sigo revisando unos asuntos", solicitó el joven cantante.

"Si. Ya voy", terminó la llamada la rubia. Sin decir una palabra se levantó de su sofá y salió. Michiru y Setsuna se miraron a sí mismas confundidas.

Los encargados de la seguridad en Elx Songs ya conocían a la perfección a los amigos del fundador de dicha empresa. Así que Haruka entró a la disquera sin problemas. Llegó a la oficina del chico. Takashi no se veía para nada bien, su camisa estaba arrugada y desarreglada, el pantalón con manchas y su cabello no tenía forma alguna.

"¿No tienes idea del comportamiento de Hotaru?", la rubia quería ir al grano.

"Lo desconozco", respondió el ojos miel.

"Escuché lo que dijo mamá Setsuna", habló una voz conocida para ambos. Era Hotaru en la puerta de la oficina del rubio.

"¿Qué haces aquí Himme-chan? ¿Cómo llegaste?", la senshi del viento no podía creer que su hija estuviera ahí.

"Tomé el teléfono en mi cuarto, escuché toda la conversación y me escondí de inmediato en el asiento trasero de tu auto", confesó la chica de ojos púrpura.

La senshi de la destrucción empezó a llorar, entre sollozos pudo decir, "Escuché a mamá Setsuna hablando con ustedes el otro día. Ya sé que ella tuvo una relación en el Milenio de Plata con Takashi. No quiero arruinar su vida. Me siento culpable por sentir algo por ti Alexander".

"Hotaru, eso fue en el pasado. Tus sentimientos son correspondidos, yo siento lo mismo", argumentó el joven cantante.

"Entiéndelo Takashi. No puedo hacerle esto a mamá Setsuna. Es como si Chibiusa comenzara a tener una relación con Mamoru. No está bien", debatía la chica de ojos púrpura.

"Mis sentimientos del pasado cambiaron. Ya no amo a Setsuna. Ahora soy un adolescente enamorado de ti Hotaru", defendía el senshi solar.

"No puedo hacerle daño a Setsuna, entiéndelo", el corazón de la senshi de Saturno estaba destruido.

"El otro día que fuiste al teatro hablé con Setsuna. Esperaba encontrarte en casa, no fue así. Quise retirarme pero ella no me lo permitió. Hablamos bastante sobre el pasado. Le dejé en claro que mis sentimientos actuales no eran los mismos que en el Milenio de Plata. Que nuestro amor no soportó el pasar de los años. Y que esperaba que ella pudiera volver a encontrar el amor como yo lo hice", contó lo que sucedió ese día.

"Eso no lo sabía Takashi. Aún así yo no puedo aceptar tu amor. Lo siento. Vayamos a casa papá", dijo Hotaru.

Se retiraron la senshi del viento y la de la destrucción. Takashi quedó llorando con un amor correspondido, pero que el destino quería separar. Unos instantes más tarde, el rubio se dio cuenta de una nota que Haruka había dejado.

Eres músico. Utiliza tu talento a tu favor. Intenta con una canción. Las serenatas nunca fallan.

La rubia no estaba feliz porque su hija iniciara su primera relación amorosa. Meditando todo llegó a la conclusión que algún día eso debía pasar. Debía apoyar en sus decisiones a su hija. Takashi era un buen pretendiente para ella.

El muchacho tomó una siesta en el sillón de su oficina. Al despertar fue a su baño personal y tomó una ducha. Compró un nuevo traje que fue entregado hasta la oficina. Ahora faltaba lo principal, una canción que demostrara todos sus sentimientos.

Era de noche y Hotaru seguía deprimida recostada en su cama. Creía que dormir era la solución a su problema. Las 3 senshis mayores veían la televisión. Todas fueron sorprendidas cuando un piano empezó a sonar fuera de casa.

nunca ha sido fácil para mí

encontrar las palabras que vayan

acorde con una melodía

pero esta vez, hay realmente

algo en mi mente

así que perdona estas breves

y torpes líneas

Era la voz de Takashi quien acompañaba al piano. Haruka, Michiru y Setsuna vieron a través de las cortinas de una ventana un piano frente al balcón de su hija. Era tocado por Alexander.

El chico estructuró un plan para transportar el piano. Fue llevado en un camión de carga hasta el inicio de la playa. Ahí esperaba una grúa que lo llevó más cerca de la casa. Desde ese punto fue empujado por hombres, hasta quedar frente la habitación de Hotaru.

desde que te conocí, toda mi vida cambio

estaba viviendo en el pasado, pero de

algún modo me has traído de vuelta

y no me sentía así desde antes

Haruka regresó a su sofá y sólo se recostó escuchando. –Me alegra que hayas tomado mi consejo-, pensó.

Michiru fue con su hija. Quería saber el estado de ésta.

"¿Qué te parece cariño?, Takashi te trajo serenata. Algo inusual por el piano, pero al final de cuentas, serenata", alentaba la aguamarina a su hija.

"Lo que sea. No quiero verlo", dijo cortante la chica de ojos púrpura.

y mientras sé, basado en mis experiencias

que puedo no parecer la apuesta más segura

todo lo que estoy pidiéndote,

es que no me borres, no aún

"Vamos Hotaru, esa canción es nueva. Al parecer la escribió especialmente para ti", seguía dando ánimos la mujer aqua.

"Bien por él. Tendrá nuevas ventas en su carrera musical", seguía despreciando el detalle de Takashi.

por años me he estado

contando la misma historia

...que viva feliz de lo que

llamaba ¨glorias pasadas¨

pero tú me diste una razón,

para tomar otra oportunidad

ahora te necesito

"Vamos pequeña, no dejes que su esfuerzo haya sido en vano. El te quiere demasiado", una voz pronunció en la entrada de la habitación de la adolescente. Era Setsuna, apoyada en el cuadro de la puerta.

"¡Mamá Setsuna!", dijo impresionada la chica de cabellera negra.

"No sientas culpa hija. Enamorarse no es un pecado. El amor que vivimos como Sailors del pasado ya no existe. Ninguno de los dos siente lo mismo", debía regresar la felicidad a su hija. No importaba que eso significara perder su felicidad.

La canción estaba por terminar y Alexander comenzaba a perder los ánimos. –Ni siquiera esto funcionó-, pasó por la mente del rubio.

Entonces salió al balcón su enamorada. Los ojos del muchacho se iluminaron.

y aunque sé, que desperdicie

más oportunidades...

... de las que cualquiera debería tener

todo lo que estoy pidiéndote,

es que no me borres, no aún

no me borres, no aún

"Eso fue hermoso Takashi", expresó emocionada la senshi de Saturno.

"Esta canción la compuse pensando en ti. Te pido una segunda oportunidad. ¿Podrías dármela?", realizó la propuesta el joven cantante.

"Te quiero Takashi. Si", respondió la chica de ojos púrpura con una sonrisa. El ojos miel también sonrió.

La chica bajó de inmediato y llegó hasta donde estaba su ahora novio de nuevo. El joven se acercó y la tomó de la cintura, ella posó sus manos entre su cuello. Takashi dio un tierno beso a Hotaru. Posteriormente susurró en su oído, "Ahora debo irme a casa, pero mañana vendré a verte".

A la mañana siguiente, Takashi invitó a la feria a Hotaru y su familia. La senshi de la destrucción había pedido a su novio que no la besara. Su padre les daba una oportunidad y no debían abusar de ello.

Las dos parejas subieron a la rueda de la fortuna, en distintas cabinas. Takashi tenía miedo a las alturas, por lo que estaba fuertemente abrazado al brazo de Hotaru. La chica rió por ver a su novio temeroso. Desde la cabina del matrimonio se podía observar a la pareja adolescente. La corredora no pudo soltar una carcajada al ver al chico asustado.

Setsuna decidió quedarse en casa. Su corazón no soportaría ver a Takashi con otra chica. Aunque se tratara de su hija. Aceptó que el amar a una persona significaba dejarla libre para que fuera feliz. Llamaron a la puerta y abrió, " Buenas tardes. ¿Qué se le ofrece?, preguntó la peli-verde al joven frente a ella.

"Vengo a entregar un paquete para la señorita Meio", respondió el repartidor del paquete.

" Soy yo", dijo la mujer de ojos carmín.

"Firme aquí por favor", dijo el muchacho. Setsuna firmó y tomó el sobre. " Gracias, que tenga buena tarde señorita Meio", dijo el repartidor.

La senshi del tiempo abrió el sobre de sus manos. Contenía un contrato firmado por Aka. El impacto fue mayor cuando notó una carta de su antiguo amor, en ella se leía:

Lo siento Setsuna. Lo que vivimos en el pasado fue hermoso. Te agradezco los bellos recuerdos. Sé que tu sueño es ser diseñadora de modas, por ello hablé con un amigo mío, dueño de la empresa Aka. Le interesó tu talento en la moda y quiere ser tu socio. Si deseas aceptar debes reenviar el contrato firmado a la dirección de origen. Perdóname, en el corazón no se puede mandar, los sentimientos no se pueden ocultar. Quiero verte feliz, por eso quiero aceptes el contrato y tu carrera crezca, lo mereces. No debes estar triste por un idiota como yo. Te prometo hacer muy feliz a Hotaru. Eres una mujer fuerte e independiente. Que tu felicidad no dependa de un hombre.

"Lo pensaré", dijo para sí misma la peli-verde.

Pasada una semana unapareja acompañada de un joven tocó a la puerta de la casa de las senshis.

"Que milagro. Usagi, Mamoru. ¿Qué los trae por acá, y en compañía de Takashi?, saludo cuestionando a la pareja.

"Veníamos a pedirle a ti y a Michiru que fueran nuestros padrinos de bodas", realizó la petición la senshi de la luna.

"No me mal entiendas Alexander, pero...¿A que debemos tu compañía en esto?", no quería ofender la rubia al novio de su hija.

"Takashi nos inscribió a un concurso de una tal empresa Aka. El premio era una boda totalmente pagada y ganamos", confesó Usagi.

"Que descortesía la mía. Pasen", los 3 invitados se sentaron en un sillón de la sala de las externas.

"Mich, Usagi y Mamoru se van a casar. Quieren que seamos sus padrinos de bodas", comentó la rubia a su esposa.

"Oh, muchas felicidades. Por supuesto que aceptamos", dijo emocionada la violinista.

Los preparativos se hicieron en dos semanas. Al igual que la boda de Haruka y Michiru, la de Usagi y Mamoru fue en el templo Hikawa.

Era el día de la boda. Todo estaba listo. La ceremonia en el templo, la fiesta en un gran salón lujoso de eventos. Y una luna de miel a Europa.

La boda inició. Usagi sería entregada por Setsuna. Todos estaban esperando. La senshi de la luna entró de la mano de la senshi del tiempo.

"Estamos reunidos para unir en matrimonio a esta pareja que se ama con el alma. Los futuros príncipes de Tokio de Cristal", comenzó Reí en su rol de sacerdotisa.

La boda transcurrió y se dieron los anillos. Estos fueron llevados a la senshi del fuego por su hijo, como en la boda celebró hace más de diez años.

Al llegar al salón se escuchó una voz que provenía de las sombras, "Así que una boda. Vamos a celebrar". El hombre de oscuridad se materializó frente a los ojos de todos.

CONTINUARÁ...

Agradezco el tiempo que se toman para leer. Si existen errores ortográficos o de redacción háganmelo saber, eso me hace mejorar.

kima: si habrá una batalla entre Sailor Urano y Sailor Sun.

Hitomi: aparecerá alguien más en la vida de Setsuna.

Saludos para todos :).