RANMA NO ME PERTENECE, SOLO HAGO ESTO POR DIVERSIÓN

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Cuando las palabras sobran

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Acto 15

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Era la situación más difícil que habían pasado desde que se habían casado. Era el primer problema verdaderamente serio que tenían. Aunque todavía no hablaban sobre ello, no podía negarse que implicaba un asunto delicado.

Desde ambos puntos de vista.

Y ambos tenían la idea de que siguiendo esa premisa de sus sueños, estarían arrastrando innecesariamente al otro.

Ranma no podía aceptar ir a Estados Unidos siendo que sabía por lo bajo que Akane había sido aceptada en la universidad. Akane no podía tomarse esa beca sabiendo, también por lo bajo, que su esposo tenía una oportunidad de oro, que probablemente nunca más podría volver a tener.

Era una encrucijada desde ambos lados, donde se dañaban sin darse cuenta aunque la única intención era no lastimar al otro.

Ranma no quería hablar por temor a que su esposa dejase su beca por seguirlo a él y ella no hablaba porque sabía que Ranma no querría arrastrarla a otro país sabiendo que tenía una oportunidad académica en este país.

Situación más complicada sería difícil de ver.

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El pensar de que Ranma estuviere pensando abandonarla, había acabado con Akane. Ella era una chica fuerte, pero probablemente la única cosa con la que no podría lidiar es que él la dejara. Después de tanto, ella no veía su vida sin Ranma. No quería perderlo, no le había hecho frente a las tantas locas y locos que se interpusieron entre ellos. Peleando sí, pero en el fondo, siempre estando juntos. Y ahora la cruda realidad venia para aplastarlos y darles una lección.

No podían vivir de amor ni de ideales. Ambos tenían una vida.

¿Acaso era esto lo que finalmente los separaría?

Akane no pudo evitar que el pecho se llenase de su habitual ira, esa que nunca podía controlar del todo, y tomando el retrato de bodas que estaba en la mesilla de noche lo arrojó sin miramientos contra la puerta, haciendo añicos el vidrio. Había puesto todas sus frustraciones en aquel golpe.

Terminó saliendo raudamente, golpeando violentamente la puerta a su vez.

No llegó a bajar, porque en la puerta se topó frente a frente con su esposo, la causa de tantas penas y dolores.

Estaba serio. Y él nunca tenía ese semblante. Solo podía significar malas noticias, al menos para ella, porque todo lo que implicase que Ranma le dejase le producía como un dolor intenso en el corazón.

─Tenemos que hablar.

Eso si no lo esperaba. Akane siempre había esperado cualquier cosa de su marido menos que esas palabras salieran de su boca, más cuando nunca había sido particularmente bueno para eso.

Ella tuvo el primer impulso de correr como siempre lo hacía, como cada que iba a tener una charla con Ranma, que luego causaba algún tipo de malentendido casi irreparable, y lo hubiere hecho en efecto si no tuviera los pies congelados por el miedo.

Le hizo una seña a Ranma que salieran a otro sitio para hablar con calma.

Él estaba muy serio así que la siguió.

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El lugar que Akane eligió había sido la orilla del rio, aquel donde habían tenido tantas peleas, pero que ahora que se le figuraba lejano y extraño, porque las circunstancias no se figuraban hilarantes como aquel entonces.

Estaban parados uno a lado del otro. Sólo el silbido del viento se oía en medio de la penumbra, como si también expectante de las palabras que ellos tuvieran que decir.

Y les salió la sincronía cuando ambos al mismo tiempo quisieron hablar.

─He sabido que…─los dos hablaron simultáneamente, y callando por ende al mismo tiempo.

Akane fue ganada por la pena, aquella que venía arrastrando desde que supo que Ranma tenía una oferta para irse lejos, así que se sentó en el suelo, sobre el pasto frio que bordeaba el rio, que también estaba silencioso.

─Tu primero ─finalmente musitó ella agotada

─Mejor que lo hagas tu primero, Akane. Tengo el presentimiento de que estamos hablando de lo mismo ─inquirió Ranma con rostro apesumbrado a su vez.

La mirada de Akane apenas se veía bajo el flequillo.

─He sabido que te dieron una oferta para ir a los Estados Unidos a seguir tu carrera de marcialista en un programa famoso.

Ranma abrió mucho sus ojos.

Él esperaba que ella hablara de su beca, pero en cambio ahora venía a saber que ella también estaba enterada de la oferta laboral que tenía en América.

Akane se impacientó un poco. Era como alargar una agonía. Tenía el presentimiento de que Ranma estaba a punto de decirle que iba a dejarla. Y con razón, porque en este país sus posibilidades de desarrollarse como el marcialista que era, prácticamente eran nulas. Menos ganar dinero, donde además tenía que cargar con un dojo arruinado y trabajar en un gimnasio que odiaba.

─Si tienes algo que decir ¡dilo de una vez!

─Yo también supe que te ganaste una beca para la universidad. La universidad que nunca podría haberte costeado ─lanzó finalmente Ranma. Solo dios sabe cómo le picaba el orgullo decir eso, porque con eso admitía que ni siquiera podía hacerse cargo de Akane.

Pero Ranma tenía claro lo que iba a hacer.

─¿Cómo supiste lo de la beca?

─ ¿Cómo supiste tú lo de la oferta a Estados Unidos?

─! Te pregunté yo primero! ─reclamó Akane, incorporándose como para darle un empujón. Ese estúpido se lo merecía. ¿O quizá deseaba prolongar esto tanto como pudiera?, ya ni sabía lo que quería.

─No voy a ir a los Estados Unidos, Akane ─soltó el muchacho de repente, haciendo que la chica que se había dado la vuelta para que él no viera que estaba a punto de llorar, abriera mucho sus ojos─. Si voy, tendría que llevarte, porque eres mi esposa, pero tampoco voy a dejar que pierdas la beca.

Si hubiera caído el cielo en ese mismo momento no hubiera importado, Ranma había hablado con una claridad sorprendente hasta para él mismo, pero dicen que los sentimientos cuando se ponen serios tienden a que uno se exprese de aquel modo. Akane estaba congelada con lo que oía, todo el día se había torturado con la idea de que él iba a dejarla. Se sintió una completa idiota por desconfiar de este modo de su esposo, aquel hombre que le había salvado la vida tantas veces y que compartía su vida con ella ¿Cómo es que todavía podía ser tan estúpida como para seguir desconfiando de él?

De pronto se sintió, aparte de miserable, una completa tonta.

Se puso a lagrimear y Ranma temió que se hubiera enfadado.

─ ¿Serias capaz de dejar ir tu sueño para que yo cumpla el mío? ─finalmente se animó a preguntar ella en medio de su tenue sollozo.

─! Claro que sí, boba! ─respondió Ranma, en el mismo instante, donde justamente para añadir dramatismo a la escena que estaban viviendo, empezara a caer pequeñas gotas de una ligerísima lluvia.

¿Qué más restaba decir en un momento como aquel?

En un matrimonio donde el 80 % de la relación se basaba en las miradas y en las cosas que no se decían ¿ qué más podía agregarse luego de semejante declaración?

Ranma había anunciado su deseo de renunciar a sus propios sueños para que ella si los alcanzase ¿podría existir acaso una prueba de amor más grande que esa?

Akane ya debía dejar de ser tan tozuda y reconocer que aquel acto simbolizaba más amor que si alguien te recitase un poema romántico y más cuando tal declaración venia de un hombre de pocas palabras o acostumbrado a no decir mucho, que siempre andaba con miedos de expresión.

Bajo aquella lluvia, Akane se dejó llevar, y se arrojó a abrazarlo.

Si él estaba dispuesto a arrojar sus sueños por la borda por ella.

¿Qué podría hacer ella para igualarlo?

Ranma la correspondió y ante las gotas frías como testigo la arropó.

Su único deseo en el mundo era que Akane fuera feliz y eso era todo. Y verla así, en estos momentos tan íntimos, tan suyos, tan propios de los dos cuando estaban solos, era el mejor regalo que podía recibir.

Aunque ya hace varios minutos que había perdido la elocuencia, y prefería demostrarle a Akane de otra forma, lo mucho que la quería.

La hierba mojada le serviría para aquello. Nunca antes habían tenido miedo para demostrarse lo que sus corazones le llamaban a hacer, aunque los lugares no fueran adecuados.

Después de todo, las palabras sobraban ya.

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Para obtener lo que tenían en la actualidad, tanto Akane como Ranma habían tenido que renunciar a mucho. Como por ejemplo a su orgullo y admitir sus sentimientos. Ese había sido su primer gran paso.

Pero gracias a eso, había construido lo que tenían. Algo que era suyo y de nadie más. Ya no tenía importancia el detalle de que su compromiso en su momento hubiera sido arreglado. Eso ya no tenía relevancia.

Se tenían uno al otro, y eso era lo único que importaba.

Y justamente por eso es que ambos comprendían, que si bien no podían vivir uno sin el otro, el amor también implicaba dejar hacer los sueños de cada uno, para al final de todo , tener un proyecto de vida en común. Eso también lo habían entendido. Pero eso no privó a Akane a llorar como nunca antes lo había hecho antes de tomar esa decisión en común con su esposo.

Fuera de malentendidos y tonterías, esto era serio. Era lo que debía hacerse. Dejar de lado los puntos egocéntricos y dejar fluir esto que alguna vez se convertiría en el sueño común de ambos.

Así que lo dejarían ser.

Esa noche de lluvia en el rio, Akane y Ranma no solo habían hecho el amor, sino también habían hablado y decidido sobre esto.

Akane dejaría ir a Ranma a los Estados Unidos a cumplir su sueño de ser luchador profesional y poder ejercer a sus anchas sus capacidades sin las ataduras de llevarla a ella innecesariamente , con el plus de que además juntaría más dinero de la que nunca vería trabajando en años en un gimnasio como ése donde vivía encerrado dando clases. Un lugar donde tampoco podría conseguir los fondos para reconstruir el dojo Tendo, que ya ahora estaba francamente en la ruina.

Y Ranma dejaría a Akane en Japón. Que no perdiera esa beca. Que era más de lo que hubieran podido soñar. A él le dolía el corazón de solo pensar en la separación, pero ambos comprendían que era lo mejor para los dos.

Esa mañana cuando el joven matrimonio despertó, lo primero que hicieron fue mirarse a los ojos, cuando aún estaban sobre la cama. Ya habían hablado bastante. Tanto sobre la hierba mojada junto al rio, así como cuando regresaron esa madrugada a casa.

La decisión ya estaba tomada.

Ninguno de los dos cortaría las alas de nadie.

Ella lo dejaría ir y él no la obligaría a llevársela con él.

Lo único que los tranquilizaba es que no sería una separación definitiva, sino una momentánea.

Siempre estarían esperándose uno al otro, aunque los dos sabían que probablemente no se verían en mucho tiempo, porque la poca holgada economía de ambos no les permitiría hacer tantos viajes relámpagos de continente a continente.

Akane fue la primera en hacer un movimiento esa mañana. Posó sus labios suavemente sobre la nariz de Ranma para depositar un beso corto pero significativo.

─Solo promételo….bobo. Apenas termines, regresa a mí.


CONTINUARÁ

AGRADECIMIENTOS

Infinito a Redfox y Mary que me permiten ser miembros de su página.

Elizabeth Quezada,Vivi, Hazuki, Sekari, ADRIT 126, DAMALUNAELY, ANITACHAN, ABITAISHO, NANCYRICOLEON, HARURI SAOTOME, ELVISF, FRANKIEMARYSAN, MI AMADA SOL LEVINE, AKANE KOU, MINA AINO, NALA SAOTOME, MIMATO BOMBON KOU, AGATA, SARITANIMELOVE, AURI22, KIKELME, COLITO, ESMERALDA AYALA , AMIGOCHA, CLAUDIA, LISS ARIAS , SANDY CARDENAS Y la gente que me comenta anónimamente así como las que agregan a favs y follows.

Aqui sinceramente temo haber olvidado a alguien, estuve tres meses desaparecida y no puedo recordar exactamente todo.

Tuve muchos lios, entre personales y de salud de mi familia, pero ya han sido superados.

Gracias por esperarme pese a todo. Espero no me dejen sola en este valle de lágrimas, sigan acompañandome con sus comentarios que ya no volveré a dejarlos y asi podremos terminar esta historial.

Los quiero mucho, siempre.

!Ah y tengo un blog de recomendacion de fanfics!

Sólo pongan en el buscador: Los fics de Rogue y lean algunas sugerencias. siempre que puedo lo actualizo.

Besos y nos leemos al rato.

Los quiero.

Paola.