Capítulo 17 "La falsa máscara".

Toda la prensa presente capturaba el momento para los medios de comunicación, impresionó la noticia de que participara Takashi con una reciente operación.

Los rubios festejaban corriendo en la cancha, Mamoru fue a celebrar con Usagi. Taiki y Yaten aplaudían a sus contrincantes, aceptando la superioridad del rival. Seiya en cambio, permanecía inmóvil con la cabeza baja, estaba furioso por perder contra Haruka. El cantante principal de los Three Lights odiaba ser superado por la corredora y ser la sombra de ésta.

"¡Te odio Haruka!", gritó el peli-negro del trío musical corriendo hacia la rubia y soltándole un puñetazo a ésta en el rostro.

La senshi de Urano dio unos pasos hacia atrás, más no cayó al suelo, enfadada regresó el golpe.

Alexander notó a Taiki acercarse hacia la pelea que se estaba generando entre la rubia y el peli-negro, pensó que su intención era ayudar a su amigo y no separar a ambos. El rubio se quitó el jersey, descubriendo su pecho, y golpeo fuertemente al más alto del trío musical en la cara. La estatura del castaño no fue problema para el chico de dorados cabellos, seguía propinando golpes a Taiki.

El disturbio era transmitido en vivo por televisión, cosa que no les importó a los implicados.

Haruka tenía a Seiya en el suelo, aprisionándolo con el peso de su cuerpo, no paraba de golpearlo en la cara. Takashi por su parte peleaba contra Yaten y Taiki, las peleas callejeras que había enfrentado en el pasado le fueron de utilidad ahora. En un descuido el hombre de cabello gris logró golpearlo en un ojo y el castaño en la boca. Salió sangre del labio del joven cantante, lo que lo volvió muy agresivo, regresando los aciertos de sus rivales con mayor fuerza.

Seiya estaba casi inconsciente, ahora la corredora lo pateaba en el estómago. Taiki tenía dificultad para permanecer de pie, por lo que cayó al suelo. Yaten y Takashi seguían lanzando golpes el uno al otro. Hotaru ya no lo resistió más y fue a donde se encontraba su novio, se puso frente a éste, haciendo que el chico frenara en seco con los ataques al hombre de cabellera gris.

La chica de ojos púrpura estaba más que enojada con Alexander, posó una de sus manos en la herida del muchacho y presionó con gran fuerza, haciendo que el chico gritara de dolor.

Michiru era otra mujer furiosa con su pareja. Llegó hasta la rubia y desquitó un poco de su enojo jalando a su esposa de la oreja izquierda. La corredora cayó de rodillas por el dolor.

Unos minutos después llegó la policía al gimnasio de baloncesto, esposaron a los 5 implicados y los encerraron por un tiempo en los vestidores, mientras se decidía que proseguía por lo ocurrido. Era complicado tomar una decisión por parte de los uniformados, ya que se trataban de estrellas con fama internacional.

En las gradas Michiru y Hotaru planeaban los posibles castigos para Haruka y Takashi.

"Ese comportamiento es inaceptable, no puedo creer la inmadurez de Haruka. Pasa el tiempo y ella no cambia", la violinista reprobaba el modo de actuar de su esposa.

"Dos años menor, soy 2 años menor y soy más prudente en las situaciones. Ahora entiendo porque dicen que las mujeres maduramos antes que los hombres", recriminaba la menor de las senshis.

"Y Haruka Tenoh", agregó la aguamarina a la frase de su hija.

En los vestidores los rubios se encontraban sentados en las bancas de lado izquierdo, los Three Lights permanecían en las bancas del lado derecho. La corredora los miraba con un gesto de victoria en su rostro, al igual que el joven cantante.

Haruka tenía abierta la ceja derecha por el golpe que le acertó Seiya. El labio inferior de Alexander seguía sangrando y su izquierdo se veía hinchado. El trío musical estaba en pésimas condiciones, aunque seguían consientes.

Nadie de los 5 hablaba, reinaba el silencio, cuando se escuchó un ruido bastante fuerte, seguido de gritos. No dudaron y rompieron las esposas, procediendo con sus transformaciones, cuando el rubio quiso cambiar a Sailor Sun sintió un gran dolor en su vientre, agachando la mirada y notando que la herida estaba abierta. Eso le impidió concluir con su objetivo.

Haruka ahora era Sailor Uranos, pero no le tomó importancia el muchacho. Takashi no creyó lo que sucedía ante sus ojos, los Three Lights se transformaron en las Sailor Starlights. Había más hombres que se transformaban en mujer como él pensaba le sucedía a la corredora.

Las 4 Sailors y el ojos miel salieron de los vestidores para encontrarse con un auto que se estampó en una pared del gimnasio, rompiéndola.

-Por eso los gritos-, pensó el chico de cabellera dorada.

Regresaron al lugar en donde estaban hace unos momentos y desvanecieron sus transformaciones de senshis. "Nos transformamos en vano, que idiotas", dijo decepcionada la corredora. Takashi rió y su acción fue seguida por Seiya, Taiki, Yaten y hasta Haruka. Ahora los 5 eran muy buenos amigos. Salieron al gimnasio de manera muy amistosa.

Un reportero se acercó a Alexander interrogando, "Joven Takashi, su herida está sangrando, ¿Acaso la señorita Tomoe fue muy brusca?".

"Para nada, yo soy muy idiota", fue la respuesta del ojos miel.

Los policías ya iban a esposarlos de nuevo, no se explicaban cómo se habían librado de las pulseras de detención en sus manos. El joven cantante habló con ellos, eran grandes conocidos por su pasado, cuando el rubio obtuvo su fama el trato era bueno. Debido a esto no tuvo problemas en hacer que todo quedara perdonado.

Las senshis regresaron a su hogar con la compañía del senshi solar. Al llegar Michiru llevó a Haruka a su recámara para curarle las heridas. Hotaru corrió molesta a su cuarto para encerrarse, quería estar sola. Setsuna se ofreció a curar los daños en el cuerpo de Takashi, tomando la mano del chico caminando hacia su habitación.

La peli-verde hizo que el muchacho pasara primero, después entró y cerró la puerta con seguro. La mujer de ojos carmín comenzó con el rostro de Takashi, limpió la abertura en el labio inferior y colocó una pomada en el ojo del chico. Prosiguió con la cicatriz de operación, para fortuna del ojos miel fue una abertura superficial. La senshi del tiempo limpiaba el abdomen del joven cantante, no podía evitar sentir sus emociones mezclarse, quería besarlo o tal vez algo más, su amor del pasado estaba desnudo de arriba y eso la provocaba de cierta forma.

Setsuna salió de su imaginación y preguntó, "¿Qué hacías la otra noche en la habitación de Hotaru?".

El rubio se puso nervioso contestando, "Yo…te dije que le daba las buenas noches".

La peli-verde suspiró y dijo, "No soy tonta Takashi. ¿Tuvieron relaciones?". Necesitaba saber lo que había hecho su hija.

"No", recibió como respuesta la mujer de ojos carmín por parte del ojos miel.

Setsuna pensó que ahí terminaba la respuesta, pero no fue así. "No te niego que yo quería pasar una noche agradable con Hotaru, sin embargo, ella me frenó. Sólo nos besamos", terminó de decir el rubio. Eso tranquilizó bastante a la senshi del tiempo.

"Me alegra que sepas respetar sus decisiones. Ella aún es muy joven para eso", habló contenta la diseñadora por el correcto comportamiento de Takashi.

"No la puedo obligar, la respeto. La protegeré, incluso de mí. La amo", el corazón del muchacho habló.

Un silencio incómodo quedó al terminar de hablar el rubio, cuando recordó algo, "Por cierto Setsuna, con todo esto olvidé algo muy importante. El día que salí del hospital un enfermero habló conmigo y me dio esto", le entregó una tarjeta a la peli-verde, "Me dijo que te diera esto, que lo llamaras si querías pasar el rato con un buen amigo".

"¿Por qué me das esto?", estaba dudosa la senshi de Plutón.

"Aunque no lo parezca te sigo protegiendo, él parece un buen tipo. Setsuna, quiero que seas feliz, sabes que lo mereces", la voz de Takashi era tierna.

"Gracias", fue lo último que dijo la diseñadora antes de salir de su habitación.

Setsuna fue al cuarto de sus amigas y tocó la puerta. Abrió una enojada Haruka, "Setsuna, interrumpiste algo que terminaría muy divertido".

"Bueno, yo tengo que hablar con ustedes sobre 'eso tan divertido' que iban a hacer", pronunció seria la diseñadora.

"Pasa", la violinista abrió por completo la puerta de su cuarto, dejando ingresar a su amiga.

"Michiru, ¿Pues ir por Hotaru por favor?", la peli-verde pidió amablemente a la aguamarina. Ésta afirmó con la cabeza saliendo de la alcoba por su hija. En unos instantes regresó al cuarto la mujer aqua con la menor. La mujer de ojos carmín cerró con seguro la puerta.

"¿Qué es todo esto?", preguntó Hotaru por la extraña situación.

"Pequeña, la noche de tu cumpleaños vi a Takashi salir de tu cuarto. ¿Me puedes decir que sucedió ahí adentro?", dijo calmada la peli-verde. Una vena saltaba en el cuello de la rubia.

"¿ESCUCHÉ BIEN? Ese maldito es un depravado. Ves Mich, te dije que no había que darle oportunidad al mocoso porque tomaría ventaja de nuestra buena fé", el cojare de la corredora era casi infinito, parecía que la vena de su cuello explotaría.

"Haruka, debemos escuchar a nuestra hija", la senshi del tiempo regañó a la rubia y continuó diciendo, "Entonces, ¿Qué pasó hija?".

"Él llegó al balcón, le abrí las puertas y nos comenzamos a besar. Al sentir sus manos intentando quitarme mi blusa lo empujé, yo no quería algo más. Se lo dejé en claro y lo entendió. No pasó otra cosa", explicó lo sucedido la senshi de la destrucción.

"Muy bien hija, sabía que eras inteligente", estaba orgullosa y aliviada la corredora.

"Hotaru…Sé que no tenemos derecho de controlar tu vida, lo que sí podemos hacer es aconsejarte. Tú eres muy joven aún para desempeñar tu sexualidad de forma activa. Y cuando esto ocurra debes protegerte para evitar enfermedades o un embarazo", la violinista informó a su hija.

"Lo sé mamá, estoy segura de que aún no es momento. Y lo demás me lo han enseñado en la escuela. No tienen porque preocuparse", respondió seria la chica de ojos púrpura.

Las externas salieron de la recámara, fueron al cuarto en donde se suponía estaba Alexander, pero no lo encontraron. Bajaron a la sala y estaba vacía. Escucharon el piano sonar en el cuarto de música, al fin dieron con el chico. Haruka quería matarlo por intentar 'violar' a su hija, no lo hizo por demostrar su confianza a la pequeña.

"Con que aquí estas. Ve a la mesa con Hotaru, es hora de comer", ofreció amablemente la violinista. Hotaru tomó a su novio de la mano y fueron a la mesa de la cocina. Fueron seguidos por las 3 senshis adultas.

Michiru y Setsuna preparaban el almuerzo, Haruka fue al refrigerador por una cerveza.

"¿Quieres una?", la rubia le ofreció a su yerno.

"No gracias, no tomo", respondió cortés el chico.

"Anda, no seas un cobarde, toma", la corredora forzó al muchacho a beber.

Se sentó en la mesa la senshi del viento, frunció el ceño y miro a Takashi, esperando que tomara de la botella de vidrio. El rubio no tuvo mayor opción que hacer lo que la corredora le ordenó con la mirada, bebió la cerveza de un trago.

"Ves, no pasa nada. Me agradas más Takashi", mostró su aprobación la rubia,

"Haruka, no le enseñes malos hábitos al chico", regañó la violinista a su pareja.

Se unieron a la mesa la aguamarina y la peli-verde. Habían terminado de cocinar un espagueti con chuletas de puerco.

"Disculpe Michiru, ¿Qué piensa al ver que Haruka es una mujer cuando se transforma en Sailor Urano?", preguntó temeroso el ojos miel. Esa duda lo había inquietado a lo largo de la tarde.

La violinista soltó una pequeña risa debido a que él chico no conocía el verdadero género de su esposa, y comentó, "No pienso nada. Sigue siendo Haruka. Yo amo el espíritu de Haruka".

Takashi quedó asombrado por la respuesta, se dio cuenta que el amor entre Sailor Urano y Neptune iba más allá de cualquier cosa, eran la prueba del amor verdadero, nada de cuentos de hadas, la respuesta al amor eterno serían esas dos senshis.

-Un amor que rompe el tiempo y el espacio-, hablaba en sus pensamientos el rubio.

"Sería genial poderme transformar en mujer siendo Sailor", dijo divertido Alexander. Hotaru lo miró con una cara de horror. El chico vio la expresión de su novia y se apresuró a decir, "Como simple curiosidad nadamas".

La comida había sido terminada por los comensales. "¿Papá Takashi y yo nos podemos retirar a mi cuarto?", pidió permiso la chica de ojos púrpura a su padre.

"Adelante princesa", autorizó la rubia y miró amenazadoramente al novio de su hija.

Los adolescentes miraban una película acostados en la cama de la chica. El ojos miel llevaba puestos sólo los shorts, había olvidado el jersey en el gimnasio.

"Ya pasaron varias horas, iré a ver qué sucede y aprovecho para decirle al mocoso que lo llevaré con Rei. Alguien como yo no puede soportar tanto Takashi", dijo preocupada la corredora. Subió las escaleras, llegó a la puerta del cuarto de su hija, giró el picaporte y vio a los dos adolescentes durmiendo. Hotaru estaba recostada en el pecho del muchacho y éste la abrazaba.

"Que tiernos se ven", la rubia nunca se percató que su esposa la había seguido.

"Tonterías Michi, lo despertaré de inmediato para llevarlo lejos…al templo", la rubia estaba celosa.

"No seas dura con Takashi, no están haciendo nada malo. Hay que confiar en nuestra hija. Déjalos dormir, ya mañana temprano lo llevas", negoció la aguamarina con su esposa.

"Bien, bien, tu ganas amor. Siempre sabes convencerme", habló de manera seductora la corredora.

En el reloj se podían leer las 7 am, Takashi despertó de su agradable sueño, se sentía incómodo. De inmediato notó su ropa interior mojada, -Ay no, no, no, no, no puede ser-. No sabía si se debía a la cerveza que había tomado, o a dormir abrazado con su novia, o simplemente el destino se burlaba de él. De lo que tenía conocimiento era de lo que ocasionó que su ropa interior estuviera húmeda. -¿Se habrá dado cuenta Hotaru?-, pensaba el rubio. Rápidamente se levantó con dirección al baño del cuarto, retiró su ropa interior y se quedó únicamente con sus shorts deportivos. Revisó que no hubiera evidencia alguna en la cama. Salió sigilosamente del cuarto y bajó con total silencio las escaleras hasta llegar a la puerta. Salió de la casa y corrió lo más rápido que pudo.

"Estos malditos shorts son tan delgados. Debo llegar a casa ahora", dijo enojado el muchacho para sí mismo.

Llegó a la zona turística de la playa, estaba bastante alejado de la mansión en donde vivían las externas. A lo lejos vio una tienda de trajes de baño. –Mi salvación-, pensó. El problema comenzó al darse cuenta que no traía dinero, había olvidado su cartera en el templo. La suerte le sonrió, fue reconocido por la vendedora.

"Usted es el cantante Takashi, ¿Cierto?", expresó su emoción la mujer que atendía la tienda.

"Si yo soy", dijo el rubio nervioso. Debía esconder la ropa interior que llevaba en la mano izquierda.

"¿Me podrías dar un autógrafo?", preguntó penosa la vendedora.

"Claro. Oye, ¿Podrías obsequiarme este traje de baño? Juro que no lo olvidaré", respondió el rubio.

"Es obvio que si hermoso, lo que tú quieras", aceptó la chica dando un papel y pluma la joven cantante para que le diera su autógrafo. Hizo la firma en el papel y salió de prisa del local.

Takashi buscó un lugar seguro para ponerse el traje de baño, después corrió hasta su casa. En el transcurso del camino tiró las prendas en un bote de basura.

Segundos después de que el ojos miel arribara en el lugar, su madre lo vio y dijo al teléfono "No te preocupes Haruka, él acaba de llegar. Gracias por preocuparte", y colgó la llamada.

"¿Me puedes decir en dónde andabas con un traje de baño?", la morena quería una explicación por parte de su hijo.

"Fui a correr un rato, ¿Si?", no tenía idea de que contestar el rubio.

"¿Con un traje de baño? Quiero la verdad, nada de que fuiste a nadar, ya que estas seco", dio un ultimátum Rei a su hijo.

"Mi ropa se ensució y lo único que conseguí fue este traje de baño. No quise causar molestias a los padres de Hotaru y por eso regresé a casa", la senshi del fuego percibió la sinceridad en las palabras del muchacho.

En la casa de playa Michiru preguntaba por Setsuna que al parecer no se encontraba en casa.

"Amor, ¿No has visto a Setsuna?", cuestionó la violinista a la rubia.

"Claro. De cabello verde oscuro, ojos carmín, alta pero no tanto como yo", la corredora aprovechó para hacer una broma.

"Haruka, hablo enserio. Me prometió ayudarme a revisar los últimos detalles del evento de caridad de mañana", una angustiada Michiru habló. La corredora había olvidado ese dichoso evento.

"Bueno si ella no está, yo te puedo ayudar", la senshi del viento ofreció su a la senshi de los mares.

"No sé qué haría sin ti Ruka", la aguamarina besó a su amante.

La peli-verde caminaba en el parque platicando con un hombre moreno, castaño y de ojos marrón. Era el enfermero del otro día en el hospital.

"Y me encanta diseñar. No es por presumir pero tengo estilo para crear prendas de ropa", hablaba alegremente la senshi del tiempo con el enfermero. "Suficiente de mí, ahora es tu turno Shouji, cuéntame sobre ti", terminó de hablar la diseñadora. Era turno de que su acompañante hablara.

"Soy Shouji un enfermero del hospital general de Azabu Juban, tengo 30 años, he dedicado mi vida a ayudar a otros, por ello mi profesión. Pienso que ese es mi objetivo de vida. La he pasado muy mal en mis relaciones sentimentales, creo que el amor no se hizo para mí", describió el castaño lo más importante de sí mismo.

-Al menos no tienes un hijo que te arrebatara a quien amas-, divagaba en sus pensamientos la mujer de ojos carmín. Volteó a mirar la hora en su reloj, marcaba las 6pm.

"No puede ser, el tiempo se me pasó volando. Te agradezco este día Shouji, la feria, el helado, el paseo, todo, pero ahora tengo que irme Shouji, me encantó platicar contigo y quisiera volverte a ver. Toma mi tarjeta", la senshi del tiempo le dio al hombre algo para que la pudiera localizar y lo besó en la mejilla.

-Tal vez todos tienen oportunidad al amor, algunos tardan más y otros menos en encontrarlo-, era el pensamiento de Shouji.

La diseñadora tardó una hora en regresar a casa. "Michiru ya llegué, lamento haberme retardado", dijo abriendo la puerta. Se sorprendió al ver a Haruka y Michiru durmiendo en el sillón, en la mesa de centro estaba todo el papeleo del evento que sucedería mañana. Todo estaba organizado.

"Gracias Haruka", susurró la peli-verde y subió a su cuarto. Ya en la seguridad de esas cuatro paredes se recostó en su cama para pensar en aquél hombre con el que había salido. Su mente daba vueltas en un mismo vórtice, Shouji.

Día del evento de caridad.

La rubia y la aguamarina despertaron por la alarma del despertador. En un perchero del cuarto vieron colgados dos outfits, un esmoquin blanco que obviamente era para la corredora, y un largo vestido de noche color crema con la silueta de la violinista y unos guantes color aqua.

En la bolsa del saco había una nota de la peli-verde: Lamento lo de ayer. Es lo menos que merecen, ser la pareja más hermosa del evento.

"Setsuna, tu siempre tan linda", habló la aguamarina.

En la habitación de la hija de las externas se encontraba un vestido más casual y a la vez formal de color negro con guantes blancos. También un esmoquin negro con el cuello blanco. Otra nota de la mujer de ojos carmín: Hija debes lucir radiante hoy. Junto con Takashi deben ser la pareja juvenil más envidiada.

"Gracias mamá Setsuna", dijo Hotaru pensando en su segunda madre.

La chica peli-negra habló a su novio para que viniera a casa. Él llego pasada una media hora. Haruka y Michiru estaban derrochando elegancia después de una ducha compartida.

Setsuna vestía un diseño propio. Se trataba de un largo vestido de noche de color rojo, con guantes del mismo color. Acompañó el outfit con unas zapatillas rojas y un collar discreto del mineral dorado.

Tocaron a la puerta de la casa, abrió la pequeña de las senshis. "Takashi, que bueno que llegas, debemos arreglarnos para ir al evento", dijo la chica de ojos púrpura, tomando la mano del chico con rumbo a su cuarto.

"Toma, este es para ti. De parte de mamá Setsuna", le dio el elegante atuendo al ojos miel.

"Gracias Hotaru", respondió el chico de cabellos dorados.

"Sólo procura no mojarlo", bromeó la senshi de la destrucción.

Respondió en un instante aterrorizado el chico, "¿Te diste cuenta?".

"No fue tu culpa, eres más grande. Nada del otro mundo", la chica peli-negra supo lo que había sucedido aquella noche, estaba muy cerca de su novio.

Se vistieron los adolescentes y bajaron al llamado de Haruka, "Vamos chicos, sólo faltan ustedes en el auto".

La familia subió a un Lincoln Continental de novena generación color blanco. Michiru estaba emocionada, ese evento de caridad permitía que la gente con riquezas se acercara a ayudar a otros.

Llegaron al lujoso salón del evento. Los dueños eran Haruka y Michiru, ya que a pesar de tener un sitio para eventos en su casa, no les gustaba que gente ajena a la familia estuviera en su hogar.

Pasaron unas horas y comenzaron a llegar los invitados, entre ellos estaban los Three Lights. También decidieron invitar a sus amigas para que convivieran.

Todo iba de maravilla, los aperitivos estaban deliciosos, la champagne daba el toque de elegancia. Llegó el momento en el que tocarían la rubia y la aguamarina, cada una en su instrumento correspondiente. Como siempre sucedía con ese dúo, la melodía era sublime, no había una lucha entre el piano y el violín, intentando dominar alguno, por el contrario, ambos se complementaban. Terminaron de tocar y todos aplaudieron.

Era momento de nombrar los objetivos de dicha reunión, las acciones de caridad que se realizarían con las donaciones.

"Agradecer al hombre más caritativo del evento, el señor Aka", habló por el micrófono la violinista.

Un ser de sombras se materializó para arruinar los planes como de costumbre. "¿Con que un evento de caridad? Yo también pienso ayudar, donaré la oscuridad eterna", dijo sarcásticamente el demonio.

"Otra vez tu maldito, no te soporto", dijo enojada Haruka.

Mamoru sacó a los invitados del lugar, al mismo tiempo se transformaron las Sailors, Starlights y Sun.

"Cómo te atreves a interrumpir una reunión que busca ayudar a otros. Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia, soy Sailor Moon y te castigaré en el nombre de la Luna", como era de costumbre, Sailor Moon dio su discurso senshi.

"Bla, bla, bla. Ustedes lo que quieren es morir", en cada comentario que el ser de sombra hacía, siempre buscaba burlarse.

Sailor Pluto tenía un mal presentimiento. Urano estaba lista para atacar al enemigo. Corrió con su espada en mano. Su sorpresa fue ser detenida por Sun.

"¿Qué te sucede Sun?", pronunció con dificultad la senshi del viento, ya que estaba siendo alzada del suelo sujetada por su cuello.

"Tú qué crees, proteger a quien debo", respondió con una sonrisa diabólica en su rostro. Sun lanzó a Sailor Urano al suelo, caminaba hacia el ser de oscuridad cuando sintió un brazo alrededor del suyo.

"Hijo este no eres tú", suplicó Sailor Mars a Sun.

"No pretendas ser mi madre", se soltó del brazo y generó un pequeño poder que mandó lejos a la senshi del fuego.

El senshi solar cambió de dirección, quedó frente a Sailor Saturn, la besó y luego la abofeteó. Retomó el camino anterior, quedando a pocos pasos del hombre de sombras y dijo, "Él es mi única familia, mi hermano". Sun se desvaneció con el ser de oscuridad.

Saturn lloraba al igual que Mars y Sailor Moon. Las scouts restantes se miraban entre ellas, en cuanto a las Starlights, buscaban un punto ciego a dónde mirar.

"Todo este tiempo fingió. Tenía razón, Sun es un traidor", fueron las palabras de la impactada Sailor Urano.

CONTINUARÁ...

Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer. Acepto todo tipo de comentarios, sugerencias para mejorar, colaboraciones, etc. jajaja.

Saludos para todos :).