Capítulo 22 "Luz eterna".

"Pluto tranquilízate", habló la Neo Reina con movimiento de manos indicando a la peli-verde que no se alterara.

"NO. Le exijo una explicación", la senshi del tiempo perdió la paciencia. Pluto dejó las diplomacias de lado, en su mente había olvidado que se dirigía a la Neo Reina de Tokio de Cristal.

El corazón de la Reina del siglo XXX era noble, así que no mostró enojo por la actitud de la senshi del tiempo, sólo dijo, "Lo lamento Pluto, no puedo brindarte la respuesta que buscas".

"No puedo creer que alguien como usted sea la Reina, que no le importa quiénes mueran para salvarla. No merece ser la heredera de Tokio de Cristal. Es terrible que Sun haya muerto y usted sólo vea sus beneficios, es tan egoísta", la senshi del tiempo sólo quería conocer el paradero de su compañero caído.

La Neo Reina Serenity suspiró y negó con la cabeza, en desaprobación a las palabras de Pluto. La heredera era muy madura e inteligente, también comprensiva con sus guerreras, así que no tuvo más opción que hablar acerca del tema que la senshi del tiempo quería saber.

"Sun no ha muerto, el sigue presente de cierta forma", confesó la neo Reina.

"¿Está vivo? Espero no se refiera a la expresión de 'vive en nuestros corazones' o, 'mientras sea recordado él no habrá muerto", la peli-verde sintió esperanza al escuchar que el rubio podía estar con vida, pero en su cabeza también pasó la idea de una metáfora que explicaría la 'presencia' de éste.

"No Pluto. Sun está presente en los rayos solares. Cuando es un día soleado, ahí se encuentra Sun. En la fotosíntesis de las plantas que permiten la vida terrestre por la producción de oxígeno. El calor que hace de la Tierra un lugar perfecto para vivir. La representación del día indicada con la iluminación brindada por el Sol. Todo eso representa Sun y de ese modo sigue su presencia. Recuerda que era el protector de la luz y la vida", explicó la Reina a la peli-verde.

"Ya veo, de algún modo tiene sentido lo que dice", razonó la senshi del tiempo sobre las palabras de la heredera de Tokio de Cristal.

"Yami también sobrevive. Representa la noche, la oscuridad. El miedo que involucra lo que no podemos ver, en donde no llega la luz del Sol. Incluso, algún daño ocasionado por el Sol, como el derretimiento de los polos, se debe a él, esto se debe a un intento de manipulación hacia Sun. Siempre luchara por la extinción de la vida en general", la Neo Reina terminó de hablar sobre todo el tema de interés para la peli-verde.

"Como el Ying y el Yang", utilizó una analogía la senshi del tiempo.

"Exacto Pluto, coexisten y siempre será así. Ya sea en forma física o en la naturaleza", finalizó la heredera de Tokio de Cristal.

"Le agradezco su majestad y le pido una enorme disculpa por mi descortesía", la peli-verde se disculpó por su actitud de hace unos momentos.

"No hay problema Pluto, entiendo que el suceso fue impactante para todos en el presente", la Neo Reina aceptó las disculpas de su guerrera del tiempo.

"Otra pregunta majestad. ¿Sun manipuló el tiempo para que no pudiera ver lo que ocurriría?", la peli-verde sabía que la Neo Reina conocía todo lo referente a los Sailors.

"Así es Pluto. Sun bloqueó de algún modo tu visión en el futuro", la heredera de Tokio de Cristal afirmó las sospechas de la senshi del tiempo.

"Ya veo. Sun violó muchas leyes del tiempo, eso es grave", Pluto se preocupó por las acciones del rubio en su papel de guardián del tiempo.

"Bastantes. Fue una lástima porque era el protector del tiempo de mayor rango y con mayor confianza por el reino", Serenity lamentó las acciones del Sailor fallecido.

"Y…¿Cuál es el castigo que enfrentó por las faltas cometidas?", la incertidumbre se apoderó de la peli-verde.

"Eso no es algo que debas saber Pluto, lo lamento", la Neo Reina Serenity se opuso a dar respuesta a esa cuestión.

"Entiendo su majestad", después del mal trato inicial que ofreció Pluto a su reina, decidió dejar ese tema de lado, aunque por dentro la curiosidad la devorara.

"Su majestad. ¿Quisiera pedirle permiso para regresar al siglo XX?", hizo una petición la senshi del tiempo, necesitaba ver a su hija y estar con ella para apoyarla en este difícil momento.

"Puedes ir Pluto. Afortunadamente continúa reinando la paz y no se han presentado amenazas, las puertas del tiempo no sufren peligro", la solicitud de la peli-verde fue aprobada por la Neo Reina.

"Le agradezco majestad. Con permiso", la guardiana del tiempo se despidió con una reverencia a su reina.

Sailor Pluto volvió a su habitación de la mansión de playa en el siglo XX. Desvaneció su transformación de senshi, volviendo a su identidad terrestre, de nuevo era Setsuna Meio. Salió por la puerta de su cuarto caminó por el pasillo a la habitación de su hija.

"Takashi…¿Por qué me enamoraste y luego me abandonaste? Que cruel eres", la puerta de la alcoba de Hotaru seguía entreabierta y entre sollozos hablaba la adolescente.

-Tenías razón Sun, hay amores cuyo destino es no estar juntos. Parece que está escrito el que siempre serás alejado de la persona que amas. Lo lamento-, pensó Setsuna al recordar como ella perdió a su amor del pasado y ahora su hija era abandonada por el mismo Sailor.

"¿Cómo pretendes que siga sin ti? Te volviste necesario en mi vida", la chica de ojos púrpura seguía hablando al aire con voz entrecortada, como si el difunto chico pudiera escucharla y fuera a responderle.

-Es muy joven aún, le será complicado superar al chico. Me alegra saber que Haruka, Michiru y yo estamos para ella-, la diseñadora se aliviaba un poco al tener el apoyo de sus 2 amigas en esta situación.

-Flashback-

Ha pasado un día desde que te fuiste, me abandonaste a mi suerte.

Salvaste al Milenio de Plata, pero…¿Qué sentido tiene si tú no estás aquí?

Prometiste estar a mi lado por siempre y no lo cumpliste.

Te desvaneciste y ni siquiera tuve oportunidad de despedirme de ti, de besarte, decirte algo, de poder ver tu rostro por última vez.

A pesar de la paz en el Universo, mi corazón está totalmente inquieto, siento un enorme remolino que mueve mis sentimientos y no me deja estar tranquila.

Salvaste mi vida de la oscuridad para que ahora muera a causa de un amor no concretado.

Envidio a Urano y Neptune, pueden sentir su calor mutuo, percibirse la una a la otra. Yo sólo tengo recuerdos de nuestro amor, ya no puedo tocarte, abrazarte, besarte, decirte que te amo y esperar escuchar tu voz pronunciando mi nombre y diciendo que me amas.

Todos tienen devuelta su felicidad, tranquilidad y una vida por delante, en cambio, a mí se me arrebató todo eso y más.

Mis compañeras me dan palabras de aliento, nada de eso sirve. No tengo alguien cercano a mi lado que me apoye y me consuele de verdad, que me dé fuerzas para superar todo esto y retomar mi vida.

No sé si sobreviva a tanto dolor y sufrimiento, pero si lo consigo, espero algún día volvernos a ver, que nuestro amor renazca, recuperar el tiempo perdido y ser felices por la eternidad.

Te amo Sun.

Pluto leía una carta que había escrito hace tiempo, la había hecho el día posterior a la muerte de su amado Sol. Fue el único modo que encontró para desahogarse, no tenía un confidente con quien hacerlo, porque para su desgracia, ese era Sun. Si, tenía compañeras con las que podía hablar, pero no la comprendían del todo.

Habían pasado meses desde la muerte de Sun, sin embargo, Pluto seguía con una gran depresión. Era una suerte que después del incidente no surgieran enemigos, pues no podría combatir sin ánimos.

"Ahora lo entiendo, seré fuerte y saldré adelante, así tu sacrificio no habrá sido en vano", habló Pluto convencida, estaba sentada en el pasto mirando la carta que sostenía en sus manos.

"No te olvidaré y sé que mi amor por ti no se irá, más eso no significa que deba quedarme en el pasado", terminó de hablar consigo misma la peli-verde.

La senshi del tiempo continuó con su mirada sobre la carta, no dijo nada, sólo observaba. Pasados unos minutos, se puso de pie y caminó en dirección a una antorcha, lanzó el papel al fuego y vio cómo se convertía en cenizas.

Pluto sonrió diciendo, "Gracias Sun, te amo".

Después del día en que quemó la carta, la guardiana del tiempo había mejorado sus ánimos, se le veía más feliz. Sus compañeras guerreras notaron el cambio. No entendían a que se debía, pero se alegraban.

La clave de la mejora de Pluto, estaba en que la peli-verde pensaba en el amor de Sun, eso le daba la energía y ganas de vivir.

-Fin Flashback-

La peli-verde no perdió más el tiempo y llamó la puerta de su hija, "¿Puedo pasar pequeña?".

La peli-negra de inmediato limpió las lágrimas de su rostro, intentando disimular que había llorado, acción fallida porque sus ojos rojos la delataban, "Adelante mamá Setsuna".

La senshi del tiempo ingresó al cuarto de la Sailor más joven, se sentó en un costado de la cama, posó su mano derecha en el hombro izquierdo de la chica y dijo, "Él no querría verte llorar".

"Si eso fuera cierto no se habría ido, es un egoísta", recriminó la peli-negra.

Setsuna suspiró, cerró sus ojos intentando tomar confianza en sí misma para hablar, "Hotaru, pasé por lo mismo que tú, incluso era la misma persona. Sun siempre ha sido así, lo que hizo no fue egoísta, al contrario, renunció a vivir para que todos los demás lo pudiéramos hacer. Se sacrificó para que tú continuaras y fueras feliz".

"Mi felicidad era él", dijo con voz apagada la chica de ojos púrpura.

"¿Y Haruka, Michiru y yo qué? ¿No somos parte de tu felicidad?", la mujer de ojos carmín intentaba hacer ver a su hija que tenía personas a su lado que la amaban.

"Por supuesto que lo son. Las amo a las 3, eso no hay duda. Yo me refiero a tener alguien cerca con quien compartir tu vida, formar una familia y vivir feliz a su lado", explicó la peli-negra.

"Hay más chicos en el mundo pequeña", Setsuna estaba haciendo todo lo que podía para que su hija adoptiva no cayera en una depresión.

"¿Y eso qué? No hay nadie más como Takashi. Yo no quiero otro que no sea él", se negaba la senshi de la destrucción a todas las palabras dichas por su segunda madre.

"No te pido que superes esto en un día, lo que quiero que entiendas es que debes hacerlo por tu bien", dijo la senshi del tiempo.

"No sé si pueda. Lo amo tanto", Hotaru dudaba de su fortaleza.

"Podrás pequeña, tienes una familia que te ayudará a hacerlo", Setsuna terminó de decir, abrazó a su hija y le dio un beso en la frente, se puso de pie y sacudió los cabellos de la peli-negra, luego salió por la puerta de la habitación.

La diseñadora bajó las escaleras para encontrarse con las tutoras de la chica. Cuando llegó a la sala vio a la feliz pareja durmiendo en el sillón, todavía seguían cansadas a causa de la última batalla y buscaban recuperar fuerzas, en especial Haruka, que dio una gran pelea protegiendo a su familia. Decidió dejar descansar a sus amigas, más tarde hablaría con ellas sobre el comportamiento de Hotaru y con su ayuda y el tiempo su hija lograría superar todo esto.

La senshi del tiempo decidió salir a dar un paseo, de esta manera despejaría un poco sus ideas y encontraría un poco de tranquilidad en la naturaleza a su alrededor. El paisaje de la playa era estupendo, sentía la calidez de los rayos solares sobre su cuerpo, un viento tranquilo que movía un poco su larga cabellera verde oscura, y un mar calmado que desprendía un sutil olor salado mezclado con la arena.

Al salir de la playa y llegar a la ciudad, se encaminó al parque, necesitaba un poco de vegetación y aves en ese momento. Quería escuchar el sonido de las hojas al mecerse por el aire, y el canto de las aves. Cuando arribó a su destino tomó asiento en una banca del lugar. Cerró sus ojos poniendo suma atención a su sentido del oído. De pronto escuchó una voz, "Setsuna".

La peli-verde abrió los ojos de golpe y una situeta tomó forma frente a ella, "Shouji, que sorpresa encontrarte".

"¿Cómo estás? Pasó un tiempo sin que supiera algo de ti. Intenté localizarte sin obtener éxito, no respondías mis llamadas", dijo el castaño.

"Perdona Shouji, estaba muy ocupada atendiendo asuntos del trabajo", se excusó la senshi del tiempo, no podía decirle al sujeto que tenía enfrente que era una Sailor, y mucho menos que el rubio había fallecido.

"No hay problema Setsuna", respondió el castaño con una sonrisa.

"¿Y cómo te ha ido?", intentó cambiar de tema la mujer de ojos carmín.

"De maravilla. Puedes creer que platiqué con el mismísimo Takashi y me ofreció una beca para estudiar psicología. Lo había visto en el hospital, pero, conversar con él es genial. No entiendo porqué los medios de comunicación dicen que es reservado con la gente, es muy amigable", el enfermero le comentó a la peli-verde lo que ya sabía por el video del rubio. Setsuna se dio cuenta que fue pésima idea su cambio en la conversación.

"Que bien Shouji, me alegra saber que iniciarás un cambio positivo en tu vida, te lo mereces", intentó disimular la incomodidad que sentía al hablar del muchacho, sin embargo, le daba alegría el hecho de que el hombre iniciaría algo que lo haría más feliz.

"Ya lo creo Setsuna. Lo único malo es que he intentado encontrar a Takashi, pero no lo conseguí", el castaño estaba decepcionado de no poder agradecer de nuevo al joven cantante.

"Escuché que se retiró un tiempo a un sitio alejado para organizar sus ideas", esto lo dijo la senshi del tiempo por una grabación de una entrevista que se le realizó al muchacho horas antes de su muerte.

"Yo también escuché eso en una entrevista que le hicieron, pero no lo creo. Tengo el presentimiento de que hay algo extraño y quería brindarle mi apoyo al chico", dijo el hombre de ojos marrones.

La peli-verde al sentirse nerviosa por la inteligencia del hombre para percibir situaciones raras, decidió despedirse, "Debo regresar a casa, me dio gusto volverte a ver Shouji".

"A mí también Setsuna, espero verte pronto", habló por última vez el castaño. La mujer besó en la mejilla al sujeto y partió hacia su hogar.

Cuando llegó a la casa en la playa vio a Haruka caminar de un lado a otro y a Michiru sentada en un sofá con una expresión de preocupación en su rostro.

"¿Qué sucedió?", se atrevió a preguntar la senshi del tiempo.

"Hotaru tomó un frasco de pastillas y las ingirió. ¡Intentó suicidarse Setsuna!", Haruka informó alzando las manos.

"Nuestra hija no está bien", la violinista empezó a llorar.

"¿En dónde está Hotaru?", la peli-verde necesitaba saber que había ocurrido con su hija.

"Arriba en su cuarto, está siendo examinada por la madre de Ami", explicó la rubia.

"¿Por qué no la llevamos al hospital? Es una mejor opción", sugirió la diseñadora.

"No lo creo. Los malditos paparazzis aprovecharan y arruinarán su vida, no permitiré que le pase eso, no necesita más problemas ahora", negó la corredora a su amiga.

"La doctora Mizuno nos indicó los aparatos que necesita, los compramos inmediatamente y ya vienen en camino. No podíamos pedirlos al hospital porque se enterarían", informó la aguamarina.

"Esto no está nada bien. Yo hablé con la Neo Reina Serenity, pero no me dijo si Sun estaba vivo. Sólo me comentó que él sigue presente en los rayos solares del día, y que Yami en la oscuridad de la noche", habló la mujer de ojos carmín.

"Ese mocoso fue un héroe para el Universo, y a este paso será la causa por la que perderemos a nuestra hija", se sentía impotente la rubia.

"Haruka y yo hablamos. Tomamos una decisión. Hotaru no será internada pero sí recibirá ayuda psicológica", dijo la mujer aqua a la segunda madre de la chica, como tal debía saberlo.

Minutos después llegó lo necesario para que continuara con su trabajo la madre de Ami.

"Ya está estable, tuve que lavarle el estómago. Afortunadamente la encontraron a tiempo y no fue nada grave. Deben tenerla vigilada, cualquier situación háganmela saber enseguida. No debo entrometerme en la causa, más les aconsejo que acudan a un profesional", era la voz de la doctora Mizuno.

"Le agradecemos enormemente doctora Mizuno y le aseguro que buscaremos ayuda para esta situación, no tomamos a mal su comentario, es una gran amiga de la familia usted y su hija", la ruiba habló estrechando la mano de la doctora con sus 2 manos, si no hubiera sido por ella Hotaru quizá no lo habría logrado. Además, era de confianza y no diría nada a la prensa.

El matrimonio durmió toda la noche en un sillón en la habitación de su hija, así la supervisarían y no pasarían por alto algo que pudiera ocurrir.

Al día siguiente Hotaru despertó, notando que era observada por sus padres desde un sillón.

"Buenos días princesa, ¿Cómo estás?", la rubia se puso de pie y saludó a su hija, le alegraba saber que se encontraba bien.

"Mal, Takashi no regresará", contestó la peli-negra cruzándose de brazos.

"Cariño, sé que no es fácil, pero debes superar esto. Nosotros te amamos y no queremos verte mal. Tu padre compró todo esto para que te recuperaras", la violinista esperaba una respuesta positiva de parte de su hija.

"Mientras Takashi no regresé todo es en vano", seguía desistiendo la chica de ojos púrpura.

"Princesa, tu mamá y yo hablamos y consideramos que debes ver a un especialista, un psicólogo que te ayude con todo esto", dijo con calma y seriedad la corredora.

"¿Qué? Yo no estoy loca", respondió la senshi de la destrucción.

"Un psicólogo no es para eso. Le contarás tus problemas y te ayudará a buscar una solución positiva para superar todo. Hija necesitamos que tu apruebes esto, nosotros no podemos obligarte", la aguamarina quería una respuesta honesta de su hija.

"…Es difícil, mi amor por Takashi no me deja, no tengo ganas de nada. Ustedes jamás decidirían algo malo para mí, así que sí acepto", al fin la chica había abierto sus sentimientos y mostrado una respuesta aprobatoria a sus padres.

"Gracias Himme-chan. Vístete para desayunar y luego ir a ver a un psicólogo", dio instrucciones la rubia, dio un beso en la frente a su hija y la adolescente asintió con la cabeza.

Cuando sus padres se fueron, la peli-negra sonrió y dijo, "Me aman demasiado, no puedo hacerles esto, sentirían lo que yo por Takashi".

Hubo un ameno desayuno entre las 4 senshis, al finalizar subieron al deportivo amarillo de la rubia y se dirigieron a un sitio recomendado, supuestamente era muy bueno.

Agendaron cita, llegaron y fueron recibidas por una secretaria que les indicó tomaran asiento y en unos momentos serían atendidas por un especialista.

"Buenas tardes…no puedo creerlo, señor Tenoh, señora Kaio, un placer atenderlos. Es una sorpresa que celebridades como ustedes vengan a mi consultorio", estaba asombrado el psicólogo por las personas que se encontraban ahí.

"Buenas tardes, ¿Su nombre es?", la rubia cuestionó al sujeto sobre su nombre.

"Discúlpeme señor Tenoh, olvidé mencionarlo de la impresión. Soy el psicólogo Ketani, Kiba", estrechó la mano de la corredora.

"Por favor pasen a mi oficina", el hombre abrió la puerta de una habitación invitando a pasar a las externas. Posteriormente les ofreció asiento y el hizo la misma acción en la parte contraria del escritorio.

"Díganme, ¿Cuál es la situación?", comenzó a hablar Ketani.

"Necesitamos que ayude a nuestra hija, recientemente rompió con su novio y eso ha generado un cambio negativo en ella, su estado de ánimo decayó", explicó la rubia.

"Ya veo, un cuadro de depresión. No hay problema podemos tratarlo", expresó el psicólogo, luego interrogó a la peli-negra, "¿A caso ese chico es Takashi?".

El sólo hecho de escuchar su nombre le revolvía el estómago, "Si, él y yo éramos novios, pero recientemente tuvo que irse y terminamos", era la versión que habían acordado decir las externas, no sabían que decir en cuanto al paradero del rubio y era lo que mejor encajaba con su última entrevista.

"¿Les parece si iniciamos mañana? Así se inicia el papeleo y la primera sesión", propuso Ketani.

"Claro, entonces lo vemos mañana Ketani, hasta luego", la corredora estrechó la mano del psicólogo.

La familia decidió ir a comer a un restaurante y luego dar un paseo por la feria, se veían tan felices, incluso Hotaru, parecía que no había ocurrido nada. Ya iban de camino a casa en el automóvil de la rubia, de pronto sonó una canción en el radio, era de Takashi, eso hizo que Hotaru comenzara a llorar y Haruka no tardó nada en apagar el maldito aparato. El resto del viaje fue silencioso.

Como la noche anterior, Haruka y Michiru decidieron dormir en la habitación de su hija, para poder vigilarla.

"Ruka, me recuerda a cuando Hotaru era una bebé, ¿No crees?", la violinista le susurró a su esposa en el oído.

"Es verdad, cómo ha pasado el tiempo", una melancólica sonrisa se formó en el rostro de la corredora. Acto seguido, besó a su esposa en los labios, la abrazó y se preparó para dormir.

Un reloj colocado en una pared de la sala marcaba las 10am, la rubia parecía que se quedaría calva de tanto sacudir su cabellera.

"¡Malditos, esa estúpida gente sólo se aprovecha de la desgracia de los demás para hacer dinero!", gritaba la corredora caminando por la sala sin dejar de ver la imagen del televisor.

Un programa de noticias de espectáculos dio una nota en la que se mencionaba que la señorita Tomoe y Takashi habían mantenido una relación de noviazgo y que recientemente habían terminado. Tomaban eso como la razón de la desaparición repentina del muchacho.

De repente hicieron mención a la depresión que enfrentaba Hotaru, lo que hizo explotar de coraje a la rubia, "Fue ese jodido sujeto que vimos ayer. Psicólogo, si como no. Y tenía buenas referencias, que estupidez, ya habrá tiempo para demandarlo, ahora debo atender a mi princesa".

La corredora se calmó, con su fama y dinero estaba segura que en el momento adecuado destruiría al imbécil que reveló la situación privada de su hija.

El teléfono de la residencia sonó y contestó la senshi del viento, "Tenoh".

"Buenos días, señor Tenoh, que sorpresa, no sabía que vivía en la misma casa que Setsuna", haló Shouji.

"¿Te conozco?", preguntó disgustada la rubia.

"Lo lamento, soy Shouji, amigo de Sestuna", se presentó por medio del artefacto el castaño.

"¿Qué se te ofrece?", la corredora se preguntaba el motivo de la llamada.

"Vi algo en la televisión, hablaban sobre su hija y…", no pudo terminar de hablar el castaño por los reclamos de Haruka.

"¡Si hablaste para burlarte será mejor que cuelgues porque te voy a buscar y te torturaré hasta tu muerte!", perdió la cordura la rubia.

"No, señor Tenoh, no malentienda el motivo de mi llamada. Quiero ofrecerle ayuda, bueno en realidad yo no, un psicólogo que imparte clases en la universidad a la que asisto. Su nombre es Hiyama, Kohta; Takashi me comentó que era muy bueno y realmente tenía razón", explicó Shouji a la furiosa senshi del viento.

La rubia al escuchar el nombre del fallecido se dio cuenta que ese psicólogo era de confianza, hasta pasó por su mente que el muchacho conocía todo lo que pasaría y por eso le mencionó el nombre al hombre del otro lado del teléfono.

"Gracias Shouji, ¿Podrías pasarme la dirección para ir a verlo más tarde?", sin dudar la corredora solicitó el lugar.

"Claro", confirmó el castaño.

Se le dio el sitio de la universidad a la rubia, posteriormente se despidió del hombre y avisó a su familia. Tomaron un ligero desayuno y partieron a dónde indicó Shouji.

Cuando arribaron a la universidad los estudiantes del lugar vieron asombrados a las celebridades, todos murmuraban cosas, pero no se atrevieron a acercarse, ya que eran listos y conocían el temperamento de Haruka, con lo dicho en la televisión, golpearía a quien se acercara sin su permiso.

"Esta debe ser la oficina", dijo la rubia frente a una puerta con el número indicado. Procedió a tocar y un hombre mayor, de aproximadamente 60 años abrió la puerta. Su cabello era blanco, usaba lentes que permitían ver sus ojos verde aceituna.

"Señor Tenoh, por favor pase", el anciano permitió la entrada a su oficina.

Las externas se sentaron en un sillón y el anciano en un sofá.

"Me presento, soy Hiyama, Kohta. Llevo cerca de 40 años desempeñándome como psicólogo, era buen amigo de Takashi. Cuando inició en el mundo de la fama me buscó, tenía muchos problemas, afortunadamente logró salir adelante. Les comento esto por lo que se dijo en televisión, conozco a la otra parte del problema y puedo asegurar que la señorita Tomoe mejorará y se mantendrá la confidencialidad", habló claro el señor mayor.

La corredora sonrió y estrechó la mano de Hiyama, "Tiene mi confianza señor Hiyama, espero comencemos mañana".

"Pos supuesto. Shouji me dijo que vendrían y preparé el contrato de confidencialidad", dijo Kohta entregando unos papeles a la rubia. Haruka los leyó lo con calma, todo estaba en orden, así que firmo.

Se despidieron cortésmente del hombre mayor, salieron de la universidad hacia su vehículo y partieron de regreso a casa.

Los días pasaron y se veía mejoría en la pequeña Hotaru. Su sonrisa era más notoria, así como su felicidad. No había olvidado a Takashi y jamás lo haría, pero parecía superarlo.

Haruka y Michiru decidieron interrumpir por un tiempo sus actividades laborales, para dedicar tiempo completo a su hija. De igual forma, estarían alejadas de los amarillismos de los medios de comunicación.

Después de 3 meses se habían reunido todas las senshis, junto con los three lights. Era una pequeña fiesta en honor a los futuros herederos de Tokio de Cristal, ya que su celebración anterior había sido arruinada por el enemigo, ahora no, todo era tranquilidad.

Michiru aprovechó invitando a su padre, con lo sucedido hace unos meses supo que debía aprovechar el tiempo con las personas que amaba.

Setsuna decidió invitar a Shouji, llevaba una semana de relación con él.

La fiesta tenía lugar en la playa a las afueras de la residencia de las externas. Había una mesa de aperitivos y bebidas, mesas y sillas.

Haruka, Mamoru, Shouji y los Three Lights jugaban voleibol de playa. Las chicas platicaban sobre sus logros en este tiempo, el señor Kaio estaba en esa conversación de forma muy amena.

Mientras tanto, Hotaru estaba recostada en una silla de playa, tenía algo entre sus brazos que abrazaba con fuerza.

Hay tantas canciones
que puedo cantar para pasar el tiempo
Y me estoy quedando sin cosas que hacer
para sacarte de mi mente

La peli-negra tenía melancolía, todos estaban reunidos en esa fiesta, pero faltaba el chico que había amado.

Todo lo que tengo es esta foto en un marco
Que tengo muy cerca para ver tu cara todos los días

Separó lo que abrazaba contra su pecho, era el portarretrato que le había regalado el chico el día de su cumpleaños, el que contenía la foto de la primera vez que lo invitó a su casa.

Contigo es donde
yo prefiero estar
pero estamos atrapados en esto
Y es tan difícil
Estás tan lejos
Esta distancia me está matando
Me gustaría que estuvieras aquí conmigo
pero estamos atrapados en esto.
Y es tan difícil
Estás tan lejos
Esta distancia me está matando

Necesitaba escuchar su voz, volver a verlo, poder sentir de nuevo sus labios. Creía haberlo superado, ese pensamiento se desmoronó por completo. Debía haber alguna forma de poder estar con él. Si tan sólo Takashi estuviera a su lado para abrazarla, para hacerla sentir bien.

Ahora los minutos
se sienten como horas
y las horas se sienten como días
Aunque estoy lejos
tu sabes que
no puedo estar en casa
pero vuelvo a casa pronto
vuelvo a casa pronto.

El tiempo era eterno sin su presencia, su casa le hacía recordar tanto al chico, pero era su fortaleza, su habitación era el sitio de confort.

Algo le decía que el chico estaba ahí, que podía escuchar sus pensamientos, tenía un presentimiento.

La paz había regresado, todos estaban felices, Hotaru tenía parte de su felicidad y eso la alegraba un poco.

El Sol brillaba, el calor de sus rayos era amigable para las personas que se encontraban en esa playa.

Ya no había un rayo de oscuridad, ahora reinaba la luz.

Sin duda, parecía que Sun estaba presente.

¿FIN?...

Agradezco a los que siguieron mi historia capítulo por capítulo, esperando a que pudiera subir nueva parte de la historia jejeje.

También a los que llegaron hasta este capítulo final.

Un agradecimiento en general por leer la historia de inicio a fin.

Necesito saber si quieren un Epílogo para aclarar algunas cosas o que aquí finalice.

Saludos para todos :).