"Epílogo".
"Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños Hotaru, feliz cumpleaños a ti", cantaba un conjunto de personas reunido en el salón para eventos en la mansión de las externas.
Había pasado un año de la batalla contra Yami. Justamente hoy era el día de nacimiento de la senshi de la destrucción, motivo por el cual se realizaba el festejo.
En la mesa que se encontraba el pastel, a un costado de éste reposaba el portarretrato con la fotografía que le habían obsequiado a la peli-negra exactamente hace un año.
La chica de ojos púrpura perdió un año de clases como consecuencia de la batalla en la que murió Sun. Sinceramente, eso no le importaba en lo más mínimo. Actualmente repetía el octavo grado de educación secundaria en el colegio Juben. Sus compañeros de clase y los alumnos de la escuela en general, no mostraron burlas hacia ella, al contrario, le brindaron apoyo.
Hotaru necesitó de algunos meses en terapia para recobrar la felicidad y asimilar el hecho de que Takashi no regresaría.
No se había comentado el fallecimiento en lo absoluto, ni siquiera el psicólogo Hiyama estaba informado sobre el asunto. Los medios de comunicación empezaron a inventar rumores sobre el rubio. Algunos decían que había viajado a una isla privada para vivir ahí por varios años y luego regresar a Japón para continuar con su música. Otros aseguraban que viajaba en su jet y que el vehículo aéreo presentó fallas técnicas terminando todo en un desastroso accidente, y que no se encontraban los restos del muchacho. Unos pocos lograron contactar con Rei, pidiéndole una entrevista, que por supuesto, ella se negó a dar.
La prensa se mantuvo alejada de la hija de las externas, sabían perfectamente que si alguna persona se intentaba acercar a la señorita Tomoe para interrogarla, terminaría con su carrera arruinada. Esto quedó claro cuando el hombre de nombre Kiba Ketani fue destituido de su cédula profesional y se le negó volver a laborar como psicólogo, debido a la violación del derecho de privacidad hacia Hotaru.
"Muchas felicidades Hotaru, 15 años, toda una mujer", la senshi del fuego abrazó a la chica que su hijo había amado. Rei también pasó por un cuadro depresivo, a diferencia de Hotaru, ella no tuvo ayuda psicológica. Su vida mejoró cuando mantuvo una relación cercana a Yuuichirou. La morena encontró consuelo en Kumada y su compañía permitió disminuir el dolor por la pérdida de su hijo. Llevaban 9 meses de noviazgo y la senshi de Marte tenía 3 meses de embarazo.
"Debes de tener muchos galanes detrás de ti", la senshi del amor hizo un cumplido a la chica de ojos púrpura. Minako ya contaba con una trayectoria musical como cantante y compositora. También fungía como empresaria, ella se hacía cargo ahora de la disquera de Alexander. Su club de fans era inmenso y adoraba tener personas que se sintieran identificadas con su música. Y por si fuera poco, iniciaba una relación con un actor de Hollywood.
"Serás una gran fotógrafa, ya puedo ver las enormes exposiciones que todos querrán ir a ver", la voz de Seiya se escuchó. Los Three Lights renunciaron a su antiguo productor y se unieron a la familia musical de Elx Songs. Ahora estaban más felices y eso se podía percibir en sus canciones. Su carrera no decayó, muy por el contrario, su fama regresó e incrementó.
"Cómo has crecido Hotaru, recuerdo cuando te cargué en brazos", dijo llorando Usagi. La rubia de coletas había iniciado un negocio de decoración de interiores, siguió el consejo del fallecido cantante. Mamoru por su parte, hace unos meses que se graduó de KO University como médico.
"Yo te recuerdo como toda una princesa en la boda de tus padres", habló la castaña dando un abrazo a la cumpleañera. Makoto tenía en la actualidad una franquicia muy reconocida de pastelerías. Seguía soltera, pero le llenaba trabajar en lo que le apasionaba. Continuaba cocinando en su primera tienda de repostería, jamás podría dejar de hacer postres.
"Siempre has sido una ternura de niña, cuando mi madre te vacunaba intentabas no llorar para que Haruka que comprara un helado", habló Ami. La mujer con un gran intelecto se encontraba estudiando en la Universidad que ella deseaba, eso gracias a Takashi. Era la sensación de la clase por su gran conocimiento, era un alivio que sus compañeros la admiraran y no la rechazaran por su talento al estudio.
"Aunque pasen los años siempre serás mi pequeña", Setsuna se acercó a abrazar y dar un beso en la frente de su hija. La peli-verde ya llevaba 1 año de relación con Shouji. Hotaru se negaba a tener un segundo padre, así que llamaba al castaño tío, su único padre podía ser Haruka. En cuanto a los negocios de modas, la senshi del tiempo había logrado llevar a su empresa como una de las mejores, sus diseños eran cotizados en las pasarelas de modas y recibía buenas críticas en las revistas del tema.
"Te amamos princesa, siempre estaremos para ti", la rubia y su esposa dieron un abrazo de sándwich a su hija, se alegraban de que regresara a ser la misma de antes. Después de unos meses de mejoría en el estado de Hotaru, Haruka y Michiru decidieron retomar sus carreras profesionales. La aguaramina lanzó su nuevo disco, toda una obra de arte musical, así como una exposición de sus pinturas. La corredora regresó a los ensayos de las carreras de autos, obtuvo el título de 'mejor corredor de Japón' y en esos momentos se preparaba para la carrera de Fórmula 1 a nivel mundial. Ambas continuaron yendo de gira, la rubia tocaba una o dos canciones con su esposa.
La fiesta siguió su curso, algunos bailaban y otros conversaban. Michiru decidió invitar al abuelo de la chica. Al señor Kaio no le molestaba la situación de que Hotaru fuera adoptada, le parecía un acto de bondad que su hija y Haruka se hicieran cargo de un ser humano desprotegido. Además, la adolescente era un encanto de persona.
"Nieta, ¿En dónde está ese novio tuyo del que me platicaste?", cuestionó el señor Kaio a la peli-negra. La senshi de Saturno le había platicado a su abuelo sobre Takashi, sin embargo, el anciano nunca entendió que Hotaru ya no tenía novio y siempre preguntaba lo mismo.
"Abuelo, ya te dije que Takashi ya no es mi novio", Hotaru respondió con un poco de melancolía por su primer amor.
"¿Segura que no me estas escondiendo a ese novio tuyo?", el hombre mayor hizo una expresión dudosa en su rostro.
"Que no abuelo, no podría mentirte", la chica de ojos púrpura sonrió y luego le dio un abrazo al señor Kaio.
Faltaban unos minutos para la puesta de Sol y la cumpleañera deseaba poder verla, tenía un significado especial para ella, de algún modo, era como hablar con Sun.
Todos veían hacia la misma dirección, apreciando el hermoso paisaje y la cercana desaparición del Sol. Aún se podían observar unos cuantos rayos de luz solar.
"Te amo Takashi", susurró Hotaru para sí misma al ver el panorama.
"¿Hay espacio para uno más?", alguien habló a espaldas de los presentes. Todos voltearon enseguida.
Los ojos de la peli-negra se abrieron lo más que pudieron, así como su boca, indicando una enorme sorpresa.
"¡Takashi!", gritó la chica de ojos púrpura corriendo hacia el chico, éste le dio un cálido abrazo, se sentía como ese calor que sólo los rayos del sol pueden proporcionar.
La senshi de la destrucción no podía creerlo, el chico al que amaba había vuelto, "Pero...¿Cómo es posible? Todos te vimos morir aquel día", las lágrimas comenzaban a brotar de esos bellos ojos púrpura.
"Te lo explicaré mañana. Hoy sólo quiero estar a tu lado", contestó el rubio con una sonrisa en su rostro. No tardó mucho en besar a la chica. Poder volver a probar el sabor de sus labios era algo maravilloso.
Los presentes que formaron parte de la pelea en la que murió Sun, estaban confundidos, pensaban que se trataba de un sueño, una ilusión, alguna broma, un truco, o tal vez…un milagro.
"¡Hijo volviste!", Rei corrió para sentir de nuevo el calor de Takashi, poder oler ese aroma tan peculiar de él.
El joven cantante se separó de su enamorada y saludó a su madre entrelazando sus brazos en su espalda, "¡Mamá! No sabes como me alegra verte".
"Takashi, ¿Cómo es posible?...", de nuevo la misma pregunta que la peli-negra había hecho hace unos momentos.
"Te lo explicaré mañana mamá. Hoy debemos celebrar que estoy aquí", Alexander respondió de forma similar como lo hizo con Hotaru.
"No lo puedo creer Hotaru, me mentiste. Tu novio está aquí y tú me dijiste que no tenías. Eso no se le hace a tu abuelo", el señor Kaior rompió un silencio que se formo debido al regreso del muchacho.
El Sol se ocultó y todos volvieron adentro de la casa. La música sonaba, era una melodía lenta, suave, perfecta para bailar en pareja, uno cerca del otro.
"Bella dama, ¿Me concedería esta pieza?", Takashi se puso de pie a un costado del lugar en donde estaba sentada Hotaru. Un leve sonrojo se formó en las mejillas de ambos adolescentes.
"Por supuesto chico guapo", respondió la peli-negra intentando copiar el estilo verbal con que le propusieron bailar. Tomó la mano del muchacho y se puso de pie.
La joven pareja caminó a la pista, tomando una posición adecuada para bailar. Hotaru posó sus manos alrededor del cuello de Takashi. Éste tomó de la cintura a la chica.
"Te amo Hotaru, lamento haberme ido tanto tiempo", el muchacho habló cerca del oído de la chica de ojos púrpura.
"También te amo Takashi, espero no volverte a perder", la senshi de Saturno mostró sus sentimientos al igual que su temor.
Los padres de la chica veían desde otro lado de la pista, bailaban en la misma posición que la joven pareja.
"Ruka, ¿Ya no estás celosa por esas escenas?", la violinista deseaba saber si su esposa sentía enojo al ver a su hija con un chico.
"No Mich, después de lo que ese mocoso hizo, ahora es parte de la familia", una sonrisa se formó en la cara de la rubia, su voz era calmada, se notaba que no mentía.
"Bueno, eso no quiere decir que lo dejaré de vigilar. No va a ganar ventaja sobre mí", la corredora comentó, haciendo que la aguamina riera por esas palabras. Michiru adoraba esas actitudes en su esposa.
La canción terminó y los jóvenes regresaron a sus respectivos asientos. Takashi abrazaba a Hotaru, ambos se sentían tan bien por tenerse cerca el uno al otro.
El señor Kaio acercó una silla a los jóvenes enamorados, y se sentó en ella. "Muchachito, ¿Por qué mi nieta decía que tú no existías?", el anciano necesitaba comprender la falta de lógica en las palabras y la situación.
"Un placer conocerlo, usted debe ser el señor Kaio ¿Cierto? Mi nombre es Alexander Takashi", el rubio se presentó de manera cortés con el abuelo de su enamorada.
"Así que Takashi. Bueno, responde a mi pregunta muchacho", se mostraba impaciente el hombre mayor.
"Lo dijo porque yo me ausenté por un año, ella realmente no sabía si seguíamos siendo novios", contestó el joven cantante.
"¿Y por qué abandonaste a mi nieta? Ella es muy linda y te ama", el señor Kaio recriminó.
"Tuve muchos problemas por mi carrera artística, así que dejé todo en orden para retirarme de los escenarios", continuó la charla el joven cantante.
"¿Y eso en que afecta a Hotaru?", el anciano no entendía el punto de todo eso.
"Los periodistas inventaban rumores sobre ella. Si realmente quería estar a su lado debía dejar todo lo que la pudiera dañar por mi culpa", confesó Takashi y siguió hablando sin dejar que el hombre mayor pudiera decir algo, "Dejaría cualquier cosa por Hotaru, es lo que más amo en el mundo".
El señor Kaio no dijo nada, se quedó pensando unos momentos, tenía una mirada seria sobre el chico. Takashi se moría de nervios por la actitud extraña del padre de Michiru, eso cambió cuando lo escuchó decir, "Eres de los míos. Muchacho eres el indicado para mi nieta, yo nunca me equivoco. No lo hice con Haruka y sé que tampoco fallaré contigo", el anciano abrazó por los hombros al rubio.
Ya era tarde y los invitados debían irse. Michiru preparó una habitación de huéspedes para su padre. Hotaru quería que Takashi se quedara a dormir en su casa, pero él se negó, prometió que mañana vendría. Además, tenía miedo de los impulsos que pudiera llegar a tener como consecuencia del largo tiempo sin ver a la chica que amaba. Las senshis acordaron reunirse mañana en la mansión de playa, esperando una explicación de Alexander sobre su regreso.
El Sol comenzaba a iluminar la playa, indicando un nuevo día. Haruka acordó con Michiru que llevarían al abuelo de Hotaru al aeropuerto, porque debía realizar un viaje de negocios a Londres. El hombre mayor estaba muy contento de haber conocido al novio de su nieta, no podía pedir mejor pretendiente. El chico atinó a realizar lo que en el pasado él le pidió a Haruka.
Llegaron al aeropuerto, cuando el vuelo del señor Kaio se anunció por los altavoces éste se despidió de su hija y su pareja, los 3 agradecían el haberse reunido de nuevo.
Setsuna se quedó en casa haciendo junto con su hija unas deliciosas galletas de nuez y un ligero té de hierbas. Las externas siempre se mostraban diplomáticas con sus invitados, aunque se trataran de sus amigos.
Unas horas después regresó a casa el feliz matrimonio. La peli-verde y su hija casi terminaban con su labor culinaria. Fueron ayudadas por Michiru, Haruka tomó asiento en su sofá. Ella no decidió ayudar, no porque fuera egoísta con su familia, sino porque sabía que su intento de colaborar terminaría con un desorden o destruyendo todo lo que habían elaborado en horas.
Pasó una media hora, todos se encontraban presentes, las senshis internas, Mamoru, los Three Lights, Takashi, y por supuesto, las externas.
El rubio se había sentado en un sofá frente a todos los presentes, siendo el centro de atención. En la mesa de centro se encontraba una bandeja con un plato que contenía las galletas que instantes atrás habían horneado Hotaru y su segunda madre. También, estaba otra bandeja con una tetera y algunas tazas de té, las faltantes reposaban en las piernas de los que las usaban.
"Dinos Takashi, ¿Cómo es posible que hayas regresado?", la corredora hizo la pregunta que pasaba por la mente de todos.
"De acuerdo", el rubio se dispuso a comenzar.
"Después de que…me sacrifiqué, aparecí frente a la Neo Reina Serenity, para mí fue muy extraño, no comprendía como podía estar ahí si había…muerto. Hice una reverencia que ella ignoró, se notaba molesta. Me puse de pie y en ese momento me vio justo a los ojos con una mirada que no había visto jamás en ella, sabía que algo no estaba bien", empezó su relato el joven cantante.
-Flashback-
"Majestad, ¿Se encuentra bien?", preguntó preocupado el senshi solar. La heredera de Tokio de Cristal no respondió, seguía con la misma mirada hacia el Sailor. Takashi se dio cuenta de que estaba en su transformación de Sun.
Pasaron minutos hasta que al fin dijo algo la Neo Reina, "Quiero entender pero no puedo Sun".
Esas palabras revolvieron más los pensamientos del rubio, "¿Qué sucede majestad?".
"Sun, no puedo pensar el motivo por el que condenaras tu destino", la Neo Reina desconocía las razones del senshi solar.
"Eso es sencillo majestad, debo proteger la vida y brindar luz a quien lo necesite", respondió con una sonrisa el Sailor del Sol.
"Sun, quebrantaste reglas importantes sobre las leyes del tiempo", se comenzaba a preocupar la heredera de Tokio de Cristal.
"Las reglas se hicieron para romperse", dijo con tono irónico el rubio.
"No me parece gracioso Sun, sabes que eso no es correcto. Me sorprende que siendo un protector del tiempo con el mayor rango del Universo, hicieras eso. Jamás lo habías hecho, ¿Qué te pasó?", estaba decepcionada la madre de la pequeña dama.
"Es porque en el presente de la Tierra comprendí mi verdadera misión, quien soy realmente", pronunció con total seguridad el senshi de la luz.
"Tu castigo será una sanción grave", amenazó la Neo Reina al Sailor. Creía que el rubio se estaba burlando de ella.
"Mi función es proteger la vida. No podía dejar que Urano muriera, eso sería fallar en mi misión. Si se pregunta el porqué de no actuar en el nuevo accidente que se creó, la respuesta está en que ellos privarían de la vida a un ser humano, en este caso Urano, y no podía ayudar a alguien que viole mi principio", explicó el guerrero solar.
"¿Y tú misión como guardián del tiempo?", la Neo Reina necesitaba todas las respuestas.
"Desconocía porque se me consideraba un protector del tiempo con mayor responsabilidad que Pluto, siendo provieniente del planeta del cambio y el tiempo. Ella es la que está en las puertas del tiempo. Yo sólo soy un Sailor de una estrella, pero no cualquier estrella, de la de la luz y la vida. Es por eso que puedo controlar el espacio y tiempo, debo evitar que personas inocentes mueran", confesó el rubio.
"¿No entiendes las leyes del tiempo?", la paciencia de la heredera de Tokio de Cristal se comenzaba a agotar.
"Claro que las comprendo a la perfección. Majestad debe de entender que la meta principal como Sailor Sun es preservar la vida y la luz", debatió el senshi del Sol.
"NO. Tú no debiste salvar a Urano", nunca se había visto enojada a tal grado a la Neo Reina.
"Yo hubiera hecho lo mismo con cualquiera que mereciera ser salvado. ¿Y si no fuera Urano y se tratara de la pequeña Dama?", Sun puso en un dilema a la heredera de Tokio de Cristal.
La mujer no fue capaz de responder, por lo que el rubio agregó, "No me importa dar mi vida a cambio de la de alguien más, mientras la persona sea inocente. Cumpliré mi castigo sin problemas, sé que hice lo correcto".
La Neo Reina no sabía que hacer, hasta que habló, "Tu corazón es el más puro Sun, incluso es más noble que el mío. Lamentablemente no puedo dejar pasar las enormes faltas que cometiste al alterar el tiempo y espacio".
Sun sólo miraba a los ojos a la mujer enfrente suya, no tenía miedo. Las palabras siguientes de la Neo Reina impresionaron al rubio, "Por tu valentía y buenos actos te dejaré todos tus recuerdos, mereces saber quién eres y a los que ayudaste, regresarás a la Tierra del presente, pero lo harás como un chico normal, como Takashi, ya no serás Sun".
"Su majestad, yo…no sé que decir…le agradezco infinitamente", la transformación de Sailor Sun se desvaneció, al igual que el brazalete en su mano derecha. Ahora sólo era Takashi.
"Me indicarás un lugar en el que deseas despertar y tendrás una segunda oportunidad de ser feliz, así como tú nos la diste a todos", dijo con una sonrisa la Reina del siglo XXX.
"Antes de que te vayas. No quiero que regreses con la idea errónea de que alguien más será Sailor Sun, siempre lo serás tú. El guerrero está en tu alma, en tu semilla estelar, eso no se puede separar jamás. Quiero que sepas que si te retiré tu transformación es porque ya no la necesitas, ahora hay paz, dudo que ocurra una tragedia. Cuando tus poderes regresen será porque una nueva amenaza apareció. No me defraudes Takashi", la voz de la Neo Reina Serenity se escuchó en el palacio informando al rubio de la situación.
"No la decepcionaré majestad, se lo prometo", Alexander hizo una reverencia por última vez antes de retirarse, le impresionó escuchar su nombre de mortal en los labios de la Reina del futuro.
-Fin Flashback-
"Desperté en medio del parque y al ver que había regresado decidí venir a visitarlos, no sabía que había pasado un año. Pero bueno, ahora sólo soy Alexander Takashi, un adolescente que es cantante. Para mí es mejor, el ya no ser Sun significa que todo estará bien", dijo contento el rubio. El muchacho ahora era más alto, y ya tenía 17 años.
Los que se encontraban en la sala de la casa no lo podían creer, la Reina del futuro había perdonado al chico, luego cayeron en cuenta, no cualquiera da su vida a cambio de otra y por el bien del Universo. La reunión terminó, todos se fueron a excepción de Takashi.
"Hotaru, quería saber si tu…", el rubio estaba nervioso, hacía tanto tiempo que no veía a su enamorada.
"¿Qué?", la chica de ojos púrpura rió por el nerviosismo del muchacho.
"Bueno, pasó tanto tiempo que…¿Quisieras tener una cita conmigo?", tomó valor el joven cantante.
"Claro", la chica besó al ojos miel.
Era de noche, Takashi pasó por Hotaru a su casa, vestía un elegante smoking, la chica llevaba puesto un vestido negro de noche. Ahora el muchacho ya manejaba, conducía un Lincoln Continental último modelo. El auto se detuvo en un restaurante, el rubio dio las llaves al valet parking y entró al lugar con su brazo entrelazado al de la chica. Indicó que tenían reservación y les asignaron una mesa, ordenaron sus platillos y bebidas, todo iba de maravilla. En el establecimiento había un escenario con piano, al parecer se brindaban shows musicales. La sorpresa para Hotaru fue mayor al ver a Takashi dirigirse al instrumento para tocar una canción. Cuando comenzó la melodía supo enseguida de que canción se trataba, era la que le dedicó como serenata hace tiempo. El rubio terminó de tocar, las personas que se encontraban en las demás mesas aplaudieron. La senshi de la destrucción no podía estar más feliz al recibir tan hermoso detalle.
"Buenas noches a todos, espero que se la estén pasando muy bien. Hace unos días regresé de mi descanso, he recuperado mi esencia. Quiero decir que necesitaba ser yo de nuevo para poder hacer feliz a la señorita de aquella mesa", habló por el micrófono Takashi, indicando la mesa en donde se encontraba sentada Hotaru.
"Hoy, soy un hombre seguro de lo que quiere, que no tiene miedo, es por ello que delante de todos ustedes quiero pedirle a la señorita Tomoe que me dé otra oportunidad. Hotaru, ¿Quieres ser mi novia?", el ojos miel propuso al a peli-negra.
La chica de ojos púrpura se puso de pie y corrió a donde estaba el rubio, "Si quiero Takashi. Te amo".
"También te amo", respondió el chico y luego besó a su novia frente a los clientes del restaurante. Todos aplaudieron como signo de alegría por el bonito suceso que se había llevado a cabo.
Ocho años después.
Una niña castaña de ojos púrpura corría por todo el templo Hikawa. "¡Vamos Saya detente!", gritaba Yuichirou persiguiendo a la pequeña.
"Esta niña es imposible", dijo el castaño a su esposa.
En una habitación del templo se encontraba un rubio vistiendo un traje blanco de pie frente a un espejo.
"Todo luce en orden, debo verme radiante hoy", dijo Takashi mientras de veía en el espejo.
"¿Puedes creerlo Yuichirou? Hoy es la boda de nuestro hijo", la morena estaba nerviosa por el evento que tendría lugar en ese día.
"Por supuesto Reí, Takashi es un buen chico y ha encontrado el amor como nosotros lo hicimos", el castaño abrazó a su esposa.
Unas horas después todo estaba listo para la boda en el templo Hikawa. Los invitados comenzaban a llegar. En realidad, Takashi y Hotaru sólo habían decidido invitar a los amigos de sus padres y al padre de Michiru.
Las amigas de Reí llegaron y tomaron asiento en el lugar en donde se concretaría la boda. Todas estaban casadas y con hijos, habían formado una familia. Incluso Ami, la cual ahora era una reconocida doctora en el mundo; ella había conocido a su esposo en la universidad en la que estudiaba. Makoto halló el amor en un evento de gastronomía, ahí conoció chef de comida oriental que la enamoró. Las demás senshis permanecieron con sus parejas de hace tiempo, Minako con el actor de Hollywood, Setsuna con Shoiji, y Usagi continuaba casada con Mamoru. La pequeña Chibiusa tenía unos años de nacida. Obviamente Haruka y Michiru seguían juntas, no decidieron adoptar otro hijo, con Hotaru era suficiente para ellas.
La novia había llegado. Hotaru vestía un hermoso vestido blanco, para ser exactos, era el mismo que su madre había utilizado en su boda. Como en aquella ocasión, los novios irían de blanco.
En la entrada del lugar en donde se llevaría a cabo el evento de unión entre ambos enamorados, estaba de pie Haruka tomando del brazo a su hija. Caminaron hasta llegar al novio que ahora era casi de la altura de la corredora. La rubia entregó la mano de su princesa. Se decidió que los padrinos fueran como hace dieciocho años, los futuros herederos de Tokio de Cristal.
La ceremonia dio inicio, Reí estaba emotiva al estar casando a su hijo. La boda continuó, se dijeron los votos y era momento de dar los anillos. Entonces Reí llamó a su hija, la cual vestía una túnica parecida a la que Takashi portó en la boda de sus suegros. La pequeña Saya llevó los anillos en un pequeño cojín blanco. Se colocaron los anillos y la morena dijo, "Los declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia". Takashi alzó en velo de Hotaru y la besó. Todos aplaudieron por la nueva unión. Usagi no pudo contener el llanto, Michiru derramó unas lágrimas al igual que Setsuna, Haruka sonreía por el importante día de su hija. Al salir los novios, se lanzaron pétalos de clavel blanco.
La fiesta posterior a la ceremonia tuvo lugar en el salón de eventos en la casa de playa de las externas. Todo era felicidad y tranquilidad.
"Ruka, nuestra pequeña ha crecido, la voy a extrañar", la violinista estaba melancólica.
"Tranquila Mich, ella nos visitará, siempre será nuestra princesa", decía la corredora a su esposa.
"Oye amor, no entiendo como lograste aceptar a Takashi", surgió una duda en la aguamarina.
La rubia suspiró y dijo, "Bueno, el mocoso es buen chico. Y no cualquiera da su vida por la de su suegro. Merece mi bendición".
Haruka al verse acorralada por una cara burlona de parte de su esposa dijo, "Aún me preocupa la noche de bodas". Michiru adoraba cuando la rubia mostraba sus sentimientos. La aguamarina besó a su esposa.
"Takashi, ¿Me permites un momento?", la rubia pidió a su yerno unos minutos.
"Claro Haruka", el chico de apartó de Hotaru dándole un tierno beso en los labios.
La rubia llegó a un cuarto alejado de la fiesta, en él esperaban Michiru y Setsuna.
"¿Está todo bien?", el rubio se alarmó por ver a las madres y padre de su esposa.
"Verás Takashi, ahora que eres parte de la familia debes saber algo", habló con seriedad la aguamarina.
"¿Qué?", la curiosidad se apoderó del ojos miel.
" Yo...no soy un hombre. Soy una mujer Takashi", confesó la corredora a su yerno.
"¡QUE!", Alexander tuvo un shock al escuchar esas palabras. Se calmó un poco y dijo, " Digo, no tiene nada de malo, es sólo que, no me lo tome a mal, pero no parece una mujer".
"Lo sé mocoso, soy más guapo que tú. Y no no digo yo, lo dice la revista Gente", habló con arrogancia la rubia. Las dos mujeres rieron por el comentario de la corredora.
"¿Y todos lo saben?", preguntó el ojos miel.
"Las Sailors y Mamoru lo saben, incluso el trío de luciérnagas. Menos el papá de Michiru, así que no de te ocurra decirle", la rubia amenazó a su yerno.
Takashi se apresuró a negar con las manos y la cabeza al mismo tiempo que decía, "No Haruka, no le diré a nadie, no se preocupe".
Los padres de Hotaru y su esposo regresaron a la fiesta.
Takashi fue con su esposa y mientras bailaban la chica le preguntó al oído, "¿Charlaste con papá sobre su secreto?", la peli-negra deseaba ver la expresión de su esposo.
Takashi se puso nervioso y sólo pudo decir, "Aaa...emmm...si". Hotaru no pudo contener la risa, luego se calmó y beso al rubio.
En la mesa principal de los padres, estaba sentada Michiru y a un costado su esposa, frente a ellas el padre de la aguamarina.
"Amor, quiero otro bebé", soltó de pronto la violinista. Ese deseo maternal fue externado. La rubia casi escupe el vino que bebía.
"Si, quiero otro nieto", habló el señor Kaio.
"Michi no creo que...", empezaba a decir la rubia cuando giró su rostro hacia el de su esposa. La violinista hizo cara de puchero intentando manipular a su pareja.
"Ya veremos Michiru, ya veremos", dijo en tono serio la corredora, al terminar de hablar tragó saliva.
Era cierto que Sun no estaba, bueno al menos como Sailor no. Eso ya no importaba, porque su ausencia significaba paz y tranquilidad para el Universo. Todos habían encontrado su felicidad y sólo eso importaba ya.
Hace muchos años, en el Milenio de Plata, todo terminó con un rayo de oscuridad. Hace casi veinte años, un rayo de oscuridad dio inicio a una terrible batalla. Ahora ya no era así, ya no había más rayos de oscuridad, sólo existía la luz, indicando que todo estaría bien.
FIN.
Les agradezco infinitamente por haber seguido la historia, por sus reviews, follows y favorites. Ya ha llegado a su fin como lo prometí, que melancólico momento jejeje xDD. Espero poder subir después más material a mi cuenta.
Saludos para todos :).
