Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso.

Autora: Ahora, esta historia está basada en un hospital. Mi entrenamiento medico viene de ….WebMD. No soy doctora. Soy maestra de música que tiene una loca imaginación y una gran inclinación por las cosas sobre Twilight.


Capítulo Cinco

BPOV

Cuando legue a casa después de la cena con Edward me escurrí dentro de mi departamento. Los ronquidos de la habitación de mi Padre indicaban que estaba dormido y yo estaba muy agradecida por eso, no quería lidiar con su mierda. Entré a mi habitación y saqué las cosas que necesitaba para una ducha y rápidamente entré en nuestra decrepita ducha; terminé y me tomé mi tiempo para alaciar y secar mi cabello; regresé a mi habitación poniendo el seguro y me puse una pijama de franela. Desde que estábamos apretados de dinero manteníamos la calefacción lo más baja que podíamos y se supone que esta noche estaríamos a grados bajo cero, añadí una sudadera a mi cuerpo y tomé un diario de los que me regaló Edward.

Pasé mis dedos sobre el suave cuero, sonriendo tiernamente a este hermoso regalo. No podré comprarle nada mañana, pero le agradeceré por el regalo, tomé uno de los lapiceros y abrí el diario en la primera página.

Diciembre 24, 2012

Feliz Navidad a mí! Por primera vez desde que mi mamá murió recibí un regalo de navidad, un regalo de mi buen amigo Edward, ¿Te gusta? Son estos preciosos diarios y la asombrosa pluma con la que estoy escribiendo en este momento, es sorprendente que un hombre al que acabo de conocer me haya dado este regalo tan perfecto, es la única manera para mí de hacerle frente a mi vida; escribir y tener un diario, soy tan afortunada.

Pero ya me cansé de sentir pena por mí misma, finalmente quiero vivir mi vida y aquí está como voy a hacerlo.

Mudarme del departamento de mi papá; si, él está enfermo y necesita mi ayuda pero él ya ha abusado de mi demasiado tiempo; no tengo que escuchar de él que no sirvo para nada, que soy gorda y fea. Todavía lo voy a ayudar a pagar las cuentas médicas, pero no me puedo quedar aquí; afortunadamente ya tengo una lugar en donde vivir, me iré con Angela YAY! Eso es tan genial, ahora puedo borrar ese paso de mi lista. Bien por mí!

Mudarme con Angela, hay algunos puntos dentro de este paso, ya hice los arreglos de arrendamiento para mudarme con ella; pero no tengo muebles.

Comprar muebles para mi nueva casa, las cosas que debo comprar: cama queen size (estoy mejorando), mesita de noche, librero, un pequeño escritorio y una nueva cortina para mi propio baño, si me sobra dinero quizás una laptop.

Distanciarme de mi papá. Si, el mi único familiar vivo, pero no vale la pena; Edward tiene razón "tren de las oportunidades" está saliendo de la estación.

No tolerar ninguna mierda de mis compañeros de trabajo, hay una nueva política de acoso por una razón. Informar al Dr. Sánchez y Edward si alguien me trata injustamente a causa de mi peso o mi tan llamada incompetencia.

Despertarme cada día diciéndome que soy especial y que yo valgo la pena.

Trabajar en probarme a mi mista mental, emocional y físicamente, mentalmente quizás buscar la manera de obtener mi título para ser enfermera practicante*, no sería doctora, pero tendría autonomía sobre mí. Emocionalmente, asistir con el consejero para mejor mi autoestima y autoconfianza. Físicamente, estar en forma, sé que no soy una chica delgada pero puedo ser más saludable; nunca seré una talla dos, pero puedo tomar mejores decisiones sobre lo que como.

¿Ir al Gym?(ummm tal vez no , o bueno ya veremos, el dinero es un factor en este punto)

Cuidar y querer a mis amigos: Angela, Alice y Edward.

Así que estos son mis pasos para ser feliz y saludable, creo que puedo hacerlo, espero poder hacerlo; con mis amigos estoy segura que sí, sin embargo tengo un largo día mañana en el hospital.

Feliz Navidad!

Sonreí y cerré mi diario metiéndolo en mi mochila, también puse dentro mis otros dos diarios y un par de jeans y un suéter. Una vez que puse la alarma, me metí en la cama. Todavía estaba sin sábanas pero al menos tenía una manta caliente y mis almohadas estaban intactas; por primera vez en mucho tiempo me quedé dormida con una sonrisa en la cara.

Desafortunadamente no desperté con una sonrisa, la alarma no sonó y hacía un jodido frío que congelaba, gruñí y me di la vuelta para salir de la cama, me puse una bata azul marino con un top con dibujos de Navidad, desde que hacía tanto frio me ponía una playera de manga larga debajo de mi bata; caminé por el pasillo para lavarme los dientes y ponerme un poco de maquillaje, terminando mi rutina me puse mi nuevo abrigo y mis botas de montaña, me aseguré de que mi estetoscopio e Identificación estuvieran en mi mochila antes de ponerla sobre mis hombros.

Fulminé con la mirada la puerta cerrada de mi papá mientras me iba y salí al frío; Nevó toda la noche y las aceras estaban resbaladizas, no me quería resbalar y caer así que caminé despacio hacia la parada del metro, una vez que me subí saqué un libro hasta que llegué a mi parada cerca del Hospital del condado de Cook. Salí del metro y caminé lentamente, sorprendentemente llegué al hospital, a pesar de lo lisa que estaba la acera.

Después de quitarme mi abrigo, cambiar mis zapatos y checar mi entrada, fui con el jefe de enfermeras Carmen, ella me dio algunas tablas de pacientes; aparentemente la sala de Emergencias se llenó después de que marqué mi salida anoche. Dos de los pacientes que recibí eran víctimas de intoxicación de alimentos, además un señor mayor que se resbaló y se cayó mientras quitaba la nieve de su entrada. Me escabullí checando a mis pacientes y asegurándome de que estuvieran cómodos, los intoxicados estaban dormidos y el anciano estaba tan dopado con medicamentos para el dolor que seguía diciendo que había un orangután en la esquina de su habitación, revisé sus intravenosas y me dirigía al escritorio a recoger algunas tablas más; estábamos trabajando con poco personal, así que cada quien tomó un montón de pacientes.

- Buenos días compañerita – Angela sonrió afectuosamente desde su lugar en el escritorio – ¿Cómo estuvo víspera de Navidad?

- Muerto – le respondí – Completamente muerto, tuvimos un paciente en todo el día.

- Calla! – Angela resopló – ¿En serio? Con suerte, tendremos a la misma divina providencia hoy; mis Padres están desesperados por verme y con esta nieve me tomará AÑOS salir hacia Wheaton.

- ¿Cuándo te vas? – le pregunté.

- Siete a cuatro – respondió – ¿Por qué no vienes conmigo para Navidad? A mi mamá no le importaría una persona extra en su mesa, ella hace comida suficiente para un pequeño país.

- Yo me voy hasta las siete – fruncí el ceño – Gracias Ang, quizás en otra ocasión.

- Bien – ella dijo mientras me abrazaba – Oh, te tengo un regalo de Navidad, no trates de decir que es demasiado, te lo doy porque quiero.

- Angela – fruncí el ceño – Yo no te compré nada.

- Te mudarás conmigo que más podría pedir – dijo ella, tendiéndome una pequeña bolsa – Ábrela!

Sonreí y husmee en la bolsa, dentro había un iPod nano color verde – Angela….

- Considéralo un regalo de Navidad y de bienvenida a mi departamento – dijo mientras me abrazaba y besaba mi mejilla.

- Gracias – le dije mientras la abrazaba nuevamente – Una vez que esté instalada en tu casa, te cocinare la mejor cena que hayas probado.

- ¿También puedo tener la mejor cena? – Edward bromeó mientras se colaba dentro del escritorio.

- Tu tendrás galletas – le bromee – Angela tendrá la cena completa; ella me dejará mudarme a su casa y me regaló un iPod.

- ¿Un iPod? Lindo regalo Ang – dijo Edward mientras me quitaba el iPod de las manos – También música decente ¿Te gusta esta musuca Bella?

- Déjame ver – le dije mientras pasaba las canciones. Evanescence, Flyleaf, Linkin Park, Ella Fitzgerald y muchos soundtracks de películas estaban en el iPod y asentí – Angela y yo tenemos gustos similares de música, sin embargo ella es más de jazz, yo soy más de música clásica particularmente Debussy, Tchaikovsky, Dvorak y Brahms.

- Te daré algunos Cd's para que puedas descargar la música – Edward sonrió – ¿Cuántos gigabytes tiene este cachorro?

- Ocho gigas – Angela respondió – Puedes traer tu música cuando ayudes a esta Señorita a mudarse! Será muy divertido! Ben está libre también y está dispuesto a ofrecer sus músculos.

- Ang, Ben no tiene músculos – dijo Edward tratando de no reírse – Y ¿desde cuando hablas tan bien de tu enamorado?

- Ummm ¿Desde que me pidió que fuera su novia? – Angela se quejó – Salimos la noche antepasada y me preguntó si me gustaría ser su novia.

- Angela, eso es maravilloso – Edward sonrió torcidamente – Ben es un buen chico, tiene suerte de tenerte.

La radio sonó, me enlacé y una de las estaciones de bomberos venía con las víctimas de un accidente automovilístico: una familia que se dirigía a la iglesia con la nevada que estaba cayendo y pregunté el estatus de la familia, los niños fueron golpeados pero estaban bien en su mayor parte, los Padres eran un gran desastre. Edward entró en modo de doctor y comenzó a ladrar órdenes; yo confirme la recepción de las víctimas para que los trajeran al County.

- Bella tu estarás conmigo – dijo Edward mientras me daba un par de guantes nuevos – Basada en lo que escuchaste, ¿Quién es el más crítico?

- La madre – respondí – Ella iba manejando y golpe fue de su lado, el Padre también está mal, pero atravesó del radio pude escuchar que ella había entrado en paro.

- Maldita sea – espetó Edward – Necesitaremos un milagro Bella, di tus oraciones – La ambulancia se detuvo y el EMT* y el paramédico saltaron de la parte posterior – ¿Qué tienes?

- Dos menores, un niño y una niña – respondió el EMT.

- Llévenlos al área de cortinas número dos, Angela ve con ellos y trabaja con Carter – ordenó Edward.

- Claro Dr. Cullen – Angela sonrió mientras los dirigía al área dos, el Dr. Carter un residente de treinta años siguió a Angela. Esa ambulancia se fue y se estacionó otra; dentro estaba el Padre y rogaba por ver a sus hijos, por cómo se veía él tenía una fea herida en la frente y posiblemente una pierna rota, considerando que estaba consiente Edward pidió a los EMTs que lo llevaran al área dos; y ahí el iría a revisarlo en cuanto estabilizáramos a su esposa.

- ¿Por qué tardarán tanto? – pregunté retorciendo mis manos mientras estábamos justo dentro de las puertas de llegada de ambulancias.

- No lo sé, cuanto más tiempo dure en esa ambulancia es menos probable que obtengamos nuestro milagro – Edward frunció el ceño , esperamos por cinco minutos y finalmente la ambulancia llegó; la cara del paramédico nos dijo lo que temíamos. Edward gruñó pero todavía corrió hacia la Ambulancia – Háblame!

- Ella entró en paro cuando veníamos en camino, pero se encuentra en estado vegetal; había materia gris esparcida en el asiento de la van – respondió el paramédico.

- Tráiganla – dijo Edward. El EMT bombeaba en su pecho mientras que el paramédico le sostenía la bomba de oxígeno. La mujer de treinta y siete años de edad, madre de dos hijos estaba apenas reconocible. Su rostro estaba cortado en pedazos y sus piernas estaban esparcidas en la camilla; el paramédico recitó sus escasos signos vitales y Edward la estaba evaluando. Me hice cargo de la bolsa de suero y ahí fue cuando lo vi, toda la parte superior de su cabeza se había ido; su cerebro manaba de la gasa que estaba alrededor de su frente.

Apagué mis emociones e hicimos los movimientos para tratar de salvar a esta pobre mujer, pero fue inútil; después de trabajar en su cuerpo devastado por más de una hora Edward declaró su muerte, gruñendo salió de la sala de trauma. Me quedé con otra enfermera, Rachel para limpiar a la mujer. Le lavamos la cara y suturamos sus heridas, tratando de que se viera lo más humana que se podía.

- Bella tengo sus últimos estudios de sangre – dijo Angela con lágrimas en los ojos, estaba de pie junto a la puerta, sosteniendo el papel con los resultados de la paciente.

Suspiré y caminé hacia ella, tomando el papel y leyendo los resultados – Oh Dios – sollocé – No….

- Si – Angela frunció el ceño – Ella estaba embarazada.

- Trae al Dr. Cullen – susurré – El debería saberlo.

- Tú deberías ir por él, está en su oficina – dijo ella mientras me abrazaba – Yo terminaré de limpiarla – asentí y caminé por el pasillo había la oficina de Edward, la puerta estaba cerrada pero podía escuchar sus siseos en el interior. Gentilmente toqué la puerta esperando a que me dejara entrar o el mismo la abriera.

- Pase – Edward dijo con voz entrecortada.

Abrí la puerta y la cerré. Esto obviamente le había causado angustia y añadiendo el problema del bebé, tal vez pierda los estribos o ¿tal vez pueda manejarlo? – Perdón, pero todavía no hablas con el Sr. Bueller?

- No, él está en radiología con su hijo – Edward respondió; sus ojos verdes estaban muertos y distantes – Su hija se rompió la muñeca y su hijo la cadera.

- ¿Alguno necesitará cirugía? – le pregunté.

- El niño – Edward respondió – ¿Qué pasa Bella?

- Tengo los resultados de los exámenes de sangre de la Sra. Bueller – murmuré – Estaba embarazada.

- Mierda! – Edward gritó mientras se dejaba caer en su sofá, acunando la cabeza entre sus manos. Me senté tentativamente a su lado y puse mi mano en su hombro - ¿Qué tan avanzado?

- No mucho, ¿seis semanas? – Respondí viendo los resultados – ¿Estás bien Edward?

- Odio perder un paciente – dijo mientras se sentaba de nuevo mirándome – Especialmente uno joven como la Sra. Bueller, ella todavía no terminaba de vivir; le faltaba vivir cuarenta o cincuenta años más, y lo que lo hace por es el bebé y el hecho de que es Navidad. Ellos debían estar entusiasmados ante la perspectiva de lo que Santa les dejó, cocinar un jamón de Navidad…. No la planificación de un funeral.

- Lo siento – susurré mientras ponía mi cabeza en su hombro, levantó el brazo y me presionó contra su pecho, presionando sus labios en mi cabello.

- ¿Por qué te estás disculpando? – preguntó mientras suavemente rascaba mi espalda.

- Se ve como la cosas correcta para decir – respondí mirándolo – Tu no causaste el accidente Edward; fue el clima. Tu hiciste todo lo que pudiste para tratar de salvarla; muchos médicos al ver sus heridas inmediatamente la hubieran declarado muerta, tu trataste durante una hora.

- Yo quería ese milagro – el susurró mirándome. Se inclinó y besó mi frente debajo de mi chichón, todavía dolía y gruñí – Mierda, lo siento bella.

- Está bien, el moretón ya no está pero todavía me duele – me sonrojé – Aunque ya me quité los puntos.

- Yo lo hubiera hecho – el frunció el ceño.

- Soy perfectamente capaz de remover mis propias suturas – reproché – ¿estarás bien?

- Si – respondió – Normalmente cuando pierdo a un paciente no me pega tanto, pero tenía mucho tiempo que no trabajaba en un día festivo.

- En lo alto de la lista de antigüedad en el Virginia Mason?

- Si, de hecho me ofrecieron la jefatura de Emergencias cuando fui a exponer mi renuncia, pero obviamente decliné para venir aquí – se rió entre dientes – Pero lo bueno es que estoy libre en Víspera de Año Nuevo y el día de Año Nuevo, ¿Y tú?

- Trabajaré en Víspera de Año Nuevo, creo que tengo el turno de siete a cuatro y estoy libre el día de Año Nuevo – le respondí.

El celular de Edward sonó y él contestó – Dr. Cullen – dijo en tono cortante – Gracias Ang, estaré ahí en un momento; ¿Podrías llamar a una trabajadora social?, Bien.

- ¿El Sr. Bueller regresó de radiología? – le pregunté, Edward asintió y se puso de pie, tomó mi mano jalándome y poniéndome de pie. Cuando nuestros dedos se tocaron una corriente eléctrica viajó por mi brazo y mi estómago fue asaltado por un millón de mariposas, miré nuestras manos y ellas naturalmente se habían unido mientras caminábamos hacia la puerta, Edward suspiró y apretó mis dedos antes de soltarlos.

- Gracias por estar ahí para mi Bella – el murmuró sonriéndome suavemente, sus ojos verdes habían regresado a la vida y brillaban con algo, ¿Qué? , no estaba segura; abrió la puerta y caminamos hacia la habitación privada a la que la familia había sido mudada. Una trabajadora social que no reconocí estaba esperando afuera sosteniendo su portapapeles – ¿Usted es la trabajadora social?

- Si – ella respondió – Soy Payton Harrington.

- Dr. Edward Cullen y ella es Isabella Swan, nosotros nos hicimos cargo de la Sra. Bueller cuando la trajeron – Edward explicó, Payton asintió y nos dio una sonrisa triste –¿Lista?

- Todo lo que puedo estar – fruncí el ceño, el inhaló y entró a la habitación; Angela hablaba con la pequeña niña que no tenía más de cuatro años, el niño tenía entre seis o siete años; él estaba durmiendo en su cama. El papá, quién tenía una sutura en la cabeza sostenía la mano del niño, llorando suavemente.

- ¿Sr. Bueller? – lo llamó Edward mientras caminaba hacia el hombre demacrado.

- Si – dijo el en voz baja, su voz apenas sonaba como un susurro.

- Soy el Dr. Edward Cullen y yo trabaje en su esposa - dijo con ternura, el Sr. Bueller lo miró y lágrimas cayeron por sus mejillas – Hicimos todo lo que pudimos, pero sus lesiones eran muy graves, ella murió alrededor de las nueve de la mañana.

- No! Mi Judith – el lloró. Edward tomó al Sr. Bueller entre sus brazos y él se vino abajo contra Edward – No es justo!

- No, no lo es Sr. Bueller – dijo Edward en voz baja – Lo siento Sr. Pero hay algo mas que usted debería saber – el Sr. Bueller se hizo hacia atrás y miró a Edward con cautela – Cuando la enfermera Swan le tomó una muestra de sangre a su esposa hicimos los exámenes de rutina.

- ¿Qué me está tratando de decir? – preguntó el Sr. Bueller lanzando sus ojos hacia mí.

- Sr. Bueller, acabamos de tener los resultados y su esposa, Judith, tenía aproximadamente seis semanas de embarazo – le dije tratando de mantener mis emociones a raya – Lo siento Sr. Bueller.

El parpadeó y se frotó la cara – ¿La puedo ver? Necesito verla, decirle adiós – dijo entrecortadamente.

- Por supuesto – dijo Edward. Se puso de pie y lo dirigió a la sala de trauma; la Sra. Bueller había sido limpiada y estaba en la camilla del hospital, inmóvil como una piedra – Tómese el tiempo que necesite Sr. Bueller, ¿hay alguien a quien podamos llamar?

- Nuestros padres – el susurró mientras tomaba la mano de Judith.

- Bella, ¿podrías llamarlos? – preguntó Edward, asentí y anoté los números que el Sr. Bueller me dictó, lo dejé en la sala de trauma para poder hacer las llamadas; después de una corta conversación con los dos pares de padres, ellos estaban en camino hacia el hospital.

Un sentimiento pesado llenó el hospital, fue una mañana difícil y todos lo podían sentir. Tuvimos algunos pacientes más saliendo y entrando de emergencias, pero nada serio como el accidente de los Bueller. El cuerpo de la Sra. Bueller fue llevado a la morgue después de que Alice llegó, a las tres; el resto de la familia se fue regresando a su hogar.

Tomé mi descanso alrededor de las cuatro y bajé a la cafetería, Perkalator estaba cerrado porque era Navidad, tomé una ensalada, algo de agua y como el día de hoy fue difícil, un brownie. Mordisquee mi comida y saqué mi diario. Me sentía obligada a escribir una corta entrada.

Diciembre 25, 2012

Hoy aprendí algo, nunca des nada por sentado, puede ser arrancado de ti en un abrir y cerrar de ojos. Hoy, una familia de cuatro personas, iban de camino a la iglesia, cuando chocaron contra otro conductor debido al mal clima; tres personas de cuatro sobrevivieron, la cuarta persona, la madre murió en la camilla, sus heridas eran muy graves; incluso si ella hubiera sobrevivido hubiera quedado en estado vegetal , sus cerebro estaba arruinado.

Si aprendí algo de todo esto, es que tu vida puede cambiar en un instante, disfrutar de lo bueno a tu alrededor, tus amigos, tu familia, tu vida; todo se puede ir más rápido de lo que te imaginas.

- ¿Me puedo sentar? – dijo Edward mientras dejaba su bandeja en la mesa.

- Claro – le sonreí cerrando mi diario.

- ¿Qué estabas escribiendo? ¿La lista del supermercado? – bromeó.

- No, sólo estaba procesando – le dije – Aprecio los diarios Edward, es mucho mejor que lo que solía usar, una libreta de diez centavos del Super.

- Ahora tienes estilo mientras procesas – se rió – ¿Eso ayuda?

- Lo hace. Desde que en realidad nunca tuve a alguien con quien hablar, mi diario se convirtió en mi confidente – le expliqué.

- No te tomes esto a mal Bella pero ¿Por qué no tienes otros amigos? – el preguntó frunciendo las cejas.

- No confío fácilmente Edward, he sido objeto de burla e insultada durante toda mi vida, incluso antes de que comenzara el abuso de parte de mi papá. Sin embargo tenía a mi mamá como defensora hasta que ella murió. Una vez ella se fue nadie me rescató y en realidad yo tampoco hice mucho para de tenerlo – me encogí de hombros – La única vez que me permití confiar, obtuve mi corazón roto.

- ¿Tu novio? – preguntó.

- Si – suspiré – Pero todo empezó antes de eso, lo peor fue cuando estaba en la secundaria; recibí la llamada de una de mis "amigas", invitándome a una pijamada, yo estaba tan emocionada, nunca había ido a una. Empaqué mi maleta, mi bolsa de dormir y mi almohada. Mi mamá me llevó a casa de mi amiga, toque la puerta y mi amiga la abrió mirándome como si yo estuviera loca. Al final resultó que, otra chica de mi clase me engañó al creer que ella era mi amiga, Sarah. Sarah se rió de mí y me cerró la puerta en las narices. Lloré en el hombro de mi madre, odiando a mis compañeros, ella llamó a la madre de Sarah y le explicó lo que pasó, gritando por el grosero comportamiento de su hija.

- Aparentemente Sarah sabía el plan y estaba confabulada con la otra niña, Jodie. La madre de Sarah le dijo a mi mamá que Sarah sabía todo y que ella había sido la de la llamada misteriosa. Como sea, las dos niñas fueron castigadas por el resto del año escolar e hicieron mi vida un infierno, hasta la preparatoria – me reí – Después de eso me guardo a mí misma, no queriendo abrirme y evitando salir lastimada.

- Y la próxima vez que lo hiciste ¿fue tu novio? – Edward siseó – ¿Cuál es su nombre?

- Jacob, Jacob Black – le respondí – Pero él es otra historia para otro día, mi descanso casi termina ¿Quieres esto? – dije levantando mi brownie el cual no llegue a comer.

- ¿Lo compartimos? – el ofreció, asentí y abrí el empaque, lo partí en dos y le di la mitad. El metió su parte completa de brownie en su boca, como un típico chico lo que me causo soltar una risita. Levantó nuestras bandejas y tiró la basura antes de que regresáramos a la sala de Emergencias. Cuando llegamos ahí Jessica estaba en el escritorio, siseándole algo en voz baja a Maggie la recepcionista, Jessica sonrió y salió del escritorio guiñándole un ojo a Edward – Ella está colgando de una línea muy fina – Edward gruñó.

- Lo sé – le dije mirándolo a los ojos – Iré a revisar a mis pacientes, después pasaré algún tiempo ordenando las habitaciones de trauma, si no te veo antes de que te vayas Feliz Navidad Edward.

- A ti también Bella – dijo con una sonrisa torcida – Y te veré antes de irme - se dio la vuelta y fue a revisar a sus propios pacientes, paseando por el pasillo a la mujer mayor con una desagradable quemadura en la mano. Fui a ver a mis pacientes y los encontré muy cómodos o dormidos, el único paciente que me estaba causando problemas era el señor mayor , su dolor de espalda aumentó y no podíamos darle más medicamentos para el dolor. Después de hablar con el Dr. Carter y Edward, decidieron hacerle una resonancia magnética, al tener los resultados no encontraron nada; si el daño hubiera sido significantemente suficiente Edward lo hubiera ingresado para manejar el dolor y como no encontraron nada el paciente sería dado de alta con una receta de ketorolaco.

Pase el resto de mi turno documentando y revisando suministros en la sala de trauma, como prometió Edward me encontró en la sala de trauma, él se veía muy guapo en un traje negro y corbata roja – Luce bien Dr. Cullen – me reí.

- Gracias, preferiría pantalones de mezclilla pero mi mama quiere que vayamos a misa y bueno, nos tenemos que arreglar – se rió entre dientes – Mira, sé que es a último minuto pero ¿quieres ir conmigo?

- No, está bien – le dije – No tengo nada que ponerme además no quiero invadir tu tiempo con tu familia. Gracias de todos modos.

- Nos vemos luego Bella, Feliz Navidad – dijo mientras me abrazaba. Santa mierda, que bien huele. El acarició mi mejilla antes de irse de la sala de trauma, terminé mi inventario y firmé mi salida, me despedí de Alice mientras salía hacia la nieve, ¿Alguna vez parará?

Llegué al departamento después de media hora de camino y traté de meter mi llave en la cerradura pero no entraba, ¿Qué demonios? Toqué la puerta pero fui ignorada, cruce mis brazos y me recargué contra la pared, fue entonces cuando vi un papel en el piso, estaba dirigido para Perra Desagradecida, creo que era yo.

Hija Inútil

Descubrí que te vas a mudar y bueno, digamos que empecé el proceso por ti, tu ropa está en el basurero de atrás cubierta de cloro y basura. No te molestes en regresar perra, no eres bienvenida aquí.

Suspiré y saqué mi lapicero, rápidamente garabatee una nota en el papel de mi donador de esperma.

Bien Charles, considérate ahora mismo por tu cuenta, buena suerte pagando la renta, tus cuentas médicas, luz, agua, cable y gas. Jodete! – Tu hija Inútil

Doble la nota y la deslicé debajo de la puerta. Saqué mi celular y llamé a Angela, no me contestó, ella estaba con su familia no tenía por qué lidiar con mis problemas. Pero no tenía a donde ir, no me podían dar una llave del departamento de Angela hasta que me mudara, su compañera todavía estaba ahí. ¿Podría ir a casa de Edward? No, no está bien, el tampoco debería de lidiar conmigo. Nuestra amistad es muy nueva.

Pero él tiene una habitación de invitados.

Con un suspiro pesado, puse la mochila mi hombro, revisé el basurero y no pude ver mi ropa; todo lo que vi era basura y cajas de pizza. Toda mi ropa estaba enterrada debajo de todo eso y obviamente no iría a buscarla. De todas formas no es como si tuviera mucha ropa. Di la vuelta y llame un taxi, le di la dirección de Edward y condujo hacia su casa, pague y Salí del taxi y fruncí el ceño; él también estaba con su familia, no podía llamarlo. Enredé la bufanda en mi cuello y me puse mi gorro, caminé unos pasos y me senté en la escalera de entrada, me apoyé en la forja acurrucándome en mi abrigo. Lagrimas cayeron por mis mejillas mientras estaba sentada allí. Aunque no estaba triste por lo que había pasado con mi padre, estaba más enojada por la forma en que lo hizo ¿una nota? El me corrió del departamento en el que crecí con una maldita nota.

Que estúpido.

No estaba segura de cuánto tiempo estuve sentada en las escaleras de Edward hasta que vi su volvo estacionarse, sólo sabía que yo era un jodido témpano de hielo, no sentía mis labios y no podía dejar de temblar, también creo que las lágrimas estaban congeladas en mis mejillas. Edward no estacionó su auto en la cochera, sólo estacionó , saltó fuera de él y corrió hacia mí – ¿Bella? ¿Qué demonios haces sentada en mi entrada en la medianoche? Estás azul!

- M-m-m-i p-p-p-pa-p-p-pá m-m-m-me c-c-c-co-r-r-rió – tartamudeé.

- Lo juro por Dios, lo voy a matar. Vamos cariño – él dijo mientras abría la puerta – ¿Cuánto tiempo llevas ahí? – No confiaba en mi voz, así que levanté nueve dedos – Mierda, probablemente tienes hipotermia – tomó mi cara en sus manos y gruñó – Vamos a calentarte y después hablaremos – me ayudó a pararme de las escaleras pero yo estaba tan adormecida , que tropezaba más de lo usual. Edward me tomó en sus brazos y terminó cargándome, subió las escaleras y me puso en la cama de la habitación de invitados – No te muevas.

Se precipitó fuera de la habitación y lo escuché maldecir, unos minutos después el sostenía un termómetro y lo metió en mi oído – Treinta y cinco grados, Dios Bella – dijo mientras el aventaba el termómetro a la cama – ¿Por qué no me llamaste? Hubiera venido a casa.

- T-t-tu n-n-n-nec-c-ce-s-s-si-t-a-a-as t-t-t-ti-em-p-p-po c-c-con t-tu f-f-fa-mi-l-l-lia – yo titirité.

- Necesitas entrar en calor Bella – el frunció el ceño – Te prepararé una ducha tibia, dolerá como el demonio. Después te enredaré en muchísimas mantas y cojines térmicos. Pudiste haber muerto Bella – me abrazó más cerca de él y yo hundí mi nariz contra su cuello, el gritó y se alejó – Eres un témpano de hielo humano.

- P-p-per-d-d-dón – el besó mi frente y se levantó, me quité mi abrigo verde; cuando vi lo que yo estaba vistiendo mis lágrimas regresaron. Edward regresó y me vió llorar.

- ¿Qué está mal cariño? – preguntó Edward cariñosamente.

- T-t-t-to-d-d-do l-l-lo q-q-que t-t-ten-g-go e-e-es lo q-q-que t-t-tra-i-i-g-g-o p-p-pue-e-s-t-to –sollocé.

- ¿Qué quieres decir?

- E-el t-t-tiró t-t-to-d-d-da mi r-r-ropa a l-a-la b-b-bas-s-su-ra – le dije.

- Bella ¿puedo patear el culo de tu padre? ¿Qué persona le hace eso a su propio hijo? – Gruñó – Tengo algunos pijamas de franela y una cobija de lana. Vamos a posponer la ducha hasta que puedas hablar sin tartamudear, regreso en un momento cariño.

Asentí y me metí en la cama, tratando de fundirme con el cálido edredón. Edward regresó después de unos minutos usando unos pantalones de franela y sin playera. Incluso en mi niebla hipotérmica no podía negar la hermosura del Dr. Edward Cullen y que el Dr. Correcto Cullen tiene un tatuaje a lo largo de sus costillas, el me dio un par de pantalones de franela y una enorme sudadera para mí – Dejaré que te cambies e iré a hacerte algo de té.

Señalé su pecho arqueando una ceja – ¿Por qué no traigo playera? – el preguntó sonrojándose ligeramente; asentí – Porque el calor del cuerpo es lo mejor para combatir la hipotermia, en un mundo perfecto los dos estaríamos desnudos pero desde que nos acabamos de conocer y todo eso, probablemente no sería prudente, así que tienes tu show gratis – el sacudió los hombros causando que yo me riera – Regreso en un momento Bella, ¿naranja y especias o manzana y canela?

- Naranja y e-e-esp-p-pecias – le respondí, guiñó un ojo y salió de la habitación. Me quité la bata dejándome la playera de manga larga, me puse la sudadera y la suave franela, olían a él , inhalé profundamente deleitándome del fresco y limpio olor de Edward. Subió las escaleras sosteniendo una taza de té, la agarré y tomé la bebida caliente suspirando suavemente.

- ¿Mejor?

Levanté mi pulgar – Gracias por la r-r-ropa – dije tímidamente – Lo sie…

- Si te disculpas te quitaré el té – dijo mientras cruzaba los brazos sobre su pecho desnudo, mordí mi labio mirando hacia la alfombra – ¿Por qué te disculpas?

- No pensaba racionalmente, debí haberme ido a un hotel o algo así – murmuré, finalmente sin el tartamudeo en mi voz – Es sólo que no quería estar sola – sorbí de mi té inhalando el cálido vapor.

- Bella me alegra que hayas venido – él dijo mientras tomaba mi mano entre la suya – Dios, todavía estás congelada ¿te puedo revisar? ¿por favor?

- Estoy bien, me siento mejor – le dije – Mis dientes ya no castañean.

- ¿Al menos puedo revisar si tu cuerpo sigue frío? – preguntó – No pasará nada, sólo revisaré tu estómago para ver si tu torso está frío – mordí mi labio y asentí, me senté suavemente y Edward deslizó sus manos sobre la sudadera y playera – Ummm ligeramente frío, a la cama! – se puso de pie, caminó hacia la cama y se metió en ella. Mis ojos se abrieron de asombro – No pateo, mi ex dijo que no ronco, sin embargo como puedes ver suelo abrazar, algo que tú necesitas en este momento.

- No puedo dormir contigo – medio chillé.

- ¿Por qué no? – el hizo un puchero.

- Ummm somos amigos – le dije ruborizándome con furia.

- ¿Preferirías que fuera tu enemigo? – Resopló – Bella prometo no aprovecharme de ti, sin embargo necesitas calentarte y lo mejor es acurrucándose. ¿Tienes trabajo mañana?

- Trabajo el turno de tres a la medianoche – susurré.

- Trabajaré el turno de noche, pero puedo ir temprano a trabajar en mis tablas. Sin embargo en la mañana tendremos que arreglar el problema de tu ropa – él dijo mientras tomaba mi mano, puse un poco de resistencia mientras él me jalaba dentro de la cama, una vez que estuve en sus brazos me cubrió con las mantas; no estaba segura de donde poner las manos, él no tenía playera! – Bella mi piel no está hecha de ácido, puedes tocarme.

- Nunca he dormido con un hombre – susurré – He tenido sexo, pero umm, la parte de dormir nunca pasó, él se fue inmediatamente después de eso y no quiero hacerte sentir incómodo.

Edward tomó mis brazos y los puso alrededor de su cintura, el deslizó un brazo debajo de mi cuello y enredó el otro en mi cintura – Relájate Bella – me calmó mientras presionaba mi mejilla contra su hombro desnudo – Prometo que no te lastimaré, sólo quiero asegurarme de que te mantengas caliente cariño – Su piel era suave y tibia, además el olía muy bien, se acurrucó contra mí y me sostuvo cerca de su pecho – Duerme bien dulce niña – El susurró mientras besaba mi frente.

- Buenas noches Edward – le respondí, mi cara estaba encendida contra su cuello, escuchando el constante latido de su corazón, en contra de mi voluntad cerré los ojos y pronto yo estaba muerta para el resto del mundo en los brazos de mi amigo.

xxAPFLxx

La mañana siguiente desperté desorientada, y usando mucha menos ropa, me di cuenta que me había quitado la cobija de lana parcialmente porque estaba sofocándome y me di cuenta del porqué. Estaba envuelta en una manta Edward Cullen, su estaba acariciando mi cuello, su pierna tenía cautiva la parte baja de mi cuerpo. Sus brazos me apretaban contra su pecho, hubiera sido muy lindo si: a. estuviéramos saliendo y b. si no tuviera que hacer pis.

- Edward – susurré – Déjame ir.

- Ummm, no – el gruñó, apretándome más hacia su cuerpo – la mejor noche que he dormido, jamás.

Eso era cierto, yo dormí como muerta.

- En serio Edward, tengo que hacer pis – siseé.

- ¿Volverás, dientes flotantes? – preguntó abriendo un ojo.

- No

- Entonces, diez minutos más – dijo mientras besaba mi cuello.

- Edward! – Me quejé – Vamos a tener un problema aquí, tú no te ves como un chico que se mete en duchas doradas.

- Yuck, no, ve a hacer pis, pero regresas – dijo mientras desenredaba sus largas extremidades de mi cuerpo.

- Dios, Cullen eres como un maldito pulpo – me reí mientras salía de la cama.

- Te lo advertí – guiñó un ojo mientras enterraba la nariz en mi almohada, baile hacia el baño y rápidamente hice pis. Me lave los dientes y regresé para ver a Edward, no se veía correcto regresar a la cama con el ya estoy caliente, de hecho sudando desde que tuve un cuerpo humano cubriéndome toda la noche, me metí de nuevo a la habitación y caminé hacia mi mochila, quería escribir algo en mi diario.

Sin embargo el Dr. Tattward* tenía otras ideas, sentí sus brazos alrededor de mi cintura y yo grité mientras él me jalaba de regreso a la cama – Edward!

- Es muy temprano, regresa a la cama – dijo mientras se ponía detrás de mí y me abrazaba.

- ¿Eres así con todas tus amigas? – le bromeé mientras picaba su barriga.

- Nah, solo con las que en realidad me gustan – el resopló – ¿Cuándo fue la última vez que holgazaneaste en la cama?

- Ummm ¿nunca? – le respondí, mientras me volteaba para verlo.

- Entonces disfruta esto – dijo mientras me miraba y sus ojos se suavizaron, el gentilmente quitó un poco de cabello que había caído por mi mejilla cuando me jaló de regreso hacia la cama – ¿Estás incomoda conmigo Bella?

- Al principio – le respondí – Especialmente sin ropa, eres una especie de…bueno, un tipo musculoso Edward, y tienes un tatuaje.

- ¿Lo notaste eh? – Se rió entre dientes – Duele como el infierno, pero significa mucho para mí; mi amor por la música, mientras no la ejerzo, todavía tengo este recordatorio en las costillas de ese amor. ¿Por qué te hace sentir incomoda?

- Bueno, no estoy completamente segura de cómo responder eso – fruncí el ceño – Físicamente eres como perfecto, y estoy un poco intimidada por ti.

- Bella, estoy lejos de ser perfecto – soltó una risita – ¿Te he hecho algo para que te asustes?

- No, tú sólo has sido amable, cuidadoso y dulce – respondí honestamente – Es sólo que encuentro algo raro que alguien tan hermoso como tú, quiera ser amigo de alguien como yo.

- Ahora estoy confundido, tu eres hermosa Bella – dijo mirándome – Por dentro y por fuera, terca como el demonio, pero hermosa. ¿Por qué no piensas lo mismo?

- Tu escuchaste el ácido con el que mi padre llenó mi cabeza – dije tristemente, mirando un lunar que Edward tenía en su clavícula izquierda – Edward no soy exactamente delgada, tengo rollos y celulitis.

- Mi nariz es muy grande para mi cara y tengo que comprar dos zapatos de talla diferente – él dijo enarcando una ceja – Oh y estoy ciego como un murciélago, no tengo trasero, tengo las rodillas desiguales y tengo un lunar con vello entre los omóplatos que depilo con cera cada pocas semanas, vano lo sé, pero todos tenemos nuestras faltas. Bella tu peso no es algo para estar avergonzado, eres saludable y eso es todo lo que importa y eres muy hermosa Bella.

- ¿Por qué no te creo? – pregunté, mirándolo a los ojos.

- Porque en el pasado, no importa hace cuantos años, te han dicho lo contrario, ven conmigo – él dijo mientras salía de la cama. Se puso la sudadera que yo había dejado a un lado de la cama y me arrastró al baño.

- No – lloriquee mientras me detenía.

- Vamos hermosa – dijo, dándome una dulce sonrisa, entrelazó sus dedos con los míos y me llevó al cuarto de baño, parándome enfrente de él. Él era una cabeza más alto que yo y cabía bien justo debajo de su mentón – ¿Dime que es lo que ves? Solo cosas positivas.

- Bonita piel – le respondí, la única cosa con la que fui bendecida, la piel de porcelana de mi mamá.

- ¿Qué más? – el preguntó mientras ponía sus manos en mis hombros, negué con la cabeza, bajando la mirada hacia el lavabo, Edward gentilmente tomó mi barbilla y la levantó mirándome a través del espejo – ¿Quieres saber qué es lo que yo veo? Veo a una mujer que es asombrosa, tiene unos preciosos ojos cafés que son del color de la leche con chocolate; enmarcados por las más obscuras y largas pestañas. Su cabello es del color de la caoba que puede ser liso o rizado, de cualquier manera se siente como la seda. Su piel es como el alabastro que se calienta como pétalos de rosa cuando se sonroja, que es muy a menudo ... y ahí está – sentí mis mejillas calentarse y baje mi barbilla – En adición a su belleza física, su cerebro es inteligente y su corazón es compasivo. A pesar de lo que tu donador de esperma te hizo, le sigues siendo leal, sin embargo, es su pérdida el perderte.

- Tú no me estás describiendo – susurré.

- Lo estoy Bella – él dijo dándome una sonrisa –Estoy hablando como amigo y como un hombre que quiere algo más….

- ¿Qué? – le pregunté, mis ojos se abrieron como platos.

Él me dio la vuelta y me levantó suavemente sobre el mostrador – Bella sé que estas muy lejos de estar lista para una relación, demonios, ni siquiera yo estoy listo; pero no te voy a mentir y decirte que no me siento atraído hacia ti, toda tú. Quizás parte de esto es me siento muy protector de ti y otra parte es que desesperadamente quiero que creas en todo lo que te he dicho. Si una amistad es todo lo que me puedes dar, entonces lo tomaré. Pero el chico caliente, detrás de mi cabeza, mi pervertido te desea. Yo quiero estar contigo.

- Ni siquiera me conoces – fruncí el ceño.

- Sé lo suficiente para querer conocer MAS de ti – el respondió – En algún modo tú también lo quieres, ¿Por qué viniste aquí? Lo dijiste tu misma pudiste haber ido a un hotel, pero en lugar de eso llegaste aquí.

- No quería estar sola, estoy cansada de estar sola – le dije.

- Así que te arriesgarte a que te diera hipotermia y perder los dedos para estar con alguien – bromeó, yo reí y asentí – ¿Por qué no fuiste con Angela?

- Ella estaba con sus padres en Wheaton, la llamé pero no me respondió – dije – Además su compañera se muda mañana.

- Entonces me parece que tendré una invitada en mi casa hasta que te mudes con Ang – Edward se rió.

- ¿No te importa?

- Demonios no! Este lugar es muy grande sólo para mí. Mi casa es tu casa – el rió entre dientes – de todos modos, quería ser un holgazán, pero desde que cierta persona no se quiere acurrucar conmigo, estoy despierto ahora. ¿A qué hora tienes que estar hoy en el hospital?

- Te lo dije anoche – le reprendí.

- Recuérdamelo, estaba medio dormido y estoy viejo – resopló.

- Calla, no estás viejo, como sea, tengo que estar a las tres – respondí – Pero sólo tengo la bata que use anoche y un suéter y un par de jeans.

- Bien, arreglaremos ese problema – él dijo – Es el día después de Navidad, grandes descuentos, quiero decir masivos. Podemos comprar algunas cosas que necesites y quizás ver algunos muebles para tu nuevo lugar cariño, no tenemos que comprar nada, pero no duele mirar.

- Está bien – le dije – No tengo mucho dinero extra, quiero decir tengo una tarjeta de crédito pero las cuentas médicas de mi donante de esperma me están dejando seca.

- Cuando acabes tu ducha, vas a dejar de pagar eso, llamarás al hospital para que quiten tu nombre de la cuenta – dijo Edward fríamente – Tu trabajas muy duro para ganar tu cheque, esa sanguijuela no tiene por qué ver ningún centavo de eso – cerró sus ojos y se inclinó un poco más hacia mí – Lo siento, es sólo que estoy aterrado de cómo te pudo tratar así, él es tu papá. El debería jodidamente amarte Dios! Mi mamá pasó un día contigo y tú estuviste dormida casi todo el tiempo y ella te ama.

- Él no tiene corazón Edward – reí sin humor.

- Tienes razón – dijo el – Dejaré que tomes una ducha, ¿necesitas algunos calzoncillos? – el levantó las cejas, me sonrojé y me escondí detrás de mis manos, avergonzada asentí con la cabeza – No te avergüences, dulce niña, al menos alguien los usa; yo los odio, muy apretados alrededor de mis amigos.

- Como dejar a los niños moverse libremente – bromeé, me llevé las manos a la boca poniéndome roja como un tomate – Mierda, lo siento!

- No lo sientas! Fue gracioso – el gritó – Ya regreso Bella. Hoy vamos a tener un día divertido, sé que estás enojada por lo de tu papa y estresada por el dinero, pero maldita sea, tú te divertirás hoy ¿Hecho?

- Si Señor – dije mientras le daba un saludo militar, el besó mi mejilla y se lazó fuera del baño. Con gracia que yo no sabía que tenía, salté fuera del mostrador y tomé mi suéter y jeans, también un cepillo para el cabello y un pequeño estuche de maquillaje de mi mochila. Puse mi cabello en una cola de caballo, noté un cambio desde la última vez que estuve aquí, en lugar del gel de baño con olor a chico, había un gel de baño que olía como el que yo usaba; miré a la cortina de la ducha entrecerrando los ojos. Rápidamente lave mi cuerpo y me sequé con una gran toalla. Dentro del baño estaba el mismo paquete abierto de calzoncillos que dejé la última vez que estuve aquí. Consérvalos, hermosa – E

Rodé los ojos y me puse mi ropa interior, o mejor dicho la ropa interior de Edward. Terminé de arreglarme y salí del baño, tomé mi bolso de la mochila y metí mi diario en él, bajé las escaleras con las botas en mis manos; Edward se movía en la cocina como un remolino, yo simplemente me senté y lo observé, normalmente cuando te mueves así de rápido, dejas un caos detrás de ti; Edward dejaba orden, iba acomodando platos, tazas y cuencos con comida. Mientras lo miraba dejé que sus palabras taladraran en mi cerebro, el me encuentra atractiva ¿pero por qué? No tengo ni la más jodida idea, piensa que soy compasiva e inteligente, yo era esas dos pero ¿atractiva? ¿Hermosa? Yo no lo veo.

- No estoy seguro de que es lo que te gusta – dijo mientras me hacía señas de que entrara a la cocina – Tengo bagels, queso crema, fruta fresca, huevos en el refrigerador, si quieres un omelet….

- Sólo un bagel y fruta estará bien – le dije mientras me sentaba en la barra, me entregó un plato y yo empecé a servirme el desayuno.

- ¿Café?

- Si, por favor – sonreí, colocó una taza en frente de mí, junto con un poco de leche y azúcar. Cuidadosamente preparé mi café y comí en silencio; no un silencio incomodo era sociable, era….agradable.

- Bella, aquí hay una llave de repuesto de mi casa – dijo Edward mientras me entregaba una llave plateada – Como te quedarás aquí hasta mudarte con Angela, no quiero que te quedes esperando en la entrada arriesgando tu vida e integridad física, en el verano Bien! Puedes hacerlo. Pero ¿muerte en el invierno? No está nada bien.

- Gracias Edward, te la devolveré cuando esté oficialmente mudada – le dije mientras la añadía a mi llavero.

- Quédatela Bella – él dijo, lo miré a los ojos y algo chispeaba detrás de sus ojos verdes – Nunca me respondiste a lo que te dije en el baño.

- Eso es porque no sé qué responder, quiero creer cada palabra que dijiste; pero la voz detrás de mi cabeza me dice que me aleje – murmuré tristemente.

- ¿Por qué?

- Mi ex-novio Jacob – dije arrugando la nariz – Él me dijo las mismas cosas que tú durante el mes y medio que estuvimos juntos. Después tuvimos sexo y entonces yo soy un bote de manteca de cerdo y él no puede ser visto conmigo. Tengo miedo de que sea lo mismo contigo.

- ¿Cuántos años tenías? – Preguntó – ¿Cuántos años tenía Jacob?

- Yo tenía veinte y Jacob era un poco más grande, veintidós – le respondí – Él estaba en pre-med*.

- Otra vez, ¿Cuál es su nombre? – Preguntó Edward - ¿Apellido?

- Black, Jacob Black – respondí – Él no trabaja en el County; por lo que se, creo que trabaja en un hospital privado como cirujano o algo así.

- Bella lo que te hizo Jacob fue horrible, otra persona al a que quiero patearle el culo – dijo secamente – Bella, rápidamente aprenderás que soy muy sincero y genuino. Tampoco puedo mentir por una mierda, mis oídos se ponen rojos y comienzo a tartamudear como un maldito tonto, si no creo lo que digo jamás lo diré, y yo seguiré diciéndotelo hasta que lo creas. Y sobre la cosa de la atracción y relación; esperaré, soy un hombre paciente y un firme creyente de que las cosas buenas vienen a aquellos que esperan. Una vez que te des cuenta de todo tu potencial, serás imparable Isabella Swan.

Suspiré y lo miré a los ojos – Tienes razón en todo – le dije, con una confianza en mi voz que nunca había escuchado – He tenido tanto miedo desde que mi vida se convirtió en el infierno que he estado viviendo en las sombras. Quiero enseñarte algo, después de que lo leas te diré que es lo que quiero hacer, ¿Está bien?

- Me parece bien – él sonrió. Busqué en mi bolso y saqué mi diario, lo puse en la primera página y se lo di. El leyó mi lista, una vez que terminó su sonrisa era aún más amplia, tomé el diario de sus manos y añadí un nuevo punto a la lista.

Estaré dispuesta a explorar una relación con Edward, sin embargo, a mi ritmo. Lento.

Le di el diario de regreso, sonrojándome profundamente. Yo retorcía mis manos mientras lo veía leer mi respuesta. Su cara se rompió en una hermosa sonrisa y me volteó a ver – ¿De verdad?

- Lento, Edward – susurré – No creo que pueda manejar en este momento algo que queme. Tú eres en este momento mi querido y mejor amigo, tengo miedo de que si cruzamos esa línea nuestra amistad caerá y yo me quedaré sin nada.

- Puedo vivir con eso hermosa – él tomó aire – Por ahora es todo inocente y tu marcas el ritmo ¿está bien?

Asentí y salté del taburete; lo abracé enredando mis brazos alrededor de su cintura, el besó el tope de mi cabeza y me apretó suavemente.

- Ahora, vamos a comprarte algo de ropa y lo necesario para tu nuevo comienzo – él dijo alegremente.

- También debo conseguir algunas batas nuevas – dije contra su pecho – Las batas del hospital no están hechas para mujeres con pechos y trasero.

- Lo tengo – se rió – Vamos a empezar con eso y después tendremos algo de diversión – se alejó y me ayudó a ponerme mi abrigo, salimos hacia el auto y agradecidamente no nevó la noche pasada. Le di a Edward la dirección del lugar en donde compro mis batas, mientras íbamos en camino llamé al hospital y les informé sobre el cambio en la información de la cuenta para las cirugías y estancias en el hospital de Charlie. Las futuras consultas serán manejadas por el paciente o por Medicaid, no me tardé mucho en el proceso, me tardé alrededor de veinte minutos; pero ya estaba hecho.

Compré mis batas; no compre mis usuales con dibujos "felices", compré la azul marino y verde obscuro en mi talla; honestamente eran las más baratas. Saqué mi tarjeta de crédito y pagué por ellas. La vendedora me dio la bolsa y Edward tomó mi mano, sus dedos se entrelazaron con los míos y caminamos hacia el auto.

La siguiente parada fue la Torre de Agua*, hice algunos cálculos mentales y pensé que podría gastar unos quinientos dólares en ropa. Con los muebles y la ropa, estaba segura que agotaría mis ahorros – ¿Qué está mal? – preguntó Edward.

- Solo estresada por el dinero – fruncí el ceño – No sé cómo podré pagar la ropa, los muebles y otras cosas que necesito.

- ¿Te puedo decir algo sin que te enojes? – el preguntó mordiéndose el labio.

- ¿Qué es lo que hiciste? – le pregunté enarcando una ceja.

- Hablé con mi mama acerca de ti, como dije antes ella está un poco tomada por ti y se enojó mucho conmigo porque no fuiste conmigo en Navidad – se rió entre dientes – De todos modos, ella tiene un set de recamara que sería perfecto para tu nuevo lugar, tiene algunos golpes en la madera, así que ella dijo que no aceptaría nada de dinero por él, además de eso tenemos un edredón con sábanas y todo a juego, porque mis papás querían una cama King así que no lo usaron. Mi hermano se acaba de mudar a su propio departamento, así que quiere cambiar su escritorio, le pregunté si podía tomarlo para ti. Todo de lo que te tienes que preocupar es de tu ropa Bella.

- No soy un caso de caridad Edward – le dije.

- Sé que no lo eres, pero mi familia quiere hacer esto, son cosas que serán botadas si no las tomas. Es lo que los amigos y familia hacen el uno por el otro – dijo Edward en voz baja – Mi primer departamento era una mezcla de muebles de mi niñez, mis padres tiraron cosas y yo las saqué del basurero.

- Apuesto a que tu madre amó eso – bromeé.

- Ella lo odió pero entendió cuando le dije que era un hombre de veintiún años de edad viviendo sólo por primera vez, necesitaba tener mi propio departamento de mierda – se rió entre dientes – ¿por favor? – sacó su labio inferior y lloriqueó poquito.

- Oh, eso es lamentable – me reí – Detén eso.

- ¿Tomarás los muebles?

- Si quitas esa cara – resoplé.

Él sonrió y besó mi mejilla – Eso fue más fácil de lo que pensé – se rió. Salió del auto una vez que se estacionó y me ayudo a salir del Volvo. Normalmente iría a Kohl's*o a Target* por mi ropa; yo no tengo dinero para el centro comercial, sin embargo, Edward insistió en que entráramos a checar las rebajas. Estaba entre dos tallas, podía usar un extra grande pero si lo lavaba siempre se hacía pequeño; la 1X normalmente me quedaba muy grande, bueno eso sucedía con las tallas extra de Kohl´s o Target. En el centro comercial vi una tienda de Lane Bryant*, me mordí el labio y mire dentro de la tienda, había algunas cosas bonitas.

- Vamos Bella – dijo Edward mientras me jalaba dentro de la tienda. Lo seguí como un jodido leming*, dentro de la tienda fui asaltada con música a volumen alto y ropa brillante. Estoy usando ropa interior de hombre, necesitas ropa tonta, ropa interior. ¿Quizás algo pequeño y sexy para el caliente doc. que está sosteniendo tu mano ahora mismo? – ¿Te encuentras bien Bella? Estás muy muy… rosa.

- Ummm, sólo estaba haciendo una lista mental de lo que tengo que comprar, y estoy segura que no quieres verme como me pruebo ropa. ¿No hay alguna tienda varonil como Brookstone* en dónde puedes conseguir una lector laser o algo así? – bromeé, yo miraba furtivamente alrededor de la tienda y sentía lágrimas picar mis ojos.

- Bella me quiero quedar contigo; además quiero un desfile de modas – dijo mientras me abrazaba a su lado – Este es un adorable tono de azul, se vería hermoso contra tu piel – el levantó un vestido azul, con tirantes delgados y capas de chiffon azul real, con un bolero a juego.

- ¿En dónde usaría yo eso? – Le pregunté – Siempre estoy en el trabajo o en casa.

- Víspera de Año Nuevo – me guiñó un ojo; buscó en el estante y sacó uno presuntamente de mi talla y me lo entregó. Yo lo fulminé con la mirada mientras el caminaba por toda la tienda tocando la ropa. Rápidamente, tenía todo un probador lleno de ropa, Edward obtuvo su desfile de modas y yo un nuevo guardarropa completo con algo de ropa interior sexy y divertida. La única cosa por la que estaba vacilando era el vestido, costaba $200 dólares ¿Por una noche? Edward se dio cuenta de mi obsesión y se dirigió a la caja registradora.

- Edward! – siseé.

- Shhh – dijo dándome una sonrisa, muy a mi pesar la mujer le dijo el total y él le tendió una brillante tarjeta de crédito negra. Ella rápidamente le dio el vestido después de que el firmara el recibo y dobló la funda del vestido sobre su brazo. Lo miré con el ceño fruncido mientras yo pagaba por el resto de mi ropa, la vendedora me entregó cuatro grandes bolsas de ropa, con un total alrededor de $1000 dólares. Como ahora o tenía que gastar en muebles; tenía dinero extra para gastar en ropa. También ya no tenía que preocuparme de las cuentas médicas de mi papá.

El resto de la tarde transcurrió con nosotros haciendo tonterías en el centro comercial antes de conseguir algo de comer. La última parada fue Bed, Bath and Beyond* a comprar algunas cosas para mi baño. Regresamos a la casa de Edward y me cambié por mi nueva bata; nos llevó al hospital, incuso cuando su turno empezaba hasta las nueve.

Al terminar mi turno me sentí rara caminando en la casa de Edward sin el aquí. Le dije que lo podría esperar hasta que el saliera del hospital, pero él me empujó fuera del hospital a la media noche; me costó mucho conciliar el sueño, lo hice hasta un poco después de las tres de la mañana. Cuando me desperté a la mañana siguiente Edward estaba acurrucado a mí alrededor con su nariz enterrada en mi cuello. Me di la vuelta y lo miré, él era hermoso, no yo. Su cabello desordenado apuntaba en todas direcciones, sus pestañas eran increíblemente largas; cualquier mujer mataría por ellas. Demonios, yo mataría por ellas, mierda!

Sin embargo, a pesar de su belleza exterior, era su corazón lo que lo hacía más hermoso. Su paciencia, su bondad, su calidez, en sentido literal y figurado. Dios, está buenísimo! Y ¿no tiene playera?

Me moví fuera de sus brazos y bajé las escaleras, hice algo de café y hurgué en su cocina para preparar el desayuno. Me decidí por tostadas francesas y me puse manos a la obra para hacer el desayuno. Estaba por terminar cuando Edward bajó, usando sus adorables lentes y rascando su estómago desnudo – Comida – el bramó.

- Hombres, siempre pensando con el estómago – bromeé mientras ponía un plato frente a el – ¿Cómo estuvo el trabajo?

- Jodidamente aburrido – dijo mientras se frotaba los ojos – Odio trabajar en las noches, pero es un mal necesario.

- ¿Dormiste en el trabajo? – pregunté enarcando una ceja.

- Mi sillón es algo cómodo – sonrió mientras atacaba a su tostada – Sip, no te mudaras con Angela. Te conservaré aquí conmigo, esta es la mejor tostada francesa que he probado.

- Lo siento Dr. C. – bromeé – Hice un compromiso con Ang y me apegaré a eso.

- Bien – hizo un puchero – ¿Qué turno tienes hoy?

- Otra vez tres a medianoche – le respondí – Después estoy libre mañana para mudarme ¿y tú?

- Lo mismo que tu – respondió Edward mientras terminaba su desayuno – Yo iba a ir al gimnasio, tengo que trabajar en la cena de navidad, si quieres venir, te puedo ingresar como invitado.

- No tengo tenis, ni ropa de ejercicio – me ruboricé – Además, haré algo de ejercicio mañana con la mudanza.

- Cierto, bueno me voy a poner en movimiento. Ponte cómoda, ve un poco de televisión, usa mi computadora, puedes hacer lo que tu pequeño corazón desee. Bueno no asesinar, eso sería malo – se rió alegremente.

- Tienes un extraño sentido del humor Edward.

- Soy espontaneo – se encogió de hombros – Gracias por el desayuno, no debiste haberlo hecho; pero en verdad lo aprecio cariño.

- Es lo menos que puedo hacer desde que ha sido lo tan generoso conmigo para abrirme las puertas de tu casa en los últimos días – le dije.

Bella siempre eres bienvenida, no necesitas preguntarlo – él sonrió suavemente, se humedeció los labios y su mirada se encontró con la mía. Me sonrojé y levanté su plato apresurándome a hacer algo. Yo no estaba lista para eso, lento, necesitaba ir lento – Iré a cambiarme y regresaré en un par de horas – asentí y le sonreí sobre mi hombro, Edward bajó y besó mi frente antes de irse al gimnasio. Una vez que se fue, terminé con los platos, tomé mi bolso y saqué mi diario.

Diciembre 27, 2012

Mierda! Mierda! Mierda!

Estoy por las nubes.

MUUUUUUUUUUY por las nubes.

De cualquier modo, retrocederé. Mi papá, estúpido del año, me corrió de mi casa en Navidad. Sin saber a dónde ir llamé a Angela pero no respondió, después en un momento de pánico tomé un taxi y terminé en la casa de Edward; en la nieve, durante tres horas, me dio hipotermia y terminé en la cama con el ya mencionado Edward. Él estaba sin playera.

Él es jodidamente HERMOSO!

Pero, si es hermoso por dentro y por fuera. Y toma esto, él se siente atraído por mí y quiere estar CONMIGO! ¿Lo tiraron de cabeza cuando era niño?

Después la mañana siguiente se paró frente al espejo las cosas positivas que la ve en mí, más o menos puedo verlos. Es difícil creerlo cuando me lo dicen; por lo que puedo recordar, siempre me han ridiculizado y se han burlado de mí;.

Sin embargo, Edward dijo que me esperaría. Cada vez que me mira parece que sus ojos brillan y de repente soy asaltada por mariposas, mi estómago se retuerce de anticipación. Pero tengo tanto miedo de que sea como Jacob, el me aseguró que no será así; pero la vocecita en mi cabeza me sigue diciendo que esto "sea lo que sea" es muy bueno para ser verdad.

Dije que lo intentaría, quiero tratar. Sólo dios sabe que en verdad quiero intentarlo. He tenido algunos sueños tórridos sobre ser examinada por el Dr. Edward Cullen. Pero, ¿Y si yo soy la que manda esto al fracaso?

No pienses de esa manera Swan.

Tú eres digna para él. Él es digno para ti, son dignos el uno para el otro.


N/T: Que tal?! Nuestro Eddie ya le dijo sus intenciones pff es taaan lindo hahaha quien no quisiera ser examinada por ese Dr. Cullen algún día?! Hahaha. Y Charlie por dios! Esa basura de "hombre", solo recuerden todo se regresa! Espero que les haya gustado! Gracias por los reviews, favs, follows y obvio por leer! En respuesta al review de San: le pedí a la autora una descripción física de Bella en cuanto me responda lo publico. Rosie es anoréxica en el cap 2 explica, que no come porque es lo único dolor que puede "controlar" sabe que se está autodestruyendo, pero por la depresión que sufre no se da cuenta de las cosas. Y si, ya está tan delgada que necesita ganar peso ya que si sigue así morirá; por eso Edward la incita a que coma poquito. Ya leí esa historia y si lloré mucho!...

Besos!

Maff :)

*EMT/ Emergency Medical Technician: Técnico en Emergencias Médicas; están capacitados para responder rápidamente a las situaciones de emergencia relacionadas con asuntos médicos, lesiones traumáticas y las escenas de accidentes. Es parecido a un paramédico, sólo que en EUA el paramédico tiene estudios y puede dar diagnósticos médicos; varía el país, ya que en países como Inglaterra, Canadá, Costa Rica, México, Venezuela, Panamá; un paramédico y un EMT son lo mismo y para serlo deben de contar con un certificado o una carrera técnica.

*Tattward/ combinación de palabras Tatto o tatuaje y Edward; refiriéndose a que es un Edward tatuado.

*Pre-med/ es un término que se utiliza en los EE. UU. Para describir una opción que sigue un estudiante no universitario antes de convertirse en un estudiante de medicina. Se refiere a las actividades que preparan a un estudiante para la escuela de medicina. No es una carrera, sino que se deja total libertad al alumno para configurar el programa de asignaturas. Este grado tiene el objetivo de preparar a un estudiante para superar la «Prueba de Admisión en una Escuela de Medicina», en inglés MCAT.

*Water Tower Place o Torre del Agua/ es un rascacielos de 74 plantas y 262 metros (859 pies) en Chicago. El complejo está situado en la avenida 845 North Michigan Avenue, a lo largo de la milla magnífica (Magnificent Mile).

*Kohl's/ Almacén de ropa, zapatos y accesorios de marca pero lo venden a precio de rebaja.

*Lane Bryant/ Marca de ropa de tallas extra.

*Leming/ Son unos roedores pequeños que habitan en las tundras. Aquí Bella se refiere a este animal porque hay un mito que dice que los lemings se suicidan en masa; osea se siguen para suicidarse. Y lo hacen para la autorregulación de la naturaleza.

*Brookstone/ Tienda minorista que vende una amplia variedad de productos, incluyendo helicópteros de control remoto, reloj despertador, sillones de masaje , altavoces, accesorios iPads, mantas, almohadas, y muchos otros artículos de estilo de vida.

*Bed, Bath and Beyond/ Es una cadena de tiendas que vende principalmente productos para el dormitorio y el baño, además de cocina y el comedor.