Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso.

Autora: Ahora, esta historia está basada en un hospital. Mi entrenamiento medico viene de ….WebMD. No soy doctora. Soy maestra de música que tiene una loca imaginación y una gran inclinación por las cosas sobre Twilight.


Capítulo Siete

BPOV

¿Esto era un sueño? ¿La noche pasada de verdad sucedió? ¿Fui besada por Edward? Abrí mis ojos lentamente y vi que estaba en mi nueva habitación en el departamento de Angela; sentí calor detrás de mí. Después un agarre en mi cintura; miré por encima de mi hombro y vi a Edward, deliciosamente despeinado detrás de mí, los rastros de mi labial en su boca confirmaron mis preguntas soñolientas. Nos habíamos besado, la hinchazón de sus labios indicaba que nos habíamos besado demasiado.

Me voltee en sus brazos y pase mis dedos por su suave cabello, canturreó atontado y me acercó más a su duro cuerpo. Jesús, él está hecho como un maldito dios. Esos abdominales... esos pectorales... y maldita sea, ese tatuaje... – Es muy temprano, Bella – gruñó.

- Lo siento – me reí – Alguien estaba presionando mi vejiga.

- Podrías haber preguntado – dijo abriendo un ojo –Te ves culpable.

- Yo no soy culpable de nada – le dije, mordiéndome el labio; Bueno, soy culpable de que te comía descaradamente con los ojos mientras dormías ¿Eso es algo malo?

- Uh, huh, te estás mordiendo el labio; haces eso cuando no estás segura de algo o cuando estás mintiendo – dijo mientras su mano se movía hacia mi labio – Pareces estar muy segura de este momento, lo que indica es que estás mintiendo.

- Nop – chillé mientras trataba de zafarme de sus brazos conteniendo la risa. Él estaba muy cerca de encontrar mi punto cosquilludo; movió su mano hacia arriba de mi cintura – Por favor, no.

- ¿No qué? – él preguntó, sus ojos verdes bailaban; apretó mi costado y me retorcí, soltando un pequeño chillido que parecía más una risita nerviosa – ¿Alguien tiene cosquillas?

- Nunca – dije juntando mis labios para detener la risa que amenazaba con salir de mi boca.

- Eres una mentirosa Swan – sonrió mientras su mano se deslizaba debajo de mi camiseta y sus dedos suavemente corrían sobre mi costado, justo debajo de las costillas. Me reí, echando la cabeza hacia atrás alegremente.

¡Alto! Tengo que hacer pis – me reí – Si no quieres tratar con la limpieza...

- Está bien – dijo mientras sus manos dejaban mi cuerpo; sin embargo, me miraba mientras calmaba mi respiración – ¿Sabes que tan hermosa te ves cuando te ríes? Es jodidamente hermoso Bella.

Me sonrojé y agaché la cabeza. Yo realmente no lo podía creer. Era primera hora de la mañana. Hermosa es la última cosa que probablemente era; me deslicé y logré salir del abrazo de Edward. Sonreí mientras salía de mi habitación y entraba al baño; me lavé los dientes y revisé mi reflejo en el espejo y honestamente no veía la "belleza" que Edward mencionaba. Anoche, no me había quitado el maquillaje; mi rímel estaba corrido debajo de mis ojos, mi cabello estaba aplastado y tenía arrugas de almohada en mis mejillas. Atractivo; lavé mi cara y puse mi cabello en una cola de caballo. Terminé y caminé de regreso a mi habitación; Edward estaba apoyado contra la cabecera de mi cama, luciendo jodidamente sexy con sus lentes y sip, seguía sin playera.

- ¿Quieres algo para desayunar? – Le pregunté – Puedo preparar algo, si quieres.

- En un minuto – dijo – ¿Puedes venir y sentarte a mi lado?

- ¿Hice algo mal? – Pregunté, mi corazón latía furiosamente.

- ¿Qué? No! Bella, no hiciste nada malo – dijo – Sólo quiero hablar sobre nosotros y dónde nos encontramos en nuestra relación.

- Oh, está bien – le dije mientras trepaba la cama, sentándome frente a él con mis piernas dobladas debajo de mí. Me habría gustado haber estado fuera de mi pijama y haberme puesto un bra; pero el parecía muy convencido de hablar en este momento.

- Bella, sabes que me gustas ¿cierto?

- Lo sé, sin embargo, todavía estoy tratando de entender por qué – bromeé, tratando de sonar graciosa; sin embargo, Edward frunció el ceño. Mi broma no fue tan buena – Lo siento.

- No te disculpes Bella; es sólo que me molesta cuando hablas de ti como si no valieras nada – él dijo – Eres una mujer increíblemente hermosa con un corazón hermosa y alma amorosa; entiendo porque te menosprecias. Porque nunca has tenido a nadie a tu lado; nadie te decía que eres hermosa…. Pero lo eres. Muy hermosa.

- Lo estoy intentando Edward; catorce años de burlas y tormentos no van a cambiar de la noche a la mañana – dije en voz baja – Sin embargo, estoy trabajando en ello.

- Me alegro, pero tengo que preguntar... ¿por qué? – él preguntó, arqueando una ceja por encima de sus lentes.

- ¿Por qué estoy trabajando en mejorar? – aclaré, Edward asintió – Porque estoy lista para dejar de vivir en las sombras. Ahora, tu amistad y atención ha hecho mucho por mi actitud, pero también me mostró lo que debería ser capaz de conseguir; no debería ser el conducto de abuso de Charlie, no debería ser la enfermera que todos torturan en el trabajo; me valgo de tantas cosas. Sin embargo, yo no estoy acostumbrada a la atención positiva; y menos a recibir elogios o alabanzas. Siempre fui la enfermera puerquito o la hija que no vale nada.

- ¿Quién te llamó Enfermera Puerquito? –preguntó Edward, sus ojos verdes llameaban con furia.

- El Dr. Crowley y el Dr. Newton; nunca delante de los pacientes ni nada por el estilo, pero los escuché referirse hacia mí de esa forma en sus conversaciones – me sonrojé – Lo incluí en mi queja con el Dr. Sánchez.

- Hablaré con el Dr. Sánchez en mi próximo turno, su comportamiento es muy poco profesional. Todos estamos en el mismo negocio de asegurar que nuestros pacientes son atendidos; no de burlarse de sus compañeros de trabajo – gruñó – Todavía no trabajo con el Dr. Newton, pero me encontré con el Dr. Crowley en mi primer día después de que llené los papeles en recursos humanos; él fue quien me advirtió sobre el café. También me advirtió sobre ti y tu 'incompetencia'. Estoy pensando que voy a tener una conversación con el Dr. Crowley.

- Si sientes que es lo mejor – me encogí de hombros y fruncí el ceño.

- Lo es Bella; él estaba actuando como un completo idiota y la evaluación de tu trabajo es absolutamente injustificada. Eres una de las mejores enfermeras de nuestra área; y no estoy hablando como tu novio, hablo como el jefe adjunto de la sala de Emergencias – él dijo.

- ¿Novio?

- Bueno… mierda. Esperaba preguntarte si querías ser, bueno, no se… - dijo tratando de encontrar las palabras correctas – Umm, si ¿quieres ser exclusiva? Dios, sueño como un completo idiota; sólo debería escribir una maldita nota, ¿Quieres ser mi novia? ¿Sí o no?

- ¿Puedes pasarme mi diario? Está en la mesita de noche – susurré, él frunció el ceño cuando me dio el diario – De hecho esto es para ti, escríbeme una nota.

- ¿Es en serio?

- Sip.

Edward me dio una sonrisa torcida y tomó una hoja en blanco – ¿Por qué no nos haces el desayuno y yo escribiré tu nota está bien?

- Bien – dije mientras salía de la cama – ¿Alguna preferencia?

- Comida – dijo encogiéndose de hombros – Soy un chico, soy como un triturador de basura humano; comeré cualquier cosa, excepto calamares. Esa mierda sabe a ligas fritas, asqueroso.

- Tomo nota – le dije mientras me dirigía a la cocina. Hice un poco de café y decidí hacer un poco de comida de cruda para todos. Yo estaba bien desde porque dejé de beber temprano, pero sabía que Angela se va a sentir mal hoy y Ben probablemente estará adolorido por todo el sexaje que obtuvo anoche. Hice huevos, salchichas, tocino, croquetas de papa; mientras cocinaba, Ben salió de la habitación de Angela, caminando como un zombi.

-TOCINO! Productos procesados de puerco! – bramó.

- Eres un típico hombre Ben – me reí mientras le servía un plato – ¿Tu otra mitad quiere algo?

- No. Está demasiado ocupada adorando al dios de porcelana en este momento – dijo Ben mientras se dejaba caer en la mesa de la cocina - ¿Estás sola? – preguntó Ben moviendo las cejas sugestivamente.

- No, Edward está en mi habitación – me sonrojé.

- Entonces, ¿ustedes dos ya lo hicieron "oficial "o algo así? – Preguntó Ben, escarbando en su desayuno.

- Creo que sí. Estábamos como hablando de ello cuando me pidió algo para desayunar – me reí.

- ¿Bella? ¿Tienes alguna bata aquí? – Llamó Edward desde mi habitación – Realmente no quiero usar mi ropa formal.

- Espera – le dije – ¿Te importaría cuidar el huevo mientras le doy una bata?

- Seguro Bella – Ben sonrió mientras se paraba de un salto para tomar mi lugar frente a la estufa. Regresé a mi habitación y fui al closet que todavía estaba un poco vacío. Sin embargo, ahí estaba una bata del hospital que tomé hace unas semanas y estaba en mi mochila. Se la di a Edward y sonrió agradecidamente.

- También tengo un cepillo de dientes extra en el botiquín del baño – dije mientras le sonreía tímidamente.

- Gracias, dulce niña – él dijo mientras besaba mi mejilla – Te dejé una nota, léela después de que me vaya; ¿de acuerdo?

Parpadee y asentí con la cabeza. Corrió por el pasillo e hizo su rutina matutina mientras yo iba a la cocina a terminar el desayuno; Angela estaba sentada en la mesa, gimiendo en voz baja mientras tenía la cabeza sobre la mesa – ¿Estás bien, Ang?

- Shhhhhh – dijo entre dientes – Habla más bajito, hay mucho ruido.

- Toma Ang – le dije mientras le ponía enfrente un vaso con jugo de naranja y le daba dos ibuprofeno; también encontré un poco de vitamina B en sus gabinetes y la incluí con el ibuprofeno – Tómate esto y después una botella con agua. Sin embargo, hazlo lentamente; a menos que quieras vomitar.

- Está bien, pero en serio baja la voz; estás como que gritando – dijo mirándome ceñuda.

- Claro Ang – me reí, sacó la lengua y tragó sus pastillas. Edward caminó hacia la cocina y le echó un vistazo Angela y se mordió el labio para no reír; me encogí de hombros y le serví un plato de comida. Se sentó y le puse una taza de café junto a su plato frente a él.

- No volveré a tomar otra vez – se quejó.

- En serio, odio tener resaca. ¿Siquiera llegué a la media noche?

- Si, Angela – Ben se rió nerviosamente – ¿No te acuerdas? Quiero decir, nosotros… bueno, ¿Tú sabes no?

- Genial! Tuve sexo asombroso y ni siquiera lo recuerdo, joder! – Angela gruñó poniendo su cabeza entre sus brazos.

- Bueno, supongo que eso significa que voy a tener que compensarte por ello – dijo Ben con una sonrisa – ¿Sabías que la mejor cura para la resaca, son los orgasmos? No tengo que estar en el hospital hasta las tres; tenemos al menos tres horas antes de que me tenga que ir.

Angela lo miró y sonrió lentamente. Luego se dio cuenta que tenía una audiencia – Umm, ¿te importa? – preguntó ella, sonrojándose.

- Adelante Ang – solté una risita – No te diviertas demasiado y mantén los gritos al mínimo.

- Yo no grito – dijo Angela rotundamente.

- Lo siento bebé, pero si lo haces – Ben rió. Angela lo miró mientras él corría a la habitación de Angela. Ella no tardó en seguirlo. El ruido sordo y el grito de Ben indicaron que se había abalanzado sobre él, causándole cierta cantidad leve de dolor.

- Son lindos – rió Edward.

- Lo son, Ang ha estado enamorada de Ben desde hace tiempo y es emocionante que ellos finalmente están juntos – respondí – Y, ¿Qué harás por el resto del día?

- Estar aquí, hasta que le des una patada a mi pálido trasero fuera de tu casa – sonrió inclinándose sobre el plato ya vacío de comida – Si eso te parece bien.

- Suena bien, ¿Quieres ver algún juego de Futbol Americano Universitario?

- Claro, mientras pueda acurrucarme contigo – el respondió, me sonrojé. Otra vez – Ahora; tú cocinaste el desayuno, yo lavo los platos.

- Realmente no es gran… - empecé a decir.

- Ve a bañarte y ponte más hermosa; yo lavaré los platos – dijo mientras me ayudaba a salir de mi silla y me empujó hacia mi habitación. Me voltee y comencé a protestar, Edward señaló el baño; me reí y entré a mi habitación, tomando la ropa que usaría ese día. Me decidí por algo cómodo, un pantalón de yoga y una sudadera que combinaba; me fui a la ducha y lavé mi cuerpo, disfrutando de la nueva ducha que tenía en mi nuevo departamento. Terminando seque mi cabello y lo puse en un moño desordenado; usé un poco de rímel y algo de gloss en los labios antes de salir hacia la sala de estar. Edward estaba en el sillón, cambiando los canales; cuando me vió su rostro se rompió en una sonrisa radiante y le dio una palmadita en el sofá a su lado; caminé hacia él y me senté, doblando las piernas debajo de mí.

- Recibí una llamada telefónica de mi hermano – dijo Edward mientras agitaba su BlackBerry frente a mí – Él está totalmente enamorado de Alice.

- ¿En serio? Anoche parecían estar bastante cómodos – añadí.

- Lo hacían, estaban a una paso de tener sexo público – Edward resopló.

- ¿Amor a primera vista? – pregunté, arqueando una ceja.

- ¿No crees en el amor a primera vista?

- Creo en el amor, pero toma tiempo construir una buena relación. Además, el amor a primera vista sólo pasa en los cuentos de hadas y en la ficción. No en la realidad – dije con amargura.

- Perdón si te molesté Bella – dijo mientras me jalaba más cerca de él.

- No lo hiciste, es sólo que estoy cansada – dije en voz baja – Yo pensaba que me había enamorado de Jacob a primera vista.

- ¿Cómo sucedió? – preguntó Edward mientras entrelazaba sus dedos con los míos; se sentía perfecto tener mi mano rodeada por la suya. Sonreí y apreté sus dedos; Edward respondió levantando nuestras manos besando mis nudillos.

- Bueno, en mi primer día en el campus de la Universidad; me acababa de transferir y era la clase de bioquímica. Jacob era el asistente del profesor, yo pensaba que él era el hombre más guapo que había visto en toda mi vida; alto, más alto que tú, piel de color rojiza, cabello negro, ojos café obscuro, musculoso, sonrisa brillante, amable y atento. Teníamos laboratorio y después de la segunda clase Jacob me preguntó si quería tomar ir a tomar café con él; nunca me habían invitado a una cita, así que inmediatamente dije que sí. Yo estaba sorprendida de que ese chico quisiera pasar tiempo conmigo.

- Fuimos a un pequeño café justo fuera de la pequeña Italia. ÉL me platicó que estaba en el último año de pre-med, ya había hecho su examen de admisión para la escuela de medicina y había sido aceptado en la Universidad de Chicago.

- Dijiste que Jacob tenía veintidós ¿cierto? – preguntó Edward.

- Si, se tuvo que tomar un año sabático para ayudar a su papá que tiene diabetes – expliqué, Edward asintió y besó mi mano otra vez – Como sea, desde ese día nuestra relación progresó a una amistad; pero para mí, estaba evolucionando hacia algo más. Me había enamorado de Jacob y lo quería desesperadamente; después de un mes o algo así él me llevó a una cita apropiada. Fue por mí a mi viejo departamento que compartía con mi papá; fuimos al boliche y después a cenar. Continuó hablando sobre lo hermosa que era; y mientras nuestra cita avanzaba yo comenzaba a creerlo.

- El me dio todas mis primeras veces; mi primer beso, mi primer abrazo de un hombre que no fuera mi papá, mi primer "faje", sin embargo, todo era casto. Él en realidad nunca me besó como tú lo hiciste anoche, él sólo me daba pequeños picoteos y mordisqueos en mi labio.

- Después de seis semanas, Jacob comenzó a morderme más fuerte, él quería más. Yo estaba aprehensiva pero desde que pensé que él me amaba y yo sabía que lo amaba, estaba dispuesta a hacerlo.

- ¿Él alguna vez te dijo que te amaba? – preguntó Edward mientras frotaba su pulgar en mis nudillos.

- No, aunque yo si se lo decía. Pero, era tan ingenua; durante el tiempo que estuvimos juntos me daba cumplidos sucios e insinuaciones de que tenía que bajar de peso. También cuando salíamos él ordenaba por mí, pedía ensalada o sopa al contrario de la masiva hamburguesa o la carne que el pedía; también dejé de comer normalmente, para estar delgada para él. Para hacer que el me quisiera; estaba debajo de la talla diez, estaba muy orgullosa de mi cuerpo en ese punto. Tenía curvas pero no era un puerquito; me sentía lo suficientemente cómoda para enseñarle a Jacob todo mi cuerpo.

- él hizo reservaciones en un hotel, tuvimos la más romántica cita en la suite Hancock. Estaba usando un lindo vestido y debajo del vestido usaba lencería sexy, esperando ansiosamente el desenlace de la velada. Después de la cena Jacob me llevó a un pase en carreta antes de regresar a la habitación de hotel; todo fe muy romántico, o al menos así empezó. Nos besamos, todavía castamente y lentamente nos quitamos la ropa; caímos en la cama y Jacob no decía nada, sólo me miraba. Su aversión estaba oculta, pero yo podía ver el asco en sus ojos; todavía estaba muy gorda para él. Pero continuamos, hubo poco juego previo; Jacob sólo me besaba brevemente y acariciaba mis pechos antes de tomar un condón. Se lo puso y empujó dentro de mí, sin importarle lo que yo estaba sintiendo.

- Me dolió demasiado, porque en realidad no estaba lista para él, hubo mucha sangre cuando atravesó mi himen. Antes de darme cuenta mi virginidad se había ido y Jacob rodaba sobre su costado, ignorándome por el resto de la noche.

- al siguiente día me llevó a mi departamento y dijo que me llamaría, nunca lo hizo – sollocé – Todavía lo veía en clase pero él me ignoraba; unas semanas después lo vi en una fiesta con alguna una rubia tonta, con tetas falsas y cintura pequeña llamada Nessie; quién también estaba en nuestra clase. Cuando lo vi con ella él se mofó de mí; me molestó que él ni siquiera había "terminado" conmigo, sólo me cogió y se fue. Después de eso me di por vencida, me atasqué de alimentos que engordan y me enterré en mis estudios. Me gradué primera de mi clase y me ofrecieron numerosos puestos en muchos hospitales; estuve muy cerca de irme a Minnesota a trabajar en la Clínica Mayo, pero decidí quedarme aquí por mi papá. Él estaba saludable en ese tiempo, pero no quería que se quedara solo.

- ¿Has visto a Jacob desde esa vez? – preguntó Edward con voz tensa, mostrando su enojo.

- No, no recientemente – respondí – Un día me lo encontré en el metro pero ni siquiera me reconoció; él sólo miró a través de mí, ignorándome. Honestamente espero no volver a verlo otra vez; por lo que he escuchado es un imbécil de primera clase.

- ¿Dijiste que es cirujano?

- Si, en el Northwestern – le dije – Creo que es el jefe de cirugía cardiotorácica o algo así. Totalmente él tiene un "complejo de dios"

- La mayoría de los cirujanos lo tienen – Edward se rió, después su sonrisa se desvaneció - ¿Tú no saliste con nadie después de Jacob?

- No, él me lastimó demasiado – fruncí el ceño – Además, después de lo que me hizo pasar, pensé, ¿quién querría esto? – Hice un gesto señalando mi cuerpo, todavía asqueada por los rollos y bultos debajo de mi ropa.

- Yo lo quiero – dijo Edward con simpleza – Bella, nadie es perfecto; si lo fuéramos seríamos dioses, y no lo somos. Todos tenemos nuestras imperfecciones, ya te dije las mías; y si, sé que estoy en forma, pero eso no significa que soy perfecto. Cada quién tiene sus rasgos y matices que los hace especiales y hermosos; una persona puede ser completamente encantadora en el exterior, pero su corazón puede ser tan negro como la noche y eso es lo que los hace feos. Jacob suena así, él puede tener belleza física, pero lo que te hizo fue deplorable; te mereces a alguien mejor que eso, alguien que sepa amar y, al parecer, él no lo hizo. O mejor dicho, él no lo sabe hacer.

- Lo sé ahora, pero en ese tiempo todo lo que quería era ser de él y me imaginé que dándole mi virginidad lo sería – sollocé – Supongo que no fue así, de todos modos, no es como si quisiera estar con él. Probablemente él es tan narcisista que no puede ves más allá de su minúsculo pene.

- ¿Pequeño? – Edward se rió con satisfacción, levanté mi dedo anular, arrugando la nariz – Maldición, eso es bastante triste. Y voy a ser totalmente honesto contigo, yo soy más grande que eso; MUCHO más grande.

- Suena como si me fuera a acostar con usted Dr. Cullen – me reí.

- Espero que sí, pero será al paso que tú desees – dijo con sinceridad.

- Ya te conté sobre mi patética vida amorosa; es tu turno – dije dándole una sonrisa alentadora.

- Suena justo – dijo Edward mientras movía su brazo detrás de mí, distraídamente jugaba con mi cabello mientras comenzaba a contarme sobre su historia romántica – Cuándo era más joven yo era un friki, frenillos, lentes, acné y físicamente era escuálido. No me sentí cómodo conmigo mismo hasta que entré a la Universidad; poco a poco mi vida cambió, ya no tenía frenillos, encontré la maravilla de los lentes de contacto y me convertí en un muy buen amigo de los jugadores de futbol americano que vivían en el mismo piso que yo en Dartmouth, quienes me mostraron lo divertido de ir al gimnasio. Oh, y también yo los ayudaba con su tarea. –yo todavía era un friki de corazón. Como sea, el primer año de Universidad realmente no salía, acababa de pasar por mi metamorfosis; por así decirlo. En el segundo año, salí con muchas chicas; no te voy a mentir, me convertí en un mujeriego, otra falla…. Te dije no soy perfecto. Perdí mi virginidad en el sucio baño de una fraternidad, con una chica de hermandad al azar. No recuerdo su nombre, pero los dos queríamos sexo y lo tuvimos.

- Por favor, dime que te protegiste – fruncí el ceño.

- Dios, sí. Siempre he usado condón, la única vez que lo he dejado de usar fue con mi ex-esposa; y eso porque al principio ella estaba en control de natalidad y después de eso quisimos tratar de tener familia – explicó – Puede que haya sido un mujeriego, pero sol algo exigente sobre esas cosas. También puedo asegurarte que estoy limpio y te puedo dar los resultados de los exámenes de sangre más recientes que me he tomado para que verifiques. Si tú quieres.

Asentí y me sonrojé – Confío en ti Edward, no es como que vamos a tener sexo e inmediato – susurré – Quiero estar segura antes de tener algo más físico contigo; no creo que pueda manejar otra situación como la que tuve con Jacob.

- Tampoco espero que lo hagas – dijo Edward mientras gentilmente acunaba mi rostro con sus manos – Eres una mujer hermosa y mereces ser respetada, cuidada y amada. Sólo espero que sientas que soy digno de eso.

- Sólo el tiempo lo dirá – dije rompiendo su intensa mirada en mis ojos. Sus dedos se deslizaron hacia mi mentón y acercó mi rostro hacia el suyo; sus labios acariciaron los míos suavemente y apoyó su frente contra mí. Jesús… este hombre sabe besar. Nada de lo que Jacob alguna vez me hizo, se compara a lo que la boca de Edward me puede hacer – Wow.

- Lo sé – susurró de regreso – Nunca me he sentido así Bella; me pierdo cuando estoy contigo y nunca quiero encontrar mi camino de regreso. Siempre y cuando estés cerca de mí – Cerró los ojos y otra vez me besó tiernamente antes de retroceder – ¿Quieres que continúe?

- No quiero oír hablar de todas sus hazañas –bromeé.

- Dios, yo nunca… No soy tan imbécil, ese es mi hermano. Dividió su pequeño libro negro y señaló cada punto positivo y negativo de sus conquistas – dijo con sus ojos verdes escandalizados - Como sea, en la Universidad nunca tuve realmente una novia, sólo una serie de mujeres a quienes regularmente llamaba cuándo estaba caliente. No fue hasta que estuve en la escuela de medicina que quise sentar cabeza; ahí fue cuando conocí a Tanya mi ex-esposa.

- ¿Ella también era medico?

- Sí. Sin embargo, ella es cirujano plástico – explicó Edward – Ella tiene una práctica bastante lucrativa en Seattle; ella es muy solicitada por muchos pacientes ya que revolucionó una nueva técnica para la rinoplastia y está trabajando en una mezcla para borrar permanentemente las arrugas y manchas de la edad. Tanya es brillante y una Doctora increíble.

- Y dijiste que tu matrimonio terminó porque…. ¿Ella era gay? – pregunté.

- Sip, hace aproximadamente dos años nuestra vida sexual se detuvo; ella no me dejaba tocarla, nuestros besos eran muy inocentes y apenas hablábamos. Antes de eso, Tanya era muy sexual y no te voy a mentir, teníamos una vida sexual muy saludable – se rió nerviosamente mientras sus orejas se convirtieron en un rojo brillante – Cuando le pregunté, me dijo que me amaba pero que ella estaba enamorada de otro, yo estaba furioso y me pregunté ¿acaso mi esposa me estaba engañando? Tanya se disculpó y dijo que se suponía que las cosas no tenían que suceder así, pero que se había encontrado con alguien mientras ella estaba en alguna conferencia médica en Hawaii, nombró a Irina. Yo por poco me hago en mis pantalones cuando ella dijo eso. Mi esposa estaba enamorada de una mujer; una mujer muy marimacha. Irina es alta y luce un poco como yo, sólo que sin pene y con unos pechos muy grandes. Y bueno para no hacerte el cuento muy largo, Tanya me pidió el divorcio, el cual le concedí, ya que yo no le iba a negar su verdadero amor. Además, el amor que ella e Irina se tienen es algo mágico. Irina la adora y Tanya es increíblemente feliz; una vez que el divorcio terminó, recogí mis cosas y me mudé aquí para estar con mi familia – explicó Edward.

- ¿Te gusta Seattle?

- Muchísimo, extraño demasiado la ciudad; especialmente el clima. Odio el frío. Pero no me iría por nada del mundo, hay algo aquí que no creo que pueda abandonar algún día – él me dijo sonriéndome torcidamente.

- ¿Qué? ¿Tu familia? ¿Tú trabajo? – pregunté, mirándolo a los ojos.

- Son importantes, pero eso no es de lo que estoy hablando – dijo Edward en voz baja, casi con reverencia.

- Bueno, entonces ¿Qué es?

- Tú – él respondió.

Mi corazón comenzó a latir frenéticamente.

Poco tiempo después de la confesión de Edward, Angela y Ben salieron de su habitación luciendo felices y con cara de haber tenido mucho sexo. Se nos unieron para ver algo de futbol antes de que Ben tuviera que irse al trabajo; Edward se fue junto con Ben, diciendo que él necesitaba lavar algo de ropa y ver a su hermana. Sin embargo, me di cuenta que no quería irse pero los quehaceres llamaban su nombre. Antes de irse, Edward me besó hasta dejarme sin sentidos y me recordó leer mi diario por la nota que escribió para mí.

Después de que Ben y Edward se fueron, Angela saltó fuera del sillón y se fue a su habitación, mientras yo iba a mi habitación a leer la nota que Edward había dejado. Estaba ansiosa por ver que es lo que él tenía que decir; tomé mi nuevo iPod y lo puse en aleatorio; encontré mi diario en la mesita de noche. Me metí con impaciencia en la cama que olía a la colonia de Edward, pasé las páginas y encontré la nota de Edward.

01 de Enero, 2013

Hermosa, esto fue tu idea así que lo haré! Sin embargo, parece apropiado desde que ésta es tu manera de procesar tus sentimientos; te dejo una nota, una carta de amor, una entrada en tu diario, una evidencia de mi fantástica naturaleza. (Soy un tonto, lo sé)

Yo sé que no lo has tenido fácil y también que estás vacilante en volver a confiar. Sin embargo, soy tan afortunado de que me hayas abierto tu corazón y de que estés dispuesta a poner tu confianza en mí. Bella, eres una mujer increíblemente amorosa, brillante y hermosa. Alguien que espero hará un gran impacto en mi vida; ya lo has hecho dulce niña. Has sido una amiga para mí y alguien en quién puedo confiar en el trabajo; y ahora, en el juego.

Tú estás a cargo en que tan rápido o lento progresamos en esta relación, soy un hombre paciente y yo NUNCA te presionaré en hacer algo con lo que no estés cómoda. Necesitamos construir la confianza entre nosotros antes de movernos a hacer algo más físico, emocional y mental. También, nunca esperaré o haré que cambies quién tu eres para satisfacer mis necesidades; eres perfecta y hermosa justo de la forma en que eres.

Yo sé que en este momento probablemente estás rodando los ojos, dudando sobre lo que estoy diciendo pero en realidad eres todo eso. Y me mantendré diciéndotelo hasta que me convierta en un pitufo o hasta que finalmente lo creas.

Sé que nos acabamos de conocer y que estamos haciendo esa difícil transición de la "zona de amigos" (Culpa a Emmet por eso…. es su término) hacia una relación más romántica, pero la profundidad de los sentimientos que tengo hacia ti es sorprendente. Yo nunca, NUNCA me he sentido de esta forma con nadie, incluyendo mi ex –esposa. Si, la amaba, mucho; pero era más como una atracción, mientras que contigo es algo que me golpeó de la nada. Y eso es algo bueno.

Ahora, en la parte fantástica de mi nota, entrada de diario, carta de amor y todo eso…

¿Quieres ser mi novia? Envíame un mensaje de texto con tu respuesta. (Te diría que marcaras una respuesta, pero quiero que guardes esta nota para re-leerla a tu gusto si alguna vez olvidas cuanto me importas). Si o No…

Con amor

Edward

Mi corazón golpeaba contra mi pecho mientras cerraba mi diario. Edward, precioso, de buen corazón, hermoso, inteligente, maravilloso, quiere que yo sea su novia. ¿Confío en el? ¿Estoy lista para comenzar esto? ¿Yo sobreviviría si llegamos a terminar? ¿Él me seguirá queriendo después de que vea mi cuerpo?

Me acerqué a mi escritorio y tomé mi celular; busqué en mi lista de contactos y encontré el nombre de Edward. Abrí un nuevo mensaje y puse la única cosa para la que tenía respuesta y era su pregunta, ¿quieres ser mi novia? Teclee mi respuesta y le envié el mensaje.

Sí.

xxAPFLxx

Decir que Edward estaba extasiado cuando le respondí a su pregunta era quedarse corto. Él me llamó y me dijo que estaba de regreso a mi departamento para que pudiera pasar algún tiempo conmigo, besándome, abrazándome y siendo una pareja. Por desgracia, el tráfico y una hermana muy persistente impidieron que eso sucediera. Edward se comportaba como un niño malhumorado mientras conducía de regreso a su casa, molestando y quejándose de que él debería estar con su novia.

Santa mierda.

Yo era la novia de Edward.

Como sea, debo seguir adelante, todavía tengo mis momentos de típica fanática gritona cuando pienso sobre eso. El Dr. Crowley me gritó un par de veces porque no estaba "por encima de sus necesidades" mientras él estaba suturando a algunos pacientes; me destrozó, pero en lugar de ponerme a llorar por eso simplemente lo tomé. Yo estaba mal, debí de haber tenido la jeringa de lidocaína lista en lugar de estar pensando en mi jodido novio caliente.

Ahora, a pesar de que Edward y yo estamos juntos, todavía no estoy poniendo todos mis huevos en una canasta. Todavía estoy enfocada en intentar "mejorarme" a mí misma. Me reuní con un consejero el 2 de Enero y pasamos una hora hablando de mi historia y de lo que esperaba sacar de mí en la terapia. Mi consejera, Michele, también me preguntó si tenía algún mecanismo de afrontamiento para cuando las cosas se ponían difíciles; le dije que tenía mi diario ya que realmente nunca tenía a nadie con quien hablar. Estaba contenta, pero ella quería que yo encontrara a alguien con quién pudiera hablar, sin embargo, no Edward. Estuve de acuerdo con ella en eso y le dije que iba a tratar de hacerlo. Michele también me pidió que hiciera una lista de diez cosas que me parecen ser atributos positivos acerca de mí; escribirlo y llevarlo para discutirlo en la próxima sesión.

Así que aquí estoy, sentada en mi cama; tratando de averiguar diez características positivas sobre mí.

10 de Enero, 2013

Diez cosas POSITIVAS sobre Isabella Marie Swan

Antes de comenzar a escribir esto, déjame decir que definitivamente esto va a ser un gran desafío. Apenas puedo llegar a dos cosas, mucho menos diez. Por otra parte, he sido derribada durante tanto tiempo que no estoy segura de qué creer. Edward puede encontrar muchas cosas positivas sobre mí, pero ¿yo? Por supuesto que no! De todos modos, aquí va...

Uno… Soy una buena enfermera; a pesar de lo que dicen todos, me preocupo por mis pacientes sin importar su manera de actuar o comportarse. Las enfermeras son los ojos y oídos de los médicos y yo siento que hago un trabajo adecuado transmitiendo los signos vitales, problemas y síntomas.

Dos… Soy paciente. No mucha gente tendría la disposición de ser enfermera; tienes que lidiar con mucha mierda. Como la punción de llagas y heridas llenas de pus, que se orinen, caguen o vomiten encima de ti y tienes que hacer todo eso con una sonrisa. Algunas veces es más difícil que nada (si alguna vez tengo que lidiar con mi papá otra vez, allí no habrá sonrisa. Él puede sentarse en su propia orina y conseguir llagas por estar acostado y no me importará)

Tres… Soy compasiva. Es como que tengo que serlo, a nadie le gustaría una enfermera que es perra y grosera. Eso se lo dejo a Lauren, HA!

- ¿Cariño? – Me llamó Edward – Angela me dejó entrar mientras ella se iba, traje comida china.

Cerré mi libro y me lo llevé a la cocina. Edward acababa de salir del trabajo y se veía malditamente sexy en su bata verde. Sin embargo, recuerdo que él estaba usando un par de pantalones de vestir en la mañana…. – ¿Todo está bien Edward? – pregunté señalando su cambio de atuendo.

- Sangrado gastrointestinal – dijo arrugando la nariz – Por toda mi ropa, nada era salvable; Incluso mis zapatos favoritos fueron víctimas del desastre. Había tenido esos desde que estaba en la escuela de medicina. Entonces, tuve que ducharme como siete veces para lograr sacar el olor de mi nariz y asalté la caja de la caridad para conseguir unos zapatos. Todo lo demás fue arrojado a la basura.

- ¿Y el paciente lo logró? – pregunté.

- Ella está en una condición muy crítica, mi padre tiene que hacer una extensa cirugía, pero quiere que ella esté un poco más estable – dijo Edward mientras sacaba unos platos del gabinete – Ha entrado en código dos veces en UCI, eso no pinta bien.

- Perdón – fruncí el ceño mientras me sentaba – Cuando llegué a casa, tomé una ducha y me puse ropa cómoda. Me veo totalmente ñoña.

- Me puedo ir – Edward sonrió con suficiencia – Pero me llevo mi comida china conmigo.

- NO! No es eso – mascullé – Mierda, lo siento…

- Bella, está bien. Después de lidiar con ese paciente en realidad no quería estar solo y necesitaba verte. Desde que ya somos "oficiales", no hemos tenido tiempo de salir o hacer cosas de pareja.

- Los dos estamos muy ocupados – dije sombríamente. En realidad no hemos tenido tiempo de salir o divertirnos desde la Víspera de Año Nuevo.

- Ni que lo digas. Mañana me tengo que sentar en la reunión del comité de finanzas ya que Eleazar está de vacaciones. No tengo ganas de eso. Estoy emocionado por mi nuevo puesto, pero es menos sobre curar gente y más acerca las políticas del maldito hospital – refunfuñó.

- Pero, eres asombroso en lo que haces Edward; tú manejas la política con gracia. Al igual que Eleazar – le dije mientras él se sentaba – Eleazar dijo que están buscando adoptar la política de acoso en todo el hospital, deberías estar orgulloso de eso.

- Lo estoy, él me lo dijo – Edward dijo mientras dividíamos la comida – ¿Sobre qué trabajas en tu diario?

- Mi tarea que me dejó Michele – respondí, empujando el diario.

- ¿Cuál es la tarea? – Edward se rió entre dientes mientras revolvía su cena.

- Diez características positivas sobre mí – respondí frunciendo el ceño.

- Puedo llegar a por lo menos veinte – bromeó Edward.

- Tengo tres, y todas están relacionadas con mi trabajo.

- Bella – dijo mirándome a los ojos – ¿Puedo ver? – asentí y volví a la página en el diario, empujándolo hacia él. Leyó lo que había escrito mientras yo mordisqueaba mi cena. Él tarareó y cerró el libro.

- Entonces, ¿vas a ayudarme a hacer trampa? – le pregunté, batiendo mis pestañas hacia él.

- Eso va en contra del propósito Bella – dijo secamente – Esas deben ser cualidades positivas que ves en ti misma; tú ya sabes lo que pienso de ti, pero eso no es lo que Michele te está pidiendo. Necesitas construir tu autoestima. Te puedo decir lo que yo veo, pero es mi percepción de ti; no la tuya. Además, esas percepciones no sirven de nada hasta que empieces a creer en ellas.

- Dios, debiste haber estudiado psiquiatría – reí con nerviosismo.

- Esa era mi segunda opción – guiñó un ojo – Me encantaba mi clase de psicología cuando estaba en la escuela de medicina. Sin embargo, con la sala de emergencias obtengo mi cuota justa de pacientes chiflados; ahora, ¿por qué estás teniendo un tantas dificultades con esto?

- No puedo ver otra cosa positiva en mi más de las que he escrito – fruncí el ceño – Mi padre me llenó con su veneno y no tenía amigos hasta ahora… - algunas lágrimas bajaron de mis mejillas y alejé el plato de mí, ya no tenía hambre. Edward tomó mi mano y tiró de ella con suavidad, me levanté y él me arrastró a su regazo. Estaba incomoda, no quería lastimarlo con mi gordo trasero.

- Bella, soy más fuerte de lo que parezco – él dijo – Puedo ver que te estás estresando por sentarte en mi regazo.

- Estoy preocupada por la silla – dije tratando de bromear.

- Isabella – Edward gruñó – Detente – él enterró su nariz en mi cabello besando mi cuello – Odio a esas personas que te lastimaron Bella. Los odio tanto porque impiden que veas el potencial que hay en ti – suspiró y movió sus suaves labios hacia el lóbulo de mi oreja chupándolo con la lengua. Oh, dulce niño Jesús – No te voy a ayudar a hacer trampa; pero, te diré una cosa que yo vea que es un atributo positivo. Sólo una – dijo hablando sobre mi cabello – Agarra tu diario cariño.

Lo agarré y tomé un lapicero. Miré expectante a Edward – Número cuatro – dije mientras garabateaba.

Cuatro… alma amorosa… A pesar de las crueldades que has experimentado en este mundo, todavía eres capaz de amar a los demás y ser amado por tus amigos, compañeros de trabajo y otras personas importantes.

- ¿Por qué no sigues trabajando en eso? Yo guardaré la comida dulce niña – dijo Edward mientras me besaba suavemente.

- Bien – murmuré mientras me levantaba de su regazo – Gracias Edward.

- De nada Bella – dijo mientras él me daba una ligera nalgada cuando pasaba frente a él. Yo revolví su suave cabello y me dejé caer en el sillón de la sala. Mordisqueaba la pluma mientras pensaba en algunos atributos más positivos.

Cinco… Leal hacia aquellos que me importan sin importar nada. Incluso mi papá siendo un pendejo, me sigo preocupando por él. También hago lo mismo por mis nuevos amigos.

Seis… Generosa. Tal vez no tengo mucho dinero, pero le doy lo que puedo a mis amigos en forma de atención, cuidado y conversación.

Siete… Obstinada. Ahora, antes de que enloquezcas por esto, yo siento que es un atributo positivo. Mi naturaleza testaruda es lo que me previene de alejarme de mi trabajo, mi casa y mi vida. Me tengo que PROBAR a mí misma que puedo hacer cualquier cosa, ¿Sabes?

Ocho… Inocente. Incluso cuando mi vida ha sido fea, sigo viendo las cosas buenas de la gente; trato de encontrar su inocencia. Sin embargo, odio cuando la gente me ve y explota mi inocencia sólo porque soy amable.

- ¿Qué tal vas? – preguntó Edward mientras se sentaba a mi lado.

- Tengo ocho – dije mirándolo a los ojos.

- Buen trabajo niña dulce – dijo mientras movía mi diario hacia la mesa de centro; se recostó poniendo su cabeza en mi regazo. Me reí y entrelacé mis dedos en su espeso cabello, le encantaba cuando le rascaba el cuero cabelludo.

- ¿Vas a empezar a ronronear? – Bromeé.

- Se siente tan bien – se hecho a reír mientras acariciaba su mejilla contra mi muslo – Así que, estaba pensando en que podríamos salir y tener una cita de VERDAD. Soy un idiota por no haberte llevado a una todavía.

- ¿De esas en las que tu usas algo lindo y yo me tardo horas en arreglar?

- Sip, revisé nuestros horarios; y el único día que los dos tenemos libre la noche es este miércoles que viene. Yo como que cobré algunos favores. Si es que estás interesada – él dijo – Quiero llevar a mi hermosa novia fuera para una maravillosa noche.

- Todavía estoy en shock por eso – le dije mientras tiraba suavemente de su cabello.

- ¿Por qué? ¿De qué eres hermosa o porque eres mi novia? – Edward bromeó mientras se sentaba. Sus ojos verdes se obscurecieron y sus labios gentilmente rozaron los míos; él se reacomodó en el sillón y me guió hasta ponerme a horcajadas sobre sus piernas a la vez que me besaba hasta dejarme sin sentidos.

Finalmente nos separamos respirando pesadamente – No es justo – hice un puchero.

- ¿Qué? – se rió.

- Tú eres encantador; tú me deslumbras totalmente – le dije mientras trataba de bajarme de su regazo. Sin embargo, los brazos de Edward se apretaron más alrededor de mi cintura.

- Yo no te deslumbro – él resopló. Sus labios encontraron el punto sensitivo detrás de mí oreja y literalmente me derretí en sus brazos.

- Uh huh y yo soy rubia natural, Cullen – le dije con voz entrecortada – Soy un charco de baba de Bella en este momento.

- Está bien, deslumbro poquito – dijo mientras continuaba besando mi cuello. Movió su boca subiendo mi mandíbula hasta finalmente llegar a mis labios, apenas tocándolos con los suyos – Eres una besadora asombrosa Bella – él tomó con su mano mi nuca y nuestras bocas chocaron fervientemente – La mejor – murmuró contra mi boca – Deberías poner eso en tu lista, la mejor besadora del mundo.

- Creo que Michele pidió atributos de personalidad no físicos – me reí enredando gentilmente mis dedos en su cabello.

- Pequeños tecnicismos, además Bella, será mejor que te acostumbres a que te diga hermosa porque lo eres y también todos esos atributos de personalidad. Es esa combinación del físico y de la personalidad lo que te hace jodidamente especial Bella; y estoy tan feliz de que seas mi novia – dijo Edward mientras tomaba mi cara entre sus manos – En serio, cuando recibí tu mensaje con el sí, estaba listo para pasar seis horas de tráfico en la avenida Lake Shore para regresar aquí contigo dulce niña. Pero no quería entrar en un accidente de auto o algo así, además mi hermana demandaba verme, ella tuvo una especie de epifanía.

- ¿En serio?

- Si, no quiero decirte mucho ya que Rose sigue enfrentándose con lo que le pasó, pero fue atacada en el día antes de su graduación de la universidad por su entonces novio. Ese ataque la rompió en pedazos y dejó de comer; ella estaba mejorando, pero la noche de Navidad vio a su ex novio en la iglesia lo cual la hizo retroceder. Nuestro abogado dejó caer la pelota y se olvidó de decirnos que fue puesto en libertad por "buena conducta." Sin embargo, ya que estaba tan cerca de mi hermana su fianza fue revocada y él está de vuelta en la cárcel. De todos modos, Rose vio a Emmet cuando estábamos moviendo tú escritorio de la habitación de Jasper. Estaba intrigada por él y ella dijo que iba a ir a terapia externa por su anorexia y asesoramiento en el trastorno de estrés postraumático por su ataque.

- Es bueno que ella quiera pedir ayuda pero, ¿no estás preocupado por las razones detrás de eso? – pregunté.

- Ummm, pero tienes que entender; mi hermana nunca quiso tener la mirada de un hombre sobre ella nunca más después de su ataque. El hecho de que ella esté emocionada por Emmet es una cosa buena – explicó Edward – Eso nos comprueba que ella no está completamente rota, como ella dice. En este momento ella sólo confía en tres hombres, nuestro padre, Jasper y yo. Sin embargo, ella confía más en mí porque yo la protegí desde el ataque. También, no luzco como Royce King; mi hermano y mi padre, los dos tienen cabello rubio y ella enloquece cuando ve a un hombre con cabello rubio. Por obvias razones.

- Mierda! Recuerdo esa historia en los periódicos! Leí lo que le había pasado a la víctima y me indignó – palidecí – Es un monstruo!

- Si – dijo Edward mientras me acercaba más a su cuerpo – Odié lo que le hizo a mi hermanita, lo odio. Desearía que él estuviera muerto Bella.

- No te culpo – murmuré mientras lo consolaba.

Él suspiró y hundió la cara en el hueco de mi cuello. Sentí la humedad contra mi camiseta y supe que estaba llorando; obviamente esto pesaba sobre su corazón, el no haber podido proteger a su hermana. No hablamos. Yo masajeaba su cuero cabelludo mientras silenciosamente él se vino abajo; no fue hasta que dejé de sentir mis pies que nos separamos. Edward se limpió las mejillas dándome una sonrisa avergonzada y murmurando una disculpa – Así que, volviendo a nuestra cita – dijo – Rose patearía mi culo si ella supiera que yo estaba golpeándome a mí mismo. Además, ella está viviendo indirectamente a través de mí y Jasper.

- ¿A dónde iremos? – pregunté.

- Bueno, eso sólo yo lo sé y tú lo tienes que descubrir – Edward se rió mientras besaba mi nariz.

- Me gustaría saber qué es lo que tengo que ponerme; no quiero que me lleves a la ópera y yo me ponga jeans –bromeé.

- Déjame finalizar nuestros planes y después te dejaré saber – se rió – ¿A qué hora trabajas mañana?

- De tres de la tarde a doce de la noche – respondí.

- Yo también. ¿Quieres ver una película cariño? Después nos podemos acurrucar en la cama

- Eso suena perfecto – sonreí – ¿Por qué no eliges la película mientras yo hago un poco de palomitas?

- Me encanta la forma en la que piensas Bella – dijo mientras besaba mis labios con rapidez antes de saltar hasta el centro de entretenimiento. Hice un poco de palomitas de microondas y lo puse en un recipiente de plástico. Edward eligió una de mis películas favoritas, Sueños de Fuga y cuando terminé con las palomitas de maíz me estaba esperando para que iniciara. Mordisqueamos palomitas mientras veíamos la película. Sin embargo, estaba muy cansada porque había trabajado el turno de la mañana; sinceramente, no recuerdo haberme quedado dormida pero la siguiente cosa que recuerdo es ser levantada del sillón.

- No – protesté.

- Shh cariño, te tengo – él susurró mientras me acunaba contra su pecho, estaba muy cansada como para protestar demasiado. Edward me quitó los calcetines y me metió en la cama – En un momento regreso Bella, voy a quitarme los lentes de contacto...

- Mmmm – murmuré mientras me acurrucaba contra mi almohada. Recuerdo vagamente a Edward metiéndose en la cama conmigo abrazándome mientras besaba mi cuello – Se siente bien.

- Me alegra dulce niña – ronroneó – Duerme cariño, estaré aquí por la mañana.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo Bella – se rió entre dientes.

xxAPFLxx

- Maldita sea Bella. ¿Cuándo fue la última vez que te depilaste las cejas? – preguntó Alice mientras atacaba mi cara con implementos extraños.

- Ummm, ¿Nunca? – Chillé – ¿Qué diablos es eso?

- Un rizador de pestañas – respondió – Angela, ¿Tienes algo de cera?

- Si tengo, voy a calentarla – Angela se hecho a reír mientras saltaba hacia la cocina – Bells te amo, pero tus cejas son un poco pobladas.

- Tú apestas – gruñí – Las dos lo hacen, Edward nunca ha mencionado nada sobre mis cejas.

- Eso es porque él también necesita depilarse. Son como dos orugas peludas sobre sus ojos – murmuró Alice – Confía en mi Bella.

Era el día de mi primer "cita" con Edward. Aunque, técnicamente era la segunda cita en la que habíamos estado. Le recordé que habíamos ido a cenar en la víspera de Navidad; Edward me mandó al traste con eso, diciendo que en ese momento sólo éramos amigos. Esta era nuestra primera cita romántica y tenía la intención de hacer todo el bombo y platillo de vino y cena.

Con la ayuda de Angela y Alice, elegí mi atuendo para la cita. Ellas dos sabían a donde iría, aunque yo seguía sin saberlo. Pero basada en lo que había elegido, iría a un lugar elegante; ya que había optado por unos pantalones de vestir color gris, una blusa rosa y uno de los abrigos de la mamá de Alice de los que a su mamá "no le importaba que yo los usara". Me alacié el cabello y ahora estaba obteniendo mi maquillaje hecho por Alice y esperando con impaciencia que me depilaran las cejas con cera. ¿Eso no dolerá?

Angela regresó con un pequeño tarro de cera y una tiras de tela – Vamos a hacer esto juntas Alice, la mirada en la cara de Bella indica que está muerta de miedo por esto – Angela se rió.

- Can a poner cera caliente en mi cara para remover el vello! – Grité – ¿esto es normal?

- Si Bella – dijo Alice con sabiduría – Muchas mujeres se depilan con cera las cejas; agradece que no vamos a depilar tu cosita.

- ¿QUÉ?

- Es muy pronto para eso Alice – dijo Angela seriamente – Con el tiempo Bells, podrás disfrutar los beneficios de tener el coño depilado.

- ¿Por qué? – gemí.

- Cuando Edward baje a tu zona feliz – Respondió Alice enarcando su perfecta ceja depilada.

- Eww, ¿No encontrará eso desagradable? – Pregunté – ¿No voy a oler? Quiero decir… ¿En serio?

- Bella seguro no eres tan inocente – Respondió Alice frunciendo el ceño y sentí mis mejillas calentarse – Mierda, ¿Eres virgen?

- No – murmuré – Pero mi única experiencia no fue muy satisfactoria.

- ¿Hizo algo? ¿Cualquier juego previo? – preguntó Angela mientras se arrodillaba frente de mí.

- Nope. Nos besamos un poco y tocó mis pechos, pero después se puso el condón, entró en mí y después todo terminó – fruncí el ceño.

- ¿Edward sabe esto? – preguntó Alice, sus ojos violeta se llenaron de furia.

- Si, hablamos de nuestro pasado en Año Nuevo – respondí – Después de darle mi virginidad a ese tipo prometió que iba a llamarme pero nunca lo hizo.

- ¿En dónde están mis tacones de aguja? Déjame patear su culo – Gruñó Angela – Que Estúpido.

- Bella, ¿Alguna vez has tenido un orgasmo? – preguntó Alice con calma, pegándole a Angela. Morí mi labio y negué con la cabeza - ¿Ni siquiera masturbándote?

- No – susurré – Dios, no pensarás…?

- Oh, Bella vamos a tener una noche de chicas después de tu fiesta con el Dr. Sexward – Alice soltó una risita – ¿A quién más deberíamos invitar Ang?

- Definitivamente, no a las hermanas zorras – Angela resopló – Lauren se está comportando, pero Jessica está lista para enterrarle las uñas a Bella. Ella sospecha que algo está pasando entre ustedes dos.

- No hemos anunciado nuestra relación, y dudamos en hacerlo – dije – Digo, voy a ir a esa cosa del baile con Edward en Febrero.

- Cierra la boca y dime que no es así! – Alice gritó – Tenemos que ir de compras para conseguirte un vestido Bella!

- Primero déjame pasar por mi primera cita – le dije.

- Bien – ella hizo un puchero – Angela recalienta la cera.

- Sip – Ang dijo mientras saltaba fuera de la habitación otra vez. Ella regresó unos minutos después y ellas atacaron mis cejas. Yo estaba en lo cierto, duele como el infierno. Una vez que terminaron con mis cejas Alice dijo que mi piel necesitaba que se le bajara la irritación antes de terminar mi maquillaje. Cedí a su experiencia en el departamento de maquillaje ya que yo no era muy hábil en su aplicación sin terminar luciendo como un payaso. Rímel y un poco de brillo de labios era mi maquillaje habitual, pero yo quería estar guapa para Edward. Usé el tiempo que me dieron para escribir en mi diario.

Enero 16, 2013

Hoy es mi primera cita con Edward, según él, lo es. Hemos sido una pareja por casi dos semanas. Quiero decir, hemos sido una pareja desde hace casi dos semanas y hemos salido a cenar en la Víspera de Navidad, pero esta es nuestra PRIMERA CITA.

¿Está mal que me sienta un poco nerviosa?

Quiero decir, nos hemos besado, abrazado, hemos compartido la misma cama y nos hemos visto llorar el uno al otro. ¿Por qué demonios estoy nerviosa?

Cierto, es porque mi novio es sexy como el demonio y NO tengo idea que es lo que él ve en mí, la Enfermera Puerquito.

Mierda, si Edward supiera que estaba pensando eso se enojaría mucho. Sólo se me está haciendo muy difícil de envolver en torno de mi cabeza el hecho de que este hombre amable, cariñoso, guapo y brillante quiere estar conmigo; estoy tratando de verlo, pero es que no puedo. ¿Qué tengo para ofrecer a la relación?

¿Belleza? no en realidad. Tengo bonita piel y mi cabello está bien.

¿Cerebro? Edward es un maldito doctor. Yo sólo soy una enfermera.

¿Compasión? Estamos casi iguales en eso... bueno, él es más compasivo que yo, pero eso es sólo la calidad que compartimos.

No sé. Estoy tratando de mejorar por mí; estoy tratando de ver lo positivo. Realmente lo estoy haciendo; pero, tengo tanto miedo de ser una causa perdida. ¿Por qué no puedo aceptar el hecho de que a Edward le gusto por lo que soy?

- ¿Bells? ¿Por qué lloras? – Angela preguntó mientras se sentaba a mi lado.

- Sólo estoy teniendo un momento de lamento – fruncí el ceño – Todavía no puedo creer que Edward desee estar conmigo. Quiero decir, míralo, Ang. Él es jodidamente precioso y yo, no lo soy.

- Bella, tú también eres hermosa – dijo Angela mientras me abrazaba – El Dr. Cullen está completamente enamorado de ti. Además, su belleza está más allá de su aspecto; el hecho de que es un buen hombre también lo hace más atractivo. Sin embargo, yo no espero que cambies de la noche a la mañana la forma en que te sientes o no es que yo tenga la cura de todos tus males. Pero no puedes permitir que tus dudas lo alejen Bella. Él tal vez está enamorado de ti; pero, ¿Se seguirá sintiendo de la misma forma si tú constantemente te decaes o dudas de sus sentimientos hacia ti?

- Tienes razón Ang – suspiré – Estoy tratando, de verdad que sí; pero no pasará de la noche a la mañana.

- Lo sé, pero Bella; estaré ahí como tu amiga sin importar lo que pase. Estoy feliz de que estés aquí conmigo y que finalmente estás tomando el control de su vida. Estoy encantada de que Edward te está mostrando que eres digna de ser cuidada y amada; puede que no él no lo sepa, pero creo que ya te ama Bella. La otra única vez que he visto a alguien mirar a otra persona de la forma en que Edward te mira es a mis padres. Mi papá adora a mi mamá y él la mira fijamente de la manera en que Edward te mira a ti. Pero, no me cites en eso. Él lo dirá cuando esté listo. Así que, ¿Ahora me permites poner tú maquillaje para que pueda dejar con la boca abierta a un doctor hermoso, sexy?

Angela rápidamente me puso el maquillaje mientras yo me tranquilizaba, tratando de olvidar mi fiesta de tristeza que tuve en mi diario. Alice regresó y se puso trabajar en mi cabello. Una hora y media después, ya estaba lista y estaba esperando a Edward con mis dos amigas tomando un poco de vino. Diez minutos después de haber sido "embellecida", sonó el timbre del departamento; un golpe silencioso llenó el apartamento y las chicas se dieron a la fuga hacia la habitación de Angela, riendo mientras bailaban mientras se alejaban. Puse los ojos en blanco y tambaleé hacia la puerta. Alice me dejó elegir mi propia ropa, pero ella insistió en que ella se encargaba de elegir mis zapatos; llevaba un par de botines de tacón grises que amenazaban seriamente mi seguridad. Ya podía sentir los huesos rotos.

Abrí la puerta y en el otro lado estaba Edward. Tenía en la mano un gran ramo de rosas rojas, rosas de té rosas y algunas flores blancas que no reconocí. En su rostro, llevaba su firma personal; su sonrisa torcida mientras sostenía el ramo de flores – Para ti, dulce niña. Este arreglo se llama "loco por ti"; parecía apropiado ya que definitivamente estoy loco por ti – se rió entre dientes mientras tomaba las flores en mis manos.

- Son hermosas – sonreí mientras inhalaba la fragancia de las flores – Pasa, necesito ponerlas en algo de agua – me hice a un lado y dejé entrar a Edward al departamento. Busqué en los gabinetes por un florero, pero el que encontré estaba muy alto y no lo alcanzaba. Edward se reía mientras me veía ponerme de puntitas para tratar de alcanzarlo. Él fácilmente con sus largos brazos tomó el florero plateado de su lugar y me lo dio; le agradecí con un beso en sus labios y puse las flores en el jarrón llevándolo a mi habitación. Lo puse en mi escritorio sonriéndoles suavemente al florero.

Edward se deslizó detrás de mí y enredó sus brazos alrededor de mi cintura, su barbilla descansaba en mi hombro – ¿Por qué sonríes hermosa?

- Nunca nadie me había regalado flores – respondí honestamente.

- ¿En serio? ¿Soy el primero? – él preguntó mientras besaba mi cuello. Asentí acomodándome en su abrazo – Estoy feliz de que haya podido darte algo especial. Bella tú mereces mucho más dulce niña.

- Gracias – sonreí mientras me volteaba en sus brazos. Su sonrisa de respuesta fue tan hermosa y genuina que casi trajo lágrimas a mis ojos. Él presionó sus labios contra los míos y él enredó sus dedos en mi mano. Muy pronto, se alejó y gentilmente me guió hacia la sala. Edward tomó mi abrigo y me ayudó a ponérmelo. Poniendo nuestras manos juntas dejamos el departamento y bajamos hacia su auto – Espera un minuto, ¿En dónde está tu Volvo?

- En casa – él sonrió – Esta es una ocasión especial cariño. Así que el auto de ocasiones especiales salió de casa y vino a jugar.

- ¿Qué demonios es esto? – pregunté mientras me quedaba boquiabierta contra el auto rojo que estaba frente a mí.

- Un Aston MartinDB9 – respondió casualmente – Ronronea como un gatito y no puedo esperar a verte dentro de él – Edward abrió la puerta y yo me dejé caer dentro del lujoso auto. Jesús, el interior de este carro es jodidamente perfecto – ¿Te gusta eh?

- Nunca antes había visto algo como esto – inhalé – Ahora, no me lo tomes a mal pero, ¿Cómo puedes costear esto?

- Bueno, ser un doctor me permite tener el tipo de vida que disfruto. Me pagan un buen dinero, pero hay algunas cosas que debes saber Bella – dijo mientras encendía el auto – Numero uno, este auto es un regalo de mi ex-esposa; después de que hizo su primer millón como cirujano plástico, me preguntó con qué auto soñaba tanto que de sólo pensarlo me hacía tener un orgasmo. Esta pequeña gema fue mi respuesta. Número dos, mis abuelos estaban muy bien colocados y honestamente soy un niño de fondo fiduciario. Rose, Jasper y yo; cada uno tenemos millones en el banco del Abuelo Cullen cuando murió.

- Jódeme – gruñí mientras me hundía más en el asiento.

- No en la primera cita cariño – Edward resopló.

- ¿Tanya sabía sobre..? – pregunté.

- Así es, pero como nuestro matrimonio terminó amigablemente, ella estaba firme en que no tocaría mi fondo fiduciario. Ella ha hecho un gran monto de dinero; es asombroso cuánto dinero la gente está dispuesta a gastar en inyecciones de Botox, implantes de pechos y cirugías de nariz – se rió – Honestamente en realidad nunca he usado ese dinero; la primera vez fue cuando compre mi casa, aquí en Chicago.

- ¿Por qué me estás diciendo esto? Quiero decir, ¿no es abanderarte demasiado a algún cazafortunas? – cuestioné frunciendo la frente.

- Bella, te estoy diciendo esto porque confío en ti. Además, yo sé que no lo eres, y te cito "una cazafortunas" – dijo secamente – Esa podría ser Lauren o Jessica. Si ellas vieran mi auto, querrían tener sexo sin protección conmigo; para involucrarme en algún drama de bebé en camino y forzarme a hacerme cargo de él.

- Entonces tu pene se caería de todas las enfermedades venéreas a las que serías expuesto – le dije arrugando la cara con desagrado.

- No, gracias – Edward se encogió. Se detuvo frente un restaurante en Rush Street llamado MK. En silencio, Edward sacudió la mano del valet, le dándole algo de dinero antes de que él trotara alrededor para ayudarme a salir del asiento del pasajero. En el interior del restaurante; nos llevaron a un rincón de la sala. La mesa estaba cubierta con un mantel blanco y una vela parpadeando. Era muy romántico.

Edward y yo ordenamos nuestra comida y platicamos sobre nuestra niñez. Le compartí mi larga lista de momentos torpes mientras él me contaba sobre sus momentos nerds jugando Dragones y Mazmorras con sus vecinos. En el postre hablamos sobre nuestro plan para el baile; Edward dijo que la cena sería en el Hotel Península del Centro. Ya teníamos una habitación reservada para nosotros, pero estaba dispuesto a cancelarla si yo no me sentía cómoda. Sin embargo, he dormido con él antes y estaba más que dispuesta volver a dormir con él de nuevo. Estaba lista para ofrecer pagar la mitad de la habitación pero Edward ni siquiera me quiso escuchar. Dijo que su intención era mimarme en el baile, y eso incluía quedarnos en la suite Grand Deluxe; silenció mis objeciones con un beso derretidor y pago nuestra cuenta.

Honestamente yo pensaba que nuestra cita había terminado, pero me sorprendí cuando Edward me arrastró hacia el acuario. Yo le había mencionado alguna vez que nunca había estado ahí y que amaba a las ballenas beluga y a todo tipo de criaturas marinas. Pero eran casi las nueve de la noche, seguramente el acuario ya estaba cerrado.

Prácticamente Edward leyó mi mente, aparcó el coche delante del acuario y me ayudó a salir de él. Subimos las escaleras y nos saludó un señor mayor con una sonrisa traviesa – El pequeño Eddie Cullen ya es todo un adulto – él se rió.

- Hola Sr. Banner – dijo Edward mientras tomaba su mano – Gracias por organizar esto y por estar aquí.

- No hay problema, es lo menos que puedo hacer por mi estudiante favorito – dijo el Sr. Banner, guiñándole un ojo – ¿Quién es esta hermosa joven? ¿Su esposa?

- Todavía no, señor B. – rió Edward – Esta es mi novia, Bella Swan. Bella, esta es mi antiguo profesor de biología, Ralph Banner. Después de su retiro, el señor Banner voluntario su tiempo en el Acuario Shedd, cumpliendo su sueño infantil de ser un biólogo marino, ¿no?

- Correcto – se rió el señor Banner – Tengo que alimentar a los pingüinos. Es tan divertido!

- Encantado de conocerle, señor Banner – dije educadamente.

- El placer es mío Bella. Bien, Eddie; pueden quedarse hasta la media noche. Estaré en mi oficina, sólo llámenme cuando estén listos para irse – el Sr. Banner rió mientras nos dejaba entrar al masivo museo. Caminamos hasta la parte trasera del edificio, en dirección hacia el Oceanario de Abbott. Dentro, estaba parado un biólogo marino, esperando. Se presentó como Peter y explicó que íbamos a tener una proyección privada de los delfines y las ballenas beluga. Vimos el espectáculo e incluso pude tocar a los animales. Su piel era correosa pero increíblemente suave.

Después de nuestra visita privada, Peter nos dio las gracias y salimos del oceanario. Nos dirigimos a la planta baja y vimos a los delfines y ballenas nadando perezosamente en sus tanques. Edward tarareaba en voz baja mientras nos balanceábamos juntos – Hmmm, baila conmigo, Bella – susurró.

- No hay música – repliqué.

Edward me soltó y detrás de él había un iPod con unas pequeñas bocinas, presionó play y algo lento, jazz inundó la cavernosa habitación. Me tomó en sus brazos sosteniendo mi mano derecha encima de dónde está su corazón y la izquierda sobre su hombro. Gentilmente puse mi cabeza sobre su otro hombro y nos movimos fluidamente al ritmo de Michael Bublé y Harry Connick Jr. Mientras bailábamos, Edward gentilmente tomó mi mentón y sus labios se juntaron con los míos en un dulce beso. Su boca era suave, pero demandante contra la mía y yo me derretí en su abrazo. Tiernamente mordisqueó mi labio superior. Gemí bajito abriendo mi boca. Él deslizó su lengua entre mis labios; nuestras lenguas bailaban lánguidamente entre sí.

La mano de Edward se deslizó hacia mi cadera, justo en dónde comienza mi trasero. Su otra mano se enredó en mi cabello mientras él me sostenía al ras de su duro cuerpo – Bella – él aspiró mientras movía su boca de la mía, pero sus labios nunca dejaron mi piel; él suavemente comenzó a besar mi mandíbula hasta que llegó hasta el lóbulo de mi oreja, succionándolo entre sus dientes – Tan hermosa… - murmuró contra mi oído.

Sintiéndome valiente, tomé la cara de Edward entre mis manos y lo miré directamente a sus hermosos ojos verdes. Corrí mis dedos hacia sus mejillas y tracé la línea de su mandíbula; obteniendo un gruñido de su parte, que sinceramente me encendió. Me puse de puntitas y gentilmente presioné un beso en sus labios, no me quedé ahí mucho tiempo, besé sus mejillas y bajé por su mandíbula hasta llegar a la unión de su cuello con su hombro. Removí mi lengua, inhalando su aroma limpio y masculino antes de regresar a besar su boca. Una vez allí, los labios de Edward se estrellaron contra los míos y él me mantuvo tan estrechamente que podía sentir su excitación de la presionando contra mi cadera y contuve mi propio gruñido. La lengua de Edward se deslizó entre mis dientes. Apretó las manos en mi pelo y en mi cadera, moviéndose más abajo para acunar mi trasero. Yo gemía más fuerte e hizo eco en la extraña habitación azul. Nos separamos y el único sonido que escuchamos fue la música y nuestro pesado jadeando.

- ¿Dr. Cullen? – Peter llamó.

- Si – respondió Edward con su voz profunda y ronca.

- Lo siento, pero ya casi es hora – él dijo.

- Gracias Peter. ¿Tienes lo que te pedí? – preguntó Edward.

- Si señor, aquí están sus abrigos – Peter sonrió – Que tengan una noche encantadora, fue un gusto conocerla Señorita Swan.

- Gracias por todo Peter, esto fue asombroso – me sonrojé. Peter asintió y se dio la vuelta para irse; Edward apagó la música y tomó el iPod deslizándolo en su bolsillo. Con un dulce y suave beso más enredó sus dedos con los míos y caminamos hacia la entrada. El Sr. Banner nos esperaba con una sonrisa vergonzosa.

- Lo siento chico, si pudiera te dejaría estar aquí toda la noche; pero el jefe dijo "Hasta la Medianoche" – él se rió.

- Dile que le agradezco – dijo Edward mientras le daba la mano al Sr. Banner – Quería hacer nuestra noche perfecta y tú ayudaste tremendamente.

- Invítame a tu boda – el Sr. Banner resopló – Manejen con cuidado niños.

Nos pusimos nuestros abrigos y el Sr. Banner cerró la puerta principal mientras dejábamos el acuario. Edward sostenía una bolsa pequeña y la mantuvo cerca de su pecho, mientras caminábamos hacia su auto. El regreso a mi departamento fue en silencio, pero no era tenso; este silencio era relajante y tranquilo. Con un suspiro de satisfacción puse mi cabeza en el hombro de Edward mientras manejaba hacia mi casa.

Muy pronto estacionó en mi edificio y subíamos por el elevador, no quería que la noche terminara; quería que durara para siempre.

Caminamos hacia mi puerta y Edward tomó mi rostro entre sus grandes manos – Tuve una velada maravillosa Bella – susurró antes de besarme gentilmente, como si fuera la mujer más querida del mundo.

- ¿Te quedarás? – pregunté.

- No esta noche niña dulce, no soy tan fácil; al menos ya no – bromeó, mi rostro decayó – No es que no quiera quedarme, quiero hacerlo, y mucho. Pero, ya me has seducido con su voz suave hermosos ojos y labios deliciosos. Quiero hacerte el amor y esta noche no es la noche.

- Oh – dije frunciendo el ceño.

- Bella, te prometo que pasaré la noche pronto. Pero por ahora, esto debe ser tratado – dijo mientras apretaba sus caderas contra las mías y otra vez, sentí su erección. Todavía estaba duro como una roca.

- Tengo una ducha – me reí.

- Te deseo – gruñó mientras mordisqueaba mi oreja – Ahora, tal vez no me quede contigo pero tengo algo que a lo mejor te hace las cosas más fáciles – dijo mientras ponía la bolsa en mis manos – Ábrelo hermosa.

Enarqué una ceja y miré dentro de la bolsa. Había una beluga de peluche de tamaño medio de ojos azules y una amplia sonrisa. Grité como una maldita idiota, pero abracé a mi ballena a mi pecho – Es tan adorable! Gracias, Edward, lo amo!

- Que bueno – él rió – Él te hará compañía esta noche mientras sueñas conmigo.

- Lo haré – sonreí – Gracias por la cita más increíble del mundo Edward. Esto ha sido un sueño hecho realidad.

- Estoy para complacerte mi Bella – él dijo mientras besaba mis labios suavemente – Te enviaré un mensaje de texto en cuanto llegue a mi casa, ¿Nos vemos mañana?

- Nos vemos mañana – suspiré y de nuevo besé su boca. Una vez que cerré la puerta me quité el abrigo, los zapatos y tomé mi diario mientras sostenía mi ballena Beluga de peluche.

Enero 17, 2013

Primera cita con el Dr. Edward Cullen = completo y total romance! Santa mierda! Fue la más perfecta y asombrosa primera cita de todas en la historia! Él fue todo un caballero amable. Y ahora… necesito más adjetivos. Mis miedos de hace un rato fueron infundados y realmente necesito sacar mi cabeza de mi trasero.

Pero hay dos cosas de las que estoy segura…

Primera… con la ayuda de mis amigas y de Edward puedo terminar este problema de autoestima. Todos son asombrosos conmigo y finalmente comienzo a sentirme bien conmigo misma.

Dos… Edward tiene razón e estar celoso de la ballena Beluga que él me dio esta noche; porque él se acurrucará conmigo y mi sexy doc. No lo hará. MUAJAJA!

Tres… creo que estoy enamorada de Edward. Borra eso, no creo ESTOY enamorada de Edward.

Sólo espero que eso no me destroce una vez más.


N/T

Heeeey lo se! Me tardé les pido una enorme disculpa por eso y no quiero darles pretextos pero en serio estas semanas han sido un caos para mi! Pero ya todo se está arreglando. Buenooo que les pareció?! Amé más a Edward y las cosas se están calentando chicas! Haha y Bella ya va progresando y eso es lo mejor de todo! El próximo cap es un EPOV así que prepárense para entrar a la mente perv de nuestro sexy Doctor!... muchas gracias por sus reviews, favs y follows! Me encanta la aceptación que ha tenido esta historia, de una vez les digo no la dejaré ehh! Bueno me voy prometo subir cap el fin de semana!

Besitos

Maff :)