Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso.

Autora: Ahora, esta historia está basada en un hospital. Mi entrenamiento medico viene de….WebMD. No soy doctora. Soy maestra de música que tiene una loca imaginación y una gran inclinación por las cosas sobre Twilight.


Capítulo Ocho

EPOV

Odiaba dejar a Bella después de nuestra cita; pero si me quedaba sabía que las cosas se habrían calentado y hubiéramos terminado teniendo sexo. Primero que nada no quería regresar a ser un mujeriego, he estado con más mujeres de las que me gustaría admitir; todo eso cambió cuando conocí a Tanya y me quería quedar de esa manera para Bella. En segundo lugar, quería hacerle el amor, quería AMARLA. Si bien, puedo estar sintiendo algunas emociones muy fuertes hacia Bella, no es amor. Todavía no. Aunque, sin duda me estoy enamorado profundamente de ella.

Me alejé de su departamento y manejé hacia mi casa, estacioné mi bebé en el garaje y entré a mi solitaria y fría casa. ¿Por qué Bella no podía vivir conmigo? Sip, nos acabamos de conocer imbécil. ¿Qué mujer podría vivir con un hombre que apenas conocía? No muchas. Colgué mi abrigo y tomé una cerveza de mi refrigerador; mientras le daba un sorbo mi celular sonó. Era Rosalie.

- ¿Si hermanita? – reí.

- Estás respondiendo la llamada. Eso significa que tu cita estuvo "bien", la respetaste y la dejaste en la perta de su casa o estás en el baño disfrutando tu momento post-coital – se rió.

- Rosie eres malvada! – Espeté – Mi cita fue perfecta y también la chica. La deje en su casa después de besarla hasta quedar sin sentidos, sin embargo, me hubiera gustado quedarme. Mi casa es tan solo y vacía, Bella la hace acogedora.

- Estás tomado Eddie – Rose soltó una carcajada – Cuéntame acerca de ella, no he escuchado mucho acerca de Bella desde que he estado siendo un desastre emocional.

- ¿No deberías estar durmiendo? – bromeé.

- No puedo dormir, además estoy viviendo a través de ti y Jazzy. ¿Has oído? Él está enamorado de una chica duende llamada Alice – gritó Rose – Vamos, Eddie. ¿Por favor?

- No puedo decirte mucho por teléfono Rosie, tengo que trabajar – reprendí.

- Edward, por eso dios inventó el café – Rose rió.

- Apestas Rose – me reí. Después pase la siguiente hora contándole lo maravillosa que es Bella. Podía decir que Rose estaba feliz por mí y estaba emocionada por conocer a Bella; yo también quería que ellas se conocieran. Las dos están lidiando con problemas de autoestima y quizás podrían trabajar en ello juntas. Sin embargo, rose necesitaba comer más y tal vez Bella piense que quiero que ella coma menos. Y definitivamente ese no era el caso, amaba las curvas de Bella. Amaba como se amoldaban a mi cuerpo cuando nos abrazábamos y besábamos. No podía esperar para sentir sus pechos en mis manos y su suave piel contra mis dedos.

Mierda, estoy duro como una piedra.

- Rose, en verdad me tengo que ir, trabajo el turno de la noche pero necesito bañarme y…

- Y masturbarte – se rió – Lo entiendo, mira; la próxima semana iré a terapia al hospital. Mamá me llevará. Quizás cuando termine, ¿podemos ir a comer? Tal vez ¿Puedo conocer a tu Bella?

- ¿Qué día Rose? – pregunté mientras revisaba mi agenda.

- Enero 22 – ella respondió- Anoté la cita que tenía con mi hermana y terminamos la llamada. Subí las escaleras y me quité la ropa aventándola al cesto de ropa sucia. Antes de poner mi teléfono a cargar le envié un mensaje a Bella.

Te extraño dulce niña, me debí haber quedado. Espero que tu ballena Beluga te esté haciendo compañía – E

Lo está haciendo, es un mejor compañero de cama que usted Dr. C. – B

Explique eso enfermera Swan – E

No patea o acapara la cama. Pero, aun así, preferiría dormir con usted. Echo de menos tus abrazos. Yo también te extraño. Tuve una noche maravillosa esta noche - B

Yo también, Bella. Voy a estar soñando contigo esta noche, dulce niña - E

Espero que sean buenos sueños - B

Lo serán. Nos vemos mañana. Duerme bien y besa a la beluga por mí. Al menos alguien está teniendo algo de acción :-( - E

PODRÍAS haberte quedado Edward – B

Me estoy pateando el culo por irme, pero al menos me consuelo con que mañana te veré. Buenas noches – E

Dulces sueños Edward – B

Apagué el teléfono y me fui a mi habitación principal. Encendí la el agua y me quité los lentes de contacto. Mi pene seguía duro y estaba pidiendo un poco de atención; me deslicé dentro del agua caliente. Esperé un poco a relajarme y envolví mi mano alrededor de mi polla. Él tembló ante la sensación, pero no era igual que el sentimiento de una mujer rodeándome. Yo quería que esa mujer sea Bella; quería sentir su calor, su humedad, su coño. Yo quería todo de ella

Lentamente, moví mi mano de arriba abajo por toda la longitud de mi pene. Desafortunadamente esto NO era suficiente para calmarme. Cerré los ojos y mi imaginación voló. En mi mente, Bella estaba de rodillas ante mí, presionando suaves besos a lo largo de mi eje. Sus amplios ojos de gacela miraban fijamente hacia mí mientras giraba la lengua alrededor de la cabeza de mi polla. Joder, sí. Con un guiño, la Bella de mi sueño bajó lentamente su boca sobre mí y comenzó a mover la cabeza. Gemí en voz alta mientras mi mano se movió junto con la chica de mis sueños –Bella, mi hermosa Bella. Más, cariño – gruñí mientras mis caderas se movían contra mi mano. Torcí mi muñeca y aumenté el bombeo, en el sueño Bella estaba chupando mis bolas mientras envolvía sus diminutas manos alrededor de mi eje, girándolas alrededor de la cabeza de mi erección.

- Te necesito Bella, te necesito demasiado – gemí mientras me apoyaba en la pared de mi ducha. Mi mano se movía erráticamente sobre mi polla y mi otra mano tiraba de mis bolas. La Bella de mi sueño hundió su boca sobre mí y succionó sus mejillas, creando la sensación más maravillosa a mí alrededor; clavaba sus dientes a lo largo de la parte inferior de mi verga y mis testículos se apretaron. Aceleré mi bombeo y pronto me vine por todo el piso de la ducha – Mierda!

Me retiré de la pared y abrí los ojos, solté mi polla. Si así se portaba la chica de mis sueños; me pregunto cómo va a ser realmente cuando empecemos a jugar, como será cuando hagamos el amor. Mientras terminaba de bañarme, me prometí que nuestra primera vez sería el momento más especial que Bella se merecía. Quiero ser el primero en decirle que la amo, y quiero hacerla sentir adorada, apreciada y amada.

Terminé de bañarme, sequé mi cuerpo y mi cabello; me puse los lentes y caminé hacia mi habitación. Me metí desnudo entre las sabanas y me dormí rápidamente, cansado del amor propio que me di en la ducha. Sin embargo, la última cosa que recuerdo antes de caer dormido, fueron los hermosos ojos de Bella y su sonrisa que me quitaba la respiración. Sí, definitivamente me estaba enamorando de esta chica.

xx APFL xx

Los siguientes días fueron frenéticos. Terminé trabajando casi tres días seguidos debido a una enfermedad en la sala de emergencias. Las enfermedades con los médicos y las enfermedades con los pacientes. La gripe se está extendiendo y todo el mundo venía a recibir rehidratación. Ni siquiera llegué a casa el viernes. Terminé durmiendo en mi oficina durante mi turno, sólo para ser despertado por Angela, quien estaba durante ese turno, si era necesario. El sábado por la noche, estaba completamente agotado y lo único que quería era una ducha caliente y un poco de tiempo de mimos con mi chica. Me fui con Ang el sábado y me dijo que Bella se sentía indispuesta, pero que disfrutaría mucho el verme. Le sonreí con cansancio mientras tomábamos el metro con dirección hacia su departamento.

Angela me dijo que tomara una ducha en cuanto entrara al departamento. Le fruncí el ceño y le pregunté si yo olía feo; ella se acercó a mí, me comenzó a olisquear y asintió. Sabía que olía un poquito feo. La pequeña regadera de mi oficina era buena para un rápido baño pero no suficiente grande para terminar completamente limpio. Me reí y al entrar al departamento corrí hacia el baño, el agua caliente relajó mi exhausto y cansado cuerpo. Afortunadamente traía una bata y boxers limpios. Desde que comencé a quedarme en su departamento me di cuenta que Bella había comprado el gel de baño y shampoo que yo uso habitualmente. Una vez que estuve limpio y con ropa limpia caminé hacia la habitación de Bella. Las luces estaban bajas y podía escuchar la respiración de Bella, sonaba entrecortada.

Me arrodille frente a ella, removí el cabello que estaba en su cara y noté que su piel estaba enrojecida. Toqué su frente y sentí que tenía fiebre muy alta – Cariño – susurré mientras besaba su frente. Me paré y fui hacia la sala buscando a Angela. La encontré en la cocina comiendo – ¿Tienes algún termómetro?

- Claro – dijo con un bocado de lasaña en la boca, salpicando todo el mostrador. Limpiándose la cara corrió junto a mí y entró a su habitación. Unos momentos más tarde, salió con un termómetro y una camisa nueva – Lo siento. Hoy ha sido una locura en la sala de emergencias. Necesitaba un poco de comida o de lo contrario iba a roer mi propio brazo o algo así.

- Estoy contigo Ang – resoplé.

- Te prepararé un plato, ¿Cómo está Bella?

- Dormida y con mucha fiebre – respondí – Creo que ya es una víctima más de la gripe – Angela frunció el ceño y me tendió el termómetro. Caminé de regreso a la habitación de Bella. Afortunadamente el termómetro que me dio Angela era para el oído; no era de mucha confianza como los de otro tipo, pero registraría si Bella tenía fiebre o no. Puse el cabello de Bella detrás de su oreja y le puse el termómetro. Unos segundos después sonó; tenía fiebre alta: 39.05C° - Mierda.

Los ojos de Bella revolotearon adormilados y me miró – Estoy enferma Edward, no quiero contagiarte – dijo con voz ronca.

- ¿Qué está mal niña dulce? – pregunté mientras me arrodillaba a un lado de ella – Y no me iré, bueno tal vez solo para surtir una receta médica, pero no me iré estando tu así. Así que dime tus síntomas.

- Adolorida, con nauseas, cansada y mareada – ella recitó.

- ¿Ya has comido algo? – Pregunté, ella negó con la cabeza y se enterró más en su cama – Es necesario que conserves todas tus fuerzas, ¿Trabajas mañana?

- Turno de medianoche – gruñó – Si es que puedo mantenerme de pie.

- ¿Quieres algo para las náuseas? Puedo recetarte algo – susurré mientras acariciaba sus mejillas.

- No – ella gimió – Ya he pasado por lo peor.

- ¿Cuándo? – pregunté, Bella trabajó ayer y no estuvo alegre como siempre; al contrario estaba un poco decaída.

- Al final de mi turno de ayer y hoy en la mañana – respondió – No he vomitado en casi cuatro horas.

- Pero, ¿cuándo fue la última vez que comiste o bebiste algo? – Regañé – Bella, probablemente tus electrolitos están bajos, necesitas esos nutrientes. Voy a ir a comprar algo blando para que comas y por un Gatorade. También iré a comprar algo de medicina para ti cariño.

- Haz trabajado un maratón de tres días – hizo un puchero – Quédate conmigo.

- No me tardaré más de una hora, tu duerme y yo regresaré – la tranquilicé mientras besaba su frente.

- Toma mis llaves, están en el escritorio – dijo Bella débilmente. Tomé el llavero morado y las metí en la bolsa de mi chamarra. Bella estaba roncando en silencio y temblando en su cama. Sabía que en su closet tenía una manta extra porque mi mama insistió en que se la trajera; o tal vez mi mamá la compró para mi novia así que la traje porque mi mamá insistió demasiado. La puse sobre el cuerpo tembloroso de Bella y salí del departamento. No quise lidiar con el tránsito público así que tomé un taxi; y pedí que me llevara al supermercado que Bella frecuentaba y dónde ella compraba sus pastillas. ¿Qué? Mi novia me dijo que tomaba anticonceptivos y esta era su farmacia. Llamé para pedir la medicina cuando iba en camino; ellos me aseguraron que tendrían la medicina lista en cuánto yo llegara. Sé que es poco ético hacer una receta para mi novia pero no es como si estuviéramos casados. Cuando eso sucede, sólo pídelo a Papá.

¿Qué demonios es eso? ¿Matrimonio?

Acabo de terminar uno y ¿ahora estoy pensando en otro?

Negué con la cabeza y le pagué al conductor. Tomé algo para la gripe estomacal: Gatorade, galletas, pan blanco tostado, caldo de pollo y arroz. Mientras caminaba hacia la farmacia, noté unas pantuflas de conejito rosa odiosamente adorables, quería ver a mi niña sonreír; busqué unas de su número y las tomé del estante. En la farmacia pagué la medicina de Bella, tomé algo de ibuprofeno y un termómetro antes de ir a la caja. Tomé otro taxi ya con las bolsas de lo que compré y regresé al departamento. Usando la llave que Bella me dio entré al edificio y a su departamento. En la cocina, Angela me dejo una nota en el refrigerador.

Tu lasaña está en el microondas, caliéntala por dos minutos. Gracias por cuidar a Bella; es tan testaruda para incluso en pensar pedir un poco de ayuda, pero ya se la razón y lo entiendo…. Nos vemos más tarde, Dr. C.!

Sí, ella era obstinada al estar enferma, porque su estúpido padre nunca cuidó de ella. Maldita sea yo iba a cuidar de ella quisiera o no.

Calenté la lasaña y preparé la medicina y comida de Bella. Una vez que terminé lavé el plato y llevé una botella de Gatorade, un poco de caldo de pollo caliente y galletas a la habitación de Bella. Ni siquiera podía encontrarla entre el revoltijo de almohadas y mantas. Odiaba tener que despertarla, pero necesitaba comer algo; puse la cena en la mesita de noche y destapé el bulto en el que se había convertido mi novia. – Cariño – arrullé – Tengo la medicina para ti, pero necesitas comer algo primero.

- No quiero vomitar, no quiero comida – refunfuñó.

- No me hagas regresar al hospital por una bolsa de suero y un tubo para alimentarte – la molesté – Probablemente estás muy deshidratada y necesita comer. ¿Por favor dulce niña?

- Trae el bote de basura – dijo categóricamente mientras se sentaba. Estaba muy pálida y sus ojos se veían hundidos. Su cabello castaño normalmente rizado y brillante estaba en una muy descuidada y grasosa cola de caballo.

- No irás a trabajar mañana – dije con firmeza – Bella, me importas mucho y quiero decir esto de la mejor manera posible, pero te ves como la muerte recalentada.

- Sabes que te puedes ir! – Espetó – No necesito esta mierda – salió de la cama y se dirigió hacia la puerta. Sin embargo, sus pies eran inestables y se tambaleó, me lancé hacia ella y la agarré antes de que conociera personalmente el piso. Nos senté y la tomé entre mis brazos; ella luchó débilmente antes de colapsar contra mi pecho. Ella estaba sudando y temblando al mismo tiempo – Lo siento – sollozó – Soy una perra cuando me enfermo, por eso es muy raro que lo haga. Pero cuando lo hago es muy MALO.

- Está bien Bella – dije mientras besaba su sien – No fui muy lindo diciéndote esas cosas, no quería lastimar tus sentimientos, pero no luces bien. Estás muy pálida y sudorosa cariño.

- Me siento muy mal – lloriqueó – Tengo tanto miedo de comer, porque odio vomitar. Nunca pude ser bulímica – me puse rígido ante ese comentario, ya que mi hermana vomitaba cada comida que ella tomaba – Mierda, debería darme un tiro. Eso fue insensible.

- Está bien – dije mientras la apretaba más a mi pecho. Incluso podía sentir que Bella había perdido un podo de peso; su cintura normalmente era demasiado "blandita" y ahora ya no se sentía así – ¿Qué tal si hacemos esto? ¿Porque no tratas de comer algo de caldo de pollo y galletas? si puedes mantenerlas en el estómago después te daré el Reglan*.

- ¿Pastillas o inyecciones?

- Tengo de las dos – respondí – Pero tengo que inyectarte en el trasero – sonreí, estaba un poco emocionado por poder ver el trasero de Bella – Así no correrás el riesgo de vomitar la pastilla. Sin embargo, te dará mucho sueño.

- Lo sé – suspiró – Lo siento Edward.

- ¿Por qué te estás disculpando? No has hecho nada malo – le dije mientras la ayudaba a levantarse. Pude haberla cargado pero no hoy, me estaba arrastrando de cansancio y no quería tirarla. La ayudé a que se acomodara en su cama y me senté a un lado de ella. Tomó un poco de caldo y mordisqueó un poco las galletas. Sin embargo, le dio dos mordidas antes de poner el plato en la mesa de noche y correr al baño. Mierda, se arrodilló y procedió a desechar en el retrete lo poco que había comido. Me senté detrás de ella mientras gentilmente acariciaba su espalda mientras ella vomitaba violentamente – Siento tanto que te sientas tan mal Bella.

- Haz que se detenga – gimoteó.

- ¿Crees que aguantes estar de pie para un rápido baño? Sacar la sensación de vómito de tu cuerpo tal vez te ayude. Después ponte una cómoda y caliente pijama – dije – Yo te cuidaré dulce niña.

- ¿Y la medicina? – preguntó mientras jalaba la palanca del retrete y se sentaba en la tapa cerrada.

- Después de que te bañes – dije. Ella suspiró y asintió, encendí la regadera y la dejé para que se hiciera cargo ella sola. Me hubiera encantado ayudarla ahí dentro, pero no estábamos listos para eso; no todavía. Bueno yo si estaba listo pero Bella no. Tomé un pijama caliente y una sudadera de su closet. También un par de panties de su vestidor antes de dejar las cosas en el mostrador del baño. Mientras ella se bañaba puse la comida en la cocina y arreglé su cama. Puse un juego de sábanas limpias, sabiendo que eso la haría sentirse mejor; también deje lista la inyección de Reglan. Hubiera preferido que ella estuviera en el hospital con una intravenosa, así podría rehidratarla. Gracias a dios estoy libre hasta el día en que tengo la cita con mi hermana; también Bella, ella no irá a trabajar mañana en la noche. No hasta que sea capaz de mantener en su cuerpo comida REAL.

Bella regresó a la habitación y de repente estalló en lágrimas. Mierda! Ahora ¿Qué hice? – ¿Qué está mal Bella? – pregunté retorciendo mis manos con nerviosismo. Incapaz de hablar, ella señaló la cama y más lágrimas cayeron de sus mejillas. Me levanté y la tomé entre mis brazos. Se sentía mucho más caliente. Toqué su cara mientras movía su cabello mojado hacia atrás, definitivamente estaba más caliente – Dulce niña, shhh…. Todo está bien cariño – sus brazos abrazaron mi cintura, pero ella estaba tan débil que apenas sentí la presión – Vamos, te daré la medicina; trataremos de que comas algo en unas horas ¿está bien? – asintió y se alejó. Ella bajó su pijama y la parte superior de su trasero se expuso ante mí. Usando un algodón con alcohol desinfecté el área, quité el tapón de la jeringa y la hundí en la cremosa piel de su trasero. Bella siseó y me miró – Lo siento – murmuré.

- ¿En dónde están tus guantes? – bromeó.

- Oh por favor, nuestras lenguas se han entrelazado. Además, tengo confianza de mi habilidad poniendo inyecciones – le dije mientras le ponía la tapa a la jeringa – A la cama Señorita Swan – tomé su mano y la llevé a la cama. Ella ya estaba sintiendo los efectos del medicamento contra las náuseas que le había dado. Sus ojos se le cerraban y apenas se mantenía de pie.

- Siento que tuviste que volver a casa del trabajo para cuidar de mí – murmuró adormilada – Estuviste trabajando por tres días seguidos… deberías estar durmiendo.

- Bella, estoy justo en dónde quiero estar, déjame cuidarte – dije mientras me subía a la cama justo a un lado de ella, quitándome los tenis. Sin embargo, ella ya estaba dormitando; sus suaves ronquidos llenaron la habitación y me reí. La acerqué a mi cuerpo y acomodé su cabeza en mi pecho justo encima de mi corazón – Siempre te cuidaré Bella – ella suspiró y se acercó más a mí. Mis ojos se cerraron y me dormí rápidamente sosteniendo a mi chica.

El resto de la noche la pase durmiendo y tratando de que Bella comiera. Sin embargo, ella tenía mucho miedo de vomitar que sólo comió unas cuantas mordidas de galleta y uno o dos sorbos de caldo de pollo. La mañana siguiente Bella estaba tan débil como un gatito pero determinada en trabajar su turno de medianoche. Yo sabía que eso no iba a suceder. Esta gripe estomacal era brutal y pateó a mucha gente en el culo. Por mucho que odiara hacerlo, hablé con Angela y ella estuvo de acuerdo en cubrir el turno de Bella. Eso sí podía convencer a mi niña de que lo mejor para ella era quedarse en casa.

Eran las siete de la tarde y Bella estaba tratando de tomar una ducha. Sin embargo, ella no había comido y todavía estaba muy mareada, con un poco de fiebre y estaba exhausta – No sé cómo le voy a hacer para lograr terminar mi turno – gruñó mientras arrastraba los pies.

- Simple, no vayas – me dijo, me apoyé en la cabecera de la cama. Bella me lanzó una mirada enojada – Bella, no has comido nada ¿en cuántos días?

- No lo sé, ¿Dos? – ella respondió.

- Tienes fiebre y en serio estás muy débil – traté de razonar – ¿Puedes correr hacia un código sin desmayarte?

- Umm, podría correr al código pero podría colapsar después – dijo mientras pasaba su mano sobre su largo cabello castaño.

- Bella, necesitas descansar una noche más. Mañana ya estarás mejor – le dije.

- Edward, necesito el pago. Mis ahorros se están agotando – frunció el ceño – Ahora ya no pago las cuentas de mi papá. Pero tengo las mías, me gustaría comprarme una laptop y no lo puedo hacer si no tengo el dinero. Comprar esa ropa de verdad mató mi cuenta de banco.

- Bella, te lo voy a decir sin rodeos, si vas puedes poner en peligro a tus pacientes. Qué pasaría si estás tan cansada y le das el medicamento equivocado a un paciente – le dije – De entrada te darían tiempo fuera…. Te suspenderían sin pago. Por favor cariño, Angela ya se ofreció para cubrir tu turno.

Bella frunció los labios y me miró fijamente – ¿Cuándo se lo pediste?

- En el almuerzo – sonreí torcidamente. Sonrisa quita bragas, no me falles ahora. Bella resopló y cruzó los brazos sobre sus muy voluptuosos pechos. Se sentó en su escritorio y continuó mirándome – Bella ¿por favor? ¿Quieres saber por qué trabajé tres días seguidos? Por esta razón, doctores enfermos. Esta gripe es horrible y persistente. Ang probablemente estará bien cambiando algunos turnos contigo si necesitas el dinero. Pero no puedes ir esta noche.

- Déjame hablar con Ang – dijo Bella con voz tensa. Se levantó y con pasos temblorosos salió de la habitación. Escuché y Angela le reiteró lo mismo que yo le había dicho, diciéndole que no estaba en buen estado como para ir a trabajar. Si su fiebre se detenía, podría ir a trabajar el martes, su próximo día agendado de trabajo. A regañadientes Bella asintió y regresó a la habitación. Se sentó en el escritorio y se recargó en sus brazos-

- Estás enojado conmigo – fruncí el ceño.

- Algo así – ella respondió – Entiendo porque hablaste con Ang. Estoy exhausta y todavía me siento del asco, pero hubiera preferido ser yo quien tomara la decisión. No tú, no Angela.

- Bella, lo siento si he sobrepasado mis límites, pero no quiero que te enfermes aún más o vomites sobre un paciente o algo – me reí. Bella me miró y frunció el ceño – ¿Qué? Newton lo hizo y el paciente luego vomitó sobre él. Muuuucho mucho vómito en una pequeña habitación.

Bella se puso ligeramente verde y salió corriendo de la habitación. Basado en los sonidos que escuché, ella estaba vomitando su pobre cena. Después de que el vómito se detuvo, escuché agua correr y un cepillado de dientes. Bella regresó a la habitación todavía viéndose un poco peor – No menciones vómito en el futuro previsible Edward – se quejó – ¿Cómo es que tú no estás enfermo? Quiero decir, dormiste conmigo anoche y estuviste rodeado por personas enfermas con lo mismo durante tres días!

- Tengo la constitución de un toro – dije mientras me golpeaba el pecho. Bella rodó los ojos y tomó el periódico que estaba en su escritorio – ¿Qué estás mirando?

- Laptops – ella dijo – Me gustaría conseguir una pero no sé si pueda costearla. Si hay alguna buena oferta en alguna de las tiendas, la compraré. Pero dudo que tengan una laptop gratis.

- Probablemente no – resoplé – Ven aquí dulce niña. Necesitas descansar y probablemente obtener una nueva dosis de Reglan.

-¿Así podré dormir y babear sobre tu pecho otra vez? – ella puso los brazos en jarras.

- No, así podré ver tu nalga izquierda – le guiñé un ojo.

- Tonto – soltó una carcajada mientras botaba el papel en la basura – No quiero otra inyección. Y si quieres ver mi trasero sólo debes pedirlo.

- Ok, ¿puedo ver tu trasero? – bromeé.

- No Edward – ella soltó una risita mientras se enredaba alrededor de mi pecho.

- Vamos! – Me quejé como un niño de cinco años – Te lo pedí.

- Dije que podías pedirlo pero nunca dije que te dejaría ver mi trasero – bramó. Después se agarró el estómago – Ouch, no me hagas reír tan fuerte. No se siente bien mis pobres músculos abdominales.

- Ve a babear en tu propia almohada – hice un puchero – Me engañaste sobre ver tu trasero.

- Edward, pasé tres días vomitando. No me siento nada deseable en este momento – ella explicó – He estado pegajosa y sudorosa. Además, puedes aterrizar helicópteros en él, mi trasero es muy grande.

- Bella, detente – gruñí – No te hagas menos, me gusta que tengas un trasero. No uno no existente y flaco. Eso me da mucho más que agarrar – Bella estaba muy callada y volteó la cabeza para no mirarme a los ojos – Cariño, ¿Qué sucede? – Ella negó con la cabeza y pegó la ballena beluga a su pecho – ¿Lo jodí? Lo siento…. No quise ofenderte Bella. Eres tan hermosa para mí, incluso tú estando enferma – ella sollozó y se acurrucó haciéndose bolita – ¿Cariño?

- Estoy bien – lloró – Sólo estoy un poco emocional, convirtiéndome en una patética niña llorona.

- No eres patética, pero no entiendo porque estás llorando – dije mientras la volteaba para que me mirara.

- Una combinación de muchas cosas. Número uno, es sólo que me siento como basura por la gripe – ella respondió – Número dos, estoy emocional porque tengo SPM*. Número tres, gran momento de inseguridad. ¿Por qué quieres mi gran trasero flácido? – Gruñí y entrecerré los ojos – ¿Acabas de gruñir?

- Lo hice porque de verdad tú no aprendes. No. Te. Hagas. Menos – dije mientras besaba su frente y me movía hacia sus labios – Eres hermosa y perfecta para mí. ¿Qué es lo que debo hacer para que lo veas?

- Lo intento, de verdad lo hago. Pero esta enfermedad pateó mi trasero – suspiró – Cuando me siento como basura por estar enferma eso se transfiere a mi autoestima.

- Lo entiendo. Me siento de la misma manera niña dulce. Es raro cuando me enfermo, pero cuando lo hago mantente alejada. Soy un cobarde llorón y francamente es desagradable estar ahí – me reí – Tú sólo dormías.

- Y vomité.

- Vomitaste – dije con simpatía – Y basado al ver tus ojos, necesitas dormir más.

- ¿No tienes que ir a casa? – murmuró cansadamente. Sabía que me estaba dando mierda por la pequeña sonrisa que bailaba en sus labios.

- Prefiero estar contigo, especialmente desde que te sigues sintiendo como basura – expliqué, enredando mis brazos alrededor de ella – Me tengo que despertar temprano, tengo que trabajar mañana en la mañana, pero siempre y cuando no te moleste que me quede… - Bella estaba roncando suavemente, apretando mi cintura tan fuerte como podía – Tomaré eso como que está bien – besé su frente y apagué la luz. Puse la alarma en mi celular y rápidamente me uní a ella en el sueño.

xxAPFLxx

No quería salir y dejar a Bella sola en la mañana, pero necesitaba ir a mi casa y conseguir un poco de ropa limpia y al menos iniciar una carga de ropa en la lavadora. Le dejé a Bella una nota en su cama y le puse a la ballena entre sus brazos, hizo un puchero cuando la besé en la frente, casi como si estuviera pidiendo un besos en sus labios; se lo di suavemente y deje el departamento. Manejé de regreso a mi casa, me bañé y cambié, no quise lidiar con los lentes de contacto, así que me puse los lentes normales y me fui rumbo al hospital.

En el trabajo parecía que lo peor de la gripe ya había pasado. Casi todos estaban de vuelta de sus enfermedades. Incluyendo Newton; ese pendejo me estaba poniendo de nervios. Mientras yo estaba haciendo algo de inventario en las salas de trauma y algo de almacenamiento, Newton llegó y comenzó a fastidiarme.

- Sabes que no tienes por qué hacer eso Edward – resopló.

- En caso de que no se haya dado cuenta Dr. Newton – comencé usando su título, recordándole para que haga lo mismo conmigo – Estamos trabajando sin un puñado de enfermeras, ellas normalmente hacen esto; pero desde que estamos cortos de personal me di cuenta y estoy ayudando. Así tendrías más respeto por el personal de enfermería de esa manera.

- Ese culo gordo, puerquito hace este trabajo muy bien – dijo mientras tomaba lo que estaba buscando – Ella no puede hacer nada bien en Emergencias porque es demasiado gorda.

- Dr. Newton! ¿Quieres ser redactado por acoso? – Gruñí – Bella es una enfermera increíble y tiene más forma en el dedo meñique de lo que usted tiene en todo el cuerpo.

- Como sea Edward – gruñó – Ella es un jodido culo mantecoso, perra floja que ni siquiera pudo venir a su turno anoche. Probablemente ella está muy ocupada comiendo chocolates como para venir a trabajar.

- Se acabó! Vas a obtener una carta de amonestación en tu archivo. Un arrebato más y será escoltado fuera del plantel hasta que yo pueda reunirme con el Dr. Sánchez respecto a su comportamiento poco profesional – le espeté – Nos vemos en mi oficina en una hora para firmar su carta. Si usted no está allí sin notificación, entonces será suspendido. ¿Ha quedado claro?

- Te la estás cogiendo, eres un cerdo! Te estás cogiendo a la enfermera puerquito – estaba furioso.

- Se acabó! Dr. Newton. Vaya a su casillero y empaque sus pertenencias. Él Dr. Sánchez o yo mismo nos comunicaremos con usted con respecto a su comportamiento después de que hayamos discutido esto – dije fríamente, entrecerrando los ojos – Pásame la tabla y yo me encargaré del cuidado de su paciente –Newton arrojó la tabla al suelo y pisoteó fuera de la sala de trauma como un niño petulante. Casi atropelló a Lauren que tuvo un giro de 180 grados al salir de la sala de trauma. Ella entró y sus ojos estaban muy abiertos.

- Dr. Cullen, su padre necesita hablar con usted. Él está en la línea dos – dijo ella.

- Gracias Lauren. ¿Puedes recoger esa tabla y ver qué es lo que necesita el paciente? Regresaré en un momento – expliqué, ella asintió y se fue después de recoger la tabla. Caminé hacia el teléfono y contesté – ¿Si papá?

- Edward – él graznó.

- No tú también – gruñí – Dios, esta gripe está matando a todos.

- Lo es, escucha; sé que estás inundado ahí abajo…

- No inundado papá. Es muy lento por una extraña razón – respondí.

- Como sea, tengo algunos casos severos que sé que tú puedes manejar. Eres un cirujano certificado en trauma – Carlisle se rió, después tosió violentamente – Necesito irme a casa.

- Tengo que pasarle mis casos a otros doctores y después escribirle a Newton por ser un pendejo colosal. Estaré arriba en más o menos una hora – le dije – ¿Qué conseguiré? - Mi padre recitó tres cirugías. Dos de los cuales yo sería el cirujano jefe. La tercera, yo prestaba asistencia. Le pregunté por qué su equipo no podía hacerlo y mencionó que también se ocupan de las enfermedades. El único personal que estaba disponible eran residentes y dos pasantes. No podían realizar la cirugía sin un médico a cargo. Toda cirugía electiva fue cancelada y al parecer yo estaba manejando los casos urgentes hasta que mi papá se mejorara. También significaba que tenía que pasar la noche en mi oficina. Una vez más.

Maldita sea.

Terminé la llamada con mi papá y revisé al paciente de Newton. Era algo muy simple, lo tenía que suturar en el antebrazo. Le di al paciente las indicaciones de cuidado y le di el alta. El resto de mis pacientes fueron distribuidos entre el Dr. Crowley, Dr. Denali y la Dra. Marcus, una pediatra tratando de entrar a emergencias pediátricas. Una vez que mis pacientes fueron derivados a los doctores, me fui a mi oficina y escribí la nota del Dr. Newton por sus comentarios poco profesionales sobre Bella y sobre mí. Se la envié al Dr. Sánchez quién mañana tenía turno. No le iba a decir nada a Bella hasta que fuera necesario.

Subí a la planta de cirugía y le envié a Bella un mensaje. Por mucho que lo odiara, necesitaba que fuera a revisar mi casa. No había estado ahí en casi cinco días, excepto en mi ducha esta mañana. Preferí mandarle una texto porque no quería despertarla si es que estaba durmiendo. Aparentemente, no lo estaba haciendo. Ella me llamó.

- ¿Qué necesitas que haga? – ella preguntó sonando más alerta que ayer.

- Antes de pedir favores, ¿cómo te sientes?

- Estoy mejor. Me pude comer un pan tostado y una botella completa de Gatorade. Eso es una mierda asquerosa – gruñó – Ahora, ¿Qué es lo que quieres que haga Edward?

- ¿Puedes ir a mi casa? – Pregunté mordiéndome el labio – Cargué la lavadora en la mañana y probablemente no podré ir a casa esta noche. Voy a cubrir el turno de mi papá en el piso de cirugía.

- ¿Eres cirujano?

- Cirujano de trauma. Puedo realizar casos de emergencia, como apendectomías, laparoscopías exploratorias, y algunas otras cosas más. Arriba, en la planta de cirugía, tienen una tripulación mínima de algunos residentes. Ellos necesitan de un médico que los asista para realizar cirugías. Ese seré yo – me reí.

- Ok, iré a tu casa. ¿Qué necesitas que haga? ¿Y cómo voy a entrar?

- Para entrar puedes usar a cochera. El código para abrir la puerta es 1979, el año de mi nacimiento – me encogí de hombros – Dejé la entrada de la cochera abierta. Pero en el platón que está en el mostrador de mi cocina hay un juego de llaves de mi casa. Están en un llavero rojo de la Aguja Espacial*. Llévate esas contigo, he estado queriendo darte un juego de llaves de mi casa – mi rostro se encendió cuando dije eso.

- ¿Quieres que tenga llaves de tu casa? ¿Estás seguro?

- Obvio dulce niña – dije mientras entraba a la sala de cirujanos, estaba vacía. Afortunadamente – Quiero compartir todo contigo Bella. Mi hogar, mi familia y lo más importante mi corazón – escuché lágrimas silenciosas en la línea – No llores Bella. No quería…

- Lágrimas de alegría, y sigo en el naufragio emocional de la Tía Flo – se rió – Está bien, iré a tu casa y me encargaré de la lavadora. Si me siento a la altura, tal vez te haga un poco de cena y la lleve al hospital. Pero no cuentes con ello. Todavía estoy muy Puaj.

- Gracias Bella, lo aprecio demasiado – le dije, Mi corazón se hinchó por su generosidad y amabilidad. Por no hablar de que era increíblemente hermosa y mía. Hablamos durante unos minutos más antes de que ella colgara el teléfono y me fui a hablar con mi padre. Se veía como una mierda total. Tan pronto como me informó del estado de sus pacientes, lo empujé por la puerta después de que llamé al Dr. Denali para que le diera una receta para algunos medicamentos contra las náuseas.

Después de las tres cirugías eran casi las diez de la noche. Me duché rápidamente y me dirigí a mi oficina, pasé por la sala de emergencias. Ben estaba en el escritorio, le dije que yo estaba "no oficialmente" de turno en la planta de cirugía. Todas las consultas quirúrgicas debían dirigirlas a mí. Le di el nombre del residente que estaba asignado a la sala de emergencias y le pedí a Ben que pusiera la nota por mí; sonrió y la puso en el tablero. Me dirigí a mi oficina y colapsé en el sofá, pero no por mucho tiempo. Alrededor de la una, hubo un accidente de tráfico en el que había tres pasajeros. Dos de los cuales eran pacientes quirúrgicos. Envié al más estable a Terapia Intensiva y agarré al residente de cirugía para realizar la operación abdominal necesaria para el primer paciente. Él la realizaría y yo lo asistiría.

Después de esas dos cirugías, arrastré a mi cansado cuerpo de regreso a mi oficina alrededor de las cuatro de la mañana, cuando el asistente en jefe de cirugía, el Dr. Brenton regresó de sus vacaciones. Vio mis ojos cansados y me dijo que yo ya había terminado, le di las gracias y dejé ese piso. Mi grumoso sofá de cuero nunca se había sentido tan cómodo.

- Edward – escuché – Despierta!

- Vete mamá – murmuré antes de rodar para hacer frente a la parte posterior de mi sofá.

- Eddie, no es mamá.

Abrí un ojo y de pie encima de mí estaba una muy engreída Rosalie – ¿Qué estás haciendo aquí?

- ¿Recuerdas? Aquí tengo mi cita hoy con mi terapeuta. Íbamos a salir a almorzar – dijo mordiéndose el labio.

- ¿Qué hora es?

- Una de la tarde – respondió.

- Mierda! Me dormí durante la mañana de mi turno – gruñí mientras me levantaba del sillón.

- El Dr. Sánchez está cubriendo tu turno – dijo Rose – Él escuchó sobre tu turno en el piso de cirugía y vino. Papi lo llamó para pedírselo de favor – Ella se retorcía las manos y arrastraba los pies; obviamente nerviosa por mi arranque.

- Rosie, lo siento. No fue mi intención gritarte – dije mientras la jalaba hacia mis brazos – La noche pasada fue el jodido infierno y colapsé en el sofá. Debí haberme quedado dormido después de que mi alarma sonara – Rose se derritió contra mí y enterró su nariz en el cuello de mi bata.

Oí un golpe silencioso en mi puerta y miré hacia arriba. Bella asomó la cabeza en el interior y sus ojos se abrieron al verme sosteniendo a Rose – Um, lo siento. Yo... um... no importa – dijo mientras su voz se quebró. Se dio la vuelta, cerrando la puerta.

Rose se apartó y se quedó mirando la puerta – ¿Quién era?

- Mi muy insegura y asustadiza novia – le dije mientras la miraba – Quédate aquí, ¿de acuerdo? –Rose asintió y salí corriendo de la oficina, hasta el escritorio buscando frenéticamente Bella; Angela estaba charlando con Alice – ¿Has visto a Bella? – Le pregunté.

- Salió a toda prisa, y dijo que se sentía como una mierda – contestó Alice – Ella vomitó en el baño y se fue.

- Me pidió que te diera esto – dijo Angela mientras me entregaba mis llaves – ¿Está todo bien?

- Mierda, no. Bella entró en mi oficina y yo estaba abrazando a mi hermana – gruñí – Ella debe haber tenido una idea equivocada y obviamente por eso se fue.

- Dr. Cullen – dijo Eleazar con una amplia sonrisa –Puedo ver que ya regresó de la muerte.

- Si – dije cortante – Gracias por venir a cubrirme. Lo siento…

- No te disculpes. Escuché sobre el drama en el piso de cirugía. Sin embargo, ahora que estás aquí. ¿Nos podemos reunir y hablar sobre la suspensión del Dr. Newton?

Ugh, ¿Ahora? Tengo a mi hermana en mi oficina y a mi novia que piensa que me acuesto con mi hermana – Claro, sólo dame un momento; tengo que ir a hablar con Rose mi hermana pequeña y decirle que tengo que re-agendar el almuerzo.

- Por supuesto Edward – dijo mientras asentía – Estaré en mi oficina – se dio la vuelta y se fue.

- Mierda! Mierda! Mierda! – Espeté – ¿Por qué ahora?

- Respira hondo Edward – tranquilizó Alice – Bella entenderá.

- No, ella no lo hará. Ella no confía demasiado y ahora que he hecho avances pasa esto! – saqué mi celular y le envié un mensaje de texto. Bella, no es lo que piensas! La rubia es mi hermana – Edward

*Este número ya no está en servicio*

Gruñí y pellizqué el puente de mi nariz. Ella me bloqueó, o consiguió un nuevo teléfono…. ¿En diez, quince minutos? – No sé qué hacer.

- Ven a casa conmigo Edward – ofreció Angela – Ella tiene que escucharte si la acorralas en el departamento.

- Esa es mi mejor apuesta – dije con cansancio – ¿A qué hora sales?

- A las cuatro – ella respondió – Ella entenderá, tiene que hacerlo.

- Eso espero – Dije abatido. Corrí a mi oficina y encontré a Rose mirando los libros de medicina en mi estantería – Tengo que reprogramar el almuerzo Rosie."

- Lo siento por lo que pasó con Bella – frunció el ceño – ¿Todo está bien con ella?

- No. Ella se fue, alegando que todavía estaba "enferma" y cuando traté de enviarle un texto, ella bloqueó mis llamadas – hice un puchero – Estaba preparado para ir tras ella cuando el Dr. Sánchez me detuvo para discutir un asunto disciplinario que se presentó ayer. Tuve que suspender a un médico por la nueva política de acoso.

- Está bien – dijo ella – ¿Puedo tomar prestado este libro Edward? – Ella tomó un libro de enfermedades mentales del librero, asentí – Gracias, Estoy pensando que voy a cambiar mi enfoque en lo que quiero hacer. Una vez que consiga mejorar, quiero llegar a ser un psiquiatra. ¿Sabes?

- Creo que es genial, Rosie – le dije – Yo te ayudaré en todo lo que pueda – ella sonrió torcidamente y se giró para irse – ¿Cómo te va saliendo de casa?"

- Bien, tengo que superar mis miedos – dijo – Royce está de vuelta en la cárcel y tengo mi spray de pimienta.

Envíame un mensaje en cuanto llegues a casa Rose – le dije con firmeza. Ella asintió con la cabeza y me besó en la mejilla, dejando mi oficina. Entré y me lavé los dientes, mojé mis manos con agua; me pasé los dedos por el cabello y salí de mi oficina, recogiendo el expediente que tenía de Newton antes de ir a la oficina de Eleazar. Su puerta estaba abierta y Eleazar estaba sentado detrás de su escritorio – ¿Estás listo para hablar sobre el Dr. Newton?

- Si – dijo Eleazar con una sonrisa forzada – Leí los papeles de suspensión y lo que dijo fue brutalmente duro con la enfermera Swan y hacia usted. Pero, tengo que preguntar, no es que me importe, pero ¿Tú y la enfermera Swan están en una relación?

- Lo estamos. O por lo menos, espero que sí – Fruncí el ceño – Tuvimos un desacuerdo hace un rato y me estaba preparando para ir con ella cuando me detuviste para hablar de Newton.

- ¿Esta relación causa problemas en su capacidad para hacer su trabajo? – preguntó Eleazar, arqueando una ceja.

- No, señor. Bella y yo hacemos un gran equipo – le respondí con confianza. Eso si es que ella me escucha – Sin embargo, nuestra relación no está en juego aquí. Son las palabras mordaces que Newton dijo de Bella y de las insinuaciones que hizo con respecto a nuestra relación. Yo nunca uso mi poder para fomentar su carrera o para protegerla.

- Lo sé, pero Newton puede percibirlo como favoritismo – Eleazar suspiró – Ahora, esta no es la primera vez que he oído hablar de la aversión de Newton hacia Bella. Sus comentarios groseros son poco profesionales y sin fundamento. Bella realiza su trabajo admirablemente y estoy de acuerdo con la decisión de suspenderlo. ¿Por cuánto tiempo?

- ¿Una semana? – sugerí.

- Me parece justo, en adición a eso tendrá que asistir a una clase de ética sobre la forma de tratar a sus compañeros de trabajo profesionalmente, Lauren tomó la clase y su cambio fue notable – dijo Eleazar.

- Es posible que desee animar a todo el personal de la sala de emergencia a tomar la clase – le dije – Lauren, Jessica y el Dr. Newton no son los únicos que actúan poco profesional hacia sus compañeros de trabajo.

- Eso es sabio, la lista de los verdugos de la enfermera Swan es bastante amplia – dijo Eleazar con tristeza – Sólo me hubiera gustado que hubiera venido a mí antes.

- Tenía miedo, Eleazar; ella todavía lo tiene. Bella no ha tenido la vida más fácil y no tiene autoestima – dije, frotándose las llaves en mi bolsillo – Por favor, no dejes que nadie se entere que te dije. No quiero traicionar su confianza, pero ella está tan triste, sola y sin amor. Las bromas que le hacen aquí son la parte más fácil de su vida.

- No lo sabía – Eleazar murmuró, Él me miró y sus ojos marrones se me quedaron mirando – La amas, ¿verdad?

El pozo vacío en el estómago que me dejó el haberla "traicionado" se hizo más grande. Mis ojos se llenaron de lágrimas y asentí – Mucho, Eleazar. Mi hermano se burlaba de mí sobre que solo era mi complejo de 'superhéroe' actuando, pero no lo es. La amo y quiero mostrarle lo que se siente recibir ese amor.

- Bueno, entonces no te alejaré más tiempo de tú chica – Eleazar se rió entre dientes – Sólo necesito tu firma en este formulario y haré que esto sea entregado en el lugar de residencia del Dr. Newton. Él va a estar fuera hasta el próximo martes y va a tener que completar la clase de ética para el 1 de junio o se suspenderá hasta que se complete la clase – Asentí con la cabeza y firmé los papeles, Eleazar me guiñó un ojo y me lanzó fuera de su oficina. Me puse mi abrigo y corrí allá del escritorio de Emergencias.

- Edward! Aquí! – me llamó Angela mientras me lanzaba sus llaves atrapándolas fácilmente – Buena suerte!

- Gracias Ang – Dije mientras sonreía en mi camino al aparcamiento. Me subí a mi coche y conduje hacia el departamento de Angela y Bella. Aparqué mi coche en el lugar los visitantes y me dirigí a la entrada. Subí al piso de Bella en el ascensor y cuando estaba por salir del ascensor, ese trepador, James estaba entrando en él. Él frunció el ceño, golpeando mi hombro mientras se movía más allá de mí. Wow, ¿tan rudo? Caminé por el pasillo y entré al departamento, dentro todo estaba tranquilo; una clara indicación de que Bella todavía no estaba en casa. Revisé su habitación sólo para asegurarme, y estaba vacío. Su diario estaba en su mesita de noche; si ella no me escuchaba, entonces por lo menos tengo la oportunidad de escribirle algo. Tomé el diario y una pluma y me senté en el escritorio.

Enero 22, 2013

Querida Bella,

Sé que lo que viste probablemente fue muy comprometedor, pero te puedo asegurar que nada estaba sucediendo. Esa mujer a la que estaba abrazando es mi hermana. Mi hermanita Rosalie. Se suponía que íbamos a salir a almorzar hoy con ella, y se presentarían la una a la otra. Pero, después de mi noche infernal en el piso de cirugía, colapsé en mi sofá; dormí hasta que mi hermana me despertó a la una de la tarde. Grité y ella se asustó, la estaba abrazando para consolarla por haber perdido el temperamento. Fue completamente inocente, te lo prometo. Por favor, créeme, Bella!

Cuando vi tu cara, mi corazón se rompió y no quería nada más que seguirte y decirte todo. Mi corazón se rompió aún más cuando Angela me entregó las llaves de mi casa. Bella, yo nunca diría algo que no quiero decir o no siento; quiero compartir todo contigo. Quiero darte todo, mi corazón, mi alma, mi amor….

Bella, sé que es pronto, pero hoy me di cuenta que estoy irrevocablemente enamorado de ti. Te amo Isabella Swan. Ahí está, escrito en blanco y negro, incluso añadiré algunos corazones alrededor.

3 3 3….

¿Ves? (Si, es una lástima. Pero, lo intenté; no soy un artista. Me quedo con la medicina y la música)

Te amo Bella, quiero gritarlo desde los tejados.

Entiendo si tú no estás lista para decírmelo, pero ya no puedo negar lo que siento por ti, significas MUCHO para mi dulce niña. También entiendo porque te asustaste cuando me viste con Rosalie, pero ella es mi hermana. Eso sería jodido si pensara en ella de esa manera, eww…

Además, la única mujer con la que quiero pensar en hacer el amor eres tú Bella. Espero que me des la oportunidad de decirte esto de frente, pero si no es así al menos dejo un pedazo de mí aquí. Perdón si te lastimé sin querer, no fue mi intención cariño. No quiero volver a verte sufrir, quiero verte feliz.

Por favor perdóname Bella.

Te amo

Edward

Cerré el libro y lo puse de nuevo en la mesita de noche. Con un suspiro caminé hacia la sala y encendí el televisor cambiando de canales sin prestarle atención, dejándole en un programa de History Channel. Unas horas más tarde Angela tocó el timbre del departamento y la dejé entrar. Ang frunció el ceño cuando vio que Bella todavía no llegaba a casa. Trató de llamar al celular de Bella pero mandaba directamente al buzón de voz. ¿En dónde estará?

Una hora después Bella llegó al departamento, sus ojos estaban rojos e hinchados. Sus mejillas estaban rojas por estar afuera en el frío y se veía rota. Muy parecido a la primera vez que la vi, Angela me dio una mirada dura antes de caminar hacia Bella abrazándola fuertemente - ¿Qué sucedió cariño?

- Confié en él y me rompió el corazón – sollozó contra Ang.

- ¿Hablaste con él? – preguntó Angela, mirándome. Me escondí detrás de la pared para escuchar.

- No, pero se veía tan culpable cuando fui a su oficina Angela – dijo ella.

- Bella, escúchalo, habla con él – arrulló Angela mientras quitaba el cabello que estaba en el rostro de Bella – ¿En dónde estuviste?

- En la tumba de mi mamá – sollozó – Necesitaba hablar con alguien y bueno, la persona con la que solía hacerlo es la misma que me lastimó.

- ¿Bella? – susurré mientras me movía de mi escondite. Bella me miró y sus ojos cafés se veían muertos. Después se llenaron de coraje.

- Vete – gruñó – No eres mejor que Jacob, eres un idiota!

- Bella, escúchalo – espetó Angela.

- Está bien Ang – dije mientras dejaba caer mis hombros pesadamente – Sólo asegúrate de leer tu diario Bella, ¿Por favor? – Bella me miró fríamente y corrió hacia el baño de Angela, azotando la puerta con fuerza.

- ¿Qué escribiste en su diario? – preguntó Angela.

- Tendrá que leerlo para descubrirlo – murmuré – Gracias por intentarlo – metí la mano en la bolsa de mi pantalón y puse las llaves en la mesa de café – Sólo en el caso de que lo lea ¿está bien? – Angela asintió y me miró con simpatía. Me fui y caminé hacia mi auto. Estaba derrotado pero con suerte Bella leería lo que escribí en su diario y se daría cuenta de que interpretó erróneamente ese abrazo, la esperaría. Sin embargo, en este momento me sentía vacío y herido porque ella no confió en mí o incluso no quiso hablar conmigo.

No recordaba el camino hacia mi casa pero llegué. Entré y arrastré mi culo a mi habitación. Mi estómago me gruñía por no haber comido nada durante un día entero. Pero, no podía ni siquiera imaginar ingerir ningún alimento; estaba muy molesto. Noté que en mi cama estaba toda mi ropa doblada y una nota de Bella en la mesa de noche.

Querido Edward,

Habría guardado las cosas pero no quería husmear en tu armario. Colgué la ropa que necesitaba colgarse y planché tus pantalones. No puedo esperar a verte mañana!

Tuya

Bella

Estrujé la nota y lágrimas caían sobre mis mejillas. ¿Por qué no quiso hablar conmigo? Mierda! Quiero decir, yo estaba abrazando a mi hermana. No es mi ex-esposa o una compañera de trabajo. Estaba abrazando a Rosalie, la chica que necesita mi amor más que Bella. Con un rugido, tiré la ropa por todo suelo y caí sobre la alfombra, sollozando como un puto bebé. Sé que estaba fatigado, también sé que estaba exagerando; pero Dios! Estaba tan malditamente frustrado. Mi celular sonó y comprobé el número, era Rose.

- ¿Sí? – le pregunté, tratando de ocultar el hecho de que estaba llorando.

- ¿Has hecho las paces? – Preguntó riéndose con nerviosismo.

- No, ella me echó de su apartamento – le dije mientras me apoyaba contra mi cama.

- Ouch – susurró Rose – ¿Tuviste la oportunidad de hablar?

- Nope, pero llegué antes que ella. Angela me dio las llaves – le expliqué.

- ¿Quién es Angela?

- Su compañera de piso – le dije – Como sea, entré y escribí en su diario, le dije que la amaba Rosie.

- ¿En realidad la amas Edward? – preguntó Rose sombríamente – No puedes jugar así con sus emociones si no estás enamorado de ella.

- Lo estoy Rose – dije mientras más lágrimas bajaban por mis mejillas – Estoy más enojado por este mal entendido que por el fin de mi matrimonio. Estoy llorando como un jodido bebé y la quiero, la quiero demasiado Rose.

- Eddie – dijo Rose en voz baja – Lo siento, no quise arruinar…

- No fuiste tú, Rosie, es ella. Bella ha sido tan pisoteada que no confía en nadie. Además, lo que ella percibió en mi oficina le ocurrió cuando estaba en la universidad. Su ex-novio tomó su virginidad y nunca la llamó; la próxima vez que se vieron, él tenía una rubia tetona y flaca de su brazo – suspiré – Probablemente ella vio tu cuerpo y el cabello y de inmediato pensó lo peor.

- ¿Y le dijiste que la amabas en su diario?

- Lo hice Rose, a pesar de su peso y su falta de autoestima, la necesito jodidamente – dije mientras me acurrucaba en el suelo, apoyando la cabeza en mis rodillas. Cerré los ojos apretándolos y mordiéndome el labio para contener los sollozos que amenazaban con estallar en mi boca.

- Eddie – Rose sollozó – Ella es una tonta si no te da una oportunidad de que le expliques. Pero creo que ella está leyendo el diario mientras hablamos y se dará cuenta de que lo que pasó fue un malentendido y todo volverá a estar bien.

- Eso espero Rosie – suspiré – Mira, voy a limpiar el desorden que ocasionó mi rabieta; te hablo más tarde. ¿Está bien?

- Si – dijo ella – Te amo Eddie.

- También te amo Rosie. Perdón por lo del almuerzo, te lo recompensaré ¿De acuerdo?

- Será mejor que lo hagas eh! – ella se rió. Su tintineante risa fue lo último que escuché antes de colgar el teléfono. Mientras la relación con mi novia se caía a pedazos, Rosalie estaba empezando a mejorar y hora ya podía ver de regreso a mi hermanita. Inexpresivamente acomodé mi ropa y me quité la bata. Me puse unos pantalones deportivos y una camiseta antes de dirigirme a mi sala de piano; mantuve el celular junto a mí en caso de Bella llamara. Me senté y comencé a tocar un poco de música melancólica; no sé cuánto tiempo me quedé allí sentado, tocando mi música deprimente, pero podría jurar que oí a mi puerta abrirse. Negué con la cabeza y comencé a tocar una melodía más dulce y suave que me recordaba a Bella, tenía un tono de jazz, como la música que bailamos en el Acuario Shedd. Por favor, ven aquí y escúchame Bella. ¡Por favor!

- Eso es hermoso – escuché detrás de mí.

- Gracias – respondí sin voltearme y seguí tocando. Terminé la canción, me volteé y vi a una Bella muy enojada. Quería reconfortarla pero todavía estaba muy molesto porque ella no me quiso escuchar – Supongo que leíste tu diario.

Lágrimas cayeron de sus mejillas – Fui una perra Edward – susurró. Cerró los ojos y dejó escapar un suspiro tembloroso – Debí hablar contigo, pero estaba tan cegada por lo que vi. Fue como ver a Jacob de nuevo…

- Ya te dije que yo no soy Jacob – susurré.

- Angela hablo conmigo en cuanto te fuiste, me dijo que la rubia era tu hermana y que yo estaba exagerando y no era justa. Debí haberte escuchado y ella está en lo cierto – Bella murmuró – Mira, sé que probablemente me odias; pero quiero disculparme por haber sido tan mala contigo.

- Bella, no te odio – suspiré – ¿Leíste tu diario?

- No, vi el diario y comencé a llorar porque era el diario que me diste. Sabía que lo había jodido todo y no lo pude tomar – sollozó – Lo jodí Edward, soy horrible; una desgraciada persona y…

Me levanté del banco del piano y caminé hacia ella, la tomé entre mis brazos. Cayó rígidamente contra mi pecho llorando débilmente – No eres horrible o desgraciada Bella, entiendo porque reaccionaste de esa manera pero me lastimaste cuando no quisiste escuchar lo que tenía para decirte. Sé que todo eso tiene que ver con el hecho de que sigues estando reacia a confiar pero, ¿Acaso he hecho algo que te indique que no soy de confianza?

- No, tú has sido asombroso. Un amigo increíble, un maravilloso y cariñoso novio... ¡Dios! Vas a terminar conmigo. ¿Es eso lo que pusiste en el diario? ¿Una carta de despedida? – Se lamentó – Soy una tonta!

- Bella, yo no haría eso, no rompería contigo a través de un diario; eso es horrible – le dije. Me aparté y la llevé al sofá que estaba en la sala de piano. Ella seguía llorando y se veía tan jodidamente rota, suspiré y la obligué a mirarme. Sus ojos estaban tristes y abatidos – En él explicaba que a quién estaba abrazando era mi hermana Rose. Se suponía que íbamos a salir a almorzar, pero como tuve la noche infernal en el piso de cirugía en cuanto llegué a mi oficina colapsé en el sofá. Rose me despertó, me asustó y yo grité. Llegaste justo cuando la estaba abrazando porque ella comenzó a tener un ataque de pánico. Esa era la primera vez que ella estaba fuera sin que nadie la acompañara desde que su ataque.

- Así que, ¿La chica rubia es tu hermana? – Preguntó Bella con escepticismo enarcando una ceja.

- Si – tomé aire – Bella, ¿Quieres saber que más escribí en tu diario?

- ¿Es bueno o malo? – preguntó.

- Bueno dulce niña – dije mientras tomaba su rostro entre mis manos – En tu diario te dije que es lo que quería darte, quiero darte mi corazón, mi alma y mi amor Bella. Estoy tan enamorado de ti que duele.

- ¿Qué?

- Bella, te amo – susurré con reverencia – Estoy molesto por la forma en que actuaste, pero eso no cambia lo mucho que te amo. Pero, tienes que confiar en mi cariño. Yo nunca, NUNCA te lastimaré intencionalmente, te amo demasiado como para hacerte eso.

- ¿Tú me amas? ¿Por qué? – ella preguntó.

- Eres imposible de no amar Bella, eres inteligente, compasiva, excelente amiga y hermosa. Sin embargo, eres terca como una mula y tienes un carácter. Demonios, recuérdame nunca hacerte enojar. Ahora, no espero que tú me digas que me amas, tenía que decírtelo porque quiero que entiendas cuán importante eres para mí; que estaré en esta relación a largo plazo. Pero, por favor no me alejes hermosa.

- Estás en lo cierto, no estoy lista para decírtelo todavía Edward – ella murmuró – Tengo que llegar al punto en el que yo confíe en ti implícitamente y basada en mi reacción de hoy, todavía tengo residuos de falta de confianza. Hablaré eso con Michele. Sin embargo te puedo decir que me gustas y te quiero demasiado Edward.

- Puedo manejar eso – reí – Ahora, hemos sobrevivido a nuestra primer pelea. ¿Sabes qué significa?

- ¿Qué?

- Caricias y abrazos – me reí.

- ¿Por lo general eso no implica sexo de reconciliación? – preguntó.

- ¿Estás lista para tener sexo conmigo? – pregunté enarcando una ceja sobre mis lentes.

- No, todavía no, y estoy un poco fuera de servicio debido a la… - ella se sonrojó – Me callo ahora.

- Bella, soy médico; un poco de sangre no me perturba – sonreí – Pero quiero que nuestra primera vez sea mágica. Quiero darte la noche que deberías haber tenido cuando perdiste tu virginidad; y estoy seguro como el demonio que no vamos a tener sexo. Quiero hacer el amor contigo. Toda. La. Noche.

Ella gimió y se mordió el labio.

- Así, que por el momento tendrás que lidiar con algunos mimos y una que otra caricia – resoplé – Y lo haremos en mi habitación, porque joder! Estoy exhausto – me levanté y arrastré a Bella conmigo. Me agaché y la puse sobre mi espalda, ella gritó y movió las piernas; la llevé hasta mi habitación y la deje caer en mi cama. Me incliné y la besé profundamente, deslizando mi lengua dentro de su caliente y húmeda boca – ¿Bella?

- ¿Si? – dijo con la respiración entrecortada.

- Te amo y nunca lo dudes – dije solemnemente – Eso nunca cambiará – ella sonrió tímidamente y me jaló para cubrir su cuerpo con el mío. Sus labios rozaron tentativamente lo largo de mi boca y sus manos se enredaron en mi cabello. Nos besamos hasta que ambos estábamos fuera de quicio, más allá de todo. Podría haber usado una ducha fría y supe que Bella estaba encendida cuando ella apretó las caderas contra mi excitación. Sin embargo, tuve que terminar nuestra sesión de faje, todavía estaba en clasificación PG*bordeando PG-13. No quería empujarla a que hiciera algo de lo que no estaba segura, había acunado su trasero con mis manos y rocé mis manos por los costados de sus pechos; pero nada más que eso. Bella fue al baño y yo me quité la ropa quedando sólo en boxers, me metí en la cama que ya estaba desordenada y esperé a que ella saliera del baño. Pronto, ella estaba en mis brazos y nos acurrucamos el uno con el otro; estaba agotado y no tarde mucho para que mis ojos comenzaran a cerrarse. Justo cuando mi mente comenzaba a caer en la inconciencia lo escuché.

- Yo también te amo Edward.


N/T: Holaaa! Que tal chicas?! Que les pareció?!. No bueno! Yo odié a Bella en este cap! Pero eso es lo que pasa cuando una persona ha vivido toda su vida llena de inseguridades, pero podemos ver que ya está avanzando un poco más! Y nuestro sexy Doc.?! Oh por dios casi sufro de combustión espontánea cuando lo leí y traducirlo mucho más! Jajaja. Mil gracias por los reviews, favs y follows me encanta que les esté gustando esta historia! Por el momento creo que estaré subiendo capítulo nuevo los martes, quería hacerlo dos veces por semana; pero en estos momentos mi vida es un caos siento que estoy viviendo una telenovela quise hacer un fic pero la verdad soy pésima escritora. Si alguien quiere saber de mi idea y escribirla mándenme un PM y con gusto les cuento jeje. Gracias por los comentarios constructivos, trataré de tener más cuidado con los signos de puntuación y esas cosas, traté de conseguir una Beta pero como soy nueva en esto de verdad no encontré a nadie si alguien me quiere ayudar será bienvenida! Ah por cierto, alguien por ahí me preguntó cuántos capítulos tiene la historia, son 34 más el epílogo así que prepárense porque todavía nos falta mucho. Les dejo muchos besos nos leemos en el próx. Cap!

Besos

Maff :)

* Reglan/ La metoclopramida se utiliza para aliviar los síntomas de enfermedad estomacal. Previene náuseas y vómitos.

* PG/ Guía Paternal Sugerida. Parte del material puede no ser adecuado para los niños menores de 10 años. Generalmente se recomienda que menores de 10 años deben ser acompañados de un habitante mayor.

* PG-13/ PG-13 - Guía Paternal Estricta. Algunos materiales pueden ser inapropiados para niños menores de contener lenguaje moderado, lenguaje muy soez, algunos desnudos explícitos (parcial), violencia intensa, sangre, contenido leve de drogas y de machismo.