Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora :)
Capítulo 11
BPOV
Me sentía totalmente como "CinderBella" como Edward me había llamado antes. El baile fue un sueño hecho realidad, pasamos la noche comiendo, tomando, bailando, besándonos y comportándonos como una pareja enamorada. Sin embargo, sabía que algo había pasado con Edward después de que regresó del baño; sus ojos verdes no brillaban como antes. Le pregunté sobre eso, pero Edward me prometió que me lo diría mañana.
Él estaba escondiendo algo.
Algo que obviamente tenía que ver conmigo.
Sin embargo, lo dejé pasar; no quería que mi noche se arruinara por algo que le pasó a Edward en el baño, especialmente si tenía algo que ver conmigo. Mañana le preguntaré a Edward.
Después de que anunciaron a los ganadores de la subasta, Edward parecía ansioso por irnos. Sus ojos tenían un brillo depredador y parecía como si estuviera listo para saltar. Honestamente, yo también; se veía tan jodidamente sexy con su smoking y su corte de cabello. Quería pasar mis dedos por su cabello y quitarle el smoking con los dientes.
Una vez que Edward terminó con su declaración de que se quería ir, dijimos adiós a nuestros amigos y a la familia de Edward. Hice planes con Rose de ir a tomar café el próximo día que tuviera libre, así podríamos platicar sin las miradas fisgonas de mis compañeros de trabajo y de su familia. Rose mencionó que en la única persona que en verdad confiaba de su familia era Edward. Sus padres estaban muy preocupados sobre de sus hábitos alimenticios y Jasper era un mocoso inmaduro que simplemente no la entendía. Edward, su protector desde el momento en que nació, fue el más afectado por el ataque y fue en él en quien Rose se apoyó. Ella quería a alguien más aparte de su hermano mayor y su terapeuta. Esa iba a ser yo.
El viaje en el elevador hacia nuestra suite fue tenso, sin embargo; no era algo malo. Era un poco más sexual. Los dedos de Edward se deslizaron a lo largo de mi espalda y pude sentir mi cuerpo reaccionar a su suave caricia – ¿Sabes lo hermosa que te veías esta noche? – Murmuró en el silencioso ascensor.
Me sonrojé y agaché la cabeza. Me había sentido bonita, pero sinceramente, en comparación con las otras mujeres que estaban en el baile, no era hermosa. Todavía estaba llenita. Todavía no era la mujer que merecía ir del brazo de Edward.
—Puedo ver lo que estás pensando, Bella – reprendió cuando el ascensor se abrió – "Que no eres hermosa" y no te mereces mis cumplidos – él entrelazó sus dedos con los míos y caminamos por el pasillo hacia la habitación. – Lo haces, niña dulce.
—Todavía estoy teniendo dificultades para aceptar el hecho de que me quieres – le contesté. Edward suspiró y abrió la puerta en la que nos habíamos detenido. Obviamente, él estaba frustrado conmigo. Tal vez, debería tomar mi maleta e irme. En el interior de la habitación, me dirigí a la maleta y me agaché. La tomé y me armé de valor para salir – Lo siento, Edward.
—¿Por qué estás sosteniendo tu maleta? – preguntó Edward, arqueando una ceja.
—Te estoy molestando, sólo me iré – murmuré.
—¡Oh no! – dijo Edward severamente. Tomó la maleta y me guió hacia la cama; la muy gran y acogedora cama. – Bella, ¿Por qué piensas que me estás molestando?
—Suspiraste cuando abriste la puerta – murmuré.
—Bella, cariño. Suspiré porque quiero que veas lo que yo veo, quiero que sepas que te amo independientemente de cómo seas físicamente – dijo en voz baja mientras tomaba mi rostro entre sus manos. – Yo estaba simplemente señalando el hecho de que te veías hermosa esta noche. Y lo hiciste, tan hermosa, Bella – me miró, frotando sus pulgares a lo largo de las mejillas.
—Tengo miedo Edward.
—¿Por qué cariño?
—De que tu opinión sobre mí cambie en cuanto me veas sin ropa – fruncí el ceño – La ropa esconde una multitud de pecados Edward.
—Nada cambiará Bella – él dijo. – Y si no estás lista, no tenemos que hacer nada. Sólo podemos acurrucarnos y ya.
No, no quiero eso. Quiero estar con él. Pero tengo tanto miedo, quizás sólo acurrucarnos y abrazarnos sea la mejor opción.
—¿No te enojarás si no hacemos nada? – susurré.
—Claro que no – me besó en la frente castamente y me di cuenta en su postura de que estaba un poco desanimado por mi falta de confianza en mí misma. Yo había sido tan fuerte en el baile y ahora mis inseguridades me muerden en el culo. – Iré a quitarme los lentes de contacto; si quieres cámbiate y ponte algo más cómodo. ¿Está bien? – asentí mientras veía a Edward caminar hacia el baño. Él volteó justo cuando entró. – Te amo dulce niña – me dio su dulce sonrisa torcida antes de cerrar la puerta.
Caí en la cama, sintiendo las lágrimas llenar mis ojos. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo hacer esto? Edward me ama. Él dijo. Él me lo demuestra todos los días. ¿Por qué no puedo dejarlo entrar hasta el final? Mis lágrimas cayeron por mis mejillas sin cesar mientras trataba de calmarme. Fue inútil. Obviamente, yo era de un lío demasiado grande para calmarme solo acotándome. Me obligué a levantarme y desabroché mi vestido. Dejé escapar un profundo suspiro al sentir que la tensión alrededor de mis costillas se iba. El vestido era absolutamente precioso pero ceñido a mi cintura. Me daba una gran figura, pero era increíblemente incómodo durante largos períodos de tiempo. Cinco horas en el vestido era sin duda mi límite.
Tomé mi maleta y miré dentro de ella, nada de lo que había empacado estaba aquí. Había empacado un short de dormir y una playera de manga larga con unos jeans obscuros y un suéter rojo para mañana. Sin embargo, dentro había un negligé morado con las bragas a juego, junto con mis jeans y una blusa que definitivamente acentuaba a mis chicas.
Edward volvió a salir del baño y llevaba unos pantalones de pijama de franela. En su rostro estaban sus gafas y estaba sin camisa – ¿Estás bien? Escuché desde el baño que soltaste un gritito.
—Um, creo que las hadas del equipaje atacaron – me quejé. – Lo que empaqué no está aquí.
—¿En serio? – Edward se rió.
—Sip, mis shorts para dormir y mi playera no están ahí. Fue sustituido por esto – dije levantando mi camisón, Edward se apartó del marco de la puerta y me tendió la mano. Le di el camisón, sonrojándome furiosamente. Lo levantó evaluando el material.
—Creo que deberías usarlo – dijo en voz baja. – Para ser lencería creo que es muy conservador.
—Las bragas son hilo dental Edward – dije secamente.
—Podrías no ponerte panties – se rió, moviendo las cejas como un pervertido. Rodé mis ojos y tomé el negligé de la mano de Edward. Las bragas que llevaba debajo de mi vestido eran del mismo color que el camisón, usaría esas. Besé el hombro desnudo de Edward antes de entrar en el baño para cambiarme. Mis lágrimas se habían secado y ya estaba más tranquila. Con cuidado, me quité el vestido y lo colgué. También me quité la joyería, colocándola en las cajas que Edward había dejado sobre el mostrador para mí. Una vez que mi vestido estaba fuera y mis joyas en la caja, me puse el camisón. Era sexy, pero inocente al mismo tiempo. La tela colgaba alrededor de mi torso, pero abrazaba mis pechos. Era transparente y mis pezones eran visibles debajo de la tela morada.
Lavé mis dientes evitando mirarme en el espejo. Terminé y caminé hacia la habitación. Las luces estaban apagadas, la única luz venía del baño y de unas cuántas velas que Edward había encendido. Apagué la luz y caminé hacia la cama, Edward estaba apoyado contra la cabecera con los ojos cerrados. Gateé sobre la cama y me metí entre las sábanas. Abrió los ojos cuando sintió que la cama se hundía bajo mi peso. Cuando vio lo que llevaba, sus ojos verdes se oscurecieron y su boca se redujo un poco en shock.
¿O fue decepción?
Cuando sus dedos se deslizaron por mi brazo y tomó mi cabello, su otra mano se movió a mi cadera, guiándome por encima de su regazo, sabía que no era decepción. La dureza entre mis piernas no era una indicación de decepción. ¡Estaba jodidamente encendido! Me senté a horcajadas sobre sus piernas con su erección presionando entre mis muslos. Sus ojos se habían oscurecido aún más y había muy poco verde en su iris. Incluso en la penumbra de la habitación pude ver el leve rubor en su piel. Yo era un maldito tomate nuclear. Su mirada era intensa, ardiente y lujuriosa.
Las manos de Edward se movieron por mis brazos lentamente, sus palmas masajeaban gentilmente mi piel. Una vez que llegó a mis hombros, con una mano siguió mi espalda, haciéndole cosquillas suavemente a la piel expuesta mientras la otra mano se movió a mi cara. Su dedo trazó mi mandíbula mientras alcanzaba mis labios. Sus ojos nunca dejaron los míos, pasó el pulgar por mi labio inferior, obteniendo un gemido gutural de mí.
Esta fue, de lejos, la cosa más erótica que me ha pasado y ni siquiera nos hemos besado todavía. Mis bragas estaban empapadas sólo por su mirada penetrante y sus toques sensuales.
Edward movió su mano de mi cara y suavemente pasó los dedos por mi cuello. Mi cabeza cayó hacia atrás y arqueé la espalda hacia él. Yo quería que me tocara. Quería sentir sus manos en mis pechos. Quería sentir sus dedos entre mis piernas, para que sintiera lo mojada que estaba. – Bella, mírame – dijo Edward en un tono que dejaba poco para ser discutido, lo miré y él me sonreía. No una sonrisa amable, pero una sonrisa que era sexy y salvaje. Era su sonrisa torcida con un toque sensual. – Puedo parar, pero verte usando esto… Te necesito nena – se inclinó hacia delante. Sus labios apenas rozando mi oído. – Necesito sentirte. Tengo que hacer que te corras – Su boca descendió sobre la oreja y mordió con fuerza el lóbulo de mi oreja. Mis manos se movían sobre sus hombros mientras inconscientemente giré mis caderas sobre su erección. Él gimió mientras su boca chupaba mí cuello.
—Te deseo – susurré. La cabeza de Edward volteó en un movimiento brusco y me miró a los ojos. – No del todo, pero quiero explorar contigo. ¿Por favor? — tomé su mano derecha y la puse sobre mi pecho derecho. Dejó salir un ruido estrangulado cuándo su mano me envolvió. Los labios de Edward finalmente se encontraron con los míos y se movieron insistentemente contra mi boca. Mis manos se enterraron en su cabello, tiré de sus mechones. Sin darme cuenta, Edward nos había volteado y yo descansaba mi espalda en la cama y él estaba entre mis piernas. Su dureza se apretaba contra la tela de su pantalón frotando del encaje de mis bragas. Se apartó un poco y él me miró – ¿Qué? – le pregunté.
—¿Puedo quitarte esto? – Preguntó señalando mi camisón. – Quiero sentir tu piel contra mí – su sonrisa se suavizó y sus ojos perdieron su brillo depredador – ¿Por favor? –Sus ojos verdes suplicaron. Mi corazón latía muy fuerte contra mi pecho. La única persona que me había visto de esta forma ha sido Jake. No quiero que se repita la historia. ¿Puedo confiar en él para que no rompa mi corazón?
Confía en él Bella, no ha sido más que cariñoso y honesto contigo desde que lo conociste.
Mordí mi labio y me senté. Edward se hizo hacia atrás sentándose sobre sus rodillas mientras yo tomaba el dobladillo del camisón. Aquí vamos, prepárate para que Edward corra gritando. Saqué el material morado de mi cuerpo y lo puse a un lado. Mantuve mis ojos hacia abajo mirando el edredón. Crucé mis brazos por mi cuerpo, tratando de esconder los rollos y bultos; la mano de Edward tocó gentilmente mi rostro. – No Bella – murmuró. – Eres hermosa – quitó mis manos de mí cuerpo presionando mi espalda contra la cama. Su duro pecho se amoldó contra el mío y gemí por la sensación de su tibia piel contra mí. Su boca cubrió mis labios y él sostuvo su peso con una mano. Tiernamente, corrió su mano por mi brazo llegando hacia mi pecho.
Sus dedos expertamente amasaron mi cuerpo. Rodó mi pezón con el pulgar mientras acariciaba mi pecho. Gemí en su boca mientras él continuó jugando con mi pecho desnudo. La boca de Edward se alejó de la mía mientras besaba mi cuello. – Dios, cariño, eres tan exquisita – murmuró contra mi clavícula. – Tan suave y perfecta – él mordisqueó mi piel del cuello antes de pasar hacia mi pecho. Él me miró y sus ojos habían regresado a su mirada salvaje. Con una sonrisa seductora, lamió el pezón. Su otra mano agarró mi otro pecho y tiró y jugó con mi pezón mientras él lamía y mordía el otro. – Tus pechos están más allá de las palabras, Isabella – él susurró, mirándome. Succionó el pezón ganando otro gemido de mí. – A partir de ahora, me gustaría que estés topless cuando estés a mí alrededor.
—Sigue soñando Cullen – me reí. – Estas chicas necesitan bra.
—No, no lo necesitan – Edward sonrió mientras besaba mis pechos. Él lamió, chupó y mordisqueó mi otro pezón mientras jugaba con mi pecho desnudo. – Están aquí para besarlas y jugar con ellas.
—¿Eres un hombre de pechos Edward? – pregunté removiendo su cabello.
—Soy un hombre de mujeres Bella – respondió. – Me encanta todo de las mujeres, su piel suave – pasó sus manos de arriba abajo por mi torso. – Su olor. Tú hueles a fresas, fresia, vainilla y canela – sonrió mientras besaba mi cuerpo, inhalando contra mi cuello. – Tan bien, cariño – olió mi cabello y gruñó bajito. – Volviendo a lo que amo de las mujeres, específicamente a tí. Amo tus pechos Bella. Llenan mis manos, tus pezones son de un perfecto color rosa y me encanta lamerlos – dijo con voz ronca. Inclinó la cabeza y lamió mi pezón para probar su punto. – Pero, también me encanta lamer otras cosas.
—¿Cómo qué?
—Me encanta hacer que una mujer se corra con mi lengua – ronroneó en mi oído. – No esta noche cariño, pero lo haré. Haré que te corras con mi lengua, quiero ver si en verdad eres una dulce niña.
Oh, demonios. Mis bragas están oficialmente arruinadas.
—Bella quiero sentirte – dijo en voz baja. – Te prometo que haré que grites mi nombre. ¿Te puedo tocar?
—Me estás tocando – bromeé, sabiendo exactamente a qué se refería.
—Quiero sentir que tan mojada estás – gruñó bajito. – Definitivamente puedo sentir que tan caliente estás entre tus piernas. Sólo puedo imaginar que tan mojada estás Bella – él rodó sus caderas y su polla rozó mi clítoris, ganándose un quejido de mí. – Voy a mantener tus bragas, pero Necesito sentirte, bebé.
Asentí , yo quería que él sintiera lo que él me hizo sentir con sus caricias sensuales, su tibia lengua y sus amorosos besos. Él sonrió y se movió a un lado de mí, su cuerpo estaba presionado contra el mío mientras él trazaba círculos en mi vientre. Mi mano voló hacia su cabello, gentilmente tirando de sus mechones color bronce. Me miró fijamente y la emoción hirviendo en sus ojos era evidente. Él me amaba. Él me desea. Su dureza presionada contra mi cadera es un claro indicio de ello.
Pronto los círculos que trazaba sobre mi vientre se dirigieron hacia el elástico de mis bragas. – ¿Estás segura Bella? – susurró.
—Por favor Edward – rogué. – Te amo.
—Bella… dulce niña, yo también te amo jodidamente mucho – dijo mientras devoraba mi boca. Sus manos se enredaron en mi cintura y nos convertimos en una masa de brazos, piernas y besos frenéticos. Con un gemido, Edward se movió de nuevo a mi punto anterior y la punta de su dedo medio se metió en mi ropa interior. Nuestro beso se rompió y él movió su mano aún más dentro. Llegó a mis rizos entre mis piernas, estaban húmedos con mi excitación – ¿Confías en mí, Bella?
—Sí – respiré.
—Yo confío en ti con mi vida Bella – respondió mirándome a los ojos. Su mano se movió más cerca de mi centro. Más cerca de donde me dolía de necesidad. – Te amo y soy tuyo – su dedo rozó mi clítoris y moví mis caderas. – Para siempre, si me aceptas, Bella – rodeó su largo dedo por mi pezón hinchado. – Jesús nena, estás tan mojada.
— Por ti – le dije con una sonrisa. – Tú lo has causado.
Su mano hizo pequeños círculos alrededor de mi clítoris, esparciendo la humedad a lo largo de mis pliegues – Dios, te sientes increíble, Bella – gruñó Edward – Tan húmedo y caliente nena – Sus labios rozaron los míos mientras su dedo jugueteaba con mi entrada – ¿Puedo? – Incapaz de formar palabras, yo asentí con la cabeza. Su dedo se deslizó en el interior con facilidad debido a mi excitación. Me sentí increíble en comparación con lo que había experimentado con Jacob. Lentamente movió su dedo dentro y fuera de mi cuerpo. Se me quedó mirando, mirándome mientras me removía contra su cuerpo, tratando de empujar el dedo más adentro. – Eres tan estrecha Bella – dijo, su voz llena de asombro.
¿Cómo respondes a eso? no estaba segura. Así que lo besé, abrí más mis piernas para darle más acceso mientras besaba sus suaves labios. Su pulgar encontró mi clítoris y rodeó alrededor de mi hinchado nudo de nervios. También añadió un segundo dedo, moviéndolos dentro de mi cuerpo. Podía sentir algo acumulándose dentro de mí. No estaba segura de lo que era, pero, se sentía increíble. No tenía control sobre la parte inferior de mi cuerpo. Podía sentir mi cuerpo moviéndose contra su mano, queriendo desesperadamente sentir más de él. Quería sentir todo de él. Yo quería que él me hiciera el amor.
No esta noche Bella… es el orgasmo inminente hablando en este momento.
Así que ese es el sentimiento que estoy experimentando en mi vientre.
—Bella – dijo Edward con voz ahogada. – Vente para mí dulce niña – gemí y me agarré más fuerte de su cuello. Mis caderas se movían con sus dedos. Nuestros ojos estaban conectados, cuando comencé a deshacerme a su alrededor. Podía sentir mis músculos alrededor de sus dedos como se apretaban cada vez más. – Eso es Bella, déjalo ir – su mano se movió más rápido dentro de mí tanto como mis bragas se lo permitían. – Quiero ver que te vengas Bella – besó mis labios y continuó moviendo su mano.
—Edward – gimoteé, estaba jadeando y aferrándome a él – ¡Más!
—Estás tan jodidamente apretada Bella. No puedo esperar a que mi polla esté dentro de ti – gruñó en mi oído. – Quiero desesperadamente hacer el amor contigo, Bella. Quiero sentirte a mí alrededor y hacer que te corras. ¿Puedes venirte para mí? ¡Grita mi nombre! Nadie te va a escuchar, amor. Soy sólo yo. Te amo y quiero sentir tu coño apretarse alrededor de mis dedos, nena.
Caí hacia atrás y solté un grito gutural, gritando blasfemias mezcladas con su nombre mientras mi cuerpo reaccionaba a sus palabras sucias. Y así fue como Edward me dio mi primer orgasmo; lentamente regresé a la tierra, mientras Edward retiraba lánguidamente su mano de mi cuerpo. Sus labios se deslizaron suavemente por mi sien, él todavía hacía círculos sobre mi clítoris y eventualmente cuando mis espasmos se detuvieron sacó la mano de mis bragas. Él me miraba mientras ponía en su boca los dedos que estuvieron dentro de mí. – Justo como lo pensé, muy dulce niña – dijo con un guiño, me sonrojé y escondí mi rostro. – Oh, no. Acabo de ver lo más hermoso del mundo, contigo viniéndote alrededor de mis dedos; no puedes ponerte tímida ahora.
—¿Te gustó probar eso? – pregunté.
—Muchísimo – respondió. Tomé su mano y chupe el dedo medio que había estado dentro de mí. – Mierda – gruñó. Me probé a mí misma en su dedo, obviamente diluida porque él ya había chupado la mayor parte. Pero no fue desagradable como yo había pensado, pero tampoco fue tan agradable, saqué su dedo de mi boca y sus ojos estaban vidriosos.
—¿Qué? – pregunté.
—Nada, es sólo que mi mente viaja a una hipervelocidad viéndote chupar mi dedo. Mi mente pervertida se imaginaba que era mi polla – se rió con nerviosismo.
—Probablemente no estoy lista para hacerlo, pero puedo sentir que tan duro estás Edward – dije mientras volteaba mi rostro hacia él. Tracé mis dedos a lo largo la cinturilla de su pantalón del sueño. Ahuequé suavemente su erección a través de los pantalones y me sorprendió lo grande que sentía. Él siseó y apretó su agarre en mí.
—Bella, no tienes por qué hacerlo – dijo, forzando la voz.
—Sé que no tengo porque – dije mientras mordisqueaba su oreja. – Tú tampoco tenías porque hacer lo que me hiciste a mí, pero lo hiciste. Quiero hacer esto para ti cariño. Quiero que te vengas – mi mano se deslizó dentro de sus pantalones sólo para ser recibida por su erección.
—¿Me puedo quitar mis pantalones? No quiero, umm… — se sonrojó. – Dios, he visto gente en varios estados de desnudez, puedo diagnosticar enfermedades y…
—¿No te quieres venir en tus pantalones? – me reí entre dientes.
—Cierto – dijo mientras levantaba su trasero y se quitaba el pantalón dejándolo sobre sus rodillas. Su pene estaba en mis manos y lo que sentía no era nada en comparación con el hecho de verla. Dios mío... ¿Cómo va a caber dentro de mí?
—No sé qué hacer – le dije.
—Bueno, vamos a necesitar un poco de loción – dijo Edward en voz baja. Asentí y tomé un poco de crema de mi bolso. – Coloca la crema en tu mano – me puse un poco de loción en la palma y envolví mi mano alrededor de su pene. Él siseó de nuevo.
—Lo siento – murmuré.
—Estás bien sólo está un poco frío – se rió con nerviosismo – Ahora, haz lo que sientas que es natural, te haré saber si no es algo cómodo.
—No quiero lastimarte – dije mientras comenzaba a mover mi mano de arriba abajo sobre su eje.
—No lo harás – mientras ponía su mano alrededor de la mía guiando mis movimientos. Me mostró que era lo que le gustaba, también me dijo que podía jugar con sus bolas y la piel detrás de ellas. La única cosa que hacía que Edward estuviera incómodo era si alguien se acercaba demasiado a tu trasero.
Demonios, yo también me incomodaría.
Edward finalmente retiró su mano y yo tomé su pene, girando y moviendo mí mano alrededor de su erección. Su respiración era errática mientras él veía mi mano moverse, sintiéndome audaz moví mi otra mano hacia sus bolas y las moví gentilmente. Las moví mientras jugueteaba un poco con la cabeza de su erección. – Mierda Bella – gimió Edward. – Más rápido por favor.
—¿Así? – pregunté mientras movía mi mano de arriba debajo sobre su polla. Se lamió los labios y asintió, él me miraba con atención mientras me veía trabajar con mi mano. Sus caderas se comenzaron a mover con mi mano creando más fricción. Quité mi mano de sus bolas y tracé círculos en la cabeza de su pene, él se quejó en voz alta y dejó caer su cabe en las almohadas – ¿Se siente bien?
—Asombroso, no te detengas – jadeó. – Bella, estoy cerca; no te detengas. Joder – me mordí mi labio y continué mis movimientos en su cuerpo. Edward se sentó y gentilmente tomó mi cabeza con una mano, sus labios descendieron hacia los míos, besándome con hambre. Su otra mano voló hacia mi pecho y gruñó contra mi boca. Su polla tembló entre mi mano y puse sentir lubricación extra añadiéndose a mi loción. – Maldita sea – Edward gruñó mientras volteaba hacia abajo mirando mi mano. – Estoy… Bella… estoy… ¡MIERDA! – rugió mientras caía sobre las almohadas. Su blanca y cremosa llegada cubrió su vientre y mis manos. Seguí acariciando su ahora flácido pene hasta que lo deslicé fuera de mis manos. Edward respiraba pesadamente y en realidad no me di cuenta que ya estaba levantada para tomar una toalla húmeda para limpiar su vientre. Una vez que terminé Edward me tomó entre sus brazos llenando mi cara con suaves besos, ganándose risitas de mi parte. – Eso fue… no tengo palabras… Te amo – él dijo mientras continuaba besándome.
—Yo también te amo – le dije mientras yo quitaba su cabello de su cara. – Perdón por lo de hace rato, estoy tratando… en verdad lo hago.
—Lo sé dulce niña – se rió. – En cierto modo entiendo con lo que estás lidiando. Quiero ganarme tu confianza, y espero haberlo hecho.
—Lo estás logrando – le dije mientras me acomodaba a su lado enredando mis brazos alrededor de su cintura. Edward se subió los pantalones y me sostuvo contra su pecho. – Sólo sigue haciendo lo que estás haciendo y prométeme que me dirás lo que paso mientras estabas en el baño.
—Mañana en la mañana cariño – murmuró con voz adormilada. – Me noqueaste amor. ¿Nos dormimos?
—Déjame ponerme mi camisón – dije mientras lo tomaba.
—Nuh, nuh – dijo apretándome contra su pecho – me encanta sentir tu pecho desnudo contra mí – tenía los ojos a medio cerrar y sus palabras eran cada vez más confusas, asentí y me acurruqué más hacia él. – Duerme bien mi Bella. Te amo.
—Yo también te amo – respondí presionando mis labios sobre su corazón. Él sonrió y me abrazó con fuerza.
xxAPFLxx
La mañana siguiente Edward se levantó antes que yo y nos pidió el desayuno. Específicamente, desayuno en la cama. Cuando desperté me senté y vi a un sonriente Edward parado sosteniendo una bandeja. Durante la noche tuve que ponerme algo de ropa ya que me estaba congelando. El calor de Edward ayudaba un poquito pero aun así estaba temblando de frío; me puse la camisa de Edward y definitivamente era muy comida.
—Bonita camisa – bromeó mientras ponía la charola sobre mis piernas.
—Tenía frío – bromeé mientras echaba un vistazo a lo que él había ordenado. Tortitas, tostadas francesas, huevos, salchicha, tocino, fruta fresca, café, yogurt… — Dios, espero que no creas que me voy a comer todo esto.
—Obvio no, la mitad es para mí – él dijo mientras se subía a la cama. Compartimos nuestro desayuno y platicamos sobre el viaje que Edward había ganado a Oahu, el demandaba que yo iba a ir con él. Incluso puso el calendario en su celular señalando la mejor fecha para ir. Pero podía decir que estaba tratando de distraerme, eso no iba a funcionar.
—Edward, iré a tomar una ducha y después necesitamos hablar sobre lo que pasó anoche – dije severamente.
Él suspiró y se pasó la mano por su cabello. – Lo sé, ve a bañarte y hablaremos una vez que termines – dijo en voz baja. Besó mis labios castamente antes de levantarse. Tomé mis jeans, mi blusa y ropa interior antes de ir al baño. Mi ducha fue larga, me sentía muy bien con el agua cayendo sobre mi cuerpo. Lavé mi piel sonrojándome cuando recordé las partes que Edward había tocado anoche. Todavía podía sentir las secuelas esta mañana. Mi cuerpo aún estaba conmocionado por el orgasmo que Edward me había dado. Sacudí mi cabeza y terminé mi ducha. Sequé mi cabello y me puse un ligero maquillaje antes de regresar a la suite.
Edward estaba usando unos jeans y un suéter. Estaba jugando algo en su celular, la punta de su lengua estaba pegada a su labio superior adorablemente mientras trataba de terminar un nivel de Angry Birds o alguna cosa de esas – ¿Ganaste?
Dio un brinco y su celular salió volando –¡Mierda! No – gruñó mientras tomaba otra vez su teléfono. – En serio, eres muy silenciosa. Necesitaré conseguirte un cascabel o algo.
—Lo siento — me reí. El frunció el ceño en broma antes de quitar el juego y poner el celular en su bolsillo – ¿Cuándo es tu próximo turno?
—Martes – respondió – ¿Y tú?
—Igual, el martes – respondí – De siete a siete. Así que… anoche…
Suspiró y corrió las manos por su rostro – Estoy luchando Bella, sinceramente no sé qué hacer. Te contaré, pero es necesario que haya consecuencias…
—¿Consecuencias? – Pregunté. – Empieza por el principio Edward.
—Está bien – él dijo. – Anoche, cuando fui al baño; escuché a Newton y Crowley hablando mierda sobre ti. Estaban haciendo comentarios sarcásticos sobre que tú estuvieras aquí con mi familia, hablaron sobre cómo te veías y sobre nuestra relación. Ahí fue cuando les hice saber que yo estaba en el baño con ellos y les recordé sobre que estaban representando al hospital. También los llamé niñas chismosas de secundaria.
—Oh – respondí inteligentemente. – Edward, en realidad no puedes hacer nada si ellos estaban hablando en el baño, no era el hospital. Además todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión, si Newton y Crowley piensan de esa manera; entonces es su problema. Si no pueden ver más allá de sus prejuicios y sus pacientes no sufren por ello, entonces no puede haber ningún castigo. Tiendo a evitarlos cuando trabajo pero cuando me toca trabajar a su lado; ellos son profesionales y distantes.
—Bella, ellos dijeron cosas hirientes sobre ti – Edward frunció el ceño.
—Ellos han dicho esas cosas durante años y probablemente seguirán diciéndolas hasta que me vaya o hasta que los despidan – me encogí de hombros. – Lo he aceptado y tú también tienes que hacerlo. Pero, creo que pronto tú también te convertirás en un objetivo.
—Posiblemente – suspiró. – Pero, siempre puedo ponerles una carta en su expediente.
—Edward, no abuses de tu poder de esa manera – dije con dureza. – Entiendo lo que tratas de hacer, pero no quiero que te metas en problemas por tratar de defenderme. Si ellos actúan como pendejos, entonces te lo haré saber a ti o al Dr. Sánchez. Tienes que confiar en mí para lidiar con mis propios problemas. Recurriré a ti siempre y cuando se convierta en un gran problema. ¿Está bien?
—Está bien – respondió mientras besaba mi frente. – Vayámonos de aquí y hagamos algunas cosas de novios.
—¿Cosas de novios? – bromeé.
—Tomarnos de la mano, ir al cine, salir a cenar, toquetearnos – se encogió de hombros dándome su sonrisa torcida de marca registrada. – Soy parcial a lo último, especialmente desde anoche.
Entrecerré mis ojos hacia él, mientras ponía su cabeza sobre mi hombro. Su mano se movió por mi muslo cada vez más cerca de mi centro. Lo deseaba, quería que me tocara, pero también quería una relación con él – ¿Qué tal una película?
—Me estás matando pequeña – refunfuñó. – Pero, si quieres una película; veremos una película. Siempre y cuando te pueda abrazar esta noche cuando nos vayamos a la cama.
—¿Tu cama o la mía? – bromeé.
—Ahora, estamos hablando – me sonrió mientras me besaba tontamente.
Fuimos al cine y después a comer pizza. Regresamos a la casa de Edward, encendió la chimenea y escuchamos un poco de música Jazz acurrucados en el sofá debajo de una manta. Hablamos sobre el baile, sobre lo que había pasado en la suite, su pelea con Jasper por mí, mi relación con Carlisle y Rose; me dio información sobre los problemas de mi padre con las cuentas médicas. Sin embargo, no quería hablar sobre mi papá; así que distraje a Edward besándolo. Terminamos fajando en el sofá frente al fuego. El orgasmo que tuve frente a la chimenea fue más intenso que el que tuve en el hotel; pero creo que mucho de eso tiene que ver con el nivel de confianza que ya tenía en él. Cada beso y caricia me acercaba más a él, cada vez confiaba más y más y en él.
Él me encuentra deseable a pesar de mi peso.
Él me ama sin pedir nada a cambio.
Él me escucha cuando estoy molesta.
Él pelea por mí cuando me ofenden.
Tengo que hacer algo por él, quería hacer algo por él. Me hacía sentir especial y ahora quería hacer lo mismo por él. ¿Pero qué?
xxAPFLxx
El lunes regresé a mi departamento, tenía que lavar ropa y quería conseguir algo para Edward. Usando la laptop de Angela busqué algunas ideas, pero nada me gustaba. No estaba nada cerca de encontrar una solución para mi problema del regalo, cuando Angela entró como una ráfaga por la puerta.
—¡LUCY, ESTOY EN CASA! – soltó una carcajada.
—Estoy en la sala Ricky – bromeé de regreso.
Angela vino a la sala y dejó caer a un lado de mí – Será mejor que no estés descargando porno Swan – se rió. – Si lo haces, por lo menos déjalo en una carpeta.
—No, nada de porno – dije mientras inclinaba mi cabeza hacia la de ella — ¿Qué tal el trabajo?
—Ocupadísimo – se quejó. – Hoy Jessica y Newton no sirvieron para nada, al parecer se encontraron en el baile y estuvieron uno sobre el otro en el trabajo. Jessica dijo que si tú podías alardear de tú relación con un doctor, ella haría lo mismo. Qué - Mierda .
—Si esa es la única razón para que estén juntos; entonces su relación está destinada a fallar – le dije.
—Estoy de acuerdo en eso – murmuró. – Entonces, ¿Qué estás viendo?
—Quiero comprarle algo a Edward sólo por ser él – respondí – ¿Alguna sugerencia?
—Bueno, tengo las fotos del baile – dijo ella. – Tal vez puedes usar algunas de ellas en tu regalo – ella saltó y agarró el correo. Soltó un sobre rechoncho sobre mi regazo. Miré dentro de él y saqué las fotos. Angela y yo pasamos casi una hora viendo las fotos, había algunas que eran muy dulces de cada una de las parejas que estaban en la mesa. Hicimos a un lado esas junto con una foto de Edward y Jasper con Rose. Ahora sostenía dos fotos de Edward y yo. Eran en blanco y negro desde que Angela era una chica artística. – Creo que deberías elegir esa – sugirió Angela señalando la foto dónde Edward y yo estábamos parado mirándonos a los ojos.
—Pero me gusta más esta – dije mientras levantaba la otra foto. Edward tenía sus brazos alrededor de mí y yo me estaba riendo por algo mientras Edward tenía su nariz enterrada en mi cuello.
—¿Opinión sincera? – preguntó Angela.
—Por supuesto.
—La primera que elegí, en verdad muestra el amor entre ustedes dos. Nada puede penetrar la burbuja en la que están – explicó Angela. – Las manos de Edward en tu rostro, enterradas en tu cabello muestran cuanto se preocupa por ti. Sus ojos están ardiendo de deseo y su sonrisa torcida le da un aspecto juguetón. Tú lo miras como si no pudiera hacer nada malo, hay una suavidad en ti que nunca había visto y me encanta Bells.
—Cuando lo pones de esa forma – susurré. – Entonces usaré esta.
—Bien, me alegra. Haré unas copias extra de ella – dijo ella dándome una copia de la foto. – Ponla en tu mesita de noche Bella. Tendrás a tu hombre a tu lado sin importar en donde estés. Una para ti y una para Edward.
—Bien – sonreí. Aplaudió y brincó fuera de la sala. Tomé mi bolso de mi habitación y esperé por Angela en la sala. Regresó y traía puesto unos jeans y una sudadera. Tomó sus llaves y dijo que iríamos en auto a la tienda. Después de un corto viaje estacionamos en el local. Dentro encontramos muchos marcos que servirían pero me decidí por uno negro con " Te amo" en diferentes idiomas. También escogí un simple marco plata para mí; nada muy extravagante.
Cuando salíamos del local vi en el mostrador de joyería un brazalete de cuero café con detalles de acero inoxidable. Se veía masculino y como algo que Edward usaría, se parecía demasiado al reloj que usaba a diario. Pedí que me lo mostrara, la vendedora lo sacó y se veía emocionada por vendérmelo. Así que me permití comprar este capricho para Edward, lo pagué y salimos de la tienda.
Angela sugirió que fuéramos a comer, así que nos dirigimos a un lugar de hamburguesas. Con unas grasientas hamburguesas y papas fritas; Angela me contó sobre su día y sobre algunos pacientes locos que había tenido. Después, me preguntó sobre mi tiempo con Edward después del baile. Me sonrojé, esperando no decir mucho; no quería faltarle al respeto a mi relación con Edward chismeando con Angela. Sin embargo, le conté algunos pequeños detalles sobre lo que hicimos y que había tenido mi primer orgasmo. Angela dejó escapar un grito estridente, ganándose una mirada desdeñosa del gerente. Angela le apagó y volvió su atención hacia mí. Sin embargo, después de que su grito de niña fanática, el momento se perdió y dirigimos nuestra conversación a ella y Ben. Sus ojos se pusieron soñadores y se desparramó diciéndome los grandes puntos de Ben.
Sin mencionar el tamaño épico de su pene.
Yo no necesitaba saber eso, demasiada información.
Terminamos y nos fuimos hacia su auto. Estacionó en el edificio y nos dimos cuenta que James estaba tirando su basura en el contenedor. Él se estaba comportando cada vez más extraño, siempre estaba en casa. Aparentemente no tenía trabajo y su apariencia era cada vez más desaliñada. Angela me empujó hacia las escaleras y casi corrimos hacia nuestro departamento, empecé a respirar pesadamente e hice una nota mental de comenzar a hacer más ejercicio. En nuestro edificio había un gimnasio, tal vez lo use. Es gratis para todos los inquilinos; debería estar en forma para subir y bajar escaleras sin sentirme como si fuera a morir.
Nos fuimos cada quién a su habitación y le envié un mensaje de texto a Edward, diciéndole que mañana le tenía una sorpresa. Como un niño grande, comenzó a molestarme en busca de pistas, pero no sacó nada. Sólo tenía que esperar a mañana para ver la sorpresa. Nos despedimos por teléfono rápidamente ya que él iba a manejar. Había ido a hacer ejercicio con su amigo Emmet; antes de colgar Edward trató de indagar otra vez sobre lo que le iba a regalar, pero solo canturreé que lo amaba y colgué el teléfono.
Tomé mi diario y lo abrí en una nueva página. Ya había puesto dentro del diario la carta de amor de Edward.
Febrero 18, 2013
Este pasado fin de semana fue el baile del hospital. Edward me llamó "CinderBella" y en verdad me sentí de esa forma. Totalmente una princesa… usé un hermoso vestido adornada con preciosas gemas (algo llamado Tanzanita, nunca antes las había visto. Pero eran hermosas), bailé con mi príncipe encantador y obtuve mi noche caliente.
Si, escuchaste bien noche caliente.
Sin embargo, no hubo sexo.
Tenía que estar 100% segura de que estoy lista para tener sexo, antes de mover nuestra relación hacia ese punto. Sin embargo, eso no significa que no podamos fajar un poco. Y eso es lo que hicimos.
Mi guapo novio me dio dos asombrosos orgasmos. Sip, dos. Cuándo vivía en el departamento de mi padre, siempre estuve recelosa a masturbarme. Y Jacob, bueno él era todo sobre él, nada sobre mí; en verdad era muy egoísta. Pero esto no es sobre Jacob; es sobre Edward y yo.
¿Quieres hablar sobre desinterés? — Edward sería la personificación, la foto en el diccionario, el ejemplo y la definición brillante de desinteresado. Ese hombre merece la santidad por tratar conmigo y mis neurosis épicas. Él es también el hombre más generoso que he conocido, me abrió las puertas de su casa cuando me caí y cuando me botaron de mi apartamento. Después, me sofoca de amor, afecto, atención, contacto físico y regalos tangibles. Como muestra de agradecimiento, le he comprado unos cuantos regalos. Sólo espero que le gusten. Tengo una foto enmarcada de los dos en el baile con un brazalete para hombre de cuero. Me gustaría darle algo más, pero honestamente, eso es todo lo que podía permitirme en estos momentos.
Mi preocupación es que incluso con todo esto del "amor" es que no puedo meterme en la cabeza ¿Por qué Edward quiere estar conmigo? Sin embargo, este fin de semana fue un gran avance para nosotros. Bueno, para mí. Confié en él lo suficiente para que me llevara al orgasmo y que me viera sin la mayor parte de mí ropa. ¡Y DESPUES DE ESO ME SIGUE QUERIENDO!
Sigo sorprendida.
De verdad necesito detener esto, Edward me ama. Yo lo amo. Si por mí fuera me encantaría estar con él por siempre. La manera en él habla de que quiere lo mismo, es tan seguro. Sé más confiada Bella, la confianza es la clave. ¿Lo entiendes?
De todos modos, esta es mi meta para conseguir más confianza.
YO SOY digna de Edward, pero él no es la única clave para mi felicidad, mi autoestima y mi amor propio.
YO SOY digna de mi trabajo a pesar de lo que algunos de los compañeros de trabajo ven.
YO SOY inteligente, hermosa y divertida.
YO SOY DIGNA PARA EL AMOR.
¡MEREZCO TODAS LAS COSAS POSITIVAS DE MI VIDA!
Si tan sólo me podía creer lo que estoy escribiendo...
xxAPFLxx
—Sra. Parker, aquí están los cuidados que debe tener para su quemada – expliqué – Es importante de que mantenga el parche seco y limpio. Si se moja puede correr el riesgo de una infección.
—¿Cómo se supone que debo cambiar el parche? – Preguntó frunciendo el ceño ligeramente. – Vivo sola con mi gato, y es por culpa del maldito gato que me quemé.
—Puede ir con su médico de cabecera o a una clínica si necesita asistencia – expliqué.
—Awww, demonios. Emergencias es mi médico de cabecera y la clínica de asistencia más cercana me queda a una hora tomando el transporte público – gruñó.
—Mire, haré un trato con usted Sra. Parker – comencé a decir mientras me sentaba frente a ella. – Puede preguntar por mí o por el Dr. Cullen, estaremos aquí por los próximos seis días en el turno de día. Nosotros nos ocuparemos de sus curaciones. Después de esos seis día ya debió haber sanado lo suficiente como para que se haga cargo de las curaciones usted sola. Podrá ponerse una bandita y un poco de gel antibiótico. Tendrá que esperar un poco en la sala de espera, pero le haremos las curaciones.
—¿Qué tengo que hacer con mi tiempo? – Ella se encogió de hombros. – Yo estoy jubilada, viviendo en un apartamento de mierda desde que mi ex marido decidió gastar todo su dinero en su nueva esposa, Twixie, Trixie, o Bimbo. Además, mis gatos son mejor compañía, incluso si son un poco locos. Gracias, enfermera Swan. Aprecio su voluntad de ayudar a una anciana cascarrabias decrépita.
—Usted no es decrépita o cascarrabias – sonreí. – Usted es madura como un buen vino – ella puso los ojos en blanco y movió su mano quemada diciendo adiós. – Y ya que vas a estar aquí muy seguido, llámame Bella.
—Gracias, Bella – dijo con un guiño. – Y ya no soy la Señora Parker. Soy Cecilia, pero puedes llamarme Cece.
—Genial – le contesté. – Aquí está la receta para un antibiótico y un analgésico suave. Tenemos una farmacia aquí en el hospital. Es un piso, justo a la derecha de la entrada principal. ¿Nos vemos mañana?
—Lo haré, Bella. Di adiós al Dr. Cullen por mí – sonrió. – Ese hombre es absolutamente deslumbrante.
—Lo es, las enfermeras y los pacientes se desmayan al verlo – me reí – ¿Cualquier otra pregunta, Cece?
—No, estoy bien Bella. Gracias por cuidar de mí, cariño – dijo Cece con una sonrisa triste. Asentí con la cabeza y le ayudé a ponerse la chaqueta. Juntas, nos fuimos a la salida de la sala de emergencia y se fue despidiéndose de mí con la mano. Regresé a la central de enfermeras y comprobé si había pacientes esperando. Afortunadamente no había y yo decidí usar ese tiempo para correr a Perkalator para conseguir algo de comer. Carmen, la enfermera en jefe, estaba haciendo un trazado cuando me acerqué al escritorio.
—Carmen, voy a ir a comprar algo de comer. ¿Está bien?
—Claro Bella – dijo mientras me miraba y me daba una sonrisa cálida – ¿Me podrías traer un café? Mi sobrio ha estado conmigo toda esta semana, sus padres están en su segunda luna de miel porque cumplieron diez años de casados; y me ha mantenido despierta por las noches.
—Por supuesto, ¿alguno en particular?
—Grande, con mucha cafeína – bromeó.
—Lo tengo – dije. – Regresaré en media hora con tu café – Carmen asintió y salí del escritorio para tomar mi abrigo de los vestidores. Edward estaba en una reunión con los jefes de otros departamentos. Eleazar lo había invitado y para disgusto de Edward tuvo que asistir. Tenía la esperanza de que pudiéramos compartir el desayuno juntos en su oficina, pero ha estado en la junta desde las nueve de la mañana; y no creo que salga dentro de un rato más.
Después de ponerme mi abrigo salí de Emergencias. Diciendo adiós a Carmen y ella me sonrió dulcemente. Disfruté el clima cálido de febrero, hoy estaba un poco más cálido que los pasados días. El sol brillaba y estábamos como a 20 grados, fue lindo sentir el calor del sol en mi rostro y no tener abrochado mi abrigo.
Llegué a Perkalator y ordené para mí un café y uno extra grande para Carmen. También pedí una ensalada y algo de yogurt, pagué mi orden y decidí comer en el restaurant. Tenía mi localizador por si me necesitaban en el hospital, aunque hoy la sala de emergencias estaba un poco muerta y la mayoría de las enfermeras estábamos reponiendo almacenes y haciendo inventarios.
Después de terminar de comer, tomé un poco de crema y azúcar para el café de Carmen antes de salir de Perkalator. Iba tarareando en voz baja mientras caminaba de regreso al trabajo, justo cuando iba a llegar a emergencias escuché que gritaron mi nombre, o mejor dicho "Hija mal agradecida"
¿Y ahora qué demonios quiere?
Volteé y vi a Charlie medio caminando con Sam Uley a su lado – ¿Qué quieres Charlie? – espeté.
—Tú perra, dejaste de pagar mi cuenta médica – gruñó Charlie mientras se acercaba más a mí.
—En serio, ¿honestamente creías que después de correrme de casa seguiría pagando tus cuentas Charlie? No funciona de esa forma, estúpido – gruñí entre dientes. – La noche en que tiraste mis cosas a la basura y cambiaste la cerradura, tú perdiste a una hija. Yo ya no soy responsable de tu mierda si eso es lo que estás esperando, entonces estás en grandes problemas.
— ¿Cómo jodidos se supone que voy a pagar por el departamento, mis cuentas y mi mierda médica Isabella? – Demando Charlie. – Me dejaste estancado.
— ¡NO! Tú me botaste del departamento en NAVIDAD ESTÚPIDO! – Grité – ¿Qué clase de MONSTURO DE MIERDA hace eso? SOLO TÚ
Edward debió haberme visto gritando con mi padre porque inmediatamente llegó a mi lado – Sr. Swan, está acosando a un miembro de mi personal. Le sugiero que se vaya – él dijo en un tono serio que no dejaba lugar para alegar.
—Vete a la mierda niño bonito, estoy hablando con mi hija – Charlie lo fulminó con la mirada.
Gruñí y me moví hacia Charlie queriendo lastimarlo – ¡NO SOY TU JODIDA HIJA! – grité, los brazos de Edward se enrollaron alrededor de mi cintura y me puso detrás de él – ¡TÚ ESTÁS MUERTO PARA MÍ!
—Bella, por favor ve adentro – dijo Edward en voz baja.
—No hemos terminado de hablar – insistió Charlie. – No me iré hasta que pagues mis cuentas médicas.
—Sr. Swan, estoy enterado de que el hospital ha creado un muy buen plan de financiamiento para usted – dijo Edward con calma. – Sólo necesita hacer los pagos a tiempo. Ahora, si tiene más preguntas, puede hablar con el departamento de finanzas. Y con respecto a Bella, por favor absténgase a discutir con ella en su lugar de trabajo.
—Por favor, abstente de hablarme y punto – mofé. – Jodete Charlie, quémate en el infierno – volteé y caminé hacia la entrada de emergencias. Sentí un fuerte tirón en el cabello y caí sobre mi espalda.
— ¡SR. SWAN! ¿Tengo que hablarle a la policía? – gruñó Edward, corrió a mi lado y me ayudó a levantarme. Charlie sostenía un puño de mi cabello – Siendo un ex oficial de policía, usted sabe que acaba de agredir a su hija ¿no? Ella puede presentar cargos y será lanzado a la cárcel.
—Ella es una maldita débil, no lo haría – Charlie se burló, dio la vuelta y se alejó con Sam siguiéndolo como un perrito perdido.
—Quiero presentar cargos – dije en voz alta para que mi donante de esperma pudiera escuchar – Se terminó de que abuses de mí Charlie. Asalto, agresión y acoso… pondré una orden de restricción en tu contra – Edward revisó mi cabeza y podía sentir la sangre gotear en mi bata de la ahora obvia calva que Charlie había dejado al jalar mi cabello.
—Me alegra, ya llamé a seguridad – dijo Edward con una sonrisa torcida. Llegaron los dos guardias de seguridad y bloquearon la fuga de Charlie. – Llévenlo a la sala de conferencias del segundo piso. Tenemos algunas llamadas telefónicas que hacer.
—Sí Dr. Cullen – dijo el guardia mientras caminaba hacia la puerta. La boca de Charlie se abrió y trató de irse al ser forzado para pasar por la puerta. Edward me ayudó a levantarme y me sostuvo entre sus brazos.
—Estoy tan orgulloso de ti cariño – dijo en mi oído. Asentí inexpresivamente, todavía asombrada de la forma en que había enfrentado a Charlie. – Te amo Bella – rígidamente enredé mis brazos alrededor de su cintura y Edward me guió hacia la sala de emergencias.
¿Y ahora esto que significa?
N/T: Niñas! Que tal ehh?! Aww es diferente leerlo que escribirlo y de verdad que admiro a las escritoras que lo hacen, yo no podría! Jaja casi muero de combustión espontánea al traducir esto! Jaja bueno ya dieron un graaan paso y Bella ya está entendiendo y Edward, pff no bueno ese hombre es la combinación perfecta de lo tierno con lo caliente (imagínense que Eddie les hable sucio en el oído? Jaja) Y Charlie oh por dios quiero patearlo, sólo les digo algo! No se dará por vencido ehh. Pasando a otras cosas me preguntaban por la descripción de Bella y se la pedí a la autora, pero no me contesta. Guiándome por lo que dice Edward, Bella no es muy grande; lo que pasa es que Bella se ve a ella misma de esa forma por todos los años de abusos y burlas que ha pasado. Así que quedémonos con la descripción de Edward Este cap se lo dedico a eliana . peluso .750 y a Teky! Gracias Gracias! Por los follows, reviews, y favs! De verdad que nunca pensé encontrar a personas tan lindas por aquí! Las quiero chicas y también a las lectoras fantasmas gracias por leer!
Les dejo besitos y nos vemos en el próximo espero actualizar el viernes!
Maff :)
