Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso.


Capítulo 12

EPOV

Guie a Bella hacia mi oficina, ella estaba temblando como una hoja. Lágrimas caían por sus mejillas y sangre escurría por su cuello desde la parte posterior de su cabeza que ahora estaba calva. Tomé una carpeta y le pedía a Carmen que viniera a mi oficina. Podía escuchar a Charlie lamentándose y quejándose de que le habían quitados sus derechos civiles. Los guardias de seguridad lo siguieron ignorando mientras caminaban a prisa hacia el elevador.

Bueno lo más rápido posible que pudieron con Charlie usando muletas.

Senté a Bella en el sillón mientras le quitaba su abrigo y revisaba su herida. Saqué un par de guantes y con suavidad limpié la sangre en la base de su cuello.

Ella siseó un poco – Lo siento – murmuré mientras limpiaba su herida – ¿Estás bien?

Con un brusco movimiento de cabella ella indicó que "no"

- ¿Quieres hablar sobre eso?

- No en este momento – dijo en voz baja – ¿Cuánto cabello me quitó?

- Más o menos un cuarto, si usas tu cabello suelto no se verá – dije mientras terminaba de limpiar y desinfectar la herida. Ella suspiró – Después de que hables con la policía, ¿quieres ver si está disponible Michele?- con un sollozo roto Bella asintió – Está bien, le llamaré a su oficina. ¿Carmen, podrías terminar de limpiar y parchar la herida de Bella?

- Claro Dr. Cullen – dijo Carmen en voz baja. Besé la frente de Bella, ella se estremeció como si yo fuera a lastimarla. Fruncí el ceño, mi chica estaba aterrorizada por lo que el estúpido de su padre le hizo. Dejé mi oficina y subí hacia el quinto piso en dónde Michele tenía su oficina. Hablé un poco con la recepcionista antes de llegar a la oficina de Michele, cuando entré ella estaba sentada detrás de su escritorio leyendo su correo electrónico.

- ¿Dra. Palmer? – pregunté.

- Hola Dr. Cullen – dijo con una sonrisa amable. Se levantó y me tendió la mano – ¿Qué puedo hacer por usted?

- ¿Tendrá disponibilidad para esta tarde? ¿Algún tiempo libre para un cliente?

- ¿Para usted? – preguntó enarcando una ceja.

- No, para Bella – respondí – Sé que usted es su terapeuta. Hemos hablado un poco de sus sesiones en un nivel personal y bueno, hoy paso algo. Necesitará de su ayuda; en realidad necesitará de todos los que la rodean.

- Por su puesto Dr. Cullen – dijo ella – ¿Puedo preguntar que paso?

- Su padre la atacó en el área de ambulancias – hice una mueca – En este momento la están curando, porque le arrancó el cabello; después hablará con la policía.

- Oh mi Dios – Michele carraspeó – Cuando termine envíala a mi oficina, ahorita solo termino de hacer unos escritos y no recibiré a ningún paciente hoy. Le diré a Shelly mi recepcionista que la lleve de regreso.

- Gracias – dije con una sonrisa triste.

- Dr. Cullen, ¿le gustaría venir con ella? – preguntó Michele amablemente.

- Si ella me quiere aquí, entonces sí. Si no es así, entonces respetaré sus deseos. Aprecio su flexibilidad Dra. – respondí. Ella asintió despidiéndose de mí. Dejé su oficina y bajé al segundo piso, al llegar a la sala de conferencias; ahí estaban los guardias de seguridad sosteniendo a Charlie. El jefe de seguridad estaba parado afuera de la sala. En el interior Charlie estaba despotricando – ¿Puso mucha resistencia?

- Si Dr. Cullen – dijo el guardia – Está culpando a la enfermera Swan por todo este desastre, a pesar del hecho de que él la atacó. Ya sacamos los videos de seguridad para dárselos a la policía.

- Gracias. ¿Puedo hablar con él?

- Que sea breve, Dr. Cullen. La policía está en camino – respondió – No queremos que usted sea arrestado por nada.

- Lo haré – le dije, mis ojos se volvieron hacia la puerta. El guardia me dejó entrar y Charlie estaba sentado en la mesa, murmurando airadamente. Tenía las manos en puños, haciendo que la piel se tensara alrededor de los nudillos – ¿Sr. Swan?

Él me miró y su mirada se endureció – ¿Has venido a decirme que la perra de mi hija decidió no presentar cargos?

- No, la policía está en camino – dije – Tenemos grabado el ataque gracias a las cámaras de vigilancia y usted tiene una gran cantidad de problemas. Ella quiere poner una orden de restricción en su contra y basándose en la naturaleza de su ataque, la concederán.

- Ella es una ingrata ramera – murmuró Charlie.

- No, todo lo contrario Sr. Swan. Ella es una mujer asombrosa que es preciosa y muy cariñosa. Ella también es muy leal. A pesar de su forma cruel de tratarla, ella seguía decidida a pagar tus gastos médicos y de cuidado para usted. Pero, se jodió a usted mismo cuando la echó. Ahora, está por su cuenta. Preste atención a mis palabras, señor Swan. Aléjese de ella, como dijo ella allá afuera, ella ya no es su hija.

- ¿Está usted luchando sus batallas por ella? – Charlie se burló – ¿Ella tiene tanto miedo de mí?

- No, no estoy peleando sus batallas – dije en voz baja – Me duele ver a la persona que amo más que a mi propia vida, ser lastimada y despreciada por la persona que se supone debería dar le su amor incondicionalmente. Pero su comportamiento allá afuera demuestra que tiene un corazón tan negro y usted no es digno de Bella. ¿Usted llama a su descendencia sin valor? Bueno, pues usted es un padre sin valor; un vagabundo en la calle sería un mejor padre que usted – y con eso me di la vuelta y salí de la sala de conferencias, escuchando las diatribas furiosas de Charlie.

De vuelta en mi oficina, Carmen estaba terminando de curar la herida de Bella. Con una sonrisa simpática, Carmen se fue. Me senté junto a Bella y la miré. Sus ojos estaban vacíos y tan tristes – ¿Dulce niña? – Murmuré, tomando sus manos entre las mías. Se volteó hacia mí, pero en realidad no me miraba – ¿Cómo está tu cabeza?

- Duele – murmuró – Carmen tomó fotos para la policía.

- Bien – dije mientras trataba de moverla más cerca de mí, sin embargo; ella no se movió – Bella, cariño. Quiero abrazarte – rígidamente se acercó más a mí, poniendo cautelosamente su cabeza en mi hombro. Sentí que su rostro se contraía y un nuevo huego de lágrimas empapó mi bata de laboratorio. Mis brazos estaban alrededor de su cuerpo, Carmen volvió a mi oficina a entregarme las fotos y en verdad aprecié eso. También nos informó que la policía vendría a tomar nuestras declaraciones, Bella desenredó los brazos de mi torso y miró a Carmen.

Me llevaron a una sala de conferencias mientras Bella estaba en otra. Le di mi declaración a un joven policía, diciéndole lo que había pasado entre Bella y su padre. Él me hizo algunas preguntas y luego me dio las gracias por mi tiempo. Me dio una tarjeta de negocios, dijo que este caso fue abierto y cerrado y que Bella obtendría su orden de restricción, junto con la posibilidad de que Charlie vaya a prisión por el asalto. No habría un juicio, pero la línea de tiempo no era sólida.

Terminé en la sala de conferencias. Bella seguía hablando con el oficial tomando su declaración. Por lo que pude saber, que ella iba a estar allí por un alejé y me dirigí a la estación de enfermeras y comencé a trabajar un poco en el tratamiento de los pocos pacientes en la sala de emergencias. Hacia el final de mi turno recibí un texto de Bella diciendo que ya había terminado con la policía. Me lancé a la sala de conferencias para verla. Los dos policías se encontraban fuera de la sala, hablando en voz baja – ¿Todavía está adentro?

- Si doc. – Contestó el policía que tomó mi declaración – Sin embargo ella está un poco alterada. Me llamaron para que entrara, porque estaba inconsolable.

- Gracias – dije cortantemente. Entré a la sala y encontré a Bella sentada en el piso llorando, todo su cuerpo temblaba – Bella – susurré – Habla conmigo amor.

- Me siento tan inútil – sollozó.

- No lo eres Bella – dije con fervor – Tu padre es un imbécil.

- Lo sé – gruñó – Sin embargo, se supone que debería amarme, pero no lo hace! ¿Por qué no me quiere? – su cuerpo se derrumbó y dejó salir un grito gutural, rompiendo mi corazón. La tomé entre mis brazos, envié un mensaje a Michele y la pegué a mi pecho mientras ella se desmoronaba.

Diez minutos más tarde, Michele entró en la habitación. Ella vio a Bella en mi regazo y su rostro se ensombreció. Tomé a mi novia, siguiendo a Michele hacia el ascensor. Finalmente, llegamos a su oficina y puse a Bella en el sofá. Me iba a ir, pero se agarró de mi camisa – No te vayas – suplicó.

- No me iré dulce niña – respondí sentándome junto a ella – Me quedaré.

- Bella, dime que es lo que pasó – preguntó Michele en voz baja – ¿Qué fue lo que hizo tu padre?

- Edward, tu dile – dijo Bella soltando un sollozo.

- No Bella, quiero escucharlo de ti dijo Michele en voz firme.

- ¿Por qué? ¿Para que pueda volver a vivir la mierda que mi padre escupió? ¿Para que pueda sentir otra vez el vacío cuando mi padre me echó de la casa? ¿Para sentirme como la hija inútil que soy? – Gritó Bella – ÉL ES LA PUTA RAZÓN DE PORQUE ME ODIO! ÉL ES LA RAZÓN POR LA QUE NO ME SIENTO DIGNA DE QUE ME QUIERAN! ÉL!

- Bella, tú no eres inútil – dijo Michele.

- Mierda – espetó Bella – Lo soy. ¿Por qué mi padre no me puede amar? ¿Por qué el no…? ¿Por qué no me puede respetar? Por una vez, quiero que él me diga que me ama, lo hizo hace muchos años. Pero después de que mi madre murió el me odió.

- ¿Quieres que tu padre te quiera? – preguntó Michele.

- Se supone que un padre debe querer a sus hijos. Mi mamá me amaba – Bella sollozó – Los padres de Edward lo adoran. Pero, ¿mi papá? No soy más que un jodido boleto para la cena. ¿Soy tan difícil de querer?

- No Bella – respondí mirándola – Eres muy fácil de amar, yo te amo más que a mi propia vida.

- ¿Por qué? – Respondió Bella mirándome a los ojos - ¿Por qué me amas?

- Te quiero porque eres increíble, hermosa, divertida, inteligente, compasiva, generosa y perfecta – Se burló – ¿Por qué te burlas? Lo eres! Para mí, tú eres todo lo que siempre quise en una mujer. En una novia. En alguien con quién quiero pasar el resto de mi vida. Lo que siento por ti es NADA comparado con lo que yo tenía con mi ex-esposa. Lo quiero todo contigo, niña dulce. Quiero darte todo. Yo haría cualquier cosa por ti.

- ¿Cómo te sientes con la declaración de Edward? – preguntó Michele tomando la mano de Bella.

- Puedo ver que él es sincero. Pero después de todo lo que pasó, no puedo creer en él – susurró.

Eso dolió, mucho. Sentí como si me hubieran quitado una parte de mi alma. Yo sabía que ella sentía dolor, pero al oír que ella no cree en mi me hizo sentirme enojado y vacío.

- Dr. Cullen, ¿me permitiría hablar a solas con Bella? – preguntó Michelle.

- Claro – dije con la voz un poco rota. Me levanté del sofá y caminé hacia la puerta; Michele me siguió hasta la recepción.

- Edward, sé que estás herido – dijo ella – Bella está llegando a enfrentarse con el hecho de que su padre no se preocupa por ella y ella se siente indigna.

- Ella no lo es – le dije.

Lo sé, pero esa mujer en mi oficina, no lo cree – dijo ardientemente –Déjame trabajar con ella.

- Quiero ayudarla, Dra. Palmer – Fruncí el ceño.

- Yo también –respondió – Bella lo ama Dr. Cullen. Pero en este momento ella está lastimada y enojada por lo que pasó hoy. Probablemente ella se aleje de ti, pero debes saber que no es de ti de quien se aleje. Si no de todo lo que le está pasando.

- Lo sé – suspiré.

- Vaya a casa Dr. Cullen, su turno ha terminado y ha sido un día pesado – respondió Michele – Yo trabajaré con Bella.

Cerré los ojos pellizcando el puente de mi nariz. Tenía una migraña asesina y esto sólo agravaba el dolor – Gracias Dra. Palmer – dije con voz ahogada – ¿Le podría decir a Bella que la quiero?

- Claro Dr. Cullen – respondió ella con una sonrisa triste. Salí de la oficina de Michele y me dirigí a la mía. Me quité la bata de laboratorio poniéndome mi abrigo. Salí de emergencias por la entrada de ambulancias. Estaban metiendo a Charlie en una patrulla, esposado y con el ceño fruncido. Me sonrió débilmente y giré sobre mis talones para ir hacia mi coche e irme a casa.

Solo.

xxAPFLxx

Bella había sido un fantasma por las dos semanas siguientes. La vi brevemente en el trabajo pero no quiso realmente hablar conmigo. La única vez que nos intercambiamos palabras era si compartiéramos un paciente. Sus ojos estaban vacíos, vacíos e increíblemente tristes, como cuando la conocí. Su comportamiento me asustó y tuve miedo de que lo nuestro hubiera terminado. A pesar de sus acciones, no quería que eso pasara. Todavía la amaba. No quería nada más que abrazarla y consolarla.

Angela también estaba enojada con Bella. Ellas estaban peleando en la cafetería un día cuando fui a tomar una taza de café. Bella salió, por la otra puerta de la sala. Haciendo una rabieta – ¿Todo bien? – Le pregunté.

- No – se quejó Angela – Amo a esa chica, pero últimamente ha sido un desastre. Entiendo sus razones, pero que lo deje ir ya! ¿A ti no te ha dicho nada?

- No hemos hablado desde ese día – fruncí el ceño.

- Cierra la boca! ¿En serio? – Chilló Angela – Estoy tan molesta con ella, le haré una intervención.

- Ang, Bella está luchando con el hecho de que su padre no se preocupa en realidad por ella. Odio el hecho de que no he hablado con ella en dos semanas, pero ella necesita esto – murmuré.

- Edward, ´puedo ver en tus ojos que están herido como lo está ella – dijo Angela en voz baja poniendo su mano en mi antebrazo – Lo escondes mejor que ella, pero tus ojos están tan vacíos como los de ella.

Su razón es legítima, pero ¿la mía? – gruñí – Solo la extraño demasiado. Cre que ella me mandará a la mierda en cualquier momento. Le di mi corazón y tanto ella como Michele no me creen. ¿Por qué Angela? Debido a los pensamientos ácidos de su puto donante de esperma que la hacían sentirse como si no valiera nada.

- Acabaremos con esta mierda – dijo Angela – Tú estarás en nuestro departamento a más tardar a las siete esta noche. Todos vamos a tratar de hacer entrar en razón a esta chica. También llama a tu hermana, ella ha estado llamando al departamento pero Bella la ha estado ignorando.

- Ahí estaré – dije con una sonrisa – ¿Tengo que llevar algo?

- Solo tu trasero sexy – soltó una risita.

Use mis ojos en blanco, saqué mi celular y marqué el número de Rose.

- Eddie – canturreó por el teléfono.

- Hey Rosie – me dejé caer en el sillón de la sala de descanso – ¿Estás libre esta noche?

- ¿El cielo es azul? – resopló – Mi calendario social está bastante vacío. Bella me ha estado evitando.

- Es por eso que te necesito – suspiré.

- ¿Qué pasa Eddie? – preguntó. Brevemente le conté todo lo que había pasado y lo que estábamos planeando. Rose estuvo dispuesta a ayudar, así que le di la dirección del departamento de Angela y Bella. Colgamos y regresé a la sala de emergencias. El día paso lentamente, al paso de caracol hubiera sido muy rápido. Después de lo que pareció una eternidad yo ya estaba en casa y me puse unos jeans y una sudadera con capucha.

Manejé hacia su departamento y estacioné en la calle. Le mandé un mensaje a Angela avisándole que ya estaba ahí. Ang respondió que Bella estaba en la ducha. Todo excepto Rose y yo ya estaba ahí. Vi a rose estacionando detrás de mí y juntos subimos las escaleras. James miraba por un hueco medio abierto de su puerta mientras Rose y yo entrabamos al departamento de Ang. Su único ojos a la vista se dilató el olor corporal y asqueroso llenó el pasillo, le urgía una ducha a ese hombre. Rose se pegó a mi lado mientras pasábamos por la puerta de James. Lo fulminé con la mirada y eso ocasionó que James azotara la puerta.

Golpee ligeramente la puerta del departamento de Ang y Bella. Y fuimos arrastrados hacia la sala de estar – Casi termina con su ducha – susurró Angela – Siéntense y no hagan ruido.

- ¿Estás tratando de espantar a la pobre chica? – preguntó Rose enarcando una ceja. Ella se sentó a un lado de Alice y su hermana Cynthia, las dos abrazaron a mi hermana. Ben estaba en el sofá platicando con Jasper. En el piso sentado estaba Emmet mordisqueando un poco de pizza ¿Emmet estaba aquí? Me senté en la silla enorme de la esquina, jugando nerviosamente con las tiras de mi sudadera.

- Tienes que comer Bella – se quejó Angela – Anda, vamos a comer algo de pizza.

- No tengo hambre Angela, sólo déjame en paz – espetó Bella.

- Joder Bell, no has tenido una verdadera comida en dos semanas – gruñó, Angela estaba empujando físicamente a Bella hacia la sala.

- ¿Qué carajo Angela ¿ - gritó Bella.

- Pon tu culo en el sofá y escucha Bella – dijo Angela empujando sentando a Bella a un lado de Ben – Todas las personas que están aquí TE AMAN! Y están preocupados por ti.

- Yo sé que estoy luchando con unos demonios significativos, Angela…

- Lo mismo ocurre con todos nosotros Bella – dijo Alice – Pero luchando tu sola, no parece estar funcionando. Estás alejando a cada uno de nosotros de tu vida. Te has convertido en una sombra de ti misma, te la pasas casi sin comer, te molestas con los pacientes y nos ignoras a nosotros.

- Tampoco duermes Bella, te he escuchado deambular por el departamento a todas horas – Angela suspiró.

- ¿Qué quieres que haga? – escupió Bella.

- Habla con nosotros – le dije y vi sus ojos marrones tristes. Su rostro cayó en cuanto me vio – Déjanos entrar.

- ¿Por qué alejas a tus amigos Bella? – preguntó Rose en voz baja – ¿Y a tu novio?

- No lo sé, siento que no valgo ni merezco nada – ella susurró – ¿Por qué debería tener algo bueno en mi vida? No merezco nada.

- Bella, yo he aprendido algo de mis problemas… necesitas el apoyo de todos. Ahora, tú no fuiste violada o atacada como yo, pero fuiste lastimada irrevocablemente por tu padre. Yo alejé a todos en cuanto salí del hospital, la única persona en la que confié era Eddie. Él era el único hombre con el que me sentía cómoda si me tocaba. Todavía lo hace, Eddie fue quien me ayudó; primero cuando me atacaron y después cuando regresó a Chicago. Es por él por quién ahora puedo tener algunos amigos.

- ¿Me odian? – preguntó Bella luchando con su voz rota.

- No, no te odiamos – suspiró Angela – Estamos enojados y frustrados. Pero no te odiamos, todo lo contrario Bell. Si no te amaramos, nos habríamos ido y te hubiéramos dejado revolcarte en tu mar de auto odio y falta de confianza en ti misma.

- Bella, yo no sé ustedes pero por las pocas veces que he hablado contigo me he dado cuenta que eres una chica valiente, divertida, cariñosa y valiente – dijo Emmet en voz baja – Tu padre es un pendejo de primera, y honestamente él se lo pierde. ¿Por qué buscas su aprobación cuando tienes a todas estas personas a tu alrededor que te aman? ¿Quiénes ven esta maravillosa chica que vale mucho a pesar de todo lo que ha pasado?

- Mi padawan* – dijo Cynthia caminando hacia Bella – Te quiero, pero tienes que sacar tu cabeza de tu culo! Y aun así te amo. Papi es un idiota, que perdió su cerebro cuando perdió su pierna. Además de eso, él es un ser humano, odioso, rencoroso que está actuando como un niño mimado en comparación con el hombre de casi sesenta años de edad que es. ¿Y sabes qué? Está sentado en una celda de la cárcel porque se presentaron cargos contra su culo lo siento. ¿Cómo lo sé? Mi vecino es un diputado del Centro Correccional del Condado de Cook y el abogado de tu padre no pudo sacarlo. La sentencia llegará pronto de acuerdo con mi vecino. Ha sido torturado por sus compañeros de prisión, porque es un ex agente de policía.

- ¿No lo han lastimado verdad? – preguntó Bella.

- Lo han molestado, pero su culo sigue intacto – Cynthia resopló.

- Cyn – Alice rió.

- ¿Qué? – Preguntó Cynthia enarcando una ceja – Bella, no tienes que preocuparte por tu donante de esperma, el ya no es tu problema. A única persona por la que necesitas preocuparte eres tú. Y bueno, también por ese triste doctor de la esquina – Bella me miró y sus ojos se llenaron de lágrimas – En ese sentido, deberíamos dejar a los tortolitos discutir sus propios problemas.

- Estoy de acuerdo – dijo Rose – Hay una pizzería en la esquina que se ve muy bien. ¿Quién quiere un poco?

Todos levantaron las manos y salieron del departamento hablando emocionados por la pizza. Emmet platicaba con Rosalie, obviamente emocionado por estar platicando con mi hermanita. La puerta se cerró y el silencio era tenso e incómodo. Me quedé sentado en la silla con mis brazos sobre mis rodillas. Mi mandíbula estaba apretada y no sabía qué hacer.

- No sé qué decir – Bella susurró.

- Yo tampoco.

- Lo siento parece apropiado, pero se siente vacío – ella suspiró – He sido horrible contigo Edward, entiendo si quieres terminar con esto

- ¿Es lo que tú quieres Bella? – Pregunté mirándola - ¿Quieres que nuestra relación se termine?

- No, pero…

- Yo tampoco quiero que se termine, pero lo que dijiste en la oficina de Michele… después de haberte dado mi corazón… dolió mucho – dije un poco molesto – Entiendo que estés enojado por las acciones de tu padre, pero eso no cambia lo que siento por ti.

- Lo siento Edward – ella murmuró – Lo siento de verdad, solo necesitaba tiempo para aclarar mi mente. Por favor no me odies.

- No te odio Bella, no podría – le dije – Me hubiera gustado que hablaras conmigo antes de ignorarme. Michele me dijo que me alejarías, pero nunca pensé que fuera tan feo. Dos semanas sin contacto, sólo discusiones en el trabajo. Hablando sobre pacientes y tratamientos, resultados de laboratorio.

- No hay excusa para eso – Bella sollozó – Soy una persona horrible Edward.

- No lo eres Bella – la calmé.

- Lo soy! Tú eras la única persona que estaba de mi lado y te alejé – sollozó – ¿Qué puedo hacer para arreglarlo?

No lo sé – respondí honestamente – Bella, te amo. La profundidad de mis sentimientos por ti está en mi alma. Pero tus acciones indican, que tal vez a ti no te importe mucho la manera en que me siento sobre ti.

- Edward, yo también te amo – lloró – Sé que la forma en que me comporté las pasadas dos semanas no lo indican mucho, peor lo hago. Mucho, ¿Qué puedo hacer? Dime! – el rostro de Bella estaba rojo y numerosas lágrimas bajaban por sus mejillas, su cuerpo temblaba demasiado – No te puedo perder, y todo lo que he hecho es alejarte. Soy un jodido fracaso.

Me levanté de la silla y me acerqué al sillón en donde estaba Bella obviamente luchando con ella misma. Me senté y jalé de ella hacia mi cuerpo. A se inclinó rígidamente hacia mí antes de derrumbarse. No sé cuánto tiempo nos sentamos en el sofá mientras ella lloraba, pero finalmente se calmó. Cuando ella estaba en silencio, besé su sien – No eres un fracaso Bella, has sido herida y lo entiendo.

- También tú fuiste lastimado – murmuró contra mi sudadera mojada – Y yo fui la causa. ¿Algún día me perdonarás Edward?

- Ya lo hice Bella – dije gentilmente, forzándola a que me mirara – Sin embargo, voy a ser honesto contigo. Por como nuestra relación ha avanzado, no puedes dejarme de hablar en cuanto sientas que necesitas espacio; estaré más que dispuesto a dártelo. Pero antes tienes que hablarlo conmigo, decirme los motivos por lo que lo haces. Estas pasadas dos semanas, no estaban seguro de nuestro status porque dejaste de hablarme.

- Lo siento tanto Edward – sollozó – Estaba tan en mi mundo que no me di cuenta que tan difícil fue para ti.

- Yo como que lo deduje. Angela se acercó a mí después de su pelea en la cafetería y me habló sobre esta "intervención" – me reí con nerviosismo – Ahora que estás fuera de tu mundo, ¿qué vas a hacer?

- Tengo muchas disculpas que dar – dijo ella mirándome – Y mucho en que pensar.

- ¿Has hablado con Michele?

- En persona, no. Sólo por teléfono – respondió Bella – También he pasado mucho tiempo escribiendo en mi diario. Sin embargo, mañana es la comparecencia de mi padre; tengo tanto miedo de que le otorguen la libertad bajo fianza y que nieguen mi solicitud sobre la orden restricción.

- ¿Quieres que vaya contigo? – pregunté.

- ¿Lo harías incluso cuando he sido una épica perra contigo? – respondió.

- Por supuesto Bella – le dije – Necesitas apoyo en la corte y ahí estaré.

- ¿Te puedes quedar en la noche? – rogó.

- ¿A qué hora es la comparecencia?

- Creo que a las nueve – Bella respondió. Sus ojos cafés estaban llenos de incertidumbre mientras suplicaba.

- Tengo que ir a mi casa para tomar algo de ropa, pero puedo quedarme contigo – murmuré acercándola más a mi pecho.

- ¿Me puedes besar? – Gimió – Yo entiendo si no quieres... – la interrumpí poniendo mis labios en los de ella. Caímos en el sofá mientras nos besábamos con ansias. Estuvimos ahí hasta que escuchamos que la puerta de la entrada se abría, así que nos fuimos hacia la habitación de Bella.

A medida que nos quitábamos la ropa para entrar a la cama, sabía que estábamos mejor, pero todavía teníamos un largo camino por recorrer para sanar nuestra relación.

xxAPFLxx

- Bella, tienes que dejar de temblar – dije mientras tomaba su mano entre la mía. Ella estaba increíblemente nerviosa, su cabello estaba rizado y caía sobre sus hombros, estaba usando una blusa de color morado y unos pantalones de vestir negros. También estaba usando las joyas que yo le había regalado para el día de San Valentín.

- Tengo tanto miedo Edward – chilló.

- No lo tengas Bella, él no puede lastimarte – susurré mientras besaba su sien – Incluso si él consigue la libertad, y se te niega la orden de restricción, yo seguiré protegiéndote. Tu padre tiene que saber que no voy a soportar las mismas acciones de hace dos semanas. Él puede tener prohibida la entrada al hospital...

- Edward el County es el único hospital al que puede ir – explicó Bella – Con sus problemas médicos y su falta de seguro, el County es el único hospital que lo aceptaría. No puede ser rechazado.

Suspiré y entrelacé nuestros dedos, esperamos hasta que se abrió la sala. Basado en las pantallas de las computadoras en las que estaban los horarios de los casos a los que se haría lectura de cargos. El de Charlie sería relativamente temprano, Bella y yo nos sentamos en la parte de atrás escondiéndonos de toda la multitud.

Pasaron tres casos antes de que pasara el de Charlie llegara frente al juez. Bella se apretó contra mí mientras esperábamos para el caso de Charlie. Dos de los casos fueron por conducir ebrio y uno era caso de abuso infantil. Los dos conductores ebrios les concedieron la libertad bajo fianza. El caso de abuso de menores fue remitido a la cárcel del condado de Cook.

Siguiente caso en el expediente es el pueblo del estado de Illinois contra Charles Thomas Swan. Los cargos incluyen asalto, agresión, estar bajo la influencia de drogas y alcohol, embriaguez pública, y acoso.

- Mi nombre es Emanuel Schwartz, en representación del estado de Illinois – dijo el fiscal.

- Richard Potts, defensor público del señor Swan – dijo el abogado defensor con cansancio. Charlie estaba apoyado en gran medida en sus muletas, se veía un poco mal.

- ¿Qué quiere el Estado? – Preguntó el juez.

- $ 500.000 dólares con una orden de alejamiento para su hija si él está en libertad – dijo el Sr. Schwartz.

- Su señoría, el Sr. Swan es un ex policía herido – respondió el Sr. Potts.

- ¿Quién atacó a su hija en la zona de ambulancias del Hospital del Condado de Cook – sostuvo el Sr. Schwartz – Ha habido una historia de largo plazo del abuso y la negligencia del señor Swan. Su hija temía por su seguridad al hablar con la policía.

- Esto es para el juicio, señores – el juez se quejó – Fianza de 250.000 dólares, con una orden de alejamiento. Fecha del juicio será determinado en otro momento. Siguiente caso!

- El alguacil empujó Charlie y él le gruñó al hombre en uniforme. Sin embargo, cuando nos vio a Bella y a mí en la galería, sus ojos se abrieron más y nos dio una mirada más fría. Bella se acurrucó contra mí – Él no puede hacerte daño, dulce niña – arrullé contra su pelo.

- Míralo Edward – susurró Bella – Incluso aunque está siendo arrestado, me está dando una mirada malvada.

- Bella, ¿cuál es la probabilidad de que Charlie conseguir 250.000 dólares en efectivo o la fianza? Casi nulas – le dije – Si él está en libertad, tienes la orden de restricción. Si se acerca a ti, llama a la policía y él estará de vuelta en la cárcel – Lancé una mirada a la forma en retirada de Charlie y ayudé a Bella a ponerse de pie. Salimos de la sala y ella se reunió con el Sr. Schwartz. Le entregó a Bella una copia de la orden de alejamiento y le dio una tarjeta por si había más problemas con su padre.

Llevé a Bella a almorzar a la Frontera Grill y nos acomodamos en una mesa del rincón en el bullicioso establecimiento. Bella estaba muy tranquila mordiéndose el labio, pedimos nuestra comida y un silencio incomodo cubrió nuestra mesa.

- Odio esto – dijo Bella.

- Hablando de incomodidad - dijimos al mismo tiempo.

Los dos nos reímos nerviosamente pero gesticulé hacia ella – Odio que haya esta distancia entre nosotros, quiero decir; anoche fue lindo pero incluso después de que nos besuqueamos no fue lo mismo que antes.

- Lo sé – suspiré – Te estás protegiendo a ti misma Bella, inconscientemente yo también lo hago.

- Soy una tonta – murmuró Bella con tristeza.

- No, no lo eres. Entiendo perfectamente por qué lo haces, Michele me advirtió antes de irme el día de tu sesión en la que estuvimos los dos – dije mientras me inclinaba hacia adelante poniendo mis codos en la mesa – Es obvio que no podemos regresar a lo que teníamos…

- ¿QUÉ? – sus ojos cafés se llenaron de lágrimas y su rostro decayó.

- Déjame terminar – dije tomando la mano de Bella, las lágrimas cayeron por sus mejillas cuando tomé su mano. Ella estaba murmurando que se odiaba a sí misma y que merecía estar sola. Me levanté de mi silla y enredé mis brazos alrededor de ella, tomó las estolas de mi saco y comenzó a sollozar en silencio contra mí. La mesera no estaba feliz cuando entregó nuestra comida, siseando que nuestra actuación estaba causando disturbio. La miré, lidiaré contigo más tarde tonta – Bella cálmate, por favor cariño – sus sollozos se transformaron en histeria y su respiración se transformó en errática. Podía sentir su pulso acelerarse debajo de mis dedos, presioné mis labios en sus sien – No quiero tener que sedarte Bella, tu corazón está palpitando muy rápido.

Ella tomó una respiración temblorosa limpiando sus lágrimas – Lo siento – carraspeó. Sus ojos miraban hacia la mesa sin ver para nada hacía mis ojos.

Gentilmente tomé su mentón y levanté su rostro para que me mirara. La tristeza de sus ojos la tristeza que había en sus ojos la primera vez que la conocí había regresado. Se había dado por vencida, mierda. Llamé a la mesera y le pedí que pusiera nuestra comida para llevar; la postura derrotada de Bella me sorprendió. Pagué la cuenta y ayudé a Bella a que se pusiera su abrigo. Tratando de mantener a Bella de pie y cargando la bolsa de la comida caminé hacia mi auto y manejé hacia mi casa. Un flujo constante de lágrimas cayó por las mejillas de Bella.

Cuando estacioné en mi casa, Bella me miró con sorpresa – ¿Porque no me llevaste a mi casa? – preguntó ella.

- Porque no hemos terminado de hablar Bella – dije acariciando su mejilla con mi mano.

- ¿Por qué prolongar lo inevitable? – preguntó ella, su voz estaba muerta, sin emociones – Charlie tiene razón, soy una inútil. Estoy jodida.

-Bella detente – le espeté, la amaba tanto y me mataba verla tan rota. ¿Cómo podría llegar a ella? ¿Cómo le puedo mostrar lo mucho que la amo?

Saliendo del auto, corrí hacia Bella; ella solamente se quedó sentada ahí sin moverse. Tenía frío y honestamente me estaba irritando. Esta mierda debía detenerse ahora mismo. Así que me agaché y puse a Bella sobre mi hombro – EDWARD! BAJAME! – gritó.

Ella se removió sobre mi hombro hasta que la dejé caer en el sofá. Fui por el botiquín y tomé una caja de Xanax*, corté una pastilla a la mitad y agarré una botella con agua. Quería estar preparado, por si Bella comenzaba a tener una crisis. Me quité mi abrigo y aflojé mi corbata. Bella estaba acurrucada en el sillón – ¿Bella? – pregunté tocando su rodilla.

Ella me miró pero no me dijo nada.

Froté mi rostro y me senté a un lado de ella – Esto no funcionará si no hablamos Bella – murmuré – ¿Quieres que nuestra relación funcione?

- Si quiero, pero ¿Y tú? – preguntó. Sus ojos cafés e miraban, todavía llenos de tristeza, abatimiento y soledad.

- Lo deseo más que nada en el mundo. Regresando a lo que te dije en el restaurante – comencé – Esta distancia está rompiendo nuestra conexión y tenemos que reconstruirla. Entiendo que otra vez no puedes confiar plenamente en mí, pero lo entiendo. Lo he dicho antes y lo diré otra vez; estoy en esta relación para largo plazo.

- Edward, esta es mi primera relación seria. No sé qué hacer, siento que estoy fallando en esto a diestra y siniestra en esto – gruñó ella.

- No todas las relaciones son iguales Bella. La nuestra ha tenido algunos golpes y moretones, pero si podemos pasar esto; estoy seguro de que seremos irrompibles – le dije – Eso espero, ¿Tú crees que yo cuestiono mis decisiones?

- Tienes tanta confianza Edward, si tuviera aunque sea la mitad de tu auto-estima, yo sería una mujer completamente diferente – Bella sollozó – Toda la confianza que había logrado construir antes de lo que paso se desintegró completamente. Siento que yo no valgo ni soy nada.

- Entonces, mi trabajo como tu novio es hacer que sientas que vales un millón, no, mejor dicho un billón de dólares – dije mientras me acercaba a ella – Bella, tu vales mucho. Eres todo mi mundo dulce niña. Hay tres cosas que valoro por encima de todo: mi trabajo, mi familia y lo más importante, los que más amo. Te lo dije en la oficina de Michele cómo me sentía y eso no ha cambiado. – se hundió en el sofá y nuevas lágrimas cayeron por sus mejillas – No llores Bella, me mata verte llorar. Quiero ver una sonrisa en tu hermoso rostro. Risas. Orgasmos…

Bella se sonrojó y me lanzó una mirada.

- ¿Qué? Te pones más hermosa cuando te vienes cariño – ronroneé.

- Todo esto me ha hecho retroceder Edward – sollozó.

- Lo sé. Vamos a llegar allí. Incluso ahora, no sería apropiado intentar cualquier cosa física. Yo creo que por eso anoche fue tan incómodo – le contesté – También creo que tendremos que buscar un consejero de pareja.

- El dinero me dificultaría Edward, no podría pagar eso y a Michele… - frunció el ceño.

- Yo cubriré a ese terapeuta, es una inversión para nuestro futuro cariño. Quiero un largo futuro contigo –dije, sonriéndole a mi chica. Abrió la boca, obviamente, tratando de discutir conmigo – No hay argumentos, Bella. Te amo y quiero hacer esto – Ella asintió con la cabeza cayendo sobre el sofá. Cogí su mano y entrelazó mis dedos con los de ella. Tiré suavemente de su brazo. Ella me miró – La reconstrucción de la intimidad, Bella. Nos tenemos que abrazar – Le di mi sonrisa torcida – Es el lugar donde todo esto comenzó... abrazos.

- Si nos vamos a abrazar, ¿podríamos hacerlo por lo menos en tu cama y no en este pequeño sofá? – Preguntó Bella, esbozando una media sonrisa.

- Sus deseos son ordenes Srta. Swan – dije besando sus labios brevemente. Me levanté y tomé sus manos, se levantó y con pasos temblorosos la ayudé a subir las escaleras hacia mi habitación. Nos cambiamos por ropa más cómoda y nos metimos entre las mantas de mi cama. La cabeza de Bella estaba sobre mi pecho a la altura de mi corazón y yo la pegué más a mi cuerpo – Te amo dulce niña, incluso aunque no nos besemos, siempre te amaré.

- Edward, yo también te amo. Perdóname por lastimarte, no quiero perder lo que tenemos. Quiero seguir adelante – ella susurró.

- Y lo haremos – le dije, apretando más mi agarre en su cuerpo – Juntos.


N/T: Niñas! Perdón por no haber actualizado ayer! Pero el trabajo no me permitió terminar antes este cap y eso que está cortito. Bueno como ven Bella es un completo desastre, me desesperó su forma de actuar pero de verdad ¿La pueden culpar? Todo lo que ha pasado en su vida y ahora viene Charlie y arruina todo. Pero tenemos a nuestro Edward súper héroe que tratará de hacer de todo para que su relación mejore! Prometo que contestaré los reviews! Muchas gracias por los follows, favs y reviews! Este cap no está editado porque no quería retrasarlo más! Perdón si encuentran alguna falla! Les dejo mil besotes! Nos vemos en el próx cap!

Maff :)

* Padawan/ Un Padawan, aprendiz Padawan, o Aprendiz Jedi en Básico, era un niño, o en algunos casos un adulto, que comienza un serio entrenamiento por parte de un Caballero Jedi o un Maestro Jedi, elegido por el mismo Caballero o Maestro de las filas de los Iniciados Jedi.

* Xanax (español El alprazolam) / Es un fármaco que actúa sobre los estados de ansiedad y es especialmente eficaz en crisis de angustia como la agorafobia, el luto, etc.; pertenece a una clase de fármacos llamados benzodiazepinas y actúa disminuyendo la excitación del cerebro. Además tiene cualidades antidepresivas, ya que su estructura se parece a la de los antidepresivos tricíclicos por el anillo triazol agregado a su estructura química; tiene propiedades sedantes-hipnóticas y anticonvulsivas, pero el efecto más notable es el ansiolítico.