Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora :)
Cap trece
BPOV
—Bien, una hora más y finalmente tendré tres días libres — gruñí.
—Perra afortunada — resopló Alice — Pero lo mereces, te han cargado la mano en el departamento de programación Bells. Sin embargo, todo se debe a las fabulosas vacaciones que tomarás con tu sexy doc.
—Calla — regañé — Nunca he ido de vacaciones y en verdad estoy deseando que lleguen estas vacaciones. Dos semanas y media en Oahu a finales de agosto y ahora estoy totalmente jodida con mi horario actual. Lo amaré cuando esté ahí, tomando sol y tomando una bebida tropical.
—Y… haciendo cosas sucias — dijo Angela en broma.
Le lancé un pedazo de papel a mi compañera de piso, lanzándole una mirada. Ella me sonrió con dulzura esquivando mi horrendo lanzamiento; me sonrojé y suspiré — Detente Ang, sabes que no hemos llegado a ese punto.
—Todavía, pero lo harán — se rio.
Desde el incidente con mi padre, Edward y yo pasamos esa mala racha. La cosa se ralentizó enormemente, habíamos avanzado en nuestra relación muy rápidamente y ahora estamos teniendo una muy lenta reconstrucción de nuestra conexión. Él me llevó a citas románticas. Le preparé la cena y he hecho algunos pequeños detalles para él. Asistimos a la terapia de pareja y todavía nos encontramos con Michele. También hemos ralentizado nuestra relación física. No era mucha, pero ambos sentíamos que necesitamos construir la confianza entre nosotros nuevamente.
Déjame decir que Edward es un jodido santo. Ha lidiado con mis cambios de humor y a veces con mis comentarios de perra fácilmente. También me ayudó a decidir cuándo Michele me sugirió que viera a un psiquiatra y usara antidepresivos, he estado usándolos por al menos casi un mes y la diferencia ha sido enorme. Mi estado de ánimo se había estabilizado y los sentimientos de "inutilidad" habían prácticamente desaparecido. La combinación del rechazo de mi padre, el mío, su odio hacia mí y mi menosprecio constante en el trabajo, todo ello combinado me hizo una persona muy deprimida. Fui diagnosticada con la depresión y la ansiedad general. Además de los antidepresivos, cargaba Xanax conmigo por si me sentía fuera de control.
—Así que, Bella. ¿A dónde te llevará el Dr. Sexward en su cita esta noche? — preguntó Angela mirándome desde su lugar en la computadora.
—Iremos a Chopping Block, a una clase de cocina — respondí — Es una clase que incorpora alimentos orgánicos y se alinea con mi nueva dieta. Mi nutrióloga lo sugirió — sí, comencé una dieta. No fue por Edward o por alguien más; fue por mí. Sin embargo, sé que nunca seré un palo como Alice o Ang. Solo quiero usar ropa normal, no más ropa de tallas extra. Ya tenía más o menos diez kilos menos y me sentía mucho mejor y más saludable — ella estará ahí esta noche.
—¿Qué vas a cocinar? — preguntó Alice.
—Ensalada verde con pera y queso de cabra, lomo de cerdo asado, papas al ajo y hiervas y pie de manzana — respondí — He estado guardando mis puntos para esta cena con Edward.
—¿Necesitarás ayuda en algo? — Alice chilló — ¿Enchinando tu cabello? ¿Maquillándote?
—Nah, estoy bien, probablemente use mi cabello en una coleta; ya que vamos a cocinar y mi maquillaje será poco — me reí — Sin embargo, gracias por la oferta Ali.
—¡No hay de que! — Me sonrió — Quiero vivir un poco a través de ti, Jasper está tan ocupado terminando su tesis y no tiene mucho tiempo para mí. Dijo que una vez que termine, todo su tiempo será para mí; pero hasta que pase eso. Estoy sola.
Escondí mi disgusto por el novio de Alice y el hermano de Edward. Sé que Jasper no se preocupaba por mí. Él era bastante agradable, pero siempre mantiene su distancia. Personalmente, creo que no me aprueba. Edward ha hablado con él en numerosas ocasiones, pero sin ningún cambio real — Lo siento, Alice. Él va terminar pronto. En la segunda semana de mayo. Creo que acaba de hacer la edición final.
—Lo sé, pero eso no cambia el hecho de que extrañe a mi Jazzy — frunció el ceño. Con una respiración profunda Alice se alejó de la central de enfermeras y fue a revisar a sus pacientes. Mi último paciente ya había sido dado de alta y ahora solo estaba haciendo tiempo en la central de enfermeras contestando teléfonos, organizando tablas y otras cosas "secretariales"
—Puedo ver tu nariz arrugarse Bella, ¿No te cae muy bien Jasper verdad? — preguntó Angela mientras se recargaba del escritorio.
—No mucho en realidad. Quiero decir, soy amable con él porque es el hermano de Edward, pero hay algo sobre Jasper que no me cae muy bien. Es algo así como que no soy suficiente para su hermano — le dije. — Él solo ve mis problemas psicológicos y físicos y no ve las razones ni mis sentimientos.
—¿Así que piensa que eres una jodida lunática y muy gorda? — preguntó Angela yendo al grano.
—Algo así — respondí.
—¿Has hablado con Edward sobre esto?
—En realidad no, creo que él sabe lo que sucede porque me contó sobre la pelea que tuvieron él y Edward antes del baile en Febrero — dije mientras ponía el expediente de un paciente en circulación. — Tal vez se lo mencione esta noche, después de nuestra clase. Sin embargo, esta noche tal vez no llegue a casa. La clase es cerca de la casa de Edward.
—¿Finalmente vas a coger con tu novio? — Angela resopló.
—Dios, Ang. Eres como un adolescente calenturiento — dije secamente. — En todo lo que piensas es sobre sexo, sexo, sexo.
—¿Y?
—Ve a cuidar a tus pacientes Angela. Te veo mañana — sonreí.
—Te amo Bellsy — canturreé mientras me alejaba.
—También te amo Angie.
Después de un pequeño viaje en metro y una corta caminata llegué al departamento. Me di cuenta que en la puerta de James había una nota de desalojo y estaba casi agradecida por eso. Se había vuelto más y más extraño, agresivo y maloliente. Con el resto de nuestro piso, escribimos una carta a la gerencia acerca de sus comportamientos. Eso, además de no pagar el alquiler durante casi cuatro meses, resultó en su inminente expulsión. Desafortunadamente, James no se mueve de su apartamento. La oficina del alguacil ya había sido notificada y su desalojo fue programado para pasado mañana.
Me bañé y me arreglé para mi cita con Edward. También empaqué una pequeña maleta con una muda de ropa, pijama y mi diario. Edward ya me había hecho espacio en su vestidor y en su armario para mi ropa y mis cosas. Ahí hay cosas mías como cepillo de dientes, bragas, playeras, pero la mayoría de mi ropa estaba en mi departamento.
Alrededor de las seis, la llave de Edward sonó en mi puerta. Él todavía tenía la llave que yo le había dado y yo todavía tenía la de él, pero nuestras pijamadas de adultos son menos frecuentes. Otra vez, reconstruyendo la confianza y comenzando de nuevo — Hola dulce niña — me llamó cuando entró al departamento.
—Estoy en mi habitación — respondí. Estaba terminando de arreglarme. Poniendo mi cabello en una cola de caballo, ajustándola para que mi "calva" no fuera muy notoria. Ya han pasado dos meses y el cabello creció, pero era más delgado y unos dos tonos más claro que el resto de mi cabello. No se ve cuando mi cabello está suelto, sin embargo; como vamos a una clase de cocina, no quiero mi cabello en mi comida. Los brazos de Edward se enredaron alrededor de mi cintura y gentilmente besó el punto sensitivo detrás de mí oído. Me derretí entre sus brazos.
—Ummm, hueles muy bien — él dijo mientras olisqueaba mi cuello — Bueno, siempre hueles bien.
—Tú también — respondí, inhalando profundamente disfrutando ese olor a limpio y fresco de Edward. Me volteé entre sus brazos y sonreí, se veía tan jodidamente sexy; estaba usando unos jeans obscuros, playera blanca y una camisa abierta encima. Su cabello estaba despeinado pero sexy y estaba usando sus adorables lentes — ¿Los lentes de contacto te molestaron?
—Sip, me quedé dormido con ellos y mis ojos se sienten secos — dijo arrugando su nariz. — Para mañana ya estaré bien. ¿Estás lista para cocinar un poco de comida francesa?
—Lo estoy. Me muero de hambre y he estado guardando puntos — sonreí. Moví mi cadera e hice una pose descarada. Estaba usando un top naranja (cortesía de la mamá de Alice) y unos pantalones color caqui, unos lindos zapatos de tacón puente y joyería color turquesa. Definitivamente ahora tenía más confianza en mi cuerpo, pero todavía no llegaba a donde debería estar
—Sabes, no le pondré atención al jodido instructor — él resopló.
—Umm, ¿porque?
—Porque te ves lo suficientemente bien como para comerte, además; tus pechos están rogando por un poco de atención — gruñó, mirando directamente a mi escote.
—Se ven bien ¿no? — me reí, ahuecando mis pechos y saltando un par de veces. Edward gimió y frunció el ceño. — Vamos, puedes tocarlos solo un poco, yo sé que tú quieres.
—Bella, si los toco solo poquito, no nos iremos nunca — dijo. Él me tomó en sus brazos y me miró con sus ojos verdes. — Esta noche, después de comer la deliciosa cena, tú, yo, cama, orgasmos… ¿entiendes?
—¿Tengo algo que decir sobre cómo serán esos orgasmos? — pregunté besando su nariz.
—Me estás matando Bells — dijo con voz ahogada. Sus labios tocaron los míos, después se volvieron más demandantes. — Puedes tener esos orgasmos de la forma que quieras nena…
—Estoy hablando de ti cariño — ronroneé contra su boca. — Quizás, necesite proteína extra — ¿De dónde demonios vino eso? — Mierda, lo siento. No sé qué está mal conmigo…
—Bella, relájate — dijo Edward mientras tomaba mi rostro entre sus manos. — Me gusta, amo escucharte ser sexy y más confiada. Cada vez avanzas más y más y lo amo. Tanto como te amo a ti cariño.
—Yo también te amo — dije sonriendo tímidamente. Edward me apretó entre sus brazos y así permanecimos durante unos momentos.
—Bella, no tienes que disculparte por lo que dijiste ni por nada de ese tipo de cosas que lleguen a pasar en un futuro. Diablos, la mitad de las cosas en mi cabeza están constantemente saliendo de la alcantarilla — bromeó. — Soy un viejo pervertido que tiene una novia igualmente pervertida. Déjala salir de vez en cuando. Además, la posibilidad de escucharte decir palabrotas me pone caliente.
—Edward, no digas palabrotas. Estás mal en muchos niveles — bromeé — y junto con la palabra caliente… lleva lo malo a un gran nivel.
—Está bien, no volveré a decir "palabrotas" — prometió. — Tenemos que irnos. ¿Empacaste tu bolso? — asentí y señalé la pequeña maleta que estaba a un lado de mi puerta. — Sabes que puedes dejar algo de ropa en mi casa. O, ya se. Puedes quedarte siempre en mi casa; permanentemente…
—Edward — regañé.
—Lo sé, lo sé. Es muy pronto — dijo sonriendo tristemente. — Sin embargo, te convenceré. El próximo año, te mudarás conmigo; lo he visto.
—¿Eres vidente? — Pregunté mientras el deslizaba mi maleta sobre su hombro — ¿Todo lo sabes?
—Si — sonrió. — Anda amor, vamos a cocinar.
Tomé mi bolso y mi chaqueta dejando el departamento. Edward tomó mi mano con fuerza mientras pasábamos por la puerta de James. El olor que venía del departamento era asqueroso y nauseabundo — ¿Cuándo se irá?
—Cuando los policías lo saquen — me encogí. — El desalojo está programado para pasado mañana.
—¿Cuánto tiempo te quedarás conmigo? — preguntó Edward, sus ojos estaban serio y su postura tensa.
—Tengo que regresar mañana a casa para lavar mi ropa — respondí. Edward dio la vuelta y me arrastró de regreso a mi departamento — ¿Qué estás haciendo?
—Vas a traer tu ropa sucia a mi casa. No regresarás aquí hasta que ese imbécil se allá ido —dijo Edward severamente. — Por favor no pelees conmigo Bella. Sé que Angela pidió trabajar a propósito el día que ese tipo será desalojado. Y yo te quiero lejos de este lio.
—Bien — dije. Tomé el cesto de mi ropa, salimos y nos fuimos directo al Volvo de Edward. Después de acomodar mis cosas en el maletero, nos dirigimos hacia la escuela de cocina Chopping Block que estaba en la avenida Lincoln. Estacionó el auto y entramos, nos registramos y llegamos hasta el salón en donde sería la clase. Era la habitación más elegante que había visto. Las estufas y hornos eran de Viking*, encimeras de granito, pequeños Ramequins* acomodados perfectamente y varios ingredientes adornando las encimeras.
—Dios, esta cocina es un sueño — gemí.
—Yo tengo la misma cocina en mi casa — bromeó picando mi costado con su dedo. — La única diferencia es que mis encimeras son de color cerezo y estas son más como color roble.
—También tu cocina es fabulosa — sonreí. — Definitivamente me he apropiado de tu cocina, desde que soy la única que sabe cómo cocinar Dr. Cullen.
—Calla — resopló. — Puedo cocinar. Yo puedo cocinar muy bien. Sólo soy un puto holgazán. Cuando salgo de un turno de doce horas, la última cosa que quiero hacer es cocinar la cena o el desayuno o lo que sea. Un sándwich simplemente funciona bien. O un plato de cereal.
—Oh si, cosas muy sanas.
Edward arrugó la nariz mientras me lanzaba una mirada juguetona. Llegaron algunas parejas más y nosotros estábamos sentados al lado de una que era más o menos de nuestra edad. La mujer era llenita como yo y el hombre era esbelto, no tan musculoso como Edward. Pam, la mujer había comenzado un plan alimenticio y quería hacer esta clase con su esposo Maxwell. Pam era maestra y Maxwell era un ajustador de seguros. Decidimos compartir una botella de vino entre los cuatro mientras aprendíamos a hacer algo de deliciosa comida francesa baja en calorías.
El instructor nos dio nuestras recetas y describió que es lo que íbamos a hacer. Después de la enseñanza inicial, nos dejaron preparar la receta a nosotros solos mientras el instructor deambulaba por la cocina. Edward se ofreció para hacer la ensalada, mientras que yo hacía el cerdo y patatas. Maxwell vio la sabiduría en los caminos de Edward y decidió hacer lo mismo.
Mientras Pam y yo trabajábamos preparando la carne, ella me codeó. — Demonios niña, él es sexy — ella soltó una carcajada — ¿En dónde encontraste ese lindo espécimen?
—Trabajamos juntos — respondí cortando los vegetales para el plato de patatas. — Soy enfermera en el County y él es doctor.
—Si mi doctor se viera como él, me enfermaría muy seguido — dijo Pam.
—Maxwell es lindo — respondí mirando al esposo de Pam. Él era más bajo que Edward y con un poco de calvicie. Sin embargo, lo que le faltaba en el cabello, lo tenía en personalidad y tenía una cara adorable. Me recordaba a un lindo cachorro labrador con los ojos marrones y largas pestañas.
—Cierto, lindo — dijo Pam rotundamente. — Lo amo, pero lo que yo no daría por una hora con el Dr. Sexy.
—Atrás mujer, él es mío — me reí — ¿En qué grado das clases?
—Doy clases al 8° grado de educación especia — dijo ella. — Sin embargo, amo ser mamá y ama de casa. El pasado otoño tuve una hija y amé estar con ella durante la licencia de maternidad. Tuve algunas complicaciones con mi Mackenzie y me tomé todo el año libre. Ahora regresé a enseñar y extraño mi tiempo con mi bebé. Ya ha pasado casi todo el año escolar y todavía la extraño.
—¿No te puedes quedar en casa?
—No me lo puedo permitir — respondió Pam arrugando su nariz. — Max gana bien, pero para mantener la casa en la que vivimos y el tipo de vida que llevamos, necesito seguir trabajando. Lo bueno es que mi mamá es mi niñera porque vive con nosotros. ¿Qué acerca de ti? ¿Niños?
—Oh, Edward y yo no estamos casados — me sonrojé.
—¡Calla! ¿En serio? Los dos se ven tan en sintonía el uno con el otro que sólo lo asumí. Lo siento — divagó.
—No, no hay problema. Todavía estamos en la primera etapa de nuestra relación. Estamos juntos desde año nuevo — respondí. Y desde entonces hemos tenido algunos graves problemas… ¡Mierda! Sin negatividad.
—¿Tú te quieres casar? — preguntó Pam guiñándome un ojo. — Porque si no te vas a casar con él, me divorciaré de Max e iré por el sexy Doc.
—Me quiero casar, pero no todavía — me reí.
Edward y Maxwell terminaron la ensalada y la pusieron dentro del refrigerador. Pam y yo nos pusimos a trabajar en el postre mientras terminábamos la carne y las patatas. A pesar de sus locuras, Pam en verdad amaba a su esposo. Maxwell estaba completamente enamorado de ella y el amor que sentía por su mujer llenó la habitación.
Terminamos de cocinar y nos sentamos a la mesa con otra botella de vino. Platicamos sobre nuestros empleos y sobre posiblemente en reunirnos regularmente. Mi nutrióloga y la de Pam era la misma, pero íbamos en diferentes días y diferentes consultorios. También compramos un libro de cocina de comida saludable. Tentativamente, hicimos una cita, e iríamos a la casa de Pam y Maxwell en Glenview dentro de dos semanas y cocinaríamos, pimientos rellenos, ensalada de brócoli y tiramisú bajo en calorías. Mientras nos íbamos intercambiamos números de teléfono y repartimos abrazos. Mientras nos abrazábamos, Pam susurró en mi oído. — Tal vez no te vayas a casar en este momento, pero ese chico te mira como si fueras su más preciado tesoro. Eres muy afortunada Bella. No lo dejes ir.
—No lo haré — susurré de regreso. Me volteé para ver a mi poco borracho novio quien le estaba dando un "abrazo de hombre" a Maxwell. — Llámame Pam, si quieres salir antes de nuestra cita para cocinar.
—¡Demonios! ¡Sí! Estaré libre de la escuela durante un mes, obvio nos juntaremos chica — Pam sonrió. — ¡Maxwell Cummings! Tenemos una niñera que relevar.
—Nuestra niñera vive en nuestra casa Pam — dijo Maxwell secamente. — Ella es tu madre. Gusto en conocerte Edward.
—Solo son pequeños tecnicismos — resopló Pam. — Nos vemos luego chicos.
—Igualmente Max y Pam — dijo Edward arrastrando las palabras ligeramente. Vimos a nuestros nuevos amigos irse y comenzamos a caminar hacia el Volvo de Edward.
—¿Cariño? — pregunté.
—Sí, niña hermosa — él sonrió y se veía un poco borracho.
—¿Puedo ver las llaves de tu auto? — sonreí.
—Claro — dijo él mostrándomelas — ¿Por qué?
—Porque tu no vaaaaaaaaaas a manejar — respondí con firmeza. Su boca se abrió y me miró como si estuviera loca. — No me mires de esa forma Edward Anthony Cullen. Tú estás un poco borracho y no estás en condiciones para manejar.
—Tú también tomaste alcohol — hizo un puchero.
—Pero no una botella completa de Pinot — dije enarcando una ceja — ¿No confías en mí para manejar tu preciado Volvo?
—Bella, confío en ti con mi vida — dijo el mientras me ponía a su lado. — Gracias por cuidar de mi culo borracho.
—No estás completamente borracho, pero si lo suficiente como para que te detengan — dije. Él asintió y me besó dulcemente, sabía a vino, pie de manzana y a Edward. ¿Quién sabía que Edward tenía un sabor distinto? Estoy segura que nadie ha probado algo así. Es una combinación de dulce, especias y algo inherentemente él... no puedo precisarlo, pero me encanta. Nos separamos y caminamos hacia el auto de Edward. Hacía frío y mi chamarra de mezclilla no me calentaba mucho. Dentro del auto encendí la calefacción para calentar un poco mis dedos y mis pies. Salí del estacionamiento y una vez que estuve sobre la carretera Edward entrelazó sus dedos con los míos. Estaba apoyado en la cabecera del coche, mirándome. — Edward, te quiero, pero la forma en que me estás mirando es un poco espeluznante.
—Lo siento, pero es que eres tan jodidamente hermosa Bella — dijo él acariciando el cabello que estaba sobre mi hombro. — Y esta noche fuiste tan asombrosa en la cocina, hablando con Pam, controlando mi trasero borracho… hiciste muchos avances. Es como la noche y el día cariño.
—Sí, he mejorado pero todavía no soy perfecta — dije mirándolo rápidamente.
—Nada de eso, los cambios desde febrero han sido marcados — dijo mientras se inclinaba sobre la consola acariciando mi oído. Sus labios rozaron suavemente el lóbulo de mi oreja. — La confianza que has acumulado es increíble y sólo puedo ver que va más lejos de aquí. Ah, y también te ves jodidamente hermosa.
—No sólo soy hermosa, soy jodidamente hermosa — bromeé besando sus labios cuando nos paramos en el semáforo. — Eres mucha distracción Cullen. Estoy manejando y tú estás siendo todo lindo y tierno
—¿Y? — sonrió torcidamente. Su boca se movió de regreso a mi oído y su tibio aliento hizo que la piel se me erizara. — Te deseo nena.
Me puse rígida y me alejé del semáforo con un acelerón un poco fuerte. Edward volvió a caer en su asiento, con los ojos verdes muy abiertos por la sorpresa. — Um, eso es el vino hablando, Edward — me reí con nerviosismo. Quiero decir, realmente. No habíamos hecho nada más que besarnos o acariciarnos sobre la ropa. ¿Él quiere sexo? ¿Esta noche?
—Bella, relájate — dijo retractándose rápidamente. — Permíteme parafrasear... Quiero seguir adelante. Físicamente. Sin sexo. Sólo un poco más de lo que hemos estado haciendo. Y corrígeme si me equivoco, tú querías un poco de proteína extra en tu dieta.
—Dispárame ahora — gruñí. — Todavía no puedo creer que yo haya dicho eso. ¡Estaba sobria!
—Eso quiere decir que lo deseas — dijo Edward mientras entrelazaba otra vez sus dedos con los míos. Levantando nuestras manos unidas besó mis nudillos. — Y borracho o no, quiero un poco de tu delicioso sabor — gemí. Levantó uno de mis dedos y envolvió sus labios alrededor, agitando su lengua por mi dedo. — Quiero enterrar mi lengua entre tus muslos y hacerte llegar con mi boca...
—Jodeme — chillé.
—Sólo si tú quieres que lo haga — parpadeé. — Bella, te amo demasiado y quiero hacerte sentir bien. Además verte en la cocina trabajando con gracia, hablando con Pam y viendo tu jodido trasero caliente como el demonio; Esta noche ha sido una larga versión interminable de los juegos previos visuales. He estado duro como una roca una vez que pronunciaste que querías un poco de proteína extra.
—Deja de decir eso Edward — me reí.
—He tenido esta imagen mental de ti con tu boca alrededor de mi polla diciendo que quieres proteína — dijo poniendo mi mano sobre su erección. Oh mi Dios, ha estado duro toda la noche. — Ahora, respetaré tu decisión si no quieres…
—Oh, sí quiero. Creme, si quiero — dije mientras daba la vuelta en la calle de Edward. — Incluso a pesar de que sólo hemos intimado un puñado de veces, he olvidado que se siente sentirse así de bien. ¿Sabes?
—Bueno, entonces creo que tendremos que remediar eso dulce niña — Edward ronroneó. Me derretí contra el asiento de cuero mientras estacionaba en la cochera de Edward. Más rápido que un parpadeo Edward ya estaba en mi puerta ayudándome a salir del Volvo. Estaba presionada contra el metal del auto mientras Edward acunaba mi rostro besándome profundamente. Su lengua estaba masajeando la mía, bailando dentro de mi boca. Mis brazos se enredaron alrededor de su cintura mientras me besaba. Su boca era posesiva, demandante y malditamente sexy. Su cuerpo se apretó contra mí y pude sentir su excitación atrapada entre nuestros cuerpos. — Bella, tenemos que entrar o voy a hacer algo aquí en el puto garaje.
—Yo me muevo pero tú me estás apretando — dije mientras bajaba mis manos hacia su trasero, apretando su duro y firme trasero. Él gruñó, moviendo sus caderas y presionando su erección contra mi dolorido centro. Después me alejó y me cargó sobre su hombro — ¡Dios!
—Bella, nos soy Dios. Soy Edward — bromeó mientras me cargaba subiendo las escaleras para entrar a la casa. Empujó la puerta para abrirla, rápidamente pasamos por la cocina directo a las escaleras. ¿Cómo puede hacer esto conmigo sobre su hombro? Esto está más allá de mí… pero, tengo una asombrosa vista de su delicioso trasero mientras camina. Cuando llegamos arriba me tiró sobre su cama, ganándose una risa de mi parte. — No te reirás para nada con lo que te haré dulce niña — gruñó. — Estoy planeando hacerte gritar. ¡MI jodido nombre!
—Okay, Caveward — sonreí sentándome y pasando mis dedos por su duro pecho.
—¿Caveward? — resopló. Comencé a desabotonar su camisa mientras me ponía de rodillas. — ¿Me estás llamando hombre de las cavernas?
—Me pusiste sobre tu hombro, Caveward — dije mientras empujaba su ahora desabrochada camisa por sus hombros. Pasé mis dedos por la cintura de sus jeans, sacando su camiseta de los pantalones.
—Fue porque te necesitaba dentro de mi casa sobre mi cama — respondió levantando sus brazos. — Además, estos han estado burlándose de mí toda la puta noche — sus manos se movieron hacia mis pechos, masajeándolos sobre mi blusa naranja — ¿Siento encaje?
—Sip — me sonrojé. — Alice y Cynthia me arrastraron a una tienda de lencería. Alguna de esa ropa la usaré en Oahu, pero decidí usar algo de eso un poco antes. Lo que está debajo de mi ropa es algo que encontré lindo y sexy. Alice personalmente cree que estoy loca por comprarlo pero a mí me gustó.
—Hmmm — dijo Edward con una sonrisa seductora — ¿Puedo ver?
Mordiendo mi labio tomé la parte inferior de mi blusa y me la quité. Estaba arrodillada en la cama frente a Edward con un bra de encaje naranja con un toque de rosa claro que acunaba mis pechos perfectamente, dándome el perfecto escote. La tela era transparente y se podían ver claramente mis pezones rosados a través del encaje. Los ojos de Edward se obscurecieron mientras me miraba, pasó un dedo por mi clavícula pasando por el canal de mis pechos. Mi piel se sonrojó y fui consciente de la mirada que me dio Edward y bajé la mirada. Sin embargo, gentilmente los dedos de Edward tomaron mi mentón y levantó mi rostro para encontrarme con su mirada. — Eres tan hermosa, solo estoy admirando la vista. Confía en mí cuando digo que me encanta — dijo con calma. — Tengo que preguntar, ¿Esto es parte de un conjunto?
—Sip. Lleva a juego unos boxers de encaje color naranja debajo de mis pantalones — sonreí.
—¿Eso en los que tu lindo trasero se asoma? — preguntó Edward, sus ojos verdes bailabas con alegría. Asentí y él se abalanzó sobre mí. Éramos un enredo de piernas, brazos. Mis pantalones estaban desabrochados, me los quitó y los lanzó al suelo junto con mi blusa; Edward me volteó y me acostó sobre mi estómago. Besó mi espina dorsal con tibios y mojados besos. Llegó al elástico de mis panties y las bajó. Sus manos ahuecaron mi trasero y gimió. — Esto es una cosa de belleza.
Mirando por encima del hombro, le lancé una mirada de incredulidad. Sin embargo, estaba demasiado encantado con mi culo sobre la tela de encaje. Edward se inclinó y me mordió la nalga derecha con los dientes — ¡Edward! — chillé.
—Tu trasero me ruega que lo muerda — dijo sonriendo descaradamente. — Ya lo hice en la derecha… ahora sigue la izquierda — se inclinó y repitió la acción en mi nalga izquierda, causando una sensación de ardor que irradió a través de mi culo. Sin embargo, no fue desagradable. De hecho, mi coño se apretó ante la sensación de su boca tan cerca de mi mojada y caliente unión entre mis muslos. ¿Me pregunto cómo se sentiría tener sus labios ahí? — El éxtasis, mi Bella.
—¿Dije eso en voz alta? — susurré.
—Oh, sí. Lo hiciste y es lo que planeo hacer esta noche — respondió dándome la vuelta y poniendo mi espalda sobre la cama fijando mi cuerpo con el suyo. Su excitación se esforzaba por salir de sus pantalones. Besó mis labios con fuerza, obligando a su lengua a entrar en mi boca. Nunca había visto a Edward tan agresivo y, sinceramente, me gusta mucho, demasiado diría yo. Al parecer, Edward borracho es igual a un Edward cachondo. — El pie de manzana estaba rico, pero tengo la sospecha de que tu coño sabrá aún mejor.
—Joder — gruñí contra su boca. La idea era muy erótica, pero en el fondo de mi mente la Bella negativa estaba regañándome, diciendo que él me lastimaría.
Edward sintió mi inquietud. Mis besos no eran tan intensos y mis manos cayeron inertes a los costados — ¿Bella?
—Lo siento un momento de inseguridad — me reí con nerviosismo. — Estoy tratando de quitarme esa inseguridad…
—Si no quieres que lo haga, no lo haré — dijo él, sus ojos obscuros se hicieron más claros.
—Esa es la cosa, yo quiero que lo hagas; pero mi subconsciente y mi consiente están peleando — bromeé tratando de restarle importancia.
—Confía en mí — calmó besando mis labios. — Sólo siente, tu subconsciente y tu consiente los dos estarán gritando a la hora en que mi lengua termine contigo cariño — él presionó su boca contra la mía, presionando sus labios entre mis labios. Sus manos subían y bajaban por mis brazos mientras continuó masajeando mi boca con la suya. Mientras nos besábamos, Edward nos volteó así que yo estaba a horcajadas sobre su cintura. Mis manos se enredaron en su pelo salvaje. Con dedos hábiles, Edward desabrochó el sujetador y se apartó de mi cuerpo. Sus manos ahuecaron mis todavía pechos voluptuosos. A pesar de mi pérdida de peso, todavía tenía a las chicas. Ellas no van a desaparecer pronto. — Te sientes tan bien, Bella — Edward me miró y sus ojos eran de fuego negro. — He echado de menos tu piel. Sentir el calor de tu cuerpo. La suavidad de sus senos. ¡Joder, te he extrañado tanto!
—He estado aquí todo el tiempo — me sonrojé.
—Técnicamente sí, pero te he extrañado. He extrañado tocarte — susurró, sus ojos se suavizaron y sus mejillas se sonrojaron. — Yo sé que tuvimos que dar un paso atrás, Bella. Pero eso no significa que yo no anhele estar contigo todas las noches. Mis sueños están llenos de mis fantasías más profundas que te implican — una sonrisa diabólica apareció en su hermoso rostro. — En mis sueños eres muy caliente, y vocal. Y... — se inclinó hacia delante, rozando sus labios contra mi oído. — Muy mojada.
Dejé escapar un gemido ahogado, apoyada en Edward que seguía masajeando mis pechos desnudos. — Créeme cuando digo que estoy mojada ahora — chillé. La sonrisa de Edward se ensanchó y metió su mano entre mis piernas, rozando mi centro a través de mi ropa interior. Él gruñó cuando sintió mi excitación, a través de mi ropa interior.
—Sí, lo estas cariño — sonrió. A pesar de la sonrisa malvada en su rostro sus ojos eran gentiles y amorosos — ¿Confías en mí? — Asentí, él me besó dulcemente — ¿Puedo probarte? ¿Puedo tener mi postre apropiado? — un millón de dudas por pánico llenaron mi cabeza. ¿Me encontrará atractiva? ¿Me depilé? ¿Por qué a los chicos les gusta hacer esto? — Confía en mí Bella, quiero hacer esto nena. Quiero probar tu dulce coño amor. — Su voz era hipnótica y calmante, persuadiéndome a creer en lo que estaba diciendo. Sus labios rozaron suavemente los míos mientras me empujaba hacia atrás y colisioné contra las suaves almohadas de la cama de Edward. Sus amorosos besos bajaron por mi cuello hasta mis pechos. Con un guiño él enrolló su lengua en mi pezón, me mordí la lengua para callar un poco mis gemidos. — Quiero escucharte Isabella.
Mierda, él uso mi nombre completo. Normalmente lo odiaba, pero cuando la sexy suave voz de Edward lo decía, sonaba como el cielo. Gemí y me agarré de las sábanas. Edward sonrió contra mi piel mientras besaba a mi otro pecho, mordisqueando mi pezón excitado. Su otra mano ahuecó mi seno que estaba desatendido, pellizcando el pezón. Me retorcí y moví debajo del asalto sensual de su boca y sus manos.
—Te estás conteniendo Bella — dijo Edward mirándome a los ojos. El amor que sentía por mí se veía a simple vista. — Solo tienes que disfrutar, quiero que te sientas bien. Me encanta besarte, tocarte, sentirte y lo más importante amarte.
No llores. No llores. No llores.
—Yo también te amo Edward — le dije, apenas capaz de sacarlo sin que algunas lágrimas traicioneras escaparan. Subió por mi cuerpo hasta mi boca y me besó profundamente, sus labios se amoldaron contra los míos. Cuando nos separamos sus ojos me perforaron con la mirada. Sonreí con nerviosismo, retirando un poco de su cabello despeinado de su frente. Volteó y me dio una sonrisa torcida, haciéndolo ver tan feliz y joven. Me besó de nuevo antes de deslizarse por mi cuerpo. Sus labios se deslizaron a lo largo de mi vientre hasta llegar a la cintura de mis bragas; Edward me miró y su mirada me hizo la pregunta. ¿Podría hacerlo? ¿Podría dejarlo hacer eso en mí?
Acaricié su mejilla y asentí, dándole una tímida sonrisa. Él besó mi ombligo, lamiendo alrededor del elástico de mi ropa interior. Sus dedos se movieron hacia el borde de mis bragas, tirando de ellas hacia abajo lentamente, dejando al descubierto mi cuerpo. Mi ropa interior desapareció y por primera vez desde todo el desastre de Jacob, estaba desnuda con un hombre. A diferencia de Jacob, Edward no me miró con desdén. Sus ojos eran amorosos. Su toque era reverente. Sus besos ardían. — Bella, cuando llegue el momento, tengo la intención de adorar a tu hermoso cuerpo y darle todo el amor que se merece. Sin embargo por esta noche, mi boca te va dar mucho placer.
—Oh, mi Dios — gemí, ansiosa de anticipación de lo que él iba a hacer.
—No Dios ni Jesús — bromeó mientras separaba mis piernas. — Soy Edward — me guiñó un ojo y comenzó a besar mis piernas comenzando por mi tobillo, girando su lengua por mi piel hasta que llegó a la cara interna de mi muslo. Yo lo observaba con gran atención mientras él seguía con su seducción. Cambió las piernas y repitió las mismas acciones, mordisqueando, lamiendo y besando mis piernas, las rodillas y la detención justo en la unión entre mis muslos. El único lugar que quería que el besara, lamiera o mordisqueara lo evitaba. Los latidos sordos de mi corazón eran casi insoportables.
—Edward — lloriquee. — Por favor…
—¿Qué pasa nena? — preguntó, sus ojos bailaban con picardía.
—Tú sabes qué — me reí con nerviosismo. Retorciendo mis caderas le indiqué lo que quería. ¿Cuándo me volví tan descarada?
—Dime Bella. Dime que es lo que quieres — susurró.
—Tú — respondí vagamente.
—¿Qué sobre mí? — Empujó mientras chupaba lánguidamente el muslo interno, sin duda dejando una marca — ¿Qué quieres que le haga a tu hermoso cuerpo, dulce niña?
Me está incitando demasiado. Quiere que le hable sucio, su rostro estaba justo ahí. Su cálido aliento hacía cosquillas en mi interior y su voz no ayudaba demasiado, sus sedosas palabras. Todo mi cuerpo ardía de excitación y vergüenza. Quería sentir su lengua allí, pero yo tenía tanto miedo de que sonara absurdo pedirlo.
—Bella — exhortó. Tenía los ojos clavados en mí, parpadeando con deseo y necesidad. — Quiero oírte decirlo.
Tragué saliva y respiré profundamente. Estaba tan fuera de mi zona de confort, — Lame — susurré. — L-la-me m-mi c-c-oñ-o — su boca descendió sobre mí y él usó su lengua para lamer toda la longitud de mi raja. ¡Oh Dios mío! Sus dedos eran de oro, pero su lengua es jodidamente PLATINUM. Separó mis piernas y quedé completamente desnuda para él. Edward tenía su boca en mi lugar íntimo, que sólo mi doctor ha visto, las cosas que estaba haciendo Edward con su boca deberían ser ilegales. Se sentía tan bien.
—Usted sabe divino Señorita Swan — Edward gruñó contra mis pliegues. — Nunca he probado una mujer tan dulce y perfecta — sus ojos se encontraron con los míos y chupó mi clítoris, chasqueando con la lengua. Me besó en el sexo como si fuera a besar mi boca, plena y profundamente en los labios inferiores. Usando sus dedos, extendió mis pliegues para revelar mi clítoris. Sonrió cuando él bajó la mirada hacia él, tomándolo en su boca. Su otra mano se movió de mi entrada y metió dos dedos en mi cuerpo, moviéndolos hacia arriba.
—Mierda — gruñí. Que vocabulario tan estelar Swan, como un marinero… o mejor aún como un camionero.
—Bella, estás tan mojada amor — Edward ronroneó — ¿Estás cerca?
—Si — respiré. — Más Edward — los músculos de mi vientre se tensaron y podía sentir mi cuerpo reaccionar a sus dedos dentro de mí. Enterré mis dedos en el cabello desordenado de Edward, lo sostuve entre mis piernas; mientras él me cogía con sus dedos y lamía mis pliegues hinchados. Su bajo y retumbante gruñido vibró a través de mi cuerpo y eché la cabeza hacia atrás.
—Santa mierda — Edward suspiró, quitando momentáneamente los labios de mi cuerpo. Se zambulló de nuevo y aumentó el bombeo de la mano. Estaba perdiendo rápidamente el control de todo mi cuerpo. Mis caderas se movían incontrolablemente y gruñía como un animal. Debería haber cuidado lo que estaba haciendo, pero lo que Edward estaba haciendo con la boca, las manos y la lengua eran mi perdición. Cuando añadió su lengua a los dedos entre mis pliegues y presionó su pulgar en mi clítoris, grité en éxtasis puro. Mis músculos se apretaron alrededor de sus dedos y arqueé la espalda sobre la cama. La boca y los dedos de Edward se movieron conmigo y él levantó las caderas con su brazo mientras yo perdía el control. El placer se apoderó de mí en oleadas hasta que me dejé caer sobre la cama, exhausta y completamente saciada.
Edward subió por mi cuerpo y comenzó a dibujar círculos en mí piel, así como su cabello. — ¿Por qué estás mojado? — pregunté con voz ronca.
Él sonrió ampliamente. — Digamos que estabas muy excitada cuando te viniste cariño — se lamió los labios con impaciencia. — Delicioso — respondió. Mis ojos se desorbitaron. Llegue con tanta fuerza que tuve…
—¿QUÉ?
—Bella, relájate — calmó Edward tomándome entre sus brazos. — Eso fue caliente como el infierno y no puedo esperar para hacer esto otra vez para tener una repetición de lo que hiciste — sus ojos eran suaves y amorosos mientras acariciaba mis mejillas. Yo estaba tan avergonzada. Sin embargo, Edward gentilmente besó cada centímetro de mi rostro, susurrando cuanto me amaba. Eventualmente me calmé y me acurruqué junto a él.
—Amor — fruncí el ceño. Gentilmente tomé su erección, ganándome un siseo por parte de Edward. — Déjame hacerte sentir bien, así como tú lo hiciste por mí — lo miré y él estaba respirando pesadamente. Me agaché y desabroché su cinturón. Dejando sus jeans y boxers en el suelo, quedando él gloriosamente desnudo. Su pene se balanceaba mientras se movía en la cama, envolví mi mano alrededor de su erección y sonreí al sentir la textura aterciopelada de su piel. Lo miré de nuevo y besé sus labios antes de pasar a sentarme entre sus piernas. Yo estaba bombeando suavemente su erección, esparcí el líquido pre seminal que se había reunido en la punta. Inclinándome hacia delante, puse un suave beso en la cabeza de su pene. La cabeza de Edward se disparó y él gimió. Al oír su gemido me impulsó a abrir la boca y tomar su polla dentro de mi boca. El sabor de su piel era salado, almizclado y perfectamente a Edward. Poco a poco moví mi boca arriba y abajo por su excitación, usando mi saliva para lubricar su polla. Lo que no podía abarcar con mi boca, que era mucho; lo bombeaba con mi mano.
—Tan… Bien — susurró. Retiró el cabello de mi rostro y me miró con reverencia. Lo solté y pasé la lengua a lo largo de la vena grande en la parte inferior de su eje. Mis manos comenzaron a jugar con sus testículos y él se quejaba en voz alta. Sus caderas se movían, pidiendo más fricción. Puse mis labios a su alrededor de nuevo y comencé el meneo de mi cabeza con un poco más de "gusto". Con mi mano derecha, envolvía lo que quedaba fuera de mi boca y con la izquierda masajeaba sus bolas. — Santos monos de mierda…
¿Disculpa?
Me tragué una carcajada mientras continuaba succionándolo. Su miembro se endureció en mi boca y se retorcía con su inminente liberación. Relajé la mandíbula, moví mi boca aún más abajo de su eje hasta que chocó con la parte posterior de mi garganta, chupé la polla, ahuecando mis mejillas y arrastré mi boca de nuevo por su longitud. Los murmullos de Edward eran incoherentes pero su mano en la parte posterior de mi cabeza, y sus movimientos indicaron que al parecer le gustó. Repetí mis acciones, el aumento la velocidad.
—Bella, si sigues haciendo eso… voy a…
Raspé mis dientes ligeramente sobre su eje, ganándome un gruñido gutural de Edward. Su cabeza cayó hacia atrás y su respiración era errática. Sus manos estaban apretadas en puños, mientras se aferraba al edredón de la cama. — Bella, estoy… nena…
Lo sé. Y lo deseo, pensé. Él me había probado y ahora yo quería probarlo a él. Envolví mi mano alrededor de la base de su erección y aumenté la velocidad de mi boca. Edward comenzó a deshacerse rápidamente. Con un rugido, las caderas de Edward se detuvieron y mi boca se llenó de su liberación: salado, picante y todo él. Me tragué todo y limpié su polla con mi lengua. Una vez que él estaba limpio y suave, me senté y le sonreí. Edward se desplomó sobre la cama, respirando con dificultad. Sus miembros estaban esparcidos sobre la cama y su piel estaba de un tono rosa y sudorosa — ¿Se siente bien, Dr. Tattward?
—¿Qué dijiste? — resopló.
—Tienes un tatuaje Cullen. Y "¿Jodidos monos de mierda?" — grité, cayendo sobre la cama en un ataque de risa histérica. .
—Me sacaste todas mis células cerebrales Swan — él respondió tomándome entre sus brazos. Él besó mi frente. — Esa fue la mejor mamada que he tenido, dulce niña.
—En realidad no sabía lo que hacía Edward — me sonrojé. — Pero me alegra que te haya gustado.
—Lo amé cariño — dijo mientras apretaba sus brazos a mi alrededor. Nos quedamos enredados en nuestro abrazo hasta que yo comencé a temblar por no estar bajo las cobijas. Edward quitó el cubrecama para llevarlo a la tintorería, gracias a mi muy húmedo y entusiasta orgasmo y puso uno limpio. Nos acurrucamos debajo de las mantas y rápidamente nos quedamos dormidos.
xx APFL xx
Me quedé con Edward durante mis tres días libres. Él tuvo que trabajar uno de esos días, pero la mayor parte del tiempo fue pura felicidad doméstica. Sin embargo, sabía que Edward me quería lejos de mi departamento mientras el trasero escuálido de James era desalojado. Normalmente, yo hubiera peleado con él por eso, pero acerca de James estaba mal y me alegraba de que ya no estuviera en el mismo edificio.
Estaba sentada en la habitación del piano, escribiendo en mi diario mientras Edward se ejercitaba con Emmett. Esta noche saldríamos con Alice, Jasper y Rosalie al boliche. Emmett dijo que se nos uniría en cuanto saliera del trabajo. En mi diario, estaba tratando de mentalizarme para lidiar con Jasper; a quien todavía yo no le agradaba para nada.
Abril 28, 2013
No quiero regresar mañana al trabajo. Tampoco me quiero regresar a mi departamento. Pero, lo haré. A pesar de mi buen juicio. Los últimos días han sido nada menos que maravillosos. Las cosas han crecido entre Edward y yo, y la confianza que se había perdido en febrero con toda la situación de Charlie se ha disipado desde hace mucho tiempo. Estoy muy emocionado por eso. El amor que siento por Edward crece día a día y no puedo imaginar mi vida sin él.
Si tan solo pudiera tener la aprobación de su familia. A Carlisle, Esme y Rose les gusto, pero al hermano de Edward, Jasper, me ve como si tuviera la plaga o algo así. Más o menos como si yo no fuera lo suficiente para su hermano. He hablado con Edward sobre Jasper, sobre el comportamiento indiferente hacia mí y me prometió que hablaría con Jasper, pero creo que la única persona que puede hablar con él soy yo.
Odio tanto los conflictos, pero esto tiene que parar. Puede que no sea perfecta, pero soy una buena persona que no merece esta mierda. (Michele y Edward estarían orgullosos de mí al escucharme decir eso.) Así que, esta noche, voy a hablar con Jasper sobre su comportamiento de mierda. Necesito llegar al fondo de su desprecio por mí. ¿Es debido a mi peso? ¿Por la muy horrible vida que llevaba antes de conocer a Edward? ¿Por mis problemas de auto-confianza y depresión? Ninguna de esas cosas está en mi control. Bueno, mi peso está lo puedo controlar, pero el resto no. Estoy tratando de abordar el problema con mi peso, pero perderlo es jodidamente duro
—¿Bella? ¿En dónde estás? — gritó Edward.
—Piano — respondí. Cerré mi diario y vi a Edward mientras entraba a la habitación del piano. Su cabello estaba húmedo y estaba usando un par de jeans, una playera negra y una camisa de cuadros negra con las magas enrolladas hasta los codos. Y usaba su lentes — ¿Qué tal estuvo el ejercicio
—Bien, Emmett pateo mi trasero — se rió. — También me pidió que te diera esto — me dio una tarjeta de identificación con un clip para mis llaves. — Emmett escuchó acerca de nuestra ida a la escuela de cocina y está muy emocionado porque estés tratando de perder peso. Usó su descuento de empleado y te consiguió una membresía y diez sesiones de entrenamiento con él. Por supuesto, solo si tú quieres.
—¿Debería? — pregunté.
—Bella, yo te amo; no importa que — dijo mientras ponía la identificación y el llavero en el suelo. — Pero como médico, tienes más oportunidad de perder el peso que quieres si añades el ejercicio. Emmett dijo que él te ayudará y que será divertido. Él sugirió kick boxing y que está buscando su costal de kick boxing.
—Patearé tu trasero Edward — dije secamente. — Bueno a Emmett sí; el tuyo no.
Edward se rió y besó mi frente, olía a limpio y fresco. — Me alegra de que quieras patear el trasero de Emmett y no el mío.
—A ti te amo, y con Emmett sólo estoy encariñada — aclaré.
—Me alegra que lo hayas aclarado — se rió. — Bueno, Emmett dejó su número de celular en el llavero y lo puedes llamar cuando estés lista para comenzar tus sesiones de ejercicio.
—Veré mi agenda y lo llamaré la próxima semana — respondí besando sus labios — ¿En cuánto tiempo saldremos rumbo al boliche?
—Dentro de una hora, necesitamos pasar a recoger a Rose — explicó Edward. — A menos de que quieras usar tu pijama y mi sudadera de la facultad de medicina, deberías ir a cambiarte dulce niña — me levante y caminé hacia la habitación de Edward. Me cambié por un par de jeans y una blusa color rojo con unas bailarinas rojas. Me puse maquillaje y acomodé mi cabello en media coleta. Terminé al ponerme unos aretes en forma de aro de plata y un poco de brillo labial. Bajé las escaleras y encontré a Edward en la cocina leyendo algo en su laptop. Su ceño estaba fruncido y se veía molesto.
—¿Qué está mal Edward?
—Sólo reviso mi correo. Mañana a primera hora tengo una reunión con los jefes de los demás departamentos. Eleazar no puede asistir — gruñó. — Contrataron a un nuevo cirujano o algo así.
—Oh — respondí — ¿Tu turno, no empezaba en la tarde?
—Así era, pero ahora tengo que estar ahí a las ocho — dijo él arrugando la nariz. — Pero hay algo positivo en eso, podré irme contigo — se agacho y besó mis labios dulcemente. — Te ves hermosa amor. ¿Tenemos que ir?
—Será divertido Edward — regañé. — Yo quiero ir.
—Bien — dijo, dándome su sonrisa torcida. Tomó sus llaves y caminamos hacia su auto. Fuimos a recoger a Rose y nos dirigimos hacia el boliche Lucky Strike Lanes en Streeterville. Aparcamos junto al Subaru de Jasper y entramos. Alice había insistido en que Jasper tomara un breve descanso de su tesis y los bolos fue la sugerencia. De mala gana estuvo de acuerdo y aquí estamos, en el ostentoso boliche. En el interior, fuimos tackleados por una muy emocionada Alice. Se abrazó a cada uno de nosotros y nos arrastró a nuestros dos carriles. Jasper estaba atando los zapatos. — Lindos zapatos Jasper — dijo Edward.
—Cállate idiota — resopló Jasper. — No todos le tenemos fobia a los gérmenes como tú.
—Eddie odia los zapatos de boliche — explicó Rose — Tiene palpitaciones cardiacas por el pensamiento de usarlos, así que el trae los suyos.
—Así que eso es lo que hay en la bolsa — lo molesté picando su costado con mi dedo índice y jalando la mochila de su hombro.
—¿Tienes idea de cuantos gérmenes hay ahí? ¿Los pies de cuantas personas han estado ahí? — se encogió. — Luego está Jasper, usa los malditos zapatos sin calcetines.
Jasper se encogió de hombros y levantó sus jeans, enseñando sus tobillos desnudos. Ahora sí, eso es asqueroso.
Me puse mis calcetas y me puse los zapatos. Los demás hicieron lo mismo mientras Edward, mi novio maravillosamente fóbico a los gérmenes, estaba rociando un poco de spray anti bacterial a las bolas de boliche; en cuanto terminó se sentó y comenzó a ponerse sus zapatos de boliche negros. Me incliné hacia él. — Eres una contradicción Edward.
—¿Qué quieres decir con eso? — preguntó mientras ponía su bolso debajo del asiento.
—Tuviste tu rostro enterrado entre mis muslos — susurré en su oído. — Cubierto de mi liberación y ¿estás desinfectando bolas de boliche?
Él sonrió y se sonrojó un poco. Enterró su nariz en mi cabello. — Prefiero tener mi lengua en tu dulce coño todos los días, dulce niña — ronroneó. — Y las únicas bolas con las que quiero jugar, son con las mías. O mejor dicho; prefiero que tú juegues con ellas…
—Mierda — gruñí.
—¿Acaso están hablando cosas sucias? — nos molestó Rose.
—No — respondí.
—Si — Edward soltó una carcajada. Le di una palmada. Jasper frunció el ceño y bebió la mitad de su cerveza obscura. Mi sonrisa flaqueó y me fui a tomar la bola que utilizaría para el juego. Mientras tomaba mi bola, Edward se puso a un lado de Jasper quien estaba mirando tímidamente hacia sus pies.
Alice apareció a mi lado y entrelazó sus dedos con los míos. — Estoy tratando Bella — dijo tristemente.
—No necesitas hacerlo — dije. — Voy a hablar con él esta noche. Esto necesita parar. Amo a Edward y estamos juntos; Jasper necesita entender esto.
—Le dije a Jasper que si no cambiaba su actitud hacia ti, o al menos te trataba con respeto; lo nuestro se terminaba — dijo Alice con sus ojos imposiblemente tristes.
—No le des un ultimátum Ali — le dije. — Si quieres estar con él, entonces hazlo.
—No puedo estar con alguien que no puede respetar a mi mejor amiga — dijo. — Tú y Angela son mis mejores y más queridas amigas. Bueno, además de mi hermana Cynthia — caminamos de regreso a las líneas y nos abrazamos. Edward me puso en su regazo besando mi sien. Jasper se veía como un niño que había sido reprendido por sus padres. Su cabeza estaba gacha y sus dedos se retorcían con nerviosismo.
—¿Qué le dijiste? — pregunté.
—Le dije que tiene que madurar — refunfuñó Edward. — Yo pensé que ya había terminado con sus cosas, pero aparentemente no.
—¡Edward! Tu empiezas — llamó Rose.
Él suspiró. Yo me levanté y lo miré levantar su bola y lanzarla hacia el canal, haciendo chuza. Se sentó y yo seguía después de él. En mi primer lanzamiento la bola se fue por el canalillo, pero la segunda me las arreglé para tirar algunos pinos. El primer juego fue tenso, ya que Edward y Jasper a penas y se hablaban. Rose y Alice trataban de romper el hielo, pero todo fue en vano. Después del primer juego, Jasper dijo que iría al bar por otra cerveza, yo me levanté y dije que lo acompañaría. Los ojos de Edward se agrandaron detrás de sus lentes mientras seguía a Jasper hacia el bar.
Aquí vamos….
—Una jarra de Miller Lite — dijo Jasper mientras entregaba algo de dinero — ¿Quieres algo más aparte de la cerveza Bella?
—Me gustaría hablar contigo — dije con calma, sin embargo mi corazón latía con fuerza.
—¿Sobre qué? — preguntó Jasper dándome una mirada.
—¿Por qué no te agrado? — Pregunté, mirándolo a los ojos.
—¿Qué te he hecho?
—Entonces, ¿Por qué eres tan grosero conmigo e irrespetuoso a mi relación con tu hermano?
—¿Me puede dar un trago de Petron? — preguntó Jasper. El barman le puso el trago enfrente y rápidamente se lo tomó — Bella, tú eres una linda chica. Sin embargo, me ha costado trabajo ver qué es lo que Edward ha visto en ti.
—¿Por qué? — Presioné — ¿Es por mi peso?
—En parte — respondió Jasper mirándome — ¿Has visto fotos de la ex esposa de Edward?
—¿Tanya? No — respondí.
—Ella era alta, rubia y hermosa — dijo Jasper mirándome, casi sin poder esconder su desagrado por mí. Su expresión me recordó a la primera vez que Jacob y yo tuvimos sexo.
—Así, ¿que tú piensas que yo no soy suficiente para Edward? Bueno, déjame decirte algo Jasper. Puede que no sea la chica más delgada o la más inteligente, pero al menos soy fiel a quien soy. Edward podría ser calvo, tener una espalda peluda y un topo saliendo de su culo, y aun así yo todavía lo amaría. Es su corazón lo que lo hace hermoso para mí; y también el hecho de que ve más allá de todos mis problemas y me ve como en verdad soy. Sin embargo Edward tiene razón; tienes que crecer. Es tu falta de madurez la que está causando este distanciamiento entre tú y tu hermano. Por no hablar del abismo entre tú y Alice
—Mierda, ¿Ella te dijo sobre eso? — preguntó Jasper, sus ojos brillaban con enojo.
—Sí, ella lo hizo. Es mi amiga — le dije. — Jasper, tienes el potencial para ser un buen hombre; pero este prejuicio que tienes hacia mí te está lastimando. Sé que tu opinión no cambiará de la noche a la mañana, pero puedes al menos respetarme. Yo estoy dispuesta de hacer eso por ti, si te preocupas por Edward y Alice; lo harás por ellos — me di la vuelta y regresé a nuestro lugar en dónde Alice, Rose, Emmett y Edward estaban platicando. Edward me vio y rápidamente enredó sus brazos alrededor de mí, yo me derretí en su abrazo. Yo estaba temblando como una hoja, pero estaba orgullosa de mí, me había defendido por mí misma.
N/T: Hola! ¡Bueno mil disculpas por no haber publicado antes, pero de verdad que mi trabajo me consume he estado viajando y no pude terminar este cap a tiempo! ¡Pero ni crean por un momento que lo voy a dejar ehh! ¿Bueno y que piensan sobre la reacción de Bella hacia Jasper? Creo que va por buen camino, y el próx cap veremos la reunión de Edward, pero… pff ¿cómo que algo esconde Edward sobre el correo que recibió no? Bueno mil gracias por sus favs, follows y reviews! Yo sé que a algunas les desesperará Bella, pero creo que es la esencia de este fic; como saldrá adelante a pesar de todo lo que le pase. Obvi si se dan cuenta este cap ya fue editado por Guacha! Les dejo besitos y nos vemos en el prox. Cap!
Maff :)
*Viking/ Marca de electrodomésticos de acero inoxidable de largo rendimiento.
* Ramequín/ es un pequeño recipiente de bordes altos y rectos, usado generalmente para hornear porciones individuales de varias recetas. Las recetas pueden ser dulces o saladas, y se incluyen los postres, tales como la clásica crème brûlée o la mousse de chocolate, y los platos salados como por ejemplo moimoi, y el suflé.
