Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora:)


Capítulo catorce

EPOV

Bella regresó y se sentó a lado de mí después de haber ido a hablar con Jasper. Ella estaba temblando un poco y podría decir que su corazón latía con fuerza dentro de su pecho. Besé su frente mientras le lanzaba una mirada al idiota de mi hermano. Sus ojos estaban en shock, Alice solo lo miraba viendo su reacción.

—Jasper, afuera ahora mismo — espetó ella. Jasper siguió a Alice como cachorro perdido. Aparentemente había hecho enojar a Alice, otra vez. ¿Por qué no podía ver todo lo bueno en Bella? Mi hermano siempre había sido un poco vanidoso, pero esto era ridículo.

—Ellos tal vez tarden un poco — dijo Rose — ¿Porque no jugamos nosotros cuatro? ¿Los perdedores invitan la cena?

—Trato — dijo Bella sonriéndole a mi hermana — saltó del asiento y rápidamente cambió los nombres en la pantalla. Estábamos tan entrados en el juego con Rose y Emmett pateando nuestros traseros, cuando Alice entró con lágrimas en los ojos — ¿Alice?

Su rostro se distorsionó en una mueca de dolor y se arrojó a los brazos de Bella llorando histéricamente. Ok, primero Bella. ¿Ahora Alice? Mi hermano se está ganando una gran pata en el culo.

—¿Alice, que está mal? — preguntó Bella frotándole.

—Tuvimos una gran pelea en el estacionamiento. Le dije que no podía tolerar su mente cerrada — ella sollozó en el hombro de Bella — Le pregunté por qué era tan distante contigo y me dijo que porque eras un culo gordo y no eras lo suficientemente buena para Edward. Así que le di una bofetada y lo terminé. Pensé que él era diferente. Pensé que era el indicado, pero no lo es.

—Oh, Ali — Bella frunció el ceño lanzándome una mirada.

—Tú te mereces algo mucho mejor que mi otro hermano Alice — dijo Rose severamente. Ella también me miró. Sus ojos se estrecharon y parecía que con la mirada me decía, ¿Vas a patearle el culo o lo haré yo? Sonreí. Señalé mi hombro y asentí. El rostro de Rose se suavizó y ella envolvió sus brazos alrededor de Bella y Alice.

—Qué tal si hacemos esto — sugirió Bella — Pagamos la cuenta y hacemos una noche de chicas en nuestro departamento. Vemos algunas películas de los 80's, nos ahogamos en helado y planeamos nuestra venganza hacia Jasper.

—Está bien — dijo Alice acariciando el hombro de Bella — ¿Me puedo ir con ustedes?

—Por supuesto cariño. Edward te llevará — respondió Rose. Emmett y yo nos dividimos la cuenta, las chicas colectaron los zapatos, los entregamos y caminamos hacia el estacionamiento. Rose estaba hablando tranquilamente con Emmett y parecía que iba a seguirme a casa de Alice. Bella me preguntó después de que ella puso Alice en el asiento trasero si podía traer mañana a su casa sus cosas del hospital. Asentí con la cabeza y la besé en la frente, me sentía tan orgulloso de ella.

Alice me dio indicaciones llorosas a su apartamento. Estaba muy cerca del de Bella y Angela. Una vez allí, Rose y Bella agarraron a Alice y la arrastraron hacia dentro, tratando de conseguir que sonriera. Emmett estaba apoyado en el marco de mi puerta. Su cara normalmente agradable tenía una mueca, listo para patear algún culo — Edward, me caes bien. Sin embargo, tu hermano es un completo pendejo.

—Sí, lo es. Normalmente, él es bastante despistado pero nunca se había comportado de esta manera. No sé lo que se trae en manos — le dije, mirando a mi amigo.

—¿Podemos patear su trasero? — preguntó Emmett, haciendo crujir los nudillos.

—Um, sí. Él hizo llorar a mi chica y a su mejor amiga. Mi hermano va a la baja — me reí — ¿Quieres venir conmigo o seguirme?

—Te sigo, mañana tengo turno muy temprano en el gym — respondió Emmett. Asentí y le di las indicaciones para llegar al departamento de Jasper por si se perdía. Después de quince minutos manejando, Emmett y yo estacionamos en la calle. Jasper me había dado su llave y la usábamos para entrar a su edificio. Emmett se veía jodidamente de miedo mientras movía su cabeza alistándose para pelear — ¿Vamos a entrar con puños voladores o vamos a gritar?

—Gritar, después los puños — respondí poniendo mis lentes. Fue un viaje tenso en el elevador hacia el piso de Jasper. Una vez que llegamos, encontré su departamento con facilidad y entré. Dios mi hermano es un jodido solterón, esto es asqueroso. Su loft parecía un jodido cuarto de universitario.

—Dios, es un vago — siseó Emmett.

—Sí, lo es — me estremecí — Ni siquiera quiero imaginarme que es lo que está creciendo en el refrigerador.

—Aquí huele a calcetín sudoroso con moho — gruñó Emmett — Encontrémoslo, pateemos su culo y vayamos a casa a ducharnos — enarqué una ceja hacia mi amigo — Obvio no juntos idiota.

—Lo sé — me reí. No fue hasta que nos callamos, que escuchamos un leve sollozo en la habitación — Bien, está llorando. Él sabe que está jodido.

—¿Eso significa que no patearemos su culo?

—Ya veremos Emmett — respondí. Caminé hacia la puerta de su habitación y la abrí. Jasper estaba en su cama con la cabeza enterrada en su almohada — Sabes que tu sólo trajiste toda esta mierda hacia ti mismo, pendejo.

—Vete Edward — dijo tristemente — Sé que lo jodí. Lo entiendo

—Aparentemente, no lo haces — gruñó Emmett, la cabeza de Jasper se levantó cuando escuchó la voz de Emmett. — Primero jodiste a Bella. Quien es la chica más dulce del planeta. Después, ¿lastimas a Alice? Eres realmente estúpido hombre.

—Jasper, es que no lo entiendo. ¿Por qué sientes la necesidad de menospreciar a mi novia? Ella ha tenido una vida de mierda y ahora tú te añades a las personas que la han menospreciado. — Mi voz era tranquila, pero mi temperamento burbujeaba lentamente a la superficie.

—¿Qué ves en ella, Edward? ¿Una chica que puedes controlar? ¿Una chica que puedes arreglar? — espetó Jasper, saltando de la cama. Se puso frente a mi rostro y me miró. Moví mi mano hacia atrás y le di un puñetazo de lleno en la mandíbula. Su cabeza giró hacia atrás y tropezó mirándome con los ojos desorbitados por la sorpresa — ¡¿QUÉ CARAJO?!

—Jasper, escucha con atención — gruñí. — Tu actitud es una mierda. Eso arruinó tu relación con Alice. No voy a permitir que Tu perjuicio para con MI CHICA arruine mi relación con ella. Bella es inteligente, hermosa, divertida y cariñosa. Ella es todo lo que alguna vez deseé en una mujer. Si no puedes respetar eso, entonces, es posible que hayas perdido a un hermano.

—Y también a una hermana — intervino Emmett. — Rose está enojada por tu comportamiento.

—Gracias Emmett — dije. — Nunca has sido tan cerrado Jasper. Ahora, tienes que lidiar con las consecuencias de tus acciones — me di la vuelta y dejé su habitación. — Con la actitud que tienes, vas a tener una vida solitaria. Espero que seas feliz.

—¿Edward? — Jasper gimió.

—A menos de que te disculpes y lo sientas de verdad, te escucharé. Si no, me iré y no te hablaré hasta que madures. No voy a escoger entre mi hermano y mi novia. Voy a escogerla a ella desde que es la personificación de la bondad del mundo.

—¿Qué hay sobre mi graduación?

—Dale mi boleto a algún vagabundo de la calle — dejé el departamento de Jasper. Emmett debió haberle dado un golpe, porque escuché a Jasper quejarse débilmente. Emmett y yo asentimos antes de tomar caminos separados en nuestros propios autos.

xx APFL xx

La mañana siguiente, me encontré con Bella en los vestidores. Ella lucía cansada, Alice estaba en verdad molesta y había pasado toda la noche llorando por el término de su relación con Jasper. Le conté brevemente que Emmett y yo habíamos ido al departamento de Jasper después de haberlas dejado en su departamento. Bella enarcó una ceja, yo la besé dulcemente mientras le entregaba su bata. Sólo tenía unos minutos antes de ir a la reunión con el Dr. Volturi y los otros jefes de piso. Conoceríamos a nuestro nuevo cirujano, alguien que sé, alterará a Bella.

El Dr. Jacob Black se unirá al personal del County.

Cuando recibí el correo electrónico, quise gritar. El hombre que se había llevado la inocencia de mi chica sin pensarlo dos veces; se uniría al equipo y trabajará en emergencias. Cuando no estuviera haciendo cirugías en trauma, él estará en emergencias. Era un gran paso hacia debajo de su anterior puesto en el Memorial. Sin embargo, había un problema con la esposa de un paciente y una demanda. A Jacob se le dio la opción de perder su licencia o de su traslado a otro hospital con un descenso de categoría. Por suerte para nosotros, él eligió la segunda opción. Como parte de su descenso de categoría, Jacob estaba en libertad condicional de dos años antes de poder solicitar un puesto más alto. Él estaría bajo el escrutinio constante mío y del Dr. Sánchez, junto con mi padre.

Después de darle a Bella su bata, fui a mi oficina y tomé un block de notas. Corrí por las escaleras hasta la sala de conferencias donde se llevaría a cabo nuestra reunión con el Dr. Volturi, mi papá y yo. También estaría el jefe del departamento ya que Jacob venía con algunas estipulaciones legales. En la sala de conferencias, el Dr. Volturi me pidió que me sentara a su derecha. Mi padre estaba sentado a su izquierda. Los únicos que faltaban eran el Dr. Black y Frank, nuestro chico del departamento legal.

Diez minutos después y Frank apareció. Todavía no llegaba Jacob Black.

Veinte minutos.

Treinta.

Cuarenta y cinco minutos más tarde, Jacob entró en la habitación, vestido con una sonrisa satisfecha y un traje de $ 3000 dólares.

—Llega tarde Dr. Black — dijo el Dr. Volturi con un gruñido. — Este no es un buen presagio para su desempeño.

—Pido disculpas, Dr. Volturi. Me he quedado atrapado en el tráfico — dijo. Sonaba como un vendedor de aceite de serpiente. Había algo en él que no me daba confianza y la causa no era de lo que le hizo a mi chica. Sólo que no era un buen tipo.

—Aquí esta una sugerencia. Salga de su casa antes Sr. Black — espetó el Dr. Volturi. — Ahora, sabemos lo que pasó en su empleo anterior. Debió de haber tomado la primera opción Sr. su libertad condicional aquí en el County no será un juego de niños, se lo aseguro. Su tardanza tampoco augura nada bueno para usted. Ahora, permítanme presentarle a dos de los médicos que lo evaluarán. Hay un tercero, pero él está en una conferencia y no podía estar en esta reunión. A mi izquierda está nuestro jefe de cirugía, el Dr. Carlisle Cullen. Él estará evaluando su técnica quirúrgica, la relación con los pacientes y sus interacciones con el personal quirúrgico. A mi derecha está el jefe asociado de medicina de emergencias, el Dr. Edward Cullen. Tendrá que verlo antes de dispensar cualquier medicamento a sus pacientes...

—¿Qué? ¿Cómo se supone que cuidaré a mis pacientes si no puedo prescribirles medicamentos? — gruñó Jacob.

—Porque usted casi causa que la esposa de su paciente muriera por darle un medicamento que le causo una reacción alérgica extrema — dijo el Dr. Volturi severamente. — Obviamente su juicio para medicar se vio nublado ya que se lo dio después de haber tenido sexo con ella. Ahora, si no se puede apegar a estas reglas, puede dar la vuelta e irse.

—Bien — gruñó el Dr. Black.

—Regresando a sus responsabilidades en emergencias. El Dr. Cullen y el otro jefe de medicina de emergencias, el Dr. Sánchez, monitorearan su técnica en emergencias. Necesitará buscar al Dr. Cullen o al Dr. Sánchez para darle las substancias medicas controladas. Ibuprofeno y medicina estándar no hay problema; pero Vicodin u otro medicamento de ese tipo, necesitará recurrir a alguno de los jefes de departamento. Además de eso, usted será evaluado en su relación con el personal y los pacientes. Después de seis meses, si no hay infracciones en su expediente, se levantará la estipulación sobre las drogas. ¿Alguna pregunta?

—¿Se aplicará la estipulación de drogas mientras estoy corriendo código o en quirófano? — preguntó Jacob.

—Si está corriendo código en emergencias, tendrá a otro médico con usted — explicó el Dr. Volturi — En cirugía sus recetas médicas serán monitoreados de cerca por el Dr. Cullen.

—¿Así que estaré como en una guardería?

—Sí, Dr. Black. Usted eligió esta opción y no se la haremos fácil. Usted jodió todo y ahora tiene que pagar por ese error. ¿Está claro? — resopló el Dr. Volturi.

—Como el cristal Dr. Volturi — dijo Jacob hoscamente.

—Bien. Ahora, tiene papeles que llenar, tomar un examen de drogas y tomará algunos cursos de recordatorio de la ética antes de irse el día de hoy. Dr. Black, usted comenzará a trabajar mañana en emergencias a las siete de la mañana, no llegue tarde; cada minutos que llegue tarde, son cincuenta dólares menos de su sueldo. É Dr. Cullen llevará la cuenta — el Dr. Volturi se levantó y salió de la sala.

—Será mejor que le rece a Dios Dr. Black — dijo mi padre con frialdad. — Esto no será fácil, usted traicionó la confianza de su jefe anterior y ahora tiene un largo camino que reconstruir. Créame cuando le digo, que no pisará el quirófano dentro de mucho tiempo. Eso es un privilegio, preferiría que mi hijo que está haciendo su doctorado en historia; entrara a operar en lugar de usted. Estará haciendo suturas, lavando heridas y haciendo el trabajo sucio de mi otro hijo en emergencias — la cabeza de Jacob se levantó de golpe. — Así es, Edward es mi hijo y lo estará vigilando de cerca — mi padre sonrió maniacamente y se levantó. — Tenga un buen día Dr. Black.

Yo también me levanté, mirando al hombre que había lastimado a mi Bella. — Recursos humanos es en el siguiente piso. Buena suerte llenando papeles y nos vemos mañana temprano Dr. Black — dije con mi voz carente de emoción.

—¿Estaré haciendo lo que dijo tu papá? — preguntó él agarrando mi brazo.

—Dr. Black, las enfermeras lo amarán. Usted estará de guardia con la bacinilla. De hecho, las enfermeras tendrán más poder sobre usted. Puede que sea un "residente", pero va a empezar desde cero. Usted tendrá que pedir todo. INCLUYENDO ibuprofeno. Cada orden tendrá que ser comprobada por mí o por el Dr. Sánchez. Si no estamos disponibles, entonces usted va a buscar otro tratante, como el Dr. Denali. Los aros que tendrá que saltar serán similares a cuando usted era un interno. Si no es que más estrictas. Lo veré mañana, señor — me levanté y salí de la habitación, cerrando la puerta detrás de un Dr. Jacob Black maldiciendo.

Pasé la mañana en mi oficina, arreglando algunos problemas de orden y revisando la agenda de los próximos dos meses. Antes de que comenzara mi turno, le envié un mensaje de texto a Bella para que viniera a mi oficina. Ella apareció en la puerta y se deslizó dentro de mi oficina. — Hey, Dr. Tattward.

—Detente — me reí. — Ven conmigo al sillón cariño.

—¿Cómo estás? — Preguntó ella mientras se sentaba a mi lado — ¿Cómo estuvo tu reunión?

—Um, interesante Bella — suspiré. — Tenemos un nuevo cirujano de trauma que estará trabajando en emergencias.

—Está bien — dijo ella enarcando una ceja. — Y eso es una cosa mala, ¿Por qué?

Suspiré pesadamente y la miré. Los ojos de Bella me cuestionaban y su labio estaba siendo abusado por sus dientes. Me extendió su mano y la tomé. Pasando mi pulgar sobre ella. — El nuevo doctor es alguien a quien tú conoces.

—¿Quién?

Por favor no te asustes. — Jacob Black — susurré mirándola. Sus ojos marrones se abrieron y ella se apartó. Saltó del sofá y comenzó a caminar — ¿Bella?

—Dame un minuto — dijo. Sus movimientos eran espasmódicos y nerviosos. Después de diez minutos de su paseo, ella se sentó y me miró. — Estoy bien ¿Cuándo inicia? ¿Es eso lo que leíste en el correo electrónico la otra noche? — preguntó.

—Sí. Se supone que originalmente yo no debería ir a la reunión. Eleazar debía estar ahí. Sin embargo, él está fuera y al último minuto me pidieron que estuviera ahí — respondí — ¿Estás enojada conmigo?

—No. Sabía que algo pasaba y que me lo dirías cuando estuvieras listo — respondió ella, acercándose a mi lado. — Estoy asustada de que Jacob va a trabajar aquí. Pero estaré bien.

—Si él te trata mal o te dice algo, tienes que decirme Bella. Está aquí porque jodió su trabajo anterior y bueno, tú tienes más poder que él — me reí. — Él será la perra de emergencias por un tiempo.

—Lindo. ¿Tendré que ponerlo en su lugar? — Bella se rió.

—Seguro, dulce niña — sonreí besando su cuello. — Sólo que no traspases la nueva política de acoso.

—Lo prometo — respondió dándome una dulce risita.

xx APFL xx

A la mañana siguiente, yo estaba en el hospital brillante y temprano. Estaba hecho una mierda desde que trabajé doce-nueve en la sala de emergencias. Ayer estuve en el hospital por más de doce horas y la última cosa que quería hacer era estar aquí temprano. Pero, tenía que estar allí para el inicio del turno de Jacob. Bella estaría en esta misma mañana. Miré el reloj como un halcón. Las siete se estaban acercando peligrosamente y nada de Jacob.

Alice caminó a través de las puertas y se veía un poco peor. Sus normalmente brillantes ojos violetas estaban apagados y sus mejillas estaban hundidas. — Alice — fruncí el ceño.

—Estoy bien Edward — dijo ella.

—Si claro, y yo soy una chica — bromeé, abriendo mis brazos hacia ella. Se arrojó a ellos y sollozó bajito contra mi pecho. — Es su pérdida Ali.

—Lo sé. No puedo estar con una persona que no ame y respete a mis amigos — respondió ella, limpiando sus mejillas llenas de lágrimas. — Todavía no puedo creer que ustedes estén relacionados. Tú eres tan lindo y dulce y Jasper; no sé qué es lo que le pasó. Empezó siendo todo amor y dulzura, pero una vez que Bella se puso más "linda y sexy", comenzó a comportarse como un imbécil.

—Yo tampoco sé que es lo que le pasó Alice. Hasta que madure, Rose y yo lo seguiremos tratando con indiferencia. Ya les dije a mis padres que yo no estaré en su graduación. No estuvieron nada felices cuando les expliqué la razón, pero lo entendieron. No fuimos criados para actuar de esa manera — mientras yo hablaba, Jacob se coló dentro cubriéndose detrás de su maletín. — Eso son trescientos dólares Black. Llega tarde.

—¡Mierda! — siseó. Tiró su maletín y me miró. — ¡Son solo seis minutos Edward!

—Dr. Cullen — dije mientras me paraba y me hacía más alto. Alice se rió y entró a los vestidores. — Es Dr. Cullen. El Dr. Volturi le dijo que si usted llegaba tarde, serían cincuenta dólares por minuto.

—Bien — gruñó — ¿En dónde puedo guardar esto?

—En los vestidores Dr. Black — respondí.

—¿No tendré oficina?

—Por favor, en este momento eres un interno — resoplé. — El locker numero cuarenta y dos está disponible. Sin embargo, ten cuidado. La cerradura se atasca — Jacob entró pisoteando y azotó la puerta. Yo me reí y comencé a revisar los casos que Jacob tomaría. Betsy, la mujer indigente estaba de regreso y necesitaba un baño. También teníamos pacientes de edad avanzada que necesitan algunas cuestiones de aseo: corte de uñas de los pies, la eliminación de verrugas, la limpieza de las úlceras de decúbito, y las infecciones por hongos que era necesario curar. Nada es tan asqueroso como mirar una llaga infectada con pus de una persona de noventa años de edad.

Diez minutos más tarde, Jacob salió a la central de enfermeras. Tenía el ceño fruncido en su rostro. — Muy bien solecito — bromeé. — Aquí están sus casos para hoy — le entregué una pila de tablas, de diez centímetros de grueso. — La mayoría de ellos no debería requerir medicación. Sólo un poco de cariño y cuidados. Si necesita medicamentos, ven a buscarme y yo firmaré la receta.

—¿En serio? — resopló Jacob mientras revisaba las tablas. — Esto es pura mierda.

—No. Es humildad — le dije. — Ah, y sea cuidadoso alrededor ésta. Ella pellizca — me volví sobre mis talones y recogí una tabla del escritorio. Era una joven que sospechaba que estaba embarazada. Leí rápidamente a través de la historia y vi que ella no había tenido su período en un par de meses. También estaba experimentando un poco de hinchazón en el bajo vientre. En mi camino para ver a la paciente, llamé a Lauren, la enfermera asignada a este caso y entramos en la sala de examen — ¿Srita. Decatur?

—¿Si? — preguntó ella. Era muy joven, más o menos tenía veinticinco años. Tenía el pelo largo y rubio con inquisitivos ojos color avellana.

—Hola, soy el Dr. Cullen — dije mientras le daba la mano. — Ya conoce a la enfermera Mallory. Bueno, aquí dice que usted cree que puede estar embarazada.

—Aja — se sonrojó. — Quiero decir, no estoy segura.

—¿Ha tenido relaciones sexuales sin protección hace poco? — pregunté.

—Una vez. Me emborraché en una fiesta y terminé en la cama con mi ex novio — se estremeció — pero eso fue hace seis meses. Mis síntomas comenzaron hace dos semanas.

—Lauren, ¿puedes hacerle un test de embarazo? — pregunté.

—Claro — respondió — ¿Un examen de sangre?

Asentí con la cabeza. Lauren salió de la habitación y comencé mi examen. Charlé con ella y supe que ella era una maestra en el distrito de las Escuelas Públicas de Chicago. Sin embargo, ella estaba buscando mudarse a los suburbios para estar más cerca de su familia. Su padre sufría de demencia y se desvanecía rápidamente. Lauren regresó unos minutos más tarde y ella sacó la sangre para la prueba de embarazo. Yo firmé el pedido y le hice algunas preguntas más de sondeo. Cuanto más hablaba, no sonaba como un embarazo. Ella no mostraba síntomas de las náuseas matutinas. Se sentía llena. Revisé alrededor de su vientre y lo que sentía no era lo que se debe sentir como un embarazo.

—Dr. Cullen, ya tengo los resultados — dijo Lauren.

—Disculpe, Srita. Decatur — dije con una cálida sonrisa.

—Por favor, llámeme Stephanie — respondió ella.

Asentí y dejé el cuarto de examen. Lauren y yo fuimos hacia un cuarto de examen vacío — ¿Cuál es el resultado?

—No está embarazada — explicó Lauren. — Su sangre no tiene la hormona del embarazo.

—¿Tenemos la sangre suficiente para ver si es cáncer de ovarios? — Pregunté y Lauren asintió. — Pídelo. También trae una máquina de ultrasonido. Siento algo en su abdomen, creo que es un tumor. Quiero ver que tan grande es — Lauren salió y le pedí a Stephanie que se quitara la ropa después de darle una bata. Me preguntó sobre los resultados del examen y le dije que eran inconclusos. Se tardarían algunas horas para tener los resultados para el examen de cáncer, así que la dejé acostada cubriéndola con una cálida manta.

Antes de tomar otro paciente, revisé a Jacob. Se encontraba en el área de cortinas cortando las uñas infectadas con hongos de los pies de un hombre mayor, él se quejaba sobre la técnica de Jacob. Diciendo que se le enterraría una uña por la forma en que las estaba cortando.

Bella llegó alrededor de las nueve y estaba platicando con Alice en la central de enfermeras. Me puse detrás de ella empujándola con mi cadera. Ella pegó un brinco y me gruñó juguetonamente. — Nada lindo Cullen.

—Perdón — dije dándole una sonrisa torcida. — Así que, ¿Cómo fue estar en casa?

—Solitario — respondió ella, sobresaliendo su labio en un tierno puchero. — Angela tuvo que trabajar en la noche. Debí haberme quedado contigo — pellizqué su labio y la abracé a mi lado.

—Sabes que mi oferta sigue en pie para que te quedes permanentemente conmigo — le contesté. Arrugó la nariz y abrió la boca. — Lo sé... demasiado pronto.

—Bingo — respondió ella.

—¿James se ha ido?

—Sí. Su departamento está vacío y que se podía oír a los de mantenimiento recorriéndolo de proa a popa. No quiero ni saber lo que estaba creciendo allí — Bella se estremeció. — Así que, ¿cómo está nuestro nuevo doctor?

—Oh, él está enojado — Alice soltó una risita. — Él piensa que Edward es el demonio encarnado. Lo llamó "Lucifer".

—Es un engreído que necesita ser puesto en su lugar — dije arqueando una ceja. — Y viviré para mantener mi apodo. Si crees que esto es malo, espera a que lo ponga a catalogar por orden alfabético todos los expedientes que no han sido vaciados en la computadora.

—Edward, eso es para lo que están las secretarias — Bella resopló.

—El perro no necesita saber eso — respondí sonriendo maliciosamente. — Eso será mañana si no hay casos asquerosos.

—Dr. Cullen, tengo los resultados de la Señorita Decatur — dijo Lauren.

—Disculpen, damas — dije. Seguí a Lauren y me dio los papeles. Maldita sea. — ¿Ya tienes la máquina de ultrasonido?

—Está afuera de la habitación — dijo Lauren con una sonrisa triste. — También me tomé la libertad de llamar a oncología y OB. Tenían algunas consultas antes de bajar.

—Gracias Lauren — respondí — ¿Vino acompañada de alguien?

—No estaba con nadie — respondió Lauren. — Pero, su familia está lidiando con su papá.

—Cierto. Pídele a un trabajador social que baje — sugerí. Lauren hizo la llamada y quince minutos después un trabajador social había llegado. Con corazón de plomo entramos a la habitación de Stephanie. Cuando entramos ella estaba jugando en su celular. — Stephanie, tenemos los resultados.

—Viendo que no están sonriendo, estoy segura que no estoy embarazada — dijo Stephanie en voz baja.

—No. No lo estás — dije tomando su mano. — Stephanie, hicimos exámenes más profundos cuando tu examen de embarazo llegó inconcluso.

—Si no estoy embarazada, ¿por qué no he tenido un período en tres meses y qué es este bulto? —preguntó ella, con los ojos llenos de lágrimas.

—El bulto es más parecido a un tumor. Tengo una máquina de ultrasonido para verificar mis resultados. Y la razón por la que no ha tenido un período en tres meses se debe probablemente a este tumor — le contesté. — Stephanie, me gustaría tener mejores noticias, pero parece que usted tiene cáncer de ovario.

—¡¿Qué?! — Exclamó, gruesas lágrimas caían por sus mejillas. — Sólo tengo veinticinco años.

—Lo siento — dije mientras mi corazón se rompía por esta joven mujer. — La mujer que está aquí conmigo es la Dra. Sullivan es una de nuestros oncólogos del hospital, ella puede responder a tus preguntas. Pero antes necesitamos hacer el ultrasonido — Stephanie se sorbió la nariz y asintió. La Dra. Sullivan y yo preparamos la máquina de ultrasonido y Lauren bajó las persianas. Diez minutos más tarde la Dra. Sullivan catalogó un tumor en el ovario izquierdo de Stephanie que era más o menos del tamaño de un feto con tres meses de gestación. Stephanie fue admitida en el hospital para que el tumor fuera removido y le hicieran una biopsia. Le entregué mi tarjeta antes de irme y le aseguré que si ella quería hablar o hacer preguntas, podía ponerse en contacto conmigo. Stephanie inexpresivamente asintió y me dio una sonrisa agradecida por mi bondad.

Los camilleros se llevaron a Stephanie fuera de la sala de emergencia y la llevaron hasta el piso quirúrgico. Quería ver a mi chica desesperadamente. Giré sobre mis talones y fui en busca de ella. La encontré trabajando con el Dr. Denali con una niña. Ella era paciente y sonriente con la niña asustada que estaba recibiendo una punción lumbar. Yo la estaba viendo con amor cuando sentí una presencia detrás de mí.

—¿La conoces? — Preguntó Jacob.

—Sí — le respondí, poniéndome rápidamente en guardia. — Trabajamos en la misma sala de emergencia, Black. Por supuesto que la conozco. ¿Y usted?

—En la universidad — sonrió. — Aposté mil dólares que podría llevarla a la cama. Digamos que gané la apuesta con facilidad.

Mis manos se convirtieron en puños y voltee hacia él. — Por lo tanto, ¿no era más que una apuesta para usted? ¿No tenía sentimientos por ella?

—Nah. Un poco demasiado rellena para mi gusto — él se rió. — Al parecer, ella se ha vuelto un poco más rellena. Joder, me compadezco de su marido o novio. Eso es un trabajo pesado.

—Cuidado, Black. Tenemos una política de acoso estricto y que estás bordeando el borde — me hervía. — Usted no quiere una carta en su archivo en el primer día, ¿verdad?

—No, no lo quiero pero maldición. ¿Quién la podría querer o desear? — Jacob se rió

—Yo — espeté. Me di la vuelta y caminé hacia mi oficina. Le envié un mensaje de texto a Bella pidiéndole que viniera cuando terminara la punción lumbar.

Mientras esperaba a Bella, abrí el archivo personal de Jacob Black en mi computadora. Se había graduado primero de su clase en la Universidad de Chicago le ofrecieron puestos en todo el país pero decidió quedarse en Chicago, ya que su padre estaba enfermo de diabetes. Él emergió de las filas en el Northwestern Memorial convirtiéndose en el cirujano cardiotorácico más joven del personal. Revolucionó varias técnicas nuevas y fue publicado en varias revistas médicas. En su expediente, también había una descripción detallada de lo que sucedió en el Northwestern y la razón de su despido. Además de ser un cirujano excepcional, fue un idiota de clase-A. El problema con la esposa de su paciente fue la gota que derramó el vaso. Había estado demasiado suelto con los pacientes, sus familias y su cremallera.

Tenía casi cuatro notas en su expediente por comportamiento lascivo con los pacientes y/o miembros del personal. Ahora, si bien es mi sueño tener a Bella en cada superficie única en esta sala de emergencias, y otra es hacerlo realmente. No es profesional actuar de manera inapropiada en el trabajo. Fuera del trabajo, bueno, eso es otra cosa. Quiero decir, ¿recuerdas a Bella y el sofá cuando ella dijo que te amaba?

—Toc, toc — vino la dulce voz de Bella. Asomó la cabeza en mi oficina — ¿Querías verme?

Asentí y me levanté, caminando hacia el sillón. Antes de sentarme tomé a Bella entre mis brazos y la apreté contra mi pecho. — Te amo dulce niña — murmuré contra su cabello.

—Yo también te amo Edward— dijo ella, enredando sus brazos alrededor de mi pecho — ¿Qué está mal? Estás muy empalagoso. No es que me importe. Me encantan tus mimos y tus abrazos, pero pareces nervioso.

—Mañana agitada con el perro, y luego un caso triste y finalmente más drama con el perro — le contesté, inhalando su cabello. Su dulce aroma de vainilla, lavanda y fresa me calmó al instante. Y me hizo ponerme duro.

—El perro es Jacob, ¿verdad? — Preguntó Bella mientras me arrastraba a mi sofá, caímos sentados en él. Estaba acurrucada, mirándome fijamente, pero ella estaba demasiado lejos. La arrastré más cerca y la trasladé a mi regazo. — Jesús, Edward. Estás tan empalagoso.

—Necesito sentirte — dije, frunciendo el ceño un poco. — Y sí, el perro es Jacob.

—Bueno, guarda los chismes sobre el perro para más adelante. Cuéntame sobre el caso — dijo ella, jugando con el cabello de mi nuca. Le hablé de Stephanie y su alarma de embarazo que terminó siendo cáncer de ovario. Bella, por ser tan compasiva como es, empezó a llorar por la chica y ella se quedó sin aliento al saber el tamaño del tumor en el abdomen. — ¿Cuál es su pronóstico?

—No lo sé. La llevaron para extirparle el tumor y hacerle una biopsia — le dije con tristeza. — Sin embargo, probablemente va a tener que someterse a una histerectomía y tendrá que ir a través de rondas de quimioterapia y radiación.

—Pobrecita — Bella sollozó. — Demasiado joven para perder su condición de mujer.

—Lo sé — suspiré. — Apuesto a que cuando se despertó esta mañana, ella pensaba que iba a ser madre y ahora, ella nunca va a tener esa oportunidad, biológicamente, es decir.

—¿Tú quieres tener hijos Edward? — preguntó, sus ojos me miraban intensamente.

—Cuando me casé con Tanya, esperaba tener tres a estas alturas — me reí. — Obviamente eso no pasó. Pero sí, me encantaría tener hijos. ¿Y tú?

—Yo, también — respondió ella, metiendo la cabeza bajo mi barbilla — ¿Cuántos?

—Todos los que Dios nos considere dar — le contesté, abrazándola contra mi pecho.

—¿Quieres tener hijos conmigo? — Preguntó, totalmente conmocionada ante la perspectiva.

—Lo quiero todo contigo, Bella — dije, tomando su barbilla y con la mirada fija en sus profundos ojos café. — Lo que sentí con mi ex esposa es NADA comparado con lo que siento contigo. Sí, tuvimos una mala racha, pero con la ayuda de Michele y el consejero de parejas, nos hemos vuelto más fuertes como pareja y como individuos. Sin embargo, tú has crecido más, Bella. Si te hubiera dicho que Jacob iba a venir al County hace unos meses...

—Me hubiera deshecho — suspiró. — Ahora, tengo la fuerza suficiente para enfrentarlo.

—Bella, quiero decirte algo que Jacob murmuró para mí mientras trabajabas con el Dr. Denali con la niña de la punción lumbar — le dije, mis mejillas se cubrieron con un rubor rojo furioso. — Yo no quiero ocultarte nada y quiero que seas consciente de que Jacob te reconoció.

—Lo deduje — ella dijo, besando mi mejilla — ¿Qué más?

—Por favor, no te enojes conmigo — le susurré. — Sólo estoy repitiendo lo que dijo pero debes saber la verdad.

—Dime, Edward. Sácalo, al igual que un curita — dijo ella, con rostro sombrío.

—En la universidad, tu experiencia con él fue simplemente una apuesta — murmuré. — Un amigo le apostó mil dólares para llevarte a la cama y, obviamente, Jacob lo consiguió — Bella me miró y sus ojos se llenaron de lágrimas. — Lo siento mucho, dulce niña.

—No, estoy bien. Sabía que era demasiado bueno para ser verdad. Quiero decir, realmente — ella se burló. — Aunque estoy herida por lo que me hizo, eso fue hace diez años. He seguido adelante y vamos a decir que hasta he cambiado.

—Claro que sí, lo hiciste — solté un bufido. — Bella, yo nunca, nunca te haré daño, como lo hizo Jacob. Tomó toda mi moderación para no golpearlo por lo que hizo hace diez años.

—Me alegro de que no le hayas hecho daño — dijo Bella, besando mis labios. — No quiero ir a sacarte de la cárcel. ¿Dijo algo más?

—Ok, ¿Quién eres y que has hecho con mi novia? — bromeé, mirando alrededor de ella levantando su cabello buscando a mi tímida chica. Ella rodó los ojos y golpeó mi pecho. — Estoy bromeando, amo los cambios que has hecho y lo que es más importante; es que los has hecho por ti misma.

—Con un poco de impulso de tu parte —Bella sonrió. — Pero en su mayor parte, he estado haciendo estos cambios por mí misma — ella se inclinó y rozó sus labios contra los míos. Comenzó suave, pero creció en intensidad y sentimiento. — Te amo, Edward — su boca se movió hacia debajo de mí mandíbula y le succionó suavemente el oído. — Mucho.

"Para siempre ", le susurré, abrazándola con fuerza.

Sin embargo, su bolsillo comenzó a sonar — Mierda — dijo entre dientes, tomando el teléfono. — No reconozco el número.

—¿Quieres que yo conteste? — Le pregunté. Ella asintió y me pasó el teléfono — ¿Hola?

—Lo siento... Yo estaba buscando a ¿Isabella Swan? — Dijo una voz masculina.

—¿Quién habla? — Le pregunté.

—Abogado Roger Phelps Adjunto del Estado — respondió. — Tenemos algunas noticias sobre su padre.

—Espera — le dije. — Es un abogado, Roger Phelps. Él tiene noticias acerca de Charlie.

—Ponlo en el altavoz — dijo Bella. Apreté el botón del altavoz — ¿Sí, señor Phelps?

—¿Señorita Swan? Llamo para informarle que su padre fue puesto en libertad bajo fianza a principios de esta mañana — dijo. — Usted tiene una orden de restricción en su contra y estará en vigor hasta su juicio. Si se acerca a más de 150 mts de usted, llame a la policía y él será lanzado de vuelta en la cárcel.

—¿Cómo es que lo dejaron libre Sr. Phelps? ¿Cómo consiguió el dinero? — preguntó Bella, su voz era tensa y con coraje.

—El dinero fue pagado a través de un giro postal por medio del banco del señor Swan — explicó Roger — ¿Cómo lo consiguió? No me lo dijeron. Lo siento. Sin embargo, me dijeron lo necesario para notificarle que su padre ha sido puesto en libertad. Ha sido puesto en arresto domiciliario, sólo para salir para su empleo y la terapia física.

—Mi papá no tiene trabajo Sr. Phelps — explicó Bella.

—Al parecer, fue contratado como intendente en su edificio de apartamentos de Sam Uley. ¿Tiene alguna otra pregunta, señorita Swan?

—No, gracias — susurró.

—Tenga buen día Srita. Swan — el Sr. Phelps colgó. Bella tenía el teléfono en la mano mirándolo sin expresión alguna.

—¿Bella? Háblame amor — dije mientras la acercaba más a mí.

—Necesito una de mis pastillas — dijo, su voz sonaba estrangulada.

—Tengo algo en mi botiquín — le dije con calma, la moví de mi regazo. Tomé un Xanax y se la di. Ella tomó la pastilla seca e hizo una mueca — ¿Quieres ir a casa?

—No, estoy bien — dijo ella con voz ahogada.

—¿Quieres hablar con Michele? — Presioné.

—¿Puedo tener algo de tiempo para mí? — Preguntó, mirándome. — Tomaré mi hora de almuerzo ahora.

—Claro, dulce niña. ¿Quieres algo?

—¿Me puedes dar una hoja? Necesito escribir esto y mi diario está en casa — suspiró. Asentí y le di un block de notas. — Saldré en media hora.

—Está bien Bella — dije mientras yo ponía su cabello hacia atrás. — Si necesitas algo…

—Te puedo llamar, sólo necesito procesar esto Edward — dijo ella mirándome. Sus ojos estaban llenos de lágrimas pero ella no quería ponerse histérica. — Te amo cariño. Te prometo… que no me alejaré.

—¿Te puedo besar antes de regresar a emergencias? — pregunté. Ella sonrió y unas lágrimas cayeron de sus ojos, pero asintió. Besé sus labio suavemente antes de besar su frente. — Estoy orgulloso de ti Bella.

—Gracias — susurró. — Ve, estaré bien. Lo prometo — me alejé y caminé hacia la puerta. Ella comenzó a escribir en el block. La miré por algunos momentos, viendo como escribía sus pensamientos. Sus ojos cafés me miraron y enarcó una ceja. — No me voy a romper. ¡Ve!

—Ya voy — resople. — Te amo…

—Te amo más Edward. Gracias por darme el tiempo y el espacio para procesar — dijo con agradecimiento. Dejé mi oficina pero algo no se sentía bien. El hecho de que Charlie saliera era muy raro. Él no podía pagar sus cuentas médicas pero ¿si podía pagar una fianza de $250,000 dólares?

Mierda, algo raro está pasando aquí…


N/T: Bueno! Ahora sí fue tiempo record yo en traducir y Guacha en editar! Este cap se los debía! Bueno que piensan eh? La cosa se empieza a complicar y Jacob no estaba muerto! Andaba de parranda haha, oh por dios! Es tan poco hombre! Pero que tal Bella?! Está dando pasos gigantes creciendo como persona y su autoestima! las cosas comienzan a complicarse, ya saben en cada historia siempre está la tormenta y después la calma! Gracias por leer niñas! Y por los reviews, follows y favs! Les mando besos!

Maff :)