¡Hola, hola, hola, soy Noah!
Hacía demasiado tiempo que no traía un capítulo de Ella... pero realmente tenía muchas ganas de traeros otros.
Disclaimer:
Los personajes de Corazón de Melón o Amour Sucré, acompañados de los personajes de Eldarya pertenecen a Beemov y a su fantástica creadora, ChiNoMiko.
Y bueno, los demás, son OC's que pertenecen a mi mente e imaginación -Leia y Hatsuharu que saldrá más adelante-, si necesitáis usarlos, o cualquier cosa, tenéis que avisarme por mensaje. También la trama, la historia y todo me pertenece, NADA de robo.
VIII
El problema empezó cuando escribí tu nombre por el simple hecho de rellenar una hoja en blanco.
Nos tiramos en el sofá y no pude pensar siquiera en el hambre que sobresalía por todo mi estómago, solo en sus labios y en sus piernas rodeando las mías, envueltos en el placer y las ansias, en como conectábamos y nuestras lenguas se juntaban en una danza oculta para todos, solo para las paredes de mi salón que ni lo disfrutaban tanto como lo hacía yo.
La delicia de saber que sus labios me correspondían invadía de satisfacción cada centímetro de mí, casi haciéndome imposible reaccionar ante otra cosa que no fuese ella. La habitación temblaba con cada pequeño suspiro que se nos escapaba y sabía que el fin de nuestros besos se acercaba. Ella siempre se apartaba por alguna razón desconocida, cosa que –obviamente- me molestaba muchísimo.
Se separó y gruñó, escondiendo su cara entre mi hombro y mi cuello.
- ¿Por qué nunca pasamos más de dos minutos besándonos?- suspire, a la nada y a ella.
- Hm, eso es tú culpa- dijo de forma remolona.
Fruncí el ceño y esperé a que se alejase de mi cuerpo.
Así lo hizo, me gustaba verla cuando hablaba y ella lo sabía. Me encaro, y yo la encare a ella, mis ojos ámbares contra los suyos rubíes, y prestó total atención a mí, al igual que yo siempre le prestaba atención a ella y a todo lo que tuviese que enseñarme, mostrarme o decirme. Ella se dedicó a jugar mientras procedía a hablar, pasando un dedo por mi mentón y realizando, con la suavidad del algodón, mi contorno con cariño y destreza.
- ¿Por qué es mi culpa? Tú eres la que se separa de mí- dije, al ver que no contestaba.
- Eso es porque tu alma quiere escapar hacia mí.
- No lo entiendo.
Ella sonríe y se apretuja más fuerte contra mí.
Esta tan cerca que deseo volver a sus labios, pero me da miedo que me rechace, incluso aunque me bese, a veces pienso que todo debe ir a su ritmo y ser como ella desee, por ello, me echo hacia atrás en el tema de tomar la iniciativa, sobretodo porque lo nuestro, no es normal.
- Soy la Muerte, ¿recuerdas que te lo conté?- asiento en respuesta. –Me llevo las almas de los muertos y las llevo al cielo o al infierno- asiento también, eso ya lo sabía. –Bien, pues, todas las almas tienen una atracción hacia mí, ven un cuerpo ideal para habitar y se precipitan hacía él, pero puedo controlarlas y hacerme hermética, o algo así, piénsalo como una aspiradora.
Me quedo un poco descolocado por el símil.
Y la miró esperando que entienda que ha sido una comparación extraña hasta para mí, las aspiradoras absorben y no son herméticas. Sé que, probablemente tenga una buena forma -o una mejor- de explicármela con eso, quizás hasta me haya dicho eso para alargar su tiempo hablando conmigo. A veces apenas hablamos, solo nos tumbamos en mi cama y nos miramos. Nos miramos hasta desgastarnos y yo, de verdad, que aprecio y adoro oírla hablar.
- Bien, ponlo así, mi cuerpo es la aspiradora, pero si se apaga, por mucho que las pelusillas quieran venir hacia ella, no hay nada que las atraiga-
- Oh, comprendo, como que apagas ese imán-
Asiente y sonríe, palmeando mi cabeza, diciendo en su mente "buen chico". Casi puedo escucharla, de hecho, juraría que la escucho en estos momentos.
En otras ocasiones me habría cabreado con ella por esos gestos tan maleducados hacia mi persona, pero ahora de nada servía, hacia lo que se le antojaba y yo no podía controlar su carácter. De todos modos a todo te acostumbras y me gustaba incluso aunque fuese la perdición de la mayoría de las personas y una rebelde maleducada que solo hacía lo que quería. Y nada de lo que hiciese podría cambiar a mis ojos la persona de la que me había enamorado.
- Bien, pues, cuando nos besamos, aunque estoy en modo off, tú sientes la necesidad de entregarme todo y prácticamente dejas escapar tú alma hacía mí, y cuando notó que sales de ti mismo y pierdes toda constancia, paro de besarte- dice. –Incluso aunque sea tan romántico, no puedo dejar a tu alma abandonar tu cuerpo.
- ¿Por qué?
- Nat-Nat, te he dicho que eso es algo que no puedo responder.
Mis ojos se entornan.
Después de todo, ella siempre desaparece y me deja allí sin respuestas. Esperando cualquier indicio de que, algún día, obtendré algún enigma resuelto de su parte, pero nunca lo hace, nunca responde, nunca me deja preguntar y llegar hasta donde quiero llegar. Y ojala pudiese comprenderla, acercarme a ella y saber qué es lo que le cuesta tanto –responderme- al oírme preguntar. Saber porque no me deja entenderla, a ella y a su mundo.
- No te entiendo- digo, consternado.
- ¿Hm?-
- Me besas y sabes que daría todo por ti, que te necesito, pero siempre te vas cuando me acercó a ti, ¿qué haces conmigo? ¿Por qué no me respondes? ¿Sientes acaso lo mismo que yo por ti?
Ella cambia su semblante.
Jamás la he visto seria, siempre sonríe, aunque esté feliz, aunque esté indiferente, mantiene en su rostro una sonrisa fugaz que a todos atrae, forma mundos y hace feliz a los que la ven, a pesar de que luego lloran porque se lleva a sus seres queridos… y yo, yo soy consciente de que esto es irreal, imposible.
Pero lo deseo con todo lo que alberga mi corazón.
- No deberías querer a quien un día te dañará hasta que quedes en pedazos- dijo fríamente. –Tengo que irme-
- ¿¡Por qué!? ¡¿Por qué te vas?! ¿¡Por qué no respondes nunca a mis preguntas!?
- Adiós, Nathaniel-
Y la Muerte se fue, desapareciendo de entre mis brazos, quitándome su calidez y destruyéndome fríamente sin pensar en lo doloroso que era para mí, aquello que destrozaba mi corazón. La Muerte me arrebató, la felicidad con su marcha y un beso corto que ni me estremeció.
Os amo, dejad reviews para mí.
Besos.
¡Buena semana!
