Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora :)


Capítulo quince

EPOV

Sin embargo, su bolsillo comenzó a sonar — Mierda — dijo entre dientes, tomando el teléfono — No reconozco el número.

¿Quieres que yo conteste? — Le pregunté. Ella asintió y me pasó el teléfono — ¿Hola?

Lo siento... Yo estaba buscando a ¿Isabella Swan? — Dijo una voz masculina.

¿Quién habla? — Le pregunté.

Abogado Roger Phelps Adjunto del Estado — respondió — Tenemos algunas noticias sobre su padre.

Espera — le dije. — Es un abogado, Roger Phelps. Él tiene noticias acerca de Charlie.

Ponlo en el altavoz — dijo Bella. Apreté el botón del altavoz — ¿Sí, señor Phelps?

¿Señorita Swan? Llamo para informarle que su padre fue puesto en libertad bajo fianza a principios de esta mañana — dijo. — Usted tiene una orden de restricción en su contra y estará en vigor hasta su juicio. Si se acerca a más de 150 mts de usted, llame a la policía y él será lanzado de vuelta en la cárcel.

¿Cómo es que lo dejaron libre Sr. Phelps? ¿Cómo consiguió el dinero? — preguntó Bella, su voz era tensa y con coraje.

El dinero fue pagado a través de un giro postal por medio del banco del señor Swan — explicó Roger — ¿Cómo lo consiguió? No me lo dijeron. Lo siento. Sin embargo, me dijeron lo necesario para notificarle que su padre ha sido puesto en libertad. Ha sido puesto en arresto domiciliario, sólo para salir para su empleo y la terapia física.

Mi papá no tiene trabajo Sr. Phelps — explicó Bella.

Al parecer, fue contratado como intendente en su edificio de apartamentos de Sam Uley. ¿Tiene alguna otra pregunta, señorita Swan?

No, gracias — susurró.

Tenga buen día Srita. Swan — el Sr. Phelps colgó. Bella tenía el teléfono en la mano mirándolo sin expresión alguna.

¿Bella? Háblame amor — dije mientras la acercaba más a mí.

Necesito una de mis pastillas — dijo, su voz sonaba estrangulada.

Tengo algo en mi botiquín — le dije con calma, la moví de mi regazo. Tomé un Xanax y se la di. Ella tomó la pastilla seca e hizo una mueca — ¿Quieres ir a casa?

No, estoy bien — dijo ella con voz ahogada.

¿Quieres hablar con Michele? — Presioné.

¿Puedo tener algo de tiempo para mí? — Preguntó, mirándome. — Tomaré mi hora de almuerzo ahora.

Claro, dulce niña. ¿Quieres algo?

¿Me puedes dar una hoja? Necesito escribir esto y mi diario está en casa — suspiró. Asentí y le di un block de notas. — Saldré en media hora.

Está bien Bella — dije mientras yo ponía su cabello hacia atrás — Si necesitas algo…

Te puedo llamar, sólo necesito procesar esto Edward — dijo ella mirándome. Sus ojos estaban llenos de lágrimas pero ella no quería ponerse histérica. — Te amo cariño. Te prometo… que no me alejaré.

¿Te puedo besar antes de regresar a emergencias? — pregunté. Ella sonrió y unas lágrimas cayeron de sus ojos, pero asintió. Besé sus labios suavemente antes de besar su frente. — Estoy orgulloso de ti bella.

Gracias — susurró. — Ve, estaré bien. Lo prometo — me alejé y caminé hacia la puerta. Ella comenzó a escribir en el block. La miré por algunos momentos, viendo como escribía sus pensamientos. Sus ojos cafés me miraron y enarcó una ceja. — No me voy a romper. ¡Ve!

Ya voy — resople — Te amo…

Te amo más Edward. Gracias por darme el tiempo y el espacio para procesar — dijo con agradecimiento. Dejé mi oficina pero algo no se sentía bien. El hecho de que Charlie saliera era muy raro. Él no podía pagar sus cuentas médicas pero ¿si podía pagar una fianza de $250,000 dólares?

Mierda, algo raro está pasando aquí…

BPOV

¿Quién habrá pagado la fianza de mi padre? Sé que tuvo que pagar al menos el diez por ciento de la fianza. Y Charlie NO tiene $25,000 dólares rodando por ahí. Probablemente tiene menos de mil dólares en su cuenta de ahorros.

Comencé a pasearme por la oficina de Edward. Debía tener mis emociones bajo control. Podía sentir el coraje burbujeando debajo de mi piel, seré un desastre extremo; llorando y poniéndome histérica. Respira Bella. Así que respiré, profundo y lento.

— Él no puede lastimarme — susurré. — Tiene un monitor de tobillo y tengo la orden de restricción. Procesa… procesa… escribe y procesa — me senté y tomé el block de notas que Edward me había dado. Golpee mi lapicero contra mis labios antes de comenzar a escribir.

Abril 30, 2013

Mi padre salió de prisión. El pagó o alguien pago su fianza. Honestamente no sé cómo manejar tratando de poner un freno a mis emociones, pero lo que más quiero hacer es gritar hasta que mis pulmones no puedan más. Quiero llorar, golpear algo y perder completamente mi mierda.

Pero, yo no puedo hacer eso.

Soy un adulto y tengo que actuar como tal.

Todavía quiero hacerlo.

Así que, ¿qué hago ahora? ¿Cómo puedo manejar esto sin perder por completo mi mente?

No tengo ni puta idea. No quiero esconderme detrás de Edward. Mientras que él es fuerte y maravilloso, no lo puedo usar como escudo para siempre. Por ahora, sólo tengo que aceptar que mi padre está fuera y se mantendrá alejado a menos que él rompa la orden de restricción.

Para no hacer las cosas más interesantes, mi exnovio - o lo que sea; es el nuevo cirujano de trauma. Aparentemente el idiota le habló mal de mí a Edward, explicándole que lo que me había hecho hace diez años, había sido una apuesta. Mil dólares por tomar mi inocencia. ¿Qué tan jodido es eso?

Será mejor que rece, para que no le toque trabajar conmigo. Pero si eso pasa, vamos a tener algunas palabras. Y no serán palabras amables, quiero hacerle un nuevo hoyo en el trasero.

Escuché un leve golpe en la puerta. Carmen asomó la cabeza dentro de la oficina. — Bella, Edward me dijo que estabas aquí. Lo siento dulzura, pero tenemos un accidente automovilístico. Te necesitamos. ¿Estás bien?

—Estoy bien Carmen — dije mientras ponía el block de notas en el escritorio de Edward — déjame lavarme las manos y me iré contigo.

—Tú trabajarás con Edward — dijo ella con una suave sonrisa — El Dr. Denali trabajará con el Dr. Black.

Arrugué la nariz cuando mencionó a Jacob. Caminamos juntas hacia la estación de ambulancias. Edward estaba de pie con sus brazos cruzados contra su pecho — ¿Qué tenemos? — le pregunté.

—Colisión. Tres víctimas — respondió. — Dos adultos y un niño. Basado en lo que dijo el paramédico, aparentemente el niño está bien, excepto por algunos rasguños menores. Estoy preocupado por los adultos.

—¿Sabes la extensión de las heridas? — pregunté.

—No — Edward suspiró. — Sin embargo, alcancé a escuchar por el radio que estaban corriendo un código.

—Nosotros deberíamos tomar el caso más crítico —ladró Jacob. — Usted podría estar en una situación de desventaja Dr. Cullen. Sólo tiene una enfermera con usted. El Dr. Denali y yo podemos manejar el caso con facilidad ya que los dos estamos certificados.

—Dr. Black, sea respetuoso con mi personal — gruñó Edward. Jacob puso los ojos en blanco y levantó su mano como si Edward se estuviera estaba haciendo una paja — Eso es todo. Usted tendrá una carta por acoso sexual en su archivo. El gesto que acaba de hacer es obsceno y fuera de lugar. Sigue así y se le revocará su permiso para ejercer — Jacob fulminó a Edward con la mirada hasta que la ambulancia condujo hasta la entrada de ambulancias.

El paciente era una mujer que estaba en el auto que había sido golpeado. Estaba llorando en los brazos del paramédico. El Dr. Denali jaló la bata de Jacob y metieron a la mujer a una sala de trauma. La blusa blanca de la mujer estaba cubierta de sangre y su rostro estaba irreconocible. La ambulancia se quitó para que se estacionara la otra. Dentro estaba un hombre de edad avanzada, él estaba intubado y no respiraba por sí mismo. Su pecho se había aplastado contra el volante y tenía las piernas rotas.

—Háblame — dijo Edward con severidad a los paramédicos que tiraban de la camilla del paciente.

—Conductor del coche que golpeó a la mujer y el niño. Jonas Rathgab, 87. Él entro en paro dos veces de camino al hospital. También tenía lo que parecían ser convulsiones que fueron estabilizadas con medicamentos anticonvulsivos. No responde a ningún estímulo — explicó el paramédico. Luego, recitó sus signos vitales, que sombríos. Llevamos a Jonas en la sala de trauma. Trabajando con rapidez, quitamos la ropa. Su pecho estaba magullado significativamente y Edward estaba preocupado por un pulmón perforado o contusiones alrededor de su corazón.

Trabajamos juntos sin problemas. Sin embargo, Jonas no se veía como si lograra sobrevivir a este accidente. Al parecer, había sufrido un derrame cerebral mientras conducía su coche y se desvió hacia los otros carriles de circulación, se estrelló contra la mujer y su hijo. Su escáner cerebral indicaba muy poca actividad cerebral. Su corazón estaba herido y existía la preocupación de que la Aorta estaba desgarrada. Al escanear el pecho, en efecto estaba un poco lacerada y necesitaba una cirugía a corazón abierto para repararlo.

Estábamos esperando a que la familia de Jonas llegara para tomar la decisión al respecto. Estaba tendido en la sala de trauma, se estaba supervisando de cerca, ya que su familia venía desde los suburbios. La mujer, Trina Smythe, y su hijo, Brandon, iban a tener una recuperación completa. Brandon tenía rasguños superficiales en la cara y los brazos a causa del cristal roto, pero estaba bien. Trina tenía la nariz rota, la mandíbula y la mejilla. Ella también tenía algunas costillas rotas. Estaría detenida esta noche en observación y mañana se le daría el alta.

Cerca del final de nuestro turno, llegó la familia de Jonas al hospital. Su hija Mary y su hijo, Brett, lo vieron y supieron que no sobreviviría a la operación. Su cerebro sólo funcionaba a un nivel básico, nunca se podría recuperar completamente. Con corazones de plomo, Mary y Brett firmaron la ONR* y mandamos a Jonas a UCI*.

No sobrevivió la noche.

Edward y yo estábamos en su oficina mientras escribía la carta de Jacob por acoso sexual cuando recibimos la llamada de la enfermera encargada el piso de arriba en la UCI. Él murió en paz, rodeado de sus hijos.

Esa noche, me fui a casa con Edward y dormimos abrazados. O más bien, él se aferró a mí. Sé que tenía miedo de que yo me apartara de él por la reciente incorporación de Jacob al personal del County y la liberación de mi padre. Estuve tranquila, Edward respetó mi necesidad de pensar y procesar todo. Él fue muy paciente y amoroso y por eso, yo estaría eternamente agradecida.

xx APFL xx

Una semana después de la liberación de mi padre, estaba tranquila doblando ropa limpia en mi habitación. Edward estaba jugando con la nueva laptop que yo acababa de comprar. Una tienda de electrónicos tenía grandes descuentos, así que fui y compre una computadora, ya que no podía ser que viviera en el siglo 21 y no tuviera una. Tener un teléfono con tapa antiguo y sin computadora, no es nada bueno para aquellos que son expertos en tecnología. Bella Swan está ahora firmemente en el siglo 21 con una Sony Vaio con todas las campanas y silbidos que alguna vez podría querer o necesitar. El siguiente punto en mi lista de deseos tecnológicos es un teléfono inteligente. Pellizcaré mis centavos para que cuando mi contrato de teléfono tenga que renovarse en junio pueda conseguirlo.

—Bella, esta es una máquina muy bonita — chilló Edward. — Mucho mejor que mi laptop.

—¿Te gustaría tener un minuto a solas con mi computadora? — Bromeé. — Te escuchas como una fanática que conoció a Robert Pattinson o algo así.

—Oh calla — Edward resopló. Después se sonrojó. — No soné como una adolescente.

—Es una computadora Edward. No curará el cáncer o creará la paz mundial — dije mientras enredaba mis brazos alrededor de su cuello besando su oído. — Sin embargo, me permite mandarte correos, escuchar música y escribir mis diarios.

—¿Qué hay sobre los diarios que te regalé en navidad? — preguntó, frunciendo poquito el ceño.

—Todavía los uso. Ya llené uno y ahora voy con el segundo. Sin embargo, voy a transferir todas las entradas de mis diarios anteriores a la computadora — sonreí besando sus suaves labios. — Hmmm, tan rico Dr. Tattward.

—Dr. Cullen, enfermera Swan. Nada de esas cosas como Dr. Tattward Sexward — ronroneó contra mi boca — ¿Ya terminaste con tu ropa? Me gustaría pasar algún tiempo con mi sexy novia. ¿Tal vez pueda hacer algo para ganarme mi apodo?

—Casi cariño — dije mientras pellizcaba su labio inferior. — Solo pongo una carga más de ropa en la lavadora y después podemos pasar algún tiempo sexoso.

—Amo los tiempos sexosos contigo nena. ¿Voy a poder probar tu dulce coño? — él gruñó. Gemí. Me encantaba que me hablara sucio, era jodidamente sexy. Me alejé y tomé mi cesto de ropa sucia, fui a la lavadora y puse la nueva carga de ropa. Edward finalmente se impacientó y tiró mis batas cuidadosamente dobladas en la canasta. Lo siguiente que supe es que estaba en la cama con Edward besándonos como si se nos fuera la vida en ello. Nuestra ropa fue lanzada al suelo y él degustó mi "gatito dulce" hasta que me encontré gritando su nombre. Gracias a Dios, Angela se está quedando con Ben. Le devolví el favor a mi novio sexy y nos tumbamos en la cama con un resplandor post coital. Me acurruqué contra su pecho ligeramente, pasando mis dedos por el vello de su pecho. Él frotaba suavemente hacia arriba y abajo mi espalda.

—Creo que mañana llamaré a Emmett — dije mientras lo miraba. — Con mi padre fuera de la cárcel y Jacob trabajando en el County, quiero tomarle la palabra en esas sesiones de entrenamiento. En particular el kick boxing.

—Eso es impresionante, dulce niña — él susurró, besando mi frente — ¿Quieres que vaya contigo?

—Sólo si tú también vas a hacer ejercicio. Si vas a estar de pie, sólo viéndome, entonces no — dije mientras besaba su pecho.

—¿No puedo hacer las dos cosas — dijo haciendo un puchero.

—Edward — regañé.

—Bien —suspiró. — Voy a ir, pero sólo para hacer ejercicio.

—Gracias — le sonreí, acurrucándome contra su pecho desnudo. — Te amo Dr. Sexward.

—Oh, Bella — suspiró y luego se echó a reír. — En realidad no me importa ese. No puedo esperar para mostrar lo que realmente puedo hacer, dulce niña.

—Oh por Dios — gemí.

—No es Dios. Es Edward. O en nuestro caso Dr. Sexward — él susurró. — Te amo, también.

xx APFL xx

A la mañana siguiente llamé a Emmett para ver si tenía disponibilidad para una sesión de entrenamiento. Él alegremente dijo que tenía libre al mediodía. Programé mi cita y poco antes del mediodía, yo estaba de pie fuera de un gran gimnasio. Me estaba desplazando nerviosamente, tratando de prepararme para entrar. — Bella, el gimnasio no te va a morder —dijo Edward mientras envolvía sus brazos alrededor de mí desde atrás. Llevaba un par de pantalones cortos y una apretada camiseta negra, mostrando sus músculos. En la cabeza, llevaba una gorra de béisbol hacia atrás. Él se veía lindo y sexy.

—Tal vez el gimnasio no, pero tal vez las personas que están dentro sí — susurré — ¿Qué pasa si el gimnasio está llego de perras épicas como Jessica o Lauren?

—Entonces pateas sus culos usando tu nuevo conocimiento de kickboxing — bromeó. — Vamos, Pippi*.

—Cierra la boca. Me gustan las trenzas — dije mientras las acomodaba por encima de mi hombro. Me decidí a trenzar mi cabello en dos trenzas francesas. Mi cabello tiene tendencia a separarse cuando hacía algo físico a menos que lo trenzara. — Además, las puedes utilizar como manubrios cuando salgamos de aquí.

—¡Aw, demonios Bella! ¿Cómo se supone que haré ejercicio ahora? —Gimoteó. — Ahora me puse duro.

—Podrías masturbarte en el vestuario — bromeé mientras entrabamos. Emmett nos estaba esperando en la entrada.

—Bella, eso es sencillamente asqueroso — se rió.

—¿Qué es asqueroso? — preguntó Emmett.

—Nada, Emmett — dijo Edward mientras le tendía la mano. — Sé amable con ella amigo. Ni un cabello fuera de lugar. ¿Entendiste?

—Ella va a estar perfectamente bien — Emmett sonrió y envolvió su brazo alrededor de mí. — Ven, mi joven padawan. Es hora de que el maestro te enseñe los caminos de los Jedi.

—Oh Dios — me reí. Emmett me guiñó un ojo y me llevó a una pequeña habitación dentro del gimnasio. El suelo estaba cubierto con tapetes y situado junto a la puerta había unos guantes acolchados.

—Quítate los zapatos y los calcetines — dijo Emmett. — Vamos a estirar primero y luego te voy a mostrar algunas de las estrategias básicas de ataque. Tal vez, después de que haya terminado, puedes usar algunos de ellos en tu doctor.

—Yo no quiero hacerle daño — fruncí el ceño.

—Va a estar bien. Edward ha tomado varias clases de kick boxing conmigo y sabe cómo bloquear golpes y ataques. Él es realmente bueno. Cuando yo no pueda trabajar contigo, definitivamente Edward puede hacerlo.

—Bien — le dije.

—Siéntate en el suelo y estira las piernas a los lados — indicó Emmett. Hice lo que me pidió y luego me pidió que hiciera algunas cosas bastante simples. Una vez que había calentado lo suficiente, Emmett me dijo que me pusiera los guantes. Se puso unos guantes de protección y comenzó la lección. — En primer lugar, tienes que ajustar tu postura. Flexiona ligeramente las rodillas y pon un pie delante del otro.

—¿Qué pie? — Le pregunté.

—¿Eres zurda o diestra?

—Diestra.

—Debes poner tu pie izquierdo delante del derecho. Eso te va a proporcionar más estabilidad cuando atacas — explicó Emmett, demostrando la pose adecuada.

—¿Así?

—Perfecto — sonreí. — Ahora, voy a advertirte. Vas a sentir este entrenamiento en los muslos, antebrazos y hombros. Consigue que tu doc caliente, te de un masaje cuando lleguen a casa.

—Bien — solté una risita. — Enséñame Obi Wan.

—Ah, mi joven Jedi. Tienes mucho que aprender — canturreó moviendo sus cejas. Durante una hora y media, Emmett me enseñó por pasos. Aprendí como golpear apropiadamente para guardar la mayor cantidad de energía posible. También me dio consejos sobre cómo patear a mi atacante junto con otras técnicas básicas de defensa personal. Emmett finalmente llamó Edward para que entrara y juntos terminamos mi primera lección de kick boxing. Logré tirar a Edward sobre su espalda, pero no pude hacerlo con Emmet porque era muy grande.

Estaba cubierta de sudor cuando Edward y yo salimos del gimnasio. Estaba un poco quisquillosa sobre bañarme en el gimnasio, así que fuimos a casa de Edward y los dos nos duchamos juntos. Edward estaba bastante insaciable dentro de su ducha, me hizo venirme una vez con sus dedos y otra con su boca. Le iba a devolver el favor, pero Edward dijo que yo ya había tenido suficiente entrenamiento por hoy. El resto de la tarde la pasamos entre mimos y masajes hasta que fue hora de ir a la cama a dormir

xx APFL xx

—Creo que voy a morir — gruñí hacia a Angela el día siguiente. — Cuando lo hacía no me dolía, pero mi cuerpo está por colapsar gracias a la sesión de ejercicios que tuve ayer con Emmett.

—Sólo piensa en la cantidad de calorías que quemaste, Bell — Angela soltó una risita.

—A la mierda las calorías — gruñí. — Quiero que el dolor de mi cuerpo se detenga.

—¿Estiraste después de hacer ejercicio? — preguntó.

—Sip, y Edward me dio un masaje, pero sigo tan adolorida — hice un puchero cojeando alrededor del escritorio circular.

—Si crees que hoy te duele, espera a mañana — Angela resopló.

—Maldita sea — siseé. — Hoy no será un día bueno.

—¿Porque? — preguntó ella.

—Porque no están ninguno de los buenos docs y tengo dolor. Seré una perra épica — me reí sin alegría.

—Ningún doc bueno, significa; no Edward — Angela bromeó.

—Si, Edward está libre hoy, también Eleazar. Estamos atrapadas con el Dr. Denali, quien está bien, el Dr. Crowley, el Dr. Black y el Dr. Newton. Sin mencionar a los residentes e internos.

—Está bien, ¿Cuál es el problema contigo y el Dr. Black? — Preguntó Angela. — Él dijo que te conocía y luego se veía como si hubiera olido huevos podridos. ¿Tú solías conocerlo?

—Fuimos a la universidad juntos. Estaba dos años antes que yo y era asistente en mi clase de bioquímica. Él fue mi primera relación, o bueno en realidad todo fue una farsa. Yo solo fui una apuesta — murmuré. Los ojos de Angela se desorbitaron y me arrastró hacia los vestuarios. — ¡Ouch! ¡Ouch! ¡Ouch! ¡Ang! ¡Más despacio! ¡Persona lastimada aquí!

—Calla, no estás lastimada. Sólo estás adolorida — dijo mientras me empujaba hacia el sofá — escupe y explícame Swan. ¿Una apuesta?

—Está bien, antes de Edward; mi vida amorosa fue mediocre. La razón por la que yo antes era tan desconfiada es Jacob, el Dr. Black. Él fue mi primero EN TODO Ang. Mi primer beso, mi primer abrazo, mi primer "cogida". Como sea, él nunca puso mucho de su parte. Nuestros besos eran castos, la primera y ÚNICA vez que tuvimos sexo, medio acarició mis pechos y todo terminó muy rápido. Después de que tuvimos sexo, nunca me volvió a hablar y comenzó a salir con una chica de mi clase. Edward habló con él recientemente y le dijo que lo que me había hecho había sido solo una apuesta que había hecho con otro estudiante. Para él mi virginidad valía mil dólares.

—¡Jodido pendejo! — Espetó Angela — ¿Puedo lastimarlo? ¿Por favor?

—Nah. Ya lo está pagando — resoplé. —Ha estado muy ocupado, rellenando estantes, lavando baños y algún otro trabajo menor y sucio en emergencias, desde que Edward hizo una nota en su expediente por acoso sexual hacia Edward.

—¿Qué hizo para obtenerla?

— Él movió su mano hacia Edward como si se estuviera masturbando, justo cuando esperábamos a que llegaran dos ambulancias, se enojó porque Edward le dio al paciente menos traumático. Quería que le tocara el paciente más lastimado porque él y el Dr. Denali eran médicos certificados y Edward solo tenía una enfermera, yo — suspiré.

—¡Que estúpido! — resopló Angela — ¿Puedo ponerle Visine* en su café?

—¿Le darás sólo poquito? — Solté una risita. — Lo que no vea no me matará… —Angela sonrió con maldad y se fue hacia su locker. Me fui de los vestidores y llegué al escritorio para tomar una tabla, caminé hacia la habitación asignada — ¿Sr. Pecker? — llamé. Dentro de la habitación de examinación estaba un hombre mayor con una mujer joven sentada a su lado — ¿Cómo ha estado Sr. Pecker?

—No muy bien — murmuró. — Por eso estoy aquí.

—Me he dado cuenta — dije mientras le sonreía suavemente — ¿Qué es lo que le sucede?

—Eso no quiere bajar — dijo, obviamente avergonzado.

—¿Eso? — pregunté, insegura de lo que había querido decir.

—Mi… —Se detuvo y miró a su alrededor con culpa —…pene.

—Oh — respondí. —¿Usted ha tomado algo que causara una erección prolongada? — se sonrojó con rojo brillante y mordió su labio — ¿Sr. Pecker?

—A la mierda esto —gruñó su acompañante. — Tomé algo de Viagra de la oficina del doctor y quería probarlo con él. Woody tiene dificultades para mantener su polla mientras estamos follando y así, que conseguir Viagra parecía una solución lógica. Pero, el Sr. Mojigato, no le quiso preguntar a su médico porque no quería parecer un pervertido sexual.

—¡Missy! — Siseó el Sr. Pecker. — Creo que me voy a morir.

—Sr. Pecker, usted no morirá por una erección prolongada — reconforté. — Es incómodo, pero no mortal. ¿Cuánto tiempo tiene de esa forma?

—Me voy a morir de vergüenza y he tenido la erección durante casi ocho horas — dijo, removiéndose incómodo sobre la mesa.

—Asumo que usted tuvo el orgasmo, ¿correcto?

—Varios, pero simplemente no se desinfla —dijo mientras tiraba de la bata de hospital en su cuerpo. — Esto es una mierda.

—Vamos a arreglar esto Sr. Pecker — yo dije. — Déjeme tomar algunos signos vitales y luego voy por el médico — él asintió con la cabeza y me dejó tomar su temperatura, presión arterial y el pulso. Su novia o esposa murmuró algo acerca de ir a la cafetería y pisoteó fuera de la habitación. Miré a mi paciente y parecía muy avergonzado. No por el tema debajo de su cinturón, exactamente — ¿Hay alguien más a quién usted quiera que yo llame? Ella no parece muy, um, de mucho apoyo.

—No, estoy bien — murmuró. — Supongo que nuestra relación no va a durar mucho más tiempo después de esto. Ella es la primera mujer con la que he estado desde que me divorcié. Me sorprendió que una mujer más joven me quisiera, o bueno quisiera estar conmigo; pero todo lo que ella ve en mí es un vale de comida. Missy está desempleada y soy propietario de mi propia empresa.

—¿Seguro que no quiere que llame a nadie? — presioné.

—Um, mi hijo Ralph — respondió el Sr. Pecker. Me dictó el número de teléfono de su hijo, y lo garabatee en una hoja para llamarlo después de poner sus signos vitales en la computadora. — Gracias por su discreción Bella.

—No hay problema Sr. Pecker — le dije — regresaré en un momento. ¿Necesita hielo o algo para su erección?

—Me gustaría orinar y hacerlo con este problema no es exactamente fácil — suspiró.

—Supongo que no — respondí. — Pronto estaré aquí con el doctor — salí y dejé al Sr. Pecker en la habitación. Vacié su información en la computadora y llamé a su hijo Ralph. Dijo que estaría en el hospital en una hora y sonaba verdaderamente preocupado por su papá. Sin embargo, su novia, era obviamente motivo de disputa con su hijo, pero le aseguré que Missy estaba en su camino fuera de la familia.

El doctor que estaba disponible, era el Dr. Newton. Me mordí la lengua y fui a buscarlo para que se hiciera cargo del pene del Sr. Pecker. Después de veinte minutos de buscar y fastidiar a Angela, ella decidió llamarlo por el altavoz. Veinticinco minutos después llegó el Dr. Newton viéndose desaliñado y "maquillado" — ¿Qué tenemos enfermera puerq… Emm. Swan? — preguntó secamente.

—Por favor llámeme por mi nombre correcto Dr. Newton — resoplé. — Madure y cierre la cremallera de su bragueta.

—¡Oooh, te estás volviendo valiente! — se burló el Dr. Newton. — Tener sexo regular con el lacayo de Sánchez, le está dando agallas

Le lancé una mirada dura. — Mi vida sexual no es de tu incumbencia Newton. Contrólate y vamos a revisar al paciente, es una situación delicada y deberás comportarte acorde a tu edad; no del tamaño de tu zapato.

—Perra — gruñó entre dientes mientras me empujaba haciéndome a un lado para entrar a la habitación. Dentro estaba un hombre joven junto al Sr. Pecker. —Buenas tardes, soy el Dr. Michael Newton y yo lo trataré Sr. Pecker — él apenas contuvo la risa. — Lo siento. ¿Cuál parece ser el problema?

—Mi ex novia me dio Viagra y bueno, no ha bajado en casi nueve horas después de muchos orgasmos — murmuró el Sr. Pecker.

—Voy a tener que echar un vistazo Sr. Pecker — dijo el Dr. Newton sarcásticamente. Le lancé una mirada de disculpa al Sr. Pecker. Su hijo se veía furioso, mirando a Newton. — Recuéstese por favor — el Sr. Pecker lo hizo y Newton levantó la bata de hospital. El problema del Sr. Pecker, um, no era muy grande y Newton se mordió el labio para detener su risa. — Está bien, Sr. Pecker, si no aliviamos rápidamente parte de la presión que se acumuló, puede causar un daño permanente. Vamos a tener que drenar la sangre.

—¿Cómo va a hacer eso? — Preguntó el hijo del Sr. Pecker, Ralph.

—Vamos a anestesiarlo e insertaremos una aguja — explicó Newton. — Quince minutos, como mucho.

—Suena simple. Sin embargo, quiero que otro doctor lo haga — gruñó Ralph. — Usted está actuando con mucho humor, cuando mi papa obviamente está incómodo y con dolor.

—Yo iré por otro doctor — dije en voz baja. — El Dr. Denali, uno de nuestros médicos tratantes está libre — di la vuelta y me escurrí fuera de la habitación esperando encontrar al Dr. Denali. Había dado tres pasos fuera de la habitación cuando Newton se puso frente a mí. — Discúlpame Newton. Necesito…

—¿Porque jodidos no me defendiste puerquito? — Newton resopló.

—Porque su hijo tiene razón — respondí, bordeando por su lado y caminando hacia la central de enfermeras. El Dr. Denali estaba ahí, hablando con Jessica sobre otro caso — ¿Dr. Denali?

—Esto no ha terminado Swan — espetó Newton mientras se daba la vuelta rumbo a la entrada de ambulancias.

—¿Qué sucede? — preguntó el Dr. Denali. Jessica me miro, corriendo hacia la entrada de ambulancias, creo que para ver a Newton.

—Newton tenía asignado a un paciente e hizo que se sintiera incómodo por su comportamiento — respondí. —El paciente se rehusó a ser tratado por Newton y pidió que otro médico lo tratara — el Dr. Denali frunció sus labios y asintió hacia su oficina fuera de la central de enfermeras. Le di la versión abreviada de lo que había pasado. Decir que el Dr. Denali estaba decepcionado era un eufemismo. Después fuimos hacia la habitación de examinación para que se hiciera cargo del Sr. Pecker y su erección que ya llevaba diez horas. El Dr. Denali se hizo cargo del problema rápidamente y con respeto. El Sr. Pecker y su hijo fueron dados de alta con instrucciones explícitas de evitar el uso de Viagra en el futuro.

—El Dr. Newton se está metiendo a sí mismo en más y más problemas — dijo el Dr. Denali con cansancio. — Voy a enviarle un correo al Dr. Cullen y al Dr. Sánchez respecto a esta última infracción.

—También estuvo ausente sin permiso durante casi una hora. Creo que estaba tonteando sexualmente pero no hay pruebas sólidas — murmuré. El Dr. Denali suspiró y se frotó las manos en su cara. — Este lugar se está convirtiendo en un festival de teatro de secundaria.

—Lo es, enfermera Swan. Primero la nueva política de acoso, que apoyo plenamente y entiendo. Después, ese nuevo médico, Dr. Black y finalmente doctores actuando como niños de preparatoria y enfermeras actuando como gatas en celo. Compañía presente excluida.

—Gracias Dr. Denali — me reí. — Buena suerte con ese correo electrónico.

—Necesito su corroboración. Cuando tenga tiempo envíele también un mensaje a los dos — dijo él. — Si sigue así, Newton se quedará sin trabajo para el verano.

Bien, pensé. — Trabajaré en ese correo Dr. Denali — dije en voz baja. — Después, iré a revisar los suministros en las salas de trauma; nos estamos quedando sin gasa estéril y bolsas de suero.

—Excelente. Gracias enfermera Swan — el Dr. Denali sonrió.

—Por favor dígame Bella — ofrecí.

—Solo si tú me llamas Félix — guiñó un ojo. Asentí y di la vuelta para salir de su oficina. Fui a una computadora del escritorio circular, iniciando sesión en mi correo electrónico del trabajo. Comencé a redactar un mensaje para el Dr. Sánchez, Edward con copia al Dr. Denali.

Para: Dr. E. Cullen, Dr. E. Sánchez

CC: Dr. F. Denali, Dr. M. Volturi

De: I. Swan

Re: Situación del paciente, mayo 10 2013

Estimado Dr. Sánchez y Dr. Cullen,

Me pongo en contacto con respecto a una situación de un paciente que concierne al Dr. Michael Newton. En la fecha mencionada (10 de mayo 2013), me asignaron a tratar a un paciente (Paciente ID #: 33741, Woodland Pecker, Jr.) que se presentó con una erección que llevaba más de ocho horas después de tomar una dosis de Viagra. Conseguí al Dr. Newton para el tratamiento y su comportamiento hacia el Sr. Pecker fue muy poco profesional.

En primer lugar, estuvo perdido en acción durante casi una hora. Tuvo que ser voceado en varias ocasiones antes de que él se pusiera a disposición. Estaba despeinado y descuidado, parecía que venía de un encuentro sexual (esto es una suposición, no un hecho. Sólo estoy diciendo lo que vi del Dr. Newton). En segundo lugar, al examinar al paciente, el Dr. Newton se rió sobre el tamaño del pene del paciente y de la situación en la que se encontraba. El hijo del paciente, Ralph Pecker, pidió que el Dr. Newton no administrara el tratamiento y exigió un nuevo médico. Conseguí al Dr. Denali después de hacerle la solicitud. El Dr. Newton no estaba contento de ser reemplazado y realizo comentarios acerca de que yo no lo había apoyado y defendido (además de llamarme "enfermera puerquito").

El Dr. Denali terminó el tratamiento al Sr. Pecker y le dio órdenes de no volver a tomar Viagra. El Dr. Newton (hasta este momento) no ha regresado a la sala de emergencias.

Gracias

Enfermera Isabella M. Swan.

Envié el correo a cada uno de los doctores enlistados. También hice mis notas finales del caso del Sr. Pecker antes de cerrar sesión en la computadora. Saliendo de la estación, colgué mi estetoscopio en mi cuello y caminé hacia las salas de trauma para revisar los suministros. Hice notas de lo que necesitaba antes de salir de ahí. Jacob estaba ahí y estaba haciendo inventario. Me di la vuelta para irme rápidamente de la habitación. Si me quedaba ahí, él me vería y NO estaba de humor para Jacob Black.

—No tienes por qué irte Isabella — dijo con frialdad. — Ya estaba terminando.

—Regresaré después Dr. Black — dije, tratando de mantener a raya el titubeo de mi voz. Estaba nerviosa como el infierno. Me encontré fuera de la habitación y me dirigí a la sala de almacén para conseguir los suministros necesarios para la otra sala de trauma. Sin embargo, la puerta se oscureció por la forma descomunal de Jacob Black — ¿Puedes por favor dejarme en paz?

Se apoyó contra la puerta, mirándome. — Diría que te ves bien, pero estaría mintiendo.

—¿Sabía usted que los esteroides causan problemas de infertilidad en los hombres? Hace tus bolas más pequeñas, por no hablar de la polla — le espeté. — Es posible que desees despedir a los esteroides, Jacob.

—Todo es natural Isabella — él dijo con una sonrisa malvada. —Me sorprende que te hayas quedado en Chicago.

—Mira, en verdad no quiero hablar contigo Jacob — siseé. — Me lastimaste hace algunos años y lo estás haciendo otra vez.

—¿Cómo? — preguntó con una falsa preocupación.

—Ese comentario sobre cómo me veo — gruñí mientras levantaba una caja, llenándola de gasas, bolsas de suero, solución salina y agujas.

—Has ganado peso, Isabella — dijo mientras me pellizcaba el vientre

—¡No me toques! — gruñí dejando caer la caja. Tomé su dedo y lo doblé hasta que cayó de rodillas. Él estaba siseando de dolor. — Puedo romper tus jodidos dedos Black. Si me tocas otra vez lo haré. Nadie tiene permitido tocarme sin mi permiso.

—Te toqué una vez — dijo con voz ahogada.

—Por una jodida apuesta pendejo — espeté furiosa, doblando sus dedos más hacia atrás.

—¿Cómo sabes eso? —Chilló. Solté sus dedos y cogí la caja, dejándolo en el almacén — ¿Isabella? ¿Cómo lo supiste?

—Porque mi novio me lo dijo — le espeté. — ¿El Dr. Cullen? ¿Tu jefe?

—Pensé que estaba bromeando, sobre que él te quería — dijo Jacob, con los ojos llenos de incredulidad.

—Nop. No bromeaba — dije mientras ponía los suministros en los estantes con más fuerza de lo normal. — Pero con quien yo salga con te concierne Jacob. No te preocupaste por mí hace diez años. Sólo fui el peón de un apuesta. ¿Alguna vez pensaste sobre cómo me afectaría? Te di mi inocencia Jacob. ¿Estabas tan necesitado de dinero? — Él no dijo nada, sólo me miraba — ¿No hay respuesta? Es porque eres un maldito idiota que fastidiaba a las niñas inocentes por dinero. Bueno, ahora, estás jodido porque no pudiste mantenerlo dentro de los pantalones en tu antiguo puesto de trabajo y ahora estás fregando suelos y las enfermeras tienen más poder que tú. Así que, ¿sabes qué? Puedes terminar almacenando estos estantes y después de eso, te encontraré algunas yagas que curar o un niño vomitando que cuidar. Eso será divertido — me volví sobre mis talones, dejando mi caja en el suelo. — Voy a estar de vuelta en una hora para revisar que haya terminado Dr. Black. Asegúrese de tener su trabajo hecho. Si no, voy a contarles al Dr. Sánchez y al Dr. Cullen que estaba flojeando en el trabajo. Ya tiene dos cartas en su archivo. Estoy segura de que no desea una tercera

—Eres una perra Isabella — Jacob echaba humo.

—No soy una perra, sólo que ha terminado el tiempo de que todos me pisoteen y empecé contigo Jacob. Lo mejor es que esté es el jodido final contigo Jacob — dije sonriendo. — No eres ni vales nada. Tu solito has hecho tu cama, ahora acuéstate en ella — me di la vuelta y deje la habitación de trauma. Afuera estaba un muy sonriente Edward. Parpadeé y lo miré — ¿Qué haces aquí?

—Félix me llamó cuando el Dr. Newton desapareció. Estaba agendado para venir más tarde, pero quise venir antes para ayudar, ya que Newton estaba siendo un idiota — dijo Edward mientras tomaba mi mano. Tiró de ella para llevarme a su oficina. Una vez que la puerta estuvo cerrada, me envolvió en un abrazo; su nariz estaba enterrada en mi cabello. — Estoy tan orgulloso de ti dulce niña.

—No soy mejor que los otros que me fastidiaban — murmuré contra su hombro.

—Bella — dijo mientras tomaba mi cara entre sus manos. — La diferencia entre lo que dicen y lo que has dicho es que dices la verdad. Las cosas que Newton, Crowley y Jessica dicen no son ciertas. En absoluto, dulce niña.

—Deberías escribir una carta en mi archivo — le susurré.

—No lo voy a hacer — dijo, sus ojos verdes mirando a los míos. — Te defendiste por ti misma, Bella. Siéntete orgullosa de eso.

—Me defendí — le dije, sonriendo levemente. — Sin embargo no era la primera vez.

—Yo sé que es lo que le dijiste a mi hermano — Edward sonrió, besando mi frente. — Pero, lo que hizo mi hermano no se compara con lo que Jacob te hizo en el pasado. Lo que has hecho hoy demuestra lo mucho que has crecido. Tu confianza en ti misma se inquebrantable y te pusiste firme sin titubear ni un poco. ¿Y sabes qué más?

—¿Qué? — pregunté mirándolo.

—Fue jodidamente caliente nena — ronroneó, sus ojos verdes se obscurecieron. Sus labios se estrellaron con los míos y me arrastró al sofá, sentándome a horcajadas sobre su regazo. Nuestras bocas peleaban mientras nos besábamos apasionadamente en su sofá. —Te amo demasiado Bella.

—Yo también te amo — dije sin respiración. —Gracias por creer en mí y por darme coraje para defenderme.

—Yo siempre seré tu mayor animadora, Bella — sonrió, besando mi nariz. —Menos la falda y pompones.

—Vamos, que te verías sexy en una de esas faldas, Dr. Tattward — bromeé. — Usted tiene unas piernas estupendas.

—Tengo buenas piernas, pero los boxers de niña son lo que me asustan — se estremeció. — Tener mi polla aplastada así no le hace bien al cuerpo — él me apretó hacia abajo sobre su regazo y sentí su polla situada entre mis muslos. Hmmm, ahora que me he enfrentado a mi pasado, estoy dispuesto a aceptar mi futuro...

—¿Edward?

—Si, ¿hermosa? — preguntó olisqueando mi cuello.

—Estoy lista — murmuré.

—¡¿Ahora?!

—No, ahora, pero cuando sea posible — le contesté, mirándolo fijamente a los ojos. — Me he enfrentado a Jacob y ahora estoy lista para nosotros. Para ti y para mí. Compartir todo contigo. Darte todo de mí.

—Mi Bella — sonrió, tapándome la cara con suaves besos. —Te prometo, PROMETO, hacer que nuestra primera vez sea mágica. Te amo. Voy a hacer el amor contigo. Permíteme hacer algunos arreglos...

—No, quiero que sea en tu casa — le susurré. — No quiero una habitación grande de hotel de lujo.

—Aun así quiero que sea perfecto para ti, Bella. Confía en mí, ¿de acuerdo?

—Está bien — le dije, abrazando su cuello. —Yo confío en ti, Edward. Con mi vida.


A/T: ¡Nuestra pequeña está saliendo del cascarón! Awww bueno Bella ha crecido muchísimo y pues puso a Jacob en su sitio (no termina la cosa con Jacob aquí ¡eh! Habrá más encuentros entre ellos. ¡Ya verán!) Solo que tenía que pasar esto para que Bella dejara atrás su pasado y se enfrentara a su futuro. Emmett no podía faltar con su sentido del humor y sus ganas de ayudar a Bellie! En el próximo cap la primera vez! Así que prepárense chicas! Y más si tenemos a este sexy y caliente Doc. Que oh por dios sus palabras sucias! Haha. Mil gracias por su apoyo niñas, por los reviews, follows y favs! les dejo muchos besos y un enorme abrazo! nos leemos en el próximo!

Maff :)

*ONR/ Orden de No Reanimación, como su nombre lo dice es una orden que firman los familiares del paciente para que cuando entre en paro (los médicos le llaman código) no lo resuciten.

* UCI/ Unidad de Cuidados Intensivos.

*PIPPI/ Pippi Longstoking o Pippi Mediaslargas (calzaslargar), es un personaje literario creado por Astrid Lindgren. Está dotada de una gran fuerza y, reflejando el extraordinario amor de la autora Astrid Lindgren por los animales, posee un caballo a lunares llamado "Pequeño tío" y un mono tití llamado "Señor Nilsson". Es huérfana de madre, y su padre, Efraim Longstoking, es un pirata, rey de los congoleses. Pippi vive en su casa llamada Villa Kunterbunt, acompañada únicamente de sus mascotas. Es característico su cabello rojo, peinado en dos trenzas levantadas hacia arriba por espíritu de contradicción. Es una niña imaginativa y rebelde ante todo convencionalismo: suele cocinar crepes sobre el suelo, caminar hacia atrás, o dormir con sus pies sobre la almohada; lleva un vestido cosido a retazos, unos zapatos que le vienen grandes, y calza unas medias por encima de las rodillas, de donde le viene su nombre.

Aunque tiene sólo nueve años, es la niña más fuerte del mundo, incluso más que cualquier hombre, ya que puede levantar a su caballo con una sola mano. También puede hacer la limpieza con gran velocidad. Tiene dos amigos, Tommy y Annika, que le acompañan en sus aventuras.

* VISINE/ Gotas para los ojos que alivian el enrojecimiento por irritaciones leves, pero si se ingiere; puede causar: somnolencia en diferentes grados reducción de la temperatura corporal, bajo ritmo cardiaco, respiración pausada e hipotensión. Alteración de la visión, falta de coordinación muscular, reflejos retardados, respiración pausada y falta de claridad al hablar.