Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora :)
Capítulo dieciséis
EPOV
—Así que, Edward. Esta noche es la noche — dijo Rose levantando las cejas sugestivamente. — ¡Por fin mi hermano mayor tendrá algo de acción!
—Calla Rosie — gruñí. — No quiero apresurar a Bella.
—Me alegra que no lo hagas, Bella merece todo el romance y todas esas cosas. Así, que hazlo bien — bromeó Rose. —Así que, ¿Qué harás? ¿La llevarás a un restaurant elegante? ¿Rentarás una habitación romántica de hotel?
—De hecho, no — dije sonrojándome un poco. — Voy a cocinar la cena aquí y pasaremos la noche juntos en mi casa.
—¿QUÉ? ¿Estás bromeando? Bella necesita más Eddie — Rose hizo un puchero mientras yo terminaba de poner mi ropa en el cesto. — Tal vez mamá pueda mover algunos hilos y conseguirte algo en el hotel W…
—Rose, ella no quiere nada de eso — dije mientras le quitaba el celular de sus manos. — Cuando ella perdió su virginidad, su ex la llevó a un restaurante lujoso y a un hotel romántico. Después de eso, él la ignoró y rompió su corazón. Todas esas cosas tienen una connotación negativa en la mente de Bella. Si hago eso, ella comenzará a pensar que la voy a botar, cuando en realidad quiero estar con ella por siempre.
—Está bien, lo entiendo. Entonces haz que todo se vea romántico. Quiero decir; Edward tu habitación es la central de solteros — bromeó Rose. — Consigue algunas velas y flores.
—Odio romper tu burbuja Rosie. Soy soltero Rosie — me reí revolviendo su cabello.
—Sí, eres soltero pero estás en una relación seria. Para este momento, algunas cosas de tu chica deberían reflejarse en tu casa. ¿Tiene un cajón para ella? ¿Espacio en tu armario?
—Le hice el espacio, pero ella no quiere dejar nada — fruncí el ceño. — Bella ha crecido mucho, pero ella sigue sintiéndose nerviosa acerca de nosotros en muchos aspectos.
—¿La puedes culpar? En la otra relación que tenía, él se fue dando saltos después de que intimaran — Rose se encogió de hombros. — Pienso que va a comenzar a dejar cosas en tu casa después de hacer el amor y ella vea que no vas a ninguna parte.
—Espero que sí — le dije mientras me sentaba en la cama. — Ahora, suficiente sobre mi vida. ¿Cómo van las cosas con un cierto entrenador?
—¿Emmett? Él es genial — Rose se sonrojó.
—¿Y…? — alenté.
—Y somos amigos — dijo Rose mientras ella jugaba con una cuerda en mi colcha.
—Hay más, Rosie — le dije mientras levantaba su barbilla entre mis dedos para mirarme.
Ella cerró los ojos y suspiró profundamente. Estaba temblando ligeramente —Me gusta Eddie — suspiró ella. — Pero, ¿Y si no me quiere después de lo que me hizo Royce...?
—Entonces él no es digno de tu tiempo — dije en voz baja.
—Además, también estoy aplicando para escuelas de medicina para obtener mi título en psiquiatría. Sólo dos están aquí en Illinois — dijo. — Universidad de Chicago y Northwestern. El resto son fuera del estado: Johns Hopkins, Harvard, la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. ¿Y si él no quiere una relación de larga distancia? Además, la diferencia de edad... él es un año más joven que tú, Eddie.
—¿Te han admitido en alguna de las escuelas de medicina? — pregunté.
—Me aceptó Johns Hopkins; También recibí una carta de la Universidad de Chicago diciendo que fui admitida a través de un legado. Papá da una clase allí. No he oído hablar del resto — dijo Rose con desánimo.
—¿Y a cual es a la que realmente quieres ir? — presioné.
—Johns Hopkins o Northwestern — respondió ella. — Yo preferiría quedarme cerca de casa por si acaso, ya sabes, ¿pasa algo?
—Rosie, estás ganando más fuerza cada día. Además, ya casi regresas al peso en el que estabas antes de que Royce te atacara — dije tomando su mano entre las mías.
—Pero el juicio de Royce tiene fecha para dentro de seis semanas Eddie. ¿Qué pasa si él sale? ¿Qué pasa si… me encuentra otra vez? — preguntó Rose, sus ojos verdes histéricos y su respiración era errática.
— Él no saldrá, confía en mí — dije abrazando a mi hermana. — Respira profundamente Rosie — ella agarró mi camisa y sopló conmigo. — Otra vez Rosie — ella suspiró y se relajó en mis brazos. — ¿Mejor?
—Si — dijo tímidamente. — Lo siento Edward.
—No te disculpes. Tus miedos son muy reales y si yo fuera el que los tuviera; probablemente actuaria de la misma forma — dije alejándome. — Sin embargo, la policía tiene toneladas de evidencias contra Royce, además el kit de violación, nuestras declaraciones y dos testigos. Él estará encerrado por mucho, mucho tiempo.
—Eso espero. No quiero vivir mi vida con miedo. Cuando estoy contigo o con Emmett, incluso con Bella, me siento normal. Pero cuando llego a casa, todo se deshace. Tengo miedo de mi propia sombra y de lo que podría suceder. Parte de ello es la insistencia de mi madre en hacer cosas para mí y que mi papá está constantemente pegado a mí.
—¿Has considerado mudarte? — pregunté.
—Lo he hecho, pero quiero esperar hasta que sea aceptada en la escuela de medicina — explicó Rose. — No quiero firmar un contrato de arrendamiento hasta que sepa a dónde voy: Baltimore, Evanston, Cambridge o Chapel Hill.
—Tiene sentido. Rose, siempre puedes venir aquí si te sientes abrumada por mamá y papá — le ofrecí.
—Gracias, Edward. Tal vez te tome la palabra en eso — ella sonrió, besando mi mejilla. — Oh, por cierto, mamá quería que te invitara a t Bella a cenar por la graduación de Jasper — ella hizo una mueca cuando me dijo. — Lo siento... realmente están presionando en esto puesto que no vas a la graduación.
Rodé los ojos y me levanté paseando por mi habitación —¿Tengo que ir? Todavía estoy tan molesto con él.
—Yo también Eddie. Pero él es nuestro hermano — dijo Rose. — Está actuando como un imbécil de primera clase con Bella y también con Alice, pero es nuestra familia.
—Sí, somos familia pero fue irrespetuoso con Bella. La hizo sentir menos que nada y como si no valiera mi tiempo.
—Bueno, mama y papa le advirtieron sobre su comportamiento. Dijeron que si Jasper hace algún comentario hacia Bella que sean inapropiados, nos iremos. Vamos, yo no quiero que sea mamá, papá, Jasper, Emmett y yo. Cuantos más, mejor ¿Por favor? ¿Bonito por favor? — hizo un puchero y puso su cabeza en mi hombro.
—¿A dónde vamos a cenar? — le pregunté rotundamente.
—Algún nuevo lugar llamado Alinea — contestó Rose. — Come antes de venir. Las porciones son súper pequeñas y MUY caro. Pero, Jasper quiere ir allí. No tengo ni idea de por qué. Él es más del tipo de carne y patatas. Me imaginé que él elegiría Lawson Prime Rib Steakhouse. Lo que sea.
—¿Cuándo es la cena? — suspiré.
—El próximo sábado.
—No puedo el próximo sábado. Trabajo, tengo turno de doce horas — expliqué. — También Bella.
—Las reservaciones son tarde. A las nueve de la noche — dijo Rose. — Todavía pueden ir.
—Trabajamos siete a siete, Rosie. Siento que estaría presionando a Bella. Además, si hay algún problema, no podemos salir hasta que nuestros pacientes sean atendidos... — le dije. — Yo prefiero ir en un día donde no estoy trabajando.
—Las reservas son muy difíciles de conseguir, Edward. Mamá aprovechó la oportunidad y ella oró para que tú y Bella estuvieran disponibles — Rose frunció el ceño. — Puedes decirle que no puedes ir.
—Vamos a tratar. Sin promesas — le dije. —Ahora, al parecer tengo que ir a comprar algunas velas, flores y cosas femeninas. Y tú vas a ayudarme, Squirt — Rose gritó y saltó a mis brazos. Juntos salimos y conseguimos todos los elementos necesarios para hacer que mi dormitorio luciera un refugio romántico. Esencialmente una tonelada de velas, luces centelleantes y almohadas. Trabajando juntos, Rose y yo transformamos mi dormitorio en la meca de todos los dormitorios románticos. Yo personalmente pensé que era cursi, pero Rose dijo que Bella lo agradecería.
Mi chica se va a reír de esto.
—No, ella no lo hará. A ella le gustará porque te tomaste ese esfuerzo extra para ella — dijo Rose. — Me voy. Diviértete esta noche y cuídate. ¿Necesitas condones?
—Estoy bien, Rose — dije. Rose sonrió y salió de mi casa para que yo pudiera comenzar a preparar la cena para Bella y para mí.
Bella y yo habíamos hablado sobre las precauciones y decidimos renunciar a los condones por ahora. Ella estaba en control de la natalidad y había tenido una sola pareja (Jacob). He estado viviendo la vida de un monje desde mi separación y divorcio y tenía un certificado de buena salud. Queríamos estar juntos en todos los sentidos. Todavía tenía condones en caso de que Bella entrara en pánico, pero estoy orando no necesitarlos.
Después de que Rose se fue y tuve la cena lista, me fui a mi cuarto y me duché, tomando el tiempo para afeitarme. También peiné mi cabello lo mejor que pude. Por desgracia, mis lentes de contacto se rompieron y necesitaba ir al oculista para conseguir otros, así que tuve que usar mis lentes. Me rocié algo de colonia y tomé mis llaves, teléfono celular y la billetera. Normalmente, Bella llegaba a mi casa cada vez que teníamos una cita como ésta pero quería hacerla sentir especial. Salí con mí Aston Martin y me dirigí a su apartamento. En el camino hacia el apartamento recogí un ramo de flores. Lo puse en la parte posterior, detrás de mi asiento para que pudiera dárselo cuando ella se subiera al auto. Era un hermoso bouquet de temporada con todos los diferentes tipos de flores, cada una más bella que la otra.
Aparqué el coche y cerré con llave antes de dirigirme al apartamento de Bella. Usando mi llave, entré al edificio, pero llamé a la puerta del departamento, esperando a que Bella abriera. Ella lo hizo y estaba hermosa. Querido Dios. Parpadeé un par de veces, dándole una sonrisa torcida.
—¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? — preguntó ella, limpiándose las mejillas.
—No. Eres perfecta — le dije mientras entraba al departamento. Su cabello estaba suelto y tenía unos suaves rizos. Su maquillaje era natural, mejorando sus hermosas facciones. Llevaba un vestido camisero de color morado con un cinturón alrededor de su cintura, junto con las joyas que le di para el día de San Valentín. En su mano, estaba sosteniendo un par de tacones de cuña de color beige. — ¿Hay alguna razón por la que estás sosteniendo tus zapatos en lugar de usarlos?
—Creo que Alice está tratando de matarme. Medí el tacón, es de 11.5 cm — gruñó acercando el zapato a mi rostro. — Si con trabajos puedo caminar con Crocs y ¿quiere que use esto? Voy a romper mi jodido tobillo.
Tomé su mano guiándola hacia el sofá. —Siéntate cariño — dije. Ella se sentó mientras yo me sentaba en la mesa. — El pie por favor — puso su pie en mi regazo. — Me gusta la pedicura. Rojo sexy en tu sexy pie.
—Solo tú podrías encontrar sexy un pie — bromeó Bella. — Anoche Angela estaba aburrida y decidió jugar al estilista y me hizo pedicura. Es diferente para mí, normalmente uso rosa o beige. El rojo no es normalmente mi estilo.
Pasé mis dedos por su pierna mirándola a sus profundos ojos cafés. —Es sexy, me encanta — ronroneé. — Y tienes que usar estos para mostrar tus pequeños sexys pies — besé el tope de su pie antes de deslizar sus zapatos. Repetí la acción en el otro pie. — ¿Estas lista hermosa?
—¿Huh? — preguntó.
—¿Estás lista para irnos? — me reí.
—Lo siento, tú me deslumbras por completo, Edward — dijo ella soñadora — Maldito doctor sexy, tratando de barrer mis pies.
—¿Funciona? — le pregunté.
—Oh, sí — se rió nerviosamente. — Pero, sí, estoy lista para irme. Mi bolso está junto a la puerta — le sonreí y le ayudé a Bella a pararse. Se tambaleó un poco cuando se puso de pie, terminando en mis brazos. — Trampas de muerte, te lo digo.
—Si eso significa que tengo la oportunidad de sostenerte toda la noche, entonces yo estoy a favor de ellos — me reí, acunando su mejilla. Me agaché y puse mis labios contra los suyos. — Hola... Te he echado de menos.
—Yo también — susurró, enredando sus dedos en mi cabello. Incliné la cabeza nuevamente y presioné mis labios contra los suyos. Su boca se abrió y deslicé mi lengua entre sus labios, ganando un gemido de mi chica. Mis manos se movieron desde su cintura hasta su culo, sosteniéndolo firmemente. — Tenemos que irnos, amor. Yo no quiero asaltarte en mi casa.
—Maldita sea — me quejé. — ¿Lo harás en el futuro? — giré mis caderas contra las de ella, presionando mi excitación ahora prominente contra su vientre.
—Quizás — soltó una risita. — Vamos Dr. Sexward — me reí y me agaché para recoger su bolso, lanzando por encima de mi hombro. Tomó su bolso y salimos de su apartamento. Mientras caminábamos pasamos el antiguo apartamento de James, Bella arrugó la nariz.
—¿Qué sucede?
—Ellos están destripando completamente su apartamento debido al daño que le hizo — explicó Bella. — Golpeando las paredes, martillazos, sierras rotadores... no es agradable cuando trabajaste durante la noche y todo lo que quiero hacer es dormir.
—Si eso sucede otra vez, puedes ir a mi casa. Es silenciosa — dije mientras besaba su sien.
—¿Seguro?
—Definitivamente dulce niña — sonreí. Llegamos a mi auto y la ayudé a que entrara. Puse su bolso en la cajuela antes de meterme al lugar del conductor. Saqué el ramo de flores detrás de mí y se lo di. — Para usted, señorita Swan.
—¡Oh, Edward! Están hermosas — respiró mientras ponía su nariz en los botones perfumados. — No tenías que darme flores…
—No tenía, pero quise hacerlo — dije mientras besaba su mejilla. — Ahora, tengo un regalo para ti para la cena.
—¿Qué?
—Salmón al horno con pesto, espárragos y arroz Verdi — le contesté. — Y de postre, un poco de helado de yogurt sabor vainilla con fruta fresca.
—Suena delicioso — ella sonrió. — Y perfectamente alineado con mi dieta.
—Quiero apoyarte, dulce niña — le dije mientras le besaba la mano. — Quiero decir. Te amo, independientemente de cómo te ves, pero si estás comprometida con esta dieta, quiero estar seguro de que tienes éxito con ella. ¿Sabes?
—Te amo demasiado Edward — dijo mientras se inclinaba sobre la consola, besando mis labios mientras estábamos en un semáforo. — Gracias por hacer eso por mí. Significa mucho para mí. Y estoy abajo seis kilos y medio.
—Eso está muy bien, Bella — le sonreí. — Otra razón para celebrar.
—¿Qué estamos celebrando?
—El hecho de que hemos estado juntos durante cinco meses. El hecho de que tengo la novia más bella en la ciudad de Chicago. El hecho de que bajaste seis kilos y medio. El hecho de que nos amamos tanto que vamos a estar finalmente juntos — me sonrojé. — En todos los sentidos.
—No debería llorar, pero demonios Edward. Eso fue muy dulce — dijo mientras se abanicaba la cara. — ¿Por qué tienes que ser tan perfecto?
—Estoy lejos de ser perfecto, Bella — dije secamente. — Yo sólo digo lo que siento, dulce niña.
—Bueno, estás muy muy cerca de ser perfecto, Edward — dijo mientras se secaba las mejillas. — No me hagas llorar más, Cullen.
—Está bien, voy a tratar — me reí. Entré en la calle de mí casa y estacioné mi Aston Martin. Me bajé del coche y cogí la bolsa de Bella antes de abrir la puerta. Enredé mis dedos con los de ella y entramos en casa. — Voy a llevar esto arriba a mi habitación.
—Yo lo puedo hacer — dijo Bella.
—No, insisto. ¿Por qué no buscas una botella de vino y un poco de música?, ¿de acuerdo? — le pregunté, distrayéndola de seguirme por las escaleras. Ella asintió con la cabeza y se dirigió a la despensa que albergaba mi nevera de vino. Me lancé escaleras arriba y deposité su bolso en la silla de la habitación. También encendí las velas alrededor de la habitación para darle un brillo cálido y un atractivo olor a sándalo y vainilla. — Dios, ella va a pensar que estoy tratando demasiado.
—¿Edward? ¿Estás bien? — Bella llamó desde abajo.
—Estoy bien — le dije. — Apégate al plan Cullen. Cortejarla. Amarla. Hacerle el amor. ¡Vamos equipo! — Soy un imbécil. Me dirigí de nuevo a la planta principal. Bella había elegido un poco de música y se está reproduciendo a través del modular. En el mostrador de la cocina, tenía una botella de vino blanco abierta y estaba husmeando en mi nevera. — ¿Buscas algo?
—Un poco de queso.
—Bueno, mientras lo haces, voy a poner todo en el horno — le dije mientras besaba su cuello. — ¿Me puede servir una copa?
—Claro, guapo — ella dijo mientras agarraba una copa de vino, sirviéndome una porción saludable — ¿Quieres un poco de queso?
—En un momento. Quiero poner la comida en el horno — le contesté. Saqué el salmón de la nevera y puse a precalentar el horno. A medida que el horno estaba calentando, hice los espárragos y comencé a hervir el agua para el arroz. Bella estaba sentada en uno de los taburetes en mi barra de desayuno. Ella estaba comiendo un poco de galletas y bebiendo su vino. — Mi hermana estuvo aquí hoy.
—¿Cómo está Rose? — preguntó Bella, sonriendo ampliamente. Ella y Rose habían formado una estrecha amistad. Se reunían una vez a la semana para salir a comer, cenar o hacer cosas de chicas.
—Ella está bien. Sin embargo, está luchando con su relación con Emmett — suspiré.
—¿Por qué? Todo lo que ella hace es hablar y estar con él cuando salimos — dijo Bella, arqueando una ceja.
—Tiene miedo de que Emmett no la quiera por lo que pasó. Además, ella está buscando entrar a una escuela de medicina y sus primeras opciones son Johns Hopkins y Northwestern. Obviamente Northwestern es local, pero si ella elige Johns Hopkins, tendrá que mudarse a Baltimore — dije.
—No dudo que Emmett la seguiría. Hablé con él durante uno de mis entrenamientos y está sobre la luna con Rose — Bella sonrió. — En lo que respecta a su ataque, Emmett sabe que ella está herida.
—Fuera de los tres de nosotros, Rose es la más conservadora — le dije mientras me giraba, bebiendo de la copa de vino que Bella había llenado para mí. — Ella quería esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales por primera vez...
—Edward, lo que ella experimentó no fue sexo. Fue brutalmente atacada y herida por Royce — gruñó Bella. — En los ojos de Dios, ella es virgen. Bueno, en mi opinión, lo es. Le he dicho eso durante nuestras salidas, pero ella no me cree.
—Todos se lo hemos dicho — suspiré. — Siempre se sentirá como si estuviera "manchada". Sin embargo ella no lo está. Mi hermana es el epítome de todo lo que es bueno en el mundo. Ella es inteligente, hermosa, impulsiva y cualquier hombre sería afortunado de tenerla.
—Emmett la quiere — dijo Bella. — Más que un simple amigo. Rose también quiere a Emmett. Pero, ella es vacilante. De cierto modo la comprendo, yo estaría vacilante también. Rose y yo somos bastante similares en nuestras creencias sobre el sexo y la intimidad. Yo no soy tan conservadora como ella, pero tenía mis dudas con nosotros porque tenía miedo de ser lastimada.
—¿Sigues pensando que te voy a lastimar? — pregunté.
—La posibilidad todavía está ahí, pero no quiero tener miedo el resto de mi vida — dijo mordisqueando una galleta. — Pero sé que tú nunca me lastimarías intencionalmente. Tu corazón es muy bueno Edward. Dices que Rose el epitome de lo que es bueno en el mundo, estás mal. Tú lo eres.
Me sonrojé y agaché la cabeza. Afortunadamente, fui salvado por la campana y puse el salmón en el horno. También puse el arroz en el agua, ajusté el temporizador. Me senté al lado de Bella y me serví más vino. —Gracias, dulce niña — le dije en voz baja mientras acariciaba su cuello. — Te amo.
—Hmmm. Te amo, también — dijo mientras se acurrucaba en mi pecho. — Sin embargo, hay algo más que no me estás diciendo. Ser todo, moloso, adorable y lindo es una de tus conocidas tácticas de distracción. Escupe, Dr. Sexward.
—Eres buena — me reí. La besé en la cabeza y le di la vuelta para que pudiera mirarla a los ojos. — Además de hablar con mi hermana sobre Emmett y la escuela de medicina, también transmitió una invitación para nosotros — las cejas de Bella se fruncieron y se mordió el labio. — Nos han pedido ir a cenar con mi familia para la graduación de Jasper.
—Um, ¿cuándo? — preguntó Bella, su voz sonaba mucho más tranquila que antes. Sus inseguridades regresaban. Me incliné hacia ella y la abracé con fuerza.
—El próximo sábado — le respondí. — Los dos trabajamos de siete a siete, pero las reservas son a las nueve de la noche.
—¿Por qué no vas a tu? — Bella sugirió. — Jasper me odia. Él no me echará de menos.
—No, somos una pareja. Tú eres el yin de mí yang. O vamos los dos o no va nadie — le dije con firmeza.
—El yin de mi yang — dijo Bella con sequedad. — ¿En serio?
—¿Qué? Era lo mejor que se me podía ocurrir. Eres el maní de mi mantequilla; las papas de mi aderezo, el glaseado empalagoso en mi Oreo — dije en broma.
—Sólo detente, Edward. Eres demasiado — se rió. — ¿El glaseado empalagoso en mí Oreo? — me encogí de hombros y le lancé una de mis sonrisas patentadas. — Eres demasiado adorable.
—Lo intento — le dije, poniendo mi cabeza en su hombro. — Así que, ¿vamos, Yin?
—¿En dónde es la fiesta?
—Alinea — respondí. — "Algún restaurante pretencioso" en dónde te dan una comida del tamaño de esta galleta y cuesta $200 dólares.
—En realidad no estás convenciendo mucho para ir contigo Yang — dijo sin expresión alguna.
—Te prometo orgasmos para después — le dije, batiendo mis ojos.
—¿Cuántos orgasmos?
—Hmmm, ¿tres?
—Agrega un masaje y nosotros tenemos un acuerdo — dijo ella, extendiendo la mano. Nos estrechamos y luego se echó a reír. — ¿Quién diría que el trueque de favores sexuales podría ser tan divertido?
—Lo es. Y para subir la apuesta... no lleves bragas a cenar, dulce niña — ronroneé, mordiendo su lóbulo.
—¿Qué dijiste?
—Te prometí tres orgasmos pero no dije cuándo y dónde. Recibirás uno en la mesa de la cena — sonreí.
—Eres el diablo Dr. Sexward — se burló. — Pero, las condiciones no estaban claras como para que lo hagas técnicamente — mi sonrisa creció y ella rodó los ojos. — Asumo que quieres que me ponga una falda o un vestido, ¿no?
—Asumes correctamente — me reí. — Bella Swan, exhibicionista.
—Eres un tonto, Edward. Tú eres el exhibicionista — resopló.
—Eh, no tanto, pero estoy dispuesto a intentar cualquier cosa contigo dulce niña — ronroneé, presionando mis labios contra los suyos. Su boca es el puto cielo. Debo besar esos labios perfectos.
Ella se apartó y masajeó mi cabeza. ¡Trae esos labios de regreso, mujer! —¿Quieres que haga algo? ¿Aparte de sentarme aquí y se emborracharme con vino? — bromeó. — ¿Y besarme contigo?
—Si quieres, ¿puedes arreglar la mesa en el comedor? — saqué los platos y el servicio de plata, pero no tuve tiempo de ponerlos.
—Está bien — sonrió. — Dame mis flores. Puedo ponerlas en un florero como pieza central —Asentí y le di a Bella un florero, su ramo y un beso más suave antes de enviarla al comedor. Quince minutos más tarde, la comida que había preparado estaba completa y servida en la mesa, junto con la ensalada y el queso y galletas restantes. Empezamos a comer y Bella gimió con aprecio. Ese gemido fue directamente a mi polla. No la puedes tomar en la mesa del comedor, maldita sea, Cullen. Eres civilizado, no eres un hombre de las cavernas. —Esto está muy bueno, Edward. Tienes que darme la receta. ¿Y esta salsa sobre el salmón? El cielo puro, te lo digo.
—Me alegro de que te guste, dulce niña — dije mientras mordisqueaba unos espárragos. — Es muy simple — le dije la receta que me dio mi madre y ella estaba tan emocionada de que fuera fácil. Terminamos nuestra cena y Bella se mantuvo firme en lavar los platos porque yo había hecho la cena. Yo estaba dispuesto a luchar contra ella, pero ella prácticamente me empujó fuera de la cocina, y me pidió que me relajara mientras ella limpiaba mi desorden. Mi Bella era una fiera cuando ella tenía su mente puesta en algo. Así que, me fui a mi habitación del piano, que estaba justo al lado del comedor y comencé a tocar mientras ella limpiaba.
—Edward, ¿quieres un café? — Bella llamó.
—Nah, así estoy bien — respondí. — Sólo quiero que mi sexy novia venga conmigo a la sala del piano.
—Casi termino — se rió. — Si Dr. Impaciente — escuché el golpeteó de sus pies descalzos sobre la madera, cuando ella entró a la habitación del piano. — Quería guardar la comida, así que tienes sobras Edward.
—Lo siento — sonreí. — Es sólo que te extrañé.
—Estaba a cuanto, ¿seis metros alejada? — soltó una risita, sentándose a un lado de mí en el banquillo del piano.
—Muy lejos — dije mientras continuaba tocando el piano. Mis dedos comenzaron a tocar algo por ellos solos. Los acordes eran suaves, dulces y delicados. Puse todo mi amor por Bella en esa canción improvisada. La melodía me ha estado persiguiendo por semanas, pero esta era la primera vez que en realidad la tocaba. Ahora con todo mi corazón, toqué para el amor de mi vida. Cursi, Cullen. Eres tan épicamente cursi. Terminé la canción y enredé mis brazos alrededor de la cintura de Bella, sentí sus lágrimas en mi hombro. — ¿Te hice llorar otra vez?
—En verdad necesitas dejar de hacer eso — se rió. — Eso fue hermoso. ¿Tú lo escribiste?
—Yo. La melodía ha estado flotando en mi cabeza por un tiempo y si… solo salió — dije mientras le besaba la oreja, mordisqueando la suave piel detrás de su ella. — Te amo tanto, Bella. Nunca me imaginé encontrar la profundidad del amor que tengo contigo. Tengo mucha suerte y nunca, nunca quiero perderte — me volví y la miré. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras miraba el piano. Ella respiró profundamente antes de mirarme. Con cuidado, quitó mis lentes y me miró fijamente a los ojos.
—Tú eres mi sueño hecho realidad, Edward. Antes de tu llegada a Chicago, mi vida estaba vacía y yo estaba en tanto dolor. Física, emocional y mentalmente. Pero, te convertiste en mi amigo. Me mostraste la bondad y el amor por primera vez desde la muerte de mi madre — sus manos acunaban suavemente mis mejillas. — Te amo con cada fibra de mi ser, Edward. Eres mi mejor amigo, mi novio, mi confidente, mi amante y mi roca. Nunca me di cuenta de lo mucho que estaba perdida hasta que te conocí. Te deseo. Te necesito. Por favor, hazme el amor.
Era mi turno para llorar, las lágrimas cayendo por mis mejillas. Pero, no eran lágrimas de tristeza sino de alegría. Le aplasté contra mi pecho, abrazándola con fuerza. Alejándola un poco, me acribillé la cara de besos suaves. Entonces me puse de pie, levantándola en mis brazos. — ¡Edward! Te vas a hacer daño — regañó.
—Tonterías — le dije. La llevé hasta las escaleras y hacia mi dormitorio. Era evidente que no estaba a gusto conmigo cargándola y una vez que llegué a mi habitación, adornada con velas, luces centellantes y suaves almohadas, la puse en pie.
—Oh, Edward — susurró ella mientras entraba en mi habitación. — ¿Hiciste todo esto para mí?
—No es demasiado cursi, ¿no? — le pregunté, mordiéndome el labio.
—Es un poco exagerado, pero es perfecto —dijo Bella, dándome una sonrisa. — ¿Quién te ayudó?
—Rose — me reí mientras apagaba la luz del pasillo. La eliminación de ese resplandor causó que la habitación quedara perfectamente romántica y suave. — ¿De verdad te gusta? No quiero que pienses que esto es sólo un esquema elaborado... como con Jacob.
—Yo sé que no lo es. No se puede fingir lo que sientes. En el fondo, yo sabía que lo que Jacob y yo tuvimos no fue una relación real. Pero, en ese momento, yo estaba en la negación. Lo que nosotros tenemos es real — dijo mientras envolvía sus brazos alrededor de mi cuello.
—Lo es dulce niña. Sé que probablemente piensas que es demasiado pronto, pero yo sé que eres para mí — dije en voz baja, sosteniéndola cerca de mi cuerpo. — Te amo, tu cuerpo, tu mente, tu corazón y tu alma. Soy muy afortunado de tenerte en mi vida y nunca dejaré que te vayas.
—¿Lo dices en serio?
—Lo hago. Veo todo mi futuro contigo en él, Bella. También eres mi mejor amiga. La mujer de mis sueños. Todo lo que yo podía desear y esperar de una novia, amante, esposa, madre... — susurré mientras capturaba su boca en la mía. — Lo quiero todo. Contigo — nuestros labios se estrellaron juntos y lo que comenzó como un lento y sensual beso rápidamente llegó a ser frenético. Los dedos de Bella fueron de mi pelo a los botones de mi camisa, desabrochando rápidamente, fue dejando al descubierto mi torso desnudo. Sus uñas se arrastraron arriba y abajo de mi pecho, provocando un gruñido de mí.
Poco a poco, nos llevé hacia la cama. Las piernas de Bella golpearon el borde de la cama y la subí suavemente sobre el colchón. Sus piernas estaban abiertas para permitir que mi cuerpo descansara en medio de ellas. Ella había sacado mi camisa y la había tirado en el suelo. Sus dedos estaban masajeando mí espalda y los hombros mientras yo empujaba gentilmente contra su calor que estaba cubierto por su vestido y las bragas. La necesito. Tengo que hacer el amor con mi chica. Mi futuro.
Me aparté y tomé el cinturón de su vestido, liberándolo rápidamente de su cintura. Me di la vuelta para que ella quedara sentada en mi regazo. Nuestros besos eran lentos, lánguidos y llenos de pasión. Mis dedos se movían arriba y abajo de sus piernas hasta llegar a sus bragas. Ella dejó de besarme y sonrió suavemente. —¿Puedo? — le pregunté. Levanté su vestido para indicar mis intenciones. Ella se sonrojó y asintió con la cabeza. Con cuidado, levanté el vestido y reverentemente lo puse en la cama junto a mí. Bella llevaba lencería bastante atrevida y era jodidamente caliente. El sujetador era negro, blanco, rojo, verde y púrpura. Acunaba sus pechos perfectamente, revelando el escote más fascinante. Sus bragas a juego con su sujetador eran cacheteros increíblemente sexy. — La perfección — le susurré mientras mis dedos se deslizaron sobre su piel pálida.
—No lo soy — dijo con voz baja.
Puse mi dedo debajo de su mentón. —Lo eres, eres absolutamente perfecta para mí — dije mientras besaba sus labios con ternura. Mi boca se movió de la suya y besé su cuello. En el punto en el que su cuello se encuentra con su hombro, inhalé profundamente saboreando su olor: fragancia de fresas, vainilla y aire fresco. Mis manos se movían libremente sobre su piel, obteniendo bajos gemidos de mi chica. — Bella, te voy a mostrar lo que es tener alguien haciendo el amor contigo. Voy a apreciar y amar cada centímetro de tu cuerpo, te demostraré lo mucho que significas para mí. Tú eres absolutamente mi todo. La única cosa que me apartará de ti será la muerte y, si por mí fuera, yo jamás moriría para que pudiera estar contigo para toda la eternidad. Te amo tanto, mi Bella.
—Realmente tiene que dejar de hacerme llorar — sollozó.
—Malas lágrimas, sí. Lágrimas de felicidad, las mantendré, dulce niña — le dije mientras rozaba mi boca contra la de ella, arrastrando la lengua por sus labios. Ella enredó sus dedos en mi pelo y algo dentro de nosotros dos se encendió. Nuestro dulce beso de amor se convirtió en algo más. Nos moví para que Bella quedara acostada de espaldas, lamiendo, mordisqueando y chupando por su cuerpo. Dejé su sujetador y bragas mientras le recorria con mis besos.
—Edward — ella gimió. — Te necesito, amor.
Amor...
—Todo a su debido tiempo, dulce niña — susurré. Besé su vientre y llegué a sus pechos. Envolviendo mis labios alrededor de su pezón a través del encaje y satén, gruñó. — ¿Quieres mi boca aquí?
—Sí, cariño. Quiero tu boca en todas partes — suplicó.
—Tus deseos son órdenes para mí — ronroneé cuando llegué a su espalda, desabroché el sexy sujetador. — Por cierto, me encanta esto. Dulce e inocente, pero tan caliente al mismo tiempo amor — dije lanzando el sujetador al suelo, envolví mis labios alrededor de su pezón rosado. Su espalda se arqueó despegándola de la cama, empujando su pecho aún más en mi boca. Mi mano se movió al otro pecho, pellizcando suavemente y torciendo el nudo erecto con el pulgar y el índice.
—Más, Edward — rogó. Sonreí contra su piel, repartí besos a través de su pecho para cambiar de pecho. Su núcleo se apretaba contra mi pecho y pude sentir lo caliente que estaba, por no hablar de lo mojado. Las manos de Bella estaban tirando de mi cabello y me subieron, besándola febrilmente. A medida que besé a mi amor, jalé sus bragas hacia abajo. Bella se las quitó y ahora ella estaba desnuda en mis brazos, a excepción de las joyas que le di para el día de San Valentín.
Mis dedos subieron a lo largo de sus muslos hasta que llegué a su sexo. —Oh mi Dios, ¿te depilaste? — gemí.
—Para la salida con tu hermana, ella insistió en ir al spa — se rió Bella. — Este fue el resultado...
—Amo a mi hermana — gruñí mientras me sentaba hacia atrás, extendiendo las piernas de Bella para ver su coño encerado. — Joder, necesito saborearlo, dulce niña — me agaché, pasando mi lengua a lo largo de la longitud de su raja, saboreando su suculento sabor. Fue mejorado por su piel desnuda y su excitación. Deslizando mi lengua dentro y fuera de su entrada, lamí sus jugos como si fueran las últimas gotas de agua y yo me estuviera muriendo de sed.
—Edward, quiero sentirte — rogó. — Por favor...
—No ruegues, dulce niña — le dije mientras presionaba un beso más a su sexo. — Yo también quiero sentirte — sentándose, me desabrochó el cinturón. Los dedos de Bella trabajaron en los botones de mis jeans. Ella me miró cuando vio que me había olvidado de ponerme mis boxers. — ¿Qué? Estoy ansioso por estar dentro de ti. Una capa menos.
—Bueno — dijo, con los ojos tomando un brillo depredador. — Fuera. Quítate los pantalones.
—Sí, señora — le dije mientras me quité los pantalones, quedando desnudo con mi chica. Me arrastré hasta su cuerpo y la abracé con fuerza mientras nos besamos. No había prisa, sólo amor, besos suaves y tiernas caricias.
—Edward, estoy lista — susurró. — Te deseo.
—Yo también te deseo, mi Bella. Por favor quiero saber si te hago daño — le dije mientras tomaba su hermoso rostro en mis manos. Ella sonrió y asintió con la cabeza. Besé su boca y nos rodé por lo que ella estaba de espaldas. Mis manos se deslizaban por su piel hasta llegar a la unión de sus muslos. Quería asegurarme de que estaba lo suficientemente húmeda. Si yo era la segunda experiencia sexual que ha tenido, probablemente será un poco doloroso para ella. No es tan doloroso como perder su virginidad, pero si con algunas molestias. Levanté la vista hacia ella y sus ojos irradiaban amor. Espero, al igual que la míos. — Te amo, Bella. Puede que no haya sido tu primero pero con suerte, voy a ser el último.
Ella sonrió y una lágrima resbaló por su mejilla. Besé su mejilla para quitar la lágrima y posicioné la cabeza de mi polla en su entrada. Esto es. Guiando mi erección dentro de ella, empujé gentilmente. Bella jadeó. —¿Estás bien?
—Bien — susurró. — Eres grande — sonreí. Yo era más grande que el hombre promedio. Sin embargo, no quería hacerle daño. — Sigue Edward. ¿Por favor? — dijo inclinándose hacia adelante, besé sus labios mientras me ponía un poco hacia atrás. Entonces, empujé de nuevo hacia delante y fui capaz de entrar completamente en el cuerpo de Bella. Oh por Dios... ella es tan estrecha. — Tan bien — ella gimió. — Te amo, Edward.
—Mi Bella — suspiré cuando empecé a moverme lentamente dentro y fuera de ella. — El amor ni siquiera comienza a describir lo que siento por ti — ella dejó escapar un sollozo ahogado mientras la besaba, ahuecando la cara con mi mano derecha. Mi mano izquierda sostenía mi cuerpo por encima del de ella mientras me movía lánguidamente en el interior de mi chica. Nunca en todas mis experiencias había sentido tal profundidad de la emoción y el amor en el acto sexual como lo hice con Bella. Ahora entendía lo que significaba hacer el amor en lugar de tener sexo o follar. Quería hacer el amor con ella para siempre. Nunca quería dejar el calor de su coño. Honestamente, nunca quise estar sin ella. Punto.
—Edward — llamó su suave voz, sacándome de mi sueño. — Más, necesito sentir más de ti. ¿Por favor?
Dios, ¿por favor? Su suave súplica despertó algo en mí y me hice hacia atrás. Agarré sus piernas y las puse sobre mis hombros mientras me sentaba, empujando las caderas contra las de ella. Mis bolas estaban golpeando la piel caliente de su culo mientras metía mi erección dentro de ella. Podía sentir sus músculos agitándose a mí alrededor. Se movió conmigo. Sin embargo, sus piernas bajaron de mis hombros y dejó escapar un grito gutural, empujándome fuera de su cuerpo. Su excitación se derramó alrededor de nosotros, cubriendo nuestras piernas. Parpadeé un par de veces antes de que me diera cuenta de lo que pasó. Bella aún se retorcía, respirando con dificultad. Ella me miró, sonriendo seductoramente. Se dio cuenta de que todavía estaba duro y ella movió la mano hacia mi polla, guiándolo de nuevo a sus pliegues empapados. Me acomodé en ella y dentro de unos minutos, los dos llegamos a nuestro punto culminante. Me vine dentro de mi chica mientras ella se apretaba alrededor de mi polla, gritando mi nombre. Seguí empujando hasta que mi polla se suavizó y me deslicé fuera de su cuerpo.
Estábamos cubiertos de sudor y nuestras respectivas liberaciones. —No te muevas — le dije mientras besaba sus labios. Ella asintió con la cabeza. Salté de la cama y preparé un baño para los dos. Encendí un par de velas en el baño y tomé algunas toallas frescas del closet de blancos. Regresé a la habitación y vi que Bella no se había movido. Todavía respiraba con dificultad, su pálida piel brillaba de nuestro sudor combinado y su excitación. — Brazos alrededor de mi cuello, dulce niña — dije mientras me inclinaba hacia abajo.
—No, puedo caminar — dijo.
—Yo te quiero llevar — le dije mientras me ponía sus brazos alrededor de mi cuello. Con cuidado, la tomé entre mis brazos, llevándola al estilo de novia al baño. La coloqué en la bañera y me metí detrás de ella. El agua se estaba llenando y fue muy relajante sentarme ahí con mi chica. Ella se acurrucó con su espalda contra mi pecho. Sus dedos trazaban círculos perezosos en mis muslos que estaban a ambos lados de su cuerpo. — Así que...
—Así que... — ella se rió.
—¿Mejoré de tu primera vez? — Le pregunté mientras movía su pelo sobre su hombro, besando su cuello. Ella no respondió. Escuché débiles sollozos sobre el sonido del agua al caer, — ¿Bella? Mierda, no era mi intención hacerte llorar.
—No, estoy bien — dijo ella mientras se volteaba para verme. — Fue todo lo que alguna vez soñé Edward. Fuiste tierno, gentil, cariñoso y jodidamente caliente al mismo tiempo.
—¿Entonces porque estás llorando? — Pregunté mientras limpiaba sus lágrimas.
—Desearía que hubieras sido el primero — dijo mirándome a los ojos. — Lamento lo que pasó entre Jacob y yo. Desearía que hubieras sido tú.
—También desearía que mi primera vez hubieras sido tú. Esta noche, finalmente me di cuenta que es lo que se siente hacer el amor. Eres la ÚNICA mujer a la que le he hecho el amor. Serás la única mujer a quién se lo haga. Lo dije antes y lo digo ahora, tal vez no fui el primero, pero espero ser el último — dije mientras la apretaba entre mis brazos.
—Como si tú… ¿Quieres casarte conmigo? — susurró contra mi hombro.
—En un instante, Bella — dije, — ¿Te quieres casar conmigo?
—¿Es una proposición? — Preguntó.
—No. Es una hipótesis. Cuando te lo proponga, lo sabrás. No va a ser en una bañera mientras estamos desnudos — me reí. — Sin embargo, es en serio.
—Sí y cuando lo hagas en serio, voy a decir que sí — dijo mientras apretaba su agarre alrededor de mi cuello.
—Bueno. Porque eres mi futuro, Bella. La señora Cullen — bromeé. Sentí su sonrisa contra mi hombro. — ¿Te gusta eso? — Ella asintió con la cabeza. — Me gusta, también.
Nos quedamos en el agua hasta que se volvió tibia y estábamos bastante arrugados. Nos secamos y nos fuimos a la habitación. Bella frunció el ceño cuando vio las consecuencias de nuestro acoplamiento. Besé su frente y quité el edredón, poniendo uno nuevo. Ella me miró fijamente y dijo que pagaría por la limpieza. Agité mi mano negando y nos metimos en la cama. Sin molestarnos en ponernos pijama, nos quedamos dormidos rápidamente.
xx APFL xx
La semana después de nuestra primera vez juntos, Bella y yo nos hicimos insaciables del uno por el otro. Cada vez que teníamos un rato libre lejos del hospital, hacíamos el amor. Hizo que algunas noches fueran muy ligeras (o temprano por la mañana) y dos personas sexualmente muy satisfechas que estaban agotadas. Por desgracia, esta noche era la cena de graduación de mi hermano. Bella y yo teníamos que ir directamente desde el hospital y ninguno de los dos era feliz. Queríamos dormir. No hacer el amor. No perder el tiempo. Dormir.
En lugar de dormir, iríamos a este restaurante a comer comida cara de supermodelo. Acababa de terminar de ducharme en mi oficina y me enfundé en mi traje gris carbón. Bella estaba recibiendo un poco de ayuda de Alice en el salón para el personal. Me sorprendió bastante que Alice ofreciera su ayuda, ya que íbamos a cenar con su ex-novio. Sin embargo, Alice es Alice dijo que estaba bien y que ella quería mostrarle a Jasper que Bella es digna de estar en mi brazo. Ataba mi corbata cuando oí un golpe silencioso a mi puerta. —Está abierto — dije en voz alta.
—¿Está listo para ver a su asombrosa novia Dr. Cullen? — Preguntó Alice.
—Ella es asombrosa en bata, así como lo es con un elegante vestido — dije lanzándole mi sonrisa patentada.
—Estás tan perdido, Cullen — Bella rió desde el pasillo. — Alice, déjame entrar — Alice rodó los ojos y abrí la puerta del todo. De pie en el otro lado de la puerta estaba una visión. Bella llevaba un vestido cruzado con un patrón de color blanco, rojo y burdeos en él. Sus joyas eran sencillas y hacían juego con el color burdeos en su vestido. Su pelo recogido hacia atrás y enroscado sobre sus hombros. Aunque, la mejor parte eran los zapatos. En sus sexys pies estaban un par de zapatos de tacón peep toe negros que mostraban sus uñas de color rojo. — ¿Es esto adecuado para el restaurante?
—Oh si — dije mientras limpiaba la baba de mi rostro. — ¿Seguiste mi regla?
—¿Qué regla? — Preguntó Alice.
—No es nada Ali — dijo Bella lanzándome una mirada. Sonreí perversamente y me puse detrás de mi chica, tanteando un poco su culo. No sentí líneas de panties y estuve complacido. Bella golpeó mi mano, apuntándome con su dedo. — Compórtate.
—Si amor — dije mientras besaba la punta de su dedo.
—Ustedes chicos están escondiendo algo — amonestó Alice.
—No, no lo hacemos — respondimos los dos.
—Como sea, diviértanse y nos vemos mañana. ¿Quién entra primero?
—Yo entro a medio día — respondió Bella. —Edward entra a las cuatro.
—Bueno, tengo que trabajar con uno de ustedes antes de que me vaya — ella sonrió. — Nos vemos mañana Bella. Adiós, Edward — ella abrazó a mi chica y se fue corriendo a la central de enfermeras.
—¿Lista dulce niña? — le pregunté mientras entrelazaba mis dedos con los suyos.
—No. Estoy cansada y de mal humor — ella frunció el ceño. — Yo sólo quiero dormir. ¿No podemos decir que tuvimos una emergencia y nos vamos a casa, a dormir?
—Me encantaría, pero ya que mi papá trabaja en este mismo hospital, él sabrá que estamos mintiendo — me reí. — Sin embargo, tan pronto como terminemos, vamos a ir a tu casa y colapsaremos. Bueno, algunos mimos y luego solo colapsamos.
—Sólo caricias. Estoy sorprendida de que soy capaz de caminar, Cullen — resopló. — Tienes un tronco entre las piernas, semental.
—He oído que se hace referencia como la madera pero, ¿Un tronco? Jesús, Bella — me reí. Besé su cuello. — Te amo, nena. Tú me mantienes siempre alerta y me hace feliz. Me haces tan increíblemente feliz.
—Tú también me haces feliz Edward — dijo ella. La besé dulcemente y caminamos hacia mi carro. Mientras cerraba la puerta del carro, escuché algo en el estacionamiento. Miré alrededor pero no vi nada. Me aseguré de que tenía la llave en la mano cuando me dirigía a la puerta del conductor. Me dejé caer en el asiento, arrancando el auto, manteniendo los ojos bien abiertos para ver cualquier cosa fuera de lo común. — ¿Todo está bien Edward?
—Escuché algo en el estacionamiento. Probablemente no fue nada, pero me espantó un poco — le dije. — Estoy pensando en ir mañana a comprar un gas pimienta para ti. ¿Sabes?
—Edward, he vivido en esta ciudad toda mi vida. Aparte del encuentro con mi padre, nunca me ha pasado nada — dijo ella.
—Bella. Sabes que eres la persona más importante en mi vida y si te ocurriera algo, nena, no sé qué haría — le dije mientras acariciaba su mejilla. Ella asintió con la cabeza y besó la palma de mi mano. Conduje rápidamente al restaurante, utilizando el valet para estacionar el auto. De pie fuera del restaurante estaban Rose y Emmett. Rose llevaba un vestido negro y se veía hermosa. Emmett estaba en un traje. ¡UN TRAJE! — Te limpiaste bien, McCarty.
—Se cómo arreglarme y ponerme un traje Cullen — bromeó. — Además, esto era importante para Rose. Quería lucir bien para ella.
—Y lo hace — dijo ella, mirando a Emmett con timidez. — Gracias, Emmett — ella envolvió sus manos alrededor de su brazo fornido. — Y gracias por estar aquí.
—Lo que sea por ti Rose — él respondió, besando su mejilla. — Ustedes dos también se ven bien. Bella, tu cuerpo está cambiando definitivamente.
—Ya bajé ocho kilos — dijo orgullosamente. — Este vestido es una talla normal, no talla extra. Estoy emocionada.
—Debes estarlo — sonreí. — Te ves asombrosa, pero ahora eres incluso más sexy —Rose rodó los ojos y tomó la mano de Bella. Ellas entraron mientras Emmett me sonreía. — ¿Qué?
—Tuviste sexo — dijo él.
—¿Y? — me reí.
—Bien. Me alegra, tú y Bella; son perfectos el uno para el otro — Emmett sonrió. — Ella es una chica asombrosa.
—Lo es, ella es mi todo Emmett — suspiré mientras subía las escaleras. — Y me alegra que hayamos esperado para hacer el amor. Eso lo hizo especial… — él asintió y me sonrió. Sin embargo, había tristeza en sus ojos. — ¿Qué sucede Emmett?
—Creo que amo a tu hermana — murmuró. — Espera, sé que la amo. Pero, ella me mantiene alejado, hombre. Lo entiendo. En serio lo hago. Mi hermana mayor fue agredida sexualmente cuando estaba en la universidad y le llevó siglos sentirse "limpia" de nuevo. Creo que es más que eso con Rose. Como si ella no me estuviera diciendo algo, ¿sabes?
—Esa es una conversación que necesitas tener con Rose, Emmett — dije. — Ella todavía está sanando. Además de la sanación, también está tratando de superar sus miedos con los hombres, de que Royce salga, de su futuro. Habla con ella. Y no tengas miedo de plantear estos temas. Yo amo a mi hermana, pero ella está cansada de ser manejada con guantes de seda. Ella se siente ahogada por mis padres y tú, yo, y Bella somos realmente los únicos que la hacen sentir "normal".
—¿Así que me mantengo haciendo lo que hago y ser paciente? — Preguntó Emmett.
—Algo así Em — dije. — Pero habla con ella. Nosotros hablamos un poco la semana pasada sobre ti.
—¿Qué dijo?
—Habla con ella — reiteré.
—¡Edward! ¡Emmett! — mamá llamó. — Únanse a nosotros.
—Claro Sres. Cullen — Emmett sonrió. Nos unimos a mis padres, Jasper, Bella y Rosalie en un comedor privado. Rose se puso a un lado de Emmett entrelazando sus dedos con los de él. Mis padres sonrieron por la muestra de afecto hacia Emmett. También yo.
Caminé hacia el lado de Bella besando su sien. —¿Todo está bien amor? — ella sonrió forzadamente y asintió. — ¿Bella?
—Estoy bien — dijo ella mientras besaba mis labios suavemente.
—¿Él te dijo algo? Si lo hizo nos vamos — dije mirándola directamente a los ojos. — Venimos por cortesía, pero si él no puede…
—Edward, Bella, ¿sobre qué están siseando ustedes dos? — Preguntó Carlisle.
—Nada Carlisle — dijo Bella dándole una sonrisa. — Sólo hablábamos de trabajo y de un caso difícil que llegó esta mañana
—Aja, un hombre vino con un dolor de cabeza y se volvió en un tumor masivo en el cerebro — dije. — El pronóstico no luce bien.
—Puedo imaginarlo — dijo Carlisle mientras nos guiaba a la mesa. — Ustedes dos se perdieron una maravillosa ceremonia.
—Sí, me habría gustado que mi hermano mayor hubiera estado en mi ceremonia de graduación. Yo estuve en la de él — dijo Jasper mordazmente.
—Jasper, Edward tenía que trabajar — regañó Esme. — Y dijiste que te comportarías.
—Lo siento — murmuró petulante.
—Podemos terminar esto ahora — dijo Carlisle severamente. — Sabías que Edward tenía que trabajar, pero querías incluirlo en tu día. Por lo tanto, organizamos la cena para acomodar su horario y el de Bella — Jasper rodó los ojos a la mención del nombre de Bella.
—Jasper, ¿un minuto? — Pregunté, manteniendo mi temperamento apenas bajo control.
—Hay que ordenar — sugirió Rose. — Bella, ¿Qué vas a pedir?
Jasper se levantó y caminamos hacia el baño de hombres. Él iba arrastrando los pies detrás de mí. — ¿Acaso no lo entiendes? Jasper, ¿en serio eres así de tonto? — Resoplé.
—No, no soy así de tonto — replicó. — Acabo de recibirme en mi doctorado de historia. Como sea, hermano mayor estaba demasiado ocupado azotando a su novia para que siquiera le importara un carajo. Su novia gorda.
—¿Quién eres? — Pregunté, sorprendido por su comportamiento. — El Jasper que yo conozco tiene un corazón y se preocupa por las personas. El pendejo frente a mí es un cobarde intolerante. Bella, no es más que una maravillosa mujer con un gran corazón, alma amorosa y ella es hermosa en todos lados.
—Ella tiene un culo grande — Jasper se rió.
—Nada ha cambiado Jasper. Estoy avergonzado de ser tu hermano en este momento — siseé. — ¿Qué le dijiste?
—Le hice un cumplido por su vestido. Le dije que si fuera un poco más grande, sería una señal de tránsito — soltó una carcajada. — Sin embargo, ella es una gran chica. Ella puede sacar un gran patrón así. Hace difícil pasarla por alto.
—Jodete Jasper. Se acabó — le espeté. Giré sobre mis talones y me dirigí a la sala de comedor. Bella estaba sentada en su silla, mirando al vacío como un robot. — Bella, vamos, amor. Nos vamos a casa.
—Pero, Edward —Esme frunció el ceño.
—No, Jasper no ha cambiado. No está agradecido por el hecho de que venimos y él todavía está tratando a mi chica como si fuera alguien de segunda clase — le escupí.
—Si fuera alguien de segunda clase, ella estaría más delgada — dijo Jasper arrastrando las palabras.
—¡Jasper! — gritaron Esme y Carlisle.
Bella estaba llorando en silencio. —Te amo, Bella. Después de esta noche, no tendrás que verlo, cariño — le dije contra su pelo. — Eres mucho mejor que él.
—Yo no lo veo, mamá. ¿Qué tiene ella que la hace tan especial? — Preguntó Jasper.
—Un corazón — respondió Rose.
—Compasión — respondió Emmett.
—Ella es brillante y está plantada sobre sus pies — dijo Carlisle.
—Ella hace feliz a tu hermano — dijo Esme mirando a mi hermano.
—La amo y ella es mi mundo Jazz. Pero, eres tan egoísta que no puedes ver eso — le dije mientras la guie fuera del comedor.
—Jasper, lo siento por ti — susurró Bella. — Tú tienes una familia que te ama y debido a tus prejuicios hacia mí, estás tirando todo a la basura. Espero que finalmente puedas comprender lo que te estás perdiendo antes de que sea demasiado tarde. Ya has perdido a Alice. ¿Estás dispuesto a perder también a tu familia? — Ella se volteó y abrazó a mi madre y a mi hermana. — Lo siento por todo esto.
—No es tu culpa, Bella — Esme susurró. — La próxima vez que te juntes con Rose, quiero unirme a ustedes. Para pasar un buen tiempo de madre / hija, ¿de acuerdo?
—¿Madre / hija? — Preguntó Bella.
—Por la forma en la que mi hijo te ve, pronto serás mi hija — Esme se rió moviendo el cabello de Bella hacia atrás. — Rose puede compartir.
—Definitivamente. Siempre quise tener una hermana — respondió Rose besando la mejilla de Bella. — Te quiero hermanita.
—También te quiero — dijo Bella abrazando a Rosalie.
Besé y abracé a mi madre y mi hermana antes de salir del restaurante. Jasper estaba completamente desconcertado mientras mis padres decidieron irse también. ¿Qué teníamos que hacer con el fin de hacerle entender que Bella estaba allí para quedarse? En el camino de regreso al apartamento de Bella, nos detuvimos en una empresa local de pizza, y pedimos una para llevar. Nos devoramos la mitad, poniendo el resto en la nevera.
A medida que nos preparábamos para la cama, me di cuenta de que Bella estaba anormalmente tranquila. Me puse detrás de ella, envolviendo mis brazos alrededor de su cintura. —Háblame, dulce niña.
—Estoy bien Edward — dijo ella mirándome a través del espejo. — Sólo estoy procesando, ¿sabes?
—Lo sé — dije.
—Pero hay una cosa que me confunde — dijo ella. — Él estaba bien en el baile de febrero, pero él no puede ver más allá de esto, de mi peso. No entiendo porque….
—Yo tampoco, Bella. También pensé que estaba bien con nosotros después del baile. Claramente, no lo está y ahora es la vergüenza de la familia — le dije mientras acariciaba su cabello.
—¿Soy digna eso? — Preguntó ella, dejando caer su mirada hacia el mostrador.
Le di la vuelta, la levanté y la senté en el granito. —Bella, eres más digna que él. Mi familia lo cree. Yo lo creo y pensé que tú también lo creías que — dije con firmeza.
—Lo hago. Pero, es tu hermano, Edward — contestó ella.
—Y tú eres mi vida — contrarresté. — Bella, tu eres mi otra mitad. No puedo imaginarme estar sin ti cariño. Cada paso, quiero compartirlo contigo. Sí él es mi hermano y con suerte sacará la cabeza de su culo; o si no, será un solitario hijo de perra.
—Hey, tu mamá no es ninguna perra Edward. Bueno no se en la cama con tu papá — Bella soltó una carcajada.
—Esa es una imagen visual que no necesitaba en este momento Bella, gracias — dije secamente — ¿Sabes cómo puedo sacarla de mi cabeza?
—¿Cómo?
—Hmmm, creo que te debo tres orgasmos y un masaje. ¿Cierto? — respondí golpeando mi dedo con mis labios.
—Cierto — dijo ella, bajándose del mostrador.
—También dije que uno de esos orgasmos sería en la cena y no tuve la oportunidad de eso, así…
—Oh — dijo ella — ¡OH!
—¿Cómo lo quieres? ¿Dedos, lengua o polla? — Pregunté poniendo mis manos en mis caderas.
—Aunque estoy exhausta y agotada emocionalmente, me parece que no puedo obtener suficiente de esto — ronroneó, ahuecando mi pene con su mano.
—Dilo y es tuyo — le contesté.
—Quiero tu polla... — dijo ella, sonrojándose furiosamente.
—Juego iniciado Swan.
A/N: En el próximo será la reunión de madre/hija de Rose. Además de un poco de drama se construye con Jacob involucrado. Pff esto se pone cada vez más bueno! Espero que les haya gustado! Muchas gracias por sus review, favs y follows! Prometo contestar todos! me comentaron que me habían recomendado en facebook así que muchísimas gracias por eso me encanta que les esté gustando esta historia tanto como a mí. Les dejo un beso y un abrazo, nos vemos en el próximo! :)
