Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora :)


Capítulo diecisiete

BPOV

—Se fueron — chilló Alice — Se fueron de Alinea, el restaurante que tiene una lista de espera de un año para reservar.

—Si Alice — le dije. — Tu ex novio comenzó a ser un pendejo. TODOS nos fuimos.

—Maldita sea — dijo. — No entiendo por qué está tan empeñado odiarte, Bella.

—Yo tampoco. Pero, no voy a fijar la vista en él. Si Jasper me odia, entonces está bien. Siempre y cuando su odio no afecte mi relación con Edward o su familia, entonces no me voy a preocupar de eso — dije firmemente. — Basada en la reacción de todos los Cullen, yo no creo que sea un problema. Todos estaban muy avergonzados por el comportamiento de Jasper. También creo que recibió una severa charla para cuando llegó a casa. Él acaba de recibir su doctorado en historia, pero es realmente estúpido.

—Lo es — espetó Alice. — Me dejó ir.

—Si lo hizo. ¿Qué imbécil querría perder a una fantástica mujer como tú? — pregunté abrazándola. Mientras la abrazaba, sonaron nuestros celulares. Íbamos a tomar un café en Perkalator. Lo necesitaba desesperadamente, desde que Edward, a pesar de su promesa de solo mimos debajo de la cama; estuvo muy amoroso. Nos dormimos alrededor de las tres de la mañana. Yo me tuve que levantar alrededor de las once para llegar al trabajo al medio día. Bella necesitaba mucho, mucho, MUCHO café. Y una prohibición de sexo para el Dr. Sexward Tattward. Desafortunadamente, no habrá café para nosotras. Revisando el número de teléfono, era de emergencias. — Mierda, el departamento de bomberos.

—Ugh, odio a las víctimas quemadas — ella gruñó.

—Yo también, el olor a carne y cabello quemado, toma mucho tiempo de salir de la nariz y la ropa —me encogí. Mi teléfono sonó de nuevo y era Edward. Él fue llamado ya que era una situación con víctimas en masa. — Edward entra antes. Manos a la obra Ali.

—Mierda — espetó mientras caminábamos rápidamente de regreso al hospital, obvio sin nuestra taza de café. Cuando regresamos a la sala de emergencia, ya nos esperaba con varias ambulancias trayendo víctimas de inhalación de humo. Ellos fueron divididos en las salas de examen con nebulizadores y oxígeno. Los residentes e internos se hicieron cargo de las víctimas, mientras que Eleazar, Félix y, ugh, Jacob, trabajaron en los pacientes más graves.

Alice y yo fuimos llamados con Félix, el Dr. Denali, para trabajar en una joven adolescente que fue sorprendida en su apartamento. Tenía quemaduras en las piernas, brazos y cara. Nada demasiado grave, pero lo suficiente para carbonizar la piel y tal vez ganar algunos injertos de piel. Por desgracia, la hinchazón en sus pulmones y vías respiratorias que fueron la causa de nuestra preocupación. Ella no estaba recibiendo suficiente oxígeno a su cuerpo y la saturación de oxigeno era peligrosamente baja. Para empeorar las cosas, sus vías respiratorias se hincharon. No pudimos intubarla debido a la hinchazón y Félix hablaba de realizar una traqueotomía.

—Dr. Denali — dijo Alice mientras leía el reporte de laboratorio de la chica. — Ella está embarazada — su mirada se tornó nerviosa.

—¿Cuánto tiempo tiene Alice? — preguntó ella.

—No mucho. Dos meses — respondió — ¿Esto afectará al bebé?

—El stress podría causar el aborto — dijo el Dr. Denali — Tenemos dos vidas para salvar ahora. Consigue que baje un obstetra para que realice una consulta — Alice asintió e hizo la llamada. Yo estaba de pie, bombeando aire a sus pulmones a través de la máscara. — Bella, tal vez tengamos que hacer la traqueotomía. Arregla todo.

—Sí, señor — le dije mientras pasaba la máscara de respiración a uno de los técnicos de enfermería. Rápidamente preparé el cuello y esperé las instrucciones del Dr. Denali. Miró a sus monitores y ella claramente no estaba recibiendo suficiente oxígeno.

—Necesitamos hacer la traqueotomía ahora — suspiró — ¿Ya tienes los medicamentos?

—Aquí están — dije mientras le entregaba las jeringas con los medicamentos necesarios para sedar a la paciente. Inyectando los medicamentos en su intravenosa, al momento quedó inconsciente y paralizada.

—Bisturí — le entregué el bisturí y trabajamos rápidamente para abrir sus vías respiratorias, haciendo la traqueotomía. Una vez que se hizo, la conectamos a una máquina de respiración. Tan pronto como ella estaba conectada, los niveles de oxígeno subieron inmediatamente. — Bien. Muy bien.

Edward entró en la sala de trauma donde yo estaba trabajando con el Dr. Denali. Llevaba un par de batas junto con su bata de laboratorio — ¿Qué tenemos?

—Chica de quince años de edad. La trajeron sin responder a ningún estímulo y jadeando. Tiene aproximadamente dos meses de embarazo, inhaló humo y quemaduras en un veinte por ciento de su cuerpo — comencé. — Tras un examen más detenido, sus vías respiratorias estaban bloqueadas por la hinchazón. El Dr. Denali realizó una traqueotomía y su nivel de oxígeno está aumentando.

—¿Me necesitas aquí? — Preguntó Edward.

—Consulte con el Dr. Sánchez y el Dr. Black — dijo el Dr. Denali. — Bella y yo tenemos esto bajo control, ¿verdad?

—Si Dr. Denali — sonreí.

—Tienes a una de las mejores enfermeras contigo Félix — Edward guiñó un ojo — ¿Sabes si hay más pacientes en camino?

—Es posible que tengamos algunos de los bomberos, pero las víctimas fueron traídas aquí y a Lakeshore — explicó el Dr. Denali. Edward asintió con la cabeza y se fue, caminando a la segunda sala de trauma. Vi que la postura de Jacob se tensó cuando Edward entró en la habitación. Decir que Jacob odiaba Edward era quedarse corto. Su aversión a mi novio se hizo muy clara con sus ceños fruncidos, miradas y comentarios por lo bajo que Jacob hacía. Eso no desconcertó a Edward. Él sólo documentó cada caso, añadiéndolo a un archivo en constante crecimiento sobre el rendimiento de Jacob en la sala de emergencias.

El Dr. Denali y yo monitoreamos a la paciente. Queríamos ver si ella o su bebé dentro de ella estaban en peligro. Afortunadamente, la traqueotomía ayudó muchísimo con sus niveles de oxígeno. Ahora, nos centramos en sus quemaduras. Uno de los médicos de la unidad de quemados vino a comprobar sus heridas mientras esperábamos a un obstetra. Sin embargo, como las lesiones de la niña ya no ponían en peligro su vida, la trasladamos a una de las áreas de cortinas para ser supervisada. A medida que trabajamos en ella, nos dieron otra llamada que uno de los bomberos había caído a través de un techo, cerca de treinta metros hasta el sótano. El Dr. Denali y yo íbamos a trabajar en ese caso entrante. Pasamos a la adolescente a un residente de tercer año. Alice iba a quedarse con ella hasta que fuera ingresada.

La camilla rodó con el bombero y ya había sido despojado de su ropa pesada. Yacía en la camilla en camisa y pantalones, que fueron cortados para abrirlos. Sus piernas estaban rotas horriblemente, los huesos sobresalían de su piel. Además de los huesos rotos, la mayoría de su cuerpo estaba cubierto de quemaduras de segundo y tercer grado, especialmente en los brazos, las piernas y los pies. — Bella, llama a ortopedia — dijo el Dr. Denali. — Y trae al Dr. Cullen.

—Sí, señor — le dije mientras me lanzaba a la habitación contigua de trauma. Edward hacía compresiones en el pecho de una mujer mayor, tratando en vano de conseguir que su corazón latiera de nuevo — ¿Dr. Cullen?

—¿Tiempo? — Susurró Edward — ¿Cuánto tiempo sin pulso?

—Veintisiete minutos — respondió Ben, bombeando la bolsa de oxígeno de la paciente. Su voz se escuchaba cansada e increíblemente triste.

—Maldita sea — gruñó Edward. — Hora de la muerte… una dieciocho. Black, usted tiene el honor de notificar a la familia de la muerte de la señora; en primera instancia, fue su error que ella muriera — se dio la vuelta y me miró — ¿Si?

—Lo necesitamos en la puerta de al lado — dije en voz baja.

—Está bien — suspiró. Con una última mirada hacia Jacob, Edward caminó hacia la otra habitación de trauma. El Dr. Denali y Edward trabajaron rápidamente en el bombero, entablillando sus piernas, intubándolo y limpiando sus quemadas. El cirujano ortopédico llegó y se llevó al bombero a cirugía para arreglar sus huesos rotos, después lo pasarían a cirugía plástica para arreglar sus quemadas.

A las ocho de la noche, la tormenta se había calmado y todo estaba tranquilo en la sala de emergencias, a excepción de unas pocas personas sin hogar que fueron traídos por el departamento de policía y algunos casos menores. La chica había sido ingresada en la unidad de quemados y se estaba supervisando. Ella había recuperado la consciencia y estaba muy confundida cuando no pudo hablar. Su familia era la mujer que había muerto bajo el cuidado de Jacob y su hermano pequeño. Su hermano fue llevado a Lakeshore, había sufrido de inhalación de humo. Él sería puesto en libertad a los pocos días, después de varios tratamientos con el nebulizador. Estábamos buscando más familia de la niña y su hermano. Ella había indicado en una pizarra algunos otros miembros de la familia. Las enfermeras arriba en la unidad de quemados estaban haciendo las llamadas.

Me estaba alistando para irme y quería desearle buenas noches a Edward, quien estaría aquí hasta la media noche. Mientras caminaba hacia la oficina de Edward, escuché un sonido diferente de mi novio normalmente en calma. Estaba gritando

—¡Jacob, esto es ridículo! Viste que en la muñeca tenía un brazalete de alerta médica. ¿Siquiera te tomaste el puto tiempo de leerlo antes de la administración de los medicamentos? — Gritó Edward. — Esa mujer, que murió innecesariamente, tenía una alergia al antibiótico que se le administró. Tan pronto como se le inyectó la penicilina en su torrente sanguíneo, firmaste el certificado de defunción. Sus heridas no eran tan graves, pero debido a tu negligencia, ella está en la morgue

—¡Como si tú no lo hubieras hecho antes! — Espetó Jacob. — Nadie es perfecto Edward.

—Lo sé Jacob, pero nunca he perdido un paciente por una reacción alérgica a un medicamento que estaba CLARAMENTE indicado en su brazalete — fue la respuesta en gruñido de mi novio —Hasta que podamos tener la revisión del caso, estás suspendido. Prepara tu defensa, Jacob. Contacta a tu representante sindical porque estás en problemas. Vete a casa y nos pondremos en contacto contigo.

—¿Me van a pagar? — Siseó Jacob.

—¿Tú qué crees Jacob? — dijo Edward fríamente. Con un gruñido, Jacob lanzó la puerta. El corrió hacia mí, causando que me cayera amortiguando el golpe con mi trasero. Él me miró con frialdad, pisando fuerte por el pasillo, sin molestarse en ayudarme a levantarme.

¡Pendejo!

—¡Bella! — llamó Edward mientras corría hacia mí. Cuidadosamente, me ayudó a pararme — ¿Estás bien?

—Estoy bien — le dije mientras veía como Jacob golpeaba la pared fuera de los vestidores. — Aterricé en mi trasero. Acolchado extra y todo eso.

—Isabella Marie Swan — dijo Edward severamente. Pasaba sus manos por todo mi cuerpo buscando heridas.

—Estoy perfectamente bien. De hecho ya me voy — le dije mientras revolvía su cabello ya despeinado. Él suspiró y se recostó contra mi mano. Me di cuenta de que él sólo había salido de la cama y a trabajar. — Flojo, sólo te pusiste la bata y no te bañaste.

—¿Qué? Me desperté de un sueño muerto para venir por él incendio — se rió — ¡El hospital debe estar agradecido de que no me presenté desnudo! Yo estaba completamente sin ropa en su cama señorita Swan. Tomé un par de batas y salí de allí rápidamente.

—Nadie puede ver tu trasero desnudo, sólo yo — dije señalándolo con mi dedo.

—Tienes maldita razón mujer — sonrió tomando mi dedo entre sus labios lamiéndolo con su lengua. Sus ojos verdes se obscurecieron y su respiración se aceleró. — Dios, te deseo.

—Pero no me puedes tener — dije alejando mi dedo de su boca. — Estoy cansada, de mal humor y adolorida.

—¡Mierda! Yo no te he hecho daño, ¿verdad? — Preguntó, con los ojos llenos de pánico.

—No. Me duelen los músculos de mis piernas y espalda. También tengo un poco de dolor, allí abajo, pero no tanto como el dolor muscular — le dije.

—¿Y si te doy un masaje cuando llegue a casa? — Preguntó, sonriendo dulcemente.

—Voy a volver a mi casa. Estoy libre mañana y tengo que lavar la ropa — suspiré. — Después, durante cinco días seguidos tengo turno de noche. ¡Ugh!

—No voy a poder verte — frunció el ceño — ¿Puedo ir esta noche? Prometo que sólo nos abrazaremos y te dejaré dormir. Tengo que trabajar mañana a las nueve así que, voy a estar fuera de combate de todos modos.

—Está bien. Usa tu llave — acepté. Mirando alrededor, me puse de puntillas, besando sus labios suavemente. — Te amo.

—Te amo más — respondió, picoteando mis labios una vez más. — Voy a estar en tu casa en un par de horas, dulce niña. Ah, y ¿Bella?

—¿Sí?

—No te pongas pijama — sonrió, meneando las cejas. Lo fulminé con la mirada antes de volver sobre mis talones para irme. Tomé el metro de regreso al apartamento. Una vez en casa, me duché y me pasé un tiempo pagando facturas, transfiriendo mis diarios más viejos en la computadora y escuchando un poco de música en línea. Mis párpados se cerraban y decidí ir a la cama. A raíz de la petición de Edward, me quité la ropa, deslizándome entre las sábanas.

Una hora después, escuché el click de la puerta al abrirse. Yo estaba un poco consciente del movimiento en mi habitación mientras Edward se movía alrededor, eliminando su propia ropa y preparándose para la cama. Unos minutos después de su llegada, Edward se metió en la cama conmigo, envolviendo sus fuertes brazos alrededor de mi cuerpo. Podía sentir su cálido pecho apretado contra mi espalda. — Te amo mi Bella — susurró, besando mi oreja.

—Mi Edward — suspiré, acurrucándome en su abrazo. Sintiéndome segura en sus brazos, caí en un sueño profundo.

xx APFL xx

La semana siguiente pasó arrastrando. ¡Quiero decir, arrastrado! Pasar la noche trabajando apesta. Es una mierda aún más cuando estás atascado trabajando con gente que no necesariamente le importan los pacientes. Alice estaba trabajando de día y Angela estaba de viaje por alguna cosa de su familia con su primo que se va a graduar de la universidad o algo en el noroeste del Pacífico. Yo estaba en pareja con Jessica, Lauren y otra de sus compinches, una nueva enfermera llamada Britney. Ahora, Lauren me ignoraba en su mayor parte. Jessica y Britney estaban siendo unas perras.

A esto le añadimos la pareja con la que trabajo durante la noche, cuando debería estar durmiendo y tienes una situación miserable.

Basta con decir que escribí mucho en mi diario mientras trabajaba mis turnos de noche.

Arrastré a mi cuerpo a casa después de mi quinto turno nocturno consecutivo y yo estaba medio dormida, sin desear nada más que ir a la cama durante un día entero. Recé para que no estuvieran haciendo ningunas reformas en el apartamento de James porque mierda necesitaba dormir.

Mientras caminaba hacia mi apartamento, me di cuenta de que Jasper estaba de pie fuera de mi edificio. Fumaba y se paseaba delante de la entrada principal. ¿Qué es lo que quiere? Quería dar la vuelta y dirigirme a la casa de Edward, para evitar la confrontación con Jasper. Muy a mi pesar, me vio, pisó el cigarrillo y corrió hacia mí.

—Hey Bella — dijo sombríamente.

—Hola — dije cortante — ¿Qué quieres Jasper?

—¿Podemos hablar? — preguntó retorciendo nerviosamente sus manos.

—Jasper, acabo de salir de un turno de noche. El quinto día consecutivo, estoy cansada. ¿Podemos hacerlo otro día? — rogué.

—¿Por favor? No tomará mucho tiempo. Lo prometo — dijo él.

—Bien. Pero, alguna palabra tonta hacia mí y pateare tu trasero fuera de mi departamento más rápido que un parpadeo. No estoy de humor para tus tonterías — espeté. — Vamos — subimos al elevador. El ambiente era tenso dentro de esa pequeña cajita. Jasper me seguía unos pasos atrás, arrastrando sus sandalias. Abrí mi puerta y caminamos dentro del departamento. Fui a botar mi bolso a mi habitación — ¿Quieres algo de tomar?

—Así estoy bien — dijo en voz baja sentándose en el sofá. Se veía increíblemente desaliñado. Su pelo rubio en desorden y sin lavar. Sus pantalones cortos arrugados y cubiertos con varias manchas. Él dejó escapar un suspiro y me miró, sus ojos verdes llenos de arrepentimiento — ¿Apuesto a que te estás preguntando por qué estoy aquí?

—Algo así — me encogí de hombros, sentándome al otro lado del sofá. — Sin embargo, desearía que hubieras decidido hablar conmigo mañana. O al menos me hubieras llamado antes.

—Lo siento — se rió. — No es como si tuviera tu número de teléfono guardado en mi celular. Además, Edward y yo no nos estamos hablando en este momento. Nadie de mi familia me habla.

—Me pregunto porque — espeté. — Jasper, no sé qué es lo que te hice para que me odies tanto.

—Tú no hiciste nada, Bella. Soy yo — él suspiró. — Tú eres una dulce chica y haces a mi hermano tan feliz.

—Entonces, ¿Por qué no puedes aceptarme por lo que soy? Sé que nunca seré un palo delgado y basada en nuestras interacciones, tienes un problema con mi peso — gruñí — ¿O es tu odio hacia mí derivado de algo más profundo?

—No te odio Bella. Creo que en parte es tu peso. Usé eso como el impulso para atormentarte, pero otra parte soy yo. Estoy celoso, Bella — suspiró. — Estoy celoso de lo que tú y Edward tienen...

—¿Nuestra relación? — pregunté enarcando una ceja. Oh, esto es increíble…

—Sí. Es como si ustedes fueran dos mitades de un todo. Nunca lo había visto así. Incluso cuando estaba con Tanya, nunca, NUNCA fue así de atento o cariñoso. Quiero decir, él es compasivo ya que está en su naturaleza. Pero, contigo, toda su actitud cambia. Haría cualquier cosa por ti, Bella — murmuró. — Yo quiero eso desesperadamente.

—¿Qué hay sobre Alice? ¿No te preocupas sobre ella? — pregunté.

—La amo, todavía lo hago; pero ella dijo que el día que hiciera frio en el infierno ella regresaría conmigo — murmuró. — Fui tan grosero con ella como para que algún día me perdone. Fue una de las muchas relaciones que jodí, todo por mis celos de lo que tú y Edward tienen.

—Déjame entender esto — dije mientras me paraba y paseaba por toda la sala — ¿Estás actuando como un completo idiota porque estás celoso de la relación que Edward y yo tenemos?

—Sí, es poco convincente, estúpido y… y…

—Y extremadamente inmaduro — me reí histéricamente. Estoy tan cansada como para lidiar con esta mierda. ¿En verdad Jasper? ¡¿En serio?!— Así que envidias a tu hermano por su felicidad, ¿Te apartaste de tu familia y me hiciste sentir miserable por celos? Jasper, quiero decir ¿En serio?

—Soy un pendejo — dijo miserablemente.

—Por decirlo suavemente — contesté rotundamente.

—Bella, quiero tratar de hacer las paces contigo — dijo. — Quiero otra oportunidad.

—Jasper, eso va a tomar tiempo, si es que se presenta — dije con frialdad. — Tú me has hecho un daño terrible y ya no quiero ser lastimada. Mi padre es un idiota. He tenido una vida de mierda antes de esto y tu comportamiento no es algo que quiero enfrentar en el futuro. Puedo ser cordial contigo, si puedes ver más allá de lo que está delante de ti, ser respetuoso conmigo, y si puedes retener tus celos de mi relación con tu hermano. Pero, no esperes que sea tu mejor amiga. Lo que me hiciste fue increíblemente doloroso y no creo que pueda confiar en ti alguna vez Jasper.

—No me esperaba eso. Sé que fui un pendejo, Bella — suspiró. — He arruinado mi cena de graduación. He arruinado mi relación con Alice. He arruinado tantas cosas por mis celos de tu relación con Edward.

—Y ese es tu problema, Jasper. Tienes que lidiar con las consecuencias de tus acciones — dije sentándome exhausta en la silla de la sala de estar. Nos sentamos en silencio mientras procesaba lo que Jasper había dicho. Estaba nervioso jugueteando con su camiseta mientras que yo estaba pensando. Con un profundo suspiro, me volví hacia él. — Estoy dispuesta a darte otra oportunidad, Jasper. Pero, tienes que tratarme civilmente y no tirarme con tus palabras. Además tienes un montón de excusas para hacer a tu familia, especialmente a tu hermano. Puede que no me dijera en palabras lo que siente, pero él está increíblemente molesto por tu comportamiento. Él murmura en sus sueños y tu nombre ha sido mencionado varias veces. Además, una palabra dura hacia mí y todo habrá acabado. No consideres esto como una aceptación de una disculpa. Tienes mucho que humillarte, besar culos y lloriquear antes de que pueda considerarlo.

—Está bien — dijo dándome una sonrisa. Cuando hizo eso, pude ver la sonrisa de Edward en su expresión. — Gracias por darme otra oportunidad Bella. Te prometo que te trataré respetuosamente, algo que debí haber hecho desde el principio.

—Muy cierto — me reí. — Ahora, ya tuvimos nuestra pequeña charla, necesito dormir.

—Bien — se rió. — Nos vemos después Bella.

—Igualmente Jasper — dije mientras lo acompañaba a la puerta. Me quedé paralizada cuando él me abrazó antes de irse, debió haberse dado cuenta de mi rigidez.

—¿Demasiado pronto? — preguntó con una sonrisa tímida.

—Demasiado pronto — le dije secamente. Su sonrisa se cayó y él sabía que tenía un LARGO camino para conseguir mis gracias, si es que era posible. Con los hombros caídos, salió de mi apartamento. Lo vi caminar por el pasillo. Mentalmente rascándome la cabeza sobre toda la interacción. ¿Por qué tenía este cambio repentino? Sacudiendo la cabeza, me decidí a empujar todo esto en un segundo plano, así podría conseguir el sueño que deseaba y necesitaba desesperadamente.

Cerré la puerta y me quité la bata. Me preparé un plato de cereal, fruta fresca y yogurt. Mordisqueé mi "cena" antes de irme a dormir. Después de lavar los platos me fui a mi habitación y me subí a mi cama. Escarbé en mi mesita de noche buscando mi antifaz para dormir. Ya estaba muy soleado y mis cortinas no bloqueaban mucho el sol.

Desafortunadamente, no me pude dormir. En mi mente corría la conversación que había tenido con Jasper. Además estaban trabajando en el departamento que era de James. Después de dar vueltas por casi dos horas, me di por vencida y decidí ir a la casa de Edward. El trabajaba hoy pero estaría libre mañana junto conmigo. Empaqué mis cosas y tomé una carga de ropa sucia para lavarla en su casa. Odiaba ir a su casa con una bolsa de ropa sucia, pero ya se me estaban acabando las batas sucias. Como no quise lidiar con el metro tomé un taxi. Diez minutos después, estaba en casa de Edward poniendo una carga de ropa en la lavadora. Me acurruqué en el sofá a ver algo de televisión mientras esperaba a que la lavadora terminara de trabajar.

La próxima cosa que supe, fue que Edward estaba sentado con mi cabeza en su regazo. Pasaba ociosamente sus dedos por mi cabello mientras veía televisión — Edward — dije adormilada — ¿Qué hora es?

—Falta poco para las siete — respondió sonriéndome suavemente — Vine a casa para encontrarte acurrucada en el sofá con Maury Povich* a todo volumen.

—Estaba viendo las noticias — me reí estirándome. — Ugh, el sofá no es tan cómodo como tu cama.

—¿Por qué estabas en el sofá en lugar de la cama? — preguntó, tirando de mí cerca de su cuerpo, besando mi frente.

—Quería llevar la ropa de la lavadora a la secadora antes de ir a dormir — bostecé, acurrucándome contra su pecho. — Eso no ocurrió, obviamente.

—Bueno, tú no lo hiciste. Yo lo hice — dijo mientras recargaba su mejilla sobre mi cabeza — Estaba agradablemente sorprendido al ver un ángel dormilón en mi sofá.

—No podía estar cómoda en mi apartamento — suspiré. — Demasiados estímulos externos y muchas cosas en mi mente...

—¿Cómo qué?

—Tuve un visitante — le contesté, mirando a Edward. Frunció el ceño y sus ojos se oscurecieron. — Tu hermano.

—¿Dijo algo? Voy a patear su culo fumador si te faltó el respeto de cualquier manera — dijo. Su coraje estaba aumentando y su rostro se estaba enrojeciendo.

—Edward, cálmate — le dije. — Quería pedir disculpas.

—¿Sonaba sincero? — Preguntó Edward burlonamente. — Porque, después de su comportamiento en el restaurante y las otras cosas, no se veía muy sincero o genuino sobre ser respetuoso contigo. ¡Pendejo!

—¿Sonaba sincero? Más o menos — dije poniendo mi cabello en una coleta desordenada. — Creo que está más enojado contigo y el resto de tu familia lo está ignorando. Pensó que disculpándose conmigo sería el fin de todos sus problemas.

—¿Aceptaste su disculpa? — Preguntó Edward estrechando las cejas a través de sus lentes.

—De mala gana — le respondí. Los labios de Edward se fruncieron y su rostro pálido estaba creciendo rojo de ira. — Yo no quiero ser la causa de la ruptura de tu familia, Edward. Existe un algo entre tú y tu hermano. Nuestra relación es la causa.

—Yo no confío en él, Bella — dijo Edward en voz baja.

—Yo tampoco confío en él — dije mientras miraba a mi novio. — Pero, si esta disculpa sanará las relaciones entre Jasper y tu familia, entonces lo haré. A pesar de su enojo, pude ver la tristeza en los ojos de tus padres derivada de las acciones de tu hermano. ¿Entiendes?

Él suspiró, frotándose el rostro con la mano. Presionó sus labios en mi frente y respiró profundamente — ¿Te dijo por qué estaba actuando como un imbécil?

—Celos — respondí. — Pero le dije que tenía que hablar contigo. Que conociera cómo te sientes. Yo no podía decirle Edward.

—Todavía necesito tiempo para procesar lo que ha hecho y cómo lo ha hecho. No estoy dispuesto a perdonarlo todavía — dijo Edward secamente. —Me sorprende que aceptaras su disculpa tan rápido.

—Fui emboscada. Además, yo sólo lo quería es que saliera de mi apartamento porque quería dormir. Por desgracia, eso no sucedió así que vine aquí — reí. Me aparté y lo miré. Todavía estaba enojado. — Edward, ¿por favor? No te enfades conmigo.

—No estoy enojado contigo, dulce niña — dijo, suavizando su expresión. — Creo que mi hermano está tramando algo. Él siempre ha sido manipulador. Más callado que una caja de rocas, pero manipulador. Es probable que esté pidiendo disculpas porque necesita algo.

—Bueno, si ese es el caso, entonces él tendrá que hacer frente a sus consecuencias — respondí — ¿Has comido?

—Pase a comprar una pizza vegetariana de camino a casa. Me comí algunas rebanadas y dejé algo para ti — respondió. — También traje ensalada.

—Voy a cenar — dije mientras me levantaba y caminaba hacia la cocina. Me di la vuelta y le sonreí. — Después tomaré una ducha y me encantaría tener un poco de compañía. Tal vez tengas una mamada fuera del trato — él se animó, mirándome con una sonrisa maliciosa — eres tan hombre, Edward. Te prometo favores sexuales y te animas. Piensas con la pequeña cabeza.

—Te me ofreciste, Bella — dijo.

—¿Estás pensando en tu hermano?

—No.

—Entonces, he logrado mi objetivo — le contesté.

xx APFL xx

—Edward, tengo que levantarme. Tu mama y tu hermana vienen dentro de una hora — dije mientras trataba en vano salir del férreo abrazo de Edward alrededor de mi cuerpo.

—¡NO! Quiero pasar nuestro día juntos — gimió, enterrando su nariz en mi cabello. — No te he visto en mucho tiempo, dulce niña — había pasado una semana y media desde la disculpa de Jasper hacia mí y mi tiempo con mi novio era increíblemente escaso. Lo extrañaba. Pero, Esme había hecho una cita en el spa local llamado Allyu y quería que Rose y yo fuéramos con ella. Edward había hecho provisionalmente planes con Emmett para ir a jugar golf, pero obviamente no quería ir. En cambio, él quería aplastar mi vejiga con su imitación de pulpo.

—Chico, si no me sueltas, voy hacer pipí en la cama — le dije mientras trataba de retorcerme fuera de sus brazos.

—No importa — hizo un puchero. — No quiero que te vayas.

—Jesús, Edward. Estás muy pegajoso hoy. ¿Qué pasa? — Me reí, pasando los dedos por su cabello.

—Es que no te he visto mucho — dijo. — No hemos tenido una cita desde que hicimos el amor por primera vez y te estoy extrañando.

—¿Estás caliente? — Bromeé.

—Bella, Soy un hombre. Estoy en un estado perpetuo de calentura — bromeó. — Pero, no. Quiero tener una cita contigo, nena. Sé que mi madre y mi hermana te están llevando a salir por algunos mimos femeninos, pero quiero ser egoísta y decirles que se vayan a la mierda para que yo pueda pasar tiempo contigo. Pasar un buen rato en la ciudad, ¿sabes?

—Sé que nuestro tiempo juntos ha sido muy escaso — fruncí el ceño.

—Bella, esta es la primera vez que compartimos la cama en casi una semana y media — hizo un puchero. — Te extraño, quiero amarte. Quiero hacerte el amor…

—No se puede Dr. Cullen. Tengo un visitante mensual y lo último que quiero es que tus partes varoniles toquen mi gatito — le dije, arrugando la nariz.

—Bella, es sólo un poco de sangre — susurró, acariciando mi cuello.

—No, Edward — dije secamente. —Te puedo dar una mamada si realmente quieres un poco de acción.

—No es lo mismo — dijo.

—Edward, te amo. Mucho, mucho, mucho; pero tu madre tuvo que hacer muchas cosas para obtener estas citas. Te prometo que al día siguiente que tenemos libre, haremos todas las cosas de pareja que quiere hacer —dije mientras le revolvía el cabello. — Ve a jugar golf con Emmett. Tal vez, podrías invitar a Ben, tu padre o tu hermano.

La nariz de Edward se arrugó cuando mencioné a Jasper. Ellos todavía no se hablaban desde que había venido a visitarme — A lo mejor la próxima vez — dijo sin emoción. Refunfuñando, me soltó y se dejó caer sobre su espalda. Me deslicé fuera de la cama y besé sus labios que formaban un lindo puchero.

—Regresaré en la tarde Edward — dije.

—Está bien. Llamaré a Emmett a ver si tiene tiempo — suspiró. Besé su frente y me fui al baño. Me di una ducha rápida y me puse un vestido de verano ligero junto con un par de bailarinas. Trencé mi cabello y lo dejé colgar por encima de mi hombro. Después de que terminé de vestirme, me fui a la cocina, donde Edward aún estaba en el teléfono con Emmett. Llevaba un par de pantalones cortos de color caqui y sin camisa, mostrando su delicioso abdomen. Corrí suavemente mis dedos a lo largo de su tatuaje y obtuve un estremecimiento de él. Él me lanzó una mirada, capturando mi mano en la suya y amonestándome con sus ojos. Retorcí mis dedos de su agarre y continué mi asalto a su tatuaje — Yo te llamo, Emmett — colgó el teléfono y me hizo girar, presionándome contra la nevera. — Usted es una mujer cruel, Swan.

—¿Por qué? — pregunté dulcemente.

—Por tocarme y sacarme de quicio — gruñó bajito, girando sus caderas contra mí. Su polla estaba dura y lista para la acción.

—Quería tocarte — dije tímidamente.

—Ya sabes cómo me enciendes tocándome — ronroneó, pegando sus labios sobre los míos. — Especialmente con tus suaves y tiernas manos — su boca descendió totalmente en la mía y gimió cuando su lengua entraba y salía de mi boca. Retirándose, besó mi cuello. — Es posible que necesite una ducha fría, dulce niña — me reí y me puse de rodillas, desabrochando sus pantalones cortos. — Bella, no...

—Calla y disfruta — regañé mientras bajaba sus pantaloncillos y sus boxers. Su dura polla golpeó contra su vientre mientras bajaba su ropa. Usando mi dedo pulgar, extendí la pequeña cantidad de líquido pre seminal que había escapado hacia fuera. Él gimió y se apoyó en el mostrador. Poco a poco, lamí la longitud de su polla, enfocándome en la vena de la parte inferior de su gran erección. Levantando la vista hacia él, sus ojos eran de color negro con el deseo y me miraban como un halcón. Con un guiño, moví mi lengua alrededor de la cabeza de su erección, ganando otro gemido gutural. Mi mano derecha estaba envuelta alrededor de la base de su cuerpo y mi izquierda estaba jugando con sus bolas.

—¡Bella, Dios! Te ves asombrosa con tu boca alrededor de mi polla — gruñó.

—¿Se siente bien Dr. Tattward? — pregunté mientras presionaba suaves besos a lo largo de su erección mientras mi mano comenzaba a subir y bajar.

—Jodidamente increíble dulce niña — respondió.

—¿Qué quieres que haga Edward? — Pregunté mientras lo chupaba como si fuera una paleta de dulce — suave, lento y dulce. O duro y fuerte — él dejó salir un gemido ahogado. Enredé mi boca alrededor de su polla y lo comencé a chupar duro ahuecando mis mejillas.

—Oh por… ¡Bella! — gritó. Sus caderas se movían y parecía que quería cogerse a mi boca. Parece que quería duro y fuerte.

Lo solté y comencé a bombear en serio. — Coge a mi boca, cariño — dije seductoramente.

—Bella, no quiero lastimarte o hacerte sentir…

—Te estoy diciendo que lo hagas Cullen — dije severamente. — Coge — torcí mi mano. — Mi — tiré de sus bolas. — Boca — chupé su polla. Las manos de Edward se movieron a mi cabello y comenzó a mover sus caderas. Me estabilicé sosteniéndome con una mano en su cadera y la otra sostenía la base de su pene, girándolo para optimizar lo que no podía encajar en mi boca, que honestamente era mucho. Mi hombre parecía un jodido caballo.

Relajé los músculos de mí garganta para que pudiera moverse con facilidad dentro y fuera de mi boca. Contuve mi abrumadora necesidad de vomitar y balanceaba la cabeza en conjunto con sus embestidas. Rodeé sus bolas con mis manos, mis dedos rozando la piel detrás de ellas. Edward gruñó mientras me sentía. Levanté la vista hacia él. Estaba rojo y obviamente muy encendido mientras su polla se retorcía dentro de mi boca. — Bella, tan bien... — dijo con voz ahogada. — Estoy tan cerca, nena— gruñí y aumenté la frecuencia de mi meneo — ¡Oh, mierda! ¡Bel-la... estoy, joder! Ya voy — dijo entre dientes. Puse mis labios a su alrededor mientras su liberación se disparaba por mi garganta. Mantuve mi boca sobre su pene, tragando todo lo que tenía para ofrecer. No era mi cosa favorita de hacer, pero a Edward le gustó y me encantó ver que perdiera todo control.

Lo solté con un pop y levanté sus boxers y shorts. Se dejó caer contra el mostrador, respirando con dificultad. Me levanté y me reí antes de irme a lavar la boca con un poco de agua. Terminé mi gorgoteo y escupí el agua por el fregadero cuando Edward se coló detrás de mí y acarició mi cabello. — Obtuviste tu mamada, Dr. Tattward.

—Hmmm, y que mamada fue — ronroneó contra mi cuello. — Quiero regresar el favor.

—Puedes hacerlo. En tres días — solté una carcajada. Lo sentí hacer un puchero. Me volteé en sus brazos y lo miré. — Eres insaciable Edward.

—Por ti — dijo mientras besaba mi nariz. — No creo que alguna vez tenga suficiente de ti, mi Bella — se inclinó y me dio un suave beso en los labios, acariciando mi boca con la suya. Sus manos se movían por todo mi cuerpo antes de dejarlas en mi trasero, moviendo mis caderas contra las suyas. Justo cuando su lengua se metía dentro de mi boca, sonó el timbre — ¡Maldita sea!

—Lo siento cariño — dije mientras le daba un besito en la boca. Alejándome de su abrazo, fui a abrir la puerta. Rose y Esme estaban paradas en el otro lado. — Pasen.

—Hola Bella — dijo Rose mientras me abrazaba. Con un guiño, ella me soltó y Esme me aplastó en un cálido abrazo. Había algo en los abrazos de Esme que me recordaban mi propia madre. Creo que es algo en los genes de una madre que los hace sentir cálidos y amorosos. Me deleitaba en los brazos de Esme hasta que ella se echó hacia atrás.

—Te ves encantadora Bella — dijo ella mientras ponía un mechón de cabello detrás de mi oreja — ¿Edward te ha estado tratando bien?

—Si mamá — se quejó Edward mientras entraba al recibidor. Abrazó a Rose y a Esme, ganándose miradas de regaño por no estar usando playera. — Mi casa, mis reglas. Además, podría estar desnudo…

—¡Ugh! ¡NO! ¡No quiero ver a Eddie Jr.! — Rose chilló. — Mantén tu serpiente en los pantalones, Eddie.

Edward y yo compartimos una mirada, sabiendo muy bien que no hace ni diez minutos estaba, para todos los intentos y propósitos, desnudo. — Así que, ¿qué hay para hoy? — Preguntó Edward.

—Masajes, pedicura, tratamientos faciales y ceras — respondió Rose.

—Oh, dios — dije secamente. — Me encanta la depilación.

Edward me agarró y me besó en la oreja. — Sabes que amo cuando te depilas — murmuró contra mi lóbulo de la oreja, mordisqueando ligeramente. — Para mí, ¿dulce niña?

—Edward, deja de actuar como hombre de las cavernas — amonestó Esme. — Bella puede obtener lo que quiera en nuestro día. Si quiere depilarse, lo hará. Si no, entonces lidia con eso. Además, es mi regalo; quiero mimar a mis dos hijas. Es la prerrogativa de una madre demostrar su amor a sus hijos — me puse rígida y miré a Esme. Sus ojos brillaban y ella me sonreía. — Vamos, Bella. Preparémonos para irnos.

—Ya salgo — le susurré. — Tengo que ir por mi bolso.

Rose y Esme asintieron, dejando la casa. Las lágrimas caían por mis mejillas. — Hey, dulce niña, no llores — Edward me tranquilizó, limpiando mis lágrimas.

—Ella me llamó su hija — sollocé. — Ella dijo que me amaba.

—Oh, cariño — dijo Edward mientras me abrazaba. — Mi mamá te adora. Ella sabe que con el tiempo te convertirás oficialmente en uno de sus hijos. Ella sólo está esperando a que yo deje de ser idiota. Sabes que quiero casarme contigo, Bella.

—Yo también me quiero casar contigo Edward, pero es muy pronto —murmuré contra su pecho.

—Cuando sea el tiempo correcto lo sabremos dulce niña — dijo él, poniendo su cabeza contra la mía. Se alejó poniendo mi rostro entre sus manos — ¿Estás bien? — asentí. Limpió más lágrimas de mis mejillas, besándome suavemente. — Te amo Bella. Ten un día divertido con mi hermana y mi mamá. Emmett y yo pasaremos un rato en un pequeño campo de golf de Itasca. No queremos hacer el ridículo, así que vamos a jugar ahí. Estaré en casa alrededor de las cuatro o cinco.

—Está bien. También te amo — dije mientras acariciaba sus labios con los míos. — Usa bloqueador solar.

—Si querida — se rió. Rodé los ojos, tomando mi bolso y saliendo de casa. En el camino había un enorme Range Rover. Esme estaba señalando el asiento del pasajero y trepé al asiento. Rose estaba sentada en la parte posterior.

—Gracias por venir por mí, Esme — dije en voz baja, lanzándole una sonrisa agradecida. — Hubiera estado bien verlas allí.

—Nada de eso — dijo con un movimiento de su mano. — Más tiempo para platicar.

—Quieres decir, ¿chismear verdad? — Rose se rió desde el asiento trasero. — Quieres los sucios detalles sobre Bella y Edward. Lo sé.

—Está bien eso también — dijo Esme con una sonrisa irónica. —Los labios de Edward han estado bastante apretados sobre su relación contigo, pero sé que vuela sobre la luna de la felicidad y que está completamente enamorado — Esme me miró con una mirada de felicidad. Sin embargo, la luz de sus ojos se atenuó y una mueca reemplazó la sonrisa. — También te debo una disculpa en nombre de mi hijo del medio. La forma en que Jasper actuó en la cena hace unas semanas fue vergonzosa y quiero que sepas que no lo educamos para que actuara de esa forma Bella.

—Esme, sé que no es tu culpa — le dije.

—No, Bella. Nunca había estado avergonzada de ninguno de mis hijos, pero la forma en la que actuó Jasper. Estaba lista para enterrar mi cabeza en un hoyo después de darle algunas cachetadas — dijo Esme con dureza. — El siguiente día después de la cena, llamamos a Jasper para que fuera a la casa. Y explicarle que si no se hacía responsable de sus actos y comenzaba a tratarte con respeto su fideicomiso le sería retirado. Él no podría obtener su mensualidad.

Espera, ¿Qué? Sabía que esa disculpa era muy buena para ser cierta. Él quería su puto dinero.

—Bella, te pusiste roja — notó Rose. — Y te ves enojada.

—Oh, estoy enojada — dije cortantemente. — Hace unas semanas, Jasper fue a mi departamento. Él me rogó por perdón. Pensé que era sincero, pero con esta nueva información, creo que no lo fue. Él quería su maldito dinero.

Los labios de Esme se juntaron en una línea tensa. Cogió el móvil y marcó un número — ¿Walter? — Ladró — ¿Recuerdas lo que te mencioné a principios de este mes? Hazlo. Por favor, infórmale a Jasper de nuestra decisión y que si quiere recibir su fideicomiso, tiene que cambiar su actitud y comportamiento. Gracias — ella colgó el teléfono y tomó mi mano. — Hablaremos con Jasper.

—No quiero que se meta en problemas — dije, sintiéndome un poco avergonzada por lo que acabo de admitir.

—Bella, el trajo esto a sí mismo — dijo Esme con dureza. — Su comportamiento prejuicioso hacia ti y sus palabras crueles sellaron su destino.

El resto del viaje lo pasamos en un silencio incomodo, salvo por la música en volumen bajo que comenzó a sonar. Esme se detuvo a un spa de lujo, Allyu, y utilizó el servicio de valet para aparcar el coche. Entramos y nos recibió un personal amable. Después de registrarnos, nos acompañaron a un vestuario y nos dieron suaves albornoces y pantuflas de peluche. Yo estaba mientras me cambiaba, poniendo mi vestido y zapatos en el casillero. Esme se fue y Rose se acercó a mí. — Te ves molesta Bella.

—Lo estoy — dije en voz baja sentándome en el banquillo.

—¿Por qué? Mi hermano idiota estaba siendo un idiota y esta es la forma en que se le va a castigar — Rose se encogió de hombros como si no fuera nada.

—Rose, él se disculpó. Su razonamiento fue claro. Podría haber sido sincero — le dije mientras nerviosamente jugueteaba con mi trenza.

—Conociendo a Jasper, él no lo fue. Cuando su época dorada fue amenazada de que se la quitaran, se asustó y montó un buen espectáculo, para hacerte creer que estaba dispuesto a aceptarte — dijo Rose con enojo. — Ese idiota.

— Él me va a culpar por el dinero — le dije mientras me levantaba y paseaba por la habitación.

—Mejor que no. Su comportamiento hacia ti es el razonamiento detrás de él, Bella — Rose dijo mientras me abrazaba. — Necesitas relajarte y disfrutar el día conmigo y mamá. Pon a Jasper fuera de tu mente. Cruzaremos ese puente de la disculpa y la gravedad de esa disculpa después. En el momento en que hayas terminado aquí, serás un plato de papilla.

—Está bien, me reuniré contigo en unos minutos. Tengo que ir al baño y calmarme — le dije mientras la apretaba.

—Diario — preguntó.

Asentí con la cabeza. — Lo prometo. No voy a tardar mucho, Rose — ella me besó en la mejilla y me dejó para escribir rápidamente mis pensamientos en mi diario. Saqué el tercero del conjunto que Edward me había dado, después de haber llenado los otros dos. Pasando a la siguiente página disponible, empecé a garabatear mis pensamientos y temores de lo que había ocurrido en el auto.

30 de Mayo 2013

¿Te has sentido como si estuvieras atrapado entre la espada y la pared? Ahí es donde estoy en estos momentos. A principios de la semana pasada, Jasper había venido a mi casa, pidiendo perdón. Yo no sabía en ese momento si era auténtico y era reacia a dárselo. Sin embargo, él era persistente y me derrumbó. A pesar de su comportamiento, yo quiero que sea un "buen tipo", ya que él es el hermano de Edward. Él es también el hermano de Rose y el hijo de Carlisle y Esme. No es que yo no voy a verlo. Es una parte de la familia del hombre que amo. Pensé que podía ser una persona más grande y darle una segunda oportunidad.

Creo que me equivoqué.

Un avance rápido hasta hoy. Estoy sentada en un vestuario de algún spa de lujo con música relajante, incienso y masajes terapéuticos. Estoy cualquier cosa menos tranquila. En realidad soy un lío caliente. Estoy molesta y nerviosa porque hoy, Esme dijo que si Jasper no cambiaba su forma de pensar, se le iba a cortar de su fondo fiduciario. Puse dos y dos juntos y supongo que es por lo que me pidió disculpas. No hubo sinceridad. Él sólo quería su maldito dinero.

Me siento como una tonta al ceder a su voluntad tan fácilmente. Debí haber ido con mi instinto y decirle que se largara cuando estaba de pie fuera de mi apartamento.

Hoy Esme llamó a su banquero, efectivamente cortando el fideicomiso de Jasper después de que le conté sobre la disculpa y el momento de la misma. Supuso lo mismo que yo y ella puso su plan en acción. ¿Qué pasa si Jasper busca retribución, echándome la culpa? ¿Y si va y arroja más odio de mí? ¿Y si Edward finalmente se da cuenta del lío en que se ha metido? ¿Una niña que ha roto a su familia?

No sé qué hacer.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de mi celular. Lo cogí y vi un texto de Edward. Vamos llegando al campo. El teléfono estará apagado, dulce niña, pero quería decirte que te amo mucho, muchísimo. Te veré esta noche, después de que te embellezcas con mi mamá y mi hermana. Xoxoxo — Edward.

Escribí una respuesta, diciendo que yo también lo amaba. Silencié mi teléfono, puse mi diario en mi bolso y salí a la zona de recepción del spa. Esme, Rose y yo primero recibimos masajes. Nunca antes había tenido un masaje profesional. Edward había frotado mis hombros o masajeado mis pies pero no es un masajista profesional.

Una hora y media más tarde, mis miembros tenían la consistencia de jalea y me sentía increíble. Mi mente seguía revuelta por los acontecimientos en el coche, pero mi cuerpo estaba increíblemente relajado. Además, la masajista utilizó una técnica especial para auxiliar con los calambres y la hinchazón. Yo la amaba. Quería venir a ella cada vez que tuviera la visita de cada mes. Mis calambres se habían ido y no me sentía como una maldita ballena.

Lo siguiente en la agenda eran nuestros tratamientos faciales, seguido por la depilación. Tenía dudas sobre depilar mi gatito ya que tenía mi periodo. La esteticista dijo que fue pagado pero podía volver una vez que me sintiera cómoda. Me hizo los arreglos para venir el fin de semana.

El último tratamiento fue pedicura y manicura. Rechacé la manicura ya que me lavé las manos tanto en el hospital. El color no se quedaría por más de un día, tal vez dos a lo sumo. Además, mis uñas eran cortas y la manicura no funcionaban en las uñas cortas, en mi opinión.

Cuando nos sentamos en las sillas, a que nos hicieran pedicura, Esme volteó hacia mí — ¿Estás bien, Bella? Siento que lo que hice con Jasper te molestó y eso no era mi intención.

—Estoy bien. Temo que Jasper me culpe de lo que le pasó — dije en voz baja mientras rodaba en mis manos la botella de esmalte de uñas que había elegido. Cogí rojo. Sólo por Edward — ¿De verdad crees que él se disculpó conmigo con una segunda intención?

—Yo creo que sí — dijo Rose mientras hojeaba una revista de chismes.

—Bella, yo amo a mi hijo — comenzó Esme. — Sin embargo, él sabe la manera de manipular el sistema para que funcione para él. ¿Sabes? — Me mordí el labio y continué mirándola. — Él no es tan brillante como Edward o Rose, así que aprendió rápidamente a usar sus otros puntos fuertes para salir adelante en la vida.

— Él recibió un doctorado en historia — le dije.

—Sí, lo hizo. Sin embargo, le tomó casi seis años para completar el programa, cuando debió de haberlo obtenido en alrededor de tres a cuatro — explicó Esme. — Bella, no sientas ninguna culpa por lo que le hice a Jasper. Si fuera lo suficientemente inteligente, habría ahorrado parte de su asignación mensual que lleva hasta ahora. Él va a estar empezando a dar clases en el otoño y debería tener suficiente para durar hasta que reciba su cheque de pago o hasta que se disculpe, en serio.

—Lo que obtenemos como asignación mensual de nuestro fideicomiso es el equivalente a los salarios de algunas personas — Rose resopló. — Recibimos más o menos diez mil dólares por mes de nuestros fideicomisos. Edward y yo invertimos nuestro dinero. Jasper era el único que lo gastó.

Tragué saliva y miré a Rose, sorprendida por su admisión. ¿Edward tiene adicionales diez mil dólares al mes, además de su salario desde el hospital? Maldita sea.

—Te ves sorprendida Bella — dijo Esme mientras se acercaba mí.

—Sabía que Edward era acomodado, pero no tanto — chillé.

—A Edward no le gusta hacer alarde de su dinero — dijo Rose. — Él es el más reservado con su herencia. Casi todo es invertido en acciones y los mercados de dinero. Aproximadamente la mitad de lo mío está invertido y el resto está en una cuenta para cuando empiece la escuela de medicina.

—¿Has oído hablar de las otras escuelas, Rosalie? — Preguntó Esme.

—De todas excepto Chapel Hill — contestó ella. — He sido aceptada en todas partes, así que estoy emocionada — ella sonrió tentativamente. — No puedo esperar para empezar por fin. De hecho voy a tomar algunas clases durante el verano para volver al ritmo de las cosas.

—¿A dónde vas? — Cuestioné. — Yo sabía que estabas en el aire con tu decisión.

—He decidido ir a la Universidad Johns Hopkins — ella contestó, ruborizándose ligeramente. — Yo estaba tan cerca de ir a Northwestern, pero Johns Hopkins tiene un programa psiquiátrico increíble y eso es en lo que quiero centrarme en la carrera de medicina.

—¿Ya le dijiste a Emmett? — preguntó Esme.

—Lo hice y me dijo que él me apoya en cualquier decisión que yo tome — dijo en voz baja. — Realmente me gusta y sé que él haría cualquier cosa por mí, pero no quiero que mueva toda su vida por causa mía.

—Rose, ese chico te ama muchísimo — dijo Esme, mirando a su hija.

—No estamos ni siquiera saliendo. No sé lo que somos — Rose suspiró. — Tengo tanto miedo de desmayarme cuando él trate de hacer algo además de darme la mano o abrazarme.

—Toma el control, Rose — dije. — Si quieres ser besada, bésalo. No al revés. Estoy segura de que Emmett va a entender que necesitas controlar su relación física. Edward fue increíble y me dejó la última palabra sobre nuestra relación y aunque hemos cruzado ese puente, sigue dejando que yo tenga la última palabra

—¿Algunos nietos pronto? — preguntó Esme moviendo las cejas sugestivamente.

—¡Mamá! — Rose se rió.

—No, Esme — balbuceé. — Estoy en control de natalidad y me gustaría estar casada antes de tener hijos, si es que eso es aún posible.

—¿Algún problema femenino? — Preguntó Rose.

—No, no en realidad. Tomo la píldora para controlar mi periodo. Si no lo hago, es muy errático — me reí. — Tenemos un largo camino que recorrer antes de comenzar a pensar en tener hijos.

—No nos hagas esperar demasiado tiempo — dijo Esme con una sonrisa de complicidad. Me sonrojé y me escondí detrás de mi mano. Terminando nuestros pedidos, dejamos el spa. Esme nos llevó a Rose y a mí para un almuerzo tardío antes de llevarme de nuevo a la casa de Edward. Él no estaba en casa y su teléfono celular estaba apagado, lo que indica que él estaba en el campo de golf. Revisé en su dormitorio para ver si yo tenía batas para el trabajo de mañana. Afortunadamente, si tenía y me decidí a pasar la noche.

A pesar de que me había comido un almuerzo tardío, me decidí a cocinar la cena para Edward. Era algo ligero: salteado de pollo y algunos vegetales. Mientras yo estaba trabajando en terminar el arroz, oí gritos fuera de la puerta de la cocina.

—¡Jasper, tienes que parar! — Gritó Edward. — Esto no es culpa de Bella. ¡No puedes seguir culpándola de todo lo que te pasa!

La puerta se abrió de golpe y un Jasper muy enojado pisoteó el interior, seguido de un Edward muy quemado por el sol — ¡Tú! ¿Qué le dijiste a mi madre? — Gruñó.

—Jasper, tienes que largarte de una puta vez — Edward susurró, tirando de él lejos de mí.

—Joder me disculpé contigo, Bella. Tú aceptaste mi disculpa — gruñó — ¡¿Qué le dijiste a madre para que me quitara mi pago, perra?!

—Supongo que esto responde a mi pregunta — escupí. — Yo dudaba de la sinceridad en tus disculpas. Me imaginé que te daría el beneficio de la duda y la acepté. Sin embargo, los motivos detrás de tus disculpas eran estrictamente egoístas. Tú no lo dijiste en serio. Sólo querías tu dinero. ¿Por qué estás enojado conmigo? ¡Jesús, Jasper! Eres un idiota y un gilipollas egoísta que sólo piensa en sí mismo.

—¿Es por eso que te disculpaste con ella? — Preguntó Edward, su mortal voz calmada — ¿No quisiste decir nada de eso, hijo de puta? — Jasper no respondió. Él sólo me miró. Con un gruñido, Edward se echó hacia atrás y golpeó la cara de Jasper, haciéndole tropezar en la mesa de la cocina, rompiendo todo en mil pedazos bajo su peso — ¡Fuera de mi casa, imbécil egoísta!

—Esto no ha terminado — Jasper gruñó mientras se levantaba. Se sacudió el polvo de su ropa y se fue de la casa de Edward, azotando la puerta.

Edward se volvió hacia mí y estaba en evidente dolor, tanto físico como mental. Él estaba acunando su mano. — Ven aquí, Edward — dije, con mi tono de voz que deja poco para discutir.

—Estoy bien, Bella — dijo mientras caminaba hacia mí. — Jasper solo tiene la cabeza dura — Extendió la mano y sus nudillos, sus dedos anular y meñique se estaban hinchando.

—Edward, esto no se ve bien — le dije, tomando un poco de hielo y una toalla. — Podría estar roto.

—No lo está. No sentí un crujido — dijo mientras ponía el hielo en su mano, ganando un silbido bajo. — Maldita sea.

—Edward, nos vamos a la sala de emergencia y que te saquen una radiografía de la mano — le dije, mi tono duro y dejando poco espacio para cualquier discusión. Apagué la comida y tiré todo en la nevera — ¿Llaves?

—En este bolsillo — dijo. Metí la mano en el interior y agarré las llaves del coche. Tomé su identificación, mi identificación y el bolso, empujándolo hacia la puerta. Llegamos a la sala de emergencias y nos recibió Angela.

—Hey, Bella. Hola, Edward — dijo ella. — Ustedes están fuera hoy.

—No estamos aquí para trabajar — le dije rotundamente. — Edward golpeó el rostro de su hermano y creo que se rompió los nudillos.

—Es sólo un golpe — dijo, arqueando una ceja hacia mí. Se quitó el hielo e hizo una mueca. La hinchazón había duplicado su tamaño — ¿O no? Mierda.

—Vamos, boxeador — Angela rió. Ella tomó el brazo de Edward y una nueva tabla. Ella nos llevó a una de las salas de exámenes privados. Ella tomó sus signos vitales e hizo anotaciones en el expediente. Quería ayudar, pero Edward no me soltaba. Su brazo izquierdo estaba envuelto alrededor de mi cintura. — El Dr. Denali, el Dr. Crowley y el Dr. Newton están en turno. ¿A quién quieres?

—Félix — respondió Edward.

—Está bien. Estaremos de vuelta en un rato — dijo mientras salía de la habitación.

Envolví mis brazos alrededor del cuello de Edward. Olía a protector solar, sudor y el aire libre. No era su perfume habitual pero todavía era atractivo. Su cabello estaba cubierto por una gorra de Cubs y su camisa de polo del mismo color azul como la gorra. — No tenías que darle un puñetazo, Edward — le susurré al oído.

—Sí, tenía que hacerlo. Es un maldito idiota al creer que sus artimaña no se descubriría — suspiró Edward, besando mi cuello. — Es un idiota aún más grande por ir a gritarte en nuestra casa.

—Toc, toc — dijo la voz de Félix. Edward sacó su boca de mi piel y miró hacia arriba. Su brazo todavía estaba firmemente plantado alrededor de mi cintura. — Hola, Edward, Bella.

—Hola, Dr. Denali — dije educadamente. Él me lanzó una mirada, arqueando las cejas por encima de sus lentes. — Lo siento, Félix. Es una fuerza de la costumbre.

—Está bien — se rió entre dientes mientras se sentaba, tomando la mano de Edward — ¿Puedes mover los dedos? — Edward lo hizo pero él hizo una mueca. — Haz un puño, si es posible. No presiones si duele — él fue capaz de hacer un puño suelto. — Está bien, vamos a obtener una radiografía. Es posible que haya astillas de los huesos en tu nudillo o que tengas fisuras en el hueso.

—¿Necesito un yeso? — Edward gruñó.

—Probablemente un estribo — dijo Félix. — Y no puedes realizar ningún procedimiento hasta que te quite el estribo. Pero, vamos a tener una mejor idea de lo que está pasando ahí después de la radiografía — caminamos a radiología y tomaron varias lacas de su mano. Félix le dio a Edward un analgésico leve. Honestamente, lo hizo ponerse un poco drogado, ya que Edward generalmente no toma medicamentos. Él estaba muy meloso en su estupor inducido por fármacos. Fue lindo. Más o menos. Cuando me metía mano mientras Félix entró, quería esconderme en un rincón de la vergüenza. — Supongo que Edward reaccionó a los medicamentos — dijo riendo.

—Aja — dije mientras enredaba mis dedos con los de Edward. — Compórtese Dr. Cullen.

—Está bien — dijo arrastrando las palabras ebriamente. — Eres bonita Bella, muy bonita — él me sonrió mientras Félix se reía. Puso las placas de rayos-X en la caja de luz meditando los resultados.

—¿Bien? — Pregunté — ¿Está rota?

—No y no hay fisuras — dijo Feliz. — Todavía le voy a poner un estribo por dos semanas, porque tal vez tenga algún daño muscular.

—¿Puede trabajar? — pregunté.

—Puede supervisar, pero no puede hacer ningún procedimiento hasta que se quite el estribo — dijo Félix mientras tomaba un estribo negro del armario de almacén en la habitación.

—Puedo quitármelo para trabajar — Edward se rió. Félix rodó los ojos y puso el estribo en la mano de Edward.

—Mañana no vendrás Edward — dijo Félix severamente. — Si vienes, me veré forzado a mandarte a casa.

—Técnicamente soy tu jefe. No puedes mandarme a casa — dijo Edward mientras señalaba a Félix.

—Si no puedes hacer tu trabajo, yo puedo — dijo mientras palmeaba el hombro de Edward. — Tu mano te dolerá y es necesario que tomes un poco más de la medicación que te di. ¿Crees que podrías tratar a los pacientes en este momento?

—Probablemente no — dijo, rascándose la cabeza — ¿Quién me va a cubrir?

—Yo lo haré — dijo Félix. — Vete a casa, ponte hielo y toma uno de los analgésicos antes de acostarte y otro cuando te despiertes. Si necesitas otro, tómalo antes de acostarte, pero usa medicamentos de venta libre después de eso, ¿de acuerdo?

Edward asintió. Félix me entregó los medicamentos y nos fuimos después de que consiguiéramos las instrucciones del alta. Nos llevé de vuelta a la casa de Edward y entramos. Recalenté la cena y comimos en silencio. Edward era un poco descuidado ya que fue su mano derecha la que estaba en el estribo. La mitad de su comida terminó en el suelo. Mientras comía, empecé la limpieza de la mesa rota en la cocina.

—Bella, detente — dijo mientras dejaba el plato.

—No se va a limpiar por sí mismo — le dije mientras sostenía una de las patas rotas de la mesa — ¿Crees que las hadas de limpieza van a hacer desaparecer esto por arte de magia?

—Yo limpiaré mañana — dijo mientras tiraba de la pata rota en el suelo. — Ven — me tomó la mano y me condujo a la sala de música. Se sentó y me estrechó contra su pecho. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y acaricié su hombro. Él distraídamente frotó la mano hacia arriba y abajo por mi espalda. — Siento lo de Jasper.

—Siento mucho lo de tu mano.

—Esto sanará. ¿Mi relación con mi hermano? Eso es en un terreno inestable — dijo mientras apretaba su agarre alrededor de mi cintura.

—No estás tan drogado como antes — le dije mientras me apartaba.

—Creo que mi cuerpo se ajustó a los medicamentos para el dolor — dijo. — La comida ayudó, también — apartó el pelo de mi cara. — Bella, puedo verte pensando. Sé que piensas que Jasper va a arruinar nuestra relación.

—¿No es verdad? Quiero decir, que es tu hermano — le dije.

—Y tú eres mi vida — dijo Edward con fervor. — No dudes de mi amor por ti, porque mi hermano es un idiota.

—No lo hago. Sé que me amas, pero no me gusta que es a causa de nuestra relación que existe esta división entre Jasper y tu familia — le dije en voz baja.

—Él creó la grieta. Pero hay que saber que hay tres constantes en esta situación. Número uno: mis padres y mi hermana te aman como si fueras parte de la familia. Número dos: Te amo más de lo que jamás podría posiblemente expresar. Lo quiero todo contigo, Bella. La estrechez de mente de mi hermano no me disuadirá de conseguir eso. Y número tres: te garantizo que antes del año nuevo, tú serás mi prometida, si no es que mi esposa.

—¿Es una proposición? — bromeé.

—No. Definitivamente sabrás cuando me proponga. No voy a hacerlo medio drogado de medicamentos para el dolor y en la ropa sudada que llevé a un campo de golf. Yo tendré el anillo de compromiso de tus sueños y voy a ser capaz de hacer el amor con mi razón de existir — dijo mientras presionaba sus labios con los míos. — Ahora, estoy lesionado. ¿Puede la traviesa Enfermera Swan darle a su paciente favorito un baño de esponja?


N/T: Buenoooo! Creo que hemos dejado claro que Jasper es un idiota completo! Ugg esperemos que aprenda de sus errores! Espero que les haya gustado! Y bueno Eddie es un amor todo calenturiento jaja. Muchísimas gracias por su apoyo ehh prometo responder los reviews pero ahora si en serio amo mi trabajo pero me traen de cabeza haha también gracias por los follows y favs! les dejo muchos besos y un mega abrazo! Nos leemos en Navidad!

* Maury Povich/Talk show de Estados Unidos que está en el aire desde 1991. Es un programa conocido por mostrar historias de personas reales pero extrañas, historias semejantes a las que se ven en las telenovelas: infidelidad, engaños y, a veces, violencia. Cada episodio tiene un propósito para que participe la gente involucrada y discuta. El tema de un show puede variar de "¿Quién es el padre?" hasta "El hijo que conoce a su madre". El programa es conocido por atraer gente grotesca o ridícula. Peleas entre los panelistas en el escenario son normales y se transformaron en la marca del show.