¡Hola, hola, hola, soy Noah!
No tengo nada que decir, así que... dentro capítulo chicas. ¡Disfrutadlo!
Disclaimer:
Los personajes de Corazón de Melón o Amour Sucré, acompañados de los personajes de Eldarya pertenecen a Beemov y a su fantástica creadora, ChiNoMiko.
Y bueno, los demás, son OC's que pertenecen a mi mente e imaginación -Leia y Hatsuharu que saldrá más adelante-, si necesitáis usarlos, o cualquier cosa, tenéis que avisarme por mensaje. También la trama, la historia y todo me pertenece, NADA de robo.
XII
Porque, sin buscarte, te ando encontrando por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos.
La soledad me invade siempre que me encuentro fuera de mi casa, es como que, haga lo que haga, ella permanecerá lejos de mí. Lo suficiente como para no encontrarla nunca más. Que mi aire se evaporará y mis días desaparecerán, tan lejos y tan simples que no podré recordarlos aunque quisiera.
- Nathaniel, ¿qué tal?-
La mano de Leia se cuela en mi hombro, sonriente y feliz. Inmensamente feliz. Su rostro deslumbra un montón de carisma y brillo, se le nota que algo ha pasado y es precisamente demasiado bueno.
- Bien- digo, un poco seco y muy ido. –Tú por lo que veo, estás bien, muy bien diría yo-
Ella sonríe brillantemente.
- Por supuesto que lo estoy- dice. –Hace medio año que Castiel y yo salimos juntos, tengo planeado algo muy bonito para ambos-
- Espero que no sea algo muy cursi- digo. –Después de todo, él es anti-romanticismo, ¿no?-
Su rostro se apaga y se frota el cabello nerviosa.
- Eso es todo lo que es, cursi- dice asustada. –Dios, y si no le gusta, es cierto que siempre acepta mis citas y vamos al parque, que hicimos un picnic juntos y esas cosas, pero… ¿y si es demasiado? ¡Oh dios, estoy asustada y demasiado nerviosa!
- Hm, tranquila- digo arrepentido por mis palabras. –Seguro que acepta, está patéticamente enamorado de ti-
- ¿Quién está enamorado de ti?- refunfuña con molestia Castiel.
Ambos nos sobresaltamos.
Siempre que nos quedábamos a solas para hablar el parecía precipitarse para interrumpirnos, ahora menos, supongo que porque ya no me sentía como una amenaza o un pretendiente a su queridísima novia. Pero de vez en cuando se colaba a asustarnos y escuchar a hurtadillas lo que decíamos.
- N-nadie- dice bruscamente Leia.
Castiel frunce el ceño.
- Estábamos hablando de un libro y sus frases más románticas- digo, tratando de defenderla de la sorpresa.
Sé que no me cree y continúa mirando desaprobatoriamente hacia ambos. No nos cree, para nada lo hace, conozco sus caras de tanto tiempo conviviendo con él y sé que van a tener problemas.
- Déjalo estar, no nos cree y es obvio- dice Leia. –Luego, al salir de clase, tenemos planes, cuando lleguemos a mi apartamento, te contaré todo, no es nada malo, no hay nadie, ningún otro chico, pero te concierne a ti, no te preocupes, ¿de acuerdo?- dice, aproximándose a él y envolviendo sus brazos en su cuello. –Feliz medio año- y se inclina para besarla.
Se besan.
Ojala ella, la muerte, me besara y pudiésemos tener está relación como la que tienen esos dos. Eso es en lo único que envidio a Castiel.
[…]
Me siento en el sofá y enciendo el televisor, hace mucho que no miro las noticias y por algun casual, me siento desconectado, aburrido y sin ocupaciones. Justo hoy, que no tengo deberes ni nada que hacer, ella no da señales de vida. Bueno, si ella escuchase mis pensamientos, me reñiría diciéndome que ella no tiene una vida, pues no tiene alma.
Las noticias empiezan a resonar cuando pongo el canal correcto y se habla de varias cosas sin sentido sobre los partidos políticos. Ahora, es cuando viene algo que, a ella, la relaciona constantemente. Muertes.
Se habla del asesinato de una mujer que sufría maltratos por su pareja, se dice que el hombre ha sido detenido y me pregunto si esta noche ella estará atendiendo algo tan horrible como esto, si ella sufrirá al ver el horror de las personas y la forma en que sus mentes se vuelven diabólicas o crueles… Me pregunto también si, en alguna circunstancia, ella considero a los humanos simples juegos o si, alguna vez en su "vida", ella me considero como todos los demás.
Y esos pensamientos duelen, las preguntas sin responder se aglomeran y solo deseo abrazarla para olvidar.
Pero esa noche, ella simplemente no apareció.
[…]
A la mañana siguiente, el horror se posa en todo el instituto.
La ausencia de tres personajes muy conocidos -Lysandro, Castiel y Rosalya- permanece en el instituto y Leia tiene los ojos llorosos. Me preguntó seriamente si su cita ha salido mal o ha pasado algo grave para que falten todos a la vez.
Me siento al lado de ella y la observo suspicaz, esperando alguna palabra, pero lo único que recibo es una mirada de dolor y un abrazo desolado, que correspondo, me duele verla así y me gustaría conocer su preocupación interna, sin embargo, ella no habla y yo no presiono. Leia hablará cuando esté lista, y le daré su espacio. Todo el que necesite, pues, después de todo, para eso están los amigos.
El final de las clases da paso en los estudiantes y todos se precipitan al patio para salir, yo espero, esta vez, soy yo quien espera en la puerta del instituto a Leia, no Castiel. Ella se sorprende pero se encamina hacia mí.
- ¿Quieres compañía?
- Me encantaría- su voz suena rota y me angustio.
Después de todo, ella tiene mucha influencia en mí y me ha ayudado siempre que ha podido o me ha notado apagado, sería una enumeración infinita, así que prefiero resumirlo en que es mi mejor amiga y quiero devolverle, al menos, en una parte, todo lo que ha hecho por mí en estos años que nos conocemos.
- Supongo que estarás intrigado- musito tristemente, caminando a mi par y hacia su casa.
- Bueno, supongo que un poco- digo, rascándome la cabeza. –Pero no tienes que contármelo si no quieres-
Ella hipó y vi que había comenzado a llorar, casi se me rompe el corazón.
- Solo, dios, es horrible- sollozó aún más fuerte.
- Castiel… ¿fue Castiel?
- ¿Qué?- pregunta desconcertada, con un montón de lágrimas en sus ojos.
- Si él te ha hecho… esto- dije, mirándola fijamente.
Ella negó abruptamente.
- Por supuesto que no, él está peor que yo- dijo. –Ayer, Lysandro…- llora. –Estoy muy preocupada, ¿sabes?
- Lysandro… ¿qué?
- Lysandro tuvo un accidente automovilístico. Está en estado crítico.
[…]
Entro en casa agitando y azotando la puerta con fuerza.
- ¡Sucrette! ¡Sucrette! ¡VENTE! ¡SUCRETTE!
Grito indefinidamente alto, pienso que los vecinos están escuchándome, pero no puedo evitar seguir gritando, necesito que ella venga y no he tenido una idea mejor que gritar como un loco que aparezca, incluso aunque no tengo la certeza de que pueda oírme.
- ¡SUCRETTE!- chilló.
- Si sigues gritando así, los vecinos llamarán a la policía- dijo, divertida por la situación.
- ¡¿Lysandro va a morir?!- la atropello con mis preguntas.
- ¿Qué?
La confusión se instaura en aquel rostro tan sereno, sin embargo no puedo evitarlo, aunque yo no tengo una relación con Lysandro, me preocupa un poco, no solo eso, si de verdad va a morirse, debería preparar mentalmente a Leia, con mucho tacto, sutilidad y delicadeza de que puede, que Lysandro se vaya. Aunque yo sepa fijo que él vaya a morirse.
- ¡LYSANDRO AINSWORTH! ¿VA A MORIR?-
Ella me mira curiosa y frota un dedo contra su mentón, pensativa, parece que está repasando algo, pero no sé qué está haciendo realmente y si está pensando en esto que le he preguntado. Ella tiene muchas cosas pero entre ellas está su tendencia a posponerlo todo. Es muy frecuente que posponga y me ignore, y no sé si puedo confiar en que ella confesará algo de su trabajo.
- Ainsworth… hm… me suena el apellido, sé quién es por ti, pero no lo he visto en la lista…- dice. –Deberás darme un minuto si tantas ansias tienes de saber.
Asiento bruscamente y la veo desaparecer inmediatamente.
Comienzo a ponerme nervioso, incluso aunque ella va a confesarme algo que, en cierto sentido, es jugar entre dos mundos, necesito saberlo, siento que algo va a ser horrible y que ella sea quien va a ejecutarlo no me hace gracia.
Unos minutos más tarde aparece de nuevo y se sienta en la mesita del salón.
- No, Lysandro Ainsworth no está en la lista de futuras muertes o muerte prevista para hoy, respira hondo.
Resoplo aliviado.
- Menos mal… espero entonces que ella esté bien.
- ¿Ella?- pregunta curiosa.
- Leia, hoy ha venido destrozada, al parecer Lysandro ha tenido un accidente.
Ella mira al techo y observa la luz con fijación, no parece si quiera inmutada por lo que acabo de decirle, y aunque sé que es normal, en cierto aspecto me asusta la frialdad que muestra con este asunto.
- Pf, ha debido de ser un duro golpe para su familia, dos desgracias juntas- dice, encogiéndose de hombros sin mostrar una pizca de emoción, incluso a pesar de sus palabras.
La forma en la que habla, es desinteresada.
- ¿Qué quieres decir?- preguntó. -¿Dos desgracias?
- La muerte de su padre está prevista en dos semanas, seguramente cuando él pueda salir del hospital, por eso me sonaba tanto el apellido en la lista- dice encogiéndose de hombros y aclarándolo tranquilamente. –En fin, y si pasamos a cosas más interesantes-
Se acerca a mí y pasa los brazos por encima de mis hombros.
Pero yo, simplemente la aparto. Sé que no debería enfadarme por esto, pero no puedo evitarlo, solo quiero que ella entienda que esto es triste y que duele. La dejo en el salón y me encierro en la habitación. Por primera vez en mi vida, yo no quiero verla.
Ya sabéis.
Para mí, vuestros reviews son los que me inspiran, así que, dejad más reviews chicas, ¡qué son gratis!
