Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora


Capítulo diecinueve

EPOV

—Así que, ¿En verdad vamos a vivir juntos? — pregunté por enésima vez durante la cena. En realidad estábamos en el postre, pero ¿quién llevaba el seguimiento?

—Sí Edward — ella se carcajeó.— No me estoy echando para atrás, no voy a cambiar de idea. No quiero estar sin hogar y como que me gusta tú casa.

—Tú haces que sea un hogar — le dije con tristeza — ¿Vamos a conseguir un nuevo lugar juntos o simplemente permaneceremos en la casa de piedra rojiza? Estoy bien con cualquier cosa.

—No quiero que gastes dinero innecesariamente, Edward. No puedo contribuir realmente mucho ya que me sumergí en mis ahorros este año — ella hizo un mohín.— Ser expulsada de mi casa por mi papá realmente me hizo daño, financieramente. He hecho algunas ganancias financieras, pero no mucho.

—Dulce niña, ya te he dicho lo que pienso. Puedes seguir pagando lo que pagas con Ang — le dije.— Déjame encargarme del resto. Además, espero poner una piedra real en tu dedo antes de que termine el año. Entonces lo que es mío será tuyo nena — ella puso los labios en una línea y enarcó una ceja.— Oh, no seas así, quiero compartir todo lo que tengo contigo Bella.

—Edward, eres mucho más que yo. No puedo… um… no se….

—Bella, soy lo mismo que tú. Un humano. No soy menos ni más que tú — dije mientras me paraba tendiéndole la mano — ¿Bailas conmigo? — Ella deslizó su mano entre la mía y caminamos hacia la pista de baile. Puse su mano sobre mi pecho, justo en donde está mi corazón y pegué su cuerpo contra el mío — ¿Por qué piensas que eres menos que yo? ¿Es por el dinero? — Ella se mordió el labio — ¿Me amarías incluso si fuera pobre?

—Sin duda alguna Edward. Es solo que tú estás acostumbrado a las extravagancias. Yo no. Viste mi departamento antes de mudarme con Angela — dijo ella.— Es sólo que no quiero que pienses que me estoy aprovechando de ti.

—No es aprovecharse si yo quiero compartir contigo todo lo que tengo — dije mientras la acercaba más a mí. Ella suspiró y puso su cabeza en mi hombro.

—Todavía me sentiría como aprovecharme Edward — refunfuñó.

—No lo eres. Si quieres puedo proponerme. Podemos casarnos y después esta conversación será discutible — me reí.

—Edward — gruñó. Ella se apartó y me miró fijamente. Le sonreí torcidamente, acariciando mi pulgar por su suave mejilla.— Bien... Estoy haciendo esto por la fuerza, pero está bien.

—Tú me amas. Yo te amo. No hay ninguna presión — dije mientras besaba sus labios.— Déjame mimarte dulce niña. Deja que alguien provea para ti en lugar de que tú lo hagas. Todo lo que pido a cambio es tu felicidad. ¿Eres feliz?

—Inmensamente, Edward — dijo ella.— Es simplemente extraño para mí tener a alguien cuidando de mí. ¿Sabes? He sido proveedora de cuidados durante tanto tiempo, no sé cómo ser la receptora.

—Bueno, acostumbrarte a ello, porque yo te voy a dar, dar, dar, muchas cosas para el resto de nuestras largas y felices vidas. ¿De acuerdo? — Sonreí.

—Bien — dijo ella, dándome una sonrisa genuina. Ella se acurrucó más cerca de mi cuerpo. Nos balanceábamos perezosamente por los próximos pares de canciones, independientemente del tempo de la música. La banda anunció que ésta era la última canción ya que el barco estaba llegando al muelle. Sostuve a Bella con más fuerza, besando su pelo suave y fragante. Se agarró a mí, ligeramente pasando su pulgar sobre la solapa de mi traje, justo encima de mi corazón.— Bella, te quiero y voy a hacer cualquier cosa para hacerte feliz. No vuelvas a dudar de mi amor o mis intenciones. No pienses nunca que yo soy mejor que tú por mi dinero, estatus como médico ni por mi familia. En todo caso, eres mejor que yo. Eres hermosa, cariñosa, amable y generosa. Tienes tanto amor en tu corazón y se lo das libremente a tus pacientes, a tus amigos y tu familia.

—Edward, yo no tengo una familia — sollozó.

—Sí, la tienes — murmuré. Ahuequé suavemente su rostro y miré sus ojos llorosos.— Yo. Mi mamá y mi papá. Rose. Alice. Angela. Somos tu familia. Te queremos mucho, dulce niña y siempre estaremos aquí para ti. En todos los sentidos — Bella echó los brazos alrededor de mi cuello, apretando con fuerza. Podía sentir sus lágrimas en el hombro a través de mi traje.— Shhh, no pasa nada, dulce niña. No era mi intención hacerte llorar.

—Lo siento — sollozó.— No son lágrimas de tristeza, sino de felicidad. Nunca pensé que tendría una familia de nuevo. Siempre he estado por mi cuenta.

—Ahora ya no lo estás — le susurré en su cabello.— Con suerte, vamos a crear nuestra propia familia — me alejé y puse mi mano sobre su vientre.

—¿Bebés?

—Bebés, si quieres — le sonrió. Su rostro se iluminó y ella asintió con la cabeza, abrazándose a mi pecho. La besé en la cabeza y nos sentamos mientras el barco atracaba. Dejé una propina para nuestro camarero antes de que bajáramos del yate de lujo. Pagué por varias copias de la fotografía que habían tomado cuando subimos. Después, caminamos perezosamente de vuelta al estacionamiento. Ayudé a Bella a subir en el asiento del pasajero y me deslicé en el asiento del conductor. El viaje de regreso a mi casa fue en silencio, salvo por la reproducción de música en el coche. La mano de Bella estaba en mi muslo, trazando círculos ociosos en la tela de mis pantalones. Me hizo ponerme duro como una maldita roca.

Cuando entré en mi casa, Bella frunció el ceño.— No he traído un cambio de ropa — dijo ella.

—Tengo un par de batas extra, además creo que tienes algo de ropa aquí de tu última estancia de una noche — le dije.— Además, los dos estamos libres mañana y podemos tener un día perezoso y desnudos.

—¿Estás caliente verdad? — Se rió.

—Tú eras la que estaba manoseando mi muslo dándome una erección épica — bromeé. Puse la mano en mi palpitante excitación, ganándome una risa de mi chica.— Ríete risitas.

—Sabes Te amo, Edward. También sabes que voy a hacer que el dolor desaparezca. — Ella me guiñó un ojo, para salir del coche pavoneándose hacia la puerta. Parpadeé hacia ella por su audacia. Me encantó. Yo la amaba y quería celebrar nuestras noticias... vivir juntos prometiendo el uno al otro un futuro y la perspectiva de tener bebés perfectamente hermosos con esta mujer sexy, inteligente y amorosa. Volé del auto y alcancé a mi chica. Yo la tomé en mis brazos, corriendo por las escaleras. Ella se echó a reír mientras apretaba mi cuello — ¡No me dejes caer!

—Nunca, señorita Swan — me reí. Me coloqué suavemente sobre sus pies una vez que llegué hasta nuestra habitación. Bueno, todavía no. Tomé su cara entre mis manos. Sus ojos marrón chocolate brillaban alegremente mientras sonreía suavemente hacia mí. Su rostro se calentaba bajo mis manos — ¿Sabes cuánto Te amo? Yo haría cualquier cosa por ti, Bella.

—Sé que lo harías — dijo ella con reverencia.— Yo haría lo mismo. Te amo, tanto cariño. — Ella tiernamente me besó la mano antes de mirar de nuevo hacia mí. Mi pulgar se movió sobre la suave piel de su mejilla. Una solitaria lágrima cayó de su ojo y fue capturada por mi pulgar.— Nunca esperé encontrarte, Edward. Gracias por amarme. Gracias por creer en mí. Gracias por todo.

—Voy a seguir haciéndolo. Siempre, dulce niña — ronroneé mientras me inclinaba para besar sus labios. El beso comenzó siendo dulce y cariñoso. Nuestras bocas se movían juntas lánguidamente. Las manos de Bella se movieron hasta mi cabello. Sus dedos estaban masajeando el cuero cabelludo mientras yo profundizaba el beso, deslizando mi lengua entre sus suaves labios. Mis manos se movían por su cuerpo, ahuecando su culo. Ella gimió cuando sus dedos se enredaron más apretados en mi cabello.

—Dios, te deseo, Edward — murmuró contra mis labios.

—Me tienes — dije en voz baja. Ella sonrió contra mi boca y movió sus manos a mi chaqueta, empujándola sobre mis hombros. Cayó al suelo. Sus dedos se movieron a la corbata y se unió a mi chaqueta en el suelo. Yo pasé las manos por el cuerpo de Bella, en busca del cierre de su vestido.

—No tiene uno — se rió.— Sólo levántalo, Edward.

Sonreí y pasé el vestido por su cabeza, dejando al descubierto un conjunto pecaminoso de lencería. Era el mismo tono de azul como el vestido y se abrazaba a todas sus sensuales curvas. Sus pechos saltaron a la perfección, sólo pidiendo que los besara, mordiera y pellizcara. Yo no sabía que Bella había desabrochado mi camisa y estaba empujándola fuera de mi cuerpo, sólo para quedar atrapado con las mangas en mis muñecas. Arranqué la camisa de mis brazos y me agaché para cargar a mi chica. Mis manos agarraron sus muslos y la levantaron. Tomó una fuerte aspiración de aire mientras sus piernas se cerraron alrededor de mi cintura. La llevé a la cama.

Una vez que ella estaba en mi cama, me aparté y miré su belleza. Los cambios en su cuerpo eran sutiles. Ella siempre tenía curvas, incluso mientras ella pesaba más. Tenía los pechos deliciosos, una cintura definida y redondez en sus caderas. Ahora, su cintura era más pequeña con un poco más de definición muscular debajo de su piel. Sus pechos eran deliciosos. Sus caderas, se mantuvieron igual. Me encantó eso.— Eres tan hermosa, Bella — murmuré mientras miraba a piel sin defectos, el alabastro. Deslizando mis dedos por su piel, ella gimió.— Tan perfecta.

—¿Me estás tomando el pelo — ella hizo un mohín.— Además, estoy casi desnuda aquí y tu aún estás muy vestido — me reí y desabroché mi cinturón. Mis pantalones cayeron al piso y me quité rápidamente los zapatos y los calcetines antes de subir a la cama con mi chica.— Mucho mejor — sus dedos se deslizaban arriba y abajo por mi cuerpo, jugando con mi escaso vello del pecho. Ella empujó sobre mi hombro y se sentó a horcajadas sobre mi cintura.— Ahora es mi turno para echar una ojeada.

—Me parece bien dulce niña —le dije mientras le sonreía. Ella pasó sus dedos sobre mi rostro, comenzando por la frente y pasando hacia los pómulos. Deslizó sus dedos a lo largo de mis labios. Yo mordisqueé sus dedos, ganándome una risa dulce de mi chica. Ella se inclinó y presionó sus labios con los míos. Moví mis manos hacia su sostén, buscando del broche de la parte de atrás. Con un movimiento de mis muñecas, el sujetador se aflojó y sus pechos salieron de él. Ellos se aplastaron contra mi pecho, ganando un gemido ahogado de mí. Me encantaban sus pechos. Mis manos ahuecaron rápidamente sus pechos, pellizcando sus pezones.

—Pensé que se suponía que yo te comería con los ojos. No que tú me manosearías — se rió.

—No me pude resistir — le dije mientras seguía masajeando sus perfectos pechos. Sus pezones estaban erectos por mi forma de tocarlos. Ladeé la cabeza y tomé uno de sus pechos en mi boca.

—Santa mierda —gimió.

—Dilo de nuevo — Me reí.

—Cállate y sigue haciendo lo que estás haciendo, Romeo — dijo mientras arqueaba la espalda, empujando su pecho de nuevo en mi boca. Yo me aferré a él con impaciencia, agitando su pezón con mi lengua. Sus caderas se movían sobre mi palpitante, dolorida excitación. Besé a través de un pecho al otro, repitiendo mis acciones una y otra vez. Los gemidos de Bella eran mi perdición. Nos di la vuelta y quedé flotando sobre su cuerpo, besando su vientre. Llegué a su núcleo; que aún estaba cubierto por su ropa interior. La tela entre sus piernas estaba empapada y brillante con su excitación. Yo acaricié mi cara entre sus muslos. Mordisqueando su cuerpo a través de sus bragas, jugando con ella con la lengua y los dientes.— Joder, Edward. Se siente tan bien, pero quiero tu polla. Tengo que probarte.

—El sentimiento es mutuo dulce niña — le ronroneé mientras tiraba sus bragas a un lado, lamiendo sus pliegues resbaladizos — ¿Confías en mí?

—Por supuesto que sí — dijo ella, frunciendo el ceño ligeramente. Tiré de sus bragas y las deslicé por sus piernas — ¿Edward?

—Pon a horcajadas tus piernas a cada lado de mi cabeza nena — le dije mientras me acostaba sobre mi espalda. Quité los boxers de mi cuerpo, haciendo que mi polla golpeara contra mi vientre.

—Te voy a asfixiar — chilló.

—No, no lo harás. Siéntate en mi cara, Bella. Quiero lamer tu delicioso coño y me dijiste que quieres chuparme la polla. Lo mejor de ambos mundos.

Se mordió el labio y se movió para que su coño empapado estuviera justo encima de mi boca. Yo abrí sus piernas ligeramente con las manos antes de chupar sus pliegues hinchados entre mis labios — ¡Santa madre de Dios! — Gimió ella mientras caía hacia adelante. Gruñí en su contra, moviendo mis caderas. Ella se rió entre dientes mientras su boca se envolvía alrededor de mi polla, chupándome como si fuera una maldita paleta. El olor de su excitación, la sensación de su humedad goteando por mi cara, la sensación de su boca caliente sobre mí... era como una sobrecarga sensorial. Joder, me encantó. La amaba.

Esto se estaba poniendo caliente. Las piernas de Bella temblaban y su excitación estaba goteando fuera de su cuerpo. Ella se estaba acercando a la explosión. Quería sentir cada onza de su orgasmo. Mi lengua se lanzó a lo largo de su protuberancia hinchada mientras mis dedos se deslizaron fácilmente en el interior de sus paredes de seda. Moviendo mis dedos y apretándolos contra su punto g. Ella canturreaba "oh dios" mientras bombea mi polla. Yo estaba cerca de mi propia liberación, pero quería estar dentro de ella cuando viniera. Se incorporó bruscamente — ¡Edward! Estoy... ¡JODER! — Su cuerpo se tensó y su excitación se derramó sobre mi cara. Me moví de debajo de ella, manteniendo los movimientos de mi mano. Una vez que se calmó, se sentó de nuevo, respirando con dificultad.— Wow — suspiró.

—Lo sé — le dije mientras me arrastraba hacia ella.— Bella, eres tan exquisita cuando te vienes.

—Gracias — ella se sonrojó.— Sin embargo, no me gusta que, um, venirme y chorrear por todas partes. Estás empapado, Edward — sus dedos corrieron por mi cabello ligeramente húmedo.

—Me encanta ser capaz de llegar a hacer eso. Además, yo también chorreo — bromeé mientras cogía sus piernas. Yo las extendí un poco, mostrando sus pliegues todavía húmedas.— Tengo que estar dentro de ti, Bella. ¿Por favor?

—Sobre tu espalda, Cullen — dijo ella. Sus ojos brillaban con picardía.— Quiero variar un poco y ahora te voy a coger yo.

—¡Demonios sí! — Le dije mientras me acostaba sobre mi espalda. Bella se sentó a horcajadas con gracia en mi cintura, frotando su excitación a lo largo de mi palpitante polla.— Bella...

—Las cosas buenas vienen a aquellos que esperan — ronroneó mientras agarraba mi polla. Posicionándome en su entrada. Con una sonrisa, ella se hundió alrededor de mi cuerpo. Estaba rodeado de su apretado calor, mojado. Ella me agarró de las manos, entrelazando sus dedos con los míos. Su anillo brillaba bajo la tenue luz de mi dormitorio. Su cuerpo estaba ondulante sobre mí, tomándome profundamente dentro de su apretado coño.— Querido Dios en el cielo... se siente tan jodidamente bien.

—Delicioso, hermosa — susurré mientras la agarraba de las caderas. Mi cuerpo se movía con el de ella, deslizándome fácilmente dentro y fuera de su coño resbaladizo. Ella se movió hacia adelante, besándome febrilmente. Tiró de mi cabello mientras atacaba mis labios con avidez.— Te amo, Bella. Mucho. No puedo esperar hasta que estemos juntos. Para siempre.

—Oh, Edward — ella gimió mientras hundía su lengua en mi boca. Mis brazos alrededor de su cintura, guiándola hacia arriba y abajo, por encima de mi polla. Me senté, besando su cuello mientras palmeaba sus pechos con mis manos. Su excitación estaba cubriendo nuestras piernas. El sonido de nuestra piel golpeando uno contra el otro llenaba la habitación. Junto con el sonido de nuestros gemidos y besos, era increíblemente erótico.— Estoy tan cerca, Edward. Por favor, por favor, vente conmigo, bebé.

Sus súplicas causaron que mis bolas se contrajeran.— Nena, mi dulce niña — gemí.— Te amo.

—Te amo más, Edward — ella gimió — ¡OH DIOS! — Sus músculos se cerraron a mí alrededor mientras sus brazos se apretaron alrededor de mi cuello. Ella gritó cuando se vino alrededor de mi polla. Su liberación provocó la mía y yo derrame en el interior de su cuerpo. Seguí empujando dentro y fuera de ella hasta que mi polla se suavizó, deslizándome fuera de su cuerpo — ¿Es que siempre va a ser así? — Preguntó ella con voz entrecortada.

—Eso espero — le dije mientras la besaba suavemente.— Bella, eres mi mejor amiga y espero que sepas que nunca, NUNCA voy dejarte ir. Yo sería un tonto para hacerlo.

—Eres mi mejor amigo, también — susurró.— Gracias por amarme.

—Lo haré siempre, dulce niña — sonreí.— Ahora, vamos a tomar una ducha porque soy un desastre sudoroso.

—Uf, yo también — ella se rió.— Un poco pegajosa, también — se levantó, tirando de mi brazo y me arrastró hasta el baño. Nos duchamos juntos, lavando la evidencia de nuestro amor por el desagüe. Después, volvimos a mi habitación, despojando a mi cama y cambiando las sábanas. Le di a Bella una mis camisetas. Ella fue a tomar un par de bragas del cajón de mi tocador.

—Sin bragas Bella — le sonreí mientras me deslizaba entre las sábanas, desnudo como el día en que nací.

—¿Por qué?

—Porque yo no he terminado contigo — le dije, lamiendo mis labios.— Te quiero de nuevo, pero necesito algo de tiempo para recuperarme.

—¿Tan caliente? — Se rió, trepando por la cama, acurrucándose contra mi pecho.

—Para ti, siempre — le dije mientras le besaba la frente.— Estoy muy feliz, sin embargo. Vamos a vivir juntos y pronto, no voy a tener que esperar estas fiestas de pijamas para adultos para hacer el amor con mi chica — la sola idea de eso causó que mi polla a temblar bajo las sábanas.

—¿Tan rápido? — Preguntó Bella, arqueando una ceja.

—Oh, sí — ronroneé mientras le da la vuelta, deslizándome dentro de ella.

xx APFL xx

—Edward, ¿qué crees que va a pasar en esta reunión? — Preguntó Alice. Estaba sentada junto a mí fuera de la gran sala de conferencias en la séptima planta del hospital. Vestía un traje negro muy sobrio para nuestra reunión con el Dr. Volturi, mi papá, Eleazar y Jacob.

Faltaban pocos días para mi cumpleaños y estábamos esperando para reunirnos con la junta directiva para discutir las acusaciones en contra de Jacob. Bella estaba libre y estaba trabajando con Angela empacando en el apartamento ya que Angela estaba embarazada y no podía hacer muchas cosas.

—No lo sé, pero supongo es que Jacob va a ser despedido — le dije. Me enderecé la corbata y empujé mis lentes.— Sin embargo, necesitamos saber cómo consiguió Jacob la llave del armario de drogas. Él no estaba autorizado a tener acceso a esos medicamentos. Él tiene un cómplice y tenemos que saber quién lo está ayudando. Además, ¿A quién le estaba dando los medicamentos? Lo escuché en el teléfono, hablando con alguien de la automedicación.

—Dr. Cullen, Enfermera Brandon. Pueden pasar — dijo la asistente de la oficina del Dr. Volturi, Renata.

—Gracias — le dije mientras me levantaba abrochándome el saco. Alice y yo entramos a la sala de conferencias. En el interior, todo el consejo de administración estaba dentro, junto con mi papá, Eleazar, Félix y Lauren — ¿Dónde está Jacob?

—Él está en camino con un abogado — dijo el Dr. Volturi.— Están confiriendo en la planta de abajo. Renata llamó a la sala y les recordó acerca de la reunión.

Unos momentos más tarde, Jacob y su abogado fueron llevados a la sala. Jacob se veía un poco demacrado y muy espantado. Su abogado parecía que estaba recién salido de la escuela de leyes.

—Dr. Black —dijo el doctor Volturi frialdad.— El propósito de esta audiencia es para discutir las acusaciones formuladas contra usted con respecto a que faltan medicamentos en el armario de drogas. Además, también estamos discutiendo el futuro de su tiempo aquí en el hospital, en espera de las conclusiones de esta audiencia. Dr. Sánchez, ¿Podría por favor leer los cargos contra el Dr. Black?

—Hace una semana y media, hemos recibido el dato de que estaba tomando medicamentos del armario controlado bajo llave; del cual usted no tiene acceso, ya que le negaron una clave, debido a la situación en la que usted fue contratado. Después de dato, hicimos el inventario del armario de drogas descubriendo que seis frascos de morfina habían sido intercambiados con solución salina. Adicionalmente diez parches de Demoral fueron retirados del armario — explicó el Dr. Sánchez.— Tenemos dos declaraciones de testigos que indican que usted estaba en el armario de drogas, utilizando una clave que obviamente no era la de usted ya que como se mencionó anteriormente usted no tiene acceso al armario de drogas. Es necesaria la aprobación de un médico a cargo para tener acceso a los medicamentos que usted tomó de ese armario. El Dr. Cullen, Edward Cullen, también lo puso en suspensión administrativa después de una situación que ocurrió con otro paciente. Basado en su comportamiento y en sus interacciones con los pacientes, el Dr. Black ha hecho varias malas decisiones y su futuro en el hospital está en riesgo.

—Ahora, vamos a escuchar el testimonio de sus compañeros de trabajo con respecto a su comportamiento antes de que pueda decir su defensa — dijo el doctor Volturi, entrecerrando los ojos.— El primer testigo es el Dr. Felix Denali.

Félix se sentó y habló sobre el desempeño del Dr. Black como médico. Muy simple, Felix explicó que Jacob era seco y duro con los pacientes. Su trato con los pacientes estaba muy lejos de ser el mejor. Varios pacientes habían solicitado cambio de médico debido a su comportamiento. Una vez que el Dr. Denali terminó con su testimonio, el Dr. Volturi preguntó si el abogado de Jacob quería hacer preguntas. Él dijo que no.

Cada testigo declaró algo similar con respecto a la conducta de Jacob y su interacción con los pacientes. Los únicos testigos sobrantes éramos Alice, Lauren y yo.— Enfermera Brandon, usted es la siguiente — dijo el Dr. Volturi.— Por favor diga su nombre para el registro.

—Mary Alice Brandon, Enfermera Registrada en la Sala de Emergencias — dijo Alice.

—¿Puede decirnos su interacción con el Dr. Black? — preguntó el doctor Volturi, gesticulando con sus manos.

—Sólo puedo reiterar lo que dijeron mis compañeros — explicó Alice.— Él es grosero, brusco y prácticamente irrespetuoso con sus pacientes. Casi parece como si él no se preocupa por su salud. Su tiempo aquí es sólo un medio para un fin. A mí personalmente no me gusta trabajar para él debido a sus interacciones con los pacientes y su tratamiento al personal. Él no habla con las enfermeras, a menos que tenga que hacerlo. Cuando lo hace, hay un aire arrogante en él. Se percibe a sí mismo como alguien mejor y superior que el personal de enfermería. Es condescendiente y fuera de lugar — Alice cruzó los brazos sobre el pecho, mirando ceñuda a Jacob. Él le dedicó una sonrisa satisfecha.

—Ahora, ¿puede describir lo que ocurrió la tarde del 03 de junio? — Preguntó el doctor Volturi. La sonrisa de Jacob cayó mientras le daba a Alice un una mirada helada.

—Yo estaba en mi turno y ayudaba al Dr. Cullen. Se estaba preparando para irse cuando me agarró, pidiéndome que lo siguiera. Explicó que había oído algo sobre el Dr. Black. Entonces, vi como el Dr. Black tomó los frascos de morfina, los parches Demoral y puso los frascos de solución salina en los estantes. Se guardó los medicamentos y salió del armario de drogas. El Dr. Cullen me pidió que escribiera lo que vi para corroborar lo que él también había visto. Lo hice y envié una copia de ese email el Dr. Sánchez, al Dr. Volturi y al Dr. Edward Cullen.

—Una copia de ese correo electrónico se incluye los archivos Dr. Black — el Dr. Volturi explicó a la junta — ¿Has hecho un inventario del armario de drogas?

—Sí. Poco después de que El Dr. Cullen se fue, Ben Cheney y yo hicimos un inventario del armario de drogas. Una nueva enfermera, Bree Tanner, verificó nuestros hallazgos — dijo Alice.— Es bueno que encontráramos los frascos diferentes antes de administrar los medicamentos a los pacientes. No es que la solución salina los hubiera herido pero ciertamente no los habría ayudado tampoco. Lo que es más preocupante es que las drogas han desaparecido y no sabemos dónde han ido.

—Eso es muy preocupante, señorita Brandon — El Dr. Volturi frunció el ceño.— Que un médico presuntamente haya robado medicamentos para su beneficio personal. Gracias por su franqueza. ¿Dr. Cullen? — pasé a un lado de Alice, apretándole la mano mientras me sentaba.— Para el registro, por favor indique su nombre.

—Dr. Edward Cullen, Jefe Asociado de Medicina de Emergencias — le contesté. Puse la carpeta de archivos que compilé sobre Jacob delante de mí. Era casi una pulgada de espesor de la documentación de sus malas decisiones en la sala de emergencias. La mayoría de la documentación trataba de la anciana que murió por la reacción a la penicilina.

—¿Puede por favor describir el desempeño del Dr. Black como médico?

—Él es grosero, irrespetuoso y arrogante. Él no piensa antes de sus actos. El Dr. Black no es el tipo de médico que quiero tener en mi sala de emergencias — le dije con frialdad.— Tengo varias quejas de los pacientes debido a su brusquedad y comportamiento poco profesional — saqué las cinco quejas, deslizándolos al Dr. Volturi. Él ya tenía copias de los mismos pero la junta no. Los miembros de la junta leyeron las quejas, obviamente, molestos con los documentos en frente de ellos.

—¿Qué pasó el día del 03 de junio?

—Fui a la sala de emergencias para recoger algo de medicamentos para una amiga. Lo pedí y Alice me los dio desde el armario de drogas. Después de obtener la medicación, los cuales me dieron en forma legal, me estaba preparando para irme y escuché a Jacob en su teléfono. Estaba teniendo una conversación muy caliente. No puedo decir con certeza con quién o porqué, pero por el tono de la conversación, sonaba como que el Dr. Black proporcionó atención médica a alguien y le distribuyó medicamentos a los que no debería tener acceso. Le oí hablar de algo sobre "hablar con Sam sobre la automedicación". Colgó y se dirigió al armario de drogas, acceso a las drogas con una llave. Alice y yo vimos como el Dr. Black tomó seis frascos de morfina, parches Demoral y cambió los frascos de solución salina por los de morfina.

—Ahora, antes de esta incidencia, ¿cómo calificaría el Dr. Black? — Preguntó uno de los miembros del consejo — ¿Le gustaría trabajar con él? ¿Usted lo contrataría?

—Su hoja de vida antes del año pasado, ha sido estelar. Sin embargo, sus acciones que lo llevaron a perder su puesto de trabajo anterior y su atención a los pacientes aquí en la sala de emergencias es mediocre. Casi parece que el trabajo que le ha sido asignado está por debajo de él — le expliqué.— Sí, el Dr. Black ha sido degradado, pero no importa, el objetivo primordial de un médico es curar, no dañar. Todos tomamos el juramento hipocrático. Para el Dr. Black, su principal objetivo es pasar el día. Sus pacientes no significan nada para él. Absolutamente nada. No son más que una molestia.

»Ahora, ¿Quiero trabajar con él? No. Su actitud arrogante y su conducta de riesgo no son apropiadas para la sala de emergencias. Su lema es "tratar" y "liberar". He oído decirlo varias veces. ¿Qué si lo contrataría? Definitivamente no. No con las estipulaciones indicadas por su anterior jefe. En mi opinión, el Dr. Black no debería tener permitido tratar a los pacientes. Su licencia médica debe ser revocada. Ha cometido demasiados errores. Yo no lo quiero en mi departamento — dije firmemente.

—Gracias, Dr. Cullen — dijo el Dr. Volturi — ¿Alguna otra pregunta? — Los miembros de la junta negaron con la cabeza junto con el abogado de Jacob.— La última testigo antes de que pueda defenderse, el Dr. Black. ¿Enfermera Mallory? — Parecía que ella acababa de salir de su turno. Todavía tenía puesta su bata de enfermería y el pelo recogido en una cola de caballo baja.— Por favor diga su nombre para el registro.

—Lauren Mallory, Enfermera Registrada por la Sala de Emergencias — dijo.

—Ahora, he recibido un correo electrónico de usted, Enfermera Mallory, indicando que usted sabe quién le dio al Dr. Black la llave para el armario de drogas — dijo el Dr. Volturi.

—Yo sí sé quién le dio la llave — dijo en voz baja.— Fue el Dr. Michael Newton. Está saliendo con Jessica Stanley y soy muy cercana a ella. Salí a comer con ellos, con el Dr. Crowley y el Dr. Newton; este se jactaba de cómo él le dio al Dr. Black la llave del armario de drogas. El Dr. Newton dijo que el Dr. Black quería estar en "la acción". El Dr. Crowley se sorprendió de que él dijera eso y siseó algo para que el Dr. Newton se callara.

—¿Qué quiere decir "en la acción"? — preguntó Dr. Volturi, con el rostro rojo de coraje.

—El Dr. Newton y el Dr. Crowley han tomado medicamentos del armario de drogas antes — Lauren murmuró.— Los venden en las calles por dinero en efectivo extra. Todo lo que hacen es quejarse de que les pagan una mierda y que el dinero real viene de la venta de drogas ilegales. Comprendo que todo esto es suposición, pero es lo que he oído. Así como que el Dr. Newton le dio la llave al Dr. Black.

—¿Cuándo fue eso?

—Hace unas tres semanas — dijo.— Tenía miedo de decir algo desde que el Dr. Crowley y el Dr. Newton esencialmente me amenazaron. Todavía estoy aterrorizada. Temo que, al no haber venido a hablar antes, voy a perder mi trabajo.

—Ahora, Enfermera Mallory, usted retuvo información acerca de un sistema de venta de drogas ilegales y no habrá consecuencias. Le puedo asegurar que usted no perderá su trabajo ya que dio a conocer lo que sucedía. ¿Una suspensión? Sí. ¿Desempleo? No — dijo el doctor Volturi.— Gracias por su información, Enfermera Mallory. Usted es libre de irse.

—¿Qué pasará con mi próximo turno? — Preguntó.

—Llegue a trabajar como estaba previsto. Una vez que la Mesa Directiva haya llegado a un acuerdo con respecto a su castigo, se le notificará — dijo el doctor Volturi, dándole una sonrisa tranquilizadora.— Todavía tiene un empleo, así que no se preocupe por eso.

—Está bien. Gracias, Dr. Volturi — dijo mientras se ponía de pie — ¿Qué pasará con El Dr. Newton y el Dr. Crowley?

—Lo más probable es que tendrán querellas penales en contra de ellos — respondió el Dr. Volturi. Lauren se ruborizó y salió de la habitación.— Dr. Black, ¿tiene usted algo que decir en su defensa?

—Muy simple, me sido puesta una trampa — dijo Jacob con aire de suficiencia.— El Dr. Cullen ha estado fastidiándome desde que empecé a trabajar en la sala de emergencias. ¿Usted quiere hablar sobre condescendencia? Es él. No me vale la mierda debajo de sus zapatos.

—Por favor, abstenga de utilizar malas palabras Dr. Black— escupió el Dr. Volturi — ¿Tiene usted una prueba de esta "trampa"?

Jacob le dio una carpeta al Dr. Volturi y a cada uno de los miembros del consejo. Con una sonrisa arrogante, tiró una hacia mí. En este informe, se detallaba cómo le hice hacer trabajo pesado como el inventario, bacinicas de los pacientes, que yo revoloteaba a su alrededor cuando estaba realizando un procedimiento y escribió a Bella cuando ella lo "acosó"

—Dr. Black, esto es bastante extenso — dijo el Dr. Volturi mientras se quitaba sus lentes de lectura.— Sin embargo, en ninguna parte de su informe se indica que el Dr. Cullen le tendió una trampa. De hecho, su tratamiento hacia usted era más que razonable. Sus restricciones hacen que sea muy difícil para que usted pueda tratar a pacientes con algo más fuerte que el ibuprofeno. Ahora, los cargos de acoso que usted alega contra la enfermera Swan son preocupantes.

—Creo que debido a la relación personal del Dr. Cullen con la enfermera Swan, estaba mostrando el favoritismo y se olvidó de escribirle una amonestación porque está teniendo sexo con ella — dijo el Dr. Black mientras me sonreía.

—¿Dr. Cullen, tiene usted algo que decir con respecto a esta declaración?

—En cuanto al reporte, debí haber escrito uno para la Enfermera Swan — dije, mi rostro se calentó de coraje.— Sin embargo, las cosas que le dijeron al Dr. Black fueron sobre una situación que ocurrió antes de su empleo en el County. Él y la enfermera Swan se encontraban en una relación hace diez años antes, y la forma en que terminó las cosas con ella no fue amistosa. Ella sólo estaba haciendo conocedor al Dr. Black de sus sentimientos por el trato recibido hacia ella durante ese tiempo.

—Bueno, creo que para ser justos, la enfermera Swan debe recibir una amonestación en su expediente por el acoso al Dr. Black, independientemente de la situación. La política de acoso fue su idea original y no se puede doblar a voluntad. Va a asegurarse de que se hace, Dr. Cullen, independientemente de su relación con la enfermera Swan — dijo el doctor Volturi severamente.

—Sí, señor — le dije. Mierda. Mierda. Te odio, Jacob Black. Jodido haciéndome amonestar a mi chica. Pendejo. Me gustaría que desaparecieras. Imbécil

—Volviendo con usted Dr. Black — dijo el Dr. Volturi.— Por la presente queda usted despedido de este hospital por las siguientes razones: Número uno - usted robó medicamentos del armario de drogas al que no se le permitía el acceso. Número dos - la ubicación de esos medicamentos es desconocida y no estamos seguros si los vendió en el mercado negro. Número tres - los archivos de los Doctores Sánchez, Cullen y Denali documentando su mala conducta y forma displicente de practicar la medicina, la más preocupante es la mujer que murió bajo su cuidado a partir de una reacción a la penicilina. Número cuatro - el tratamiento de sus pacientes. Número cinco - el tratamiento de sus compañeros de trabajo. Además de perder su empleo, nos hemos puesto en contacto el Consejo Médico del Estado de Illinois, suspendiendo su licencia médica, en espera de una investigación penal en relación con los alegatos de las drogas robadas. Renata, por favor haga pasar a los detectives del Departamento de Policía de Chicago

—¿Voy a ser arrestado? — gritó Jacob.

—Si Dr. Black — dijo el Dr. Volturi. Tres policías y un detective entraron a la habitación. El detective puso su mano sobre el hombro de Jacob.— Sería lo mejor para usted que coopere con la investigación policial. Usted puede ser capaz de salir con un acuerdo de culpabilidad — el detective tomó a Jacob por el codo, él se puso de pie. Golpeó las esposas en las muñecas de Jacob, leyéndole sus derechos Miranda**. Mientras era escoltado fuera de la habitación, sus ojos negros se encontraron con los míos y ellos estaban fríos. Me estremecí involuntariamente mientras me miraba, saliendo de la sala de conferencias.

—Ten la seguridad, de que esta no es la última vez que lo veremos — dijo Alice en mi oído.— Tengo un mal presentimiento de que él va a hacer un regreso a la sala de emergencias y que no estará solo. Su comprador hará una aparición, también. No lo sé.

—Bueno, se levanta la sesión. Gracias a todos por sus comentarios sobre este asunto. Dr. Cullen ¿puedo hablar un momento con usted antes de que se vaya? — Preguntó Dr. Volturi.

—¿Cuál? — Le preguntó a mi papá.

—Oh, Edward — el Dr. Volturi se rió entre dientes.— Sigo olvidando que hay dos de ustedes ahora — todo el mundo se fue y el Dr. Volturi suspiró. Él me escudriñó.— Sólo quiero hablar contigo acerca de por qué no escribiste una amonestación a la enfermera Swan. ¿Por qué? ¿Fue debido a su relación?

—Lo que le dijo venía desde hace mucho tiempo — le dije.— El Dr. Black hirió a la enfermera Swan, Bella, de una manera en que la mayoría de la gente nunca debería tener que ser lastimada. Él la humilló en la universidad y le rompió el corazón. Cuando ella le dijo esas cosas en la sala de trauma, cerró esa parte de su vida que necesitaba para seguir adelante. ¿Fue poco profesional? Sí. Sin embargo, como su novio, yo estaba orgulloso de ella por enfrentarse a él y decirle que se lo metiera donde el sol no brilla.

Frunció los labios, mirándome.— Si hubiera sido la enfermera Stanley, la enfermera Brandon o cualquier otra persona, ¿habrías las habrías amonestado?

—Probablemente — le dije. Por favor, no me haga amonestar a mi chica. ¿¡Por favor?!

—Lo siento, Dr. Cullen. Hay que seguir con la política — dijo, frunciendo el ceño ligeramente.— Sin embargo, en vez de ir a la capacitación de ética, la enfermera Swan puede obtener sólo una carta de reprimenda en su expediente. Si no hay otros casos de acoso, se le quitará la carta. ¿Le parece justo?

No — Sí, señor — le dije — ¿El Dr. Sánchez podría escribir la carta, ya que no está involucrado con ella?

—No. Tiene que ser usted, ya que vio el incidente — dijo el doctor Volturi.— Lo siento por ponerte en esa posición, pero...

—Lo sé, señor. Voy a hacerlo bien y hacerle la carta cuando venga a su próximo turno — le dije, encogiéndome ligeramente.

—Lo siento por ti, hijo — dijo el Dr. Volturi, dándome una mirada comprensiva. Se apartó y salió de la sala de conferencias.

Crucé los brazos frente a mí, golpeando mi cabeza contra la mesa.— Mierda, mierda, mierda — gruñí.— Ella va a estar tan enojada — me puse de pie, frotándome la cara.— Tengo que acabar con esto. A la mierda con mi vida — me dirigí a mi oficina y me conecté a mi ordenador. Abrí una plantilla para una carta de reprimenda, maldiciendo a mí mismo para hacer esto.— Lo siento, Bella.

Para: Isabella Swan, RN

De: Dr. E. Cullen

Re: Carta de Reprimenda

Estimada Srta. Swan,

De acuerdo con la política de acoso, usted está recibiendo esta carta de reprimenda porque estaba acosando a un miembro del personal en el Hospital del Condado de Cook. Las partes involucradas, Isabella Swan, y el Dr. Jacob Black. El Dr. Edward Cullen fue testigo del acoso que tuvo lugar a finales de marzo. Usted habló con Dr. Black de una manera que era poco profesional y argumentativa. Como resultado de su comportamiento, usted está recibiendo esta carta. Típicamente, un miembro del personal que reciba esta también tiene que asistir a un seminario de formación de ética. Sin embargo, el Dr. Marcus Volturi, dijo que el seminario no es necesario ya que se trataba de su primera ofensa. Además, si no tiene más casos de acoso, esta carta será removida de su archivo dentro de un año a partir de hoy, el 17 de junio de 2014.

Si usted tiene alguna pregunta con respecto a las alegaciones contenidas en esta carta, puede ponerse en contacto conmigo directamente. Si usted desea cuestionar esta carta de reprimenda, puede hablar con su representante sindical, Carmen Saúl, RN.

Dr. Edward Cullen

Jefe Asociado de Medicina de Urgencias

Hospital del Condado de Cook

Lo guardé, en la computadora. Luego, envié una copia al Dr. Volturi y Carmen. El último paso fue imprimir dos copias, una para Bella y otra para su archivo. Yo estaba mordiendo mi labio mientras estaba firmando mi nombre en la parte inferior de la carta, tratando de contener las lágrimas de frustración.

—Toc, toc — era la dulce voz de mi chica.

¡Puta madre!

—Adelante — le dije en voz baja.

Asomó la cabeza dentro y me dio una sonrisa — ¿Cómo fue la reunión?

—Está hecho. Se ha ido — le contesté.— Él fue despedido y arrestado. Además, le tocó a Newton y Crowley por la posible venta de sustancias controladas. Nosotros probablemente buscaremos tres nuevos asistentes en algún momento. Ya veremos.

—¿Por qué estás evitando mirarme, Edward? — Preguntó.

—Um...

—¿Estoy en problemas? — Presionó, sentándose frente a mí en mi escritorio.

Por favor, no me odies — ¿Recuerdas el día en que pusiste en su lugar a Jacob? — Le pregunté. Ella asintió con la cabeza.— Bueno, Jacob desafió a las acusaciones en su contra. Él trajo eso y de cómo yo no te amonesté porque estamos juntos.

—Oh.

—Bella, lo siento — le dije mientras recogía una de las cartas en mi escritorio.— El Dr. Volturi dijo que tenía que hacerlo; necesitaba estar consistente con la política.

—Está bien, Edward — dijo mientras tomaba la carta de mis manos. Ella lo leyó cuidadosamente, lágrimas llenando sus ojos.— Debí haber sido amonestada. También debo tomar la clase de ética.

—No tienes que hacerlo — me frunció el ceño.— Odié escribir esto, Bella. Jacob fue despedido pero te redacté la carta porque él ...

—Edward, detente — dijo ella mientras me miraba.— Sé que redactar esto fue muy, muy difícil. Pero esto debió haber sido hecho cuando paso todo. Te lo dije cuando le dije a Jacob que se fuera a la mierda.

—Odio esto. Tienes que saber que yo no quería escribir esta carta Bella — le dije.

—No es justo que solo porque seamos una pareja muestres favoritismo. El Dr. Volturi tiene razón, no estoy enojada contigo. No te golpees a ti mismo por esto, ¿está bien? — dijo ella mientras doblaba la carta metiéndola dentro del bolsillo de su bata.

—Trataré — suspiré — ¿Pensé que estaba libre hoy?

—Jessica no vino. Carmen me llamó — dijo Bella.— Yo estuve de acuerdo con eso, ya que Angela está como loca con lo del empaque. Ella es tan particular, sobre cómo quiere las cosas y sí, lo estaba haciendo mal. Además, como trato, conseguí estar libre en tu cumpleaños, lo cual funciona a la perfección para el regalo que tengo para ti.

—¿Vas a decirme qué es? — Le pregunté.

—Nope. Vas a tener que esperar hasta el 20 de junio para averiguarlo, Dr. Cullen. Considéralo una venganza por esto — ella sonrió mientras agitaba su carta en mi cara.— Ahora, me voy a trabajar. Te amo, Edward.

—Yo también — le dije.— A pesar de que bromeas. También lo siento mucho por la carta.

—No más excusas. Estoy bien — sonrió mientras se levantaba. Caminó detrás de mi escritorio, besando mis labios suavemente. Bella salió de mi oficina. Llamé al Dr. Volturi, informándole que le di a Bella la carta. Me dio las gracias. También me pidió que cubriera a Newton, quien estaba desaparecido en acción, aunque su futuro en el hospital estaba en grave peligro. La afirmación de Lauren sobre que Newton y Crowley tienen un negocio secundario de venta de drogas era bastante grave. Teníamos que investigar.

A medida que trabajaba durante el día, me preocupaba lo que dijo Alice y la mirada fría y amenazante de Jacob. Algo estaba en el horizonte y no era nada positivo. Fuera lo que fuera, se estaba cocinando, burbujeante y listo para explotar. Yo sólo rezaba para que nadie se quedara atrapado en el fuego cruzado de esta explosión. Especialmente Bella.

xx APFL xx


N/T: Niñaaas! No estaba muerta andaba de parranda haha bueno pues con estas vacaciones pues de verdad que no pude traducir pero aquí está! Tarde pero seguro! Una mega disculpa! Espero que este año nuevo sea próspero y lleno de felicidad chicas! Les mando un Beso y un abrazo. Ahora si! A lo que nos concierne… ¿Qué tal con Alice y sus "premoniciones"? algo se está cocinando…. Y bueno Eddie tan lindo y sexy como siempre haha pff la combinación perfecta chicas! Jacob tendrá su merecido…. El drama comienza! Así que prepárense ehh. Pasando a otras cosas en un review me preguntaban que si tengo grupo de Facebook.. no tengo y de verdad no se como se manejan los grupos! Si alguien está interesada en decirme como hacerlo o en hacerlo adelante! Jeje mil gracias por los favs, reviews y follows! He estado pensando que traduciré después de esto pero no se… si saben de un fic en ingles que les guste o que les hayan dicho que es bueno, pues acepto comentarios ehh! Ahora si me voy les dejo un beso y un abrazo enorme! Las quiero!

**Derechos Miranda: La Advertencia de Miranda (en inglés Miranda warning) o Derechos Miranda (Miranda rights) es una advertencia que debe darse a un imputado que se encuentra en custodia de la policía de Estados Unidos, antes de que le hagan preguntas relativas a la comisión del ilícito. La policía puede requerir información biográfica como el nombre, fecha de nacimiento y la dirección del domicilio del sospechoso. Las Confesiones no constituirán una prueba admisible en un juicio a menos que el imputado haya tenido conocimiento y haya ratificado su entendimiento de su Advertencia Miranda.

Son las famosas frases de las películas cuando los policías estadounidenses atrapan a alguien:

"Tiene el derecho a guardar silencio. Cualquier cosa que diga puede y será usada en su contra en un tribunal de justicia. Tiene el derecho de hablar con un abogado. Si no puede pagar un abogado, se le asignará uno de oficio".