¡Soy Noah otra vez, ey!

Después de una temporada sin dar señales de vida, vuelvo con la actividad en fanfiction, en nada traeré ninfomanía, así que, esperad, que estoy terminando el capítulo. Y también, seguid disfrutando de este fic.

Lamento la tardanza, gracias por leerme.

¡A disfrutar del capítulo!


XV

-Tan imposible como pedirte que te quedaras conmigo-

Estaba al lado de la desesperación.

Dos meses habían pasado y sabía que ella había rondado a mi familia, mi abuela Rita había fallecido hace una semana. Y me había presentado al velorio con Leia y sus padres. Había sido una petición formal a ellos y aceptaron. Todo se debía a que, cuando supe que mi padre quería asistir con la intención de hablarme, necesitaba ayuda. Pues no podía sentirme protegido si no tenía a alguien como Leia y sus padres. O a ella a mi lado.

Había entrado indefinidas veces al velorio con la intención de encontrarla en alguna parte, sentada como si todo le correspondiese y de forma descortés a los que venían a velar por su sueño eterno. Pero jamás la encontré.

Ella se había ido de mi vida. Yo debería alegrarme, pero quería que la Muerte se quedase siempre en mí.

[…]

- ¿Qué hace a la muerte aparecer?- preguntó a la nada, recibiendo los suspiros de la nada a mis oídos.

- Depende…- la voz suave de Violeta resuena en mi oído.

La observo sorpresivo al encontrarla en la biblioteca del centro de la ciudad. Y miro a todos lados, espero que nadie estuviese escuchando esto, porque sería bastante problemático que me pintasen de suicida.

- Vi-Violeta- grito.

Varios chitan para que nos callemos y yo escondo mi vista avergonzado. La verdad es que, es la primera vez que vengo a estudiar a una biblioteca y me gritan.

Generalmente estudio en casa pero desde que sé que ella no joderá mis estudios, me siento vacío en ese apartamento sin vida y sin su calor.

- Me gustan esas cosas, es arte dura y pura. Se dice que la Muerte viene solo si tienes que morir, intentar suicidarte o recitar una oración oscura con sangre y un poco de alma, pero no sé cómo hacerlo. ¿A caso quieres invocarla?-

- Eh, no, no- digo nervioso.

La sorpresa me llena, casi es alucinante oir a Violeta hablar de esto. Niego con la cabeza abruptamente y me invento lo primero que se me viene a la cabeza para que ella no me tome por idiota o por loco, aunque esta chica viva en las nubes, por si acaso, prefiero no hacer alusiones a nada que me deje quedar como idiota.

- Es para un libro que estoy escribiendo.

- Oh, qué bien, entonces cuando necesites ayuda sobre estas cosas, avísame-

- Sí, sí…- susurro, casi asustado de que descubra la verdad.

[…]

Mi casa es solitaria sin ella, se siente vacía y pierde el bonito color que ella le brinda con su presencia. Observo el ambiente y me siento bastante infeliz con todas mis acciones. Cojo las referencias necesarias y me voy a mi cuarto, donde desearía que ella estuviese, aquí, entre mis brazos, en mi cama, mirándonos a los ojos y suspirándonoslo todo.

Al parecer hay un montón de rituales para que la muerte se te aparezca. En otros tiempos, las personas rezaban a la deidad de la muerte para suplicar por que el alma que se llevará fuese al edén y no al infierno, también me había sorprendido enormemente el hecho de que había gente que quería contactar la muerte para morir o que matase y se llevase el alma de otros.

- Hay un montón de suscriptores en el blog y todos hablan de sus cosas serias y siniestras aquí- digo suavemente mientras me tiro en la cama con el portátil en mano. –Desean muerte por todos lados, pero solo hay una cuenta que está bloqueada.

Respiro hondo y me pregunto si hollmitch se habría suicidado, muerto por causas naturales o alejado de aquellas redes sociales porque estaba cansada del mundo. Me pregunté, también si, las cosas que la angustiaban, y la forma en la que suplicaba que esto funcionara para morirse de una vez de su patética vida, habían funcionado correctamente.

Pulse la tecla que me dejaba la dirección de correo y una foto borrosa de su cuenta cerrada y bloqueada para siempre, pero nada llegó.

Me levanto de la cama y la curiosidad por saber si ella lo había conseguido permanece en mí. Aunque, ¿quién me decía a mí que era una mujer…? Me negué a mantener mis pensamientos en otra persona que no fuera ella, al menos hasta que ella volviese a mí, y a ignorar lo que no me importaba realmente.

¿Funcionaría si yo lo intento…?

Me siento en el suelo y sigo las instrucciones.

- Aetsiba…- comienzo a recitar, con los ojos cerrados, pero soy interrumpido.

- Estás haciendo el estúpido-

Abro los ojos y casi me retuerzo el cuello girando la cabeza para atrás, sus ojos miran fijamente hacia mí y está sentada en mi escritorio, las piernas cruzadas y una pose bastante indiscreta e indiferente.

Me levanto de golpe y avanzó hasta ella, estoy horriblemente triste porque yo he sido lo que causo nuestra separación. La abrazo contra mi cuerpo y apoyo mi cabeza contra su cuello, ella no se mueve, tampoco me devuelve el abrazo.

- Si ibas a recitar eso, deberías estar totalmente desesperado- dice. –Eso no es verídico de todos modos-

Se encoge de hombros y yo continuó abrazándola, sin mediar palabras pero necesitándola hasta las membranas más ocultas de mí ser.

- Lo siento, lo siento tanto.

- Hm- dice, casi sin dirigirme la palabra.

Me separo de ella y, por primera vez en mi vida... Soy yo quien lo hace.

La beso yo.

Mis labios se lanzan y se abren contra los de ella, dándole un sofocante beso que arde contra ella, estamos tan cerca y la siento tan lejos al mismo tiempo que mi pecho quiere llorar. Su boca permanece quieta y sé que es porque está enfadada conmigo o quizás incluso triste. Y me odio por ello.

Nuestro beso comienza a arder cuando ella se mueve y correspondiendo mi aliento y mis ganas de tenerla otra vez aquí, aprieta mis hombros cuando me abraza y me aleja de ella, separando su rostro hacia la ventana, que la ilumina con el sol claro corriendo a través de su tersa piel.

- Lo siento, de verdad que lo hago, lo siento como nunca he sentido nada antes.

- Sí, ha sido divertido- sonríe para mí de forma sádica. –Al principio pensé que no me buscarías, solo permanecías ahí siguiendo tu vida y pensé seriamente en irme de verdad-

Frunzo el ceño.

- ¿Has estado cerca de mí todo este tiempo?

- No demasiado, pero si lo suficiente. Me centré en las almas y en los desesperados luego de obtener permiso de Life-

Se levanta del sitio y camino por toda la habitación.

Tocó las paredes, acarició los cuadros de mi habitación y sonrió un poco sabiendo que todo mejoraba por momentos al estar juntos. Poco más tarde, se sentó en la cama, palmeando al lado de ella para que fuese a sentarme en la blanda superficie muy cerca de su ser, acepte gustoso y me senté a su lado, dejándome rodear por sus brazos mi cuello.

- ¿Life?

- La Deidad de la Vida-

Su aclaración me deja un poco desorientado. Ya no importaba lo demás, ni cuánto tiempo habíamos estado separados, solo importábamos ambos y mi curiosidad por el misterio que ella tenía.

- ¿No eres independiente?

- Más o menos- dice. Acariciando mi cabello mientras mi cabeza reposaba entre su pecho, su cabeza y sus brazos. –Yo sigo órdenes del Creador, el dios supremo, él me da una lista que dice cuanto tiempo tiene la persona y a donde lo llevan sus opciones y si ha cambiado o no, desaparece de la lista y se alarga su tiempo, claro eso solo si es bueno o hace x cosa que lo salve, y si es malo, su tiempo se reduce-

Entonces yo sé que debo dejarla hablar, que lo que me está contando es importante en todos los aspectos de nuestra relación, de ella, de mí, del mundo que no conozco y del que conozco.

- Entonces, luego, hay varios tipos de personas, un ejemplo es hollmitch, que has mirado con tanto detenimiento. Sufrió mucho en su vida, por cosas del destino y porque, por desgracia, los seres humanos tomáis caminos que, a veces, son los peores que podéis elegir, pero bueno, eso no me incumbe así que, vamos a dejarlo en segundo plano- hace una pausa. –La desesperación de ese usuario que veías, nos llevó a debatir, a la vida y a la muerte, y, como presente hacia mí y hacia sus amadas almas, decidió darle a la Muerte el regalo que tanto deseaba, la presencia de su ser llevándose su alma-

Yo la observo fijamente, pero vuelvo a acomodarme en su pecho al ver sus ojos esquivar la mirada que le doy. No importa, da igual, solo necesito que esté cerca. Y ojala pudiera sentir sus latidos y saber si ella está sintiendo lo que yo estoy sintiendo, que sus latidos sonaran como sonaban los míos y que resonaran al ton y al son del otro para demostrar el amor.

- Me aparecí y se lo ofrecí, él no dudó en tomar mi mano y ser llevado al juicio-

- ¿Juicio?

- En estos casos, las deidades primordiales se reúnen y juzgan si esa alma puede ir o no, al cielo-

- ¿Y… fue?

- Sí, su alma fue salvada luego de varias negativas por algunos dioses-

Resoplo firmemente y me remuevo para pegarme más a su cuerpo.

- Y… ¿qué votaste tú?

- Infierno-

Me levanto con rapidez, las cosas que dice, a veces o la gran mayoría de las veces, me hacen no entenderla en los aspectos más básicos del mundo.

- ¿Por qué?- preguntó.

- Si te respondo con sinceridad… ¿vas a volver a echarme?

Pienso que ese reproche es normal.

Después de todo han sido unos meses muy largos sin su presencia en cuerpo presente, pudiendo tocarnos y besarnos, hablar sin ningún tipo de preocupaciones, deseándonos mutuamente y recibiéndolo todo, todo lo que ambos queríamos darnos. Así que, lo entiendo.

- No. Voy a aceptarte, pero es difícil.

- Lo sé, eres un simple humano, no entenderías nada y menos si no me dejas explicártelo-

Eso es cierto.

Siempre he sido una persona razonable, pero cuando me mira con esos ojos no puedo razonar, me vuelvo irracional y muy obstinado, terco y me encierro en lo que yo quiero que sea, quiero entenderla y quiero poder pasar mi vida con ella y más, por eso, cuando noto nuestras diferencias, me asusto.

- Se sincera.

- Acuéstate conmigo- dice, cumpliendo mis pensamientos, sabiendo perfectamente que lo hace por mí.

Se separa de mí y se tira en la cama, me tiro a su lado y enrollamos nuestras piernas mirándonos a los ojos. Me dedico a acariciarla y ella se envuelve con sus brazos en mi cintura.

- Os dan la virtud de la vida. Una vida que, por muy mal o bien que empiece, toma el rumbo que tú quieras darle. Esa es vuestra virtud más grande, vuestro tesoro más importante, desperdiciarlo, pensando en lo que más podríais tener es egoísmo, defectos que deberíais cambiar y luego decidís dejarlo todo. Vote en contra porque se rindió por egoísmo, por pensar que era el que vivía mal, el que peor vivía. Insulsos seres humanos…

Me quedo en silencio, voy a respetar y a valorar sus palabras.

No puedo permitirme volver a perderla.


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