Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora :)


Capítulo Veintidós

EPOV

—Gracias Dra. Ferguson. Estaremos en contacto — dije mientras sacudía la mano de la doctora que estaba frente a mí, entrevistándola para uno de los tres puestos disponibles para médico tratante en el County.

—Agradezco la oportunidad Dr. Cullen. Gracias de nuevo — dijo ella, asintiendo con la cabeza hacia mí. Con una sonrisa seductora, ella sonrió a Garrett —. Espero oír de usted pronto — Garrett le dio una sonrisa con los labios apretados y se levantó, dando comienzo a salir de mi nueva oficina. Una vez que la Doctora Ferguson se fue, Garrett azotó mi puerta.

—Si obtengo otra mirada coqueta hoy, seriamente voy a cortar una perra — gruñó Garrett, sentado en el sofá de cuero en mi oficina —. Sé que estoy soltero, ¡pero algunas de estas mujeres médicos son como gatos en celo! ¿Esta última? Siguió pateando en mí como si yo fuera un perro o algo así.

—Ella fue bastante mala — me reí —. Tal vez deberías ponerte tu anillo de matrimonio viejo para conseguir que las médicos desesperadas retrocedan.

—Lo tiré — dijo —. No podía soportar la idea de llevar un anillo que decía "Por toda la eternidad, todo mi amor, Kate" ¡Putas mentiras! ¡Todas fueron malditas mentiras!

—Lo siento, hermano — suspiré, sentándome a su lado —. Si te sirve de consuelo, esa fue la última entrevista para hoy.

—Excelente. No quiero nada más que ir a casa, ducharme y colisionar en mi cama. Prefiero estar tratando con pacientes que estos candidatos imbéciles para los cargos de médico tratante — suspiró.

—A pesar de que esa fue la última entrevista, tenemos que hablar de ellos. ¿Alguno de ellos tiene la posibilidad de que otra entrevista? — Le pregunté, hojeando mi bloc de papel lleno de notas sobre las seis personas que entrevistamos hoy. Dos de ellos eran sin duda buenos. Los otros cuatro, entre ellos la Dra. Ferguson, ni siquiera estaban en mi radar.

—El primero de ellos, el Dr. Singh, me gustó. Su hoja de vida era bastante impresionante — Garrett respondió, mirando a sus propias notas —. Además, está certificado por la junta en pediatría. Sería bueno tener un médico para todos los niños que vienen por aquí.

—Estoy de acuerdo. ¿Qué tal la Dra. Vanderwulf? — Cuestioné —. Puede que ella acabe de terminar su residencia pero sus cartas de recomendación son brillantes y su entrevista fue la más profesional de todos ellos.

—Me gustó, también. Ella es un poco verde y donde tuvo su residencia me preocupa. Peoria no es muy urbano y probablemente no tuvo que hacer frente a algunas de la mierda que vemos, día tras día — dijo Garrett.

—¿Crees que puede ser moldeada? — le pregunté, poniendo los pies sobre la mesita de café frente al sofá.

—Los huesos están ahí — respondió Garrett —. Creo que ella se adaptará bastante bien. Así que, con los pulgares para arriba para el Dr. Singh y la Dra. Vanderwulf.

—Sip. Ahora, ¿quieres llamarlos y llamo a las otras personas?

—Por favor, Edward. Tengo la sospecha de que la Doctora Ferguson lo desea, puedes reunirte con ella para algo de sexo de condolencia porque ella no consiguió el trabajo — Garrett se encogió —. Prefiero ser el portador de las buenas noticias.

—Marica — resoplé.

—¿Qué? Tú serás el policía malo. Soy buen policía — se rió —. El personal sabrá que tiene que venir a mí cuando tú digas que no.

—Garrett — me reí —. No somos padres con el personal, tarado.

—Lo sé — dijo —. A veces, me siento de ese modo. De todas formas, voy a ir a mi oficina y hacer estas llamadas telefónicas. Mañana estoy libre, pero estoy de nuevo pasado mañana. ¿Cuándo se muda tu chica, oficialmente?

—Este fin de semana. Estamos poniendo sus muebles en el almacén hasta que podamos conseguir un lugar más grande — le contesté — ¿Cuándo es tu fiesta?

—Dentro de dos semanas. Justo antes de que partas para Hawaii con cierta enfermera sexy — Garrett sonrió —. Ella es tan buena para ti, Edward. Nunca fuiste así con Tanya.

—¿Así como? — Le pregunté, arqueando una ceja.

—Bobo y enamorado — respondió Garrett —. Con Tanya, siempre era tan forzada y formal. Con Bella, te estoy viendo. No el marido de Tanya o ese destacado amigo de la escuela de medicina. Siempre me has caído bien, Edward, pero ahora, me caes mucho mejor a causa de Bella.

—Ella me hace querer ser un mejor hombre — murmuré —. Pensé que Tan era el amor de mi vida y sé que no era el caso. Bella lo es. Ella es mi razón de ser en esta tierra. La amo más de lo que podía imaginar y no puedo esperar hasta proponerle matrimonio.

—Hawaii podría ser el lugar perfecto — Garrett sugirió, meneando las cejas.

—Nah... Ella esperaría eso. Estoy pensando que tal vez para su cumpleaños o en el aniversario de nuestra primera cita — le dije —. Pero, basta de mí. ¿Qué pasa contigo y cierta enfermera? ¿Cómo van las cosas con Alice?

Garrett se ruborizó y agachó la cabeza —. Bueno — dijo, nerviosamente tirando de la corbata —. Ella realmente es explosiva.

—¿Y?

—Estamos tomando las cosas con calma — resopló —. Hemos salido un par de veces, pero no quiero caer en una relación física con ella muy rápido. Además, ella ha sido herida profundamente por tu hermano. Jesús, ¿qué le hizo Jasper a esta pobre chica?

—Jasper odia a Bella. Él no puede ver más allá de su peso — suspiré.

—¿Qué peso? Bella es hermosa — respondió Garrett, arqueando una ceja.

—Bella ha perdido una gran cantidad de peso desde que la conocí. Ella está abajo cerca de trece kilos — le dije.

—No hiciste que perdiera peso, ¿lo hiciste? — Garrett gruñó, mirándome. Él, obviamente, pensaba que obligué a Bella a perder los kilos de más. Su lealtad a su hermana pequeña brillaba a través de su mirada.

—¿¡Qué!? ¡No! Lo hizo porque quería estar más saludable — le expliqué —. Yo la quise, incluso cuando estaba más pesada. Creo personalmente que esas quejicas flacas son un asco. Es como salir con un chico preadolescente, sin los penes.

—Más te vale, voy a llamar al Dr. Singh y a la Dra. Vanderwulf — Garrett se echó a reír —. Ese es un elemento visual que no necesitaba imaginar — él negó con la cabeza mientras salía de mi oficina y cerraba la puerta sin hacer ruido. Con un bufido, regresé a mi escritorio. Me arrastré a través de las hojas de vida que efectivamente dijimos "no" y agarré sus números de teléfono. Llamé a cada uno de los cuatro candidatos que no cumplían con nuestras normas, dije gracias, pero no gracias. La Dra. Ferguson fue la más angustiada y me pidió otra oportunidad. Le expliqué que el coqueteo durante una entrevista no era la mejor manera de conseguir un trabajo. Estaba confundida y dijo que ella no coqueteaba. Le expliqué además que la Dra. McGovern no estaría de acuerdo. Ella resopló, colgándome el teléfono.

Llamé a la siguiente serie de candidatos, comprobando sus tiempos de entrevista, pasado mañana. Yo tenía la esperanza de que estas entrevistas serían mejores que las que tuvimos hoy. El Dr. Singh y la Dra. Vanderwulf eran candidatos calificados, pero no fueron muy dinámicos en las entrevistas. Ya lo veremos.

Arrastré a mi cansado cuerpo a casa a las diez de la noche. Bella se estaba quedando en su apartamento para que pudiera terminar de empacar todas sus cosas para la gran mudanza de este próximo fin de semana, unos días de distancia. Pasé algún tiempo reorganizando mi armario para que Bella pudiera poner su ropa. Entonces, me dirigí a mi oficina y navegué los sitios web de bienes raíces para los nuevos listados de una casa para mí y mi chica. Encontré un par de anuncios de las casas que más me gustaron. ¿A Bella le gustarán es la pregunta? Los puse como favoritos y desconecté mi computadora.

Estaba acostándome en mi cama cuando mi teléfono celular sonó en el bolsillo de mis pantalones. Era Bella y yo ansiosamente contesté. — Hola, amor — ronroneé en el teléfono.

—Hola, cariño — dijo ella, su voz sonaba triste.

—¿Qué pasa, dulce niña? — Le pregunté, al oír el desánimo en su voz.

—Sólo estoy triste porque Ang y yo ya no vamos a vivir juntas desde el fin de semana. Quiero decir, estoy entusiasmada con el nuevo compañero que estoy consiguiendo — ella se rió.

—¿Quién podría ser? — Le pregunté mientras me dejaba caer en mi cama.

—Garrett — ella soltó una carcajada.

—Estás histérica, Swan — dije inexpresivo.

—Lo siento — se rió —. Estoy encantado de mudarme contigo, pero Angela es mi mejor amiga además de ti. Va a ser raro el domingo despertar y no hablar con ella, ¿sabes?

—No es como si te mudaras fuera del estado, Bella. Ella se está mudando con Ben a Wrigleyville y tú vas vivir conmigo. Vas a seguir viéndola en el trabajo — le dije.

—Lo sé — suspiró —. Es sólo que realmente me golpea ahora. Nuestro apartamento está prácticamente empacado a excepción de las necesidades básicas. Tengo trabajo mañana y el viernes, luego el sábado Emmett y Garrett van a venir con sus camionetas para cargar mi dormitorio y ponerlo en el almacén. El resto de mis cosas va a estar en tu lugar.

—Nuestro lugar — corregí —. Ya no se trata sólo de mi casa. Es tuya, también, Bella — lo que no sabía ella es que tenía su nombre añadido a la escritura de la casa cuando dijo que iba a vivir conmigo yo estaba listo para hacer cualquier cambio si no podíamos encontrar una casa que a ambos nos gustara. Yo quería que ella se sintiera como en casa y cómoda en nuestro hogar.

—Me tomará un tiempo sentir que es mío. Quiero decir, todavía me siento como un invitado en mi casa a veces. Casi todas las cosas de aquí son de Angela, con la excepción de mi dormitorio y las cosas del baño.

—Bueno, en breve, estarás aquí y puedes hacer cualquier cambio que desees a nuestra casa. Odias el dormitorio, lo cambiaremos. Puedes si quieres pintar la cocina de verde neón, lo haremos. Esta es tu casa tanto como mía.

—Tu pagaste por ella Edward — regañó.

Pero tu nombre está en la escritura amor —. Sea como sea es nuestra casa. ¿Entiendes? — pregunté enarcando una ceja, sabiendo bien que ella no podía verme.

—Sí, sí — se quejó —. ¿Cómo fueron las entrevistas de hoy?

—Garrett odia ser un administrador — me reí —. Honestamente, en días como hoy, yo también lo odié, no fui a la escuela de medicina para entrevistar médicos mediocres imitadores. Encontramos dos médicos que se ve que son buenos. Los otros cuatro eran lamentables y hasta tuve que dar consejos a candidatos sobre la forma de entrevistar. No coquetear con el entrevistador.

—¿Alguien estaba coqueteando contigo? — Gruñó Bella.

—No conmigo. Con Garrett — me reí.

—Apuesto a que él amó la atención — dijo Bella con sequedad.

—En realidad no — me reí —. De todos modos, tenemos ocho entrevistas más en un par de días, entonces la segunda ronda de entrevistas. Estaré muy feliz una vez que estos puestos estén ocupados, así puedo volver a mis deberes regulares de ser médico y toda esa mierda.

—Edward, eres un médico increíble y un administrador muy justo, estricto. Tú y Eleazar hacían un gran equipo — dijo ella sinceramente. Ella guardó silencio por un momento.

—Bella, ¿está todo bien?

—Más o menos. He estado pensando — dijo.

—¿Sobre qué?

—Bueno, Garrett mencionó algo cuando yo tuve mi mini-avería el Cuatro de Julio sobre la escuela de medicina — comenzó.

—¿Quieres ir a la escuela de medicina? — le pregunté, secretamente complacido por su revelación.

—No necesariamente a la escuela de medicina, pero tal vez conseguir mis Masters y convertirme en una enfermera profesional. Sería bueno para la sala de emergencias tener a alguien que pudiera revisar las lesiones y condiciones menos severas, pero aun así ser capaz de escribir las recetas — ella divagaba.

—Eso suena maravilloso, cariño. Sin embargo, tengo que preguntar, ¿por qué no la escuela de medicina? — presiona.

—Tengo treinta, Edward. Para el tiempo que termine, voy a tener cuarenta. Yo preferiría ser capaz de pasar tiempo contigo y nuestra familia, si Dios es lo suficientemente amable para darnos eso, luego pasar tiempo en la escuela, completar mi residencia — explicó —. Esto es sólo una charla en este momento, Edward. Yo sólo pensé sobre esto.

—Me alegro de que estés pensando en eso, Bella. Decidas lo que decidas, yo estoy aquí para ti. Quiero apoyarte en cualquier decisión que tomes, dulce niña — le dije, acurrucándome en mi lado, frotando suavemente su lado de la cama.

—Gracias, cariño — murmuró. Ella bostezó y se rió en voz baja —. Estoy agotada, Edward. Sólo quería hablar contigo, ya que no lo hice durante todo el día.

—Me alegro de que hayas llamado, dulce niña — sonreí —. Pero, tienes un turno mañana temprano.

—Sí — ella bostezó —. Trabajas mañana, ¿no?

—Tengo algunas reuniones en la mañana y luego estoy programado en la sala de emergencias desde el mediodía hasta las siete — le contesté.

—Bien. Te amo, Edward — murmuró adormilada —. Sólo un par de días más hasta que me tengas viviendo contigo de forma permanente.

—No puedo esperar — sonreí, poniendo mi cabeza en la almohada —. Te amo, mucho, dulce niña. Te veré mañana.

—Adiós, cariño — ronroneó antes de hacer clic para apagar el teléfono. Colgué y suspiré. Antes de darme cuenta, el sueño me reclamó y yo estaba ligero, enroscado alrededor de la almohada de Bella.

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Los dos días siguientes volaron pasando como un borrón. Las reuniones fueron tediosas y aburridas, hablando del déficit presupuestario y el escándalo de la droga en la sala de emergencias. El consejo estaba en el proceso de escritura de una nueva política de distribución de medicamentos para todas las nuevas contrataciones, más pruebas de drogas al azar. Estaba listo para estrangular a Jacob, Crowley, Newton y Jessica. Ellos hicieron esto y lo arruinaron para todos nosotros, que hicimos la elección correcta.

Las entrevistas que se realizaron el viernes fueron ligeramente mejores que las del miércoles. De las ocho personas con las que hablamos Garrett y yo, cuatro de ellos habían recibido preparación para lo que queríamos. Establecimos una segunda entrevista con ellos para la siguiente semana con la esperanza de hacer nuestra decisión final antes de que me fuera de vacaciones con mi chica.

Después de mi turno el viernes, fui a casa de Bella y la ayudé con cualquier embalaje de última hora. Cuando entré en el apartamento, me sorprendió lo vacío que estaba sin sus toques personales en las paredes y en todas partes. Angela se contoneaba hasta mí y me tendió la mano —. La llave, ¿por favor?

—Jesús, Angela. ¿Tan franca? — Solté un bufido. Quité la llave de mi llavero y se la di.

—Sólo estoy recogiendo todas las llaves de repuesto. Tengo que conseguir la de mi antigua compañera de piso, también — ella suspiró —. Esa es una conversación que no estoy deseando que llegue.

—¿No te llevas bien con ella?

—En realidad no. Nosotros compartíamos el apartamento porque el dinero era escaso — Angela se encogió de hombros —. De todos modos, ¿A qué hora estarán aquí Emmett y Garrett mañana?

—No estoy seguro. Bella debe saber — le dije —. ¿Está aquí?

—Nos quedamos sin cinta y se fue a la tienda a comprar otros rollos — respondió Angela —. Estamos pidiendo comida china para la cena. Simplemente escribe lo que quieras en esa hoja de papel, ¿de acuerdo? Voy a tratar de atacar a mi armario. Tengo demasiados pares de zapatos, muchos de los cuales no se ajustan a mis gordos pies. Putos espermatozoides súper atómicos—. Ella se contoneaba de nuevo hacia su habitación. Rápidamente anoté mi pedido para la cena y lo coloqué, poniendo mi tarjeta de crédito debajo, así las chica no tendrán que preocuparse de pagar por ello.

Entré en la habitación de Bella, encontrándolo carente de todo lo que era ella. Lo único que mostraba algo de su personalidad eran las sábanas de su cama. Sus estantes estaban vacíos. Cajas se apilaban cerca de la ventana, marcados en su caligrafía femenina: libros, artículos de baño, zapatos, discos, fotos y revistas. Me senté en la cama y me di cuenta de que había una foto sin empacar. Éramos Bella y yo, completamente ajenos a la cámara y mirándonos completamente enamorados. Sus ojos estaban fijos en mí mientras yo sujetaba su cara entre las manos. La cogí y sonreí a la pareja de pie en la foto. Mi corazón estalló de amor por la mujer que yo sabía que iba a compartir mi vida.

—Hey — dijo Bella mientras entraba en su habitación. Ella todavía estaba en su bata del trabajo —. ¿Cuándo llegaste?

—Hace diez minutos — le dije mientras abría mis brazos para ella. Se acercó a mí, acariciando mi abrazo. Yo acaricié su cabello con mi nariz, besando la coronilla de su cabeza —. ¿Cómo estás, cariño?

—Estoy bien. Un poco cansada. Hoy no fue agradable en la sala de emergencias — se quejó.

—Lo sé. Garrett tuvo que ir a echar una mano durante unas horas mientras yo hacía las entrevistas solo — le dije —. ¿Qué pasó?

—Sólo una tormenta de mierda de pequeños casos. Teníamos como diez casos que requirieron suturas, quince huesos rotos, una pareja sin hogar que necesitaba un poco de ayuda a causa de un golpe de calor, por no mencionar que Betsy hundiendo sus garras en la parte trasera de Garrett y algunos accidentes de tráfico de menor importancia — suspiró.

—Así que, por eso Garrett levantaba el trasero cuando regresó a las entrevistas — me reí.

—Oh, sí. Betsy hizo lo suyo. ¡Entré mientras agarraba más que un puñado! Garrett chilló como una chica, dándole una mirada de shock total —Bella se rió —. Él terminó su tratamiento y dijo que tenía que regresar a las entrevistas. Prácticamente corrió por el pasillo hacia su oficina, frotándose la nalga izquierda.

—Es por eso que él se sentó sobre una almohada — grité —. Dios, me encanta Garrett pero es muy chillón.

—¿Necesito recordarte que hiciste exactamente lo mismo? — preguntó Bella, picando mis costillas.

—Ella me pellizcó las dos nalgas — discutí. Mi teléfono sonó y era un número que no reconocí — Cullen.

—Entrega para el apartamento 507 — dijo una voz con fuerte acento — Pollo frito arroz…

—Bien, lo tengo. Estaré abajo — le dije. Colgué y le besé los labios de Bella — La comida está aquí.

—El dinero — dijo mientras se levantaba de un salto, cogiendo su bolso.

—Ya lo tengo, dulce niña — sonreí mientras salía de su habitación. Ella correteó y metió algo en el bolsillo trasero de mis vaqueros —. ¿Qué hiciste?

—Propina — ronroneó, mordisqueando mi oreja antes de dirigirse a la cocina.

—Sólo querías manosear mi culo, ¿no es así? — Yo reí.

—No necesitaba poner dinero en el bolsillo para hacer eso, Edward — ella se rió. Rodé los ojos y bajé las escaleras. Un hombre asiático estaba de pie, sosteniendo la bolsa de comida. Le entregué la propina que Bella puso en mi bolsillo antes de subir las escaleras con la bolsa de la comida. De vuelta en el apartamento, dos botellas de cerveza y una botella de cerveza de raíz estaban en la mesa de cóctel en la sala de estar. Angela estaba en el sofá, mientras que Bella estaba correteando en la cocina.

—¿Recordaron la salsa de soya extra? — Preguntó Angela.

—Hay toda una bolsa de salsa de soya, Ang — yo reí, lanzándosela —. Fui muy explícito cuando puse la orden.

—De acuerdo, bien. Yo no quiero ir y patear sus culos — dijo ella, colocando su mano sobre su vientre. Bella volvió a entrar en la sala de estar con varios tazones y utensilios de plástico. Se sentó en el suelo, repartiendo la comida —. ¿Está todo lo que pedimos, Bells?

—Más o menos — dijo —. Se olvidaron del arroz blanco, pero no es gran cosa.

—Ellos siempre se las arreglan para olvidar algo — Angela se quejó —. ¡En primer lugar mi salsa de soya y entonces es el maldito arroz!

—Pedí arroz frito con cerdo. Podemos compartir — le dije mientras ponía mi contenedor en el centro de la mesa. Angela robó el recipiente y vertió la mayoría en su tazón. Ella lo puso de golpe en la mesa, echándose la comida en la boca.

—Wow, Ang — Bella dijo mientras miraba a su amiga —. ¿Cuándo fue la última vez que comiste?

—Hace una hora — Angela respondió, enviando su arroz volando a través de la mesa.

—Dilo pero sin salpicar, Angela — me reí, limpiando mi camisa. Ella me calmó y siguió inhalando su comida —. Lento, Ang. Tendrás indigestión y eso no es bueno para ti o tu hijo esperma súper atómico.

—Dios debes pensar que soy un puerquito — dijo ella, poniendo el cuenco sobre la mesa. Sus ojos se llenaron de lágrimas y comenzó a sollozar —. ¡Voy a llenarme de grasa y seré indeseable! ¡Ben va a romper conmigo!

Bella y yo compartimos una mirada. Sus ojos estaban muy abiertos por la sorpresa mientras yo estaba entrando en pánico por la muy emocional y hormonal, Angela sentada en el sofá. Bella trepó en el sofá, poniendo sus brazos alrededor de su amiga —. Angela, Ben te ama inmensamente. Y tú no estás gorda. Estás embarazada. Gran diferencia — dijo ella, quitando el cabello del rostro de su amiga.

—¿Qué pasa si no puedo perder el peso después de que nazca el bebé atómico? — Angela sollozó, limpiándose la nariz con la mano. Ella hizo una mueca al ver el moco en su palma, limpiándolo en mi camisa.

—Gracias, Ang. Puedo sentir el amor — le dije secamente, tirando de mi camisa.

—Eras tú o el sofá. Tu camiseta es más lavable que mi sofá — dijo —. En serio, sin embargo. ¿Qué pasa si no puedo perder el peso, Bells?

—Angela, si yo puedo bajar de peso, tú también puedes — dijo Bella mientras entrelazaba sus dedos con los de su amiga —. No te preocupes por eso ahora. Sólo debes centrarte en ir a vivir con Ben, mantener al bebé atómico seguro hasta que él o ella nazca y sea feliz — Bella cogió el tazón y se lo entregó a Angela—. ¿Está bien?

—Sí — dijo, dando a Bella una sonrisa llorosa —. Lo siento por perderlo — Angela me dio un ceño fruncido, erizando mi pelo —. Mis hormonas me están haciendo perder el control.

—Está bien, Angela — le dije —. Sólo recuerda a quién le echaste tus mocos cuando le pongas el nombre a tu hijo.

—Estoy teniendo una niña, Edward. Nombrarla así no suena demasiado caliente. Edwina no es un nombre muy popular. No quiero que mi hija sea torturada — Angela resopló. Terminó su comida y lanzó su cuerpo embarazado del sofá —. Deja los platos. Yo los lavaré. Voy a hacer frente a mi baño, mientras ustedes terminan. ¿Cuánto te debo de la cena?

—Nada, Angela — le dije desde mi lugar en el suelo —. Sólo hornea a la bebé atómica.

—Espera, Ang. Las galletas de la fortuna — dijo Bella mientras le lanzaba una galleta —. Léelo.

Angela abrió la galleta y sacó el pedazo de papel —. Cada salida es una entrada para nuevas experiencias… en la cama — Angela soltó una risita —. Creo que eso de las galletas de la fortuna es una manera de decir que, ¿debería tratar el sexo anal?

—Ewwww — gruñí.

—Lee la tuya Edward — dijo Angela.

Tomé la galleta de la mesa, rompiéndola para abrirla —. Cuando exprimes una naranja, sale jugo de naranja. Eso es lo que hay dentro — lo leí enarcando una ceja —. Eso es poco convincente.

—Y la broma de "en la cama" en realidad no funciona — dijo Angela —. Tu turno Bells.

—Hacer o no hacer. No hay ninguna prueba — dijo Bella rotundamente —. Al parecer, mi galleta de la fortuna estaba canalizando a Yoda.

—Quiero un reembolso. Estas galletas de la fortuna son estúpidas — Angela rió. Ella mordió la galleta y caminó contoneándose de vuelta a su cuarto de baño. Bella y yo terminamos nuestras comidas. A pesar de la insistencia de Angela de que ella iba a lavar los platos, Bella y yo hicimos un trabajo rápido con los recipientes de plástico y la basura. Pasamos el resto de la noche empacando las cosas de Angela y otras cosas de Bella. Nos fuimos a la cama temprano ya que Emmett y Garrett venían a las ocho para cargar sus cosas.

Ahora, nos fuimos a la cama temprano. Eso no significaba que nos fuimos a dormir. Hicimos el amor en la cama y la habitación en la que finalmente se dio cuenta de su libertad. Acaricié a mi chica con todo mi corazón, llenándola de besos, amor y devoción. Al entrar en su cálido cuerpo, pronuncié mi promesa y el voto de estar con ella siempre, hasta mi último aliento.

A la mañana siguiente, Bella se levantó temprano. Ella había ido a una panadería local, recogiendo un montón de donas, café, pasteles y otras golosinas para los chicos ayudando con su traslado a mi casa. Mis dedos se movían hacia una dona rellena de crema cuando Bella golpeó mi mano —. Dedos fuera Cullen. Esos son para Garrett y Emmett. Que van a llevar mis cosas.

—Yo también — hice un puchero —. ¿Crees que esas estanterías se van a llenar solos? Garrett se va a quejar si tiene que hacer el trabajo manual.

—Puedes tener una dona después de Emmett y Garrett — dijo, picando mi barriga —. Ah, y Rose también viene. Ella dice que quiere cuidar la casa porque ella sabe que sólo estaremos allí temporalmente.

—He estado poniendo como favoritos casas que podrían funcionar para nosotros — le dije, besando sus labios —. Una vez que te instales, podemos tener una cita con mi computadora y encontrar una que te guste.

—¿Primero déjame mudarme si? — se rió. Asentí y enredé mis brazos alrededor de su cuerpo. La sostuve cerca de mí hasta que el teléfono sonó. Eran Emmett y Garrett. Bella los dejó entrar y abrió la puerta del apartamento.

Unos momentos después Emmett gritó —. ¡Que empiece la fiesta!

—Emmett, baja la voz — Angela gruñó acariciando su vientre —. Tengo vecinos. Vecinos cascarrabias.

—¿Alguien entró en el lugar del acosador? — preguntó Emmett.

—Sí — respondió Bella —. Una pareja de ancianos que se queja de todo. Los vecinos son demasiado ruidosos, la calefacción es demasiado caliente, el aire muy frío, hay un perro ladrando, pueden oler pis de gato... ¡ugh! La lista de quejas es interminable.

—Suena agradable — Garrett resopló.

—Hay rosquillas y pasteles si quieren — dijo Bella indicando a las dos grandes cajas en el mostrador —. También café.

Emmett y Garrett sonrieron antes de empujarse el uno al otro para obtener una donut. Rodé los ojos y reí —. Al igual que niños grandes.

—Oh, por favor. Como si tú no hubieras tratado de robar una dona — Bella dijo en broma, dándome un codazo en las costillas. Me sonrojé antes de soplarle un beso en su cuello. Bella gritó y me lanzó una mirada dura.

—Dios, ustedes dos son realmente nauseabundos — dijo Garrett con la boca llena —. ¡Pero, los amo a los dos!

—De todos modos, Garrett y yo llegamos con un plan de ataque. Las cajas se van a ir en su lujosa Range Rover y yo llevaré los muebles en mi camioneta. Rose estará a su casa, reorganizando tu armario para que Bella puede poner su ropa dentro.

—Mi hermana va a tirar algo de mi ropa — gruñí, entrecerrando los ojos.

—¿Qué quieres decir? — Angela preguntó mientras se atragantaba su tercer dona.

—Tengo camisas y pantalones que he tenido durante varias, um, décadas, que yo no quiero eliminar. Estoy decidido a caber en ellos — le contesté, pasando mi mano por el pelo.

—Todavía tienes tus camisas de cuando estabas en la escuela secundaria — Garrett se echó a reír —. Déjame adivinar, tú eras una ramita y estabas pequeño — me sonrojé y fulminé con la mirada a mi amigo —. Edward, mi hermano, tú nunca, nunca cabrás en esas camisas de nuevo. Pasaste por la pubertad. Eres un hombre y es triste decirlo, tienes un poco de barriga.

—No es cierto — Bella gruñó, poniendo sus manos en sus caderas.

—Bien, bien. No tienes barriga, pero no cabes en esas camisetas, mi amigo. Córtalas y utilízalas como trapos de polvo — dijo Garrett —. ¿Dónde están tus cosas, Bells? Quiero empezar a cargar mi coche.

—Por aquí, Garrett — dijo mientras lo llevaba a su dormitorio. Yo robé unas cuantas rosquillas antes de ir a la habitación de Bella. Con tres hombres capaces, todo fue desmantelado y llevado a los autos en una hora. Rose había enviado mensajes de texto, diciendo que había limpiado dos tercios de mi armario para la ropa de Bella. ¿Cuánto habrá tirado mi hermanita? Una vez que terminamos, Angela y Bella pasaron casi una media hora llorando y abrazándose. Bueno, Angela hizo la mayor parte del llanto pero sí se abrazaron.

Angela se mudaba la próxima semana. Su familia y Ben estaban disponibles entonces para trasladarla al apartamento de Ben. Así que, Bella se sentía culpable dejando a su compañera en un apartamento grande ella sola durante una semana. Angela dijo que Ben se iba a quedar con ella y la ayudaría a empacar. Eso aplacó a Bella ligeramente, pero la culpa aún estaba allí.

La primera parada fue en el almacén que utiliza mi madre para sus clientes. Nos dieron una buena oferta por un espacio para los muebles de Bella. Pusimos todos sus muebles dentro del complejo de almacenamiento y nos fuimos a mi casa. Rose estaba esperando por nosotros, tirando de Bella hacia la casa antes de que el coche se detuviera.

—¿Qué? ¿No hay amor para mí? — Preguntó Emmett, frunciendo el ceño ligeramente.

—Lo siento, Em — Rose soltó una risita, danzando hacia sus brazos. Con una sonrisa, ella besó sus labios suavemente. Él la acercó más murmurando en su oído. Rose tomó su rostro entre sus manos, besándolo una vez más antes de correr de regreso con Bella. Ellas entraron a la casa, dejándonos a los chicos desempacar. Hicimos un trabajo rápido cargando las cajas, maletas y libreros dentro de la casa. Fui a mi habitación… espera, la habitación de Bella y mía. Vi la destrucción que mi hermana había hecho.

—¡ROSALIE! — Rugí — ¿Qué demonios hiciste?

—Edward, tu gusto en ropa es tristemente deficiente — dijo ella mientras se paseaba por mi closet —. Toda la ropa que está en la cama es muy pequeña y francamente muy vieja. Esa ropa va a ser reciclada. La que está en el piso es sólo basura y va a ser botada. Finalmente la ropa que está en la habitación de invitados va a ser donada a la Caridad.

Entrecerré los ojos y volé a la habitación de invitados. Varios de mis trajes más bonitos estaban en la cama junto con corbatas y camisas de vestir. Gruñí cuando vi mi traje de Armani que llevaba para pedirle a Bella que viviera conmigo. Lo tomé de la cama y lo puse de nuevo en el armario —. Estoy acabado por lo que has hecho, Rosalie Lillian Cullen. Casi regalaste el traje que llevaba cuando le pregunté a Bella que se mudara conmigo — gruñí.

—Lo siento — dijo ella —. Es de varios años de edad.

—¡Es Armani! En realidad, no pasan de moda — le dije, arqueando una ceja sobre mis lentes.

—Rose, lo que hiciste fue útil para mí en la adaptación de mi ropa, pero debiste haber consultado primero a Edward — dijo Bella mientras salía del armario —. A pesar de que algunas de las prendas sobre la cama son bastante anticuadas, Edward — se acercó a la cama y sacó una camisa a cuadros que llevaba en la escuela secundaria —. El grunge estuvo de moda en los años noventa. Basada en la marca, esto es de esa fecha.

—Recuerdos — hice un puchero, deslizando la camisa de su mano —. Yo... yo... compré mi primera guitarra llevando esta camisa.

—Mientes. No sabes tocar la guitarra — Rose resopló —. Se irá, Edward. Sí, vivías en Seattle. Sí, que te gustaba la música grunge. Pero, eres un médico de éxito ahora. Esto — ella colgaba la camisa en mí cara — no grita médico de éxito. Grita vago. ¡No eres un vago!

—Ella tiene razón, Edward.

—¡EDWARD! ¿DÓNDE ESTÁ TU CERVEZA? — Gritó Emmett —. Realizamos el trabajo manual. ¡Ahora, queremos beber tonto!

—Ve. Voy a arreglar esto — dijo Bella, haciendo un gesto hacia el desorden en nuestra habitación —. Creo que sé lo que quieres conservar — asentí con la cabeza, besando a mi chica antes de ir abajo. Garrett y Emmett estaban en la sala de TV, sin zapatos y cervezas en la mano, mirando a los Cubs en mi pantalla plana.

—Pónganse cómodos — dije sin expresión.

—Impresionante — dijo Garrett —. ¿Puedes hacer algo de comida? ¿Filete, tal vez? ¿Tal vez algunas papas al horno? — Él bebió su cerveza —. ¡Mármol de mierda! ¡Lanza un maldito strike!, ¡Imbécil!

Sonreí y me fui a mi despensa, agarrando una bolsa de papas fritas. Apoyado en mi nevera, me tomé un frasco de salsa y se los arrojé a Garrett —. Disfruta — me reí.

—¿Ni siquiera lo vas a abrir?

—Tienes dos manos — me reí —. Tengo que ayudar a mi chica a desempacar mientras ustedes dos vagos beben mi cerveza y comen mis papas fritas y salsa de lujo de Whole Foods*. ¡Ese frasco es una mierda cara! — Me giré, en dirección al piso de arriba para ayudar a Bella y a Rose. Organizamos mi armario, poniendo la mayoría de la ropa en la habitación de invitados. Después, las chicas bajaron y decidieron cocinar la cena para nosotros los chicos. Poco después de la cena de hamburguesas y ensalada de pasta, Garrett se fue. Tenía una cita con Alice, que tuvo que trabajar hoy. Iban a algún club de comedia.

Emmett y Rose ayudaron a Bella a poner sus libros en las estanterías que fijamos en la sala de música. También traje mi laptop para que Bella pudiera mirar las casas que yo había escogido. Ella y Rose las vieron, alegando lo lujosas que estaban. Después de unas horas, Rose y Emmett se fueron. Bella aún estaba mirando mi computadora, buscando casas.

—Estás muy callada, dulce niña — le dije mientras me dejaba caer a su lado.

—Han pasado muchas cosas hoy bebé — dijo ella, poniendo la computadora portátil en la mesa de centro —. Estamos oficialmente viviendo juntos y en busca de una nueva casa.

—¿Has visto algo te gustara? — Le pregunté, sobresaliendo la barbilla en la computadora.

—Son todas preciosas, Edward.

—¿Pero...? — Bromeé, tirando de ella cerca de mí.

—Son tan grandes. Por no hablar de lo caro — regañó, mirándome con grandes ojos castaños —. Además, todas son en la ciudad. ¿Te quieres quedar aquí o mudarte a los suburbios? Las escuelas en los suburbios son mucho mejores que las Escuelas Públicas de Chicago. Ninguno de nosotros es religioso y bien, no quiero enviar a nuestros hijos a una escuela religiosa privada, si ni siquiera practicamos la religión.

¿Hijos? ¿Con Bella? ¡Sí y por favor! ¡Me apunto!

—Bien, podemos mirar en los suburbios — le dije.

—¿Puedo mirar? — Preguntó ella, levantando el equipo —. ¿Por favor?

—Claro, amor — le contesté, besando su cabeza. Ella se rió y comenzó a buscar en línea por la casa de nuestros sueños.

xx APFL xx

Iba manejando a casa después de un día estresante en la sala de Emergencias y un trabajo duro en el gimnasio. Estaba sudoroso y malhumorado. Todo lo que quería hacer era dormir, preferentemente con Bella; pero ella estaba en el trabajo. Cubriendo a una deteriorada y muy enferma Angela. Ella se mudó con Ben y todo era perfecto hasta que agarró una gripe de verano. Ella estaba en casa con temperatura alta, estornudos, dolor de cabeza y una maravillosa disposición.

Ben temía por su vida.

De todos modos, ya que Angela estaba enferma Bella fue llamada y me vi obligado a quedarme en casa. Solo. Después de la noche de mierda que tuve. Así que decidí darle una paliza al pobre saco de boxeo desprevenido. Yo estaba agotado pero no tenía ganas de hacerle daño a nadie. Eso fue hasta que llegué a mi casa y vi el golpeado Subaru de mi hermano parado frente a mi casa. Yo no estaba muuuuy de humor para su marca de mierda. Estaba casi tentado a dar la vuelta y conducir de vuelta al hospital. Podría dormir en mi oficina hasta mi próximo turno.

Desafortunadamente, él vio mi auto y salió de un salto del Subaru. Se veía mal. Su cabello lucía más largo de lo normal y fibroso. Su rostro estaba cubierto de una larga y desagradable barba y se veía tan triste. Me estacioné en la calle y caminé hacia él —. Hola Jasper — dije mirándolo cuidadosamente.

—Hola Edward — dijo él, su voz era baja —. Podemos, um ¿Hablar?

—Si se trata de menospreciar a Bella, entonces, no — le dije con firmeza.

—No, no es eso — dijo, mirándome —. ¿Por favor?

—Está bien — le contesté, señalando a la puerta principal. Él se escabulló detrás de mí y no parecía sorprendido al ver las pertenencias de Bella se combinaban con las mías —. ¿Quieres un café? Necesito un poco desde que acabo de salir de un turno de noche en el infierno.

—Claro — dijo Jasper y él me siguió hasta la cocina. Se sentó en uno de los taburetes, mirando alrededor de la habitación. Había diferencias sutiles: un ramo de flores sobre el mostrador, manteles en la mesa de la cocina que fue reemplazada después de mi último encuentro con Jasper, fruta fresca en un bol, toallas decorativas en la estufa y una nota de amor de Bella en la pizarra blanca.

Perdón por no estar libre hoy contigo amor. ¡Regresaré a casa a las cinco! Saqué pollo por si quieres prepararlo para la cena. ¡Te amo demasiado! Descansa un poco y te veo cuando regrese a casa. Con amor B xx

—¿Ella se mudó? — preguntó.

—Sip. Hace dos semana — respondí mientras servía el café —. Angela, su compañera de apartamento está embarazada y se mudó con su novio Ben. De todas formas su contrato terminaba en julio. Así que le pedía a Bella que se viniera a vivir conmigo.

—Eso es genial — dijo dándome una sonrisa de anhelo —. ¿Cuándo le vas a proponer matrimonio?

—No lo sé — respondí —. Pronto. Probablemente antes de fin de año. Estaba pensando hacerlo en su cumpleaños. No lo sé — miré a mi hermano y estaba jugando distraídamente con un hilo suelto de su manga —. Está bien, ¿quién eres tú y qué has hecho con Jasper? Eres como un impostor o algo.

—No soy un impostor — resopló —. Sólo que he pensado mucho — pasó sus dedos por su fibroso cabello —. He sido horrible, Edward. Contigo. Con Bella. Con todos. Actuaba como un niño mimado, tratando de hacer todo sobre mí — parpadeé hacia él, en silencio acordando en todo lo que él había dicho. Dejó escapar un suspiro tembloroso, mirando hacia mí. Sus ojos verdes estaban cansados y tristes —. No se trata de mí. Ya no más. Debido a mi mente cerrada, perdí casi todo: Alice, mi relación contigo y Rosie, y mi felicidad.

—¿Qué vas a hacer al respecto? — Le pregunté, sin saber a dónde iba con esto.

—Bueno, primero que nada, vine aquí, rogando tu perdón — dijo simplemente —. Lo siento mucho por ser un idiota. Sé que las palabras no significan nada para ti, pero tenía que decirlas. También tengo que decirle a Bella. Yo fui tan odioso con ella y ella no lo merecía.

—No. Ella no lo merecía — dije mientras me servía una taza de café. Caminé hasta el armario de las bebidas y tomé un poco de Kahlua y crema irlandesa Bailey's de la nevera. Serví una buena dosis de cada uno en el café antes de tomar un sorbo, dejando que quemara un poco mi lengua —. ¿Por qué dijiste esas cosas de ella?

—No sé. Yo estaba sufriendo y yo te quería a ti y quería que ella sufriera, también — dijo Jasper mientras bebía la taza de café que puse delante de él —. El hecho del asunto es que yo era un idiota colosal y quiero hacer lo correcto. Por lo tanto, Quiero disculparme contigo y con Bella. Entonces, me iré. He solicitado un puesto en la Universidad de Rice en Houston, enseñando varios cursos de historia y me dieron el trabajo. Me mudo a Houston a finales de agosto. Voy a estar allí para tu boda, si me quieres allí, pero estoy empezando de nuevo. Además, no me gusta el frío y Houston es precioso.

—¿Qué pasa con el trabajo aquí en Chicago? — Le pregunté, recordando vagamente su cargo docente que se le ofreció en la Universidad de Chicago.

—Yo lo rechacé cuando me dieron el visto bueno de Rice — respondió Jasper.

—¿Has hablado con mamá y papá?

—Ya lo he hecho. Han aceptado mis disculpas — dijo con el ceño fruncido —. Mamá restableció mi fondo fiduciario.

—Apuesto a que estás muy emocionado — le dije rotundamente.

—En realidad no — respondió, lanzándome una mirada desafiante —. Entiendo por qué mamá lo hizo. Yo la avergoncé. Yo avergoncé a mi familia por mi terquedad. Así que, estoy usando un poco de mi fondo fiduciario para mudarme a Houston, y el resto se va a invertir. Es hora de madurar. Tengo veintinueve años y actúo como si estuviera todavía en la escuela secundaria — yo arqueé una ceja —. En serio, sin embargo. Lo siento. Sólo rezo para que me perdones.

—¿Esto es auténtico, genuino y sincero? — Pregunté —. La última vez que te disculpaste, te retractaste porque perdiste tu fondo fiduciario.

—Sí. Esto es sincero Edward. Sé que nuestra relación será tensa por un tiempo, pero tengo que tratar — dijo él, sus ojos verdes se llenaron de lágrimas —. He extrañado a mi hermano mayor. Extraño a mi familia y quiero hacer las cosas bien. ¿Me perdonas?

Suspiré, poniendo mi café sobre la mesa —. Te perdono, pero con mis reservas — dije —. Tienes que rogar un poco. Lastimaste a Bella y consecuentemente, me lastimaste a mí.

—Lo sé, Edward. Quiero hablar con ella pero estoy vacilante en hacerlo. Ni siquiera sé cómo acercarme — dijo resignadamente.

Me rasqué la cabeza —. ¿Qué tal esto? Bella y yo estamos libres el domingo. Ven a almorzar o algo así — sugerí —. Sin embargo, algún comentario amargo sobre ella que la haga llorar, voy a patear tu apestoso trasero. ¿No has escuchado sobre las duchas? Hueles a comunidad hippie.

—Como si tú fueras todo pétalos de rosas y sándalo Edward. Estás cerca del mismo rango que yo — dijo él señalando mi playera gris que todavía estaba cubierta de sudor por mi ejercicio de esta mañana.

—Hice ejercicio — bufé, señalándome —. Ser un culo flojo — dije señalándolo —. ¿Ves y hueles la diferencia? — Jasper rodó los ojos —. Báñate y obtén un corte de cabello antes de venir. No quiero tener que lavar mis sillones por tu apestoso trasero. Tal vez, ¿También una rasurada?

—Bien — él gruñó antes de darme una sonrisa torcida —. Gracias Edward. Por darme una oportunidad de arreglar lo que hice mal.

—Gracias por querer ser un mejor hombre — respondí —. En verdad no quiero odiarte.

—Yo tampoco hermano mayor — dijo él —. Odié no hablar contigo — tomó una respiración profunda y levantó su cuerpo del banco —. Prometo que haré las cosas bien. Las únicas lágrimas que verás con suerte serán lágrimas de perdón.

—Si no, serán lágrimas de dolor — amenacé —. ¿Queda claro?

—Como el cristal — asintió —. Nos vemos el domingo — salió y se fue de la casa. Terminé mi café antes de ir al gabinete de los licores abriendo una botella de whiskey dando unos tragos del potente licor. Me apoyé pesadamente contra la pared reprendiéndome mentalmente. Bella me va a matar. Ella odia las sorpresas.

¿Cómo va a reaccionar por la sorpresiva visita de mi hermano, quién la hizo sentir como si no mereciera mi amor?

Mis bolas van a ser arrancadas de mi cuerpo.

Mierda.


N/T: Holaaaaa Pff espero que les haya gustado! Eddie es tan lindo jaja y Jasper creen que esta si sea la disculpa sincera?! Ya veremos. Muchas gracias por sus Reviews, follows y Favs! Ando buscando la próxima historia para traducir y no encuentro! Ya me estoy desesperando haha recuerden si saben de una díganme pliss! Ya vamos a más de la mitad de esta historia! Les dejo un beso y un abrazo muaaack! :)

*Whole Foods/ Cadena de supermercados estadounidense que vende alimentos naturales y orgánicos.