Hola gente bonita.
Aquí tratando de actualizar los más seguido posible, les traigo el tercer capitulo. Agradezco los comentarios, sugerencias y emociones que han dejado. Le prometo publicar los más pronto posible para no dejarlas con ansias.
Advertencia / Recomendaciones: Lemon.
Disclairmer: La historia es una adaptaciòn del Libro bajo el mismo título, de la autora Helen Bianchin. Los personajes utilizados pertenecen a la historia de Naruto y a su creador Masashi KishiMoto. La idea de adaptaciòn, no es mia, el tiempo que invierto en re adaptar, si.
Dedicaciòn: A la autora de la adaptaciòn ( cuyo nick no recuerdo), a las Fans de Sasusaku y a todas los Anti de esta pareja.
Capítulo 3
El lunes no sucedió nada anormal, pero cuando llegó el martes al colegio le dijeron que tenía que llamar a Sasuke Uchiha a un nú mero de teléfono que le dieron, así que cuando terminó las clases, lo llamó desde la cabina de teléfonos. Era un teléfono móvil, así que las monedas que de positó se fueron esfumando a una velocidad alarmante y a el debió pillarlo en una reunión porque le habló seca y directamente.
-¿Puedes ir al despacho de mi abogado a las cuatro? –
-¿Esta tarde?-
- Sí.-
- Puedo intentarlo.- Entonces, se le acabaron las monedas y colgó.
Tomó el autobús, que era más barato que me terse en un aparcamiento, pero también la hizo llegar un cuarto de hora tarde. Sasuke ya estaba allí cuando ella llegó. Se sentó y el abogado le preguntó si estaba contenta con los consejos legales de su colega.
- Su explicación me ha aclarado todas las cláusu las relevantes - respondió ella.
- Ya tenemos los resultados de los análisis médi cos. Y no hay nada.-
No podía ser de otra manera, y ella se sintió tentada de responder irónicamente, pero no era el momen to para ello, así que se limitó a inclinar la cabeza.
-¿Está de acuerdo en firmar los documentos?-
Escuchó al abogado y cerró su mente a cualquier otra cosa que no fuera su padre. - Sí.-
Todo terminó en cuestión de minutos. Firmó pri mero ella, después Sasuke y el abogado como testigo. Sakura tenía que salir de allí. Quedarse e inter cambiar frases corteses no estaba en su ánimo. -¿Me disculpan ahora? - dijo al tiempo que se le vantaba-. He de ir al hospital. –
- Me voy contigo - dijo el Uchiha levantándose también, quien una vez en el ascensor, le preguntó: -¿Dónde tienes el coche?-
- En el colegio. He tomado el autobús para venir. – Respondió ella.
Una vez fuera del edificio, él continuó: - Entonces te llevaré al hospital y luego podremos recoger tu coche.-
- No es necesario que venga... –
- Tengo el coche aparcado al otro lado de la calle. – Insistió.
Él parecía tan imperturbable que Sakura deseó golpearlo.- No.-
-¿La tinta del contrato apenas se ha secado y ya quieres discutir conmigo?- Sonrió con alarde.
- Yo preferiría visitar sola a mi padre. Y también pasar esta noche en mi casa. Necesito hacer la male ta, limpiar y decírselo a mi casera. – Dio una explicación en forma de excusa.
Sasuke la miró durante varios segundos, pero ella se mantuvo en sus trece.
- No tengo la menor intención de echarme atrás - afirmó ella.
- Espero que no. Ten por seguro que yo puedo ser un mal enemigo. – Le advirtió.
Cruzaron juntos la calle y una vez en el coche, ella se quedó callada y no dijo nada en todo el tra yecto hasta el colegio. Cuando salió del coche, ape nas lo miró. Acababa de instalarse tras el volante de su coche cuando vio que Sasuke la había seguido y estaba apoyado en la puerta. Lo miró y levantó las cejas.
- Y ahora, ¿qué?- preguntó casi desesperada.
- Podría servirte de algo que te diera la dirección de mi casa. - Ella tomó papely bolígrafo y tomó nota de ella. - Te espero allí mañana por la tarde.-
- Después de que acaben las clases y haya ido a visitar a mi padre.-
-A las seis. No más tarde.-
Sakura arrancó el coche y se metió en el tráfico.
Casi había anochecido cuando llegó al hospital, por lo que se quedó hasta que terminó la hora de visita. Luego volvió a su casa y se hizo algo de cenar. Al terminar, tomó el teléfono y llamó a su casera, que, como ha bía supuesto, no se tomó nada bien que la avisara con tan poca antelación de que se marchaba. Luego recogió todo lo que era suyo y limpió la habitación. A medianoche, se duchó y se fue a la cama.
Al día siguiente, cuando se despertó, estaba llo viendo. Se vistió y desayunó a toda prisa, sabiendo que la casera podía aparecer en cualquier momento para seguir con la batalla de la noche anterior. Logró meterlo todo en el Mini y se dirigió al colegio con el coche lleno a rebosar. Además, había logrado empaparse a pesar del paraguas en el trayecto desde el coche al cole gio.
Por malo que hubiera sido el comienzo del día, la cosa fue a peor según fue progresando. A cada mo mento, ella se fue tensando más y más; tanto que cuando termina ron las clases, estaba que parecía que los nervios le fueran a estallar. Una vez en el hospital, dejó su nuevo número de teléfono y dirección y fue a ver a su padre.
Había estado pensando todo el día en cómo contarle que su deuda con Sasuke Uchiha había sido cancelada. No era necesario que é1 supiera la verdad, pero él era un hombre astuto y no iba a poder mentirle diciéndole que le había tocado la lotería o que había logrado conseguir de alguna manera seme jante cantidad de dinero. Sopesó todos los beneficios de que él lo supiera o no y optó por no contarle toda la verdad.
- Tengo algunas buenas noticias - le dijo sonriente cuando se sentó a su lado -. Tengorazones para pensar que Sasuke Uchiha no va a presentar cargos en tu contra. –
-¿Estás segura? –
- Sí.-
- Pero el dinero...-
- Creo que va a ser posible encontrar alguna solu ción.-
-¿Fue por eso por lo que me vino a visitar?-
- De otra manera, no creo que lo hubiera hecho. De todas formas, ya hablaremos cuando sepa más del asunto - dijo ella para tranquilizarlo y no preguntara màs.
Eran casi las cinco y media cuando se metió en su coche y se dirigió hacia la dirección en las afueras que le había dado Sasuke. Llegó hasta ella con la ayuda del callejero y entonces se le hizo un nudo en el estómago al ver el lujo de las mansiones que había allí. Llegó al número en cuestión y se encontró con una valla alta y una puerta de hierro muy adornada que estaba cerrada, por supuesto. Había una cámara de seguridad. Detuvo el coche, asomó una mano y apretó un botón.
Casi inmediatamente, la puerta empezó a abrirse y ella entró. Unos jardines inmaculados rodeaban una hermosa casa estilo mediterráneo de dos plantas. Estaba toda encalada y los tejados eran de tejas rojas. Una casa elegante y con gracia.
Aparcó detrás del Mercedes de Sasuke. El corazón le latió fuertemente cuando salió del coche. Estaba ya casi en la puerta cuando ésta se abrió y él apareció.
¿Qué le podía decir?
No tenía ni idea, así que se limitó a inclinar la cabeza y regresar al coche. - Tengo mis cosas en el coche - dijo.
Él llegó antes y sacó sus dos maletas con una fa cilidad que ella tuvo que admirar - Yo llevaré el resto - dijo. Solo quedaban su bolso y un par de cajas de li bros. Todas sus posesiones.
- Deja las cajas, ya las meteré yo - dijo Sasuke.
¿Y quién se creía él que las había metido en el coche? - Yo puedo con ellas.-
- Toma una y yo llevaré la otra - concedió él.
- Que ya puedo yo...- No había entrado siquiera en su casa y ya estaban discutiendo, pensó ella.
- No estaba cuestionando tu habilidad - dijo él -. Solo que no quiero que te hagas daño en el brazo.- Terminó la charla.
El interior era tan elegante como lo de fuera. Una escalera ancha y curvada llevaba al piso superior y una magnífica araña de cristal colgaba del techo. Las pare des estaban adornadas con jarrones y obras de arte, Sakura pensó que aquello solo evidenciaba di nero por todas partes.
- Vamos a llevar arriba tus cosas.- Le escuchó decir.
Ella rogó que, por favor, le dijera que iba a tener una habitación propia. Un poco de intimidad no sería pedir demasiado.
¿Verdad?
Había una gran cantidad de dormitorios, por lo menos cinco. Sasuke se detuvo delante de uno, abrió la puerta y dejó las maletas al pie de la cama. Una cama muy grande, percibió ella con el cora zón encogido.
- Hay dos armarios empotrados y dos cuartos de baño. Yo tengo los de la derecha y tú te puedes que dar con los de la izquierda.- Le escuchó decir y su corazón se hizo más pequeño. Bueno, aquello aclaraba cualquier duda que ella pudiera tener.
- Yo preferiría tener una habitación propia - dijo ella, y Sasuke la miró duramente.
- De eso nada.-
- Normalmente, una amante mantiene una resi dencia separada. En este caso, seguramente una habi tación separada no será mucho pedir, ¿verdad? – Insistió esperanzada.
- No - respondió él dejando clara su postura- Yo ya me he duchado y cambiado. Te sugiero que hagas lo mismo porque vamos a cenar fuera.-
-¿SI? Tengo que deshacer las maletas.-
- Ya tendrás tiempo de hacerlo mañana-
- No, no lo voy a tener.- Y no lo tendría a no ser que se levantara al ama necer, claro.
-¿Has dicho en el colegio que no vas a ir? – Le preguntó él y Sakura se tensó.
- Eso no constaba en ningún documento de los que firmé. Usted trabaja. ¿Qué se supone que voy a hacer yo todo el día mientras está en la oficina? A no ser que pretenda que también le preste mis servicios allí, claro.- Dijo lo último con tono casi sarcástico.
Sasuke pensó que eso podría ser interesante y casi sonrió. - Yo prefiero la comodidad. De todas formas, es toy dispuesto a aceptar tu gusto por otros lugares aparte del dormitorio, si es que es eso lo que pre fiere-
-¿Ha dicho que tenemos reserva en un restauran te? - dijo ella mientras sacaba de la maleta algo de ropa interior y un traje pantalón inarrugable. Luego, sin esperar su respuesta, se metió en el cuarto de baño que le correspondía.
- Iré por la otra caja y cerraré tu coche - le dijo Sasuke, pero ella ya había cerrado la puerta.
Era un hermoso cuarto de baño, todo de mármol y con muchos armarios y estanterías. Además, había un montón de toallas dobladas. Veinte minutos más tarde, ella salió al dormitorio y tomó su bolsa de maquillaje. Como estaba acostumbrada a maquillarse deprisa, terminó en pocos minutos. Se puso luego una chaqueta de seda de manga larga que le tapaba la venda del brazo. No era de úl tima moda, pero hacía tiempo que tenía la costumbre de preferir la calidad antes que la cantidad y la ropa se la compraba con cuidado, teniendo en cuenta su estilo y el material.
Sasuke Uchiha parecía lo que era, percibió ella cuando entró de nuevo en el dormitorio. Un hombre de éxito cuya imagen sofisticada ocultaba una cierta implacabilidad. Acero cubierto de tercio pelo, pensó cuando lo vio con el traje negro, camisa blanca y corbata de seda. Y también había algo en él, bien escondido, que no podía definir. Sakura fue consciente de que él le daba su apro bación y se le puso la piel de gallina ante su mirada. Si había querido ponerla nerviosa, lo había logrado, pero no iba a permitir que él se percatara.
- Vamos - dijo él y salieron al exterior.
Mientras se dirigían a la ciudad, ella pensó que debería ofrecerle conversación. ¿O no era ese uno de los deberes de las amantes? -¿Quieres que te pregunte cómo te ha ido el día? - dijo ella animándose a tutearlo por fin.
-¿Te interesa?-
- Por supuesto, yo sé a lo que te dedicas. Pero sé muy poco del día a día de tu trabajo - dijo ella.
- Concentración, investigación,.. Se trata de ir siempre un paso por delante de nuestra competencia.-
- Pues lo consigues muy a menudo - dijo Sakura aunque no fuera del conocimiento general.
- Sí.-
La mayoría de los hombres a los que ella conocía se hubieran lanzado a contarle sus éxitos, pero Sasuke no lo hizo.
- ¿Y el tuyo?-
-¿El mío?-
- Tu día - preguntó Sasuke.
-¿Por dónde quieres que empiece? ¿Por la ira de mi casera? ¿Por la pelea entre dos bandas de estu diantes? ¿Por cómo tengo que convencer a unos chi cos de dieciséis años de que declinar verbos y hablar de literatura es algo interesante?-
- Estoy seguro de que todo eso ha sido fascinante - dijo él mientras aparcaba.
Sakura pensó con ironía que si que lo era. Ella no trataba con lo mejor de un colegio privado. Sus discípulos provenían de una zona de clase baja, donde había un porcentaje de divorcios del setenta y cinco por ciento y un paro del cincuenta por ciento; la mitad de los padres no sabían si sus hijos iban o no al colegio y a la otra mitad no le impor taba. Su trabajo era una batalla perdida, la única mane ra en que podía tener éxito, en parte, era tratando a los chicos con respeto, tratando de grabarles que la educación y el conocimiento eran las armas que ne cesitaban para salir de allí.
Una vez en el restaurante los guiaron a una mesa y, como los camareros conocían a Sasuke, ella supuso que debía de ser un cliente habitual. La comida y el vino eran magníficos, pero ella solo se tomó una copa del excelente chardonnay.
- Vienes aquí a menudo, ¿no? –le preguntó.
- Una vez a la semana o así.-
- Y no solo.-
- No.-
Ella tomó su copa y le dio un trago. -¿Hay alguna mujer en particular que pueda sen tirse molesta por nuestro… acuerdo? –
Él sonrió levemente. - Molesta, no. Sorprendida, si.-
-¿Y voy a ser yo el blanco de sus iras?-
- Yo no soy responsable de ninguna mujer. Ni me siento obligado a ofrecerle explicaciones a nadie.- Bueno, eso lo dejaba todo bastante claro.
-¿Quieres café? - le preguntó Sasuke.
- Lo que me gustaría es caminar por el paseo. Y luego parar a tomar café en algún otro sitio .- Y sentir la brisa marina en el rostro, pensó ella mientras Sasuke le hacia una señal al camarero pidiendo la cuenta.
Una vez fuera, la brisa era fresca y las luces de los edificios se reflejaban en las oscuras aguas de la bahía. Estuvieron paseando cosa de una hora, luego vol vieron sobre sus pasos y se detuvieron en una terraza para tomar café.
- Gracias - le dijo ella más tarde, cuando estuvie ron de nuevo en el coche.
-¿Por qué? ¿Por una cena agradable?-
- Por eso también.-
Cuando llegaron al aparcamiento, ella estaba he cha un manojo de nervios. Sasuke la miró pensativa mente. Podía notar la tensión de ella y se preguntó por qué sería. La intimidad entre dos adultos consen tidores era un descubrimiento de los sentidos. Una exploración mutua que producía placer. Frunció el ceño mientras entraban.
¿Qué se creía ella que le iba a hacer? ¿Arrancarle la ropa, tirarla sobre la cama y violarla?
Él quería a una mujer deseosa y cálida en su cama, no a alguien que lo hiciera por obligación.
Cuando entraron en la casa y luego en el dormito rio, él encendió las luces y la dejó en penumbra; lue go, se quitó la chaqueta y la corbata mientras ella ha cía lo mismo con los zapatos y la chaqueta. Sakura se acercó a la maleta, sacó de ella la ca miseta grande de algodón que usaba para dormir y luego se dirigió al cuarto de baño.
-¿Por qué te molestas?- le dijo Sasuke -. No la vas a llevar puesta mucho tiempo.-
Ella se detuvo y se tensó; luego siguió caminando y cerró la puerta del cuarto de baño tras ella. Tardó solo unos minutos en cambiarse, quitarse el maqui llaje y cepillarse los dientes. Entonces, se dio cuenta por primera vez de que esa camiseta le destacaba los senos y las esbeltas piernas. Pero era mejor que ir desnuda, pensó. De ninguna manera iba a entrar desnuda en ese dormitorio.
Pero al parecer, Sasuke no tenía tantos escrúpulos, y ella se quedó paralizada por un momento cuando lo vio de perfil. Era casi una escultura. Caderas estrechas, cintura esculpida, largas y musculosas piernas, lo mismo que los brazos y hombros...
Casi se murió cuando se volvió hacia ella.
Un fino vello le bajaba por el pecho y la cintura, hasta llegar al símbolo de su masculinidad, en un evidente estado de excitación. De repente, Sakura pensó cómo iba a poder acomodarlo.
Como sin darle importancia a su estado, él se acercó a la cama, la abrió y se tumbó en ella. Luego, dio unos golpecitos en el colchón a su lado para que ella lo acompañase. Sakura deseó huir de allí. Pero no podía ir a nin guna parte. Tonta que era, había sido ella misma la que había sugerido aquello. Y ahora tenía que seguir con ello.
La cama era grande. Por lo menos, cuando termi naran, se podría apartar a un lado y dormir sin mo lestias. Caminó lentamente hacia la cama, se tumbó en ella y, después de meterse bajo las sábanas, se quedó muy quieta.
- Ser tímida es una cosa, pequeña, Pero no tienes que tenerme miedo - dijo Sasuke.
- No nos hemos conocido en las mejores circuns tancias. –
Él se rió. -¿Te sentirías más cómoda si fuera yo el que to mara la iniciativa?-
- Sí.-
- Para empezar, sería de gran ayuda si te acercaras-
¿Eso lo estaba divirtiendo? Sakura se dijo a sí misma que no le importaba. Se acercó unos centíme tros y deseó que cesara el salvaje latir de su corazón.
- Un poco mas.-
Ella lo hizo. - Estás disfrutando de esto ¿verdad? – le pregun tó.
- No particularmente.-
Cielo santo!. Si no le agradaba, él no querría que ella se quedara. Y si no se quedaba, iba a tener que pagarle todo el dinero que le debía su padre. Se acercó más todavía, hasta casi sentir el calor de su cuerpo masculino.
- Así está mejor - dijo él y le acarició la mejilla.
Los ojos de ella parecían más oscuros y demasia do grandes para su rostro. A Sasuke le pareció que, si sentía algo por ella, debería dejarla dormir. Pero en vez de eso, se acercó más y sustituyó la mano por los labios, acercándose lentamente hasta el borde de la boca de ella. Escuchó cómo se contenía su respiración en cuanto le cubrió la boca con la suya, saboreándola y explorando el suave interior con la lengua.
Sakura sintió deslizarse una mano de él sobre su seno y gimió cuando le encontró la sensible punta de uno de sus pezones y se lo acarició entre el pulgar y el índice. Volvió a gemir cuando él le frotó la zona más sensible de su cuerpo y, aunque el instinto le hizo ce rrar las piernas, ya era demasiado tarde, ya que él le había deslizado dentro un dedo y le estaba causando una profunda agitación sensual.
- Librémonos de esto. ¿Te parece? - dijo él y le quitó la camiseta con un solo movimiento.
¿Era posible que se ruborizara todo su cuerpo? Porque eso era lo que ella estaba sintiendo.
Sasuke le recorrió todo el cuerpo con las manos, y luego bajó la cabeza para apoyar los labios sobre cada uno de sus senos mientras, empezaba de nuevo a acariciarle el centro de su placer con la mano. Sakura tembló descontroladamente, entonces él se colocó sobre ella y empujó con fuerza hacia den tro, y se quedó quieto.
Sakura pasó del placer al dolor en un segundo y gritó mientras se hundía instintivamente en la cama en un intento de suavizar el impacto. Sasuke no se movió y maldijo en silencio. Pasaron varios segundos antes de que él pudiera hablar.
-¿Por que no me lo has dicho? - le preguntó mientras se apoyaba en los codos.
Ella parecía dolorida e increíblemente frágil. - No me habrías creído - respondió ella trémulamente.
La ironía de aquello era que ella tenía razón. -¿Por qué? - preguntó él mientras se retiraba ape nas conteniendo una mezcla de ira y remordimiento.
- Porque nunca he conocido a un hombre por el que sintiera ... Con el que quisiera hacer esto. ¿Y qué importancia tiene?-
- Yo podría haber ido con más cuidado.-
- Si nos vamos a dedicar a hablar, ¿Te importa qui tarte de encima? - dijo ella tratando de poner un poco de humor negro en todo aquello, ya que, si no, se iba a poner a llorar.
- Oh, no, pequeña - dijo él tranquilamente -. Toda vía no he terminado.-
- Pero yo si.-
- No. Confía en mí.-
¿Confiar en él? ¿Y cómo podía ella hacerlo?
El le rozó los labios con los suyos, explorándolos de una forma que despertó de nuevo sus senti dos. Sasuke tenia una boca increíblemente sensual y era tan hábil que la hizo olvidarse de quién era él y de porqué estaba allí con él. Gimió otra vez cuando él bajá la cabeza hasta sus senos y le tomó un pezón entre los dientes y luego LO empezó a lamer antes de dedicarle las mismas atenciones al otro.
Sasuke notó que ella apretaba los músculos a su alrededor y se salió un poco; luego, la escuchó tragar sa liva cuando empujó otro poco, lentamente, y ella em pezó a seguir su ritmo. Poco después, la hizo que le rodeara la cintura con las piernas y siguió moviéndose hasta que lo hi cieron al unísono.
Sasuke la llevó hasta el borde y luego la mantuvo allí un momento antes de hacerla pasar al otro lado, atrapando con la boca sus gritos de placer. Cuando terminaron, él le apartó el cabello del rostro y sonrió. Ella parecía sorprendida y a punto de dormirse. Se levantó de la cama y llenó el jacuzzi de agua ca liente, activando los chorros de agua a continuación. Minutos más tarde, volvió y se metió en el agua con ella en brazos.
Sakura pensó que estaba soñando. Su mente consciente sintió el agua y la forma en que él la esta ba enjabonando, y se negó a creer otra cosa más que aquello era producto de su subconsciente. Luego, Sasuke la levantó del baño y se dedicó a se car cada parte húmeda de su piel. Sus protestas fueron apenas audibles mientras él la instalaba de nuevo en la cama y luego lo hacia él, abrazándola a continuación.
