Capítulo 5
Sasuke había insistido en acompañarla al médico, y peor aún, se quedó mientras le quitaban los puntos y luego mencionó el hematoma que tenía en las costillas. Sakura le dirigió una mirada que hablaba por sí misma mientras el médico la examinaba. El doctor les dijo que no tenía nada roto.
Una vez en el ascensor ella lo miro y habló:
- Eres imposible. Dictatorial.-
-¿Has terminado ya?-
- No, no he terminado.-
El ascensor se detuvo y salieron de él y del edifi cio. Una vez en el coche, ella permaneció en silen cio mientras él conducta hacia Double Bay, un lugar en donde se encontraba la zona de tiendas más cara y exclusiva de la ciudad.
Cuando salieron del coche, ella le dijo:
- No creo...-
- No te estoy pidiendo que creas nada.-
- ¿Es que quieres sacar la tarjeta en alguna de las tiendas más caras de la ciudad? Bueno, por mí esta bien.-
Sakura tuvo que admitir que él tenía un gusto excelente. Dos horas más tarde, habían comprado dos vestidos de noche, otros dos de fiesta, zapatos y un exquisito traje de chaqueta de dos piezas. Luego, él la llevó a almorzar al Ritz-Carlton, donde ella le sorprendió pidiendo solo una sopa y un entrante de salmón ahumado.
-¿No vas a comer nada más?-
Sakura lo miró solemnemente. -Me habría conformado con un sandwich y un cafe.-
-¿No estás impresionada?-
-¿Se supone que lo debo estar?-
- No era mi intención.-
Lo cierto era que habían llamado la atención de unos cuantos clientes.
-¿Es que querías que te vieran? - le preguntó Sakura.
- No particularmente.-
- En ese caso, gracias.-
-¿Por qué?-
- Por la ropa, y el almuerzo.-
Después de almorzar en silencio, cuando estaban con los cafés, Sakura habló nuevamente:
- Me gustaría ir a visitar a mi padre. Ayer no lo pude ir a ver. Y también a Konohamaru.-
- Están en hospitales diferentes - afirmó el Uchiha.
- Me aseguraré de estar de vuelta en casa a tiem po, si me dices a qué hora tenemos que salir.-
- Justo después de las seis. – Le respondió.
Sakura miró su reloj y vio que eran pasadas las dos. - Me gusta visitar todos los días a mi padre. Y a Konohamaru no lo ha ido nadie a visitar.-
Él le hizo un gesto al camarero, pagó y se le vantaron. - Te espero en casa a las cuatro y media. No más tarde - le advirtió a ella cuando llegaron al coche.
Le costó un poco aparcar cerca del hospital de su padre, ya que era fin de semana y había muchos visi tantes. A su padre se le encendió el rostro cuando la vio. Estuvo un rato con él y luego fue a ver a Konohamaru, que tenía un aspecto un poco peor y las heri das se le notaban más.
-Ha venido... - dijo el chico.
Ella le había comprado un libro de Dickens y una botella de zumo de frutas. -No me puedo quedar mucho.-
- Está bien.-
Cuando salió, se detuvo a hablar con las enferme ras para ver si Konohamaru estaba progresando y para saber cuánto más tendría que quedarse allí. Eran unos minutos más de las cuatro y media cuando llegó a la casa y en cuanto llegó al dormito rio, empezó a quitarse la ropa, los zapatos,..
Tomó ropa interior limpia y se metió en el cuarto de baño para ducharse y lavarse la cabeza. Luego se envolvió en una toalla y se maquilló. Antes de salir del cuarto de baño, se peinó y entró en el dormitorio para vestirse.
El vestido que había comprado para la ocasión era precioso, en tonos verdes y azules, ajustado y es cotado, con un fino tirante sobre cada hombro. Tam bién llevaba un pañuelo a juego que, sabiamente colocado le taparía la herida del brazo. Sus únicas joyas eran una cadena de oro con un pequeño diamante y unos pendientes a juego, que le habían regalado sus padres con motivo de su vigesimoprimer cumpleaños.
Se estaba poniendo los zapatos cuando Sasuke entró en la habitación. Estaba recién afeitado y con el cabello húmedo. Parecía el epítome de la sofisticación y el poderío con unos pantalones negros excelentemente cortados y una camisa blanca. Era un hombre imponente. De todas las maneras. Tenía la gracia de un felino y unos movimientos de cuerpo fluidos que debían mucho a su perfecto esta do de forma física. Al cabo de unos minutos, él se había puesto los gemelos, la corbata y la chaqueta.
- Cuéntame algo de la velada - le preguntó ella mientras se dirigían a la ciudad -. Sobre la obra de caridad. –
- Es para la Fundación contra la Leucemia.-
- Una buena causa.-
- Una de las pocas a las que apoyo.-
Llegaron al hotel y él detuvo el coche delante de la entrada principal; salieron del coche y dio las llaves a uno de los aparcacoches. Tomaron el ascensor y pronto estuvieron en la sala de baile, donde unos camareros servían bebidas a la élite de la ciudad.
- Cariño. Has venido.-
Sakura se volvió y vio a una mujer alta y pelirroja que se les acercaba. Era una mujer cuasi perfecta, de la cabeza a los pies.
¿Era su imaginación o había notado la preocupa ción de Sasuke?
- Karin- dijo él.
-¿No nos vas a presentar?- Preguntó la dama.
- Por supuesto. Karin Uzumaki. Sakura Haruno.-
Cinco segundos más tarde, Sakura se había dado cuenta de que había sido examinada y despreciada por esa mujer.
- No creo que nos conozcamos. - dijo Karin - ¿Eres nueva en la ciudad?. -
Sí en esa parte de la ciudad, pensó Sakura, pero se limitó a sonreír. - No.- Respondió.
- Doy por hecho que se conocen bien, ¿no?. – Preguntó Karin.
-Bueno, Sasuke es... Un amigo muy especial.- Respondió la Haruno.
La intriga de Karin era evidente. - Ya veo. Bueno, ya hablaremos.-
Sakura lo dudo. Karin parecía estarse comien do vivo a Sasuke. Su sonrisa, la forma en que le to caba el brazo, en que se humedecía los labios. Todo era una evidente invitación envuelta en sen sualidad.
- Creo que nos han instalado en la misma mesa - dijo Karin.
Aquella iba a ser una velada divertida.
-¿Nos disculpas? - dijo Sasuke - Quiero que Sakura conozca a unos amigos.-
Cuando se alejando de ella, Sakura habló -¿La impresionante Karin es una de tus ex? Y yo diría que reciente, ¿no?-
- Si.-
-¿Tengo que cuidarme las espaldas?-
- Yo no le prometí un...-
-¿Un jardín de rosas? - le preguntó Sakura cíni camente.
Sasuke sonrió.
- Ah, Pero estoy segura de que mentalmente ella ya ha estado re decorando y cambiando los muebles de la casa.-
- Normalmente no suelo invitar a las mujeres a que pasen la noche en mi casa.-
¿Por qué de pronto ahora se sentía aliviada de que él no hubiera compartido su cama con otras mujeres?
- Prefieres un hotel o sus casas, ¿no?-
- Eso no es...-
-¿Asunto mío? - le preguntó ella sonriendo dulce mente. - Ya lo sé.-
Él deseó entonces acercarse y taparle esa boca pí cara con la suya, cambiar ese malicioso brillo de sus ojos en otro de deseo.
- No tientes tu suerte – le dijo sonriendo.
- No se me ocurriría.- Le respondió.
Después estuvieron hablando con unos cuantos in vitados hasta que se abrieron las puertas de la gran sala de baile y los camareros empezaron a conducir a los invitados a sus mesas. Minutos después de estar instalados, sirvieron los entrantes y Sakura se dedicó a disfrutar con entu siasmo de su cóctel de langostinos.
Sasuke pidió un vino excelente y ella lo probó mientras el orador de la fundación empezaba con el consabido discurso. En cada mesa había diez perdonas y le divirtió ver que Karin se había sentado deliberadamente delante de Sasuke.
Esa mujer se debería haber dedicado a la escena, pensó mientras observaba sus movimientos, cuidadosamente coreografiados para llamar la atención del Uchiha y de cualquier otro hombre que la pudiera ver.
Luego empezó el desfile de modelos mientras se servía el plato principal, pechugas Villarroy con ver duras. A continuación, actuaron un comediante y un cantante y se pasó un video en una pantalla gigante, que mostraba los objetivos de la fundación. El video fue muy emocionante y un recuerdo vi vido para que la gente se rascara los bolsillos y apo yara a la fundación.
La velada estaba bien organizada, el ritmo muy profesional y no hubo muchas posibilidades de ha blar hasta que se volvieron a encender las luces y los camareros empezaron a servir los postres y los cafés. Los invitados empezaron entonces a moverse entre las mesas para charlar con los amigos y conoci dos. Karin no tardó mucho en sentarse en la silla que habían dejado vacante junto a ellos y aprovecho que Sasuke estaba hablando con un amigo, para hablar con Sakura.
-¿Conoces a Sasuke desde hace mucho? –
Sakura pensó que aquello era la continuación del interrogatorio anterior. - No - respondió educadamente.
- No eres muy abierta, ¿verdad cielo?-
-¿Y cómo de abierta quieres que sea? - contraatacó Sakura.
- Debes perdonarme por sentir curiosidad. Sasuke y yo hemos sido buenos... Buenos amigos durante un tiempo.-
-¿De verdad?-
- Amigos íntimos - dijo Karin poniendo énfasis en lo de íntimos.
-¿Así que quieres que aparte las manos?- Preguntó esta vez más interesada.
- Sabía que lo entenderías.-
-¿Y no deberías estar teniendo esta conversación con él?-
- No lo creo. Con traerte aquí esta noche sólo me está castigando.-
Sakura trató de sentir compasión por ella, pero no lo logró. -¿Me disculpas unos momentos? - dijo y se puso en pie. Enseguida tomó su bolso y trató de escapar hacia el tocador de damas más próximo.
Sasuke la vio alejarse y también la sonrisa de sa tisfacción de Karin, por lo que estuvo seguro de po der imaginarse punto por punto la conversación entre las dos. Sabía que Karin era muy hábil lanzando fle chas verbales. Por otra parte, no le cabía la menor duda de que Sakura se podía defender perfectamen te.
Era interesante cómo las mujeres sentían la necesidad de recomponer su maquillaje, pensó, cuando la mayoría de los hombres prefieren un aspecto natural. Algo que le hizo recordar a la pequeña bruja pelirosa que se había despertado entre sus brazos de ma drugada y que había llevado a cabo una exploración tentativa que casi le había hecho perder el juicio.
Sakura era una alumna aventajada y ansiosa por aprender en lo que se refería al placer. No había nada de artificial en su respuesta, solo una mezcla de sor presa e intensa delicia.
Sasuke interrumpió su conversación cuando Sakura entró de nuevo en la sala de baile y se acercó a él, dándose cuenta de que no era él el único que la observaba. Los camareros estaban despejando la sala para hacer sitio a la pista de baile y estaban también pre parando el equipo de música. Sakura llegó a su lado y se sentó. Luego rechazó otro café y pido un vaso de agua.
-¿Mas vino?-
Ella lo miró a los ojos y respondió: - No, gracias.-
La música empezó a sonar y algunas parejas sa lieron a la pista.
- Baila conmigo, Sasuke.-
Sakura reconoció la voz inmediatamente y se sorprendió por la audacia de Karin. Entonces sonrió a Sasuke.- Diviértete.-
Él la miró por un momento y luego acompañó a Karin a la pista de baile.
Hacían buena pareja, admitió casi demasiado buena. Había entre ellos una fácil familiaridad, y eso le produjo algo, que descartó inmediatamente que fueran celos o envidia.
- Odio ver a una mujer hermosa sentada sola.-
Sakura se giró para ver al portador de aquella voz y sonrió a un jo ven atractivo y pelinegro que se había sentado a su lado.
-¿Puedo traerle más vino? ¿Café?-
Interesante, pensó ella. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que alguien había tratado de ligar con ella. Tal vez debiera dejarse llevar y dis frutar de la experiencia. - No, gracias.-
-¿Está con alguien?-
Esa sí que era una buena pregunta. Una que, tal vez, pudiera evitar por unos minutos. - No recuerdo su nombre...-
- Disculpeme - dijo el joven rápidamente – Rock Lee ¿Y usted es..?-
- Nada tuyo, mi amigo - intervino entonces Sasuke con una suavidad peligrosa que hizo que Sakura se estremeciera.
La reacción de Lee fue de sorpresa y se le vantó rápidamente. - Lo siento, no tenía ni idea...-
- Ahora ya lo sabes.-
- Sí, sí, por supuesto - dijo y su ansía por marchar se fue casi cómica -. Si me disculpa...-
-¿Sueles comerte jóvenes crudos para desayunar? – Dijo Sakura cuando estuvieron solos.
- Solo a esos que se meten en mi territorio.-
- Da gusto conocer mi sitio.-
- No seas tonta - dijo él muy consciente de la cu riosidad de Karin.
- Tal vez debieras aclararle a los interesados cuál es el sitio de Sakura. ¿no? - dijo la joven peliroja.
Sakura miró a Sasuke arqueando una ceja y acomodándose mejor en su silla.
- Sakura vive conmigo.-
La mirada de Karin se endureció levemente. - ¿Como tu invitada?-
Él no hizo el menor intento de suavizar el golpe. - Como mi amante.-
La expresión de Karin reveló un destello de furia que fue inmediatamente ocultado. -¿De verdad, cariño? Podrías habérmelo dicho.-
-Nosotros fuimos amantes ocasionales –le recordó Sasuke-. Cuando nos venía bien a los dos. No fue nada permanente.-
- Te equivocas - dijo Karin y se marchó muy dignamente. Después recogió su bolso y desapareció en la abarrotada pista.
- Eso ha sido cruel - afirmó Sakura.
Sasuke la miró con una expresión que ella no pudo definir. - Ha sido la única verdad que ella podría entender.-
Sakura lo miró y vio su fuerza, su poder y su implacabilidad.- No creo que me gustes - dijo.
Él sonrió.
- Y no es necesario que te guste.-
- No, solo tengo que satisfacerte mientras dure mi sentencia.-
- Cuidado, pequeña.-
- No te tengo miedo.-
- Unas palabras valientes.-
- Si pudiera - dijo ella -. Me iría de aquí y tomaría un taxi. Pero no tengo dinero y estoy atada a ti.- La sonrisa de él la hizo desear golpearlo. Pero en tonces vio, incrédula, cómo él se levantaba, la toma ba de la mano y la hacía levantarse también.
- Baila conmigo - le dijo.
-¿Estás de broma?-
Ella no pudo hacer otra cosa más que seguirlo para no causar una escena. La banda estaba tocando algo suave cuando llegaron a la pista y él la tomó en sus brazos. La ira de Sakura empezó a esfumarse, aunque trató de que no fuera así.
De todas formas, le resultaría muy fácil dejarse ir y apoyarse en él, dejar que su cuerpo se moviera al unísono con el de él. Pero se obligó a permanecer tensa y seca a pesar de la gracia que, evidentemente, le hacía a Sasuke.
La tentación de pisarlo fue muy grande y sufrió por ello. Y él sabía que estaba sufriendo, lo que la irritó más todavía.
Ya era más de medianoche cuando llegaron a la casa y, tan pronto como entraron, ella se apresuró a subir las escaleras y entró en el dormitorio varios segundos antes que él. Se quitó los zapatos, los pendientes y fue a bajarse la cremallera del vesti do. Bajo él, llevaba solo las bragas sin sujetador, así que tomó una camiseta y se la puso para colgar a continuación el vestido. Luego, sin decir nada, se dirigió a la puerta del dormitorio.
- Ni se te ocurra dormir en otra habitación - dijo él.
Sakurase se giró y lo miró. Se había quitado la chaqueta y la corbata; se había desabrochado la ca misa y estaba a punto de quitarse los pantalones. -Esta noche no quiero ocupar la misma cama que tú - le dijo.
-¿Sabes lo fácil que me resultaría hacer que lo quieras?-
Sakura abrió la puerta, salió al pasillo y la cerró tras ella. Se preguntó si la seguiría y se dijo a sí misma que no le importaba, ni tampoco le importaba que no le pudiera ganar. Abrió otra puerta y se acercó a una ventana. Era una noche oscura y sin luna, así que lo único que podía ver afuera eran sombras y las luces de la ciudad a lo lejos.
Más que oírlo, lo sintió entrar en la habitación y supo que se había puesto tras ella. No dijo nada, solo se limitó a rozarla con la lengua y ella notó ensegui da la respuesta cálida que, a su pesar, le provocaba. No la tocó con ninguna otra parte de su cuerpo y Sasuke notó el momento en que ella cedió con un suspiro, se volvió y lévenlo las manos hasta su cue llo, entrelazando los dedos detrás de su nuca.
Sasuke le abarcó el rostro y la besó profundamente para rodearle la cintura a continuación, antes de deslizarle las manos por debajo de la camiseta, abar car su trasero con una y deslizarle los dedos de la otra en su interior.
¿Importaba algo que ella se rindiera a la magia de su contacto? ¿O si é\ ganaba o perdía? Porque si aquello era perder, pensó ella, no era ninguna pérdi da.
Él la hizo llegar a lo más alto y la mantuvo allí, luego la sujetó cuando ella fue a caerse, la levantó e hizo que le rodeara la cintura con sus piernas. Ella era todo calor y pasión y se hundió profundamente en su cuerpo, se salió y repitió la acción una y otra vez hasta que la notó estremecerse y liberarse.
Sakura apretó el rostro contra el cuello de él mientras la llevaba de nuevo al dormitorio y luego ambos se tumbaron en la cama. Segundos mas tarde, Sasuke giró y la hizo ponerse sobre él. Sus ojos eran oscuros y sus manos cariñosas mientras le acariciaba los senos y después el triángulo de vello de entre sus muslos. Encontró el centro de su placer y vio como le brillaban los ojos cuando se lo frotó hasta volverla loca. Entonces le llevó las manos al rostro, abarcándolo y besándola a continuación de una forma que le cortó la respiración.
Sakura dudó de que pudiera soportar más, pero él le demostró que sí podía. Después ella se tumbó al lado de él, demasiado alterada para moverse y él se dedicó a acariciarle levemente la espalda. Sasuke la hizo apoyar la cabeza en la curva de su hombro y le acarició el cabello hasta que se quedó dormida.
Sakura se agitó durante la noche. Tenía un sueño en el que se veía perseguida por un pasillo oscuro y, por rápidamente que corriera, él estaba tras ella. Le agarró las manos y ella gritó cuando trató de soltarse. Entonces escuchó una maldición y la luz la deslumbró. Vió entonces que era Sasuke el que la sujetaba y estaba en el dormitorio, en la casa de él.
Sasuke notó que dejaba de agitarse y la abrazó fuertemente.
-¿De quién o de qué estabas huyendo? - le preguntó.
Como ella no contestó, la hizo levantar la cara y la miró a los ojos. - ¿Sakura?-
- No lo sé. No le vi la cara.- Mintió.
¿Huía de los jóvenes que la atacaron?
¿De la pe lea entre bandas de Konohamaru?
¿O de Sasuke Uchiha?
Sasuke sabía que el subconsciente podía causar esas malas pasadas. Había veces en las que él se despertaba sudando por las pesadillas que lo devolvían al pasado, a ese pasado duro y cruel. Años en los que se habla endurecido y le habían hecho el hombre que era.
- Estás conmigo – le dijo -. Nada te puede hacer daño aquí.-
Sakura pensó que así seria por aquel momento, por lo que decidió pensar deliberadamente en su padre y en tiempos más felices.
