Chaaan.
Sé que me vana a querer colgar pero he tenido unas semanas algo pesaditas en el trabajo. Podrán decir, es solo una adaptación ¡, que tanto te cuesta cambiar los nombres y sha? _
Pero no, no es solo la adaptación, el libro está en español pero con mala traducción, con palabras casi no entendibles y le falta coherencia, y bueno, yo me tomo el trabajo de ir arreglando justamente esas incoherencias para que la lectura se màs amigable. n_n!
Gracias por los comentarios, y espero subir pronto el siguiente capítulo, mientras disfruten esto.
Advertencia / Recomendaciones: Lemon.
Disclairmer: La historia es una adaptaciòn del Libro bajo el mismo título, de la autora Helen Bianchin. Los personajes utilizados pertenecen a la historia de Naruto y a su creador Masashi KishiMoto. La idea de adaptaciòn, no es mia, el tiempo que invierto en re adaptar, si.
Dedicaciòn: A las lectoras que estaban esperando la conti xD
Capítulo 6
Sakura se despertó tarde, miró la hora y corrió a la ducha. Sasuke se reunió allí con ella.
-¿A qué viene tanta prisa? - le preguntó.
- Me olvidé de llamar a Ino. Tengo que ir a ayudarla en la tienda.- Soltó una maldición cuando se le escapó el jabón y se inclinó para recogerlo.
- Quédate quieta - le dijo él y le quitó el jabón de la manos -. Y explícate.-
- Ino es una amiga y trabajo para ella los fines de semana. Le dije que ayer no iba a poder ir pero me olvidé de hoy. Y habrá mucha gente en la tienda.- Entonces ella se dio cuenta de lo que estaba haciéndole él con el jabón y trató de apartarle la mano. -¿Quieres dejar eso?-
Él sonrió. - No.-
- Sasuke… - Pero su cuerpo empezó a responder a las caricias que le proporcionaba él.
Fue entonces cuando Sasuke le dio el jabón. - Me puedes devolver el favor. – sonrió con sorna - Tu brazo está sanando bien.-
Solo tenía una fina línea roja y las marcas de los puntos ya estaban empezando a desaparecer. Sakura lo miró y vio la pasión en sus ojos, así que supo que, si se quedaba allí, sería para bastante rato. - De verdad… que tengo que irme.- titubeó un instante.
Él se inclinó y la besó con ganas. - Entonces vete… pequeña – dijo él con tono sugerente al cual, casi podría no negarse.
- Estaré allí hasta la tarde.-
- Y después irás a visitar a tu padre. Muy bien, yo haré la cena.- La vio dudar y añadió - Tienes diez segundos, Sakura, si no, no vas a salir de aquí antes dentro de una hora.- dijo casi como si fuese aquello una sentencia. Ella salió corriendo hacia la habitación y solo minutos más tarde ya estaba saliendo de la casa.
El día había sido muy agitado y ni ella, ni Ino, habían tenido algún minuto para hablar hasta la tarde. Solo hasta entonces, pudo decirle a su amiga que se había mudado al alguien, que tal vez no la pudiera ayudar más en el futuro.
-jVayal- Se expresó con sorpresa - ¿Estás bromeando? ¿Y estás viviendo y teniendo sexo con él? – Preguntó Ino bastaste maravillada. - Tiene que ser algo importante. Tú siempre has dicho que no lo harías sin pasar por la iglesia.-
Sakura se encogió de hombros. - Bueno, una chica puede cambiar de opinión.-
- Tú no, querida. Siempre has tenido unos principios muy fuertes.- La miró con sospecha.
Ella deseó poder hablar y decirle que no había tenido más reme dio que olvidarse de ellos. Pero mientras menos supiera Ino de la verdad, mejor. Mucho mejor.
-¿Por qué no te vas antes y te pasas por el hospital? Ahora esto está mas tranquilo y me las puedo arreglar sola.-
Agradeció internamente aquel cambio de tema. -¿Estas segura?- preguntó.
- Vete, Sakura. Llámame alguna vez, ¿quieres? No vamos a perder el contacto – Le sonrió a su amiga pelirosa para ver si con ello cambiaba su semblante afligido.
- Lo haré.-
Su padre parecía muy cansado cuando lo fue a visitar y eso la deprimió un poco. La enfermera le comentó que era inevitable que su padre fuese sintiéndose cada vez peor gradualmente. Sakura decidió quedarse un rato más; ayudó a darle de comer, lo que la deprimió aún más, al notar que él mostraba muy poco interés por la comida. Cuando volvió a su nueva casa y entró en la cocina, Sasuke notó la cara que llevaba y tomó la decisión inmediata de retrasar la cena.
-¿Qué pasa? - le pregunto acercándose -. ¿Tu padre?
Sus ojos le miraron mostrando su angustia. Ella le contó lo que le había contado la enfermera; cuando terminó, él puso una mano en su barbilla e hizo que la levantara. Tenía ojeras y estaba pálida.
-¿Has almorzado?-
Se sorprendió. Ella casi no lo recordaba. - Hemos estado muy ocupadas. Creo que he comido un sándwich.-
- He hecho pasta con salsa de marisco - dijo él y le sirvió algo de vino.
- Esto me va a hacer dormir.- Respondió dudosa.
Tal vez eso no fuera mala idea, pensó Sasuke.- Bebe.- Ambos brindaron y dieron un sorbo.
- Debería ducharme y cambiarme de ropa - dijo ella.
-¿Por qué no vas a hacerlo mientras yo termino con esto?-
Ella dejó la copa y subió las escaleras. Diez minutos más tarde, volvió sintiéndose mucho más descansada. Se había puesto unos pantalones junto a una blusa y se había dejado suelto el cabello, dándose un toque de color en los labios. Sasuke estaba sirviendo dos platos cuando ella en tró en la cocina. El aroma del pan de ajo le llenó el olfato, tomó su copa y se acercó a la mesa.
- Mmm, Esto esta muy bueno -dijo después de probar la comida.
- Gracias - respondió Sasuke.
Repentinamente una idea cruzó en la cabeza de Sakura. Le gustaría saber más de él.
-¿Has vivido toda tu vida en Australia? - le preguntó.
-¿Sientes curiosidad por mis raíces? – dio una respuesta socrática.
- Más bien interés. – Insistió ella.
- Soy el menor de tres hijos cuyos padres emigra ron a Nueva York desde Barcelona y no llegaron a encontrar el sueño americano. Mi padre consiguió luego un trabajo en Sydney, trabajó duramente y la familia lo siguió unos años más tarde. - Y la vida le había enseñado a él más de lo que pu diera haber deseado saber.
Sakura lo miró fijamente, consciente de que aquella era una explicación muy sucinta y nada completa. - ¿Y terminaste aquí el colegio y fuiste a la universidad? –
- Si - respondió él al tiempo que terminaba con su plato y lo dejaba luego a un lado -. ¿Y tú?-
- Una familia de clase media, fui a un colegio pri vado, hice algunos deportes, tuve amigos, fuí a la Universidad. Lo normal - respondió Sakura encogiendo los hombros -. Nada en particular-
- Eso hasta que tu madre sufrió ese accidente que la dejó en coma y con la necesidad de ser mantenida con vida artificialmente.- Dijo él.
Esa pérdida había sido traumática, pero peor fue descubrir lo que había hecho su padre y sus problemas de salud. Era ese conocimiento lo que la había hecho tomar la decisión desesperada de efectuar aquel trato con el hombre que ahora tenía al frente.
- No ha sido un buen año.-
- Y ahora estás atada a mí - dijo él mientras observaba como ella levantaba la barbilla. Orgullo y valor, pensó.
- Si.-
Lo iba a estar durante catorce meses, tres semanas y cuatro días. Más de cuatrocientas noches con un hombre que comenzaba a meterse bajo la piel. Alguien a quien había querido odiar, pero, en vez de eso, su cuerpo cantaba bajo sus hábiles cari cias y sentía cosas que ella no habría soñado ni en sus sueños más salvajes. Tenía que poner algo de espacio entre ellos, pensó y se puso en pie. Recogió los platos y los llevó a la pila.
Sasuke la observó mientras lo hacía y resistió la tentación de ir tras ella, de tomarla entre sus brazos y besarla. Tenían toda la noche y pretendía hacer uso de ella de una forma que le estaba dando más placer del que había sentido desde hacía tiempo.
- Has mencionado los deportes. ¿Alguno en particular? - le preguntó.
Sakura respondió sin mirarlo. - Tenis, natación. Thai-Boxing.-
- Aquí tengo una pista de tenis, una piscina y gimnasio. Úsalos cuando quieras. –
Ahora, ella lo miró con interés. – ¿Tenis?- preguntó inmediatamente.
Sasuke inclinó la cabeza.
-¿Media hora?-
- De acuerdo.-
Cuando él llegó a la pista, Sakura ya lo estaba esperando allí y empezaron a pelotear para calentar los músculos, antes de comenzar el partido. Ganó él, por supuesto. Sakura no se había esperado menos, ya que él tenía la fuerza, la habilidad y la agresividad necesarias para sacarla de la pista. Pero no lo hizo, ni a ella le dio la impresión de que hubiera jugado por debajo de sus posibilidades para agradarla a ella.
- Es suficiente - dijo Sasuke – De lo contrario, te harás daño en el brazo.- Y volvieron juntos en la casa y un poco después subieron al dormitorio.
- ¿Quieres darte un jacuzzi conmigo? - preguntó él.
Sakura lo miró y agitó la cabeza negándose.- Me daré una ducha.-
Todavía tenía que perder sus inhibiciones, pensó Sasuke, anticipando el día en que fuera ella la que iniciara el juego sexual. Ansiaba la delicia de su con tacto, su suave risa mientras la llevaba hasta el borde y luego lo abrazara mientras él se estremecía entre sus brazos.
¿Era ella consciente del poder que tenía en sus manos?. De alguna manera, lo dudaba.
- Es una pena - dijo mientras entraba al dormitorio y se dirigía al cuarto de baño.
Ella tomó algo de ropa y se dirigió también a la ducha. Cuando entró de nuevo en el dormitorio, se detuvo en seco al ver a Sasuke completamente desnudo. Ni siquiera había tenido la decencia de enrollarse una toalla en las caderas.
El la miró, vio su expresión y levantó una ceja. -¿Es que mi desnudez te ofende? - dijo.
Luego se acercó a un cajón, sacó unos calzoncillos y se los puso. Pero no antes de que ella se fijara en un pequeño símbolo oriental que tenía tatuado en la parte superior de uno de sus glúteos. - Representa al honor por encima de todas las cosas - le explicó él.
-¿Y debería preguntarte por qué?- dijo ella aun avergonzada.
Él tardó en responder. - En su tiempo lo consideré apropiado.-
- Y no has querido quitártelo. –
Era un recuerdo vivido de otro tiempo de otra vida.- No.-
Sasuke se coloco unos vaqueros negros e hizo lo mismo con un polo del mismo tono. Esa ropa negra le daba un aspecto peligroso y por un momento, ella tuvo una visión de lo que debería haber sido él. De lo que podía volver a ser si se le obligaba.
- Tengo algo de trabajo que hacer - dijo ella -. Las lecciones de mañana. Puede que tarde varias horas. –
Sasuke pensó que podía pasar ese tiempo en su despacho. - Yo haré café - dijo.
A Sakura le gustaba el ambiente amigable de la cocina y se instaló en la mesa para trabajar. Ya eran las once cuando terminó, metió todo en su cartera y estiró los brazos por encima de la cabeza para relajar los tensos músculos. Minutos más tarde, apagó las luces y se dirigió arriba. No se veía a Sasuke por ninguna parte; se desnudó y se metió en la cama donde se quedó dormida casi enseguida.
En algún momento de la noche, notó unos dedos acariciándole la cadera y se movió levemente cuando llegaron a su seno. Unos labios le rozaron el hombro para ir bajando hasta sus muslos, donde permanecieron un momento para luego hacerla apartar las rodillas y empezar su viaje hacia arriba.
Ningún sueño podía ser tan vivido y tragó saliva cuando Sasuke le dio el beso más íntimo posible. Aquella era una flagrante seducción y Sakura llegó rápidamente a la cima, gritando y suplicando su posesión, castigándolo con unos golpes cuando el no se lo dio.
Sasuke la quería caliente, apasionada y sin que pudiera pensar en nada. Cuando sintió los golpes en sus hombros se dio cuenta de la desesperación de ella. Entonces se levantó sobre ella y la penetró, esperando a continuación hasta que sintió los músculos de Sakura rodearlo.
Empezó a moverse aumentando el ritmo hasta que los dos estuvieron sudando y fueron completamente uno.
Tardaron un rato en bajar de las alturas mientras Sakura gimió no muy segura de su capacidad para moverse. La boca de él le cubrió la suya con tanta dulzura que ella casi murió.
¿Es que después de jugar era siempre tan dulce?
Sasuke la siguió acariciando hasta que ese calor del cariño se volvía fuego de nuevo. Esta vez hicieron el amor lentamente y ella sintió morir un poco, sabiendo en lo más profundo de su ser que tal vez nunca conociera a nadie como él.
Se había quedado dormida y despertó con el contacto de una mano de él.
- Son las siete y media - le dijo él. Ya se había duchado y afeitado y estaba parcial mente vestido. - Voy a hacer el desayuno. –
sakura salió de la cama y se dirigió al cuarto de baño, de donde salió un cuarto de hora más tarde, limpia y vestida. Fue a la cocina, tomó dos platos y los llevó a la mesa antes de volver a por el café.
Zumo de naranja, huevos revueltos, tomates asados, tostadas…
Los probó y suspiró. - Haces esto muy bien - dijo.
-¿Solo la comida, Sakura? - Sus miradas se encontraron y ella arrugó la nariz.
- Eso también - dijo.
Sasuke dejó al lado unas llaves, junto con un mando a distancia y un teléfono móvil.
- Son de la puerta exterior, el garaje y la casa. Cuando salgamos te enseñaré la programación del sistema de la alarma. Y te sugiero que des el número de este teléfono en el hospital.
La mención del hospital la hizo ponerse seria. - Gracias.-
- No volveré a casa hasta eso de las siete - dijo él y se sirvió otra taza de café.
- Yo puedo hacer la cena. Me sale bien un pollo a la tailandesa con curry y arroz.
Sasuke tomó su cartera y sacó un billete. - Compra lo que necesites - le dijo.
Sakura no tocó el billete.- Tengo dinero - dijo. No mucho, pero suficiente.
Él entornó los párpados. - Tómalo - insistió.
- No.- Con movimientos controlados ella terminó de desayunar, se levantó y llevó los platos al fregadero.
Sasuke dejó el billete sobre la mesa y la siguió. Él ya había fregado sus cosas y solo tardaron un momento en dejar los platos en el lavavajillas.
Luego, él tomó su chaqueta de la silla donde la habla dejado, se la puso y tomó su maletín y el ordenador portátil mientras ella tomaba su cartera. Cuando él se volvió, el billete seguía sobre la mesa.
Y seguía estando exactamente en el mismo sitio cuando volvió a casa esa tarde y lo recibió un tentador aroma a especias y curry.
-¿Tengo tiempo para ducharme y cambiarme? - le preguntó a Sakura.
- Un cuarto de hora. Te he dejado a ti la elección del vino - respondió ella sin dejar de cocinar.
Cuando volvió a la cocina, había una ensalada lista para ser aderezada y el arroz estaba en su punto. -Tienes razón - dijo él después de haber probado el pollo. - Esto te sale muy bien. ¿Qué más sabes cocinar?-
- Pato a la pequinesa, rissotto con langostinos, filete moñón, buey a la borgoñona. ¿Quieres que siga?-
-¿Has recibido algún curso de cocina?-
-A mi madre le encantaba cocinar y yo lo heredé de ella.-
-¿Cómo estaba hoy tu padre? - Sasuke no veía la necesidad de decirle que él recibía un informe médico detallado de su salud todos los días.
- Igual-
-¿Y Konohamaru?-
- Deberían darle el alta dentro de uno o dos días. –
Sasuke rellenó las dos copas de vino. - Y de vuelta al mismo ambiente.-
- Es bueno en los estudios. Es inteligente y quiere aprender. Espero que logre salir adelante.-
- Pero lo tiene todo en su contra - dijo él.
- No, si lucha por ello. – Sakura se sentía ferozmente protectora de ese chico y se le notó.
-¿Pretendes ocuparte de que lo logre?-
- Quiero intentarlo.-
La expresión de él se endureció. - Los ángeles guardianes pueden ser derribados.-
- No soy completamente inocente en lo que se refiere a la juventud de hoy día.-
- Sí. Lo eres.-
- No - respondió ella enfadada -. No lo soy. Y además, puedo cuidar de mi misma.-
- Tal vez. ¿Te importaría demostrarlo?-
- Cuando quieras.-
-¿En el gimnasio dentro de una hora?-
- De acuerdo.-
Recogieron la mesa en silencio y luego ella traba jó un poco en las lecciones del día siguiente. Más tarde, subió a ponerse unos vaqueros y un top.
Sakura esperaba que él fuera un experto en artes marciales, pero con lo que no había contado era con que él le controlara y bloqueara todos sus movimien tos. La sesión terminó por resultar una demostración de inutilidad, la de ella.
- Ahora aprenderás - dijo Sasuke. Ella estaba sudando bastante mientras que él apenas se había movido.
-¿No temes que pueda aplicarte alguna de estas técnicas en medio de la noche? - preguntó ella.
- Tengo un sueño muy ligero.-
- ¿De verdad? ¿Sabías que roncas? –
Él se rió. - Buen intento, pequeña, Y ahora, ¿vamos a jugar o nos ponemos serios? – Después se dedicó a enseñarle los trucos que nunca le enseñarían en ningún gimnasio y se los hizo repetir una y otra vez.
Una hora más tarde, terminaron y después de apagar las luces, subieron al jacuzzi. Sasuke no le había dado otra opción más que la de bañarse con él. La terapia de relajación debería haber funcionado si hubiera estado sola, pero la proximidad del Uchiha le afectaba los sentidos y la hacía sentirse enormemente consciente de él como hombre, como amante.
Solo tenía que mirarle la boca para recordar vívidamente lo que era sentirla sobre la suya, el deslizar de su lengua, la sensual curvatura de sus labios y la pasión...
No quería admitir que disfrutaba de estar entre sus brazos o de sentir sus cuerpos juntos, las sensaciones que él despertaba en ella tan fácilmente. Sakura sabía que no tenía ninguna razón para que él le gustara. Y menos para que le importara. Pero había alguna cualidad intrínseca que le despertaba sus emociones. Se dijo a sí misma que eso era por el buen sexo que compartían. No tenia que confundirlo con ninguna otra cosa. Ella no significaba nada para él. Nada. Era un nuevo juguete sexual, nada más.
Y… como todos sus nuevos juguetes, tenía su caducidad.
Lo mismo que él. En catorce meses su deuda estaría pagada. Se repetía a si misma que no se tenía que involucrar emocionalmente.
- El semestre escolar termina al final de esta se mana. – dijo Sasuke sacándola de sus pensamientos - ¿No es cierto?-
- Sí. Luego tenemos dos semanas de vacaciones.-
- Yo me iré unos días a Nueva York este sábado. Y tú vendrás conmigo.-
Sakura abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar.
-¿Tienes el pasaporte en regla? - añadió él
- Sí. No sabía que viajar entrara en el trato. –
Él la miró con expresión enigmática - No estaba mencionado específicamente.-
¿Qué se suponía que significaba eso?
¿Que quería que ella fuera con él?
Se dijo a sí misma que era una tonta por pensar eso.
- Tienes unas facciones muy expresivas - observó Sasuke indolentemente.
- Mientras que las tuyas son como un libro cerrado.-
-¿Y eso te molesta?-
-Sí. Te da una ventaja injusta.- Luego, tomó una toalla, se puso en pie y se la enrolló alrededor de los senos.
Sasuke la dejó ir y, cuando entró en el dormitorio, ella estaba sentada sobre unos cojines, tomando notas.
Ella lo miró cuando se sentó a su lado. - Tengo que terminar esto - le dijo -. Si te molesta, tomaré una bata y lo haré abajo. –
-¿Cuánto vas a tardar?- Sakura frunció el ceño.
-¿Perdona?-
- Qué cuánto vas a tardar.-
- Un cuarto de hora, más o menos.-
- Tienes veinte minutos. Luego tendrás que dejarlo. –
Ella sintió la necesidad de darle con el cuaderno, pero entonces él le agarró la muñeca. - No lo intentes.-
Sakura le dedicó una mirada fulminante. - Me lo llevaré abajo - dijo y trató de marcharse, pero él la sujetó -Déjame.-
- Termina con lo que estás haciendo.-
-¡Eres imposible!-
- Ya me lo han dicho.-
- Yo podría…-
-¿Qué, pequeña? –
Sakura lo miró irritada.- ¡Golpearte! - logró decir con los dientes apretados.
Entonces se enfadó más todavía por la risa de él. - Hay formas de castigo mucho más sutiles.-
-¡Tú no tienes nada de sutil en todo el cuerpo!-
- Ya has gastado cinco minutos.-
Sakura le respondió con una poderosa palabrota y volvió a colocar el cuaderno en el regazo y volvió al trabajo.
Sasuke cruzó los brazos tras la cabeza y se dedicó a observarla. Él lápiz se movía con rapidez por la pagina y él se preguntó si ella sabría que tenía el hábito de morderse el labio inferior cuando estaba concentrada. Le cayó sobre la cara un mechón de cabello y Sasuke contuvo el impulso de apartárselo.
Estaba claro que la camiseta iba a tener que desaparecer. Sonrió levemente cuando pensó en la res puesta que ella le daría si se lo sugería. Cualquier otra mujer de las que conocía habría envuelto en seda sus atributos femeninos, o no habría llevado nada encima para provocar su interés. Cerró los ojos y enfocó la mente en los negocios en los que estaba en ese momento y que, si salían bien, incrementarían notablemente su patrimonio.
Sakura terminó con la última página de las lecciones del día siguiente, tomó unas notas en los márgenes y luego se llevó el lápiz a la boca. Si utilizaba algún ejemplo divertido para demostrar un punto esencial, los alumnos se quedarían con él. Si, decidió satisfecha. Eso haría.
Cerró el cuaderno, puso una marca en el principio del capítulo, miró primero la hora y luego al hombre que tenía al lado. De todos los…
Lo miró con una mezcla de resignación y admiración. ¡Con tantas prisas y se había quedado dormido!
Sus rasgos en reposo la fascinaban y se tomó su tiempo en examinarlo. Solo podía admirar sus músculos y ese vello del pecho que desaparecía bajo las sábanas...
¿Qué haría él si le acariciaba levemente la boca con la punta de los dedos?
En ese momento, Sasuke abrió los ojos y la miró solemnemente.
-¿Has terminado ya? - le preguntó.
Casi se ahogó. ¿Era consciente de que lo había estado observan do. Esperaba que no.
- Sí.-
Sasuke sonrió satisfecho. - Muy bien - dijo y la tomó en sus brazos. La besó cariñosamente, pero de una forma que era una evi dente promesa de la pasión.
¿Sería siempre así?
Sakura se lo preguntó mientras se liberaba de las inhibiciones y dejaba que él la siguiera besando. El dulce placer que le producía ese contacto le calentó la sangre y afectó sus nervios de tal manera que solo la posesión de él podría sofocar el fuego que la consumía.
Sasuke la hizo ponerse en una posición más cómoda y se lo tomó con calma mientras le recorría to dos los puntos sensibles de su cuerpo hasta que la dejó casi sin capacidad de raciocinio y suplicándole que la satisficiera.
Después, ella quedó boca abajo, con los ojos cerrados y con lágrimas por el intenso placer. Él se dio cuenta de ello y la emoción le encogió el corazón. Con un gesto involuntario le enjugó las lágrimas con los dedos y luego hizo lo mismo con los labios.
