Hola!
Sè que están emocionadas, por ello, tal como les prometì, les traigo el siguiente capitulo.
Bai bai =)
Capítulo 10
A Sakura se le cayó el jabón de la mano y abrió mucho los ojos cuando Sasuke entró también a la ducha.
- Estás en casa - logró decir.
Entonces él le abarcó el rostro con las manos y la besó cálida y apasionadamente. Enseguida le puso las manos en los hombros y se las pasó por su espalda, haciéndola acercarse más; ella se apoyó contra él, exultante ante la magnitud de su excitación.
Una mano le abarcó entonces uno de los glúteos y los dedos de él le acariciaron hábilmente la parte más sedosa de su cuerpo que respondía tan bien a ese contacto.
Sasuke notó el temblor que la recorrió cuando él la llevó al climax, y sus labios absorbieron el gemido de ella cuando la hizo volver de nuevo a los alturas del placer.
Sakura le acarició los hombros, pasó las manos a sus caderas y apartó su boca de la suya para llevarla a uno de los pezones de Sasuke introducírselo en la boca. No era justo que él mantuviera el control, pero no lo logró por mucho tiempo. Con un movimiento fluido, la levantó contra su cuerpo y se hundió profunda mente en ella. Se quedó quieto por un momento y luego salió de ella solo para hundirse una y otra vez, incrementando los empujones mientras el ritmo de ella se acomodaba al suyo.
- Bueno - dijo él jadeante - Esta sí que es una buena bienvenida.-
No había roto esa conexión intima y ella se agitó un poco mientras le acariciaba el cabello. Luego, le sujetó la cabeza mientras ladeaba la suya y tomaba posesión de su boca con un leve desliz de su lengua contra la de él.
- Ansiosa - le dijo él cuando pudo hablar.
Sakura lo notó endurecerse en su interior. Esta vez fue ella quien marcó el ritmo y fue dolorosamente lento, con el suave movimiento de dos cuerpos en perfecta armonía.
Cuando terminaron, salieron de la ducha, se seca ron y se pusieron unos albornoces.
-¿Tienes hambre? -le preguntó ella.
Sasuke la miró divertido. -¿Te estás refiriendo a comida?
Sakura se ruborizó, cosa que a él le encantó. - Por supuesto - respondió ella tratando de recupe rar la compostura.
- He puesto una cacerola en el microondas y no tardaremos mucho en calentar una ba rra de pan y preparar una ensalada.-
Se dieron de comer el uno al otro y aquello resul tó un festín de los sentidos, cada bocado resultó una promesa de lo que vendría más tarde.
- Creo que debería marcharme más a menudo. - dijo él.
Sakura se puso en pie y empezó a recoger la mesa.
- Déjalo - dijo él y tiró de ella para hacerla sentarse en su regazo. -Te he echado de menos.-
Aquella sí que era una admisión que ella valora ba. A Sakura tampoco le había gustado estar lejos de él, la casa le habla parecido demasiado grande y vacía, lo mismo que la cama, sin el calor humano de él, sin sus sabias manos para acariciarla y despertar estas ardientes emociones en ella.
Pero no podía decir esas palabras, temía demasia do lo que él pudiera leer en ellas. En vez de eso, ini ció un beso que duró hasta que Sasuke se levantó con ella en brazos y la llevó al dormitorio. Hicieron el amor larga y dulcemente, alternando lo dulce y lo primitivo durante toda la noche, y no volvieron a la cocina hasta más de las doce del día siguiente.
Fue entonces cuando a ella se le ocurrió pregun tar por su viaje.
- Todo ha ido bien. Pero tendré que volver a Brisbane por unos días a final de mes - dijo él, sonriendo al ver la decepción de ella.
- La otra noche me llevé a Konohamaru a cenar - dijo Sakura cuidadosamente.
- Me imagino que quedaría ampliamente impre sionado. –
Ella sonrió. - Sí. Y también invité a Ino a que se quedara a pasar la noche. Espero que no te importe.-
-¿Y por qué me iba a importar?- El teléfono sonó entonces y Sasuke maldijo en voz baja y fue a contestar.
Sakura se puso a hacer unas tortillas y el resto del almuerzo. Él terminó la llamada justo cuando ella estaba sir viendo la comida en la mesa.
- Voy a tener que trabajar unas horas en el despa cho - le dijo Sasuke cuando se hubo sentado.
- Está bien. Yo también tengo cosas que hacer. Lecciones que preparar para la semana que viene.-
Durante el resto del fin de semana no salieron de casa y fue enormemente relajante. Vieron algunas películas de vídeo y, mientras Sasuke trabajaba, ella se dedicó a leer.
Cuando terminó el fin de semana, volvieron a la rutina del trabajo, lo que fue un evidente fastidio, y también empezaron a recibir invitaciones para los si guientes eventos sociales. Había invitaciones para el estreno de una pelícu la, para una prestigiosa galería de arte y para un cóc tel en honor de un alto dignatario que estaba de visita en la ciudad, y a ninguna de ellos asistió Karin.
Tal vez estuviera fuera de la ciudad, pensó Sakura mientras estaba junto a Sasuke en una fiesta que daba el dueño de una de las mansiones que da ban a la bahía.
Sakura ya conocía a algunos de los invitados, con los que habló de la política educacional del gobierno, algo en lo que estaba muy interesada. Estaba enfrascada en ello y no se percató de la entrada de Karin hasta que terminó la conversación.
- Sasuke. –
Sakura casi contuvo la respiración ante la visión perfecta que era Karin Uzumaki. Sasuke respondió con su encanto habitual, mien tras que Suigetsu desplegaba su cultivado carisma. Sakura solo podía preguntarse cómo era que esa gente podía hacer su papel en una farsa como esa, donde por dentro todo eran celos y envidias.
- Espero que tu viaje de negocios haya ido bien, querido - dijo Karin sonriendo, y sin dejar de mirar a Sakura, le puso una mano en el hombro a Sasuke.
- Al parecer, Sakura no te ha echado mucho de me nos. Suigetsu y yo la sorprendimos disfrutando de una cena clandestina con un joven muy atractivo.- Cuando miró a Sakura esperando la reacción de Sasuke, a pesar de sonreír, sus ojos llevaban un vene no helado.
Sakura vio la expresión de él y la forma en que levantó levemente una ceja mientras la miraba pen sativamente.
No tenía necesidad de defenderse y ni siquiera lo intentó.
- Konohamaru Sarutobi, es un estudiante de dieci séis años que ha sacado las mejores notas de la clase en las pruebas anteriores a los exámenes finales. – dijo - El premio por ello consistía en una cena con migo en el restaurante que yo eligiera.- Hizo una pausa y miró decididamente a Karin y luego se preparó para rematarla.
- No había ninguna necesidad de insultarme a mí o a Konohamaru por ese asunto dejando un mensaje en el contestador y llamándolo mi juguetito.-
- Parecía que por lo menos, tenía veinte años, querida - protestó Karin.
- Como muchos de los chicos de dieciséis años sin el uniforme escolar - respondió Sakura.
- Creo que estás tergiversando las cosas - dijo Karin al tiempo que soltaba la mano que le estaba sujetando Suigetsu.
-¿Y por qué lo iba a hacer? Ustedes fueron los que se acercaron deliberadamente a nuestra mesa y yo los presenté.-
- Déjalo ya, Karin - intervino entonces Suigetsu y se la llevó.
- Evidentemente, Konohamaru debía tener muy buen aspecto. - dijo Sasuke segundos más tarde.
- Estaba apenas reconocible - admitió ella sin apartar la mirada.
- Karin debería seguir con su vida.-
- No quiere renunciar a ti - dijo ella -. Suigetsu es solo una cortina de humo y yo soy una enemiga fácil. –
Sasuke sonrió amplia y sensualmente. -¿Qué te parecería si nos fuéramos pronto?
-¿Cómo de pronto?-
- Una hora más y nos podremos marchar sin que nadie se ofenda.-
-¿Tan pronto?-
Sasuke se rió y le tomó la mano. - Vamos a charlar un poco con la gente, ¿quieres?-
Eran casi las once cuando se despidieron de los anfitriones y se marcharon de la fiesta. El aire fresco de la noche le llenó los pulmones a Sakura mientras caminaban hacia el coche, y le pa reció que no tardaron nada en estar de vuelta en casa.
Sasuke se la echó sobre el hombro y ella le dio un amigable puñetazo en las costillas. - Tácticas de hombre de las cavernas, ¿eh?-
Una vez en el dormitorio, él la dejó sobre los pies y la besó con un ansia que hizo que el calor le recorriera todo el cuerpo. Se desnudaron apresura damente, tirándolo todo al suelo y él la depositó so bre la cama sin ninguna ceremonia, amándola ruda y primitivamente.
Aquello se transformó en una pasión que no co nocía límites ni ataduras y Sakura la compartió sin reservas. El tiempo y el espacio dejaron de existir y solo quedaron dos personas atrapadas por un deseo primitivo.
Mucho más tarde, estaban tumbados, agotados, con los miembros aún entrelazados, y ella se pregun tó sí aquello habría sido igual para Sasuke.
¿Se habría sentido él tan completamente consumido por las emociones?
Sakura no podía pensar ni en moverse. Por lo menos, no por el momento. La palabra saciada cobró un significado completamente nuevo paca ella. Gradualmente, la respiración fue recuperando el ritmo normal y los latidos del corazón se le fueron calmando.
Sasuke le tocó la frente con los labios y luego los deslizó hasta cubrirle la boca con un beso que estaba tan lleno de cariño que casi la hizo llorar. Debería ser fácil decirle que lo amaba. Deseaba hacerlo de mala manera. Pero con la alegría de cono cer el amor, también llegó el conocimiento de saber que nunca sería correspondido, ya que ella solo representaba el pago de una deuda en carne.
Sakura se quedó despierta largo tiempo después de que Sasuke empezara a roncar levemente. Enton ces se levantó de la cama, tomó una bata y bajó las escaleras en silencio. La luz de la luna se filtraba por los amplios ven tanales que daban a la terraza y ella se quedó miran do al exterior, perdida en sus pensamientos.
Cada día le resultaba más difícil quedarse. Y por las noches..
¿Cómo podía continuar haciendo el amor con un hombre que no la amaba?
¿Cómo podía ocu par la misma cama que él, aceptar semejante grado de intimidad cada noche y tratar a la vez de mante nerse emocionalmente distante de él?
¿Cómo era posible que eso no la afectara?
¿Pasar doce meses más con un hombre al que amaba con todo su corazón pare luego marcharse?
Ya era bastante malo ahora. Dentro de un año du daba de que siguieran intactas su habilidad para so brevivir y su cordura emocional.
-¿No puedes dormir?-
El sonido de la voz de Sasuke la sorprendió, y se estremeció levemente cuando él la rodeó con los bra zos por detrás. Ella deseó desesperadamente apoyar la cabeza en su pecho y absorber su fuerza.
-¿Sakura?- Sasuke la hizo volverse lentamente sin dejar de abrazarla.
-Este… tú, yo... Nosotros... Cuando termine, yo volveré a un apartamento, reanudaré mi vida...-
"Sin él"- pensó y sintió como si una parte de ella se muriera.
Él entornó los párpados. -¿Es que tiene que terminar necesariamente?- Maldita sea, él la quería en su casa, en su cama. La quería suya. Vio como Sakura se ponía pálida y esos hermo sos ojos se dilataban.
-¿Cómo puede ser que no?-
Cada noche era un vivido recordatorio de lo difí cil que iba a ser tener que marcharse. No había nin gún momento en que no pensara que cada noche que hacían el amor era una noche menos que iban a com partir. Él lo era todo para ella. Su corazón. Su alma. Na die más podría serlo.
-¿Y si yo quisiera pedirte que te quedes?-
¿Para continuar en el papel de amante?
¿Cons ciente de que él se podía ver tentado por otra mu jer?
¿Esperando, siempre esperando que cayera el hacha cuando él le dijera que se marchara?
Sabía que no lo podría soportar. Solo con pensar lo en ese momento era como si una lanza le atravesa ra el corazón.
-¿Por cuánto tiempo, Sasuke? - preguntó valiente mente -. ¿Hasta que te canses de mí?-
Él levantó una mano y le acarició la mejilla. - Volvamos a la cama - dijo.
- Eso no resuelve nada.-
- Para dormir, cariño.- Sasuke la tomó en brazos y la llevó de vuelta al dormitorio.
No era el momento de decirle que iba a tener que tomar el vuelo del mediodía a Brisbane, ni que estaría fuera algunos días en un viaje de negocios que lo llevarla a Townsville y Cairns. Ya se lo contaría todo por la mañana.
