Adivinen quién sigue viva ^-^)/

Esta historia pertenece al proyecto abecedario.

Aclaración: Las frases que coloco al inicio y final de cada capítulo son como un ligero resumen de lo que ha de suceder. Por cierto, los capítulos suceden un día después, a excepción del primer capítulo. Las observaciones del final son hechas por… la NASA que ha estado vigilando a los chicos por los extraños acontecimientos que les sucede… Bueno, quizá no. Son de un narrador o narradora omnisciente :3

Dedicación: A quienes votaron por HibiMomo; Ib Tears (que en el primer comentario votó por la pareja con nuestro Shota favorito :'3), Manita men, Tsumiki Miniwa y Cris-chan12, quien aportó 4 votos a la comunidad HibiMomo, mis respetos OuO)7

Advertencia: ¡Capítulo extremadamente corto! OC y OoC, aunque intento no hacerlo mucho.

Atención: Haré 5 fanfics especiales por navidad, en mi perfil está la encuesta y me gustaría que ustedes votasen en ella n.n son One-shots de Kagerou Days, solo que no sabrás cual pareja es ¬w¬ las votaciones se cerrarán el 19 de Diciembre.

Disclaimer: Ni Kagerou Days ni sus personajes me pertenecen, todos son propiedad de Jin-san, si no fuese así ya todos tendrían pareja. Todos los datos en la entrevista de Momo son verdaderos -w-; a excepción del nombre del cerdo.


Letra: C

5 formas de besar

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By: D.S. Lianne

Capítulo IV: Besos a domicilio

Parte: 1/2

"¿Disculpe, estación de besos? Sí, quisiera pedir uno. ¿De quién? De Seto; Seto Kousuke."

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Operación; primer beso
Parte III
Besos a Domicilio
Por Kisaragi Momo

A pesar que el lunes había hecho una tormenta con truenos e inclusive granizo, ese mismo día (miércoles, para ser exactos) hacía un calor insoportable que cocinaba a todo ser humano que habitaba en el planeta. Y los del Dan no eran la excepción, la extensa sala de la base se había convertido en un lugar con ventiladores y aire acondicionado, sin embargo eso no era lo suficientemente frío como para alejar la ola calurosa.

Shintaro y Seto se ventilaban con abanicos improvisados hechos por periódico, Momo se colocó varias paletas de helado en todo su cuerpo (sin mencionar que, por primera vez, no estaba con su preciosa sudadera sino con una blusa de tiras), Kido se refrescaba con el agua del grifo, Hibiya no hacía más que quejarse e irritarse mientras que Kano y Konoha… Bueno, estaban sin camisa frente a los ventiladores. Ene por supuesto no sufría de ese mal al estar "encerrada" en el mundo cibernética.

― Hace mucho calor~ ―se quejó Momo recostada en todo el ancho del sofá.

― Tendremos que acostumbrarnos. No podemos ordenarle al mundo que se enfríe ―opinó la líder.

― Kano–san podría utilizar su poder y engañar a nuestros cuerpos haciéndonos creer que es un día normal ―propuso.

― No creo que eso funcione así ―reiteró el Shuuya haciendo poses frente a la máquina.

― Podríamos ir a la piscina...

― ¡Buena idea, Danchou! Yendo a la piscina se nos quitará todo el quemazón ―apoyó la rubia poniéndose de pie con una voluntad increíble, nadie en su sano juicio sería capaz de levantarse con tanto calor―. ¿Qué estamos esperando?

― Esperamos que Mary salga de su habitación ―contestó Ene elevando su índice.

― ¿Aún no despierta? ―inquirió Kido observando a Seto (pues durmió con ella la noche pasada), quien le respondió con una negación de cabeza.

― Bu-buenos días ―la medusa, por su parte, ya se hallaba bajando los escalones con doble abrigo de lana, bufanda, guantes, gorro y orejeras.

― Mary, ¿qué se supone que haces con toda esa ropa de invierno? ―cuestionó la peli-verde.

La albina sorbió su nariz y sonrió con dulzura antes de responderle: ― Hace mucho frío, Danchou–san.

Todos quedaron con la cara desfigurada preguntándose mentalmente si es que ella sufría de algún mal o simplemente quería hacerles una broma, aún así toda idea absurda fue descartada al ver que la blanquecina piel de la medusa no tenía gota de sudor, es más, la pobre ya empezaba a titiritar del "frío" que hacía.

― ¿Estás enferma? ―se animó a preguntar Shintaro. Otro sorbido de mocos le respondió a su pregunta.

― Cl-claro que no, estoy perfectamente bien ―contradijo.

― Tiene fiebre ―concluyó Kido al analizarla. Su nariz rojo cereza y el camino de pañuelos que le seguían desde la habitación eran pruebas suficientes―. Kisaragi, se cancela el viaje a la piscina. Nos quedaremos a cuidar de Mary.

― Es una mentira, no tengo n-ningún resfria- ¡achú~!

― Mary~chan, no engañarías ni a un ciego, sordo o mudo ―molestó el Shuuya.

― Ve a tu habitación, recuéstate en la cama, quítate toda esa ropa y quédate solo en algo liviano; procura cubrirte exclusivamente con UNA sábana; nada de seda, lino o poliéster. Sólo algodón ―uno creería que este comentario fue hecho por la Tsubomi, pero grande sería nuestra sorpresa al saber que fue Seto quien lo dijo.

La albina asintió con dificultad (por la boa que tenía de bufanda) y subió las escaleras rumbo a su alcoba. Así como dijo Seto, ella cumplió todo sin dejar de observar al techo. Una sonrisa bobalicona se posó por sobre sus labios al recordar el rol de madre que cumplió él; de verdad se preocupó por ella y eso le pareció bastante tierno. Algún día... Algún día le devolvería el favor.

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La Kozakura se removía inquieta por entre la sábana, desordenando su cama. Agarró un pañuelo de la mesita de noche y sonó su nariz con el mismo, era el décimo sexto estornudo que daba en tan sólo cinco minutos, era irritante y le dolían mucho las fosas nasales. Miró suplicante al techo y salió de su cama, al intentar dar siquiera un paso cayó estúpidamente al piso por falta de energía, estrellando su cara contra la madera.

― ¡Odio estar enferma! ―se quejó moviendo los brazos en un intento de rabieta.

― Mary–chan~ ―canturreó Momo entrando a la habitación con una bandeja repleta de comida (y mucha sopa)―. ¿Por qué estás en el suelo?

― Vi un lindo conejo blanco con un reloj, iba corriendo y desapareció en mi armario, yo quise seguirlo pero... ―¿había mencionado ya que no sabía mentir?―. V-vale, puede que me haya caído ―confesó apenada.

― Deja que te a-yude ―reprimió la risa que quería salir y se dispuso a ayudar a la albina una vez que dejó la bandeja en una superficie plana―. Danchou–san dijo que por nada del mundo puedes levantarte de cama, tienes que descansar todo el día para despertar bien mañana.

― Es decir que mi propia habitación se volvió mi cárcel. Estaré encerrada aquí todo el día, ¿verdad? ―la idol asintió―. ¡No me quiero quedar aquí! Iban a ir a la piscina, ¿no es así? ¡Yo también quiero ir!

― No podremos ir por tu enfermedad, pero no te preocupes. No te la pasarás aburrida aquí, ¿sabes por qué? ―Mary negó―. Porque hoy será el día Mory(*), pasaremos juntas lo que resta de la tarde. Será como una pijamada, a excepción de que aún no anochece y no estoy puesta mi pijama. Hum, ya sé, vuelvo rápido. Iré por mi pijama ―rápidamente salió del lugar dejando a la chica algo pensativa.

― Momo–chan puede llegar a ser algo extraña, aunque me alegra que se haya mudado con nosotros.

Por otro lado, la alcoba de Momo se volvió un torbellino de ropa y demás cosas. Removía, lanzaba y alborotaba las cosas puesto que no conseguía encontrar su ropa.

― Oh, pijamita pijamita pijamita, sal de dondequiera que estés~.

Media hora después y esa cosa seguía sin aparecer, de verdad ella estaba exasperándose. No pudo haberse ido caminando así como así. Se decidió por revisar en los cajones del escritorio frente a su cama, abrió el primer cajón de este y se emocionó. ¡Ahí estaba la pijama, qué despistada fue! La sacó de ahí con gran entusiasmo pero antes de poder cerrar la gaveta un par de hojas cayeron, no dejándole más opción que recogerlas.

― Vaya que soy desordenada, me pregunto si estas serán hojas de algún examen de la secundaria ―se cuestionó leyendo el título―. "Contrato" ―sus ojos se abrieron a más no poder y echó un rápido vistazo por la escritura.

Fue inevitable que ciertos recuerdos invadiesen su frágil mente en cuestión de segundos, cortos segundos.

― No puedo creerlo, pese a que soy una famosa idol no tengo dinero suficiente como para pagar el alquiler de mi departamento ―bufó Momo moviendo un frasco lleno de centavos, centavos de uno, de esos con los que no puedes ni comprar un chicle.

― ¿Qué sucede, Kisaragi? ―interrumpió Kido acercándose a la susodicha.

― E-eh… No sucede nada, ¿por qué la pregunta, Danchou–san? ―respondió creando una sonrisa nerviosa al sentir que la chica comenzaba a inspeccionarla cuidadosamente.

― Tal parece que no tienes dinero suficiente como para pagar tu departamento, eh. De seguro te has gastado el dinero de tus conciertos en comidas algo extravagantes y poco vistas en Japón, ¿no es así?

― ¿Acaso soy tan predecible? ―musitó hundiéndose en su asiento con un aura bastante deprimente.

― Un poco. Se ve que el alquiler te afecta bastante.

― Claro que me afecta, si no pago el alquiler hasta hoy por la tarde no tendré en dónde vivir.

― ¿Qué te parece si te mudas con nosotros?

― ¿N-nosotros; es decir Kano, Seto, Mary y tú?

― Sí, ¿por qué no? Aunque debo aclarar que durante tu estadía habrán dos o tres condiciones.

― ¡Acepto, claro que acepto! ―gritó lanzándose a los brazos de la Tsubomi abrazándola hasta quedar morada.

― M-me alegra, pero tampoco es para tanto, no es como si te estuviese proponiendo matrimonio o algo parecido ―titubeó en un intento de alejarla y salvar su pellejo.

― ¿Cuáles son las condiciones? Estoy dispuesta a cumplirlas con tal de vivir con ustedes ―habló separándose.

― En primera; entre Seto, tú y yo compartiremos los ingresos económicos de la base, también tendrás que ayudar con la compra de los víveres y esas cosas.

― Entendido, el presupuesto me alcanza para todo eso.

― Una cosa, queda prohibido que compres cosas innecesarias o alguno de tus platos no comestibles ―la rubia asintió ansiosa―. En segunda; quisiera que te acerques un poco más a Mary, que te vuelvas su confidente y su mejor amiga. Me gustaría que ella aprendiese a relacionarse un poco más con las personas.

― Sí, sí, sí. Muchas gracias Danchou–san ―vociferó de nuevo.

― Alto ahí, aún no termino. La última condición es que firmes una hoja aclarando que estás de acuerdo con todo esto, no quiero que entremos en un tipo de riña si es que las cosas no llegan a funcionar ―declaró poniendo su mano al frente junto con un trozo de papel.

¿Esto es un… Contrato? ¿Trajiste esto sabiendo que aceptaría?

― Bueno, no exactamente. Hay que estar prevenidas para todo, ¿no lo crees?

Rió con alegría y volvió a guardar el contrato en donde lo encontró. Empezó a quitarse toda la ropa con el fin de vestirse lo más pronto posible, cosa que consiguió puesto que en un santiamén ella ya tenía puesta su pijama y estaba decidida a regresar junto a la albina. Lo que verdaderamente le sorprendió fue encontrar al pequeño Shota hablando animadamente con ésta, ¿qué hacía él ahí?

― ¿Hibiya? ―preguntó asomándose por la puerta.

― Oba–san, justo estab-

― ¡¿Cuántas veces tengo que repetirte que no soy ninguna "Oba–san"?! ¡Tengo dieciséis, todavía estoy en mis años de juventud!

― Pues esa forma en la que lo dijiste sonó anticuada.

― Pienso igual ―opinó la medusa intentando contener la risa.

― ¿Tú apoyas a este crío, Mary–chan? No puede ser, ¿qué haces aquí Hibiya? ―interrogó masajeando su sien en señal de estrés y sentándose en uno de los mullidos sillones cerca de la cama.

― Vine a hacerte unas cuantas preguntas para mi clase.

― ¿Para tu clase?

Díganle paranoica o demente, pero en esas épocas del año todas las secundarias e instituciones educativas habían cerrado, es decir que el alumnado completo debería de estar en vacaciones. Momo no sabía sobre algún colegio que se decidiera a abrir. Más importante que eso, ¿qué acaso el Amamiya no vivía en otra ciudad?

― Pensé que todos los colegios cerraron por las vacaciones ―dijo elevando su dedo imitando a Einstein.

― Es la clase de mi curso vacacional ―comentó con normalidad, intentando mantener su semblante frío y calculador.

― ¿Oh, enserio? ¿Y de qué es tu curso? ―inquirió la Kisaragi formando una sonrisa aterradora. Ya no había más que hacer, ella ya había descubierto la mentirilla piadosa que él intentaba decir puesto a que el chico pasaba día y noche metido en la base, a menos que existiese un curso vacacional en el apartamento ella no le creería.

― E-ehm… ―no le salían las palabras auxiliares con las cuáles podía excusarse, comenzaba a correr un gran riesgo.

'Cerebro, sálvame de esta. Si lo haces, prometo que estudiaré para todas las pruebas, te alimentaré de conocimientos y todas esas cursilerías, ¡pero sálvame!' pensó exasperado.

― Periodismo, sí, eso es ―soltó de la nada.

― Hm, se ve interesante. Cuéntame más de tu tarea.

La situación lucía divertida. Iba a dejarlo mentir un poco más, ¿por qué no? Después podría desenmascarar todo su show y reírse en su cara. Oh, vaya que se había vuelto mala, demasiado, pero eso se lo ganaba por llamarla "Oba–san" un sinnúmero de veces.

― Tengo que entrevistar a alguien que admire y-

Hibiya, acabas de meter la pata… Y la metiste bien hondo.

¿A ver, eso salió de las tripas o del corazón?

― Alto ahí, vuelve a repetirlo ―ordenó esbozando una sonrisa chueca por la emoción.

― ¿P-p-por qué tendría que repetirlo? ―titubeó nervioso y avergonzado, tanto que por primera vez sus mejillas le empezaban a arder.

― Porque eso me hace feliz a mí, la persona que TANTO admiras.

Él tragó ruidosamente antes de responder, dudando entre responderle o dejar que siga fantaseando: ― Nunca dije cuánto te admiraba.

― Lo importante aquí es que acabas de admitirlo, niño ―fastidió tocándole la nariz con afán de molestar. Curiosamente él se encontraba cerca del sofá.

― ¿Vas a hacer la entrevista o no? ―rodó los ojos alejándose de Momo como si fuera una enfermedad mortal de la que no quería contagiarse.

― Todo sea por mi pequeño admirador.

― Creo que fue un error decirte todo esto, Oba–san ―sin embargo ella estaba tan feliz como para hacer caso al apodo.

― Apúrate, ¿quieres? Después de esto tengo una sesión de fotos ―pero Momo de veras no se cansaba de echar leña al fuego(*).

― Terminemos con esto de una vez ―espetó aplastando la bolita del bolígrafo―. Tienes que responder todo esto con la pura verdad o sino mi calificación se verá terriblemente afectada ―ella asintió―. Pregunta uno; ¿qué es lo que querías ser cuando eras pequeña?

― Eso es fácil, quería ser piloto y tener a mi muñeca cerdo como copiloto. ¿Cómo se llamaba? Metzy, Mitzy, Fluffy, no recuerdo~.

El silencio sepulcral fue inminente en el escenario, eso hasta que Hibiya expulsó una carcajada y Mary le siguió con ligeras risitas bien camufladas.

― ¿De qué se ríen, mojigatos? ―terció enfadada.

― Mo-Momo–chan, esa palabra realmente te hizo sonar vieja, ¿dónde la oíste? ―dijo Mary inflando los mofletes con tal de no reír más.

― A-ah, bueno… P-pues… ¡Ese no es el punto! ¿De qué se estaban riendo, acaso les parece un chiste mi sueño?

― No~ ―negó la albina riendo nuevamente―. A mí me pareció muy tierno.

― Para mí sí, eso es lo más absurdo que oí en mi vida ―carcajeó el castaño agarrándose de la panza mientras se quejaba del dolor por tanta risa.

― Como si el niño popular nunca hubiese soñado algo absurdo, ¿qué querías ser de grande, mocoso? ―y lo dejó callado, ese había sido un contraataque muy bien formulado.

― Err, sigamos con la entrevista ―se apresuró a decir fingiendo que escribía en aquella libreta―. Pregunta dos; ¿qué haces antes de tus conciertos?

― Es algo personal ―contestó con timidez.

― Responde. Aceptaste responder a la entrevista y tendrás que cumplir con tu palabra, andando Oba–san.

― No te vas a morir si no respondo esa pregunta, simplemente invéntate una respuesta y ya.

― Por supuesto que no, los datos tienen que ser cien por ciento verídicos. Así especificó la maestra.

― Tu maestra jamás se enterará que mientes ―contraatacó mirando para todas las direcciones posibles.

― ¡Sólo responde la maldita pregunta!

― No, he dicho.

Bien, el plan no estaba funcionando. Por primera vez en tanto tiempo Hibiya se tragaría su tan preciado orgullo (el cual pareció sobrevivir a la escenita de antes) y diría lo que en su vida no volvería a repetir. Glup.

― ¿Lo harías por… Por tu más grande admirador? ―gruñó entre dientes arrastrando cada una de las palabras que iba pronunciando. De verás odiaba su trabajo.

Ella sonrió cómoda y satisfecha, le iba a decir una pequeña mentira pero fue tanta su emoción que sin querer soltó una bomba:― Vale, vale. Puede que vomite antes de los conciertos.

Y cuando por fin cayó en cuento de lo que dijo, fue demasiado tarde como para excusarse.

― ¡¿Eres bulímica?! ―cuestionaron ambos "niños" al unísono.

― Cla-claro que no, es sólo que los nervios me pueden más y activan un sensor ultrasensible que ocasiona la devolución de mi desayuno.

― Ew, eso es desagradable en todos los sentidos existentes ―comentó él totalmente asqueado devolviéndose al trabajo de escribir con el bolígrafo―. Pregunta número tres; ¿juegas videojuegos? ¿Cuál es tu favorito?

― A decir verdad, síp; se llama Segare Ijiri/Arrow.

― Anotado. Pregunta cuatr-

― ¿Cuántas son? No olvides que tengo mi sesión, eh ―molestó interrumpiéndolo.

― Son cinco, así que cállate y escucha ―chitó mordiéndose los labios, no sabía qué más preguntar―. Mm, ¿cuál es tu peor calificación escolar?

― ¡Paso, esa no la pienso responder!

― Vamos, no puede ser tan mala, estoy seguro que Mary ha tenido calificaciones peores ―reiteró cruzándose de brazos.

― Es ver- espera, ¿qué es una "calificación"? ―preguntó la albina inocentemente.

― ¿Ves a lo que me refiero? ―exclamó el castaño ignorándola.

― Bien, tú ganas niño listo. Mi peor calificación fue dos en una prueba de biología, si mal no recuerdo.

― ¿D-d-dos? Pft, eres una inútil Momo ―el estómago de la idol cosquilleó; no sabía bien si era porque Hibiya había dicho su nombre por primera vez o era el hecho de haberla llamado inútil.

― ¡¿Qué es una calificación?! ―volvió a preguntar Mary con cierta desesperación en su tono de voz, siendo ignorada nuevamente.

― ¡Cállate! Tampoco es como si tú tuvieses las más perfectas calificaciones jamás antes vistas.

― Mm, ¿hola? Niño popular en frente; para ser popular tengo que tener las mejores notas ―restregó recuperando el orgullo que perdió al llamarse a sí mismo "admirador".

― Pues generalmente los populares son famosos sin siquiera estudiar, no cerebritos con una extremada dosis de autoestima.

― Conoces la excepción ―habló señalándose con ambos índices.

― Vamos con la última pregunta, ¿quieres?

― Por supuesto ―comentó victorioso―. Quinta pregunta; ¿con quién fue tu primer beso?

― Veamos, mi primer beso fue con… Err, espera ―musitó abriendo la boca―. ¡Mocoso infernal, este era tu plan desde el inicio, ¿cierto?! ―gritó parándose al instante y apuntándolo amenazadoramente con cualquier cosa a su alcance, en este caso, un conejo de peluche.

― Me descubrieron, tehe~ ―rió cerrando el cuaderno. Sin embargo no se esperaba que la Kisaragi se parase del sillón, y mucho menos que se lanzara hacia él pese a los dos metros de distancia que solían tener.

Prontamente el suelo se convirtió en su ring y Mary Kozakura en el árbitro de la lucha. ¿El premio? El cuaderno naranja por el que Hibiya estiraba su brazo con tal que ella no lo alcanzase.

― ¡No habré respondido esas patéticas preguntas por nada, dame eso, quiero ver lo que escribiste! ―pero las verdaderas intenciones de Momo eran arrancar la página en la que se suponía que estaban las preguntas.

― ¿Estás loca? ¡No! Ahora muévete anciana, no me dejas respirar.

― Oh, te arrepentirás de haberme llamado anciana ―amenazó irradiando llamas y furia desde sus ojos. Y, sacando su bestia interior, agarró con brusquedad su tan preciado objetivo, se levantó del piso, sacudió sus ropas y para prevenir accidentes aplastó el "frágil" cuerpo del niño con su pie.

― ¡Devuélveme eso!

― ¿O qué?

― O… O… Sólo dame el cuaderno ―exigió haciendo vagos intentos por pararse, pero el pie de ella era un enemigo fuerte.

― No puedo creer que haya respondido todas esas preguntas para nada ―hojeó las páginas a cuadros hasta encontrar la hoja con las preguntas recientemente contestadas. Sonrió con amargura y arrancó la página, retirando su pie―. Lárgate de aquí, enano. No quiero verte más, ¿entendido? ―musitó manteniendo su sonrisa cínica.

― Tendré en mis manos esa información, ¡lo juró! ―maldijo tomando rumbo hacia la puerta.

― Claro, claro, como quieras Wason ―y lo único que escuchó después de su frase fue un gruñido y el cerrar de la puerta―. Vaya que es molesto, no ha dejado de preguntarme eso desde que comenzó la operación, quiero llorar~ ―habló en forma de berrinche.

― Ne~, Momo–chan...

― ¿Huh, qué sucede?

― Bueno, lamento estar en el bando de Hibiya pero yo también estoy interesada en saber con quién fue tu primer beso. No importa si no me lo quieres decir.

― No, no es eso. Simplemente no se lo digo al chiquitín porque es divertido molestarlo. A ti te lo puedo decir sin problema alguno ―sinceró sonriente.

― ¡Yupi! Me alegra oír eso, hice la misma pregunta a todas y sólo faltas tú.

― ¿A todas, inclusive a la líder?

― Inclusive a ella ―repitió―. Bueno… No exactamente. Puedo suponer que Kido–san nunca tuvo un contacto cercano con los hombres, y los únicos varones a los que conocía eran Kano–baka y Seto, en todo caso el beso con Kano debió de ser su primero, ¿no?

― Oh, no lo pensé de esa forma ―murmuró―. ¿Y Ene?

― Es una larga historia, pero para resumirte todo se besó con una versión paralela de Konoha o algo semejante ―rió ante la notoria idiotez que dijo―. ¿Y? ¿Quién fue tu primer beso, Momo–chan?

― Es otra larga historia ―bufó cansada―. Estoy agotada de responderle a Hibiya esas preguntas, no tengo lengua para contestarte. Aunque… ¿Sabes? ¿Qué te parece si mejor lo vemos?

― ¿Vemos? ¿Cómo?

― En video. La disquera me hizo el favor de grabar mi primer concierto en vivo, ¡fue genial! O eso creí hasta que uno de mis fanáticos me robó un beso.

― Ya veo, ¿pero qué el primer beso no es considerado "primero" cuando tú estás de acuerdo?

― Es… Es algo costoso de mencionar, pero realmente me gustó eso, no es como si Yuzuru no supiese besar en ese entonces.

― ¿Yuzuru?

― Olvídalo, iré por el video ―anunció dirigiéndose hasta la puerta.

Miró ambos costados del pasillo y como todo espía caminó en puntillas hasta la sala, volvió a verificar si alguien estaba cerca antes de abrir un gabinete con millones de películas en él. De repente oyó un crujido de la madera por lo que cerró con rapidez el gabinete y se viró, viéndose de frente con la completa nada.

― Me estoy poniendo paranoica ―se replicó, soltó un sonoro bufido y reabrió el gabinete, tomando una caja de películas con el título de "Documental de la metamorfosis" y corriendo hacia la habitación de la medusa, sin siquiera tomar en cuenta que dejó abierto el gabinete―. ¡Volví~! ¿Lista para ver una película?

Se aseguró por tercera vez que nadie la siguiese y tras entrar en la habitación cerró la chapa de cobre con seguro.

Mary agudizó su mirada mientras entrecerraba los ojos, logrando notar la palabra "documental". Quizá ella no tenga muchas palabras adheridas en su vocabulario, sin embargo sabía bastante bien lo que era un documental, cosa que en su diccionario significaba 'aburrimiento total'.

― No, no, no, no me digas que veremos un documental ―replicó haciendo puchero.

― Por supuesto que no, ¿qué clase de enfermera sería yo si te hiciese ver un documental en un día tan feo como este? La caja que ves es un disfraz para el video más vergonzoso de mi vida ―informó guiñándole un ojo de forma cómplice.

― Oh~, entonces sí estoy lista.

Al poco rato la Kisaragi ya había colocado el CD en el reproductor de vídeos y se sentó junto a Mary, apuntando con el control directo a la pantalla.

― Señores y señoras, la película comenzará en tres, dos, uno, ¡acción!


•§PLAY§•


"Decir 'pronto' es rendirse / 'Isso' nante akiramecha
Ya que soy absolutamente una inútil / Zettai dame dakara
Oye, ¿continuamos juntos? / Nee, issho ni susumou?
A la 'Soledad' vamos a romperla, ¡mira! / 'Hitori bocchi' wo kowashichaou, hora!"

― Estamos grabando en vivo desde el concierto de una de las más famosas y recientes idols; Momo Kisaragi, cantando su éxito número uno "Otsukimi Recital", el cual ha llegado a estar en el primer lugar del ranking musical tres veces consecutivas. Es sorprendente cuánta acogida recibió esta cantante pese a llevar menos de un mes en el mundo del espectáculo ―relató una narradora sentada en una de las sillas de la cabina frente al estadio, agarrando uno de esos micrófonos que nunca hacen falta dentro de un partido de béisbol.

― No puedo estar más de acuerdo contigo. A penas esta chica entró en la música más de un millón de personas se convirtieron en sus fanáticos tras oír su voz, es increíble. Aunque, para serte sincero, siquiera un diez por ciento de sus fanáticos deben ser chicos pervertidos… Si sabes de lo que hablo ―comentó un hombre.

― Puede que sí, pero hablándote desde un punto de vista perteneciente a una mujer, lo que más me atrae a ella son esos preciosos ojos carmín que tiene, ¿usará algún tipo de lentes de contacto para cambiar el color de sus ojos o son naturales?

Las barras de neón naranjas y amarillas se movían al compás de la banda sonora mientras que Momo parecía estar disfrutando el cantar frente a miles de personas, ella se movía, saltaba, bailaba e inclusive hacía piruetas en su coreografía, nunca dejaba su sonrisa de lado y eso era algo que causó varios gritos entre los fanáticos. Los narradores del concierto no hacían más que debatir sobre el color ocular de la idol, se podría decir que era algo completamente común en los conciertos.

Sin embargo la Kisaragi no podía estar más nerviosa, ¡era su primer concierto en vivo! Jamás actuó en uno y pensaba que de seguro se olvidaría la letra de la canción, se marearía y caería a merced del suelo o cualquier cosa mala; ella siempre tenía mala suerte. Salvo que, para su beneficio, ser protagonista de un concierto era divertido, nunca lo pensó de ese modo y si así iban a ser todos sus conciertos; no se incomodaría para nada. Su mala suerte todavía no hacía aparición. TODAVÍA. Y eso le preocupaba mucho. Lo que intento decir es:

Momo Kisaragi no puede hacer nada bien. O siquiera eso es lo que ella siempre piensa y lo que constantemente se repite. Son esas malas energías las que la vuelven un imán para los gatos negros, la sal, las escaleras, pisar una grieta de la acera y todas esas supersticiones que la gente posee.

― ¡Te lo digo por enésima vez, ese color de ojos no es-! ―ahí iba de nuevo la narradora, no podía simplemente aceptar que ese color de ojos era natural (y sí, sí lo era), pero su vista panorámica le permitió divisar a cierta persona que se adentraba al escenario, consiguiendo desviar toda su atención del supuesto tema principal―. Espera, ¿quién es ese chico que está subiendo al escenario?

― Más importante que eso, ¿la seguridad no piensa hacer nada?

Al contrario, los mastodontes humanos hacían lo posible para que aquel chico no entrase al escenario, intentaban bloquearle cualquier entrada o estrujarlo como oso de felpa, sin embargo nada dio resultado y el chico fue tan escurridizo como para caber en el agujero que esos hombres dejaron.

― ¡Momo Kisaragi! ¡Momo Kisaragi! ―gritaba el misterioso chico.

Como por arte de magia la banda sonora dejó de toca y la idol abandonó su canto solamente para mirarlo a él, claro que la mirada rojiza de ella tenía cierta pizca de confusión, ¿qué hacía ese chico ahí? Más que nada, ¿eso era algo común en los conciertos? Debía ser.

¿Hola? ―saludó dudosa. El joven azabache se acercó a ella.

― Sé que no me conoces, pero yo a ti sí ―comenzó―. Mi nombre es Yuzuru y soy tu fan número uno… Bueno, dos, mi hermana menor es tu fan número uno.

'Debe ser normal que los fans se suban al escenario, ¿no?' se cuestionó ella manteniendo una firme sonrisa.

― ¡Seguridad! ¡Alto ahí, chico! ―el tiempo se iba acabando y los hombres fornidos se iban acercando cada vez más a ambos chicos (considerando que Yuzuru había atravesado casi un metro de escenario).

― No tengo mucho tiempo ―susurró él algo nervioso―. Momo Kisaragi, ¿me harías el honor de darme un autógrafo por favor? Hoy es el cumpleaños de mi hermana y lo que más desea en el mundo es un autógrafo tuyo ―imploró estirando una hoja suelta junto con un bolígrafo. El joven se sintió tan avergonzado y nervioso que por inercia hizo una reverencia para que la chica evitase el verlo todo sudoroso (porque esa era su manía, sudar de los nervios).

El corazón de la rubia se achicó y la sonrisa que poseía creció aún más, adquiriendo la ternura en su expresión. Asintió sin saber qué decir y tomó de ambas cosas anotando su nombre con perfectos kanjis. Por un momento Momo olvidó que estaba en medio de un concierto, que la banda sonora dejó de tocar, que ella era la cantante y que tenía a más de mil personas viéndola desde distintos lugares.

Y parece que él también.

Yuzuru se sintió emocionado y agradecido. Tanto que agarró algunos pliegues del vestido de la idol y la jaló hacia sí, consiguiendo robar su primer beso. Él sonrió nervioso. En esos mismos instantes estaba besando a la, seguramente, idol más famosa en todo el continente; un sueño para todo fanático… ¡Pero el problema se ubicaba en que no sabía besar! Era un pobre inexperto. ¿Cómo estaría besando? ¿Lo estaba haciendo bien? ¿Ella lo disfrutaba? ¿Y si no le gustó cómo besa? ¿Vomitará después? ¿Lo demandará por invasión a la propiedad privada? ¿Declarará que fue el peor beso a nivel mundial? ¡Demasiadas preguntas y ninguna respuesta!

Nuestra querida Momo era otro dilema. Su rostro se volvió un poema abierto. Sus ojos se abrieron a más no poder y no pudo reaccionar a tiempo; habían robado su primer beso. Y no era el chico que le gustaba, ni su primo, tampoco el maestro, ¡era un simple desconocido que casualmente asistió a su concierto y por fortuna alcanzó a subirse al escenario junto a ella! Eso la iba a dejar marcada, en definitiva. La cosa más infame de todo el asunto era que lo estaba disfrutando. Digo, el azabache no besaba mal (para ser su primera vez), fue suave, dulce y no se apresuró a intensificar el beso. Era… Agradable. Las mariposas no dudaron en hacer su triunfal aparición, seguidas de los reflectores rojos que desprendían de sus mejillas.

La Kisaragi estaba a punto de dejarse llevar, de cerrar los ojos y corresponder al beso; pero algo, o alguien, alejó bruscamente al chico.

― Señorita, ¿está usted bien? ―la seguridad por fin llegó a la supuesta escena del crimen. Uno de los dos hombres tomó al joven de los brazos y lo elevó a una altura de dos metros; siendo exagerados. Yuzuru se quejaba y reclamaba varias insensateces mientras pataleaba en un intento de pegarle al guardia y romperle la cara, pero esos hombres tenían un rostro de acero―. Lamentamos la demora, tuvimos una llamada de nuestro superior que nos demoró un poco. Retiraremos a este fastidioso muchacho enseguida.

Dicho eso, cargaron al chico como costal de papas y dieron media vuelta. Momo no dejó de verlo hasta que él le devolvió la mirada y le sonrió; oh no, mariposas otra vez. La chica intentó devolverle la sonrisa y se le escapó una risilla nerviosa.

― ¡Te llamaré! ―gritó el joven.

― Ni siquiera tienes su número ―comentó uno de los guardias.

― Lo conseguiré, lo prometo. Inclusive conseguiré su dirección ―agregó esperanzado.

― Deja de ser un acosador y cállate.

― ¡No lo olvides, soy tu acosador número uno!

Desde que ella era pequeña le enseñaron que los acosadores eran malos, que la violaría y la dejarían con más de nueve hijos (demasiado realista). Pero ahora que él lo mencionaba, era la primera vez que se sentía alegre de tener un acosador; en todos los sentidos ya mencionados.

― Ar-


•§STOP§•


― Y lo demás del video es otra historia ―aclaró Momo levantándose de su sitio mientras volvía a guardar el disco.

― ¿Enserio consiguió tu dirección y tu teléfono?

― Síp, no sé cómo pero lo hizo. Se podría decir que desde ese entonces nos volvimos mejores amigos. Era cómico ya que cada día llamaba pidiéndome disculpas acerca del beso que nos dimos, siempre inventaba una excusa que cambiaba diariamente ―rió―. Pero sólo somos amigos, actualmente Yuzuru ya tiene novia; si mal no recuerdo se llama Ai. Lindo nombre, ¿no?

― Uh-huh ―musitó―. N-ne~ Momo–chan, ¿cómo se siente el primer beso? ―no sabía cómo ni por qué, pero Mary consiguió juntar toda la valentía y coraje que pudo para preguntarle, cosa que se esfumó tan rápido como llegó puesto que no pudo evitar sonrojarse por lo que acababa de decir.

Puede que en un inicio el tema de los besos le haya repugnado, que de tan sólo imaginárselo ella vomitase…, o peor. Pero fue inevitable que eso le causara curiosidad, ¿por qué a la gente le gustaba besarse? ¿Qué, no era incómodo? ¿Cómo podían aceptar que una lengua entre en su boca? Más importante que eso; ¿acaso no les daba asco saber que estaban compartiendo saliva?

Negó con la cabeza reprimiendo aquellos pensamientos, si los seguía tomando en cuenta podría arrepentirse de la operación y se retractaría de todo el esfuerzo que las chicas del Dan había aplicado (tomando en cuenta el beso entre Kido y Kano, que Ene le contase su más grande secreto y el video del primer beso de la idol).

― ¿Pe-perdón? ―titubeó la Kisaragi.

Mary fijó su vista en la rubia y notó cuán nerviosa estaba. El labio inferior le temblaba, su boca estaba hecha una "O", sus ojos abiertos como dos grandes platos en donde sirves el pavo para la navidad y más señales le indicaban que la albina la desconcertó con esa pregunta.

― Yo… Yo… ―comenzó la medusa―. ¡Lo lamento, no debí preguntar eso! No te asustes, ¿sí? E-eh… ―y no pudo más, por lo que se limitó a hundir la cara en una almohada o cojín cercano.

― No es eso, de veras. Es sólo que me tomaste de imprevista con tu pregunta ―intentó calmarla. Se acercó hasta la chica y le acarició tiernamente la cabeza causando que Mary levantase su rostro del almohadón. Pronto la mirada oscura de la Kisaragi cambió a una soñadora, siendo adornada con una preciosa sonrisa melancólica―. El primer beso es algo… Inexplicable. No te podría dar un concepto específico porque cada persona reacciona diferente, no todos son iguales.

― ¿Y cómo fue el tuyo? ―volvió a inquirir después de unos segundos en silencio, esperando que la pregunta no incomodase a su amiga.

La chica abría y cerraba la boca queriendo decir algo, tenía la idea de lo que iba a decir pero no conseguía las palabras.

― Bueno, en un inicio fue algo como… Horrible ―declaró―. Di-digo, nunca esperé que mi primer beso fuese con uno de los fanáticos que se decidió a salir de la multitud para pedirme un autógrafo por su hermanita menor. ¡Eso no estaba en mis planes! ―y comenzó a moverse de lado para lado utilizando la mímica en sus brazos, siendo escuchada atentamente por la medusa quien asentía con la cabeza una y otra vez―. Yo siempre soñé con que mi primer beso sería con el chico que me gustase y todo sería arcoíris y unicornios, ¡pero no! Cuando sentí que fui besada por Yuzuru mis labios ardieron enormemente, era espantoso, sentía que en cualquier momento me derretiría de la ira que contenía.

Vaya que era directa.

― Sin embargo... ―paró su brusco caminar y se sentó en la cama, siendo su rostro coloreado por diferentes escalas de rojo―, sin embargo poco tiempo después mi estómago revoloteó, como si el torbellino de se llevó a Dorothy se estuviese desencadenando en mis tripas e intestinos.

Directa y no teme hablar de lo que lleva dentro de la barriga, wow.

― ¡¿Que-querías vomitar?! ―cuestionó incrédula. Si así se iba a sentir Mary cuando le robe un beso a Seto, pues mejor no lo hacía, no quería que su desayuno regrese de donde vino.

― Claro que no ―rió nerviosa―. Es un vomito de… ¿Felicidad? Sientes que tu garganta cosquillea y tu estómago comienza a soltar cosas agradables –cosas que no son gases–, de repente tu corazón bombea rápido y parece saltar de la alegría. No puedes oír nada y sientes que él y tú son los únicos presentes. Por un minuto dejé de sentir millones de miradas sobre mí y me concentré en él ―pausó dándose cuenta de que estaba hablando más de lo que debía; carraspeó―. En fin, esa fue la sensación que tuve con ese simple roce de labios.

― ¿Roce de labios?

― Sí, porque eso fue. Ene nos mostró cerca de un mes atrás sobre qué tipos de besos habían, ¿recuerdas? ―Mary asintió―. Un beso francés y un pico(*) se diferencian por muchas cosas. Una de ellas es la lengua que invade el espacio bucal.

― Por favor, por favor, dime que no haré ese beso ―suplicó inflando sus adorables mofletes.

― No lo harás ―por tercera vez, dejó escapar una risilla que, en esta ocasión, no fue una nerviosa―. El beso que tú estás por dar será el beso tímido; el que usa todo principiante o aquellos que no se atreven a subir un nivel más. Es suave, dulce y agradable, tan sólo sientes algo cálido posarse sobre tus labios que desemboca miles de emociones.

― Suena bonito… ―confesó sonrojada, ¿estaría mal si ella dijera que quería intentarlo?

― Lo es, es realmente bonito. Es por eso que Ene–chan, Danchou y yo queremos que des tu primer beso, que sientas lo que nosotras sentimos alguna vez. Pero, como ya habrás visto, esto de organizar el beso perfecto es algo complicado. ¡Hemos fallado durante dos ocasiones consecutivas, DOS! Para serte sincera ya ninguna sabe qué hacer. Y ahora toda la responsabilidad de que tengas el mejor beso en la historia universal recae sobre mis hombros. Es un trabajo arduo que realmente me quita algo de mi tiempo.

― L-lo siento, podríamos dejar la operación hasta ahí. Después de todo, todavía tengo cerca de quinientos años para dar un beso, ¿no lo crees?

― ¡Por supuesto que no! Quiero que des tu primer beso mientras yo viva, no podría morir en paz sabiendo que no has besado a nadie desde que nací hasta que morí.

― ¿Y cómo planeas hacer que lo dé? Te recuerdo, Momo–chan, que soy un espécimen torpe ―agregó sabihondamente, sin siquiera darse cuenta de que estaba insultándose.

― Tienes razón. No puedo arriesgar nuestra última oportunidad sabiendo que algo en el plan podría llegar a fallar, esto tiene que ser directo y sin fallas… ―pensó y pensó y pensó, pero nada consiguió. Tenía la mente en blanco y todas sus fantásticas ideas eran desechadas inmediatamente por la parte lógica de su cerebro puesto que cada una era más descabellada que la otra; hasta que por fin sucedió―. ¡Lo tengo! He encontrado el plan perfecto. Salvo que vamos a necesitar ayuda de cierta persona.

― Pero si Danchou–san y Ene–chan ya nos ayudaron.

― No hablo de ellas ―completó, enviando una mirada pícara a la joven albina―. Yo hablo de Seto~.

― Pensé qu-que él sería nuestro objetivo ―dijo colocándose notoriamente nerviosa.

― Y lo sigue siendo ―Mary profundizó su mirada e inclinó el rostro, no podía entender nada de lo que Momo trataba de decir, ¿acaso estaba hablando en clave morse (pese a que esa clave no se habla, pero eso ella no lo sabía) o es que la Kisaragi habrá confundido las palabras y/o nombres?―. No me entiendes ―bramó―. Lo que quiero decir es que Seto será quien dé la iniciativa.

― ¡¿Qué?! ―espetó incrédula.

― Mhm ―asintió―. Lo único que tú tendrás que hacer será pedirle un beso, es un plan a prueba de fallas, es imposible confundirlo o malinterpretarlo, tan sólo tienes que ser directa. Estoy 95% segura de que aceptará.

― ¿Qué pasa con el otro 5%?

― En el peor de los casos, te rechazaría de la forma más cruel posible diciéndote que ama a alguien más, finalizando con el típico "¿pero podemos seguir siendo amigos, verdad?" ―concluyó, hablando más de lo que debería.

Cruda realidad.

― Aunque sé bien que eso no pasará ―animó la rubia presentando una sonrisa Colgate.

― Sí, nada malo sucederá, ¿verdad? ―inquirió dudosa, ahora no estaba tan confiada como en un inicio.

Sin embargo, ninguna de las dos chicas cayó en cuenta de que alguien las escuchaba silenciosamente tras la puerta, por lo que sin temor alguno continuaron con su cháchara sin preocuparse de medir sus palabras. La persona desconocida sacó una de sus típicas sonrisas malignas y echó rumbo a la sala, esperando encontrar a su nuevo objetivo. Al terminar de bajar el último peldaño, el joven sonrió satisfecho al encontrar a quien buscaba.

― Oh, Seto~ ―canturreó.

― ¿Kano, qué se te ofrece? ―cuestionó el peli-negro sin dejar de leer el periódico que llevaba en manos.

― Te quiero contar un secreto, no te molesta, ¿ne~?

― No, para nada ―respondió.

― Me alegra oír eso ―su sonrisa gatuna se expandió más, caminó manteniendo las manos en los bolsillos de su chaqueta negra y se agachó para quedar a la misma altura de Seto, quien estaba en el sofá―, porque es un secreto acerca de Mary–chan.

Operación; primer beso
Parte III
Resultado: Sin procesar


ღ—CONTINUARÁ...—ღ


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Letra: C

5 formas de besar

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By: D.S. Lianne

Capítulo IV: Besos a domicilio

Parte: 1/2

"¿Disculpe, estación de besos? Sí, quisiera pedir un beso a domicilio. ¿De quién? De Seto, Seto Kousuke."


DICCIONARIO

Mory: Unión de los nombres Momo y Mary, utilizó la primera sílaba de Momo y la última de Mary.

Echar leña al fuego: Riña. Seguir dando motivo para pelear.

Pico/Piquito: Beso fugaz que no llega a durar más de dos o tres segundos (a veces menos).

NOTA: Lamento si es que encuentran algunas faltas ortográficas como ojo-azul, pelo-negro o algo semejante xD también lo de las tildes, aquí en la parte baja no me preocupo, pero en la historia intento no hacerlo.

NOTA (2): Bien, vale, quizá el título esté hecho con malas matemáticas, ¡pe-pero no lo está! Sólo hay que dar tiempo para que la historia se vaya desarrollando. Ah, y las frases que coloco al inicio y final de cada capítulo son como un ligero resumen de lo que ha de suceder.

NOTA (3): Y ahora es cuando me doy cuenta de que este capítulo no fue para nada corto ._. Dividí el capítulo en dos partes porque este sobrepasó las diez mil palabras ;-; no quise aburrirlos tanto así que tiene siete mil palabras. He respondido todos los reviews por PM, ya que lleno mucho espacio xD

NOTA (4): Ah, cierto, casi lo olvido. He aquí los resultados de la salida al parque de diversiones con todos los del Dan, ¿creían que Mary no se iba a resfriar, cierto e.e? ¿Creyeron que sólo estaba de más o para causar un (fallido) intento de comedia? ¡Ja, pues no! Trululu~

LES PROMETO QUE EL PRÓXIMO CAPÍTULO SERÁ MIL VECES MÁS CORTO, perdón~. Sé que debió ser muy irritante y cansino leer algo tan largo como esto u.u

¡Konnichiwa~ ^-^)/! Vale, sé que no tengo perdón por haber demorado tanto. Espero que este capítulo largo haya compensado mis tres o cuatro meses de ausencia; nunca pensé que tercero de secundaria fuese tan complicado… Buhu, no he tenido mucho tiempo para escribir como lo tenía antes, ¡y todavía soy una niña! O, bueno, adolescente. Bah, no sé. Procuraré terminar la historia lo más pronto posible para que esto no vuelva a suceder :) Y, como se darán cuenta, aquí nadie sabe besar porque estamos hablando del primer beso :3

¿Alguien sabe cuándo es que Kano dice "kukuku"?


¡ALERTA; FALTAN 3 CAPÍTULOS!


¡Respuesta a los reviews (guest) \(^-^)/!

Meru Chain (guest): Espero que este capítulo te haya gustado n.n
Espera, es decir que has abandonado a tus amigas en situaciones complicadas… Somos dos, yo también hago lo mismo :3
Jeje, para mí que hay cientos de personas que narran igual que yo. Es verdad, Haruka es todo un amor~ aunque Takane lo maltrate todo el tiempo
Y es verdad, no tenías esperanzas, pero tampoco hay esperanzas como para que el próximo sí sea Q~Q como ya habrás leído, separé el capítulo en dos partes porque era demasiado largo, perdón u.u pe-pero ten compasión de mí y no envíes a Kuroha D: o… O… yo enviaré a Elmo, ¡y Elmo sabe dónde vives!
Yei~, tendré mi primera fan y la llamaré Lala y jugaremos a la pelota todos los días (?)
Oh, bueno, eso es algo que aclaré arriba n.n lamento haber causado algo de confusión.
Tehe, pero yo sigo diciendo que realmente escribo como cualquier persona, horrores ortográficos, palabras inventadas, mala narración (eso es personal) x3 gracias de todas formas, aunque ahora faltan otra vez 3 capítulos para que termine ._.


¿Me regalan un Review ^-^? ¿O prefieren regalarme tomatazos :'3?

Un abrazo psicológico \(^-^)/ (créditos a Germán Garmendia)

Lia-chan fuera =3=)7

¿Sabías que los pandas están hechos de leche y galletitas Oreo?