Capítulo 2: Sirius Black
A la mañana siguiente Harry estaba exasperado. Había conseguido que Ginny abandonara la casa pero no había podido evitar que la pelirroja lo avasallara a preguntas. Era inteligente y se olía algo, sabía que él y Hermione se traían algo entre manos pero si hubiese sabido lo que iba a pasar, jamás hubiera salido de esa casa. Jamás sabría que iba a ser traicionada por la persona que más quería en el mundo.
Hermione se apareció de la nada en mitad del salón en el que Harry no paraba de dar vueltas de un lado a otro.
- Te estaba esperando, llegas tarde. –murmuró Harry aún irritado.
- Cállate.
Hermione pasó volando por su lado sin mirarle y se quedó unos segundos de pie cogiendo aire y soltándolo pausadamente.
- Está bien, hagámoslo. – la chica se giró y enfrentó a su amigo – Ahora bien, tenemos que procurar no cambiar nada más, Harry. Cada cambio puede alterar nuestro futuro e incluso hacerlo desaparecer.
- Ya lo sé, Hermione. –dijo Harry cansinamente. Estaba demasiado nervioso como para escuchar los consejos que tanto conocía.
- No, Harry. Escúchame bien, no voy a sacrificar nuestro presente por nada. Además, no sabemos los efectos adversos que podamos sufrir…
De repente Harry puso mucha más atención, ni siquiera había pensado en eso.
- ¿Qué quieres decir? ¿A qué clase de efectos adversos te refieres?
- Harry, este viaje en el tiempo no es como la otra vez. Vamos a volver a vernos con 15 años. – la chica hizo una pausa y miró a su mejor amigo con preocupación - Es un viaje de 4 años en el tiempo.
- Pero… Nosotros no volvemos a tener 15, simplemente viajaremos ahí, salvaremos a Sirius sin que nadie nos vea y volveremos al presente.
- No es tan sencillo. Cabe la posibilidad de… - Hermione suspiró, desvió la mirada y regresó a los ojos verdes de Harry con mucha más fuerza- Cabe la posibilidad de que perdamos la memoria.
- ¡¿QUÉ?!
Hermione resopló y sacó de debajo de su camisa el giratiempo que colgaba de su cuello.
- Ya te he dicho que no es tan simple. No sé lo que va a pasar pero debemos tener claro los dos cuál será el plan porque si algo falla…
- Nada va a fallar, Hermione. –juró el castaño observando como el rostro de su amiga se entristecía por momentos.
- Si algo falla Harry, si perdiese la memoria hazme volver como sea. – Hermione se secó una lágrima que luchaba por alejarse de sus ojos y pasó el collar por el cuello de Harry para que los rodeara a ambos.
- Y otra cosa… Nunca toques a nuestros YO del pasado.
Harry sabía que no deberían ser vistos por nadie porque podrían causarles graves trastornos hasta incluso hacerles perder la cordura, pero lo de no tocarse a sí mismos… No es que pensara hacerlo, por supuesto, pero simplemente era extraño y no entendía el por qué. Estaba a punto de preguntarlo cuando de pronto se abrió la puerta del salón y entraron por ella Ginny y Ron precipitadamente. La primera tenía el ceño fruncido y los observaba sin comprender nada mientras que el segundo tenía el rostro colorado y los observaba con furia, se sentía traicionado.
- Harry…
- ¡Hermione, no lo hagas! –gritó el pelirrojo con pánico en su mirada.
-Lo siento…- murmuró la castaña.
Harry agarró la mano de Hermione y la estrechó con fuerza para darle ánimos aunque en ese momento se sentía él más roto que nadie. No podía soportar la mirada dolida de Ginny. Les habían engañado y ahora los dejaban ahí, con la esperanza de que alguna vez volvieran. Hermione se desprendió del agarre para coger el giratiempos y sin dedicar ni una sola mirada a Ron comenzó a darle vueltas y en cuestión de segundos habían desaparecido.
-Hermione, ¿estás bien?
Harry hacia un rato que se había desprendido del abrazo del giratiempo para mirar a su alrededor. Volvían a estar en el número 12 de Grimmauld Place, los muebles sucios y viejos y la oscuridad de las lámparas parpadeantes lo dejaba claro. El moreno tuvo que hacer un gran esfuerzo por situarse mientras su amiga seguía con los ojos cerrados apretándose la frente con ambas manos. Seguía sin contestar y Harry empezaba a preocuparse. Lentamente Hermione fue retirando las manos y dejándolas caer. Seguidamente abrió los ojos y observó a Harry que no le quitaba la vista de encima.
- Sé quién eres y que hacemos aquí, si es eso lo que te preguntas.
Harry sonrió y la chica lo imitó. Le dolía mucho la cabeza pero no podía quejarse, seguía con sus recuerdos y eso es todo lo que podía pedir. Con cuidado guardó el giratiempo bajo su camisa y empezó a observar a su alrededor como había hecho su amigo anteriormente.
- Hermione… ¿Cómo supieron Ginny y Ron…
La castaña se giró olvidando donde estaban y lo miró apesadumbrada.
- Me despedí de él, Harry. – Hermione hizo una pausa mirando hacia la chimenea con los ojos vidriosos - No sabía… no podía asegurar que lo volviera a ver, necesitaba decirle adiós. Supongo que se lo explicaría a Ginny y ella comprendió que tendría algo que ver con lo que llevábamos ocultando desde hace tiempo. Es muy lista.
- Lo es. –afirmó el moreno orgulloso y con gran pesar.
Harry desvió la mirada haciendo ver que observaba a su alrededor pero realmente se sentía culpable. Había obligado a su mejor amiga a abandonar a la persona que más quería por puro egoísmo. Él mismo había abandonado a la única persona por la que sacrificaría su propia vida, jamás olvidaría la mirada apenada y los ojos de acusación de Ginny. Traición. Eso es lo que había hecho, eso es lo que era. Un traidor. Había regresado al pasado por un capricho y ahora podía condenar a la humanidad al regreso de Voldemort. ¿Y si todo cambiaba? ¿Y si él mismo moría al igual que sus amigos?
- Creo que sé en qué momento estamos, Harry.
La voz de Hermione lo sacó del hilo de sus pensamientos seguido del crepitar del fuego que no paraba de aumentar.
Hermione pegó un salto y se abalanzó contra él.
- ¡Harry, corre! ¡Estamos perdiendo el tiempo! Sirius debe estar arriba junto a Buckbeak, tienes que traerle aquí y ahora. ¡YA!
Harry quería preguntarle a su amiga cuál era su plan y que iba a hacer ella pero no dudo ni un instante de sus palabras y empezó a correr escaleras arriba, entonces su cabeza comenzó a funcionar regresando a sus propios recuerdos y recordando aquél momento en el que Dumbledore le dijo dónde estaba su tío mientras Kreacher provocaba el desenlace de aquella terrible historia. Todo empezaba a cuadrar en su cabeza pero sabía que no tendría tiempo para pensar una vez llegara a arriba, tenía que hacer que Sirius bajara pero ¿Cómo?
Harry ralentizó los pasos y abrió la puerta con cuidado esperando no ser visto por su tío. Afortunadamente estaba de espaldas curando algunas heridas que el hipogrifo tenía. Buckbeak si lo vio y le hizo una pequeña reverencia. Harry sonrió. Por un momento se quedó paralizado, era la primera vez que veía a su tío después de tantos años y estaba ahí ante él, vivo. Llevaba tanto tiempo deseando que llegara ese momento que incluso olvidó lo que tenía que hacer. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no abalanzarse a abrazar a su tío y recordar porqué estaba ahí, estaba perdiendo demasiado tiempo.
Tenía que pensar en algo, debía llamar su atención. Hacer ruido, exacto.
- ¡Bombarda!
Un pequeño jarrón explotó en mil pedazos en mitad del pasillo e hizo que su tío se volviese a ver lo que ocurría. Harry empalideció intentando buscar donde esconderse a la vez que Sirius se ponía en pie.
- ¿Kreacher? ¿Qué estás haciendo? –gritó su tío encaminándose a la puerta.
- ¡Ascendio! –susurró Harry apuntándose a sí mismo con la varita.
El cuerpo de Harry comenzó a elevarse hasta quedar horizontalmente pegado al techo del estrecho pasillo, en ese mismo momento Sirius apareció por la puerta quedando justo debajo de Harry.
- ¿Kreacher?
Sirius se quedó esperando a que apareciese el elfo pero éste no hizo ningún movimiento.
Mientras tanto en el salón de la familia Black Hermione había decidido ocultarse en un armario mientras Kreacher se acercaba a la chimenea tras el llamado del antiguo Harry Potter.
- ¿Dónde está Sirius, Kreacher? –mascullaba la voz del Harry de 15 años a través de la chimenea.
- El amo ha salido, Harry Potter.
El elfo doméstico chasqueo la lengua mientras Hermione decidía si debía actuar. Harry estaba tardando demasiado y Sirius no bajaba. Si Sirius no llegaba a tiempo nada detendría a los chicos de volver a cometer los errores del pasado y Sirius Black moriría.
El joven Harry seguía gritando y preguntando que donde estaba Sirius pero en ese momento Hermione se asomó por la puerta del armario y apuntó al elfo con la varita.
-Desmaius- fue solo un susurro pero bastó para que el elfo doméstico cayera inconsciente al suelo dejando a Harry hablando solo.
- ¿Kreacher? ¿Qué pasa ahí? ¿Sirius?
Hermione se acercó a la chimenea pero no se asomó, su amigo no debía verle. Volvió a mirar hacia la puerta pero Sirius seguía sin aparecer.
- Harry Potter, Sirius está bien. No vayas al Departamento de Misterios. –Hermione intentó forzar la voz para que no la reconociese pero sabía que iba a ser difícil.
- ¿Hermione?
- Harry Potter, busca el regalo que Sirius te regaló. Utilízalo.
Hermione no sabía que más decir, estaba asustada por que la había reconocido pero sabía qué pensaría que era imposible, que se lo había imaginado.
- ¿Quién eres? ¡Da la cara! Como le hayáis hecho daño a…
De repente la voz de Harry despareció y la chimenea volvió a crepitar como lo hacía siempre. Sabía lo que había ocurrido porque en el pasado sucedió exactamente lo mismo. La profesora Umbridge se habría encargado de cortar toda comunicación con su tío así que la única oportunidad que habían podido tener se había esfumado.
- ¿Hermione?
Una voz ronca la sobresaltó y se incorporó de un salto sin apartar la vista de la chimenea. No podía ser… No podía salirle todo tan rematadamente mal. La castaña cogió rápidamente el recipiente de Polvos Flu que había sobre la chimenea. No tenía ni idea de a dónde debía escapar pero sería mejor eso que enfrentarse a Sirius Black con la varita. Hermione los lanzó con un rápido movimiento a la vez que Sirius gritaba para que se detuviese pero justo cuando iba a entrar para decir a dónde quería ir, Sirius se le adelantó.
- ¡Aqua Eructo!
Un potente chorro de agua estalló contra la chimenea apagando el fuego y dejándola empapada y recubierta de cenizas. Nunca le había caído del todo bien ese hombre, siempre había pensado que le faltaba sentido común y que había pasado demasiado tiempo en Azkaban así que esa forma de reencontrarse no ayudó nada a cambiar de parecer a la chica.
- ¡Expelliarmus!
Los ojos de Hermione relampaguearon de rabia, se sentía como una tonta. Estaba tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera había esperado que el hombre le quitara su varita.
- ¿Quién eres? – Sirius escudriñó a su oponente. No comprendía cómo había podido entrar a su casa que ahora era una fortaleza y tampoco comprendía porque Kreacher estaba inconsciente en el suelo, no es que le importara a decir verdad, pero no comprendía absolutamente nada y esa mujer se parecía demasiado a Hermione Granger. - ¿Qué clase de poción multijugos has utilizado?
Hermione hizo una mueca y levantó su rostro para que la observara bien.
- ¿Tú has estudiado en Hogwarts? Si hubieras empleado la mitad del tiempo que derrochabas con Snape en abrir un libro sabrías que la poción multijugos no altera la edad del susodicho.
Sirius frunció el ceño sin dejar de apuntar a Hermione con la varita. Su cerebro no paraba de trabajar a la vez que Hermione le encontraba una salida a todo este embrollo.
- Quién eres y qué haces aquí. –gruñó de nuevo el exprisionero dando algunos pasos hacia la chica.
- Soy Hermione Granger. Sé que es difícil de comprender pero tengo que ir a Hogwarts en este mismo instante y detener a Harry antes de que haga una locura así que agradecería que me devolvieras mi varita.
La curiosidad de Sirius fue remplazada por un conjunto de preguntas que estallaban en su cabeza pero había una mucho más importante que el resto.
- ¿Qué clase de locura? ¿Mi ahijado está bien?
- ¡Desmaius!
Un rayo de luz impactó en la espalda de Sirius haciéndole perder el equilibrio y cayendo al suelo inconsciente.
-Gracias Harry.
Hermione suspiró y Harry colocó a su padrino en una posición más cómoda mientras Hermione recuperaba su varita.
El chico miró a su amiga de arriba abajo y no pudo evitar reírse al ver los pequeños charcos que dejaba a cada paso.
- Hermione, ¿Qué te ha pasado? – murmuró intentando aguantarse la risa.
- Que has llegado tarde, eso es lo que me ha pasado. ¿Se puede saber dónde estabas? Ahora por tu culpa Sirius sabe que hay una Hermione de 19 años paseándose por su casa. ¿Te has dado cuenta de que has estropeado todo el plan, Harry? ¿Y ahora que vamos a hacer?
Harry se arrepintió inmediatamente de haber hecho la pregunta pero su amiga seguía echándole la bronca y parloteando sobre lo ocurrido.
- ¿Entonces has conseguido decirme que mire el regalo de Sirius? – Harry estaba bastante tranquilo. Si le había dado el mensaje todo saldría bien.
- No me estás escuchando ¿verdad? –Hermione resopló a la vez que sacaba un pañuelo de su bolso y se limpiaba el rostro con él. – Harry, por mucho que tu otro YO se asomara al espejo, Sirius está inconsciente. Además, eres demasiado cabezón, nunca me escuchas. Vas a ir al Departamento de Misterios, lo sé. Tenemos que impedirlo.
Harry seguía sin alterarse y Hermione se lo quedó mirando frustrada por no darle valor a sus palabras.
- Sirius está a salvo ¿No? Ese era el objetivo. Solo tenemos que atarlo a algún lado y luego ir a buscar a mi otro YO y avisarle de alguna forma de que Sirius está bien.
Hermione meditó sus palabras pero estaba claro que no tenían otra opción, debían asegurarse de que nadie moría en el Departamento de Misterios.
- Está bien, yo voy a llevar a Kreacher a su cama y tú encárgate de aprisionar a la única persona que ha sido capaz de escapar de Azkaban sin varita.
Hermione sonrió con su propio sarcasmo e inmediatamente se llevó en brazos al elfo doméstico.
Harry decidió atar a su padrino junto a Buckbeak, al menos tendría compañía. Se sentía culpable por haber atacado a traición a Sirius pero sabía que lo había hecho por su propio bien. Tuvo que volver al cuarto del hombre para buscar el espejo que lo conectaba a él y dejárselo a su lado. Si despertaba y por casualidad su otro YO le llamaba, tendría la posibilidad de hablar con él y detenerlo antes de que hiciera una tontería. Por último Harry dejó la varita de Sirius a unos cuantos metros de él por si acaso, se despidió del hipogrifo y bajó las escaleras corriendo preparado para regresar a Hogwarts. Cuando entró a la cocina se encontró a Hermione sentada en el suelo con las manos apoyadas en la cabeza llorando desconsoladamente. El moreno se acercó sin saber qué hacer y se sentó a su lado.
- Me duele mucho la cabeza, Harry. Creo que me va a estallar.
Harry miró a su mejor amiga sin comprender lo que le sucedía así que la abrazó torpemente.
- Creo que es un efecto secundario del giratiempo… -murmuró la castaña apretando los dientes con fuerza.
- Entonces tenemos que acabar con esto cuanto antes.
Hermione asintió y su amigo la ayudó a levantarse. Otro pinchazo en el cerebro hizo que la chica se tambalease y acabara apoyada en la encimera con los ojos cerrados.
- ¡Hermione! ¿Estás bien?
Harry la cogió con cuidado de que no se cayese mientras la miraba con preocupación.
- Será mejor…que vayas tú solo Harry. Yo sólo te ralentizaré. Puedo quedarme para vigilar a Sirius, alguien tendrá que alimentarlo hasta que le salves la vida.
Hermione forzó una sonrisa no muy convincente pero el moreno asintió. Era una forma de tener controlado a su padrino y a la vez asegurarse de que su amiga estaba a salvo, prefería hacer esto solo así que la idea le agradó.
- Está bien, pero no sé cómo hacerme…hacerle entender a mi otro YO de que no se dirija al Departamento de Misterios.
- Haz que encuentre el espejo y si no funciona… ya se te ocurrirá algo. Estoy segura de que saldrá bien, Harry.
Harry suspiró. Sentía una gran presión en cada uno de sus músculos y en cada hueso. Sabía que Hermione no estaba en condiciones para darle más consejos así que no se lo tuvo en cuenta. Agarró a su amiga por la cintura y la acompañó hasta la habitación de Sirius, al menos ahí podría descansar tranquila. Hermione se dejó caer en la enorme cama y cerró los ojos olvidando incluso la presencia de su amigo.
- ¿A qué estas esperando? No te preocupes por mí, vete.
Harry se acercó a la cama sin saber que hacer así que finalmente se despidió con un simple gesto y salió corriendo escaleras abajo hacia la oscuridad de la noche.
Hermione resoplo y volvió a ponerse las manos en la frente. Había intentado evitar ese gesto delante de su amigo para que no se sintiera culpable pero ahora le dolía con mucha más fuerza. Rodó varias veces por la cama pero era imposible dormir, los golpes en su cerebro cada vez eran más persistentes y no se detenían. La chica luchó por concentrarse en el plan, en que pronto Harry estaría de vuelta y podrían volver a casa y con ese último pensamiento el dolor aminoró y por fin pudo evadirse en sus sueños.
Hermione abrió los ojos horas más tarde mucho más descansada y sin una pizca de las molestias de la noche anterior así que pudo observar la habitación que la rodeaba. Ni siquiera recordaba bien como había llegado hasta ahí. La cama estaba completamente deshecha y algunos de los cojines habían caído sobre la alfombra. Había varios libros antiguos tirados por el suelo y una pancarta de Gryffindor decoraba una de las paredes de la habitación. Justo en frente de la cama había una gran chimenea cerrada, seguramente para evitar la llegada de cualquier intruso y a su lado había más muebles viejos y hojas desperdigadas por todas partes. Pero la mayor sorpresa se la llevó cuando miró a su derecha y junto a la puerta en un destartalado sillón descansaba Sirius Black mirándola fijamente con las manos enlazadas y el rostro apoyado sobre ellas.
- Buenos días. Me ahorraré preguntarte si has dormido bien puesto que has dormido en mi cama.
La voz del hombre resonó por toda la habitación mientras la observaba con avidez.
- ¿Cómo te has desatado?
CONTINUARÁ...
¡ Y aquí está el segundo capítulo de esta nueva historia! Espero que los reyes magos hayan sido generosos con los que lo celebráis... y para los que no... ¡Aquí esta uno de los regalos de hoy!
La historia solo acaba de empezar y se avecinan muchos cambios así que no anticiparé nada. Os dejo disfrutar de la lectura, esperamos vuestros Reviews y...
¡Hasta Pronto!
