Capítulo 3: Encuentro inoportuno

- Me infravaloras. He escapado de sitios peores, créeme.

Una voz aguda atravesó el pasillo insultando y refunfuñando sobre una sangre sucia que osaba dormir en una casa de sangres pura. Sirius cerró la puerta con un movimiento de varita, al mismo tiempo la chica se llevó la mano al bolsillo trasero pero no había nada.

- Si buscas tu varita la tengo yo –murmuró el hombre sacando la varita de fibra de corazón de dragón y dándole vueltas con la mano mientras la observaba.- A decir verdad hay algo que me intriga….

- Kreacher te ha desatado, ¿verdad?

- Ese elfo sirve a los Black, así que sí, me ha desatado. – Sirius acarició la varita de la chica con sumo cuidado y volvió la mirada hacia ella – Pero volvamos a lo que me interesa, ¿Qué haces tú con la varita de Hermione Granger? O más bien debería preguntar ¿Cómo lo has hecho para poder aparentar ser ella pero algo más…desarrollada?

Hermione tragó saliva y se sentó al borde de la cama mirando al hombre que le había arrebatado cualquier posible escapatoria.

- Se suponía que yo debería estar vigilándote a ti. –Hermione suspiró – No finjo ser otra persona. Soy Hermione Granger.

- Permíteme que te diga que Hermione Granger tiene 15 años.

Sirius guardó la varita de su intrusa en su bolsillo delantero y sacó de nuevo la suya.

- Te voy a dar una última oportunidad para que me digas quién eres y qué estás haciendo aquí.

Hermione se puso en pie, cosa que hizo que Sirius la apuntara con la varita pero no atacó.

- Mátame, de todas formas no vas a creerme. Aunque Harry se enfadaría bastante contigo si lo hicieras…

- ¿De qué estás hablando, niña? Harry está en Hogwarts.

- No me refiero a ese Harry.

Sirius se cansó de tanto parloteo, se puso en pie y clavó su varita en el cuello de la chica mientras la sujetaba por la espalda para que no retrocediera.

-¡¿Me tomas el pelo?! ¡¿Tantas ganas tienes de morir?!

- Soy Hermione Granger. Soy ella dentro de 4 años. – repitió sintiéndose cada vez más indefensa.

Sirius no pestañeó, se limitó a permanecer en silencio sin dejar de apuntar a la chica con la varita pero Hermione aprovechó ese momento de confusión para arrebatarle su propia varita que tenía en el bolsillo. Con un ágil movimiento apuntó al cuello del hombre de la misma manera que él estaba haciendo.

- No pretendo hacerte daño, Sirius. Necesito que me creas y confíes en mí.

- Es difícil confiar en alguien que te roba la varita y te apunta con ella.

- Exacto –confirmó la chica mirando su varita y de nuevo al chico.

Sirius se acarició la barba y con una reverencia demasiado caballerosa bajó su varita lentamente hasta guardarla en su bolsillo. Después espero que la chica lo imitara sin apartar la mano de su varita preparado para cualquier movimiento en falso. Hermione dudó pero sabía que era la mejor opción así que se guardo la varita preparándose para enfrentar las preguntas de ese hombre.

- ¿Dices que eres ella… en el futuro? –murmuró con recochineo.

Hermione se limitó a asentir manteniendo la poca distancia que los separaba.

- ¿Y por qué motivo ibas a volver al pasado? ¿Voldemort... mató a Harry?

Las últimas palabras las dijo con dificultad intentando ocultar el dolor que le produciría si eso fuera así.

- No…No lo sé. – Hermione se frotó la frente y los latigazos regresaron – Oh no. No, no, no.

La castaña se dejó caer a la cama y volvió a apretar los dientes con fuerza. Sirius la agarró de la espalda y se sentó a su lado sin comprender lo que pasaba.

- No lo recuerdo… hace un momento estaba ahí y ahora… No puede ser.

Hermione se frotó la sien intentando concentrarse pero contra más pensaba más difícil se le hacía recordar algo. Sirius la observaba con la ceja alzada y la mirada llena de incredulidad. Algo le decía que esa chica decía la verdad, sus gestos, su forma de expresarse… Pero por otro lado no estaba seguro de poder confiar en ella. Necesitaba más información.

- Está bien, entonces dime a que has venido. Eso lo sabrás, ¿no?

Hermione asintió y se lo quedó mirando. Recordaba perfectamente el plan, recordaba todo.

- He venido a salvarte.

- ¿Salvarme? Me temo que te has equivocado de persona, muchacha. Me tienen aquí oculto alejado de cualquier peligro…- La última frase la dijo con cierta añoranza, como si deseara salir ahí fuera a perseguir dementores.

- Precisamente vengo a asegurarme de que no sobrepases estas paredes.

- ¿Porqué iba yo a…

De repente su voz se difuminó y comprendió cuál era el único motivo por el que él mismo saldría ahí fuera.

- ¿Harry está en peligro? –Sirius se envaró y de nuevo se puso en pie pero Hermione se apresuró a negarlo con la cabeza.

- Harry está a salvo si tú también lo estás.

Sirius comenzó a dar vueltas por la habitación de forma frenética como un tigre encarcelado mientras Hermione lo seguía con la mirada.

- Un momento.

De repente Sirius se detuvo para quedarse frente a la chica que ahora lo miraba con curiosidad.

- Antes has dicho que Harry se enfadaría conmigo si te hiciera algo. ¿Harry…está aquí… contigo?

Hermione negó con la cabeza con miedo a decirlo en voz alta y que Sirius detectara su mentira. El hombre desvió la mirada para ocultar la desilusión de no poder ver a su ahijado pero no dijo nada.

- ¿De qué vienes a salvarme? –preguntó de nuevo.

- De Bellatrix Lestrange.

El rostro de Sirius se ensombreció y sin decir nada abrió la puerta y desapareció. Hermione se levantó y le persiguió hasta llegar al árbol familiar de la familia Black. El hombre estaba en frente de la imagen de su prima Bellatrix observándola detenidamente con fuego en su mirada. Hermione no dijo nada pero Sirius sabía que estaba ahí.

- Mi prima me asesinará. –murmuró para sí mismo- Lo cierto es que no me sorprende.

Sin previo aviso el moreno dio un puñetazo ahí donde se dibujaba su rostro sin importarle las pequeñas grietas de sangre que resbalaban por su mano. Mostró una sonrisa socarrona y volvió la mirada a Hermione que lo observaba atónita.

- No te preocupes, esta vez seré yo quien la mate.

Y sin darle más importancia se dirigió a la cocina a por una copa de Whisky. La castaña no podía hacer otra cosa que seguirle para vigilarlo así que se sentó en frente de él con cierto disgusto. El moreno le pegó un trago a la botella y seguidamente se echó el alcohol en la mano para cicatrizar antes las pequeñas heridas. Hermione hizo una mueca de disgusto, hasta ese momento no se había fijado en que ese hombre apestaba a alcohol y físicamente estaba en un estado deplorable.

- ¿Qué estás mirando? –gruñó el hombre pegando otro trago a la botella.

- Me preguntaba cuanto tardaste en venirte abajo tras el regreso de Harry a Hogwarts.

Sirius la escudriñó y soltó la botella sobre la mesa sin apartar su mirada de la de ella.

- Escúchame niña, estás en mi casa y si quiero puedo hacer que desaparezcas de aquí en cualquier momento. Si permito que te quedes es porque pienso que tienes información valiosa en esa cabecita sabionda tuya.

Hermione puso los ojos en blanco, cogió la botella y se levantó de un salto para lanzar su contenido al fregadero.

- ¿Qué es lo que…

Pero cuando Sirius comprendió lo que pensaba hacer la agarró por la cintura y la alzó en el aire alejándola del fregadero.

- ¡OH NO! ¡NI SE TE OCURRA! ¡ES LO ÚNICO QUE ME QUEDA Y NO VAS A ARREBATÁRMELO!

Hermione gritó y pataleó pero sus pies no tocaban el suelo y no servía de nada.

- ¡CERDOS! ¡CANALLAS! ¡MESTIZOS! ¡SANGRE SUCIA! ¡COMO SE ATREVEN A CONTAMINAR LA CASA DE MIS PADRES! ¡LARGO DE AQUÍ CANALLAS! – El cuadro de Walburga Black se había despertado y no paraba de despotricar contra ambos.

- ¡Oh cállate! – gritó Hermione y en un impulso lanzó la botella de Whisky contra el cuadro haciéndola estallar a la vez que Walburga gritaba de pánico.

- ¡OH! ¡LA SANGRE SUCIA ESTÁ DESQUICIADA! ¡UNA LOCA EN MI CASA POR CULPA DEL TRAIDOR DE MI HIJO! ¡QUE VERGÜENZA!

Sirius se quedó paralizado pero pronto recobró el movimiento y tapó de nuevo el cuadro de la mujer a la vez que miraba el líquido amarillento que resbalaba por la pared.

- Perdona a mi "Dulce" y muy anciana madre. – murmuró sin darle importancia manteniendo la mirada en los pequeños cristales que habían por el suelo.

- Es una mujer encantadora.

Hermione sonrió con cierto sarcasmo y Sirius por fin la miró.

- Tengo que admitir que ha sido un lanzamiento impresionante. Deberías proponerte ser lanzadora, se te daría bastante bien. – dijo con una media sonrisa.

- Lo dudo, la escoba no es mi fuerte.

El estómago de la chica rugió y ella apartó la mirada sonrojándose.

- ¡Oh! ¡Qué mal anfitrión! Ni siquiera te he ofrecido algo para desayunar… Preparo unos gofres con chocolate y diente de león exquisitos, ¡ya verás!

Sirius se adentró de nuevo en la cocina seguido de Hermione, que no puso ningún inconveniente en ese delicioso desayuno.

- ¡Et voilà!

Sirius puso sobre la mesa un par de sabrosos gofres y dos vasos de jugo de calabaza. Ambos se sentaron a comer pero Sirius devoró su plato en cuestión de segundos.

- Impresionante. –murmuró la chica pinchando su tercer trozo de gofre.

Sirius rió divertido a la vez que se acariciaba el estómago.

- Será mejor que me acicale, estas no son formas de recibir a una señorita.

Sirius hizo una reverencia y se fue a ducharse con algo de prisa. Hermione no comprendía porque iba tan ajetreado pero le daba igual, la cabeza había dejado de dolerle y estaba disfrutando de un magnífico desayuno. Pero… ¿Cómo estaría Harry? ¿Habría conseguido frenar a su otro YO? ¿Y si había sido así, porque no había vuelto todavía? Había pasado la noche y no había habido ninguna novedad. ¿Y si le había pasado algo?

Unos golpes bruscos contra la puerta le hicieron pegar un brinco y entonces la puerta numero 12 de Grimmauld Place se abrió.

- ¡Sirius! ¡Tenemos noticias! – gritó una voz alegre desde el pasillo.

Los pasos se dirigieron al salón y las voces se fueron difuminando.

Tengo que salir de aquí.

Hermione se agazapó y sin hacer ruido comenzó a subir las escaleras siguiendo el ruido de la ducha de Sirius. Entró en una habitación y cerró la puerta tras de sí, esquivó la cama y picó a la puerta del baño.

- Sirius… -susurró Hermione intentando pasar desapercibida.

Una parte de ella le gritaba que saliera corriendo de esa casa pero no podía hacerlo. Harry la iría a buscar a ahí y ni siquiera tenía a otro lugar a donde ir. Además tenía que vigilar a Sirius…

- ¿Si?

La voz de Sirius la sobresaltó. Había gritado demasiado y ahora las voces de abajo se acercaban.

Hermione empezó a picar más rápido a la puerta con cierta impaciencia. Miró a su alrededor y tan solo había una vieja cama con armarios debajo y algunas estanterías. Nada que le sirviera para esconderse. Los pasos cada vez eran más fuertes y casi podía escuchar la conversación entre Remus Lupin y Alastor Moody. El sonido del grifo se apagó pero a la vez los pasos habían cesado. Para Hermione todo pasó a cámara lenta, el pomo de la puerta empezó a girar y sabía que estaba atrapada así que con un Alohomora abrió la puerta del baño y entró cerrando la puerta tras de sí y apoyando la espalda contra ella a la vez q soltaba todo el aire que había contenido en sus pulmones. En ese momento Hermione levantó la vista y pudo ver como Sirius la miraba con incredulidad a la vez que cerraba la cortina de la ducha con avidez. Hermione cerró los ojos con fuerza y aún y así se tapó la cara con las manos.

- ¡Perdona, perdona, perdona!

- ¿Se puede saber qué estás haciendo? –gruñó el hombre con el corazón acelerado de la sorpresa.

- ¿Sirius? – de nuevo la voz cantarina se acercó y picó a la puerta con entusiasmo. – Vamos Sirius, te doy 10 segundos para salir de ahí. ¡Tenemos prisa!

- ¡Pásame la toalla! –susurró el hombre asomando el brazo tras la cortina.

Hermione reaccionó y le tendió lo que le pedía a la vez que miraba la puerta aterrorizada.

- ¡Vamos entra!

Sirius abrió la cortina tras atarse la toalla a la cintura y le tendió la mano. Hermione se lo quedó mirando sorprendida pero cuando escuchó que la puerta empezaba a abrirse se metió en la estrecha ducha de un salto. Sirius corrió de nuevo la cortina y miró hacia delante pero Hermione estaba demasiado cerca así que cada uno desvió la mirada hacia un lado. La chica no se quejó de la cercanía del padrino de Harry ni de acabar empapada a causa del cuerpo del hombre.

- ¡Sirius! –masculló ahora Remus que era el que se había decidido a entrar. - ¿Por qué no contestas maldito bastardo?

Sirius se rió y con cuidado de que Hermione no fuera vista, asomó la cabeza por un lado de la cortina.

- A veces necesito intimidad, ¿Sabes?

Remus sonrió y le ofreció la mano para chocársela a su amigo que éste lo hizo encantado.

- Hemos pensado que te apetecería dar una vuelta y así te ponemos al día.

Hermione lo observó con acusación. ¿Querían salir fuera? ¿Sería la primera vez que lo hacían? Ella se esforzaba en mantener a salvo a ese hombre y ¿Qué hacía él a cambio? ¿Escaparse como un adolescente?

- Con mucho gusto. –murmuró con una sonrisa sincera.

Hermione aprovechó para pellizcarle en el pecho y Sirius pegó un brinco.

- ¡AY!

- ¿Qué te pasa?

Sirius miró a Remus con cara de malas pulgas.

- Nada, se me ha caído el bote de champú en el pie. ¿Sabes? Pensándolo mejor… No me encuentro demasiado bien, lunático. Será mejor que nos veamos otro día.

Remus lo miró alzando las cejas como si fuera la cosa más sorprendente del mundo que su amigo no quisiera salir de casa. Desvió la mirada hacia abajo algo apesadumbrado y al hacerlo pudo observar como por debajo de la cortina asomaban dos pares de zapatos junto a su amigo.

Lupin abrió la boca de nuevo pero la cerró inmediatamente.

- Canuto… ¿Lo has vuelto a hacer? –se rindió el hombre apuntando con su varita hacia la cortina – Sabes que no puedes traer a nadie aquí, son las reglas.

Hermione se escondió tras el hombre mientras este intentaba tranquilizar a su amigo.

- Remus, amigo, esta vez es diferente…

- No, Sirius. Son las normas.

- ¿Desde cuándo seguimos las normas?

Remus alzó una ceja divertido pero sin dejar de apuntar hacia la cortina.

- Señorita, ¿Podría salir un momento? –insistió el castaño con una media sonrisa.

- No puede Remus. No está…en condiciones de salir.

- Puedo ver sus botas desde aquí así que sí, está en condiciones. Vamos, Sirius, no alargues esto. Tenemos cosas más importantes de las que hablar.

- Que lleve botas no significa que esté vestida – se defendió Sirius.

Remus puso los ojos en blancos y se dirigió hacia la puerta.

- Te espero fuera. Tenéis un minuto para vestiros.

Cuando la puerta se cerró y se quedaron solos Hermione volvió a coger aire y Sirius hizo lo mismo.

- ¡¿Cuántas veces has salido de esta casa?! ¿No te das cuenta de que va en contra de las normas? Y eso de traerte mujeres al cuartel general de la Orden… Eres un irresponsable Sirius Black. Si Dumbledore lo supiera...

Sirius salió de la ducha sin mirarla haciendo caso omiso a sus palabras. Dejó caer la toalla y empezó a ponerse un pantalón.

- ¡Sirius!

- Oh vamos Hermione… Seguro que no es la primera vez que ves a un hombre desnudo.

Sirius siguió vistiéndose de espaldas a ella y ella intentó mirar en dirección opuesta a él pero se le hacía difícil. ¿Era eso cierto? ¿Habría estado con algún hombre…

La cabeza le comenzó a doler de nuevo y supo inmediatamente que jamás lo sabría. Su mente la obligaba a alejarse de cualquier recuerdo de su futuro. Tenía la sensación de tener un montón de recuerdos amontonados luchando por aparecer pero no podía hacer nada para acercarse a ellos.

- ¿Estás bien?

Sirius estaba de nuevo frente a ella, vestido de forma elegante y observándola con cierta preocupación en la mirada.

- Si. No es nada… ¿Qué vamos a hacer con ellos?

Hermione señaló hacia la puerta y sabía que estaba metida en un buen lío. Dentro del cuartel general no podía aparecerse y estaba claro que no había otra salida que no fuese la puerta.

- Vas a tener que presentarte.

Sirius encogió los hombros como si fuera algo obvio. Dio unos pasos hacia la puerta pero justo cuando iba a abrir Hermione lo cogió del brazo y lo frenó.

- ¡No! Nadie puede saber que estoy aquí, ni siquiera deberías saberlo tú. Contra más gente lo sepa más cambiaremos el futuro y eso no debe ocurrir, ¿entendido?

Sirius sonrió ante las palabras de la chica. Sin darse cuenta le había lanzado un mensaje importante, si ella por alguna razón creía que no debían cambiar el futuro era porque Harry seguía vivo y probablemente había vencido a Voldemort.

- Tengo una idea.

Hermione iba a preguntar pero justo cuando pensaba abrir la boca, Sirius levantó el brazo y la apuntó con la varita.

-¿Qué…

Zoomorphus!

El cuerpo de Hermione empezó a encogerle, los brazos se le acortaban y le salía pelo de todo el cuerpo. Una larga y peluda cola bailaba tras su diminuto cuerpo y unos bigotes largos colgaban de su rostro. Hermione miró a Sirius desde el suelo que la observaba con una gran sonrisa, entonces se miró por primera vez sus manos de las que ahora salían unas finas y afiladas uñas. Hermione parpadeó varias veces, cosa que hizo reír a Sirius.

- Eres una ardilla magnífica.

Hermione soltó un pequeño gorjeo de frustración y Sirius se volvió a reír. Después se agachó y le ofreció su mano. Hermione suspiró indignada y con toda la dignidad que pudo se subió sobre su mano para que el hombre se volviese a poner en pie.

- Escucha, ahora saldré ahí fuera y los distraeré. Dejaré la puerta abierta y tú tendrás que salir y esconderte en alguna parte ¿entendido?

La ardilla asintió frenéticamente y Sirius soltó una carcajada.

- ¡Ah! Y perdóname por lo que voy a hacer…

Sirius desvió la mirada tras la chica y esta la siguió. En el suelo estaba toda su ropa amontonada que ahora era demasiado grande para ella. Sirius movió la varita y en cuestión de segundos unas llamas se dirigieron hacia la ropa haciéndola desaparecer. Hermione abrió los ojos como platos, no se lo podía creer ¡Era lo único que tenía!

Molesta e irritada clavó sus afilados dientes en la yema del pulgar de Sirius haciendo que soltara un gritito y provocando que ella misma saliera disparada por los aires, afortunadamente cayó en el lavamanos.

Sirius la fulminó con la mirada a la vez que se llevaba el dedo a los labios. Unos golpes les interrumpieron de nuevo. Era la hora de salir.

- Está bien, como vuelvas a morderme te abandonaré en pleno Hyde Park. Te aseguro que ahí pasarías desapercibida.

Sirius ignoró los chirridos de la ardilla, la agarró por la espalda y la dejó en el suelo junto a la puerta.

- Allá vamos.

El Gryffindor se asomó a la habitación dejando la puerta entreabierta. Hermione aprovechó ese momento para asomarse con disimulo. Tonks estaba tumbada sobre la cama boca arriba haciendo burbujas con el chicle mientras Remus la observaba de reojo. Ojo Loco golpeaba el suelo con su bastón con impaciencia mirando con el ojo bueno a Sirius y con el otro parecía analizar toda la estancia. A Hermione le recorrió un escalofrío pero esperó el momento adecuado para actuar. No tendría demasiado tiempo.

Tonks estalló una última burbuja y de un bote se incorporó para mirar a Sirius al igual que hacía Remus.

- ¡Cuánto tiempo sin veros amigos míos!- Canturreó Sirius acercándose a Alastor y rodeándolo con el brazo por los hombros para que le diera la espalda al baño - ¿A qué se debe vuestra visita?

Hermione aprovechó esa distracción para salir corriendo y acabar escondida bajo unos cajones junto a la cama.

- No tenemos tiempo que perder, chico. –Ojo Loco se desprendió de su abrazó y se encaminó hacia el baño - ¿Dónde está?

- ¿Dónde está quien? –preguntó inocentemente Sirius. Estaba claro que no pensaba que eran idiotas pero no tenía otra alternativa.

Remus se acercó a su compañero y le puso la mano en el hombro.

- Sirius, esto no es un juego. Esa chica no puede saber que esto existe.

- Lo siento amigo. –murmuró Sirius algo avergonzado y antes de que Alastor Moody volviera levantó la varita y murmuró:

- Obliviate.

Remus pestañeó varias veces y miró a su amigo sin comprender que hacía ahí.

- Lunático, ¿Puedes ir a ver a Buckbeak? Creo que no le he dado de comer.

El hombre asintió, echó una última mirada a Tonks y desapareció por la puerta. En ese mismo instante Alastor salió del baño pero antes de decir una sola palabra cayó al suelo inconsciente. Sirius continuó apuntándolo con la varita y como había hecho con su amigo, le borró la memoria pero justo cuando se dio la vuelta tenía a Tonks detrás apuntándole con la suya.

- ¿Me vas a explicar que estás haciendo? No me gusta que hechicen a mis amigos.

Sirius rodó los ojos y se sentó en la cama con tranquilidad como si nadie le estuviera amenazando.

- Si no te he borrado la memoria a ti es porque confío en que mantengas la boca cerrada y no hagas preguntas.

- ¿Dónde está la chica, Sirius?

- Además, no creo que Remus y tú seáis solo amigos. –continuó Sirius ignorando su pregunta.

La pelirrosa torció el gesto a la vez que su pelo cambiaba a un rojo intenso provocando que Sirius sonriera con suficiencia. La chica bajó la varita y la guardó.

- ¿Qué estás tramando Canuto?

- Confía en mí, Nymphadora.

- Como vuelvas a llamarme así… - Los labios y la nariz de la chica se alargaron uniéndose en un hocico de algo parecido a un oso. Soltó un rugido feroz a la vez que enseñaba los dientes con agresividad.

Sirius lo entendió como un reto así que con una media sonrisa se puso en pie sobre la cama y miró de nuevo a Tonks.

- Nymphadora.

Sirius saboreó cada letra, Tonks gruñó y se abalanzó contra el hombre pero Sirius saltó por encima de ella mientras se transformaba en un gran lobo negro de aspecto salvaje. La mujer se giró pero el lobo fue más rápido y se lanzó sobre ella haciéndola caer sobre la cama. De repente la puerta se abrió y Remus observó la escena con incredulidad.

- ¿Interrumpo? – Lupin los observó con incomodidad y habló con cierta aspereza.

El rostro de la chica volvió a la normalidad pero su pelo se volvió aún más rojo si podía. De un empujón hizo que el lobo cayese al suelo rodando pero ni se inmutó.

- Claro que no, Sirius estaba… - la chica hizo una pausa dudando si decir la verdad sobre lo que les había hecho pero por alguna razón supo que no era lo correcto – Me estaba molestando, eso es todo.

El pelo de la chica se volvió rosado lentamente, se levantó de un salto y tras tropezar con una silla que según ella estaba mal colocada, se agarró al brazo de Remus y miró a Sirius.

- ¿Vamos a sacar al perro a pasear?

Sirius soltó un gruñido pero movió la cola con entusiasmo. Hacía ya tiempo que no salía a la calle y necesitaba sentir el aire fresco en su pelaje.

- ¿Qué le ha pasado a Moody? –murmuró Remus perspicaz sin apartar la mirada de los pies que aparecían por la puerta del baño.

- Sirius no estaba de demasiado buen humor, eso es todo. –dijo la chica sin darle importancia. – Vámonos, tenemos mucho de lo que informar a Sirius y no nos sobra el tiempo.

Tonks fue la primera en salir de la habitación seguida de Sirius, pero en cuanto éste pasó junto a Lunático, éste le cortó el paso.

- No vuelvas a lanzarte sobre ella.

Remus lo dijo en un susurró pero la amenaza era clara. Sirius soltó algo parecido a una carcajada, se puso a dos patas, lamió la cara de su amigo y echó a correr escaleras abajo.

- ¡Eres un cerdo, Sirius!

Remus hizo una mueca divertida y siguió a sus amigos hacia la salida. Hermione aún estaba impactada por lo que Sirius había hecho. Sabía que para él no era fácil hacerle algo así a sus amigos pero sin embargo lo había hecho y eso significaba que confiaba en ella. La ardilla salió de su escondite y corrió saltando de escalón a escalón hasta llegar al pasillo central. Todos habían salido de la casa y Remus estaba a punto de cerrar la puerta tras él. No tenía tiempo para pensar pero solo tenía dos opciones: O quedarse en casa y esperar a que Sirius volviera (si volvía) o asegurarse de que no iba a hacer ninguna estupidez y así conocer las nuevas noticias. La respuesta era clara. Hermione corrió a cuatro patas hasta colarse por el hueco de la puerta justo antes de que ésta se cerrara. Nada más salir se escondió tras unos arbustos por si acaso y empezó a seguir el pequeño grupo desde cierta distancia. Tonks dejó que su pelo se oscureciera volviéndolo castaño oscuro para no llamar tanto la atención. El grupo atravesó una verja para adentrarse a la oscuridad del parque. Seguramente pensaban que allí no habría nadie y podrían hablar con tranquilidad. Por otro lado Sirius estaba eufórico, había olvidado a Hermione completamente y estaba corriendo y brincando por el parque, derrapando en cada árbol y cuando llegaron al centro del parque junto al lago, Sirius no dudo en lanzarse de cabeza salpicando a sus amigos.

- ¡Es peor que un niño! – masculló Remus pero sin desprenderse de esa sonrisa divertida que le caracterizaba.

Ojo Loco se alejó y se quedó a cierta distancia vigilando los alrededores mientras Tonks y Remus se sentaban juntos en un banco del parque. Hermione decidió que lo mejor era acercarse a ellos para descubrir algo de lo que ocurría. La chica corrió y se sentó bajo el banco junto a una de las patas mientras Sirius seguía nadando ignorando a sus amigos. Al principio Hermione no comprendía porque no se acercaba a descubrir las novedades de las que tanto insistían pero pronto comprendió que lo que estaba haciendo su amigo era darles algo de intimidad. Intimidad que ahora ella misma estaba rompiendo sin que lo supieran.

Tonks alargó la mano y entrelazó sus dedos con los de Remus pero éste retiró la mano de forma brusca. Hermione frunció el ceño al igual que Tonks.

- ¿Por qué? Remus, no me digas que eres demasiado mayor.

- Nymphadora… - Remus tragó saliva y la miró a los ojos directamente – Soy pobre y peligroso. No te puedo ofrecer nada que pueda interesarte.

- Estoy harta de eso, Remus. Son solo excusas ¡Y no me llames Nymphadora!

El pelo de la chica comenzó a cambiar de una tonalidad a otra a la vez que no dejaba de revolverse en el asiento.

- Si que me puedes ofrecer algo que me interesa.

Tonks lo miró con ternura y su pelo se fue aclarando hasta regresar al rosa chicle de siempre. Remus desvió la mirada pero ella lo atrajo hacia si con torpeza. Sabía que no debía darle tiempo a pensar lo que hacía porque eso lo alejaría de ella. Tonks lo rodeó alrededor del cuello con ternura y unió sus labios a los de él. Remus se quedó paralizado pero la Hufflepuff no dejó que se arrepintiera. Pasó una de sus manos por su pelo mientras que con sus labios acariciaba la boca del hombre haciéndolo estremecerse. Por unos segundos Remus Lupin pudo olvidar sus diferencias y disfrutar de aquél beso. El hombre la abrazó por la cintura lentamente y la pegó contra él profundizando el beso. Tonks sonrió en sus labios emocionada y se abalanzó sobre él haciéndolo caer de espaldas al banco. Remus se rió y acarició su pelo con afecto a la vez que mordía el labio de la chica. En ese momento oyeron un ladrido y al girarse vieron un lobo negro sentado observándolos a tan solo un metro de distancia, moviendo la cola divertido. Parecía encantado con la situación. Hermione rodó los ojos algo decepcionada. Posiblemente era uno de los pocos momentos de intimidad que tenían y Sirius se lo había cargado. Si hubiera podido lo hubiese arrastrado muy lejos para quitarlo de en medio pero sabía lo que se avecinaba.

- Eres un perro realmente irritante. –murmuró Tonks agudizando la mirada e incorporándose de nuevo a una posición más elegante.

Remus soltó una risita que sorprendió a la chica pero de nuevo se puso serio a la vez que se sentaba correctamente.

- Supongo que te preguntarás como está Harry.

Hermione miró a Sirius que asentía y pudo observar como al oír el nombre de su ahijado se agrandaban sus pupilas a la espera de buenas noticias.

- No te preocupes por él, amigo. Harry está perfectamente en Hogwarts.

Hermione y Sirius dejaron escapar todo el aire que habían contenido a la vez.

- Claro que está bien, no hace otra cosa que dormir.

Remus asesinó a Tonks con la mirada por el comentario que había hecho y Sirius soltó un ladrido esperando una explicación. La chica se tapó la boca y pidió disculpas con la mirada.

- Lo que Tonks quiere decir es que alguien le lanzó un encantamiento aturdidor.

Sirius continuó mirándolo a la espera de más explicaciones.

- El único problema… -empezó Tonks ahora con más cuidado – Es que no sabemos quién ha podido ser ni para qué, pero en cualquier caso le ha venido bien.

Sirius agitó la cola con violencia. Le exasperaba tener que esperar a que continuaran hablando sin poder hablar y preguntar todo lo que tenía en mente. Remus conocía a su amigo así que se precipitó a explicar toda la historia:

- Ayer asaltaron el Departamento de Misterios. Fueron tan solo un par de mortífagos y lo más extraño es que no robaron nada, simplemente estaban esperando a alguien. Al principio no sabíamos de quien se trataba pero esta mañana recibimos una carta de Hermione explicando que Harry pensaba colarse en el Departamento de Misterios para salvarte. Según ella Harry había tenido una visión en la que tú estabas allí, en peligro y se disponía a ir a salvarte. Afortunadamente alguien lo frenó aunque no sabemos por qué.

Por primera vez el lobo se acordó de Hermione y al desviar la mirada se encontró con los grandes ojos marrones que lo observaban bajo el banco. ¿Así que Voldemort había manipulado la mente de Harry? Si él lo hubiera sabido…

De repente lo que Hermione le había dicho comenzaba a tener sentido y sabía lo que podía haber ocurrido.

- ¿Y sabes que es lo más extraño? – masculló la chica de nuevo rompiendo el hilo de sus pensamientos – El Ministerio de Magia pudo atrapar a los mortífagos gracias a una llamada anónima. Parece ser que Harry tiene un ángel de la guarda.

Sirius se levantó y comenzó a caminar de un lado para otro. Atrapó una piedra con la boca y la lanzó lo más lejos que pudo. Remus se levantó para acercarse a su amigo y se sentó en el suelo a su lado haciendo que éste parase de dar vueltas y lanzar objetos.

- No te preocupes. Harry está bien ¿no?

Sirius se lanzó al agua y cuando asomó la cabeza volvía a ser humano.

- ¿Sabes quién tiene la culpa de todo esto, Remus? Snape. Si él hubiera sido capaz de entrenar a Harry como debía… - Sirius apretó los puños con fuerza- Odiaba a James y ahora odia a Harry. Juro que me vengaré, Remus.

- Haz el favor de volverte un lobo de nuevo. Es peligroso.

- Necesito ver a Harry.

- Dumbledore no querría…

- Me da igual lo que él quiera o piense. Sus decisiones no han sido últimamente las más acertadas, si vosotros no me ayudáis a llegar a Hogwarts me las apañaré yo solo.

Remus no dijo nada por lo que Sirius empezó a caminar hacia la orilla transformándose de nuevo el lobo.

- Canuto. – El lobo se giró y lo miró – No lo hagas. Deja que se nos ocurra alguna forma de llevarte de forma segura. Harry lo que menos necesita es perder a otro miembro de su familia.

El pelo de Sirius se erizó y por un momento pensó en volver junto a su amigo y pedir disculpas pero no, necesitaba sentirse útil, necesitaba ver al chico.

El lobo siguió caminando por el camino de tierra de vuelta a casa. La ardilla corrió tras él y trepó por su cola hasta subirse sobre su lomo preguntándose qué había ocurrido mientras ella estaba con la pelirrosa. Tonks miró a Remus con preocupación y éste negó con la cabeza sin apartar la mirada de los pasos de su viejo amigo.

Espero volverte a encontrar en casa cuando vengamos a verte, amigo.

Continuará...

Este capítulo va especialmente dedicado a Senorita halliwell, por leer nuestras historias y comentarlas siempre. ¡Espero que las otras te gusten tanto como esta!

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