Capítulo 5: ¿Amor o amistad?

Hermione dio un respingo y se incorporó lo más rápidamente que pudo a la vez que se cerraba la bata hasta el cuello. Bajó la mirada completamente incómoda y buscó ayuda en los ojos de Sirius que sonreían divertidos.

- Nymphadora, te presento a Hermione Granger. La Hermione del futuro.

Por primera vez Tonks se quedó sin habla y el único sonido de la estancia eran los pequeños graznidos del hipogrifo que resonaban a lo lejos.

- ¿Hermione? ¿Qué? ¿Alguien me puede decir lo que está pasando aquí? ¿Y por qué te estás acostando con la Hermione del futuro? ¿Qué clase de perversidad es esa Sirius? ¿Es que no tenías suficiente con todas las mujeres de tu tiempo?

Sirius sonreía satisfecho mientras Hermione miraba a la peliazul que no paraba de parlotear. Hermione le dio un codazo al hombre y se dispuso a defenderse pero éste le interrumpió.

- Ella vino a buscarme, no fui yo.

Tonks parpadeó varias veces y miró de nuevo a la castaña sin comprender por qué motivo Hermione viajaría al pasado para acostarse con Sirius.

- En su futuro estoy muerto - aclaró el hombre intuyendo sus pensamientos. - Al parecer soy inolvidable para algunas personas.

Tonks alzó las cejas y escrutó el rostro enrojecido de la castaña.

- ¿Es eso cierto, Hermione?

La chica lanzó una mirada rendida a Sirius y después a la chica dispuesta defenderse por última vez pero no fue necesario.

- No ha pasado nada entre Hermione y yo. Tan solo es una niña.

El hombre se puso en pie y removiendo entre la ropa de algunos cajones empezó a desnudarse para cambiarse la ropa, ignorando la presencia de las dos mujeres. Hermione sintió una pizca de tristeza al oír sus palabras. No es que sintiese nada por ese hombre pero odiaba ser tratada como una cría y más a su edad. Había demostrado ser una mujer fuerte e independiente y no merecía ser tratada como una cría. Cuando desvió la mirada del cuerpo semidesnudo del hombre se encontró con la de Tonks que parecía llevar rato escrutándola silenciosamente.

- Está bien, contadme todo lo que ha pasado. Necesito darle sentido a esto -murmuró mientras los señalaba a ambos.

- Te lo explicaremos de camino a Hogwarts -gruñó el moreno pasándose la mano por el pelo.

- ¡¿A Hogwarts?! Sabes que no deberías salir de aquí, Sirius. No puedes ir allí, es peligroso.

- ¡BUCKBEAK!

Hermione que había estado callada todo el rato se puso enfrente del hombre antes de que saliera por la puerta y lo detuvo.

- Creo que tengo una idea. No es necesario que vayamos a Hogwarts.

Sirius la miró analizándola con cuidado meditando si se trataba de algún truco para disuadirle pero no pudo evitar sentir cierta curiosidad.

- Está bien. Vamos al salón, podremos hablar mejor.

- Dadme un segundo.

Tonks salió corriendo escaleras abajo, cerró la puerta tras de sí y desapareció. Sirius miró a Hermione sin acabar de comprender lo que había ocurrido pero en cuestión de unos minutos Tonks estaba de vuelta con algo de ropa para Hermione. Se trataba de una camisa granate con un chaleco negro sin mangas y una chaqueta de piel del mismo tono de la camisa. Los pantalones eran negros a juego con las botas. Hermione aceptó la ropa sin ninguna pega y se encerró en la habitación para cambiarse echándolos al pasillo. Sirius aprovechó junto a Tonks, que ahora tenía el pelo en un tono liliáceo, para contarle todo lo que sabía hasta ahora y cuál era su plan. Hermione acabó de abrocharse los cordones de las botas y aprovechó un instante para mirarse al espejo. Tenía un aspecto algo extraño y siniestro para lo natural y sencilla que era ella con la ropa pero eso no importaba. Lo realmente importante es lo que estaba a punto de decir. Sabía que era una buena idea pero debía salir todo como ella lo había planeado. Iba a ser complicado pero era la única opción. No había alternativa.

Bajó las escaleras pausadamente y cuando entró al salón se sorprendió al ver a Buckbeak junto a ellos. No había escuchado pasos ni golpes. No entendía como lo habían bajado hasta abajo pero ahora eso no era importante.

Hermione se sentó en un sillón frente a sus dos amigos y los miró detenidamente.

- Te escuchamos.

Hermione tragó saliva tras quedarse algo hipnotizada por los ojos grises del moreno que no le quitaban el ojo de encima.

- Supongo que Sirius ya te habrá explicado lo principal. - empezó la castaña mirando a su amiga mientras ésta asentía -. Bien. Creo que tenemos la solución a todo esto en nuestras manos. Ayer hablé con Harry y...

- ¡¿Qué hablaste con Harry?! ¡¿Cómo?! -gruñó el hombre agitándose en su asiento.

Hermione desvió la mirada y siguió hablando evitando la pregunta como pudo.

- Hablé con él y tenemos un gran problema entre manos. Si queremos que el futuro continúe tal como era, todo debe ocurrir exactamente como en nuestro pasado. En él, Harry al ir a rescatarte encontraba la profecía y en este presente eso no ha ocurrido. Si bien es cierto, hemos evitado tu...

- Mi muerte -murmuró el hombre con naturalidad empujándola a seguir.

- Exacto - Hermione carraspeó y volvió a mirarlos a ambos.- Si vamos a Hogwarts no nos servirá de nada. No podemos presentarnos ahí sin que alguien se dé cuenta. Podríamos crear una serie de cambios que podrían perjudicarnos a todos así que he pensado en la única alternativa viable.

- ¿Y esa es...? - murmuró la chica sonriendo expectante.

- Necesitamos a Harry -finalizó la castaña con decisión.

Sirius y Tonks se miraron con el ceño fruncido y volvieron la vista a Hermione.

- ¿A qué Harry?

- A mi Harry.

- Sabía que entre vosotros había algo...

- ¡Sirius! No hay nada entre... - Hermione resopló al darse cuenta de que el hombre le estaba tomando el pelo - Me refiero al Harry de vuestro futuro. Con el que he venido con el giratiempos.

- ¿Y se puede saber para que le necesitamos? -preguntó Tonks a la vez que se acercaba más a Hermione intrigada.

- Solo Harry puede coger la profecía. No podemos llevar a Harry del pasado porque arriesgaríamos vuestro futuro si muriese, por no hablar que se trastornaría al verse a sí mismo. Pero si vamos con mi Harry... - Sirius alzó las cejas pero la chica lo ignoró - podríamos coger la profecía y uno de vosotros se la podría entregar al Harry del pasado.

- Es un plan... - empezó el hombre acariciándose la barba.

- ¡Brillante! -exclamó Tonks levantándose y abrazando a su amiga.

- Pero hay una condición.

- ¿Qué condición? -preguntó la chica mientras tropezaba con la pata del sillón y caía a su asiento.

- No. -anticipó el hombre.

- Sirius no puede venir. -concluyó la castaña con los brazos cruzados.

Después de eso solo hubieron gritos y exclamaciones. Sirius insistía en ir y Hermione no daba su brazo a torcer. Tonks intentaba tranquilizar el ambiente pero era completamente imposible, incluso Buckbeak estaba alterado y no paraba de mirar a sus acompañantes.

- ¿Es que no lo entiendes? ¡¿Tan idiota eres de no comprender que no puedes venir?!

Sirius se puso en pie frente a la chica y ésta hizo lo mismo para encararlo.

- ¡Eres un egoísta Sirius Black! Harry ha arriesgado su vida para salvarte y tú solo piensas en vengarte y matar a unos cuantos mortífagos que se nos crucen en el camino. ¡ABRE LOS OJOS! ¡Si Harry ha hecho eso por ti, no es para que te maten de nuevo y no haya servido para nada!

Sirius dio algunas vueltas sin mirar a nadie, se estiró con fuerza del pelo y volvió junto a la chica para enfrentarla.

- ¡NO PUEDO! ¡YA ESTÁ! ¡NO PUEDO, HERMIONE! ¡NO PUEDO PERMITIR QUE TODOS ARRIESGUÉIS VUESTRAS VIDAS PARA AYUDARLE Y YO NO PUEDA HACER NADA!

Tonks se acercó a ambos que se miraban directamente a los ojos con rabia y se interpuso entre ellos dándole la espalda a Hermione y enfrentando a su tío segundo.

- Hermione tiene razón. La mejor manera de ayudar a Harry es que permanezcas a salvo. - Tonks se dio la vuelta dejando atrás a un hombre con el corazón destrozado y volvió la mirada a la chica- partiremos mañana al amanecer. ¿Podrás hablar con Harry?

- Lo intentaré. Contra antes actuemos mejor para todos. ¿Y Tonks... podrías no decirle nada a Remus y los demás? Contra menos gente lo sepa, más posibilidades tenemos de no influir en el tiempo.

- Está bien -Nymphadora le dedicó una cálida sonrisa y se dirigió hacia la salida sin mirar ni una sola vez a su tío. - Nos vemos mañana.

Hermione musitó un Gracias a su amiga que se quedó pendido en el aire. Cuando regresó su mirada al frente el hombre que tenía delante parecía un muñeco roto y destartalado. Su mirada era vacía y ni siquiera había rencor dentro. No había absolutamente nada.

- Sirius...

- Déjalo.

Lo dijo casi en un susurro, con la voz ronca y hueca mirándola fijamente a los ojos.

- Soy un inútil.

Con tan solo 3 frases el corazón de Hermione se desgarró y por un momento incluso pareció detenerse. Sirius se dio media vuelta y caminó hacia la oscuridad del pasillo. Hermione escuchó sus pasos que se alejaban escaleras arriba y de nuevo volvió a recuperar la circulación de su sangre y soltó todo el aire contenido.

La chica dio dos vueltas en el salón mientras se mordía el labio y finalmente se dejó llevar y salió corriendo escaleras arriba hasta enfrentarse a la puerta de su habitación. Como la puerta estaba entreabierta, pasó sin pedir permiso y se lo encontró mirando a la lejanía por la ventana. El hombre pareció no inmutarse de su presencia y ni siquiera se dio la vuelta. Hermione acortó la distancia y se abalanzó contra su espalda rodeándolo por la cintura con un cálido abrazo.

- No eres ningún inútil. Eres tan importante para todos que queremos por una vez salvarte la vida nosotros a ti. Déjanos hacerlo...

Su voz sonó como un susurro contra su cuello pero consiguió amortiguar todo el sufrimiento del hombre. Sirius se soltó de su agarre y se dio la vuelta para enfrentarla. Su mirada era sincera y no podía culparla. Hermione solo podía guiarse por la lógica de su argumento y sí, era lo correcto. ¿Pero y si algo fallaba? ¿ Y si alguien moría y él no hubiese estado ahí para evitarlo? Jamás podía perdonárselo a sí mismo. El argumento lógico de la mujer contra el hombre que se guiaba siempre por su corazón. Porque al fin y al cabo, ¿Qué es la vida sin sentimientos?

Sirius la escudriñó una última vez hasta hundirse en sus grandes ojos castaños y sin darse cuenta de lo que hacía se abalanzó contra ella rodeándola por la cintura y besándola desesperadamente.

Algo crepitó en el pecho de la chica. Sabía que jamás la habían besado así pero intuía que alguien lo había hecho. Pero a pesar de todo se dejó llevar y se sumergió en sus labios invitándole a entrar.

Sirius lamió cada centímetro de su boca y siguió con suaves besos por su mandíbula y por su cuello hasta acabar en su clavícula con un mordisco. El cuerpo de Hermione dio un respingo e instintivamente se apretó contra el hombre. Éste agarró sus piernas y la subió sobre su cadera llevándola hasta la cama y dejándola en ella sin delicadeza alguna. Sirius se quitó la chaqueta y con la misma rapidez se deshizo de la camisa y se abalanzó sobre la mujer que lo observaba mordiéndose el labio con inocencia. Hermione acarició su pecho con ternura y levantó la mirada hasta los ojos del hombre que ardían de deseo. Y solo hizo falta mirarle a los ojos para acabar de perder la sensatez que le quedaba y abalanzarse a su boca estrechándolo contra ella, pero un dolor punzante en la cabeza la detuvo.

- ¡Hermione! ¿Estás bien?

Intentó murmurar algo pero no podía. El dolor cada vez era más intenso y se extendía por todo su cuerpo hasta que finalmente cesó. Sus ojos se cerraron lentamente y se sumió en la completa inconsciencia.

- ¿Hermione? ¿Puedes oírme?

Hermione pestañeó varias veces intentando enfocar su mirada. Se incorporó en el suelo y apoyó sus manos en la alfombra roja que cubría la madera y miró a su alrededor. Era una pequeña habitación decorada en los tonos granatosos de Gryffindor junto a un montón de banderines de los Chudley Cannons. Incluso el edredón de la cama tenía su sello. no fue demasiado difícil averiguar que estaba en La madriguera, exactamente en la habitación de Ronald.

Hermione miró por primera vez a su acompañante que la observaba preocupado sentado junto a ella.

- ¿Qué hacemos aquí?

Harry apartó la mirada de su amigo y la dirigió hacia la estancia.

- Me pareció una buena idea. Pensé que tal vez... quizás te ayudaba a recordar.

Hermione frunció el ceño desconcertada.

- Da igual, déjalo - acotó el muchacho con disgusto. Jamás se perdonaría arrebatarle a su mejor amigo el amor de su vida.

- ¿Por qué la otra vez que nos vimos escuché a Ron llamándote? -preguntó recordando la voz de su amigo en su último sueño. Esperaba que Harry no hubiera decidido saludar a su viejo amigo porque se metería en un serio problema.

- No es lo que crees. Estaba siguiéndome a mí mismo y de pronto no tuve dónde esconderme así que pasé la noche durmiendo en mi propia habitación escondiéndome de mi mismo. Suena absurdo ¿Eh?

Hermione sonrió y asintió imaginándose a su amigo escondido bajo su propia cama o en cualquier otro sitio.

- Si escuchaste a Ron fue porque estaba despertando a mi Otro YO, y curiosamente también a mí.

La chica sonrió de nuevo y estrechó a su amigo contra sus brazos.

- Te echo de menos, Harry.

El chico se puso nervioso y murmuró un "Yo también" como pudo.

- Tengo algo que contarte Harry, pero necesito que nos veamos. Tengo un plan para arreglar todo esto y para que podamos volver a casa pero necesito que vengas aquí antes de mañana al amanecer, ¿Entendido?

- Claro, pero Hermione, Sirius debe mantenerse al margen...

- Ya lo sé, créeme. Hago todo lo que puedo para que no participe en esto.

Hermione suspiró y Harry comprendió que no era fácil su situación y se apiadó un poco de ella.

- ¿No te ha visto nadie?

Harry levantó la mirada al oír a su amiga y negó con la cabeza.

- Draco Malfoy sospecha que un fantasma le persigue para hacerle la vida imposible.

- ¡Harry! ¡No debes hacerle nada!

Harry alzó una ceja y Hermione no pudo evitar perderse en su risa. Las carcajadas de ambos retumbaron por toda la habitación hasta que de nuevo volvieron a mirarse más calmados.

- Las cosas por aquí... se están volviendo más complicadas de lo que eran.

- Si pudiera me despertaría ahora mismo para partir lo antes posible a tu lado.

Hermione le dedicó una media sonrisa y éste giro el rostro algo aturdido.

- Harry, ¡creo que es lo más bonito que me has dicho nunca! Comienzo a plantearme si eras tú con el chico con el que estoy saliendo en el futuro...

Hermione se rió pero esta vez el chico no la acompañó.

- Es Ron.

- ¿Qué?

- Ron es con quien estás, Hermione.

- Harry, no recuerdo nada, yo...

- Lo sé. Y te llevaré a casa a salvo. Volveremos los dos a nuestras vidas de siempre pero junto a Sirius.

Un nudo se estrechó en el estómago de la chica haciéndola estremecerse. ¿Qué iba a hacer?

Harry la estrechó contra sí con torpeza pero poco a poco su cuerpo se fue difuminando.

-¡HERMIONE! ¡POR DIOS, RESPONDE! ¿Tan horrible soy en la cama?

El cuerpo de Hermione desapareció de la habitación dejando a un anonadado Harry. ¿Esa era la voz de Sirius?

- ¿Qué demonios...

Continuará...