Capítulo 6: Burbujas

Hermione abrió los ojos lentamente encontrándose directamente con los de Sirius que la miraba preocupado.

- ¡Hermione! Menos mal... -murmuró a la vez que la abrazaba contra sí mismo.

Hermione le devolvió el abrazo pero intentó mantener la máxima distancia que le fue posible. Se sentía demasiado confusa y necesitaba un tiempo para asimilar las palabras de su amigo.

- Harry vendrá...

- ¿Qué? ¿Cómo lo sabes?

- Sé que es difícil de creer Sirius, pero puedo hablar con él a través de mis sueños. Es como una conexión, un vínculo...

Sirius la observó con atención si ni siquiera pestañear.

- ¡Te prometo que te estoy diciendo la verdad! - se defendió la chica.

- Lo sé.

Hermione frunció el ceño obligándolo a continuar.

- Lo sé porque es uno de los posibles efectos del giratiempo, Hermione.

- ¿Cómo sabes eso...?

Hermione lo miraba atónita y tuvo que hacer un esfuerzo para continuar.

- A James y Lily les pasó lo mismo.

- ¿A quién?

- ¿Bromeas?

El hombre la miró a los ojos mientras ésta negaba con la cabeza.

- Estás perdiendo la memoria... Cada vez va a más... Tienes que volver a tu presente lo antes posible, Hermione. No sé hasta qué punto puede ir esto a peor pero no quiero que acabes como Gilderoy Lockhart.

- ¿Quién es ese?

- Da igual. Olvídalo.

- ¡No! Tienes que ayudarme a recordar, Sirius. Si estoy olvidando cosas importantes necesito saberlas.

- Gilderoy no es importante.

- Pero James y Lily sí. ¿A que sí?

Sirius suspiró y se tumbó boca arriba sobre la cama con los brazos bajo su cabeza como si se contara una historia a sí mismo.

- Esto que te voy a contar no lo sabe ni Harry, Hermione. - la chica asintió animándole a seguir mientras se tumbaba de lado junto a él - Es algo que les sucedió a ambos hace mucho tiempo.

- ¿Pero quiénes son?

- Los padres de Harry.

Hermione tragó saliva dolida por haberse olvidado completamente de esas dos personas y se juró a sí misma que jamás los volvería a olvidar.

- James era un desastre y odiaba tanto a Severus Snape que una vez nos reunimos Remus, Peter, él y yo para gastarle una gran broma pesada. Algo único que pasaría a la historia, algo que daría de que hablar a todo el mundo... pero se nos fue de las manos. Más de un alumno salió herido y yo decidí cargar con todas las culpas para que no expulsaran a mis amigos así que a la mañana siguiente ya estaba con carrito en mano de vuelta a casa.

- De Snape me acuerdo... aunque del resto no.

- Lo importante es que éramos verdaderos amigos, como una familia.

- ¿Y qué tiene que ver Lily en todo esto?

- Lily era la mujer más inteligente que había conocido. Se parecía mucho a ti - se rió- . En aquella época ya estaba enamorada de James así que al conocer la noticia le propuso hacer un pequeño viaje al pasado, sin alterar nada. Simplemente evitarían que la broma saliese bien y así fue. De todo esto me enteré más tarde cuando un día decidió confesármelo James y poner en juego mi cordura.

Sirius sonrió abiertamente a la vez que cerraba los ojos saboreando cada recuerdo.

- También me dijo... que su viaje duró 3 días porque tenían varias cosas que corregir y que cada noche que se iban a dormir soñaban el uno con el otro. La primera vez pensaron que era simplemente eso, un sueño. Pero cuando despertaron y se lo contaron el uno al otro... se dieron cuenta de que algo pasaba.

Sirius se rió de algún recuerdo que jamás compartiría y prosiguió como si no pasara nada.

- Ellos decían que se trataba de algún vínculo, tal vez amoroso. Quién sabe. Eso confirmaría mis sospechas de que entre tú y Harry...

- ¡Sirius!

El hombre se rio esquivando un golpe que la chica pensaba propinarle.

- Bueno si no es un vínculo amoroso tal vez sea algo mayor... un lazo de amistad verdadera, o incluso de familia. Quien sabe...

Hermione se quedó pensativa durante unos instantes y recordó que debía alejarse de ese hombre si quería pensar bien lo que quería hacer con todo lo que pasaba a su alrededor. La chica se sentó con cuidado en el borde de la cama pero cuando se iba a levantar Sirius la detuvo agarrándola del brazo.

- ¿Te vas?

Hermione no contestó y éste lo asimiló como una respuesta afirmativa.

- Ten.

La chica se giró y se encontró con su varita. Hacía tanto que no la llevaba encima...

- La vas a necesitar mañana supongo.

El hombre se quedó tumbado en la misma posición y cerró los ojos finalizando así la conversación.

La castaña por un momento dudó pero de nuevo se obligó a levantarse y alejarse de él. Necesitaba pensar fríamente y necesitaba una ducha. Una vez en el baño dejó que el agua corriera por su pelo y cerró los ojos haciendo un esfuerzo por recordar lo que sentía por Ron. Harry insistía en que debía intentarlo así que se lo debía. Trató de pensar en algún momento romántico, en algún beso o algún Te quiero pero nada. ¿Si no era capaz de recordar a los padres de Harry como iba a recordar al amor de su vida? ¿Porque eso había sido, no? ¿O tan solo era un amor pasajero? Hermione suspiró haciendo que algunas gotas de agua rebotaran en sus labios. ¿Y Sirius? ¿Qué significaba él para ella..?

Unos golpes la sacaron de sus pensamientos, apagó el grifo y asomó la cabeza por la cortina.

- ¿Qué quieres, Sirius?

La puerta se abrió y entró sin vacilar cerrándola tras de sí.

- Entrar -murmuró sonriendo con picardía.

- ¡Sirius! ¡Me estoy duchando!

- ¡Y yo necesito ducharme!- masculló con una sonrisa mientras avanzaba lentamente.

- ¿Y no puedes esperarte?- gruñó resoplando.

- Prefiero no hacerlo...

- No des un paso más, Sirius, o te juro que...

- ¿Qué me vas a atacar con tu varita? - se rió mientras señalaba la varita que descansaba junto a sus pantalones.

Hermione se apretó contra la cortina para ocultarse con ella pero ésta se soltó haciéndole perder el equilibrio y caer hacia adelante. Por suerte Sirius estaba ahí para detener su caída, pero estaba demasiado cerca y ella estaba demasiado desnuda. Sirius era mayor, era un hombre con experiencia y sin ningún temor ni vergüenza así que mientras le acariciaba la espalda con la otra mano tiró de la cortina quitando así el único obstáculo entre sus cuerpos.

Hermione sabía que debía haber gritado, haberse abalanzado a por su varita o haber salido corriendo pero no quería hacer ninguna de esas cosas. Sabía que Ron era alguien importante para ella pero eso era antes y no podía contenerse por alguien a quien ni siquiera recordaba. Y a Sirius si lo recordaba bien y no podía quitar sus ojos de su pecho desnudo y de su incipiente erección bajo sus pantalones. El hombre atacó su cuello, llenándolo de besos y caricias con la lengua a la vez que sus manos danzaban por su espalda y sus glúteos. La castaña soltó un suspiro y empezó a devorar sus hombros subiendo por su cuello y acabando enredada en su dulces labios que no paraban de devorarla sensualmente, como si fuera una danza bien aprendida. Sirius la miró a los ojos que ahora ardían tanto como los de él y también se regocijó en sus mejillas coloradas. Era una niña, él tenía razón pero no se arrepentía. Al menos todavía. Agarrándola de los glúteos la estrechó contra su erección y con las manos empezó a masajear sus pechos húmedos y desnudos que colgaban en su pecho. Hermione jadeaba con los ojos cerrados mientras continuaba besándole el cuello pero de pronto el hombre la separó de él. Ella lo miró disgustada pero entonces se dio cuenta de que se estaba quitando los pantalones. Tragó saliva y se decidió por ayudarle a deshacerse también de su ropa interior. Sirius se apretó de nuevo contra ella haciendo leves y sugerentes movimientos con las caderas a la vez que la empujaba contra la pared. No tenía escapatoria y ella lo sabía. Las manos de él viajaron hasta la parte más húmeda de ella, acariciándola y frotándola buscando la satisfacción absoluta de Hermione. Ella movía las caderas inconscientemente cada vez más hacia él. Quería sentirle más. Lo necesitaba. Sus dedos viajaron dentro de ella, primero uno y después el otro haciéndola jadear y estremecerse una y otra vez. Pero Sirius la deseaba, la deseaba ahora. Sacó sus dedos de su interior y los lamió haciendo que la chica tragara saliva entre suspiros, y sin previo aviso se adentró en ella de golpe haciéndole gritar, una y otra vez, cada vez más rápido. Los jadeos de Sirius se fundieron con los de Hermione haciéndoles llegar al orgasmo pero él necesitaba más, no era suficiente. Ella estaba rendida pero quería dejarle satisfecho, así que con una mano empezó a acariciar su miembro hasta que por fin estuvo dispuesto para hacerlo de nuevo. Sirius se abalanzó sobre su boca, la mordió y siguió mordiendo cada parte de su cuerpo marcándola como suya. Esta vez fue Hermione quien se apretó contra él y con sumo cuidado introdujo su miembro dentro de sí misma. Sirius suspiró y la subió sobre sus caderas y ella comenzó a hacer suaves movimientos dentro de él. El hombre rugió en su cuello y volvió a morderla sin poder contenerse. Quería llegar al orgasmo a la vez que ella y sabía que debía contenerse si no quería acabar en ese preciso momento. Hermione arqueó la espalda tras una de las embestidas haciéndola jadear más rápido. Sus cuerpos se unían una y otra vez en una danza que ninguno de los dos quería que acabara.

- ¡¿HOLA?! ¿SIRIUS? ¿HERMIONE?

Los gritos de Harry se detuvieron frente a la puerta del baño. Hermione se tapó la boca y Sirius gruñó exasperado.

- maldita sea...

Sirius salió de su interior y la soltó. Ambos se miraron el uno al otro y empezaron a vestirse.

- ¡YA SALGO! -gritó con voz ronca Sirius abrochándose la camisa.

- ¿DÓNDE ESTÁ HERMIONE? -masculló el chico en tono exasperado.

Sirius miró a Hermione y suspiró.

- ¡NO LO SÉ, DAME UN MINUTO!

Sirius se dio media vuelta, echó a un lado la ropa interior que se acababa de poner la chica y volvió a embestirla a la vez que le tapaba la boca.

- Vamos a tener que ser bastante silenciosos...

Hermione lo miró con incredulidad pero no tuvo tiempo a quejarse puesto a que selló sus labios con un ardiente beso.

Pronto se sumieron los dos en silenciosos orgasmos. Hermione mordía la mano con la que Sirius le tapaba la boca y éste ahogaba sus propios jadeos en el hombro de ella.

- Estás loco... -susurró la chica intentando ralentizar su respiración.

- Dime algo que no me hayan dicho.

Sirius le dedicó una media sonrisa y se acabó de vestir al igual que ella.

El hombre salió con cuidado de no abrir demasiado la puerta y desenmascarar su pequeño secreto, pero nada más salir, Harry lo recibió con un puñetazo en la barbilla con el que se desplomó al suelo.

Hermione se asomó al oír el ruido y no pudo creerse lo que estaba viendo. Harry agitaba su mano dolorida por el golpe mientras su padrino se recostaba en el suelo inconsciente.

- ¡Harry! ¡Qué has hecho! -murmuró la chica mientras acariciaba el rostro de Sirius.

- Le he propinado un buen mensaje y de paso me he asegurado de que esté inconsciente mientras hablamos.

Hermione corrió al baño para recuperar su varita y se dispuso a sanar a Sirius.

- No esperaba algo así de ti, Hermione. Tú nunca traicionarías así a Ron.

Una diminuta lágrima empezó a caer por la mejilla de la chica seguida de muchas otras.

- Ni siquiera recuerdo a Ron... ni siquiera sé quiénes son tus padres.

Harry tragó saliva y en ese momento apareció Tonks por las escaleras.

- ¿Qué ha pasado aquí?

Continuará...

Y aquí llega otro regalo de San Valentín... ¡Esta vez pasado por agua!

Espero que lo hayáis disfrutado, no olvidéis leer los demás fics y.. ¡Esperamos vuestras reviews como siempre!

¡Hasta pronto!