Capítulo 7: La profecía

Tras explicarle a Tonks lo ocurrido y poder hablar civilizadamente acordaron que saldrían en ese mismo momento pero que antes debían despertar a Sirius y que éste se mostrara de acuerdo. Hermione fue la encargada de hacerlo, cosa que agradeció porque no querría haber sido despertado de otro puñetazo. Tonks intentó tranquilizar a Harry y hacerle ver que Sirius no tenía ninguna culpa. Ni siquiera sabía que en el futuro estaba con Ron así que no era propiedad de nadie. Y funcionó, Harry dejó de culpar a su padrino para reprochárselo tan solo a su amiga. Hermione dejó a Sirius para que Harry pudiera hablar con él a solas.

- Harry, ¡Cuánto tiempo! -masculló aún dolorido.

- Hubiera preferido que nos reencontráramos en otra situación...

Sirius resopló y abrazó al chico con fuerza.

- No deberías estar aquí, deberías haberme dejado descansar en paz.

- Tal vez tú descansarías en paz pero yo nunca pude perdonármelo... Considéralo un acto egoísta.

- Como has crecido... Entre todos vais a hacer que pierda la poca cordura que me queda.

- Todo esto es extraño ¿verdad? Pero pronto todo habrá acabado.

- ¿Por qué me has golpeado? Quiero decir... Sé que es tu amiga y que la protegerías de todo pero... No soy una persona tan terrible ¿Sabes?

Harry le dedicó una sonrisa torcida cada vez más contento de volver a estar a su lado.

- Comprende que enterarme por un sueño de que tú y Hermione...

Sirius lo miró sin comprender de que hablaba pero Harry negó con la cabeza.

- Hermione en el futuro está con Ron. Tal vez acabas de destrozar la única oportunidad de Ron de estar con ella. La ha querido siempre ¿sabes?

- No veo en qué forma puede afectar esto a la forma de pensar de la Hermione del pasado.

- Es simple. Bueno... si tú mantienes el mismo interés por ella.. cuando crezca la verás como la Hermione con la que has estado y la seducirás y Ron la perderá y...

- Para, para, para. Vuelvo a ser el malo de la película ¿Sabes?

Harry suspiró y desvió la mirada de su padrino.

- No haberme salvado.

Harry lo miró sorprendido y éste se rió con ganas haciendo que Harry se contagiara de sus risas.

Cuando de nuevo se relajaron, Harry aprovechó para sacar un tema algo más importante.

- Sirius necesito que te quedes hoy aquí.

- Ya lo sé. Quieres salvarme.

- ¿Y qué opinas?

- Qué yo quiero salvarte a ti.

Harry resopló y puso los ojos en blanco.

- Por una vez hazme caso...

Sirius le puso la mano en el hombro y lo miró detenidamente a los ojos.

- Harry, escúchame. Ya has cambiado mi destino. Pienso acompañaros y si se nos cruza algún mortífago saldremos de esa pero necesito asegurarme de que vuelves sano y salvo, ¿Entendido?

Harry asintió sin poder hacer otra cosa y se dirigió de nuevo hacia sus amigas.

- Harry, un momento.

El chico se giró y observó como torcía la sonrisa.

- ¿En tu futuro tienes novia?

Harry refunfuñó cosas inteligibles mientras su padrino se carcajeaba.

- ¡Eh! ¡No te enfades!

Harry intentó cambiar de tema con las chicas pero ambas estaban más concentradas en Sirius.

- ¿Qué le has hecho al chico, grandullón? -murmuró Tonks divertida.

- ¡Solo le he preguntado que con quien sale! Ya que no es Hermione...

- ¡Claro porque te la estás tirando tú! ¿No decías que era broma? - continuó pinchándole la chica.

Sirius la miró entrecerrando los ojos detenidamente.

- Como me convierta en lobo te arranco ese pelo multicolor de un bocado.

Tonks fingió escandalizarse y se puso frente a Sirius a la defensiva.

- Hazlo y empezaré a convertir tu precioso pelaje negro en rosa fucsia.

- ¡Es Ginny! -gritó la castaña sorprendida de sí misma.

-¡¿Qué?! -gritaron ambos a la vez olvidando su discusión.

- ¿Cómo puedes recordar eso?- preguntó Harry intrigado.

- No lo sé, no sé cómo funciona...

- ¿Estás saliendo con Ginny Weasley? - masculló Tonks cambiando su pelo a un tono rojizo escandalizado.

- ¿Podemos irnos ya? Hay mucho que hacer...

Harry agradeció la intromisión de su amiga y en poco tiempo se organizaron para realizar el viaje. Harry volaría en su escoba junto a Tonks, y por otro lado Sirius y Hermione volarían juntos sobre Buckbeak.

- ¿Creéis que algún mortífago nos estará esperando? -murmuró Tonks mientras se abrazaba a la cintura de Harry sobre la escoba preparada para la aventura que se avecinaba.

- Nadie sabe que vamos a ir. - respondió Sirius mientras ayudaba a Hermione a subirse sobre el hipogrifo detrás de él.

- Tampoco lo sabían en nuestro pasado. - susurró Harry más bien para sí mismo.

- ¿Estáis todos preparados?

Hermione, Harry y Tonks asintieron mientras rozaban los dedos con sus varitas para asegurarse de que estaban preparados.

Buckbeak fue el primero en elevarse seguido de la escoba muy de cerca. En pocos minutos estaban sobrevolando el cielo de Londres. Sirius aprovechaba para hacer piruetas con el animal, obligando a Hermione a abrazarse más fuerte contra su espalda para no caerse, hecho que divertía a Tonks que no les quitaba el ojo de encima. Harry no se reía tanto. El chico sentía la complicidad creciente que había entre su padrino y su mejor amiga y no le gustaba nada. Su corazón estaba completamente dividido. Sabía que su mejor amiga no era culpable de lo ocurrido y que simplemente se dejaba llevar por sus sentimientos pero él era el responsable de que ella hubiese olvidado a Ron, y jamás se perdonaría romper algo tan puro como lo había sido su amor. Por otro lado, aunque deseaba culpar a Sirius, ni siquiera sabía que ella mantenía una relación. Así que finalmente el único culpable, el responsable de todo, era él mismo.

- Tonks. -susurró el chico mientras ralentizaba el vuelo para separarse de sus amigos.

La chica dejó de observar las piruetas de Sirius y se volvió hacia el rostro serio de Harry.

- ¿Tú crees que si volvemos a casa... si todo esto sale bien...Hermione recuperará la memoria?

El pelo de la chica se oscureció tiñéndose de un azul oscuro e intenso como la noche y negó con la cabeza.

- No lo sé, Harry. No creo que sea todo tan fácil como llegar a casa y recordar todo de repente. ¿Es Ron?

- ¡¿Cómo sabes eso?!

- Sirius me lo contó.

El niño resopló asqueado y desvió la mirada hacia el cielo despejado sobre las nubes.

- Todo se arreglará por sí solo, Harry. Pero tienes que confiar en tu amiga. Es ella quien debe tomar la decisión, no tú.

- ¡Pero no es justo! ¡Ni siquiera se acuerda de Ron!

Tonks suspiró y Harry la imitó. Los dos se quedaron pensativos observando a su alrededor, pero inevitablemente sus miradas acababan en Hermione. la chica en un acto de valentía se había desprendido del abrazo para estirar las manos y gritar con fuerza. Sirius se giró, y al verla en ese estado de euforia la imitó desprendiéndose del agarre del hipogrifo. Entonces, sin que la chica se diera cuenta, el hombre dio una suave patada al animal para que torciera la dirección, y Hermione que no se lo esperaba, soltó un gritito de espanto mientras se abrazaba de nuevo al cuerpo del hombre. Sirius se rió por lo bajo mientras volvía a agarrarse al hipogrifo.

- Debes admitir que hacen buena pareja. - murmuró Tonks ahuyentando cualquier pensamiento que hubiese habido en la cabeza de Harry.

- Podría ser su padre.

- Pero no lo es.

La chica le guiñó un ojo más animada mientras la escoba de Harry descendía hacia el Ministerio de Magia.

Adentrarse fue tarea fácil para los chicos puesto a que ya conocían el camino. Encontraron las puertas indicadas que llevaban al Departamento de Misterios y finalmente entraron en la Sala de las Profecías.

La Sala era infinita. Pasillo tras pasillo ocultaba cada uno de los secretos más importantes de diferentes magos y brujas.

Hermione paseaba de la mano de Sirius con la varita en alto mientras el hombre agudizaba el oído en busca de posibles enemigos acechando. Tonks seguía a Harry de cerca, que encabezaba al grupo dirigiéndose directamente a donde sabía que estaría su profecía.

El niño alzó la mano para coger la pequeña bola de cristal humeante y terminar así con todo esto pero de pronto un gritó le hizo darse la vuelta. Hermione estaba en pie, apretándose la cabeza con fuerza con las manos y unos segundos más tarde caía al suelo inconsciente. Afortunadamente Sirius frenó su caída evitando así un fuerte golpe en la cabeza de la chica.

- ¿Hermione?

Sirius no dejaba de llamarla angustiado mientras la sacudía suavemente, pero la chica no despertaba.

- ¡Harry, tenemos que irnos!

El chico asintió, cogió la bola de cristal y se la guardó en el bolsillo delantero de su sudadera.

- ¿Harry Potter?

Una voz chillona lo llamó desde la oscuridad del pasillo. Harry levantó la varita alumbrando la oscuridad mientras Tonks y Sirius se ponían en pie delante de Hermione para defenderla.

Una mujer mayor con el pelo rojizo y ojos esmeralda apareció frente al grupo con una sonrisa dulce y sincera y con los brazos abiertos.

- Ven aquí, mi niño...

- ¿Mamá? -susurró Harry con incredulidad.

¿Cómo podía estar ahí? ¿Habría abierto una brecha entre dos mundos? ¿Sería tan solo un fantasma? ¿Un recuerdo que venía para torturarlo? ¿O quizá fuera una sombra de alguna profecía que se había roto? Pero ellos no habían tocado nada...

Harry bajó la varita y empezó a caminar lentamente hacia su madre.

- ¡NO! - gritó su padrino - ¡LILY ESTÁ MUERTA!

Sus palabras hirieron a Harry en lo más profundo de su corazón pero no detuvo el paso. No era un idiota, sabía que no podía ser ella pero tan solo quería saber de qué se trataba. Si era un espíritu quería hablar con ella. Tocarla...

Harry se frenó a tan solo un par de metros de su madre. La chica alzó una de sus manos indicando que se acercara y el chico así lo hizo. Harry acarició la mano de su madre sorprendido porque no la atravesara. ¿No era un fantasma? Ella se mordió el labio y lo llamó para que lo abrazara y Harry aceptó su abrazo.

En la Sala de las Profecías se instauró un profundo silencio. Hermione seguía inconsciente, Tonks se tapaba la boca con la mano de la sorpresa y Sirius no era capaz de decir una sola palabra. No comprendía nada.

Entonces todo cambió. La pelirroja metió la mano en el bolsillo del chico robándole así la profecía mientras que con la otra mano lo empujaba lejos de ella alzando una varita sobre su cabeza. Harry dio unos paso atrás sorprendido mientras la mujer enseñaba los dientes en una sonrisa torcida.

- No esperaba encontrarte tan crecidito, Potter, pero no importa... Me has entregado justo lo que andaba buscando...

La risa macabra de la mujer resonó por toda la sala haciendo estremecer a todo el que la hubiera oído.

Entonces el rostro de la chica comenzó a cambiar perdiendo toda la dulzura mientras su pelo se tornaba negro como el carbón y sus rizos caían alrededor de su cuerpo de forma desordenada. Sirius aprovechó ese momento para salir corriendo y ponerse delante de Harry. Esa batalla le pertenecía únicamente a él.

-¡NO! -gritó Harry asustado mientras tiraba de su padrino con fuerza.

No había hecho este viaje para nada, no podía perderlo, No podía...

- ¡Harry, protege a Hermione! ¡Yo me encargo de Bellatrix!

El chico negó con la cabeza pero de pronto vio como de dos pasillos distintos aparecían un par de mortífagos que apuntaban a Tonks de frente y por la espalda. No tenía elección. Nunca la había tenido. Por un momento pensó que todo saldría bien y que podría salvar a su padrino, a la única persona que le quedaba en este mundo pero se equivocaba. Como esa primera vez, ahora tenía que luchar con otros mortífagos para salvar otras vidas igual de importantes y debía dejar a Sirius luchar su propia batalla aunque tuviese que morir en ella.

Continuará...