Capítulo 8: Adiós.
Harry corrió junto a Tonks y entre los dos empezaron a lanzar hechizos a sus dos contrincantes.
- Gracias -susurró la pelirosa mientras lanzaba un Expelliarmus a su enemigo.
Pero la verdadera batalla se libraba unos metros más al Oeste, en la oscuridad de un largo pasillo en el que el brazo de Bellatrix Lestrange sangraba tras un duro golpe por parte de Sirius. A la mujer le costaba trabajo coger aire y el hombre la observaba con una sonrisa torcida.
- ¡Vamos, tú sabes hacerlo mejor! -le gritó Sirius, y la voz resonó por la enorme y tenebrosa sala. Harry desvió la mirada hacia su padrino. Había oído esa frase antes, la había escuchado de la boca de Sirius justo antes de morir. Sabía que estaba combatiendo y debía defenderse, pero en lo único que podía pensar en ese mismo instante era en su tío. Para Harry todo sucedió a cámara lenta.
Bellatrix alzó el brazo con odio, apuntando directamente al pecho de Sirius, pero Harry fue más rápido.
- ¡AVADA KEDAVRA! - La voz de Harry resonó por los pasillos y el haz de luz se dirigió directamente hacia Bellatrix Lestrange pero pudo esquivarlo en el último segundo.
Sirius miró a su sobrino, que ahora se retorcía en el suelo de dolor por culpa de un Crucio que había impactado en su espalda al haber dejado olvidado al otro mortífago.
Bellatrix olvidó a Sirius y corrió como una bola de humo negro hasta quedar frente al dolorido y tan deseado Harry Potter. Sirius la siguió para defenderlo, levantó su varita y apuntó a la mujer sin piedad.
- ¡CRUCIO!
La morena soltó la profecía que rápidamente Sirius cogió al vuelo y empezó a retorcerse de dolor pero en ese preciso momento apareció el mismísimo Lord Voldemort.
Estaban rodeados, no tenían escapatoria. Los mortífagos los apuntaban con la varita y Sirius se había visto obligado a romper el hechizo. Tonks no bajaba su varita pero sabía que no debía atacar, estaban en una clara situación de desventaja y no era prudente hacer una locura. Sirius ni siquiera se giró para mirar al hombre tan odiado y respetado que había aparecido. Su mirada de odio se dirigía únicamente a Bellatrix que ahora se ponía en pie jadeante mientras volvía a apuntar al hombre con la mirada frenética. Harry ahora apuntaba a Voldemort que sonreía satisfecho mientras se acercaba, ignorando al otro mortífago que también lo apuntaba a él.
Los dos mortífagos encapuchados hicieron una reverencia junto a Bellatrix y se quitaron las máscaras que escondían sus rostros.
El primero que luchaba contra Tonks se quitó la capucha dejando caer una cabellera rubia y lisa. Al quitarse la máscara apareció el rostro divertido de Lucius Malfoy.
El segundo que no dejaba de apuntar a Harry era Augustus Rookwood. El hombre torcía la cabeza y miraba a los chicos como si fueran presas. Su falta de cordura era palpable en el ambiente.
- Vaya, vaya... Harry Potter... - murmuró Voldemort divertido- Te veo algo diferente...
Hermione, que hasta ahora había estado inconsciente, se puso en pie algo desorientada mirando a su alrededor. No recordaba que estaba haciendo ahí pero seguía recordando a las personas que la rodeaban y las recordaría siempre. Y tenía claro a quién debía apuntar con su varita.
- Y la Señorita Granger... Me pregunto dónde estará el joven Weasley... -el hombre sonrió maliciosamente y por primera vez alzó su varita para apuntar a Sirius Black - Dejémonos de tonterías. Quiero la profecía.
Sirius por primera vez lo miró pero sin dejar de apuntar a la mortífaga.
- Lo siento, Riddle. No pienso dártela.
Lord Voldemort apretó los dientes una última vez antes de lanzar el hechizo mortal. Hermione dio un paso para acercarse al hombre pero sabía que no le daría tiempo a defenderle. Estaban perdidos.
Un fuerte torbellino apareció entre el grupo de amigos haciéndoles volverse y justo en medio de todos apareció Albus Dumbledore. El hombre dedicó una sonrisa a Voldemort antes de poner sus manos sobre el hombro de Harry y Sirius. Tonks se agarró a su brazo previniendo lo que iba a suceder al igual que Hermione. Pero ella en un ataque de valentía y antes de desaparecer junto a su exprofesor, apunto directamente al pecho de Augustus y en un último susurro murmuró:
- ¡Avada Kedabra!
Lo último que vieron fue el cuerpo de Rookwood caer inerte sobre el suelo mientras Lord Voldemort gritaba hecho una furia.
...
El grupo apareció a las afueras de Hogwarts. Dumbledore empezó a caminar hacia el castillo sin decir una sola palabra pero no parecía nada contento. Sirius abrazó con fuerza a Hermione, e ignorando la mueca de disgusto de Harry, la besó apasionadamente. El chico aprovechó para quitarle de las manos a Sirius La profecía y siguió a su profesor sin mirar atrás. Tonks que hasta ese momento no se había quejado, se miró el tobillo dolorido e hinchado pero siguió al resto del grupo.
Cada uno caminaba en silencio, sumido en sus propios pensamientos. Afortunadamente los pasillos del castillo estaban vacios, no había ni un solo alumno fuera de clase. Harry supuso que todo era gracias a Dumbledore que ya tendría calculado su regreso a Hogwarts aunque no lo podía saber al 100%. El único alumno que desobedecía las órdenes del Director era Draco Malfoy que los observaba desde una esquina sorprendido. Sabía que el profesor tramaba algo pero nunca había podido imaginar encontrarse con un Harry Potter adulto frente a él. Y otra cosa que tampoco podía imaginar fue lo que sucedió después. Hermione, que iba de la mano de Sirius vio al niño sorprendido que les espiaba desde una esquina y aprovechó para retrasarse para acercarse a él. Sirius la dejó hacer y no dijo nada, era lo suficientemente inteligente para apañárselas con un Draco Malfoy al que le sacaba unos cuantos años.
Hermione se acercó hacia el sorprendido Malfoy que la miraba de arriba a abajo sin comprender de donde había salido la mujer que tenía delante.
- ¿Qué quieres, sangre sucia? -gruñó el chico con desprecio mirando de arriba a abajo a la chica.
- Ayudarte, pero me lo pones difícil. - murmuró la chica apoyándose inocentemente contra la pared.
Draco Malfoy se acercó a ella, puso un brazo a cada lado de su rostro apoyándolos en la pared y se acercó sin dejar de mirarla a los ojos.
- No he pedido ayuda, sabelotodo.
El chico se mordió los labios y se quedo observando la boca entreabierta de la chica, pero rápidamente se rectificó y la miró directamente a los ojos de nuevo.
- Y tu ayuda sería la última que querría.
La chica arqueó las cejas, le puso un dedo sobre el pecho y lo empujó hacia atrás hasta que chocó de espaldas contra el muro opuesto del pasillo.
- Escúchame bien, Malfoy. Aunque te parezca extraño, entiendo por lo que estás pasando y sé que no es fácil lo que se te viene encima y...
- No vuelvas a tocarme. - rugió el rubio.
- ¿Y si lo hago, qué? - masculló la mujer sin ningún miedo.
Draco Malfoy ya no la intimidaba. Es cierto que su corazón se aceleraba cada vez que lo veía pero era inevitable por todos los horribles recuerdos que guardaba de él.
El chico apoyó una mano en la cintura de la castaña y se la quedó mirando fijamente.
- ¿Hermione, vamos? - gruñó Sirius des de el pasillo principal aún sorprendido por la escena que tenía frente a él.
Draco dejó caer la mano de la cintura de la chica y Hermione dio un paso atrás para guardar las distancias, pero antes de irse se acercó a su oído y le susurró:
- Es el momento de que elijas el bando correcto, Draco.
La chica empezó a andar hacia Sirius, le dio un suave beso en la mejilla y empezaron a alejarse en dirección al despacho del director dejando atrás a un aturdido Draco Malfoy.
En el despacho del Director Harry y Tonks guardaban silencio frente a Albus Dumbledore mientras esperaban la llegada de sus dos amigos.
El profesor estaba de espaldas a ellos embelesado en algún profundo pensamiento.
- ¿Un caramelo de limón, Harry?
- No, gracias, profesor... - Harry tragó saliva y continuó - Profesor... ¿Cómo sabía usted que estábamos ahí?
La puerta del despacho se abrió y entraron Sirius y Hermione de la mano. El director dio media vuelta y con un movimiento de varita hizo aparecer un par de sillones más para sus nuevos invitados que rápidamente se sentaron dando las gracias.
- Señorita Granger, su comportamiento con el giratiempo ha sido del todo imprudente...
- ¡Pero profesor! ¡ Sin él no podríamos haber vuelto y Sirius ahora estaría...
- ¿Muerto? -finalizó el hombre mientras se acariciaba la barba tranquilamente - Ese era su destino y tú lo has cambiado egoístamente sin pensar en las consecuencias, Harry. Tú y Hermione habéis sido unos inconscientes apareciendo en el Ministerio con el giratiempo. Si éste hubiera acabado en manos de Voldemort, el destino de nuestro mundo podría haber...
- ¡Vaya, hombre! ¡Y yo que pensaba que había venido con el único propósito de salvarnos! - masculló irónicamente Sirius mientras apoyaba las botas sobre la mesa del Director.
Albus alzó la vista hacia la mirada desafiante de Sirius y sonrió.
- Me alegro de verte, viejo amigo.
- Aunque preferiría verme muerto, ¿Correcto?
- Es cierto que sería lo correcto. Pero el Universo es tan cambiante... que no necesita que vosotros lo hagáis por él. - atajó mirando de nuevo a Hermione y a Harry - Por ello, Señorita Granger, le pido encarecidamente que en cuanto finalice este viaje se encargue usted misma de destruir ese objeto.
- ¡¿Qué?! ¿Y si lo volvemos a necesitar? - dijo Harry mientras se ponía en pie.
- Siéntese, Señor Potter. - ordenó el hombre mientras sostenía entre los dedos la profecía de Harry Potter- Si me da su palabra, Señorita Granger, prometo entregar al Señor Potter este objeto.
La chica miró a Harry pero ignorando su frustración acabó asintiendo.
- Bien, entonces creo que ya es hora de volver a casa. Señorita Granger, Hágame el favor de tomarse esto.
El Director de Hogwarts dejó sobre sus manos un pequeño frasco con un líquido negro y humeante que aún parecía caliente.
- ¿Qué es?
- Señor Black -murmuró ahora acercándose a Sirius para que el resto no oyeran sus palabras - Espero que disfrute de la nueva oportunidad que le ha dado la vida a pesar de la oscuridad que le rodeará por haber esquivado a la muerte.
- No será tan oscura si Hermione está a mi lado. - respondió altivo sin una pizca de tensión en su cuerpo.
Albus lo observó atentamente durante unos largos segundos y luego sonrió pero no dijo nada.
- Señorita Tonks, acompañe a Sirius a la salida. - murmuró a la vez que el portón se abría dejándolos marchar - Creo que sus aventuras acaban aquí.
- ¡Un momento! -masculló la chica tras dejar el frasco vacío del líquido que había bebido sobre la mesa - Solo deme un minuto, profesor.
El hombre asintió y ella aprovechó para coger de la mano a Sirius y sacarlo del despacho. No tenía mucho tiempo pero necesitaba despedirse de él.
- Sirius... No sé cómo estarán las cosas en el futuro al que voy, solo sé que Ron...
- Hermione...
- Quiero decir, Harry me ha dicho que salgo con él y..
- Hermione...
- Entiéndeme. ¡No recuerdo prácticamente nada! lo único que conozco es este presente y eres muy importante...
- ¡Hermione! - La chica se calló y alzó la mirada hacia los grisáceos ojos del hombre. - Basta. Deja de disculparte. ni siquiera sabes con lo que te vas a encontrar pero esa será tu realidad, no está. No voy a pedirte nada, Hermione. Eras feliz con él y quizás lo vuelvas a ser.
- Sirius...
- O quién sabe, quizás hemos destrozado tu futuro y en él estás saliendo con un guapo y sexy Sirius Black.
La chica se rió y le dio un beso fugaz en la barba.
- Espero que sea cierto.
Sirius dejó de sonreír y por un momento pudo atisbar ese futuro. Un futuro al lado de esa chica, inteligente e increíble. Un futuro al lado de la mejor amiga de Harry y a la vez un futuro arrebatado a alguien que la había amado des del principio.
- La vida no es justa... -gruñó Sirius con tristeza.
- Volveremos a vernos -prometió la castaña uniendo sus labios con los de él mientras Sirius cerraba los ojos saboreando ese instante.
Después la chica se desprendió de su abrazo y caminó hacia la puerta.
- Espera. - rugió el hombre abriendo los ojos- Si vamos a estar mucho tiempo sin vernos, debo asegurarme de que te quedarás conmigo.
El hombre la agarró de la cintura, la apoyó contra el muro y atacó su boca sin piedad en un beso agridulce. Él la besaba con miedo de perderla y ella con miedo de olvidarle. El beso se alargó y se intensificó haciendo que el cuerpo de la chica se estremeciera. El hombre clavó una de las rodillas en la entrepierna de la chica y empezó a hacer ligeros movimientos que le hacían suspirar. Entonces la chica se separó para coger aire y lo detuvo. Sirius sabía que no tenían tiempo y que se había dejado llevar demasiado. Dejo caer su pierna y apoyó su frente contra la de la chica.
- No quiero perderte, Hermione.
Harry se asomó carraspeando por la puerta y mirando hacia otros lados avergonzado por tener que interrumpirlos.
- Tenemos que irnos Hermione.
La chica asintió, dio un suave beso al hombre que le había robado el corazón en tan poco tiempo y se dirigió hacia el despacho.
- Nos vemos luego, supongo. - sonrió Harry sin saber que más decir a su padrino.
El hombre suspiró y se acercó al chico para darle un fuerte abrazo.
- Gracias, Harry.
Tonks corrió desde la puerta, tropezó pero finalmente se unió al abrazo restándole seriedad al asunto.
- ¡Vamos, Sirius! -gritó la chica mientras tiraba de él escaleras abajo.
Harry entró al despacho y se puso el collar que rodeaba el giratiempos junto a Hermione.
- Hay una cosa que todavía no entiendo...
La chica miró a su mejor amigo secándose algunas lágrimas que habían decidido huir de sus ojos.
- Dime Harry...
- ¿Por qué insististe tanto en que no debía tocar a mi YO del pasado?
Albus Dumbledore, que desde hacía rato había estado observándolos se acercó a ellos con paso solemne.
- Señor Potter. Debería prestar más atención en clase. Si hubiera atendido sabría que mantener cualquier contacto con uno mismo en un viaje al pasado puede hacer que el alma de ambos se unifique y desaparezca el YO del futuro.
- Eso quiere decir que si tú hubieses tocado a tu YO del pasado, te hubieras convertido en él y tú desaparecerías. Tendríais los recuerdos mezclados pero jamás volverías a tu futuro porque ese futuro dejaría de existir. - murmuró Hermione como si recitara algo excesivamente simple para un niño.
Harry, que no tenía claro de si había comprendido del todo el mensaje, dejó de hacer preguntas y se preparó para lo que se avecinaba.
- ¿Preparado? - sonrió su amiga mordiéndose el labio con nerviosismo.
- Preparado - confirmó el chico abrazando a la chica por los hombros mientras ella hacia girar el giratiempos.
El aparato giró y giró y el despacho de Dumbledore se empezó a difuminar. Todo se retorció junto a sus propios estómagos y en cuestión de segundos estaban de nuevo en el salón de la casa de Harry.
Continuará...
Cada vez queda menos para el final de esta historia pero aún se avecinan varios capítulos... ¡Así que espero que los disfrutéis!
Gracias a CarmesiLight por empezar a seguirnos y sacarnos una sonrisa con tu comentario. Te aseguro que se avecinan muchas historias que espero que disfrutes tanto como esta :)
Para Amante a lo sobrenatural, decirte que por supuesto que la seguimos... publicamos con cierto tiempo puesto a que estamos escribiendo varias historias a la vez pero aquí estamos de nuevo... Y... no te voy a destripar el final, pero te aseguro que te sorprenderá.
Para el resto daros también las gracias a todos, y como siempre: Esperamos Reviews que leemos con entusiasmo... ¡Y hasta el siguiente capítulo!
¡Hasta pronto!
