Capítulo 9: Recuerdos.
Pero el salón estaba completamente destrozado. Los cuadros estaban hechos añicos por el suelo junto a los pequeños cristales de los marcos de fotos que recubrían el suelo de la estancia. Todo estaba sucio e incluso los muebles estaban desperdigados por el salón, pero lo más extraño era ese olor a madera calcinada y los restos de pequeños objetos carbonizados. Esa casa había sido quemada por alguien que claramente lo odiaba. Ni siquiera quedaba rastro de las fotos de Ginny y él que decoraban la casa.
- ¡¿Ginny?! - gritó Harry asustado mientras se quitaba el giratiempo de Hermione.
El chico empezó a correr revisando habitación por habitación pero no había ni rastro de nadie. Esa casa había sido abandonada hacía ya mucho tiempo.
Hermione sin embargo, se dedicaba a observar cada detalle con cierto temor. Todo lo que le rodeaba eran malas señales. ¿Había destrozado el futuro?
Algo pesado golpeó contra el suelo y cayó rodando por las escaleras hasta frenarse en el pasillo. Hermione dio un brinco y salió corriendo pero jamás pudo imaginar lo que sus ojos vieron.
Su mejor amigo estaba tendido en el suelo en una posición inhumana. Tenía todo el cuerpo magullado y se había partido el labio mientras rodaba por las escaleras. La chica puso la mano sobre su pecho en un intento por percibir si todavía estaba vivo pero era difícil saberlo porque el sonido de los latidos de su propio corazón acelerado la atormentaban. Hermione apuntó con su varita hacia las escaleras pero no se oían pasos ni ninguna otra respiración que la suya propia. Entonces un gemido proveniente de su amigo llamó su atención. ¿No podía respirar?
- ¡Harry! ¡Harry, por favor! ¡Dime algo! ¡Por favor, Harry!
La chica veía como su amigo luchaba por respirar y por primera vez en la vida no sabía qué hacer. ¿Qué o quién le había atacado? ¿Qué le habían hecho?
- ¡Harry Potter, ni se te ocurra morirte!- lloriqueaba la chica apoyando la cabeza sobre el pecho de su mejor amigo que no paraba de agitarse.
- ...Mione.
- ¿Harry?
Hermione alzó la vista al oír los débiles susurros de su amigo. El chico boqueaba luchando por hablar pero de su boca solo exhalaba suspiros.
- ...Mione...busca...a..
la chica se sorbió la nariz y se frotó los ojos con fuerza. ¿Que buscase a quien? ¡¿A quién?!
El chico abrió la boca una última vez pero de ella no salió nada. Su corazón se detuvo y sus labios quedaron entre abiertos con la mirada perdida en algún punto. En ese momento una parte de Hermione murió con su amigo. Su propio corazón parecía haberse detenido tras el último suspiro de su mejor amigo. No podía ser verdad. No podía estar ocurriendo esto.
-¡NOOOOOOOO! -la chica gritó con fuerza aferrándose a la camisa de su amigo y sacudiéndolo con fuerza.
- ¡NO PUEDES ABANDONARME! ¡NO PUEDES HARRY POTTER!
Hermione apoyó de nuevo la cabeza en el cuerpo inerte de su amigo y se echó a llorar. Ya no tenía motivos para dejar de hacerlo. No sabía que ocurría a su alrededor y la única persona que había estado con ella desde un principio se había ido. Había arriesgado su vida para que Harry muriese...Había intercambiado la vida de Sirius por la de Harry... ¿Pero por qué? ¿Por qué había muerto? La culpa y el miedo arrinconaron su corazón haciendo que más lágrimas se desbordasen por sus mejillas.
"- Vale por una…
- ¡Ron! –gritó la rubia dándole un codazo para que dejase de leer.
- ¿Qué? Tengo derecho a leerla. – Ron se rió y se desprendió de su abrazo mientras levantaba el brazo y volvía a leer – "Vale por una velada muy especial…
- ¡Ron!
- …Te quiere, Hermione" -concluyó el chico saboreando despacio las últimas palabras de la nota "
Un escalofrío recorrió el cuerpo de la chica tras ese recuerdo. ¿Qué había sido eso? Sabía cómo acababa eso. Sabía exactamente cuáles fueron sus palabras después de eso.
"Yo también te quiero, Hermione."
Su amigo, su pareja se lo había dicho con sinceridad. Una promesa de que jamás la abandonaría ¿Y ella que había hecho? Se había olvidado completamente de él y lo había cambiado por otro.
Cientos de recuerdos empezaron a atormentarla, haciéndole recordar cada segundo de su vida tan preciada y que ahora había perdido.
"- Hermione, en serio. No me gusta este juego.
- Vamos, confía en mí. ¡No seas pesado!
- Confío... pero preferiría seguir confiando con los ojos al descubierto.
- ¡Callate y camina!
Hermione había vendado los ojos de su novio y caminaban por el centro de Londres a plena luz del día.
- ¿Nos mira mucha gente?
- ¡Qué más te da!
- Tengo una reputación, Hermione. Sé que no puedes comprender eso pero...
- ¿Una reputación? - la chica se mordió la lengua para no hablar más de la cuenta.
- Soy un héroe, entiéndelo.
- ¿Por ser amigo del niño que vivió? - se carcajeó la chica haciendo que su novio enrojeciera de la rabia.
- Hermione, he hecho muchas cosas valiosas y sin mi posiblemente estaríamos muertos. Cuando entramos en...
La chica lo silenció con un beso y le sonrió, a pesar de que él jamás lo sabría.
- No hables de esas cosas aquí, recuerda que estamos rodeados de Muggles.
El chico asintió y se dejó conducir por su novia unos cuantos minutos más. No le gustaba ese juego. Odiaba no ver lo que tenía delante y odiaba aún más no poder ver el dulce rostro de Hermione, pero sabía la ilusión que eso le hacía así que se aguantó y no se quitó la venda de la cara hasta que llegaron."
La chica apretó los puños con fuerza clavándose sus propias uñas en las palmas de las manos. Demasiado duro. Recuerdos demasiado importantes para ella. Algunos incluso divertidos...
"- Hermione, ¿Puedes ir a buscar a Ginny y decirle de una vez que deje la ducha? ¡ Es insoportable! Y luego mamá vendrá y me dirá que somos unos derrochadores y que no hacemos nada y que...
- Vale, vale... Ya voy. Pero sería mucho más convincente tu discurso si no estuvieras ahí plantado con George y sus inventos todo el día.
- Hermione, esto es algo grande. ¡Algo importante! Lo pondremos a la venta en Sortilegios Weasley mañana mismo.
- No estoy de acuerdo. - atajó su hermano mirando fijamente la pluma que había sobre la mesa - Esto es algo demasiado grande. Deberíamos esperar a navidad.
- ¿De qué se trata? - preguntó la chica algo inquieta. Sus inventos nunca traían nada bueno a la casa.
- Pruébalo tu misma. - La desafió George con una sonrisa divertida.
Hermione se acercó para coger la pluma y todo pasó a cámara lenta.
- ¡NO! - gritó el pelirrojo poniendo la mano frente a la de ella.
Pero el pequeño choque de ambos hizo que el propio Ron tocara la pluma, y ésta se empezó a enredar entre sus dedos tiñendo su mano de negro como si fuera tinta. Primero el brazo, luego el hombro, el pecho... y en unos segundos todo él, estaba recubierto de una tinta negra viscosa que no le dejaba ni ver.
- ¡Dijiste que solo afectaba al brazo! -gruñó Ron amenazante mientras George salía corriendo entre risas.
Hermione no pudo aguantarlo y se rio también soportando una de las miradas furiosas de Ron. Así que por no hacerle enfadar, subió las escaleras buscando a Ginny que seguía encerrada en el baño.
Hermione abrió la puerta y una bofetada de vapor caliente la frenó en seco.
- ¿Ginny?
Cuando su visión mejoró pudo ver dos siluetas dentro de la ducha moviéndose al compás, y eso fue suficiente como para cerrar la puerta tras de sí y cerrar los ojos con fuerza.
- ¡Lo siento, lo siento! -susurraba para sí misma puesto a que ellos no podían oírla.
- ¡Qué sientes?
Hermione abrió los ojos y se encontró con el rostro ennegrecido de su novio que la miraba con detenimiento.
- ¿Porqué estas colorada?
- Yo... ¡Nada! Es que... Ginny está en la ducha... No debí entrar...
- ¡ME DA IGUAL QUÉ ESTÉ EN LA DUCHA! ¡QUIERO QUE SALGA, AHORA! ¡YO NECESITO ESA DUCHA MÁS QUE TÚ!, ¡¿ME OYES GINNY?!
Unos golpes respondieron a Ron seguidos de algunos gemidos. Por lo visto no lo oían. Pero Ron y Hermione si que los oían perfectamente a ellos.
- ¿Qué... - Empezó Ron pero de repente se cayó comprendiendo lo que ocurría.
- Vamos, Ron. Salgamos a tomar el aire...
Después de eso Ron estuvo dos semanas sin hablar a Harry y sin atreverse a mirar a su hermana. "
Hermione hizo una mueca, una mezcla entre dolor y una sonrisa. Lágrimas de felicidad. Lágrimas de dolor. Agridulce. La castaña levantó el rostro y apoyó una mano en la mejilla de Harry acariciándolo suavemente.
Y ahora todo carecía de importancia...
un fuerte golpe retumbó al otro lado de la puerta y sin más, ésta cayó al suelo levantando una nube de polvo. El primero en caminar sobre ella fue Sirius Black. El hombre caminó varita en mano atento a cualquier movimiento, pero cuando vio a la chica los ojos se le iluminaron. Ella se levantó y sin mirar siquiera a sus compañeros se abalanzó a sus brazos derramando las pocas lágrimas que le quedaban y se enroscó con los brazos a su cuello con fuerza.
- ¿Hermione? ¿Eres tú?
El hombre la abrazó con fuerza con cierto temor. Aún no tenía claro con que Hermione se había encontrado, si con la que había crecido, la pequeña Hermione de su pasado o con aquella Hermione que una vez tiempo atrás lo visito desde el futuro. Todo era demasiado confuso...
- Si...- Lloró la chica- Soy yo, Sirius... No puedo con esto... - siguió susurrando - No puedo...
Tonks que había permanecido en silencio se acercó y acarició el pelo de la chica en un gesto de cariño.
- ¿Qué es lo que pasa, Hermione?
Pero eso no lo dijo ni Sirius ni Tonks. Ni siquiera Remus que había permanecido fuera de la casa vigilando la retaguardia. Esa voz, ese tono, esa forma de pronunciar su nombre... Era inconfundiblemente Ron Weasley.
El pelirrojo miraba extrañado a su novia, que continuaba abrazada de una forma demasiado cariñosa a Sirius Black. Pero ni siquiera él era capaz de imaginar todo lo que había vivido la chica.
Hermione se separó lentamente de Sirius sin apartar la mirada del hombre moreno que la observaba con pesar y entonces comprendió lo que ocurría. Ella seguía saliendo con Ron, su YO pasado había continuado sus mismos pasos y Sirius no se había entrometido. Había sido un buen hombre y un buen amigo y había dejado que sus sentimientos siguieran su rumbo como lo hicieron hace ya mucho tiempo. ¿Cómo había sido capaz? Querer a una persona lo suficiente para no poder olvidarla... y a la vez lo suficiente como para no entorpecer si vida. Podía haberla conquistado. Hermione sabía que sí, pero ni siquiera lo había intentado. Había dejado que Ron lo hiciera. Le daba a ella la oportunidad de elegir.
Sirius no dejaba de contemplarla como si fuera una alucinación. Un sueño que jamás pensó que se cumpliría y fue ella quien tuvo que parpadear varias veces para ser consciente de que todos los observaban y que su novio esperaba una respuesta.
- Ron... -susurró sorbiéndose la nariz.
"- Ron ¡Te quiero!
- Hermione... ¡Deja de gritarlo por la calle! - murmuró el pelirrojo poniéndose aún más colorado.
- ¡No hasta que me respondas! -canturreaba la chica alegre mientras caminaba de espaldas por la acera de Wilton Place.
- ¿Porqué me haces esto...? -gruñó el pelirrojo en voz baja.
- Porque... ¡TE QUIERO!
Hermione se rió con fuerza mientras unos ancianos sonreían a la pareja con añoranza de su juventud.
- Está bien... tú ganas... Te quiero... -susurró el chico desviando la mirada.
- ¿Qué has dicho?
-Qué te quiero...
Hermione se cruzó de brazos y se frenó en seco haciéndole frenar a él también. De repente se giró y se acercó a los ancianos que ahora disimulaban hablando entre sí.
- Disculpen, no quiero interrumpirlos pero... ¿Ustedes han oído lo que ha dicho ese chico?
La señora miró con ternura al joven chico que no sabía dónde meterse y de nuevo la miró divertida.
- No he oído nada... No tengo buen oído, jovencita...
- ¿Lo ves?
Hermione volvió junto a su novio y se paró frente a él. Ron se dio un manotazo en la frente y resopló con fuerza.
- ESTÁ BIEN. ¡ TE QUIEROOOOOOOOOO!"
Hermione, en una mezcla de sentimientos encontrados se lanzó también a sus brazos intentando huir de todo lo que rodeaba su mente y encogía su corazón.
- Hermione... ¿Pero qué te han hecho...? - murmuró el chico devolviéndole el abrazo.
- Harry...
Ron frunció el ceño sin entender nada pero Sirius que no había dejado de observar la escena lo comprendió.
- ¿Es por su muerte...?
Hermione asintió apartándose un poco del pelirrojo para poder mirar al moreno. Ron miró algo inquieto a su novia.
- Hermione, Harry murió hace mucho tiempo.
- ¿Qué...?
La chica se apartó de su novio y dio un paso atrás.
- Harry acaba de morir... ¡Está justo ahí!
La castaña señaló al punto exacto donde antes había estado abrazada a su mejor amigo pero no había absolutamente nada.
Ginny, que se había quedado atrás junto a Remus, camino con lentitud hasta ponerse frente a su amiga. Una pequeña lágrima se desbordó de los fríos ojos de la pelirroja mientras no apartaba la mirada de la castaña. Y luego la abofeteó.
Todos aguantaron la respiración hasta que poco a poco empezaron a reaccionar uno a uno. Sirius tiró de Hermione para abrazarla mientras Fred entraba a la casa y se llevaba a su hermana a rastras. Había un murmullo de voces que comentaban lo ocurrido pero Ron seguía sin reaccionar. ¿Qué le pasaba a Hermione? ¿Y por qué se apoyaba en los brazos de Sirius Black en lugar de en los suyos?
- Necesito... tomar el aire... - susurró con la voz ronca Hermione mientras se ponía la mano en la mejilla que aún le escocía.
- Te acompaño. - afirmó Sirius abriéndose paso entre la gente pero alguien lo agarró del brazo y lo retuvo.
- Ya la acompaño yo. - gruñó el pelirrojo dejándose llevar por su corazón.
- No, Ron. Deja que Sirius me acompañe, necesito hablar con él. - atajó la castaña cogiendo de la mano al moreno y arrastrándolo a la calle.
Ella sabía que en ese momento todas las miradas se clavaban en ella. Sentía el odio de Ginny y la tristeza de Ron. Sentía la confusión de cada uno de ellos. Pero todo de eso no fue tan importante cuando atravesó la puerta y vio lo que había ahí fuera.
Todas las casas, las calles, estaban en ruina. Todo quemado, calcinado. Pergaminos tirados por la carretera y coches boca arriba en medio de la calle. Algunos charcos de una anterior lluvia dejaban a la vista juguetes rotos que aún flotaban en ellos. Las verjas de las casas estaban rotas e incluso faltaban paredes de lo que antes eran hogares. Parecía haber sido destruido todo con detalle. No habían dejado nada, y como prueba quedaba una nube de polvo y humo que abrazaba a toda la ciudad. No había nadie. No había vida.
- ¡No os alejéis demasiado! -gritó Fred.
- ¡Y no hagáis guarradas! - continuó George a pesar de que a Ron no le hizo ninguna gracia.
Hermione paseó lentamente sin comprender lo que había ocurrido a su alrededor. ¿Todo esto lo había provocado ella?
- Creo que hay muchas cosas que no entiendes en estos momentos... -empezó el moreno haciendo memoria de lo que ella sabía - No sé ni por dónde empezar a explicarte...
- Empieza por Harry. - dijo con fuerza a la vez que se giraba para afrontar la mirada del hombre al que amaba.
Continuará...
Bueno amantes de la lectura, siento el retraso pero en estas fechas se ha juntado mi cumpleaños con el de algún familiar y las fiestas de mi ciudad así que ha sido complicado poder escribir en mis ratos libres. Pero recordad, sigo aquí y seguiré publicando hasta finalizar el fic completamente.
Gracias de nuevo a nuestros lectores y por todas esas reviews que nos animan a seguir escribiendo cada día, no sabéis lo importantes que son vuestras opiniones.
Un beso y...
¡Hasta pronto!
