Capítulo 13: Muertes
Hermione caminó con paso decidido hacia el salón donde descansaban algunos miembros de La Orden, que al ver a Hermione apuntando con la varita a los gemelos Weasley se pusieron inmediatamente en pie.
- ¿Hermione? - murmuró Tonks mientras el pelo se le teñía negro del espanto.
- ¿Qué está pasando? -gruñó Alastor.
Un murmullo de voces resonaban por toda la sala. Al parecer no estaban todos en la casa pero al menos algunos ya estaban reunidos en el salón. Entre los presentes además se encontraba Mundungus Fletcher, Kingsley Shacklebolt y Remus. Hermione hizo mentalmente el recuento de las personas que debía asesinar. Siete. Siete y sin contar a la niña de la cual tarde o temprano se debería deshacer.
- Me alegro mucho de veros a todos. -murmuró Hermione forzando una sonrisa- Ahora os agradecería que os deshicierais de vuestras varitas si valoráis la vida de Fred y George y de esta niña inocente.
Poco a poco los miembros le hicieron caso y dejaron sus varitas y Hermione las rompió frente a cada uno de ellos. Estaba decidida. Ya no había vuelta atrás.
Entonces se oyeron unos pasos y por el pasillo apareció Ron, con unas oscuras ojeras que marcaban su rostro y el aspecto desaliñado. Cuando vio a Hermione su mirada cambió. Una sonrisa se le dibujó en sus labios y los ojos de nuevo le empezaron a brillar hasta que vio la varita de Hermione y a quien señalaba.
- ¿Qué diablos...?
- ¿Ron?
Por un momento la mano de Hermione tembló y sus ojos se perdieron en los de él. Esa persona que tanto había amado y que gracias a la poción de Dumbledore fue capaz de recordar todo lo que había vivido junto a él. A pesar de que su corazón siempre le pertenecería a Sirius Black, aún seguía queriendo a ese chico y sabía que a él no podría matarle. A él no.
- No deberías estar aquí...
Ron se acercó y Hermione lo apuntó con la varita.
-No te muevas Ronald. Te juro que te mataré si lo haces.
Ron se frenó en seco y puso la mano en alto.
- Hermione, ¿Qué está pasando?
Algo en su interior se rompió. La mirada cansada y rota del chico le llegó a lo más profundo del corazón. Sabía que le iba a hacer daño y no quería. No quería que estuviese aquí y no quería que tuviera que presenciar lo que se avecinaba.
- ¡AVADA KEDAVRA!
Una luz verde proveniente de la varita de Hermione se clavó en el pecho de Alastor Moody. Su cuerpo cayó inerte al suelo y todos gritaron y se abalanzaron a coger su cuerpo.
Ron miró aterrado a Hermione. Ella le devolvió la mirada mientras algunas lágrimas empezaban a derramarse por sus mejillas. Era la primera vez que lloraba en mucho tiempo y nunca jamás se había sentido tan rota como en ese momento.
- ¡Avada Kedavra!- gritó de nuevo - ¡Avada Kedavra!
Los cuerpos de Mundungus y Kingsley cayeron con la misma rapidez que el primero. Hermione señaló ahora a Tonks pero Remus se interpuso entre su varita y ella.
- Mátame a mi primero Hermione, no soportaría perderla.
Hermione dudó varios segundos. Miró a Tonks que en vez de suplicar por su vida se dedicaba a mirar a Remus con adoración mientras que él hacía lo mismo. Amor verdadero.
Pero ese fue su error.
Esos segundos de duda. Esos segundos bastaron para que Fred y George se lanzaran a por ella y le arrebataran su varita. George la tiró al suelo y le hizo una llave con su propio cuerpo para inmovilizarla. Fred recuperó su varita y la de su hermano. Remus ayudó a George a levantar a Hermione y sentarla en uno de los sillones mientras no paraba de llorar. No puso resistencia. Parecía que realmente quisiese ser detenida.
- ¿Qué hacemos con ella? - preguntó Remus frotándose el pelo con una mano.
- La llevarán a Azkaban si encuentran su varita y descubren lo que ha hecho. - murmuró Tonks aún preocupada por la que antes era su amiga.
-¿Pero que te han hecho Hermione...? -susurró Ron sentándose frente a ella.
Todos se giraron esperando una respuesta a esta última pregunta. Remus hizo un gesto para que Fred y George se levantaran y juntos se llevaron los cadáveres que ensombrecían el salón y recordaban lo que había sucedido. El resto lo agradecieron.
Hermione temblaba y no paraba de llorar desconsoladamente, ni siquiera se escondía entre sus manos. Estaba rendida, derrotada por el giro que había tomado su vida en poco tiempo.
- Eres un monstruo.
Ron y Tonks se giraron para observar a Jane, que miraba a Hermione con desprecio. Nadie lo desmintió.
Fred se asomó por la puerta en ese momento y se llevó a la niña al pasillo. Al poco rato entraron de nuevo Fred, George y Remus con aspecto dolido y pequeños rastros de sangre por sus ropas pero nadie dijo nada.
- Hermione, tienes que contarnos que ha pasado y espero que haya alguna justificación para lo que acabas de hacer porque sino nos veremos obligados de llamar a los Dementores. - dijo Remus con voz severa.
Esa era la gran verdad latente en el ambiente. Hermione estaba condenada, no había vuelta atrás. No tenía perdón.
Hermione dejó de llorar, se sorbió la nariz y cogió aire varias veces antes de empezar a hablar con voz ronca:
- Yo lo estropeé todo. Lo estropeé con un giratiempos. Esto no debería de estar pasando, os he fallado a todos...
- ¿Qué quieres decir, Hermione? - murmuró Ron incitándola a hablar.
- Harry ganó la guerra, todos éramos felices menos Harry. Él echaba de menos a Sirius que había muerto años atrás. Volvimos a rescatarlo y cambiamos algunas cosas y cuando volvimos...
- ¿Quieres decir que hubiéramos sido felices todos? - murmuró Tonks.
- Todos no. -Hermione hizo una pausa y miró a sus amigos - Nymphadora, tú y Remus no sobrevivisteis.
Remus miró a la chica que ahora tenía el pelo granate y apretó con fuerza su mano.
-Y tú Fred... Tú también moriste.
Fred y George se miraron a la vez pero no dijeron nada. No eran capaces de imaginar la vida sin el otro, eran como una sola persona.
- Pero todo esto sigue sin explicar porqué has entrado y has matado a nuestros amigos. - susurró Remus con suavidad.
- Eso es solo culpa mía. Sé que jamás podréis perdonarme y por una parte me siento aliviada. Necesito acabar con todo esto, no puedo más. Pero por favor, matadme y no dejéis que me lleven a Azkaban.
- Te mereces Azkaban.
De nuevo la niña interrumpió a todos y nadie lo desmintió. Estaba diciendo exactamente lo que muchos pensaban a pesar de cuanto la querían.
En ese momento Ron se puso en pie y se llevó las manos a la cabeza.
-No lo entiendo. No entiendo que te ha podido llevar a hacer esto, Hermione. ¿Te han obligado?
Hubo un silencio. Todos la miraron. Hermione suspiró.
- Me lo han ordenado pero eso no me quita la culpa, podría haberme negado y no lo he hecho. He cogido el camino fácil... Yo pensaba... Yo pensaba que os habíais olvidado de mi, que nunca os había importado, que todo era una farsa, que simplemente era necesaria. Draco me dijo...
-¡¿DRACO MALFOY?! -gritó Ron estirándose de los pelos.
Hermione cerró los ojos y se hizo un ovillo. No estaba preparada para lo que iba a decir pero sabía que debía hacerlo.
- Él...
- ¡Basta! -Jane se puso en pie y se alejó unos pasos del grupo - Nada que puedas decir va a salvarte.
- ¿Pero porqué no retrocediste en el tiempo y recuperaste ese presente? -interrumpió Tonks.
- Draco Malfoy destruyó el único giratiempos que quedaba...
- ¿podríamos reconstruirlo quizás? - preguntó Remus.
- ¿Tienes aún las piezas? -añadió Fred.
Hermione negó con la cabeza.
- No hay vuelta atrás chicos. Lo siento. Llamad a los Dementores.
Hermione agachó la cabeza y todos se miraron entre sí. Sabían que era lo que debían hacer pero nadie estaba dispuesto a dar el primer paso.
- Es imposible.
Todos miraron a Ron aunque fue George quien lo preguntó:
- ¿El qué es imposible?
- Es imposible que solo quede un solo giratiempos en el mundo.
Hermione suspiró.
- Dumbledore me lo dijo, Ron...
- Lo sé, pero piénsalo. Él siempre parecía saberlo todo de alguna forma. ¿No es probable que también supusiera al dártelo que podía acabar todo mal y que guardase otro giratiempos en un lugar seguro?
- Pero todo ha sido destruido, no existe ningún lugar seguro. No existe ni Hogwarts, Ron. - añadió Remus.
- Un lugar seguro... -susurró Hermione.
De repente su rostro se iluminó y dio un brinco del sillón.
- ¡Eso es!
Hermione empezó a dar vueltas por la habitación como una leona encerrada mientras todos la miraban.
-Necesito una escoba.
- ¿Te crees que vas a ir a algún lado después de lo que has hecho? - murmuró amenazante la niña de ojos cristalinos.
Hermione la miró pero no dijo nada, sabía que el daño que le había hecho a la niña era irreparable.
- Id vosotros y que Jane se quede vigilándome. Así sabréis que no os miento.
La morena sonrió mostrando su acuerdo.
- ¿Pero ir a dónde? -preguntaron Fred y George al unísono.
- Al cementerio.
-¡Eso es! ¡El cementerio es lo único que sigue en pie! -gritó la metamorfomaga.
- ¡Pero es enorme! -exclamó Ron.
- Pero... ¿Y si sabemos el sitio exacto donde puede haberlo escondido? -canturreó Hermione con los ojos brillantes de la emoción.
- ¿La tumba de Harry...? -preguntó Ron.
- Demasiado obvio.
- La de Sirius... -murmuró Remus con claridad.
- ¡Exacto! Esta vacía y nadie miraría ahí. ¡Es el lugar más seguro que queda en pie!
- Fred, George. ¡Id a por las escobas! No hay tiempo que perder. - ordenó Remus.
Ambos asintieron y desaparecieron de la estancia.
-Debéis tener cuidado con Draco Malfoy, Remus. A estas alturas estará buscándome... -susurró con preocupación Hermione.
Remus asintió.
- Voy a echar una ojeada alrededor y saldremos inmediatamente.
- ¡Voy contigo! - sonrió Tonks y se lanzó a sus espaldas.
Ron suspiró y Hermione hizo lo mismo.
- ¿Por qué te fuiste con Sirius cuando te encontramos, Hermione? ¿Por qué no quisiste que te acompañase yo...?
La castaña no se esperaba esa pregunta así que volvió a sentarse en el sillón frente a él y cogió aire.
- Era peligroso alejarse y necesitaba hablar con alguien...
- Miente -gruñó Jane y volvió a mirar hacia otro lado.
- Hermione... ¿Hice algo en tu otro presente? Fui cruel contigo o...
- ¡No! ¡Claro que no!
- Entonces no entiendo por qué te siento tan lejos... Nunca se me han dado bien estas cosas, ya lo sabes... Pero éramos un equipo y ahora...
Jane resopló y se alejó unos pasos meditabunda para darles intimidad. Parecía concentrada en algo.
- Ron... Siempre serás mi primer amor...
- ¿Pero...?
Hermione tragó saliva.
- ¡Ahora sí que se acabó! - Jane dio varias zancadas y sacó su varita y apuntó con ella a Hermione.
- ¿De dónde la has sacado...?
Entonces Hermione lo comprendió. El abrazo de la entrada. Todo había sido un truco. La había despistado para arrebatarle su propia varita y había aprovechado que se habían marchado la mayoría para atacarla.
- Deberías ser más cuidadosa con tus rehenes. - murmuró con los ojos brillantes mientras la mano que sujetaba la varita le temblaba- Nunca he matado a nadie. Ni siquiera sé cómo funciona pero sé que solo se necesita odio verdadero y yo lo tengo, Hermione Granger. Me has arrebatado mis últimos momentos con mi madre para irte a matar a los miembros de La Orden. Jamás te voy a perdonar no haberla salvado. Jamás perdonaré esa mirada fría y distante mientras todo mi mundo se desplomaba. Tú ya no eres humana. Eres un monstruo. ¡AVADA KEDAVRA!
En un suspiro un rayo verde potente impactó justo en el corazón de la castaña y en cuestión de segundos su cuerpo cayó inerte al suelo, golpeando la cabeza contra la madera.
- ¡HERMIONE!
Ron se lanzó a su cuerpo y lo abrazó con fuerza. Sus lágrimas le abrasaban la cara y poco a poco su rostro fue enrojeciendo de dolor y furia pero cuando se giró, Jane ya no estaba ahí.
Continuará...
