Capítulo 14: Giro inesperado

Habían perdido todo el día tras las muertes de sus amigos. Se habían dedicado a hacer un entierro digno a los miembros de La Orden y habían destruido la varita de Hermione para que nunca se supiese lo que había hecho. Morir ya había sido suficiente castigo.

Ahora que sabían dónde estaba el giratiempos no tenían prisa. Debían planearlo todo astutamente para que nadie los viera, cualquier error significaría la perdición para todos. Los miembros de La Orden se reunieron todos para decidir quién iba a ser el que debía jugársela e ir hasta el cementerio. El resto tan solo lo acompañarían hasta la entrada.

- No estoy seguro de querer hacer esto. -empezó George que se había mantenido distante con el grupo durante horas.

- No digas tonterías, ganar la guerra será algo épico. Todos queremos ver eso. - murmuró Fred poniéndole el brazo en la espalda a su hermano.

- Pero tú no lo verás.

Tonks y Remus se alejaron un poco para dejarles algo de intimidad, sabían las consecuencias que tendría usar el giratiempos incluso para ellos mismos.

-Yo no quiero despedidas, Remus. -susurró la chica con el cabello algo oscuro - Soy feliz ahora, aquí, a tu lado y con eso basta.

Remus fue a añadir algo pero ella fue más rápida, puso sus dedos en los labios de él para callarlo y lentamente se acercó a él.

Sus labios se rozaron una vez más con la delicadeza que siempre ponía el hombrelobo. La trataba como a una princesa, siempre la protegía y la cuidaba. Daría lo que fuese por ella, incluso su propia vida.

- Siempre te amaré. -susurró el hombre entre sus labios.

- Siempre. -juró la metamorfomaga.

Cálidas caricias y besos siguieron a ese juramento mientras en la habitación de al lado George no paraba de dar vueltas intentando buscar una salida a todo eso.

- Tiene que haber alguna forma de cambiar las cosas, Fred. Tú y yo lo conseguimos todo, ¿No es verdad? Pues podemos con esto.

- George, no estamos hablando de crear fuegos artificiales ni de reventar las cañerías de Hogwarts.

- ¿Te crees que no lo sé? - gruñó el hermano mientras se sentaba sobre una de las mesas de la cocina- Simplemente no quiero perderte. No puedo.

Fred se acercó a su hermano y le abrazó con fuerza.

- No hay final feliz para mí pero puede haberlo para el resto. Hazlo por Ron, por nuestra familia, por todas esas personas que han muerto inocentemente. Hazlo por Dumbledore o incluso por mí. Pero no te rindas ahora. Los Weasley no nos rendimos ¿No?

George miró a su hermano fijamente unos segundos y luego asintió.

-Seré yo quien lo haga. -murmuró Ron que llevaba un buen rato callado observando a sus hermanos.

- Tú no puedes hacerlo -empezó Fred.

-Estás demasiado implicado -continuó George.

- ¿Y vosotros dos no? Soy la persona más adecuada para hacerlo así que iré yo al cementerio y arreglaré todo este desastre.

Ron no dijo nada más. Con paso firme salió de la cocina y se fue directo a por una escoba. No había tiempo que perder y no soportaba más todo el dolor que le rodeaba, bastante tenía con sufrir el rechazo de Hermione, la única persona que había amado de verdad.

-Vayamos a pie -murmuró Remus cortando el hilo de sus pensamientos.

Ron se dio la vuelta y se encontró al grupo reunido y expectante. No iban a dejarlo solo y en el fondo lo agradecía.

- Llamaríamos demasiado la atención, será mejor que vayamos callejeando por las calles más estrechas. Hay menos posibilidades de que nos encuentren -murmuró la única chica del grupo.

Remus dio un suave beso en la frente a Tonks y asintió conforme. El resto hizo lo mismo.

- Remus, tú y Tonks debéis quedaros. - murmuró Fred a la vez que ellos se miraban - No tenéis varita. Os pueden matar fácilmente y eso destruiría todo el plan.

Ambos miraron a Ron y éste asintió conforme.

- Mis hermanos pueden protegerme. Quedaos aquí por si vuelve Jane. No dejéis que se marche, va a pagar por lo que ha hecho.

Ron empezó a dar los primeros pasos al exterior seguidos de Fred y George.

-¡Suerte! -gritó Tonks preocupada por sus amigos.

La puerta tras ellos se cerró y se apresuraron a esconderse en el primer callejón que vieron. Sus pasos en la noche resonaban por toda la calle pero no había ni un alma. El frio calaba en sus huesos pero seguían caminando calle tras calle sin mirar atrás. No hablaban, simplemente miraban a su alrededor en busca de cualquier sombra o cualquier ruido inusual. Fred y George caminaban con la varita en mano mientras Ron se dedicaba a buscar las calles más pequeñas y solitarias. Poco a poco se fueron acercando a su destino hasta toparse con las rejas de la entrada del cementerio. Ron se acercó a sus hermanos y les dio un abrazo por primera vez en mucho tiempo.

- Ánimo -murmuró Fred.

- No la cagues otra vez más, por favor - rió George.

- Pero si son La comadreja y sus hermanos, ¡Qué agradable sorpresa!

Unas risotadas sonaron a sus espaldas y los tres se dieron la vuelta. Frente a ellos habían dos mortífagos enmascarados y el mismísimo Draco Malfoy estaba en el centro.

Fred y George inmediatamente se pusieron delante de su hermano con la varita apuntando a los mortífagos.

- ¿Qué estás haciendo aquí, Malfoy? - mascullaron ambos a la vez.

El rubio dio unos pasos hacia delante y detrás de él asomo una pequeña cabeza con una melena oscura al viento y unos ojos claros como cristales.

-¡¿Jane?! -gritó Ron con incredulidad.

La niña dio unos pasos al frente y se situó al lado del mortífago.

- Lo siento chicos pero a veces hay que situarse en el lado vencedor. - la niña dibujó una débil sonrisa y agachó la cabeza.

- Me parece increíble que estéis vivos. Pensaba que Granger haría un buen trabajo. Ha sido muy decepcionante, tendré que volver a castigarla...

- ¡Hermione está muerta, imbécil! -gritó Ron dando un paso al frente hecho una furia. - ¡Y todo por culpa de esa niña!

Draco alzó una ceja y miró a la niña fijamente.

- ¿Es eso cierto?

- ¡Se lo merecía! No estaba haciendo bien su trabajo y...

- ¡AVADA KEDAVRA!

El cuerpo de la niña cayó al suelo inerte y Draco volvió la mirada a sus enemigos sin inmutarse.

Ron miró con extrañeza al Slytheriano mientras este giraba el cuello para que le crujieran las articulaciones.

- No era mi intención que la sangresucia muriese. A decir verdad, me lo he pasado muy bien con ella...

El pulso de Ron empezó a acelerarse y apretó los puños con fuerza.

- ¡QUÉ LE HICISTE A HERMIONE!

- Nada que ella no quisiera... O tal vez si...

Draco Malfoy sonrió y los dos mortífagos rieron con él.

Ron se abalanzó hacia delante pero Fred y George se encargaron de frenarlo.

- Soltadle por favor, sería divertido verle morir en un patético intento por golpearme.

Draco hizo una media sonrisa y Ron volvió a apretar los puños con odio.

- ¡TÚ! ¡TÚ ERES EL CULPABLE DE QUE ELLA SE CONVIRTIESE EN UNA ASESINA! ¡DESMAIUS!

- ¡Protego!

- Vamos Weasley, pensaba que habrías aprendido algo de tu amigo Potter. Aunque a decir verdad, él está muerto así que mejor que no sigas sus pasos.

Draco volvió a sonreír y los mortífagos volvieron a reír con él.

El rostro de Ron se encendió como una bombilla y volvió a alzar la varita para atacar pero Fred y George dieron un paso adelante junto a él.

- ¡Vete Ron! -gritó Fred.

- ¡Nosotros nos ocupamos!-añadió George.

Ron dudó.

- ¡Eso, huye comadreja! ¡Huye como un cobarde! - se carcajeó Draco esperando que picara el anzuelo.

Ron apretó los dientes con fiereza pero sus hermanos negaron con la cabeza y él, haciendo un gran esfuerzo por controlarse echó a correr por el cementerio.

Draco se puso serio de repente y señaló a los hermanos Weasley.

-¡Chicos, matadles! -ordenó Draco.

Los mortífagos que habían permanecido en la retaguardia dieron un paso al frente y se enzarzaron en una batalla contra los hermanos Weasley. Draco aprovechó para seguir los pasos de Ron y echó a correr tras él.

No tardó demasiado en encontrarlo.

- ¡LACARNUM INFLAMARAE!

De la varita de Draco salió una llamarada directa a unos arbustos frente a Ron que le cortaron rápidamente el paso. El pelirojo se detuvo en seco y se giró sintiendo el calor del fuego en su espalda.

- ¡PETRIFICUS TOTALUS!

Draco esquivó el hechizo en un ágil movimiento y sonrió de nuevo.

- Me das pena, Weasley. Enamorado de una mujer que amaba a otro hombre y que se acostaba conmigo.

Draco alzó la barbilla con superioridad y Ron se abalanzó corriendo y gritando como un loco hacia su enemigo. Su cordura tenía un límite y el rubio lo había sobrepasado.

- ¡Oppugno!

Una roca que había frente a una tumba salió disparada y golpeó el estómago del pelirrojo haciéndolo rodar por el suelo magullado.

- Me aburres - se quejó el rubio fingiendo un bostezo. - Será mejor que acabe con esto cuanto antes. ¡Sectum!

- ¡Protego!

- ¿Quién demonios...?

Draco y Ron miraron a un lado y en él estaba George con la varita alzada tras haber protegido a su hermano pequeño y junto a él estaban Remus y Tonks con el último giratiempos entre sus manos. Es aspecto de George era desolador, había vuelto a ver morir a su hermano Fred y estaba lleno de cortes y moratones por todo el cuerpo pero aún y así seguía luchando.

- Vaya, vaya... Qué sorpresa...

Murmuró Draco a la vez que buscaba una salida favorable para él tras ver la desventaja numérica.

Remus miró a Ron y de nuevo a Tonks.

-¡Ahora! -gritó el hombre.

Tonks empezó a correr hacia Ron mientras Remus corría contra Draco. El rubio fue ágil y alzó la varita hacia Remus con decisión.

- ¡Avada Kedavra!

El cuerpo del hombre se desplomó con un golpe seco y entonces el rubio apuntó a la chica que seguía corriendo.

- ¡Sectumsempra!

- ¡Protego! -gritó George defendiendo a su amiga y haciendo enfurecer al mortífago.

- ¡Flipendo! - contratacó George acercándose a su enemigo.

- ¡Verdimillious!

De la varita de Draco apareció una nube de gas verde que atacó la piel del pelirrojo haciéndolo caer de rodillas entre gritos de dolor.

Draco se acercaba al único gemelo que quedaba vivo mientras Tonks llegaba junto a Ron. Rápidamente ésta le puso el giratiempos en el cuello y lo abrazó con fuerza.

- ¡Vete! ¡Ya! -masculló la chica con lágrimas en los ojos por la muerte de Remus.

- Podrías venir conmigo. Podrías salvarte. -murmuró Ron.

- No quiero vivir una vida sin Remus, Ron.

Ron asintió y ella se secó las lágrimas de forma torpe.

- Vete, salva al resto. Salva a Harry y a Hermione.

Ron cogió aire y lo expulsó con fuerza. Draco se giró una vez había matado a George pero era demasiado tarde.

- ¡NO! -gritó el rubio con furia y alzó la varita hacia el pelirrojo - ¡AVADA KEDAVRA!

Un rayo verde salió directo hacia Ron mientras éste giraba el giratiempos. El golpe iba a impactarle antes de que desapareciese pero Tonks se interpuso entre ambos y el rayo verde le dio a ella haciéndola caer al suelo inerte.

- ¡NOOOOOOOOOO!

Draco maldijo a su enemigo pero esta vez sí que era demasiado tarde. Ron había desaparecido.

Continuará...

Y ahora sí queridos lectores, se acerca el final de esta historia. ¿Dónde aparecerá Ron? ¿Qué será de él y Hermione? ¿Y del resto?

Gracias a todos los que seguís esta historia a pesar de la tardanza y gracias en especial a CarmesiLight por seguirnos siempre y comentar los capítulos y también gracias a fairy white por sacarme una sonrisa al llamarme Bellatrix!. De verdad que amamos vuestras Reviews y cualquier petición sobre alguna historia de la que queráis leer será escuchada :)

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

¡Hasta pronto!