Capítulo 15: Consecuencias
Ron apareció en la cocina de la que era la casa de Ginny y Harry. Avanzó unos pasos por el pasillo y asomó la cabeza por la puerta del salón. Hermione parecía preocupada y hablaba con Harry algo intranquila. A Ron le parecía increíble verla así de nuevo. Ella tan elegante y tan guapa... Y a su lado su mejor amigo, el que pensaba que había perdido para siempre. Se hubiera quedado mirando esa escena durante horas.
- Te estaba esperando, llegas tarde. –murmuró Harry aún irritado.
- Cállate.
- Está bien, hagámoslo. – la chica se giró y enfrentó a su amigo – Ahora bien, tenemos que procurar no cambiar nada más, Harry. Cada cambio puede alterar nuestro futuro e incluso hacerlo desaparecer.
Ron abrió los ojos de par en par al ver lo que se avecinaba. No iba a llegar a tiempo y se iban a ir, debía hacer algo pero sabía que cualquier error haría que ellos se apresuraran y marcharan antes de tiempo incluso.
Piensa Ron...
- Harry, este viaje en el tiempo no es como la otra vez. Vamos a volver a vernos con 15 años. – continuaba Hermione con la conversación - Es un viaje de 4 años en el tiempo.
¡No hay tiempo!- se dijo a sí mismo.
Ron abrió la puerta de golpe y los dos amigos lo miraron con los ojos petrificados.
- ¡Ron! ¡¿Pero que te ha pasado?!
Hermione se llevó las manos a la boca y se lanzó a sus brazos para abrazarlo.
- ¿Qué te han hecho Ronald?
La castaña no dejaba de mirarlo de arriba a abajo. Ron tenía la ropa desaliñada y con restos de sangre seca. Su piel no estaba mucho mejor porque era la responsable de esas manchas de sangre. Heridas, moratones, arañazos y cortes. Y su rostro no tenía tampoco buen aspecto, seguía llevando esas ojeras que le aparecieron al sentirse abandonado por ella y al verla morir. Ojeras que se iban acentuando con la muerte de cada amigo, cada compañero de La Orden. Todo lo sucedido lo había cambiado a él por completo tanto por fuera como por dentro. Había sufrido demasiado y no había podido llorar por nadie pero al menos ahora tenía claro lo que debía hacer.
Ron cogió el giratiempos que colgaba del cuello de la castaña y de un tirón se lo arrancó.
- ¡RON, NO! -gritó su mejor amigo a la vez que daba unos pasos hacia Ron.
- Confiad en mi, causaréis más dolor del que os imagináis y no salvaréis a Sirius.
Con estas palabras Ron dejó caer el giratiempos al suelo y lo pisó haciéndolo desaparecer en mil pedazos.
Harry continuaba mirando a su amigo sin entender lo que había pasado pero Hermione fue más ágil.
- ¿Qué es lo que pasó? -preguntó la ojimiel mirando a Ron de forma perspicaz.
- Todo ha cambiado y tengo que asegurarme de que jamás intentaréis volver al pasado.
Ron hizo una pausa y enfocó ahora la mirada en su amigo.
- Harry, Sirius... - Ron tragó saliva al recordar como Hermione le eligió a él pero se obligó a continuar- Sirius era un gran hombre pero nada ni nadie puede hacerlo volver. Debes aprender a vivir con ello y estoy seguro de que allá donde esté, estará vigilando que estés bien. - Hizo de nuevo una pausa y suspiró -Incluso tú también, Hermione.
La chica entrecerró los ojos sin comprender a su novio.
- Harry, ya debe de ser la hora. -murmuró enfrentando a su amigo a sabiendas de que quizás no comprendería sus palabras- Ves a la puerta y entretén a Ginny -intentó ser lo más claro posible- Deja que pase mi Yo del presente.
- Pero...
- Harry, no hay tiempo para explicaciones-insistió- Confía en mí.
Su mejor amigo asintió y salió del salón rápidamente no sin antes mirar una vez más a ese Ron desconocido. Los acontecimientos lo habían sobrepasado y no sabía cómo actuar así que se resignaba a hacer caso a su mejor amigo, esa persona que jamás le había fallado. Si él aseguraba que era una mala idea era verdad, ya habría tiempo para explicaciones, aunque por otro lado le molestó que rompiera el giratiempos sin dar más explicaciones. Con esos pensamientos se apresuró a abrir la puerta de la calle pero al hacerlo se topó de frente con esa pelirroja que tanto amaba.
- ¡Ginny!
- Harry Potter me has mentido. - masculló ella cruzándose de brazos - ¿Te crees que puedes jugar así conmigo? SE SUPONE QUE SOMOS UNA PAREJA. ¡DEBERÍAS CONFIAR EN MI!
Ron miró a ambos y retrocedió unos pasos para darles intimidad. Cuando su hermana se ponía como una loca era mejor alejarse, había heredado los genes de su madre.
- Ginny, es complicado, mira...
- No. No es complicado. Has decidido confiar en Hermione para lo que quiera que estés tramando y no en mí. Ni tú mismo sabes lo que tienes en la cabeza...
- Creeme, prefieres no saber lo que pensaba hacer- saltó Harry a la defensiva.
- ¡SI QUE QUIERO SABERLO! - Ginny suspiró- Soy tu novia, deberías confiar en mí antes que en cualquier otra persona. Deberías haber pensado en mí. -una lágrima empezó a resbalar del rostro de la chica pero enseguida se la seco con el brazo- Necesito despejarme...
Se hizo un silencio incómodo entre ambos.
- Harry, ven conmigo. - Ginny le ofreció la mano- Vayamos a dar una vuelta como Muggles. Así... podremos hablar tranquilamente.
Harry miró la mano que le ofrecía su novia pero sabía que no podía marcharse. Debía de hablar con Hermione y con Ron sobre lo ocurrido, era prioritario. Ginny, al ver que no era correspondida dejó caer la mano y de nuevo las lágrimas atacaron sus ojos luchando por escapar.
- Sabía que ibas a quedarte ¿Sabes? - la pelirroja hizo le dedicó una sonrisa triste y lo miró a los ojos durante unos segundos- Adiós Harry.
Le besó la mejilla y sin hacer más preguntas se dio la vuelta y se alejó de su propia casa y del hombre que tanto amaba. Harry resopló y se sentó en las escaleras de la puerta, se agarró la cabeza entre las manos y se quedó así, agazapado, mirándose las rodillas e intentando comprender las palabras de su novia. ¿Tenía razón?
Ron que había estado intentando desentenderse de la discusión, se sentó al lado de su mejor amigo y lo miró de arriba a abajo. Parecía que algo se había roto en él.
- Ya se le pasará... - empezó el pelirrojo- Pero ella tiene razón, deberías haber confiado en ella y Hermione...
Ron suspiró y miró hacia la puerta. El chico hizo un intento de ponerse el pie pero Harry fue rápido y pasó su brazo por los hombros de su amigo.
- Gracias, Ron. Significa mucho para mí lo que tú pienses...
- Si eso fuera cierto, habrías confiado también en mi...
Ron agachó la mirada dolido y de nuevo miró a su amigo.
- Es por Sirius, ¿Verdad?
- Si, ¿Cómo lo sabes?
- Lo suponía...
Los dos permanecieron callados unos segundos.
- Hermione se despidió de mí. No directamente pero... Sabía que algo iba mal. Era como si... Como si quisiera que yo me diera cuenta de lo que sucedía y la frenara pero que a la vez no quería ser detenida.
- Y se lo comentaste a tu hermana, ¿No?
- Exacto. Ella lo comprendió todo al instante.
- Es brillante, casi tanto como Hermione -sonrió el moreno.
- En realidad... -empezó el pelirrojo dubitativo pero se decidió a continuar- Ella está algo celosa de Hermione.
- ¿Por qué?
De repente un sonido seco interrumpió la conversación y ambos se pusieron en pie. Ron fue el primero en entrar corriendo y Harry lo siguió detrás. Esperaba que Hermione y el Ron del futuro hubieran tenido tiempo para hablar porque su tiempo aquí se había agotado.
- Sé lo que quieres hacer y no me parece bien, Ron. -murmuró veloz la castaña.
- Siempre me sorprendió lo inteligente que eres, ¿sabes?
- Hermione se sonrojó ligeramente pero no desvió la mirada.
- Necesito saber que ha pasado para que vuelvas para destruir el giratiempos.
- Herms, escucha. Voldemort ganaba la guerra y todos moríais. Te aseguro que no hay forma alguna de rescatar a Sirius Black. Ni siquiera entiendo porqué tú precisamente decidiste ayudar a Harry, jamás podré entender que...
- Porque es mi amigo, Ron. Tú también lo hubieras hecho por él. -Hermione cogió de la mano a Ron pero él inmediatamente dio un paso atrás- Harry es un cabezota, lo hubiera hecho sólo y te aseguro que esa era una mala idea.
- No sabes lo que has hecho tomando esa decisión... Podrías haberlo destruido y así Harry jamás lo hubiera intentado. Habría superado lo de Sirius y...
- Jamás me lo perdonaría.
Hermione suspiró y Ron desvió la mirada.
- Mira Ron... Lo siento. Siento el daño que he podido causarte pero al fin y al cabo no ha pasado nada. Pero... no deberías haber destruido el giratiempos, ¿No te das cuenta de las consecuencias que tiene eso? Estás atrapado en este tiempo sin otra forma de volver, has creado una brecha en el espacio-tiempo, es algo irreparable, la única forma...
Hermione hizo una pausa y miró al chico. Finalmente comprendió sus intencios.
- No puedes hacer eso. - murmuró Hermione dando un paso al frente.
- Hermione, sé dónde hay otro giratiempos pero debo asegurarme que nadie lo use. Además, si me quedo aquí y sucede cualquier cosa puedo deciros dónde está y podremos arreglarlo y...
- Ron, ni se te ocurra hacerlo. Matarás al Ron que eres ahora, todo él será remplazado por ti y por tus recuerdos dolorosos. El Ron que yo conozco...
-Ese Ron ya no existe Hermione. - El pelirrojo dio un paso hacia atrás y al hacerlo golpeó con el brazo un jarrón que adornaba la entrada y estalló en pedazos.
Ron miró el objeto como símbolo de él mismo. Así se sentía. Hecho mil pedazos. De nuevo miró a esa chica, una chica tan increíble que jamás imaginó que estaría a su lado, la castaña de la que seguía enamorado pero que jamás podría perdonar por haberlo abandonado aunque fuese en otro tiempo. La ojimiel que aparecía en sus sueños y le arrebataba cada suspiro. La mujer que amaba lo suficiente como para dejarla marchar.
- Y debo asegurarme que tú y yo jamás volveremos a estar juntos -finalizó Ron.
Hermione no tuvo tiempo a contestar. La puerta del salón se abrió de par en par y por ella apareció Ron. El que ella amaba y el que hasta ahora había sido. El que nunca más podría volver a besar y ni siquiera sabía por qué. La chica se echó las manos a la boca y supo lo que se avecinaba. Harry miró a la castaña con preocupación pero de repente de detrás de la puerta que habían abierto apareció el otro Ron que seguía escondido junto los pequeños trozos de jarrón. El Ron del futuro fallido puso la mano en el hombro de su Yo del presente y en cuestión de segundos su ser empezó a difuminarse hasta unirse uno con otro.
Su cuerpo seguía teniendo el buen aspecto que tenía siempre pero su mirada representaba la tristeza y el dolor que el otro Ron había vivido. Ahora solo había un Ronald Weasley en la habitación. Un Ronald Weasley que estaba siendo observado por sus dos mejores amigos como si fuera un extraño. Los ojos vidriosos de Hermione y la mirada de asombro de Harry fueron suficiente para él.
- No me busquéis. Necesito estar solo un tiempo, decírselo a Mamá y a los demás.
Ron pasó entre ambos sin mirar atrás y lo último que se oyó fue la puerta de la casa al cerrarse. Inmediatamente Hermione se lanzó a los brazos de su mejor amigo que seguía sin comprender del todo lo que ocurría.
- Necesito que me expliques lo que acaba de pasar, Herms...
La chica no dejaba de sollozar agarrada al cuello del moreno y no tenía intención de desprenderse de su abrazo. No se sentía con fuerzas para hablar. Harry la sostuvo entre los brazos un buen rato hasta que ella se sintió más fuerte y lentamente se separó de él. Entonces le explicó todo lo ocurrido.
- No debería haberme ido para frenar al otro Ron...
- No digas eso, hiciste lo correcto... Es él el que se ha precipitado. Ha sido un completo inconsciente al destruir el giratiempos, si hablara conmigo en lugar de actuar por su cuenta...
Harry rió y Hermione frunció el ceño.
- ¿Qué es lo que te parece gracioso de la situación, Harry?
- Nada, nada. Es solo que... Ginny y Ron se quejaban exactamente de lo mismo.
Hermione siguió unos instantes con el ceño fruncido pero al fin sonrió.
- Eres un idiota, Harry Potter.
- Puede pero conmigo no tienes secreto -sonrió.
Hermione le devolvió la sonrisa y de pronto se puso seria.
- Deberías de ir a buscar a Ginny antes de que sea demasiado tarde.
- Tienes razón. - Harry abrazó de nuevo a la chica y se dirigió hacia la puerta - ¿Estarás bien sola?
Hermione hizo una mueca triste y siguió los pasos de su amigo.
-Supongo que yo también debería volver a casa y ver si Ron vuelve y si no... Debo de ir acostumbrándome a la soledad.
Inconscientemente el moreno agarró la mano de la chica y entrelazó sus dedos con los de ella.
- No estás sola. Nunca lo has estado y nunca lo estarás.
Hermione miró detenidamente las manos que ahora les unían y sonrió. Sabía que siempre podía contar con Harry pasara lo que pasara. Era curiosa la química que había entre ellos. Al contrario que con Ron, nunca había discutido con él, comprendía como se había sentido todos estos años siendo diferente, admirado por muchos y odiado por otros tantos. Solo en una familia que le odiaba y añorando a su verdadera familia que ya no estaba. Perdiendo a familiares y amigos y con miedo de dañar a los demás. Eso es lo que le hacía un héroe y no la cicatriz.
Hermione separó su mano de la de él y se despidió con un suave beso en la mejilla.
- ¡Nos vemos pronto!
La chica hizo un esfuerzo por volver a sonreír y se encaminó hacia la calle pero tras dar unos cuantos pasos, dio media vuelta y se lanzó a los brazos de Harry de nuevo.
- Gracias por estar siempre ahí, Harry.
De nuevo le besó la mejilla y lo abrazó con fuerza.
- Me estas ahogando Hermione...
La chica rió y lo soltó y ahora fue él quien la abrazó con fuerza.
- Siento haberlo estropeado todo intentando recuperar a Sirius.
Hermione le acarició la mejilla con dulzura y le miró a los ojos tiernamente.
- Yo también lo intentaría si perdiera a mis padres o a ti. No te culpo, Harry...
El moreno se sintió mucho más aliviado aunque no lo dijo en voz alta.
- ¡Adiós Hermione!
- ¡Adiós Harry!
La chica desapareció dejándolo solo. Harry entró de nuevo en la casa y se sentó en el sofá con la cabeza mirando al techo pensativo. Cerró los ojos con fuerza y empezó a recordar cada instante vivido con Sirius Black, desde el primer momento en el que oyó hablar de él hasta su último suspiro en el que para salvarle la vida perdió la suya propia. Habían muerto muchas personas por él mismo y jamás se lo perdonaría. Serían unas fuertes cargas en los hombros que llevaría el resto de su vida y debía aceptar que esas personas se habían ido.
Harry se levantó, caminó hasta su habitación y abrió un viejo baúl donde atesoraba una foto de Sirius con las ropas de la prisión y su mirada fuerte y penetrante, y sonrió. Siempre admiraría a ese hombre.
Continuará...
¡Y hasta aquí el penúltimo capítulo de esta maravillosa historia! Llega algo más que el final, un epílogo que desvelará el futuro de nuestros protagonistas pero... ¡Habrá que esperar un poco para leerlo! Este septiembre me voy un mes a Irlanda del Norte pero en octubre vuelvo y colgaré el epílogo. ¡Deseo que lo esperéis con emoción!
Gracias de nuevo a todos por vuestras reviews que nos sacan una sonrisa siempre y...
¡Hasta pronto!
