Epílogo: 6 años después.

- Hermione, ¿Has visto a Neville? - preguntó de nuevo ya que la primera vez la chica no lo había oído por la música.

Hermione se giró y empezó a buscar con la mirada entre la gente pero era imposible ver más allá. La castaña frunció el ceño y suspiró.

- ¿Quieres que nos alejemos un poco? - intuyó Harry.

A la ojimiel nunca le había hecho gracia estar rodeada de tanta gente, adoraba la tranquilidad casi tanto como él así que no pudo evitar sonreír ante el chico.

Hermione asintió y agarró la mano de Harry para no perderse entre tantos invitados mientras se alejaban del gran salón de bodas que habían organizado con telas color crema y preciosos encajes y velas que alumbraban esta noche tan especial. La ojimiel levantó la mirada al cielo y sonrió. Hacia una noche perfecta, los novios habían tenido mucha suerte.

Harry dejó de avanzar y se sentó entre la hierba sin importarle lo más mínimo mancharse el magnífico traje que llevaba. Harry no solía arreglarse, pero cuando lo hacía deslumbraba a la gente y la corbata azul celeste combinaba a la perfección con la luz de sus brillantes ojos.

Harry levantó una mano ofreciéndole a la chica que se sentara con él y Hermione no lo dudó. Se levanto el vestido con cuidado y se lo recogió a un lado mientras se sentaba entre las piernas de Harry. La castaña dejó caer la cola de su delicado vestido azul y apoyó su cabeza en la espalda del chico a la vez que cerraba los ojos.

- Me gustaría quedarme así para siempre. - murmuró con una sonrisa aún sin abrir los ojos.

Harry sonrió pero no dijo nada y Hermione se extrañó. Abrió los ojos y giró la cabeza para verle mejor y cuando lo miró a los ojos, él ya la estaba mirando.

- Eres lo mejor que me ha podido pasar, Hermione.

Harry acercó sus labios a los de la castaña y los besó con dulzura mientras a ambos se les escapaba una sonrisa.

- Te quiero Harry...

- Y yo...

De nuevo se inclinaron ambos para juntar sus labios una vez más pero un grito les interrumpió.

- ¡Eh, chicos! ¡Llevamos todo el rato buscándoos! - masculló Neville mientras se acercaba a la pareja cogido de la mano de cierta pelirroja.

Ginny desvió la mirada al ver a Hermione en los brazos de Harry pero no dijo nada. En todos estos años las cosas habían cambiado mucho y ella ya no era la misma. No estaba enamorada de Harry pero aún le costaba mirar a sus dos amigos juntos. Habían roto porque ella sospechaba que estaban juntos e irónicamente empezaron a salir al romper. A veces la pelirroja se había culpado por ser tan estúpida de dejar a Harry por desconfiada pero ahora sabía que había hecho lo correcto. Harry ahora era realmente feliz, aunque fuese con otra persona y ella... Ella acababa de casarse con el hombre más bueno y más honesto del mundo y estaba locamente enamorada de él.

- ¡Nosotros también os estábamos buscando! - dijo Harry mientras se ponía en pie junto a Hermione.

La castaña se sacudió el vestido con delicadeza y miró a la pareja de enamorados que tenía en frente. Las cosas habían cambiado mucho, se alegraba infinitamente del amor que se procesaban ambos pero a la vez se sentía triste de haberse distanciado de Ginny. Siempre la había considerado su mejor amiga y ahora les costaba sostenerse la mirada la una a la otra.

- Ya se veía como nos buscabais... -atacó la pelirroja con una mueca como sonrisa.

Harry y Hermione se miraron y se echaron a reír a la vez.

- Es que Hermione necesitaba tomar un poco el aire. - se defendió Harry. - Muchas felicidades chicos. Hacéis una pareja increíble. - murmuró abrazando a ambos- Os deseo lo mejor. -señaló esto último mirando a Ginny fijamente.

- Yo también os deseo lo mejor. -murmuró Hermione abrazándolos con dulzura- ¡De verdad que sois la mejor pareja de todo Hogwarts!

Ginny y Neville rieron y se regalaron un beso.

- Bueno, yo creo que la pareja más famosa de todo Hogwarts siempre vais a ser vosotros. - se rió Neville.

- Te has quedado con el de la cicatriz- se rió Ginny encogiendo los hombros.

Los cuatro rieron a la vez.

- Por cierto, Ron ha venido a la boda. -murmuró Ginny con naturalidad.

Neville abrazó la cintura de su mujer mientras Hermione y Harry se lanzaban miradas de preocupación.

- No le hemos vuelto a ver desde aquél día. - dijo Harry mirando a la pelirroja.

- Yo lo he visto un par de veces pero la mayor parte del tiempo hablamos por carta. -Ginny suspiró- Ha cambiado mucho y me duele verlo así.

Se produjo un silencio incomodo entre los amigos. Cada uno desvió la mirada pensativos mientras Neville besaba la cabeza de Ginny con gesto protector.

- Será mejor que vayamos a verle entonces. - finalizó la castaña mientras empezaba a andar.

- ¡Hermione!- masculló la pelirroja frenándola mientras la cogía del brazo- Ron no sabe nada de lo vuestro, será mejor que vayáis con cuidado.

Hermione asintió agradeciendo el consejo de su amiga. De nuevo volvía a tener la esperanza de recuperar esa amistad perdida con la pelirroja. El tiempo sana las heridas o eso dicen...

- Nosotros vamos a la fiesta - murmuró Neville- deben de estar todos buscándonos.

La pareja se despidió con la mano dejándolos de nuevo solos mientras se mezclaban de nuevo entre la multitud.

- Harry... Preferiría que fueras con ellos. -soltó la chica agarrándolo de la mano.

El moreno frunció el ceño confuso.

-¿Por qué? Es mi amigo también y no pienso dejarte sola, yo también quiero hablar con él y...

- Lo sé, lo sé. -Lo frenó la castaña acariciándole la mejilla- Pero necesito hablar con él y ver que está bien. Ya has oído lo que ha dicho Ginny, él no sabe nada de lo nuestro y es mejor ir con cuidado.

- Hermione, no quiero dejarte sola...

- Escúchame Harry - murmuró ahora más seria mientras agarraba el rostro de su novio entre las manos - Voy a estar bien. Es nuestro mejor amigo, nunca me haría daño y lo sabes. Además, creo que sé dónde encontrarlo...

Harry asintió adivinando los pensamientos de la chica.

-Está bien pero no tardes demasiado o iré a buscarte.

Hermione asintió con una sonrisa dulce y lo besó una vez más. Su lengua acariciaba los labios de su novio mientras de nuevo se unían y danzaban dentro de su boca. Harry la apretó un poco más de la cintura contra sí y Hermione gimió entre sus labios.

- Si no me sueltas no podré irme... -gruñó la castaña mordiendo el labio del moreno.

- Podemos alejarnos un poco más... -murmuró Harry con voz ronca mientras empezaba a besar el cuello de la chica- No se darán ni cuenta y lo de Ron puede esperar...

Hermione sonrió al cielo mientras arqueaba su espalda para facilitarle su cuello mientras la boca de Harry deambulaba entre sus hombros.

- Harry... -suspiró la castaña.

- ¿Si? - rugió dándole un mordisco en la clavícula.

- Por favor... -se rindió la chica.

Harry beso un par de veces más el cuello de la chica y suspiró.

- Está bien... -se quejó dando un paso atrás y marcando la distancia con su novia.

Los ojos de Harry brillaban con deseo mientras que los de la castaña eran el reflejo de los de él mismo.

- No tardaré mucho. -sonrió Hermione y de nuevo cortó las distancias con Harry, lo agarró de la corbata, tiró de él y le dio un beso salvaje y provocador.

Esta vez ambos gimieron pero Hermione se giró con una sonrisa divertida y empezó a alejarse entre la oscuridad de la noche dejándolo completamente solo y acalorado.

- Será mejor que vaya a tomar algo fresco. -murmuró Harry suspirando y dirigiéndose de nuevo a la fiesta.

Hermione siguió andando rodeando el salón del baile para evitar encontrarse con amigos y conocidos. Quería llegar lo antes posible a la casa de los Weasley. Sabía perfectamente que Ron no se asomaría por la fiesta así que tenía claro a donde ir a buscarle. Su amigo simplemente se quedaría en su habitación esperando que acabase todo para felicitar a su hermana y se volvería a ir como hacía siempre.

La castaña se alzaba el vestido mientras atravesaba algunos arbustos para llegar lo antes posible. Caminar con tacones en ese tipo de terreno resultaba imposible pero era el día de la boda de Ginny y debía causar buena impresión. Además, desde que empezó a salir con Harry tenía la sensación de que todos las miradas se clavaban en ella analizándola y criticándola pero ese era el precio a pagar por salir con el hombre más maravilloso del mundo.

De repente sintió que alguien se acercaba a ella y escuchó como unas ramas se rompían bastante cerca. Parecían las pisadas de alguien. Hermione se giró pero no veía nada entre los matorrales así que siguió caminando aligerando el paso. A la vez que ella avanzaba parecía que los crujidos se acercaban a ella más y más. De golpe la chica se frenó y se giró, alzando la varita que llevaba escondida entre las medias del vestido.

El hombre que había frente a ella sonrió divertido y alzó las manos con una sonrisa soberbia.

- Vengo en son de paz, Granger. Puedes bajar el arma. -Señaló el rubio entre risas.

- ¿No puedes acercarte a la gente como una persona normal, Malfoy? -gruñó la castaña sin dejar de apuntarle.

Draco Malfoy empezó a quitarse la chaqueta del traje y a desabrocharse la camisa ante los ojos atónitos de la castaña.

- ¡¿Se puede saber que estás haciendo?! - masculló la ojimiel colorada- ¡PARA! ¡DETENTE!

- Tranquila Granger - murmuró tranquilamente mientras se desabrochaba el último botón de su camisa blanca - Estoy enseñándote que no llevo varita.

- ¡No hace falta que te desnudes para eso!

- Pues deja de apuntarme y dejaré de desnudarme. - continuó con una sonrisa divertida mientras se llevaba las manos al botón del pantalón.

- ¡VALE! ¡BASTA! ¡ENTENDIDO! - la castaña bajó la varita rápidamente y se la volvió a guardar en las medias con cuidado.

- Es un sitio curioso para llevar una varita, ¿sabes? - sonrió- Resulta tentador robártela.

- Malfoy, ¡Cierra la boca y empieza a vestirte!

- Está bien Granger, pero no hace falta que te pongas tan colorada. No quiero ni imaginar cómo te pondrás haciéndolo con Potter...

Hermione que se había estado conteniendo empezó a golpear el pecho desnudo del rubio y a empujarle con rabia.

- ¡ERES ASQUEROSO MALFOY! ¡NO TE SOPORTO! ¡ NO TE METAS DONDE NO TE LLAMAN!

El rubio la agarró de las muñecas y con un empujón la apoyó contra la corteza de un árbol dejando sus manos ancladas a las de él en el tronco a cada lado de su rostro.

- No he venido a que me insulten, Granger.

- ¿A qué has venido entonces? -gruñó la castaña frustrada.

- Ya te lo he dicho. Vengo en son de paz. Solo quiero felicitar a los novios.

- ¿Tú? - Hermione lo miró y se rió de él en su cara- Cuéntame un cuento más creíble.

Draco aflojó el agarre y dejó que las manos de la castaña cayesen pero sin alejarse de ella.

- Quiero una vida normal, Hermione. No quiero ser juzgado toda mi vida por un error del pasado. Todos merecemos una oportunidad, ¿No?

Hermione miró fijamente los ojos cristalinos del chico sin saber que responder. Era cierto que todo el mundo merecía una oportunidad pero eso no quería decir que todo el mundo esté dispuesto a dársela. Además, ¿Él se la merecía?

-Supongo que... -empezó Hermione pero no le dio tiempo a continuar.

- ¡ALÉJATE DE ELLA! ¡AHORA!

Un furioso Ron Weasley se acercó desde lejos dando zancadas con la varita alzada y apuntando directamente al rubio. Draco se dio la vuelta sorprendido y Hermione se interpuso entre ambos para que Ron no lo embistiera nada más llegar.

- Ron, tranquilo, solo estábamos hablando... - murmuró la castaña alzando las manos para tranquilizarlo.

Ron lanzó una mirada llena de asco y furia a la castaña y de nuevo miró al rubio. En ese momento el pelirrojo parecía un desequilibrado y a Hermione eso lo asustaba.

- ¿QUÉ HACE MEDIO DESNUDO?

- Granger, vete. Es mejor que esto lo arreglemos él y yo. -murmuró con tranquilidad el rubio haciéndola a un lado.

Hermione volvió a ponerse en medio mirando fijamente a su ex mejor amigo.

- ¡BASTA!

- ¡Deja la varita comadreja y pelea como un hombre! -lo provocó la serpiente.

Ron apretó los dientes con fuerza y lanzó la varita al suelo. Se remangó la camisa de cuadros rojos que llevaba y mostró sus músculos preparándose para atizar a su enemigo. Músculos que antes no estaban ahí y que por lo visto el chico se había esforzado en fortalecerse.

- ¿SABES QUE TE TENGO MUCHAS GANAS DESDE HACE TIEMPO, MALFOY?

Hermione miraba a ambos con los ojos brillantes sin saber qué hacer, quería que solucionaran las cosas hablando pero a este paso tendría que sacar la varita de nuevo.

- Por favor... -suplicó a ambos mirándolos fijamente.

Ron ni la miró. Simplemente mantuvo la mirada al rubio esperando a que diera el primer paso para tener una excusa para golpearle. En cambio, Draco miró a la castaña y levemente asintió. Se echó la camisa al hombro y con la otra mano cogió la chaqueta del traje.

- Las personas cambian.

- Gracias -musitó Hermione moviendo únicamente los labios.

Draco hizo una leve reverencia, volvió a mirar fijamente al pelirrojo y se alejó de la pareja de amigos dejándolos solos. Hermione suspiró aún de espaldas a Ron.

- ¿Pero qué mosca le ha picado? - se quejó el chico dejando caer los hombros.

- ¡Qué mosca te ha picado a ti, Ronald! - gritó la chica furiosa dándose media vuelta y enfrentándolo - Desapareces todo este tiempo y te atreves a meterte así en mi vida sin escuchar ni siquiera una sola explicación, ¡Pero qué te pasa por la cabeza! Las personas cambian y él está demostrando que ya no es quién era y...

- No digas estupideces, Hermione. - atacó - Draco Malfoy jamás cambiará. A ver si te entra en la cabeza, es un ser despreciable, un energúmeno que no respeta nada y que como te despistes un segundo te clavará su veneno ponzoñoso. Jamás voy a perdonarle lo que te hizo. ¡JAMÁS!

Los dos permanecieron en silencio durante unos segundos. Tan solo se oía el sonido de sus respiraciones agitadas mientras se miraban el uno al otro fijamente.

- Nunca me contaste lo que pasó.

- Ya no importa.

- ¡Si que importa si te ha transformado en lo que eres ahora!

- ¿Y qué se supone que soy, Hermione? - masculló acercándose a ella amenazante- Tú eres la sabelotodo, siempre tienes respuesta para todo ¿No?, ¡Demuestra una vez más la clase de rata de biblioteca que eres y dímelo!

Las lágrimas empezaron a deslizarse por las mejillas de la castaña pero ni siquiera hizo el gesto de secárselas. Hermione se mordió el labio y respiró con fuerza pero no apartó la mirada de sus ojos.

- Siento que por mi culpa seas la persona que eres ahora.

Hermione se dio media vuelta y empezó a alejarse pero el pelirrojo la agarró del brazo y la detuvo.

- Herms espera...

El chico tragó saliva y bajó la mirada con tristeza. Su mirada estaba rota y parecía el reflejo de su alma. En 6 años no había mejorado. Seguía anclado en el pasado y no sabía cómo salir de ahí.

- Tú eres la única que sabe cómo ayudarme. - Ron dio unos pasos hacia ella- No necesito saber porque estaba Draco sin camiseta ni porqué estabais tan juntos, sé que eres lo suficientemente inteligente para no acercarte a él. - el pelirrojo acarició la mejilla de la ojimiel y ésta se estremeció - Pero yo te necesito, Herms. Fuiste lo mejor que me pasó en la vida, desde que era un niño estaba enamorado de ti. Decidí alejarme, evadirme de todos para empezar una vida de cero y olvidar todo el dolor de lo que he vivido pero me es imposible. - Ron hizo una pausa y la cogió de la mano- Hermione, tú eres mi ancla. Sin ti no puedo vivir, te necesito para volver a ser quien era antes. Te necesito porque siempre te he querido y siempre te querré.

Ron dio un paso adelante y se inclinó para besarla. Puso su mano en la cintura de su antigua amiga y empujó sus caderas hacia él, atrayéndola, pero Hermione fue rápida y evitando ser brusca, lo empujó del pecho alejándolo lo suficiente para que lo entendiese.

- Las cosas han cambiado, Ronald. - murmuró en un susurro mientras otra de sus lágrimas huía de sus ojos vidriosos.

- Herms, se que la he cagado pero estoy aquí para cambiarlo. Mírame. Soy yo. Ron. - suplicó.

- Ron... No soy yo lo que necesitas. Tienes que pasar página y empezar de cero de nuevo, pero no tú solo con tus pensamientos. Tienes que hacerlo con la ayuda de tu familia, con tus amigos, con toda esa gente que te quiere y que está dispuesta a ayudarte. Déjanos ayudarte Ron...

El chico apretó los ojos con fuerza y al abrirlos de nuevo los tenía vidriosos, completamente cubiertos de lágrimas que luchaban por mantenerse y enturbiarle la visión.

- Hermione. Te quiero. Te necesito...

- Ron... Por favor... No hagas esto...

- Hermione, vuelve conmigo...- El chico acarició de nuevo la mejilla de la ojimiel pero ésta desvió la mirada hacia otro lado incapaz de seguir con esto.

- ¿Por qué Hermione? ¿Por qué no quieres? - murmuró descompuesto.

- Porque está saliendo con Potter.

Ambos se giraron y apoyado contra un árbol, y vestido, se encontraba Draco Malfoy observando la conversación.

- ¡Malfoy, es una conversación privada! -gritó la chica avergonzada.

Ron no reaccionó. Simplemente volvió a mirar a la chica dudando de si eso podía ser posible.

- ¿Es eso verdad?

Hermione lo miró fijamente y se mordió el labio una vez más. Odiaba mentir y era incapaz de hacerlo, debía decir la verdad pero no quería hacerle daño y para colmo no le salían las palabras. Un estruendo dramatizó la situación e hizo que los tres miraran hacia el cielo. Fuegos artificiales. El espectáculo final de una gran boda como la de Ginny y Neville.

- ¿Dónde está? - dijo con voz ronca el pelirrojo.

Hermione no reaccionó pero Draco señaló despreocupadamente hacia el norte, lugar por donde había venido la castaña y donde estaba la celebración de la boda.

Ron no dijo nada más. Miró una última vez a su ex mejor amiga y ex novia y se encaminó en la dirección señalada.

- ¡Ron no! ¡Espera!

El chico siguió caminando y ella empezó a correr tras él desesperadamente. Draco sonrió y siguió los pasos de la pareja con tranquilidad. No estaba dispuesto a perderse el espectáculo. Harry y Ron pegándose, su sueño de la infancia hecho realidad. Por mucho que quisiera cambiar, había ciertos placeres que si la vida se los ofrecía era incapaz de rechazar.

Ron llegó rápidamente a la fiesta. La mayoría de invitados no disimularon la sorpresa al verle pero tampoco se acercaron a saludarlo, eran lo suficientemente inteligentes como para vislumbrar el odio que había en ese momento en su mirada. El pelirrojo se detuvo para buscar entre el gentío mientras Hermione gritaba y tiraba de su brazo, pero de pronto lo vio. Estaba de pie hablando con luna en una esquina. Ella parecía divertida explicándole algo pero él no dejaba de mirar el reloj. Parecía tenso. Ron empezó a andar hacia él hasta estar lo suficientemente cerca como para que el moreno lo viese. Luna siguió la mirada de Harry y se sorprendió al ver a Ron acercarse con tanta furia. Sin querer la gente se había ido apartando al ver lo que se avecinaba.

- ¿Ron? -murmuró Harry - ¿Draco? - añadió frunciendo el ceño al verlo junto a Hermione.

El rubio saludó con la cabeza, cogió una silla, la giró y se sentó apoyando los brazos en jarra sobre el reposa cabezas para ver la escena.

Hermione rápidamente se interpuso entre Ron y Harry intentando separarlos.

- Hermione apártate. - gruñó Ron.

- ¡No!

- ¡QUÉ TE APARTES!

- ¡No voy a dejar que le hagas daño!

La castaña dio un paso atrás hacia Harry y le cogió la mano con fuerza.

- Has desaparecido 6 años, no tienes derecho a venir aquí y...

- ¡Basta! ¡No puedo más! ¡NO PUEDO!

El pelirrojo apretó los dientes con fuerza y se llevó las manos a la cabeza.

- ¡NO PUEDO!

De repente levantó la mirada llena de odio y de dolor, empujó a Hermione a un lado y lanzó su puño contra la mandíbula de Harry haciéndolo caer sobre una de las mesas llenas de copas de cristal que volaron por los aires y aterrizaron en el suelo haciéndose añicos. La gente gritaba asustada pero nadie se atrevía a acercarse.

- ¡No! ¡No!

Hermione se lanzó a abrazar a Harry pero de nuevo el pelirrojo la agarró del brazo y la lanzó contra otra de las mesas haciéndola caer al suelo y arañarse la piel con los pequeños cristales que habían.

- ¡No te atrevas a tratarla así! -gritó Harry enfureciéndose por momentos.

Harry empujó el pecho de su antiguo amigo haciéndolo retroceder y éste alzó los puños de nuevo.

Draco miró a Hermione, le ofreció una mano para levantarse y se lanzó por detrás a agarrar a Ron Weasley. No es que le apeteciese lo más mínimo detener la pelea pero sabía que la única forma de ganarse el respeto de toda esa gente era esta. Ron le propinó un codazo en el labio al rubio pero éste era fuerte y supo sujetarlo con fuerza.

- ¿PERO QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ? -gritó Ginny que se acercaba hecha una furia cogida de la mano de Neville.

Rápidamente se dio cuenta del problema y miró a su hermano con tristeza.

- Vamos. - Agarró del brazo a Ron y éste se dejó llevar fuera de la fiesta sin rechistar. Las mujeres Weasley atemorizaban a cualquiera.

- Lo siento mucho, Harry. - Se disculpó Neville en su nombre preocupado. - ¿Estás bien?

Harry asintió acariciándose ahí donde Ron le había propinado el golpe. Hermione se lanzó a sus brazos y lo besó con fuerza mientras le tocaba y lo analizaba en busca de alguna herida. Por suerte todo estaba bien y como mucho tendría un moratón al día siguiente.

Molly también se acercó y no dudó en llevarse a Harry para preguntarle lo que había pasado. A Ron le iba a caer una buena.

Neville se acercó a los invitados para asegurarse de que todo estaba bien y con un ligero movimiento de varita, las mesas volvieron a su sitio y los vasos fueron sustituidos por unos nuevos llenos de jugo de calabaza, Champagne, cerveza de mantequilla y otras bebidas.

Hermione se giró al escuchar un suspiro y se encontró con Draco que estaba sentado acariciándose el labio ensangrentado.

- Puedo arreglarte el labio, Malfoy. - murmuró la chica arrodillándose y poniéndose a su altura.

- ¿A las chicas no les gustan las cicatrices? - rugió con una sonrisa pícara.

Hermione no pudo evitar sonreír.

- ¿Tú no estabas saliendo con Astoria?

- Las cosas cambian, ya te lo dije. -hizo una pausa y continuó- Necesito empezar de cero en todo y ella me recordaba demasiado a mi pasado...

Hermione asintió y no dijo nada.

- Sobre lo que dijiste... Yo sí creo que mereces una oportunidad.

Hermione agarró una servilleta de una de las mesas, la empapó en una copa de agua y la utilizó para quitarle el exceso de sangre en el labio con mucho cuidado.

- ¿Eso significa que ya no tengo que llamarte Granger?

- Hermione está bien. -rió la chica.

- Entonces, Hermione,¿ Me arreglas el labio?

- ¿Tu rostro es demasiado perfecto para tener una cicatriz? - Se rió la castaña.

- Lo has dicho tú, no yo.

Ambos rieron y rápidamente Hermione curó su herida con tan solo un hechizo. La castaña se levantó sonriente y dio un paso para alejarse.

- Hermione.

- ¿Sí? -se giró.

- Si rompes con Potter, llámame. - murmuró el rubio provocador guiñándole un ojo.

Hermione se rio y se dio media vuelta.

- ¡Lo tendré en cuenta! -gritó la castaña mientras se alejaba del rubio en busca de la única persona de la que estaba enamorada.

Los invitados poco a poco se fueron yendo dando por finalizada la velada. Había sido una noche mágica y divertida e incluso tenían algo de lo que hablar después de lo ocurrido entre los que antes eran mejores amigos. Pero en casa de los Weasley el ambiente no era tan tranquilo y alegre. Los gritos de Molly resonaban por toda la estancia y nadie quería acercarse a interrumpir. Hermione y Harry se fueron a la habitación de Ron y se dedicaron a esperar a que volviese. Tenían una conversación pendiente con el chico antes de volver a casa.

Hermione acarició la cara de su novio con dulzura y le besó la mandíbula.

- Siento lo que ha pasado hoy, tendrías que haber venido conmigo, quizás así...

- No Herms. La culpa es solo mía. Todo empezó por lo de Sirius, si yo hubiera sido capaz de superarlo Ron no estaría así. ¿Pero sabes que es lo peor de todo?

La chica negó con la cabeza.

- Que no puedo sentirme culpable. No puedo, Hermione. Gracias a eso, estoy ahora aquí contigo.

- Nunca pensé que me dirías algo así -sonrió la ojimiel.

- Yo tampoco.

Ambos rieron y Harry la obligó a sentarse sobre él, cosa que ella aceptó encantada.

- Te quiero, Hermione.

- Y yo más, Harry.

El moreno sonrió y le robó un beso haciéndola reír. Se dejó caer de espaldas en la cama y ella cayó sobre él con cuidado, apoyando sus manos en el pecho. La melena rizada caía a cada lado de su rostro mientras volvía a besar al chico una vez más.

- Te quiero, te quiero, te quiero. -murmuraba la castaña entre besos.

- Puedo acostumbrarme a esto fácilmente. -rió el moreno atrapando su labio con los dientes y tirando un poco de él.

Sus miradas cada vez mostraban más amor y pasión pero unos golpes los interrumpieron.

Hermione saltó a un lado y se sentó correctamente mientras Harry, con desgana, hacía lo mismo.

La puerta se abrió y por ella apareció Ginny en pijama.

- Ron sube ya, está agotado. Creo que después de la charla que le ha dado mamá no volverá a irse de esa manera.

Harry y Hermione sonrieron mientras se cogían de la mano.

- Ah, intentad no gemir tanto cuando os besuqueáis. ¡A Ron no le hará mucha gracia oíros creo yo!

Ginny cerró la puerta a la vez que el rostro de Hermione se volvía más y más rojo. Harry se rió con fuerza y en ese momento la puerta se volvió a abrir, dando paso a un avergonzado y deprimido Ron Weasley.

- Hola.

- Hola -murmuraron a la vez Hermione y Harry algo inquietos.

- ¿Puedo sentarme? -señaló el chico mirando hacia su cama.

Harry se levantó de un salto y le dio paso.

- Es tu habitación. - añadió sin saber que más decir.

- ¿Os importaría dejarme solo? - suplicó el pelirrojo dejándose caer sobre la cama.

Harry y Hermione se miraron dubitativos. No habían esperado todo este tiempo para marcharse ahora sin hablar con él.

- En realidad... Te estábamos esperando -murmuró Hermione desviando la mirada al suelo.

- Queríamos hablar contigo - la apoyó el moreno.

El pelirrojo cerró los ojos con fuerza y se llevó una de sus manos a la frente.

- Chicos, no es el mejor momento, de verdad.

- Lo sabemos Ron, pero en cualquier momento puedes volver a desaparecer y no queremos perder la oportunidad de decirte...

- No voy a volver a desaparecer -finalizó el pelirrojo abriendo los ojos y mirando a las personas que antes tanto quería.

El chico se incorporó y se sentó para enfrentar a Hermione y Harry.

- Cometí un error al irme y ahora estoy pagando por él. Lo comprendo y siento haberte pegado Harry. -Ron suspiró.

- No ha sido nada. -mintió el moreno.

- No es que no te lo merecieras -añadió el pelirrojo pero inmediatamente sacudió la cabeza para deshacerse de esos pensamientos- No creo que nunca pueda llegar a aceptar vuestra relación. Lo siento y si habéis venido a esto...

- Harry me apoyó en todo cuando tú te fuiste, Ron. -empezó la castaña con lágrimas en los ojos mientras se sentaba al lado de su ex- Estaba sola, destrozada y abandonada y ni siquiera sabía por qué pero te puedo asegurar que para nada fue algo premeditado. Él discutía siempre con Ginny hasta que llegó un momento que todo explotó y rompieron. Los dos estábamos destrozados pero nos apoyamos el uno al otro, al principio solo como amigos...

- ¿Y decidiste aprovechar mi ausencia para enrollarte con él? - añadió punzante.

- Ron, eso no fue así. -corrigió el moreno - Éramos los mismos de siempre, simplemente las cosas cambiaron y nos dejamos llevar y... No me arrepiento de nada en absoluto.

Harry agarró la mano de la castaña y la besó con cariño.

- Ron, me abandonaste. No te atrevas a juzgarme por seguir con mi vida después de 6 años.

El pelirrojo se echó las manos a la cara y se apretó con fuerza destrozado por los acontecimientos. Su corazón no hacía más que desquebrajarse por momentos y no sabía que debía hacer. Quería empezar de cero y por eso había venido a aquí pero no podía mirar como sus amigos se besaban, aún la amaba. Entonces, ¿Cómo iba a ser capaz de recuperarse a sí mismo si ni siquiera podía contar con sus mejores amigos?

- Hermione, será mejor que nos vayamos. - susurró Harry al ver que su amigo no parecía tener fuerzas para seguir con la conversación.

- ¿Podemos volver a venir a verte? - suplicó la castaña agarrando sus muñecas y evitando así que se escondiera tras sus manos.

Ron asintió con la cabeza en silencio.

- Pero... Venir por separado. Por favor. Me gustaría hablar con cada uno y... Así sería más fácil.

Harry asintió y le dedicó una sonrisa triste mientras que Hermione asentía también y se lanzaba a sus brazos para abrazarle.

- Te hemos echado mucho de menos, Ronald. - susurró en su oreja mientras sollozaba sin desprenderse de su abrazo.

Ron acarició su pelo una vez más y aspiró el dulce aroma que emanaba de él. Sabía que le iba a costar acostumbrarse a lo que ahora sería su vida pero debía intentarlo. Ahora ella le pertenecía a su mejor amigo.

Con este último pensamiento la dejó ir y miró a Harry.

- ¿Tú no piensas darme un abrazo después de tantos años? - se quejó el pelirrojo esforzándose por ser amable. - Sé que ha sido un buen derechazo pero intentaré no repetirlo.

Harry sonrió y abrazó a su amigo con fuerza.

- Siento mucho haber ido a por Sirius y haberte hecho daño.

- No lo sientas, ahora la tienes a ella. -murmuró el pelirrojo despeinando a su amigo - Cuídala.

- Lo haré.

Ron le ofreció la mano a su amigo y este la aceptó pero al separarse Harry se dio cuenta de que con ese gesto le había entregado algo.

Ron se volvió a tumbar sobre la cama y cerró los ojos haciendo un gesto de despedida con la mano. Harry se metió el pedazo de papel que le había entregado en el bolsillo sin decir nada, agarró de la mano a su novia y se deslizó escaleras abajo hasta salir de la casa de su amigo.

Ambos pasearon sin prisa dirigiéndose hacia la escoba de Harry. Ninguno dijo nada hasta que estuvieron delante de ella.

- No ha ido tan mal, ¿No? -empezó Hermione mordiéndose el labio.

- Eso lo dirás tú que no te has llevado un puñetazo.

Hermione rió y Harry se contagió de su risa. Acarició su cuello con una mano mientras le retiraba el pelo de ese lado y lo besó con dulzura.

- Gracias -susurró el moreno mientras rozaba los labios de la chica con los suyos.

- ¿Por qué?- gimió devolviéndole el beso.

- Por estar ahí siempre, por haberme acompañado en todas las batallas y por haberte enamorado de mi.

Harry la miró fijamente a los ojos y supo que estaba mirando a la mujer de su vida. Cuando la miraba veía bondad e inteligencia, dulzura y fiereza, una amiga y su novia. Lo era todo para él y nunca le había fallado.

Hermione miró a esos ojos verde brillantes que eran capaces de hacer que un escalofrío le recorriese todo el cuerpo con solo pestañear. Con el pulgar acarició su cicatriz y la besó. Lo amaba, lo amaba con toda su alma y a pesar de las dificultades siempre permanecería a su lado, porque eso era lo que siempre había hecho y daría su propia vida por él.

- Te amo Harry Potter.

- No más que yo Hermione.

Harry la besó. La besó como nunca antes lo había hecho. Con amor y devoción, con cuidado y con ferocidad. La besó una y otra vez devorando cada rincón de sus labios, de su boca, adentrándose en ella y acariciando su lengua con la suya propia. La ojimiel gimió entre sus labios y sin poder evitarlo saltó sobre su cintura y enroscó sus piernas alrededor de su espalda a la vez que sus brazos rodeaban su cuello. Harry la cogió con una mano por la cintura mientras que con la otra sujetaba su culo y la pegaba contra él. Sentía que el calor de su cuerpo lo abrasaba y ella era su salvación. Hermione se desabrochó la camisa unos botones y Harry miró su cuerpo con deseo una vez más.

- Hermione, será mejor que vayamos para casa si no quieres ensuciar este bonito vestido. - gruñó entre dientes mientras su mirada se desviaba de sus labios a sus ojos indeciso de lo que debía hacer.

- Será mejor. -concluyó la chica con una sonrisa divertida.

Hermione le dio un dulce beso y se bajó de sus brazos con cuidado. Harry suspiró y se subió a la escoba. Esperó a que Hermione se acomodara detrás de él y en ese momento recordó el papel que había en su bolsillo.

Mientras Hermione se recogía el vestido para poder subirse a la escoba, el moreno sacó el pedazo de papel y leyó para sus adentros:

" Me alegra que te eligiera a ti."

Harry sonrió y se volvió a guardar la nota de recuerdo y en ese momento unos cálidos brazos le rodearon por la cintura a la vez que el rostro de la chica se apoyaba en su espalda con ternura.

- ¿Vamos? -murmuró el moreno mientras besaba una de sus manos.

- Vamos. - finalizó su novia regalándole un beso en la espalda.

Ambos sabían que Ron tarde o temprano volvería a ser el mismo y ahora lo tenían cerca para ayudarle a superarlo. Sabían que juntos saldrían de esta porque siempre lo habían hecho, y por encima de todo sabían que se tenían el uno al otro porque el amor es así. Es darlo todo por la otra persona y arriesgarlo todo por ella a pesar de las dificultades. Es sentir que no hay nada más bonito que ver a la otra persona sonreír y lo mejor de todo es saber que esa magia que nació en Hogwarts como una bonita amistad ha ido creciendo y evolucionando hasta ir más allá de lo que ambos esperaban. Porque a veces, aquél al que llamamos amigo se convierte en tu verdadero amor.

Fin

Y ahora sí, ya ha llegado el epílogo y el final de nuestra historia. Espero que os haya gustado y agradezco todas vuestras opiniones, en especial a CarmesiLight y a Amante a lo sobrenatural que nos habéis acompañado en todo este camino. De verdad que deseo que os haya gustado y deciros que me encanta leer vuestras Reviews, que siempre me sacan una sonrisa :)

En este último episodio si decidís comentar, estaría encantada de leer vuestras peticiones si queréis que escribamos sobre alguna historia en especial. ¡Vuestras ideas siempre me fascinan!

¡Hasta pronto!